Código: Guardianes
Capitulo 14
En la Amazonia, el sol se alzaba todopoderoso por el horizonte mientras los animales que la habitaban se despertaban para empezar ese nuevo día. De entre las copas de los árboles, los monos tenían una vista perfecta de la enorme selva, que iba de lado a lado en el horizonte, cubriéndolo todo, y como única cosa que sobresalía, un templo Azteca. Este tenía claros signos de deterioro, con plantas creciendo en sus escaleras. Todo era calma, solo rota por los sonidos de la selva, hasta que, de improviso, el templo se iluminó de color verde, que se fue tan rápido como vino.
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En la Hermita, Asmeya seguía meditando las palabras que su sueño le decía "Tu padre se encuentra allí donde el agua y el fuego se tocan. A mi me encontrarás donde el hielo se funde en invierno, y a tu hermana cuando la luz brille". No tenían sentido para ella, aunque se lo buscara durante horas seguidas. No entendía que querían decir esas palabras, y eso la frustraba
-Algo se me debe estar escapando…- murmuró, mientras daba vueltas por la sala. Tenía que ser eso, y por mucho que buscara en el libro que le dio su madre antes de marchar, no daba con nada que resolviera sus dudas.
-Tengo que…- sus palabras fueron cortadas cuando su colgante brilló, señalando que una gema se había despertado. Fue corriendo al mapa para localizarla. Mientras hacia el ritual de sinestesia, Destro se presentó allí, con la toalla a la cintura, pues vençia de darse un baño. Decidió quedarse allí mirando, hasta que ella paró
-¿Algo mal, princesa?- preguntó, una vez que acabó. Ella giró solo la cabeza- Llama a los chicos, tenemos que recuperar una gema- dijo, mientras subía las escaleras- Y Destro…- dijo, con una sonrisa. Esta le miró- Ponte algo, no quiero que Gaia se venga demasiado arriba- comentó, aguantando la risa. Cuando este miró abajo, notó que solo llevaba una toalla cubriéndole. Carraspeando un poco y dando un ligero "gracias" se fue a su cuarto, mientras la joven princesa reía con ganas.
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En la Antártida, en una base científica alejada de cualquier lugar habitado. Todo era calma, hasta que el sonido de un motor resonó por todo el lugar, mientras una nube de polvo de hielo se veía tras unos montículos. Una enorme moto de nieve recorría con una asombrosa velocidad la enrome planicie donde se encontraba la base científica, hasta llegar a la alambrada de metal que la rodeaba. Tras entrar, ya más despacio, su piloto se bajo, quitándose el caso. Resultó ser un hombre joven, de pelo negro corto, ojos café, y corta barba. Ando raudo hasta la entrada del edificio central, el más grande. Anduvo por los pasillos a paso rápido, topándose con solo unas pocas personas, todas ellas con papeles en las manos. Tras llegar al final del pasillo, se paró ante una puerta. Tras llamar, una voz femenina le dejó pasar
-Tengo noticias sobre su hija, reina Atenea- dijo, arrodillándose, con la mano en el pecho. Ante él, una mujer de unos cuarenta años, de pelo rojizo y ojos ámbar observaba por la ventana el paisaje de hielo, mientras sonreía al reconocer la voz del que la hablaba
-Sin tantas formalidades, Pólux- pidió, mientras le instaba a levantarse. El hombre dudó, pero obedeció
-Su hija ha encontrado casi todos los cristales, solo faltan los de la naturaleza, luz y oscuridad, señora- dijo, mientras le entregaba un papel. Ella lo leyó detenidamente, mientras le hacía una que otra pregunta puntual, respondiéndosela con precisión. Al finalizar, ella sonrió, complacida
-Creo que es hora de ir a ver a mi hija mayor, ¿no crees?- dijo, mientras lo enrollaba y lo metía en un cajón. Pólux asintió- ¿Dónde está la menor, mi reina?- preguntó. Ella suspiró- Lo sabremos dentro de poco, por ahora es muy importante que consigan esa gema - dijo, mientras salía por la puerta, seguida de Pólux- Cuando lo logren, iremos a verla, he de contarle algo importante, algo que no viene en el libro que le dí cuando nos separamos- dijo, mientras entraba a otra sala
