Código: Guardianes
Capitulo 18
Arrodillados, los generales de Virio observaban como este daba vueltas alrededor de ellos, mientras hablaba.
-Estoy muy contentos de volver a estar con vosotros, generales…- comentó, mientras sonreía satisfecho. Nada más volver, pudo ver como su castillo se iluminaba de distintos colores, mientras todo el cielo se llenaba de nubes e tormenta, dejando ver que sus antiguos generales habían entrado en sus correspondientes cuerpos. Por desgracia, tres de las ánimas de sus generales no tenían un cuerpo que ocupar, por lo que tuvieron que introducirles, de forma improvisada y temporal, en armaduras. Por esto, Sissi, Herb y Nicolás estaban fuera, en Kadik, vigilando a la pandilla.
-Me temo que los tres chiquillos que hemos metido en nuestra organización dentro de poco dejarán de ser útiles- siguió, mientras se sentaba- Ninguno de los tres generales que quedan pueden entrar en ellos, por lo que son inútiles, señor- dijo Océano, mientras obedecía el ademán de su señor de levantarse, como el resto- Creo que debemos deshacernos de ellos cuanto antes, son solo una carga- prosiguió, mientras sonreía sádicamente-Tienes razón, Océano, es más, ya sé como deshacerme de ellos…- dijo, mientras reía con saña, acompañados de el resto
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Mientras, en la Hermita, Atenea dormitaba en el sofá, con la televisión encendida pero con el volumen bajo. A su lado, Franz leía una revista con interés, mientras Asmeya veía el programa que ponían con mucha atención
-No seas tonta Casandra, vamos, bésale…- dijo, acercándose cada vez más. Su padre la miró divertido- No sé como ves esa porquería- dijo, mientras la observaba. Asmeya ni le miró- No sé como en Asmara no tenemos estas cosas…- comentó, mientras seguía mirando la telenovela. Franz iba a decir algo, cuando los amuletos de madre e hija se encendieron emitiendo una intensa luz, mientras el libro de Atenea se abrió de golpe, mientras las hojas pasaban a una velocidad de vértigo, hasta pararse en una hoja en concreto. Sabiendo que era lo que pasaba, ayudaron a una adormilada Atenea a levantarse, llamando durante el proceso a los chicos para que vinieran. Tras eso, observaron la hoja por la que estaba abierto el libro.
-"El martillo del trueno se encuentra, cuando el Ragnarok se acerca"- leyó Asmeya, intentando entender, mirando a su padre, pero ninguno de los dos sabían que significaba
-Esta debe ser la indicación de la época, pero no tengo ni idea…-murmuró Asmeya, rebuscando entre sus libros- El nombre de Ragnarok me suena de algo, pero no me acuerdo… -dijo Franz, suspirando
Varios minutos más tarde, allí estaba todo el grupo, esperando indicaciones
-¿Qué es lo que ocurre?- preguntó Airis, mientras sujetaba la pila de libros que le entregaba Atenea- Uno de las armas ha despertado, pero estamos intentando descubrir que significa lo que se nos dice- respondió Asmeya- ¿Y eso es…?- preguntó Electra
-El martillo del rayo se encuentra cuando el Ragnarok se acerca- repitieron Asmeya, Atenea y Franz a la vez. Todos se pusieron a buscar, hasta que Electra gritó- ¡Eureka!- dijo, mientras abría uno de los libros y buscaba ávidamente- ¡Fijaos!-dijo, mostrando una hoja- En la mitología Escandinava, el martillo del rayo era Mjolnir, el arma del dios Thor. Y el Ragnarok- dijo, pasando otra hoja- Es el fin del mundo pagano, y la entrada a una nueva era. Los antiguos crearon ese mito con las primeras llegadas de los cristianos, significando Ragnarok el final de su mundo, y la llegada de uno nuevo- explicó, orgullosa.