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La banda ya se encontraba reunida en la Hermita, lista para salir rumbo a la Amazonia y recuperar la gema que acababa de despertar. Ya estaba todo preparado, cuando Susan abrió el portal para partir. Tras cruzar el portal, este se cerró en la Hermita. Los profesores desdieron hacer tiempo mientras esperaban que sus discípulos, Cesar y la princesa volvieran. Iban ha hacer eso, cuando otro portal se abrió delante de ellos…
Mientras, en la Amazonia, otro portal se abrió, del cual salieron los chicos, todos ellos ya preparaos y con las gemas activadas, y , por ende, con sus ropas de combate ya puestas. Decidieron que, como era imposible buscar con todas esas ramas y arbustos por el suelo, buscar siguiendo la señal que les daban sus gemas. Comandados por Ulrich, el grupo anduvo por la espesa selva, evitando que los mosquitos les picaran con mayor o menor éxito, y evitando también golpearse con una rama en toda la cara
-¡Estos mosquitos me están matando!- grito, exasperado William, mientras se daba otro golpeen la nuca, buscando matar al escurridizo insecto
-Odd, ¿no podrías pedirles que nos dejaran de molestar?- pidió Jeremy. Este suspiró- Lo he intentado cientos de veces, pero algo debe estar pasando, porque están casi como borrachos de néctar- dijo, mientras dudaba en lo que decían- ¿Borrachos, dices?- dijo Yumi, extrañada- Si, dicen que las plantas crecieron de repente, y que producen un néctar mucho mejor y más dulce que el de antes- respondió
-Vaya…- comentó de repente Patrick, mientras lazaba la vista. Sus compañeros, curiosos, hicieron lo mismo. Todos silbaron cuando vieron el enorme templo que se erguía justo enfrente de ellos, pues sin darse cuenta habían salido de la zona con árboles
-Aquí debe ser…- comentó Aelita. Todos asintieron lentamente-¿Por donde buscamos?- dijo al aire Percy- ¿Qué tal si miramos por el interior del templo y las escaleras?- propuso Sam. Ante eso, todos decidieron seguir lo dicho por la joven, y se pusieron manos a la obra
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Al mismo tiempo, algo más lejos, el grupo de Castor, Sissi, Herb, Nicolás, Inferno, Loren, Océano, Darko, Timeo y Fredrik buscaban por los alrededores
-Ya sabéis lo que dijo el jefe- empezó Darko, parado enfrente de ellos- Debemos recuperar esta gema cueste lo que cueste, pues si no lo hacemos… bueno, mejor la recuperamos para no saber ese "y si…"- dijo, algo asustado por eso ultimo
-Entonces al tajo- dijo Inferno, mientras empezaba a caminar, seguido por el resto, buscando por todos lados la gema. Mientras andaban , Fredrik gruñó- Maldita sea, mirad- dijo, señalando a un grupo de gente, que rápidamente reconocieron como los guardianes, Asmeya y Cesar
-Vale, haremos esto…- empezó Castor, mientras se escabullían entre las sombras
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Aurora estaba buscando por el aire acompañada por Odd, quien saltaba de copa en copa, cuando un potente rayo casi les golpea
-¡Electra, ten cuidado, casi nos das!- le espetó Aurora, mientras la buscaba con la mirada. Esta respondió- ¡Yo no fui!- se defendió, mientras Ulrich entrecerraba los ojos- Creo que no estamos solos…- comentó, mientras miraba a varios lados. Entonces otro rayo casi les golpea, pero por surte para ellos, Patrick habían levantado una pared de roca que les protegió del impacto
-¡Mirad!- gritó Asmeya, mientras unos peñascos les caían encima. En esa ocasión, fue Aurora quien, con un potente vendaval, alejó aquellas rocas de los chicos, salvándoles
-¡Dejaos ver, cobardes!- gritó William, mientras miraba en todas direcciones. Entonces, vieron al grupo de malos aparecer, junto a otros tres que no conocían, pero que por sus pintas no iban a ser fáciles de vencer. Sin mediar palabras, cada uno se posicionó para empezar la contienda. Electra se subió a lo alto del templo, seguida por uno de aquellos individuos, el cual empezó a golpearla con los puños envueltos en rayos
-¿Quién eres?- le epetó ella, mientras esquivaba uno de los golpes que venían hacia ella, intentando golpearle en e estomago. Él rió- Mi nombre es Fredrik, señorita- dijo, mientras le lanzaba otro rayo. Electra, rápida de movimientos, le lanzó otro, haciendo que ambas descargas chocaran en el centro, provocando una explosión, que hizo que ambos combatientes se fueran hacia atrás.
Mientras, Jeremy luchaba contra u eterno rival Océano, con sus puños rodeados de agua, golpeándose entre ellos, aunque sin demasiado éxito, pues cada uno esquivaba los golpes del otro con maestría, haciendo ver toda una danza de patadas y puños entre ellos. Ulrich enfrentó a Inferno, ambos lanzando grandes bolas de fuego contra el otro, y aunque los golpes les daban, no le hacía demasiado daño, pues sus cuerpos ardían por el fragor del combate
-¡Para ser la primera vez, no está nada mal, muchacho!- le felicitó, mientras le intenta golpear, pero Ulrich se defendía con sus técnicas de pencak-silat. Ulrich daba las gracias por eso, pues si no, aquel individuo le estaría dando una buena golpiza.
Patrick ayudaba a Percy luchando contra Loren, la cual se había convertido en una peligrosa pantera negra. Mientras Patrick le lanzaba grandes peñascos, Percy usaba sus brazos para cortarla, pues era capaz de convertir su cuerpo si tocaba un mineral, consiguiendo que la parte que el quisiera tuviera las mismas características del metal usado. En u principio, sería Odd quien luchara contra ella, pero Darko le estaba poniendo las cosas difíciles a Aurora, así que fue a ayudarla
Al mismo tiempo, Tiemo combatía ferozmente contra las gemelas, que no se lo estaban poniendo nada fácil, pero al tener este poderes sobre la tierra como Patrick, les era difícil enfrentarle, pues auque conseguían abrir portales para esquivar los enormes peñascos, este los lanzaba de manea constante, por lo que era difícil hasta para ellas
-Debemos encontrar una solución, hermana- comentó Marin a Susa, mientras usaba sus poderes para ralentizar el vuelo de la roca, mientras su hermana lo enviaba a un lugar seguro
-Venga, piensa, piensa, piensa…- murmuraba Susan, mientras intentaba encontrar un plan brillante para esa situación
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Mientras observaba aquel combate, William, Cesar, Asmeya , Aelita y Yumi se habían escabullido al interior del templo para buscar ahí dentro, pues todos estaba demasiado ocupados en sus combates como para prestarles atención. Tras subir la enorme escalinata para entrar, procurando no ser vistos por los que estaba peleando en la cima de la misma, se internaron en el templo
-Esto está oscuro como boca de lobo…- comentó Cesar, mientras usaba una linternita para iluminar al frente- Id con cuidado, cualquiera sabe como está el piso aquí dentro- dijo Asmyea, mientras sacaba la suya, ayudando a Cesar a iluminar el frente
-Esperemos no encontrarnos aquí con esos espectros…- dijo algo asustada Aelita, mientras les seguía, mirando de vez en cuando al suelo para no tropezar- No seas mala agorera, Aelita, le regañó Yumi, que iba tras ella
-¿Creéis que aquí abra trampas?- preguntó Cesar. Casi como si lo hubieran pedido, se escuchó un retumbar un tanto inquietante. Tensos, Cesar y Asmeya empezaron a iluminar en todas intenciones- Tenías que hablar…- le regañó William, igualmente asustado. Entonces, el horror les invadió cuando vieron una enorme piedra rodar hacia ellos. Tras dar un grito de pánico, todos corrieron por el pasillo que habían seguido hasta ahora. Mientras corrían para salvar la vida, no se dieron cuenta de que habían llegado a un callejón con varias rutas posibles, y, sin apenas tiempo para poder darse cuenta de ese detalle, cada uno corrió por el que le pareció.
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Casi sin aliento, Yumi se paró a mitad del pasillo por el que había corrido como nunca antes en su vida, dándose cuenta de que ya estaba a salvo. Por suerte para ella, se acordó que tenía una linterna en el llavero, y, tras encenderla, se pudo situar, mal que bien, en el interior de aquel corredor.