Todos se quedaron sorprendidos- Entonces, tendremos que ir a…- comenzó Patrick- Si, a esta época, ¡venga, Susan! Haz los honores- pidió entusiasmada Electra. Tras abrir el portal y despedirse Edel grupo, los chicos, Asmeya y Cesar entraron al portal, siendo despedidos con la manos por el resto
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Un portal se abrió en un callejón oscuro. De él, varias figuras salieron , casi todas ellas ataviadas con armadura excepto dos de ellas, con ropas de más abrigo en lugar de armaduras
-Demonios, que frío…- comentó Sam, mientras se pasaba las manos por los antebrazos- Os recomiendo cambiar vuestras prendas para pasar desapercibidos, no creo que pasemos muy desapercibidos con estas ropas- comentó Asmeya. Asintiendo, a todos les envolvió una tenue luz de sus respectivos colores, y, cuando se fue, a todos les habían cambiado sus ropas. Los chicos, unos pantalones largos de color marrón de lo que parecía piel, con líneas de sus respectivos colores a los lados, camisa larga también de piel marrón pero más claro, y un gorro de diferentes formas en la cabeza. En sus muñecas, las gemas parecían simples abalorios de sus colores correspondientes. Las chicas llevaban unas prendas parecidas, pero en lugar de gorros, no llevaban nada en la cabeza, con un pequeño lazo atado a las caderas
-No está mal…- comentó Sam, dándose la vuelta, mirando hacia atrás- Ahora parecemos vikingos, ya solo nos faltan las espadas- rió Odd, mientras miraba sus prendas
-Ya jugaremos a los armarios luego, tenemos una misión importante. Ordenó Ulrich, saliendo del callejón. Tras salir de este, dieron a una plaza, bastante tranquila, excepto por el sonido proveniente de una taberna
-Parece que se estuvieran peleando…- comentó William , mientras observaba como un gigantón salía disparado por una ventaba, cayendo de bruces contra la fría nieve del suelo
-Vamos a ver que ocurre- sugirió Aelita, mientras entraban a la taberna. Esta estaba echa un desastre, con los taburetes por el suelo, hombres dándose puñetazos en el suelo, mientras otros rían con las cervezas en la mano, dándoles largos tragos, para después eructar con fuerza, jugando a ver quien lo hacía con más fuerza- Vaya…- comentó Percy, al ver todo ese desorden, impresionado de que, el que estaba sirviendo, estuviera de lo más tranquilo, pese a haber varas personas peleándose en su taberna.
Pero más impresionados se quedaron cuando vieron a un hombre de opie obre una mesa, gritando- ¡Dios Thor!- gritó al cielo- ¡Si quieres recuperar tu poderoso martillo Mjolnir, deberás darnos a tu hermana Freyja!- gritó, mientras reía como un demente
-¡Si no aceptas, vete despidiendo de él, por que nuestro rey te lo ha robado, ajajjaja!- grito, saliendo de la taberna, mientras gritaba esas palabras una y otra vez.
Los chicos e miraron, intentando entender. Electra sonrió de medio lado- Parece que el mito en parte es real…- comentó- La mitología dice que un rey le robó su martillo a Thor, quitándole así su máximo poder, para poder chantajearle y poder casarse con su hermana Freyja, diosa de la belleza y de la sexualidad- explicó- Para ello, su hermano Lok le convenció de vestirse de mujer para recuperarlo- dijo, casi entre risas. Sus compañeros se imaginaron al dios, embutido en un traje de esposa, y no pudieron aguantar la risa- En fin, creo que deberíamos preguntar donde vive ese "rey"¿no?- comentó Sam, mientras se acercaba a la barra, seguida de Electra. Tras pedir, le preguntaron al camarero
-¿Quién era este tipo que aseguraba tener el martillo de Thor?- preguntó Electra. El hombre se encogió de hombros- Es solo un lunático, un pobre loco, se llama Bal- respondió- No le hagáis mucho caso, esta loco- les recomendó, dándoles las bebidas- ¿Sabe donde vive? – preguntó Sam- con su señor, en es castillo de la colina, junto al roble de Thor- respondió, mientras las chicas le pagaban
Tras dar las gracias, le grupo se sentó, pensando en un plan. Habían decidido, en un principio, entrar a la fuerza, pero decidieron que era mejor no llamar demasiado la atención, pues Susan les explicó, de forma un tanto alocada, que pasaría si seguían el plan inicial, y la idea de desatar una guerra no les hacía mucha ilusión- Entonces, lo hacemos así- dijo Marin- Tu y William- Dijo, mirando a Electra- Os metéis dentro del castillo, diciendo ser Loki y la hermana de Thor, como dice el mito. Cuando os den el supuesto martillo, lo probaras, y si es el de verdad, nos vamos, y si no, seguimos buscando- dijo, mientras todos asentían a su plan
-Mientras, nosotros estaremos atentos a cualquier intrusión enemiga- sugirió Jeremy, y, tras asentir, todos fueron saliendo de la taberna. Una vez fuera, los grupos se dividieron para entrar en acción
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Mientras, Sissi, Herb y Nicolás ya estaban por la ciudad merodeando, en busca del martillo legendario. Se habían enterado de lo mismo que los chicos, y ahora estaban buscando para poner a prueba su plan: vestirían a Sissi como la supuesta "novia" mientras Herb la acompañaba. El único problema era encontrar un vestido apropiado
-¿ Y por que no usamos nuestro poder para ponernos la ropa adecuada?- comentó Herb, mientras se sentaban en el suelo, hartos de caminado de lado alado- ¡Claro, eso es!- dijo Sissi, mientras sonreía, decidida. Tras levantarse, una tenue aura negra la envolvió, y, tras retirarse, estaba vestida con un lindo traje de novia, con un pequeño escote, abrigado y sin pasar demasiado frío. Ambos chicos aplaudieron, y, decididos, fueron en dirección al castillo para llevar a cabo su plan. Grande fue su sorpresa cuando vieron a dos personas…
-¿Qué hacen esos ahí?- comentó Herb, al ver a William y a Electra, también vestida de novia, esperando a entrar al castillo- ¡Vamos, que no nos descubran!- le espetó Sissi, escondiéndose tras unos árboles- ¿No sería más fácil ocultar nuestros rostros, o hacerlos parecer otra cosa?- sugirió el chico. Sisi sonrió, mientras se cubría el rostro con el velo, y Herb se cubría el suyo con la capucha, mientras se acercaban despacio a la puerta, esperando a que los otros dos se alejaran lo suficiente, y , entonces, entraron, pues la puerta estaba entreabierta.
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Tras ser anunciados ante la corte, William y Electra se sentaron en un banco, esperando. Electra parecía muy nerviosa, y William decidió tranquilizarla.
-Tranquila, todo saldrá bien…- la tranquilizó. Ella asintió- No es eso, es solo que… pensé que, si me casaba alguna vez… bueno…- dijo ella. William sonrió- Pensabas que la primera vez que te pondrías un vestido de estos sería diferente, ¿verdad?- preguntó él. Ella asintió- Creo que todos lo pensamos… ¿valdría decirte que estas muy guapa?- murmuró, con algo de sonrojo. Ella se ruborizó- Gra…gracias…- murmuró ella, igualmente sonrojada. Ella iba a seguir, cuando les llamaron.
-El rey está preparado, señores- dijo el hombre, arrodillándose- Discúlpele, señores, mi rey es…- dijo con un murmullo.- Tranquilo, los dioses de Valhalla están contentos con esta unión- dijo William, mientras sujetaba a Electra con el brazo, como si la llevara al altar. En el gran salón, una fiesta espectacular se llevaba a cabo. Grandes mesas repletas de comida llenaban la sala, con cintas de colores adornando las grandes columnas de la misma, y una gran multitud de personas degustaban los distintos platos.
-Vaya celebración…- comentó William, observando todo. Electra estaba igual, cuando ambos se encontraron delante de un gigantón de más de dos metros de alto, con una larga y espesa barbinegra, ojos café y una enorme barriga que delataba su estilo de vida, y una enorme cota de malla en el torso
-¡Es un honor conocer a dos dioses del Valhalla, las cosas que decían de ti, Freyja, sobre tu belleza, no se quedan cortas!- dijo, con una sonrisa, pero con algunos de sus dientes con lo que parecían caries. Electra tuvo que hacer un gran esfuerzo cuando aquel tipo sonrió para no poner cara de asco
-El honor es nuestro, rey- dijo William , conciliador- Dios Loki- dijo el hombre, con una sonrisa arrogante, mientras hacía una reverencia que nada tenía de respetuosa- Veo que nuestros pedidos están siendo perfectamente cumplidos- dijo, alegre, mientras les invitaba a sentarse
Durante la siguiente hora, William y Electra apenas tocaron el plato, pues ver a toda esa gente comer como animales, sin cubiertos, gritando y eructando, les revolvía las tripas, y apenas tenían apetito, pues todo este se fue al verles empezar. Tras el banquete, fue la hora del baile, William se recostó sobre su asiento, mientras veía a la pobre Electra bailar con todos y cada uno de los hombres de la sala. Solo uno o dos se comportaban, el resto miraban sin demasiado disimulo su escote, y, mientras bailaban, aprovechaban para tocar partes del cuerpo de Electra que, en condiciones normales, les hubiera ganado una bien merecida bofetada en la cara, pero tuvo que controlarse.
Electra, al finalizar el baile, estaba furibunda- ¡Esos cabrones me manosearon todo el trasero, y poco les falto para quitarme la ropa y… ¡- despotricaba Electra, mientras William la intentaba tranquilizar, en un lado de la sala- ¡Electra, tranquilízate! Piensa que esto es por el bien del mundo- le dijo. Ella bufo- Más vale que el martillo lo tenga este rey de tercera, por que si no, juro que este castillo acabará echo escombros, con todos ellos dentro- dijo, señalando a los hombres de la sala. William tragó saliva- Mira, si quieres, ahora descansa aquí un poco, veré si puedo convencer al rey para que esto se haga cuanto antes y nos den el dichosos martillo- le dijo. Ella asinti´, mientras se dejaba caer en la silla- Gracias William- dijo, mientras apoyaba la cabeza entre las manos.
Como dijo, William se plantó ante el rey- Majestad, Freyja dice estar cansada. Sugiero que la boda se haga cuanto antes, así todos ganamos- sugirió. El rey se pasó la mano por la barbilla- Uhmmm, suena interesante, dios Loki…- dijo, mientras pensaba- ¡De acuerdo! Celebremos la boda ahora. No veo la hora de desposarla…- dijo, lujurioso. William tragó saliva- Esperemos que nos den el martillo antes de eso, por que si no, preveo que Electra empiece a cabrearse de verdad, y eso no me gusta- pensó William, mientras caminaba, junto al rey, hacia Electra.
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Sabiendo que los chicos estaban ocupados haciéndose pasar por dioses ante el rey, Sissi y Herb inspeccionaron el castillo de arriba a bajo, sin peligro de encontrarse con nadie, pues todos estaban en el comedor, celebrando
-¿Dónde crees que esté el martillo, Sissi?- preguntó Herb, mientras buscaba en uno de los muchos cuartos, pero sin éxito- Hemos mirado en todos los cuartos, cajones, armarios y cofres que hemos encontrado, y nada- se quejó Sissi, mientras se sentaba sobre uno de los cofres del pasillo, pensando. Herb se levantó del suelo, mientras buscaba en más lugares. Entonces, se fijo en algo.
-Sissi…- la llamó. Ella levantó la vista- Ven…- pidió el chico. La chica le hizo caso, y cuando, cuando vio el grandioso martillo, colocado sobre una roca, ambos sonrieron con malicia, mientras chocaban las manos, y se acercaban al objeto.
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En el salón, Electra se contenía las ganas de coger a ese reyezuelo y meterle un rayo en zonas donde nunca ha dado el sol en su cuerpo, pero una vez más, hizo acopio de toda su fuerza de voluntad, y se contuvo, aunque estuvo a punto de no hacerlo cuando aquel mastodonte hediondo la intentó besar. Ella, instintivamente, bajo la cabeza. El rey la miró curioso, y William rezó para que ella no lo estropeara de golpe.
-¿Ocurre algo?- preguntó, confundido. Ella negó- No, es solo que…bueno…- dijo ella, buscando una escusa. William la salvó- Está tan contenta de casarse contigo, que se marea de solo pensarlo, majestad- dijo, intentando sonar convincente. Electra sonrió por dentro, agradeciéndole a William su intervención. Tras ponerse los anillos, y un beso que a Electra le supo a carne podrida y mal aliento, estando a punto de vomitar, salieron del salón rumbo a la sala donde estaba el martillo.
Tras entrar, ambos adolescentes se impresionaron al verlo. Era de tamaño medio, pero el poder que emanaba se sentía des de allí. La parte de la maza era de color metálico, con runas escritas en él, con el centro más ancho que los lados, haciendo parecer un pico. El mango era de color marrón, con rayas amarillas recorriéndolo. Ahí estaba, Mjolnir, en todo su esplendor. Ambos jóvenes se acercaron al martillo, y fue Electra quien lo cogió, pero, a pesar de su pesado aspecto, lo levantó con una mano sin demasiado esfuerzo.
-¡Para ser una mujer, tienes mucha fuerza, Freyja!- gritó el rey, para después reír. Aquello ya fue el colmo. William decidió escabullirse para no ser alcanzado por los rayos que sabía que iban a desencadenarse pronto. (Recomiendo que, a partir de ahora, suene la canción de Therion, Thor)
Y así fue. Nada más notar que William se había retirado de allí, a Electra le envolvió una luz eléctrica, mientras fuertes chispas le recorrían el cuerpo. Su gema se activó, mostrando sus ropas de combate, con el martillo en mano, alzándolo. Cuando hizo eso, el martillo se envolvió de esa misma luz eléctrica, mientras ella se iluminaba más aún, provocando el caos en la sala.
-¿!Pero que está pasando?!- frito el rey, asustado- Pasa que has provocado mi ira, amigo- dijo una voz, potente. Cuando alzó la vista, vio solo una sombra, pero al centrarse más, lo que vio le dejo pasmado. Electra seguía con el martillo en la mano, con grandes rayos rugiendo en l cielo, con sus ojos azules chisporroteando, y con nuevas prendas. Su capa ahora era roja, su peto era amarillo con franjas rojas, con botones de color grises en pecho y abdomen, pantalones azules y botas latas de color marrón. En su cabeza, un caso de color amarillo con alas blancas la culminaba. Sonrió con suficiencia
-¿Decías algo, amigo?- preguntó, mientras se le acercaba a paso lento. El rey negó- Lo… los siento… po..poderoso Thor, yo…- dijo, en un tartamudeo. Ella se le acercó un poco más, mientras se ponía cara a cara con el, levitando- Debería enviarte con los gigantes de hielo a que te devoren- dijo, furiosa. Él solo acertó a bajar la cabeza, con terror- Pero…- siguió Electra- Como soy buena persona, te perdono la vida- dijo, mientras se alejaba. (Se corta la música)
-¡Gracias, OH dios Thor, el benevolente!- gritó, contento. Electra se alejó de all´, mientras saltaba por la ventana, volando con el martillo
-¡Ajjajajaj!- rió, mientras sentía el agradable viento en su cara, jugando con su pelo, mientras daba grandes piruetas por el aire. Pero entonces recordó que tenía que volver con sus compañeros. Tras volar unos minutos, encontró a William, acostado sobre una columna
-Hola, Electra- dijo, mientras la vía bajar. Al posarse, un aura amarilla la envolvió, y, tras irse, ya no usaba sus ropas de combate, solo las ropas que traía de costumbre. William pudo notar, que, aparte de los pendientes en los que se transformaba la gema ahora tenía un colgante. Este era de color grisáceo con marcas amarillas, con forma de martillo, y runas en el.
-Es un bonito colgante…- le dijo, mientras andaban a donde estábale resto del grupo- Si, es el …- Electra ba ha hablar, cuando escucharon un grito. Ambos se apresuraron a ver que era lo que pasaba. Sus ojos se abrieron cuando vieron que pasaba…
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Ambos adolescentes se impresionaron cuando vieron a Sissi, Herb y Nicolás en el suelo, llorando amargamente. Electra se les acercó.
-¿Qué… que hacéis aquí?-preguntó extrañada. Ninguno respondió- No importa, llevémosles con el resto para devolverlos a nuestro tiempo, después hablaremos.
Y así hicieron. Cuando se encontraron con sus compañeros en la plaza, los chicos les recibieron con vítores, felicitándoles, pero se extrañaron al ver allí a Sissi y a su grupo, llorando, pero decidieron que las preguntas se harían después.
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Mientras, Virio y sus generales reían, pues estaban viendo toda la escena. Ninguno paró en unos pocos minutos.
-¡Fue… fue buenísimo, no.. reí… así…. en años!- seguía riendo Darko, secándose una de las muchas lagrimas que la risa le estaba provocando
-En fin… -comentó Virio, algo más tranquilo- Debemos prepararnos, dentro de poco nos iremos de este castillo, para ir a nuestra nueva casa, a la de verdad- dijo, mientras subía la mano en señal de triunfo. Las nueve personas y las tres armaduras hicieron es mismo- ¡Por el imperio!- gritó Virio. Los allí presentes le respondieron con lo mismo- ¡Por la victoria!- volvió a gritar, recibiendo por respuesta el mismo grito- ¡Por el fin de una era … y el inicio de otra!- volvió a gritar, aún más fuerte. Todos los allí reunidos gritaron varias veces sus palabras, mientras subían y bajaban el brazo a la par que lo decían.
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Me gustaría dar las gracias a DarkClw1997 por ayudarme a decidir las armas para los chicos, y a todos los lectores, que dejan reviews/ comentarios, se agradece mucho, sois muy alentadores, de verdad. Especial dedicación a Alejito480, a TsukihimePrincess y a la anterior nombrada por su mayor asiduidad al comentar, son olvidarme de los anónimos y todos aquellos, que, aunque sin dejar comentario, leen mi historia. Muchas gracias por todo, es un placer y u honor hacer esto.
Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan, que pertenece a Doctor Who.