-Vale, vengo de allí- dijo, mirando al lugar por el que creía que venía- ¿O era por ahí?- dijo, algo insegura, mirando al otro lado, iluminándolo- Que bien me vendría ahora la ayuda de Jeremy. Se quejó, mientras pensaba, intentando situarse. Tras pensarlo, llegó a la conclusión de que no ganaría nada quedándose parada, y decidió ir por la derecha, esperando que fuera por allí, pues algo en su interior le decía que ese era el camino a seguir.
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Mientras, Aelita, Cesar y Asmeya ya se habían reencontrado, pues la enorme roca fue por un camino distinto al suyo, y pudieron volver a estar juntos con bastante facilidad. Estaban algo preocupados, pues no veían a Yumi, y si no se equivocaban, la enorme roca fue por el tunel que ella siguió
-Espero que no le haya pasado nada…- murmuró Aelita, mientras miraba el túnel. Asmeya negó- Si le hubiera pasado algo, ya lo sabríamos, pues la gema dejaría de emitir energía- respondió.
-Venga, vamos a ver si la encontramos- dijo Cesar, mientras se adentraba por el túnel. Las chicas le siguieron poco después
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Con el tiempo, Yumi empezó a arrepentirse de haber ido por ese camino, pues no se acababa, y la linterna empezaba a fallar, hasta que…
-Genial, no tiene pilas…- murmuró, mientras se volvía a meter las llaves en los bolsillos, pues la linterna ya no funcionaba. Dio los pocos pasos que faltaban para llegar al cruce, cuando notó una pequeña luz al final
-¡La salida!- dijo alegre, dirigiéndose allí. Tal fue su contento, que casi se cae cuando llego al final, pues no era la salida de aquel lugar, sino una sala con la parte central hundida, y enormes espinas en elm suelo, tan grandes, que si te caes…
-Quedas como un pincho moruno…- dijo ella, mientras buscaba una manera de llegar al otro lado- De carrerilla es imposible, está demasiado lejos, no me puedo balancear con ninguna liana…- a medida que hablaba, Yumi iba descartando opciones, tensándose cada vez más. Su horror aumentó cuando la pared de su lado empezó a moverse hacía delante, obligándola a acercarse cada vez más al vacío, mientras la puerta por la que había pasado se cerraba
-Tiene que ser una broma- dijo, asustada, mientras veía a la pared avanzar. La única opción que se le ocurrió fue comprobar una tontería, pero por probar… Cogió su sudadera, y la tiró al vacío, y, para su suerte, esta calló sobre algo duro, pues quedó "suspendida" en el aire. Yumi aprovecho eso para saltar a donde había caído la chaqueta, justo a tiempo.
-Esta gente era una tramposa…- comentó alegre, mientras comprobaba que el suelo era, de alguna manera, translúcido en aquella sala, dando la impresión de que te ibas a caer a una muerte segura
Tras salir de aquel sitio, los corredores de mas adelante ya contaban con luz, por lo que podía pasar sin demasiados problemas. Claro que no dio nada por vendido, menos aún cuando oyó
-Serpientes…- murmuró por lo bajo al escuchar a aquellos seres sisear más adelante. Con cautela, se acercó a la fuente del ruido, y vio una sala entera recubierta por los reptiles. Ella tuvo un fuerte escalofrío al verlas, con un poco de miedo momentáneamente, mientras buscaba la manera de pasar por allí indemnemente. Vio que había unas lianas colgadas en el techo, pero estaban muy altas como para dar un salto para alcanzarlas. Aún así, la roca de las paredes tenía suficientes salientes como para subirlas, y desde ahí arriba si que podía llegar
-Venga ya…- dijo, mientras, con cuidado, avanzaba por la pared, procurando no caerse encima de las serpientes- Como aquí no esté la gema que me corresponde…- siguió, mientras, poco a poco, se balanceaba de liana en liana para pasar la sala- Me cejaré al sindicato de héroes- acabó, saltando al lado de la puerta, en un hueco libre de serpientes
Mientra continuaba su aventura por el templo, cada vez se sentía más cerca del lugar que su instinto le marcaba. Siguió avanzando, hasta que llegó a otra sala, con una bifurcación
-¡Esto debe ser una maldita broma!- se quejó, rascándose la cabeza, pensando en que dirección ir, izquierda, centro, o derecha. Acabó decidiéndose por la del centro, pues algo le decía que por las otras dos era mejor idea o ir. Siguiendo sus instintos, ella siguió adelante, mientras deseaba llegar al final de aquel lugar.
Tras avanzar otros pocos cientos de metros, finalmente llegó a una enorme sala, con unas escaleras en el centro de la sala, y un pequeño altar en lo más alto de las escaleras
-Al fin…- suspiró, mientras subía las escaleras. Tras subirlas, en el altar, vio la gema que tanto ansiaba. Era de color verde, con una mujer tallada en ella, rodeada de flores y plantas por todos lados. Cuando fue a cogerla, esta se iluminó de repente, cegándola. Tras irse ese resplandor, notó que sus ropas eran distintas. Ahora tenía un hermoso vestido de color blanco, con algunas plumas en la cabeza sobre un casco, con un peto recubriéndole el pecho, y , tras las hombreras, la capa que todos llevaban. En la muñeca derecha, la gema de la naturaleza refulgía poderosa en verde, iluminando la sala contenta
-Bien, ahora…- Yumi iba a decir algo, cuando oyó un fuerte grito cercano. Identificó la voz como la de Aelita, y corriendo, fue a ayudarla. Siguiendo los gritos, llegó hasta la bifurcación de antes, y notó que se había metido por el camino de la derecha. Corriendo, se metió por allí. Tras recorrer el túnel, llegó a una sala, en la cual vio a su amiga, asustadísima, con un enrome tigre rodeándola a ella y a Asmeya. Rauda, se dirigió a donde estaban para ayudarlas
-¡Déjalas!- gritó, mientras se acercaba corriendo. Al verla allí, ambas chicas sonrieron, aunque aún estaban tensas por la presencia de aquel animal. Este se volvió, y, al verla, se fue de allí, como si supiera quien era, e incluso le lamió la mano, mientras ronroneaba. Cuando se hubo ido, las otras dos chicas respiraron
-Gracias-alcanzó a decir Aelita, mientras la abrazaba, al mismo tiempo que Asmeya salía d allí- ¿A dónde va?- preguntó, curiosa- Cesar y William se fueron por el otro camino, venga- le respondió, siguiéndola. Cuando llegaron al final ya en la bifurcación, vieron a Cesar y a William completamente embarrados, mientras eran ayudados por Asmeya a limpiarse un poco
-Caímos en un barrizal con caimanes, suerte que caí cerca de la salida- comentó Cesar, al verlas. Estas sonrieron- ¿Estáis herido?- preguntó Yumi, más tranquila-. Ellos sonrieron- Nada que no se curé con agua oxigenada- dijo Cesar, mostrándole un roce. Yumi acercó su mano, y, tras iluminarse en verde, la herida sanó rápidamente, sin dejar cicatriz, como si nunca hubiera estado- Mola…- dijo, mientras miraba la zona afectada
-Venga, vamos a ayudar a nuestros compañeros- dijo Asmeya, mientras ayudaba a Cesar a ponerse en pie, encaminándose a la salida, seguida de cerca de Aelita, que había ayudado ha ahcer lo mismo a William
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Fuera, la cosa se complicaba para ambos bandos, pues el cansancio empezaba ha hacer mella en ellos. Para ayudarles, el grupo de Castor invocó a un grupo de espectros, desequilibrando la balanza a su favor. Los chicos empezaban a perder la esperanza, cuando grandes lianas salieron de la tierra y aventaban a su rivales contra las paredes, inmovilizándoles
-¿Pero que…?- murmuró Electra, anonadada, mientras pateaba a Fredrik. Este gruñó- Encontró la gema…- gruñó, mientras, como el resto, se iba de allí. Ya solos, el grupo vio como Yumi, Aelita, Cesar, Asmeya y Willim salían victoriosos de ahí dentro, celebrando con gritos su victoria
-Volvamos a casa, estoy exhausto- comentó Jeremy, abriendo el portal para volver a la Hermita.
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Allí, tras volver, se encontraron con una grata sorpresa
-¡Mama!- gritó Asmeya, emocionada al verla allí, en el salón, sonriéndola. Tras abrazarse, ella la miró, con lagrimas en los ojos
-Asmeya, tengo tanto que explicarte…- lloró la mayor, mientras la invitaba a sentarse a ella y al resto en la mesa, junto al resto.
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Bien ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece
