Código: Guardianes

Capitulo 19

Tras volver de su misión, los chicos se quedaron en el salón, junto a los profesores, Atenea y Franz, intentando tranquilizar como mejor podían a Sissi, Herb y Nicolás, que, tras varios minutos de agónico llanto, finalmente se calmaron y pudieron empezar ha hablar y entendiendo lo que decían.

-¿Qué fue lo que ocurrió?- preguntó suavemente Atenea. Sissi respondió- Virio…Virio…- dijo, en un murmullo, mientras su voz seguía cogida por la congestión- Nos…engaño…- dijo, en un murmullo, pero lo suficientemente alto como para que el resto lo escuchara

-¿Os engañó? ¿Cómo?- preguntó Elena. Sissi prosiguió- Nos dijo que nos daría poder, que nos permitiría… bueno…- dijo, avergonzada. Algunos asintieron entendiendo, apuntándose mentalmente no presionarles con eso.

-Vengarnos- dijo Herb, con asco- ijo que nos daría el poder para vengarnos de… de vosotros- dijo, con odio para sí mismo- En aquel momento no sabíamos en que nos estábamos metiendo, no fue hasta que nos impidió volver y casi nos quita nuestro poder que despertamos de la ensoñación en la que nos metió- siguió, compungido.

-No os preocupéis, chicos- dijo Asmeya, suavemente- Virio fue capaza de engañar a los hombres más bravos y sabios de antaño, no os debéis sentir mal por ello- dijo, mientras les acomodaba sobre su regazo- Pero… pero…- sollozó Nicolás- Por nuestra estupidez e infantilidad, hemos puesto al mundo en peligro, chicos! –acabó gritando Sissi, con lagrimas en los ojos.

Los que la conocían no daban crédito. La orgullosa, pedante, manipuladora, infantil, y prácticamente cualquier adjetivo despreciativo que a cualquiera se le podría ocurrir de Sissi estaba llorando como una niña pequeña, arrepentida, y completamente humillada ante ellos. Eso les dio una visión mucho más profunda de la que tenían de ella (1), y eso les alegraba.

-Mama tiene razón, Sissi- le dijo Aelita, con una sonrisa. Sissi le miró curiosa- Hay mucho que explicar, pero creo que será mejor que lo hagamos en Kadic, ¿no crees?- le dijo, mientras la ayudaba a levantarse. Sissi y sus compañeros estaban muy conmovidos por la reacción de sus compañeros. De ser por ellos, les hubieran mandado a paseo, pero ellos.. ellos les habían recibido con los brazos abiertos y una sonrisa en la cara.

Tras dejar la Hermita, los chicos fueron andando tranquilamente hasta la academia. El silencio, a pesar de todo, no era demasiado tenso, pero Jeremy decidió cortarlo.

-Herb…- dijo, mientras se ponía a su altura. Este se giró a mirarle, pero con los ojos hacia abajo- Jeremy, yo…- dijo, triste. Jeremy negó- Lo que está echo, echo está, por eso, propongo olvidar el pasado, y empezar desde cero- dijo, mientras le tendía la mano, conciliador. Herb asintió despacio, mientras asentía- Gracias, Jeremy. Dijo, con algo de emoción

Nicolás hacía lo mismo con William, mientras se estrechaban la mano, dando así una oportunidad a todos ellos para redimirse, mostrando así que les perdonaban. Tras llegar de vuelta a Kadick, fueron al cuarto de Jeremy y Patrick, donde se realizaban las reuniones grupales.

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Mientras los adolescentes hablaban, en la Hermita, Elena estaba dirigiendo a los profesores, Asmeya y Cesar para limpiar la casa, pues estaba algo sucia, ante la atónita mirada de los reyes.

-Veo que sigues teniendo las mismas dotes demando, querida Elena- dijo Atenea, mientras la observaba. La mujer sonrió- Gracias, majestad…- dijo, mientras paraba de barrer. Franz iba a decir algo, cuando el libro de Atenea se volvió a iluminar con fuerza. Esta fue a ver que era lo que pasaba, mientras los allí presentes se preparaban para lo que fuera. Atenea frunció el ceño al verlo.

-Tranquilos, no es una nueva arma…- dijo, mientras leía detenidamente la página por la que se había abierto el libro. Todos suspiraron- ¿Entonces?- preguntó Cesar. Atenea respondió, pero sin darse la vuelta- Virio ha convocado a sus generales y ahora está buscando tres cuerpos para tres de ellos- dijo, seria. Algunos asintieron, entendiendo, pero otro no- ¿A que se refiere, reina?- preguntó Airis.

-Los generales de Zeros, sus ánimas, almas.. como queráis llamarlos, fueron encerrados en urnas para impedir su retorno, pero Virio les liberó. Nueve de ellos tenían a su disposición un envoltorio humano, pero los otros tres no. Ahora ha ido a buscar uno, y debemos impedírselo- dijo, tajante. Los allí presentes asintieron- ¿Les llamamos?- preguntó Axel. Atenea negó- No, démosles un día de descanso- dijo, con una sonrisa, mientras abría un portal en dirección al lugar.

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En un oscuro callejón, un portal se abrió. Del mismo, salieron varias personas, todas ellas adultas con ropas de entrenamiento de distintos colores. Una de ellas tenía alas a la espalda, y otra tenía apariencia de gato, pero , tras iluminarse de color verde y morado, respectivamente, su apariencia cambió a una más humana. Tras eso, el numeroso grupo hizo corillo.

-¿Sabemos donde está?- preguntó Destro. Atenea negó- No, no dice nada, pero debemos estar preparados, podría ser cualquiera de la ciudad- respondió- Al menos es una ciudad pequeña…- dijo Gaia, mientras observaba de reojo la calle principal- Creo de deberíamos separarnos para abarcar más espacio- comentó Axel. Algunos asintieron- Lo haremos así- dijo Franz, mientras les miraba- Haremos grupos de dos: Axel con Airis, Destro con Gaia, Mario con Luigi, Aspros con Asmeya, y Cesar conmigo. Atenea , tu iras con Aceron- ordenó. Todos asintieron.

-Ahora que pienso.. comentó Luigi, mientras salían. Algunos le miraron curiosos- ¿Y el maestro de Ulrich?- preguntó. Atenea bajó la cabeza-La maestra de Ulrich, Bea, está de misión a un sitio importante..-dijo, mientras avanzaban- Ulrich me preguntó por ella, pues estaba preocupado, pero le expliqué la situación en privado. Reconozco que debí comentároslo, pero con todo lo sucedido…- explicó ella (2)

Tras salir del callejón, iban a dividirse como Franz dijo, cuando Airis vio a Virio y a sus chicos, junto a tres armaduras, tomar algo en una cafetería. Tras instar a sus compañeros a ocultarse, les espiaron.

-No sabía que a Virio le gustara hacer estas cosas…- comentó Gaia- Si están aquí, es porque deben saber más o menos por donde pasa el nuevo recipiente de uno de sus generales- comentó Atenea- Ya les hemos localizado, ¿y ahora, que?- dijo Aceron, mientras miraba por encima del resto, pero aún ocultándose- Esperar, es todo lo que podemos hacer- respondió Axel por el resto. Todos asintieron, decidiendo hacer lo que dijo el chico.

Mientras esperaban, su respiración apenas era perceptible, algunos ni siquiera respiraban de los nervios que tenían, cuando una voz les sacó de ese estado- ¿Qué hace, reina Atenea?- preguntó la voz. Todos saltaron del susto, aunque el tronar de los coches y de la circulación en general hizo que su grito pasara desapercibido. Cuando todos se dieron la vuelta, vieron a una joven de pelo rojizo, ojos aguamarina y ropa corta a pesar de la gran altura a la que se encontraba, con un par de bolsas en la mano. La chica les miraba con curiosidad, mientras el grupo la observaba, igualmente curioso.

-¡Bea, eres tu!- gritó Gaia, abrazándola con fuerza, y casi tirando a la joven al suelo. La llamada Bea solo pudo intentar hacer lo mejor que pudo, sin soltar las bolsas- ¿Dónde estuviste? ¡Me lo tiene que contar todo, tía!- dijo, alegre, mientras se sentaba a horcajadas sobre ella. Besa se ruborizó- Gaia.. levántate de encima de mí, anda..- pidió. Gaia sonrió con fingida inocencia mientras lo hacía, tras lo cual le dio la mano a su compañera para ayudarla.

Tras quitarse el polvo de la ropa, Bea se presentó como debía ante sus reyes allí presentes, arrodillándose y mostrándoles respeto. Tras hacerle un ademán de que se levantara, Bea se les unió en su espera para ir a por el enemigo, mientras les explicaba la situación. Tras eso, Bea le explicó como fue la misión que le encargó Atenea.

-Estuve investigando lo que me pidió, reina- empezó- Como usted dijo, el viejo castillo de Zeros está siendo reconstruido, dentro de poco será habitable- dijo, algo intranquila. Atenea frunció el ceño- Lo sabía, sabía que nuestro castillo solo era una casa temporal- gruñó, enfadada. Axel iba a pedir que o explicara, cuando vio a Virio y a sus chicos moverse- Venga, antes de que se vayan- les apremió Franz, moviéndose, pero manteniendo la suficiente distancia para ver sin ser vistos.

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Virio y compañía estuvieron ahí sentados durante cerca de diez minutos esperando a que apareciera el cuerpo físico de uno de los tres generales que quedaban, decidieron moverse. Además, así estiraban las piernas ellos y los maestros de los guardianes, pues les descubrieron hace unos momentos, espiándoles, pero no hicieron nada. Caminaron por la pequeña avenida, atentos a que uno de sus compañeros vieran a su nuevo cuerpo físico. Mientras andaban, algunos de ellos vigilaban de reojo a sus perseguidores, mientras otros, ayudados por las armaduras en las que estaban sus compañeros, buscaban por todos lados.

-¿Dónde rayos estará?- casi grita Inferno, enfadado, y con su pelo a punto de llamear. Océano le tranquilizó- No lograrás nada enfadándote, dejemos a nuestros compañeros buscar- dijo, señalando a una de las armaduras- Si, Inferno, confía en nosotros- dijo la armadura, alegre. Inferno bufó- Precisamente, si tu, Erick, me dices que me fíe, entonces si que no confío- espetó Inferno, con fuerza. Erick se hizo el ofendido- Oh, vamos amigo, ni que fuera para tanto- dijo, con voz divertida. Inferno bufó, cansado de aquello.

-Que alguien me mate, por favor- gimió. Entonces, una férrea mano le levantó del suelo, alzándolo varios pies de alto. Inferno miro hacia abajo, viendo otra de las armaduras. Gruñó por lo bajo- Suéltame inmediatamente, Aza- ordenó, mientras notaba como la mano de la armadura empezaba ha ahcer presión sobre su cuello- Pero pensé que querías morirte, Inferno- comentó una voz proveniente de la armadura- Era una forma de hablar, Aza… suéltale- dijo otra voz. La tercera armadura ayudó a Inferno a recuperarse, mientras tosía un poco-Gracias, Galio- dijo, tosiendo un poco.

La que se llamaba Aza iba ha hablar, pero fue interrumpida por Erick, que, con un ademán, les pidió que empezaran a correr detrás de él. Cual mafia, el grupo de Virio empezó a correr por las calles de la pequeña ciudad, casi sin espacio en la acera para que todos pudieran correr más o menos juntos, al mismo tiempo que esquivaban a los transeúntes. Mientras corrían, Loren se convirtió en un pájaro, y por encima de todos ellos, seguía al que estaba persiguiendo. Un joven de pelo oscuro, de ropa deportiva y ojos café se posó en su mirada, observándolo y analizando su complexión física. Llegó a la conclusión de que no era ningún atleta por su forma de correr, y que se cansaría pronto.

Efectivamente, varios metros más adelante, el joven estaba casi sin aire, extenuado, sudando, y con las manos apoyadas en las rodillas, y con miedo en los ojos al ver al grupito que le perseguía.

-Que…que queréis?- jadeó. Erick se le acercó, y, al verle en una armadura, el chico se asustó más aún, casi cayendo al suelo. Erick iba a acercarse más, cundo el suelo empezó a oscurecerse de repente

-!Déjale en paz!- gritaron varias voces. Cuando se dieron la vuelta, allí estaba los profesores, listos y preparados para combatir. Tras eso, empezó la lucha.

Océano se lanzó contra Destro como depredador sobre su presa, con los puños envueltos en agua, mientras una fina cortina de agua caía en la zona. Los puñetazos, patadas y golpes se daban recíprocamente a una velocidad de vértigo, y Océano pudo notar la diferencia de fuerza física entre alumno y maestro. Mientras, Loren y Airis luchaban entre ellos transformándose cada pocos segundos, pudiendo comprobar Loren que la velocidad y precisión de las transformaciones de Airis eran superiores a las de Odd.

Ambos comprobaban que los maestros, a pesar de no desatar el mismo poder que los alumnos, seguían siendo poderosos adversarios, cosa que pudo comprobar Inferno cuando notó en su piel los rayos que le lanzaba Elena desde lo alto de un edificio. Mientras, Axel estaba luchando contra Darko junto a Aceron, que usaba sus brazos de acero junto a Asmeya, quien luchaba contra Timeo

-No te defiendes mal, princesita- rió el joven, esquivando uno de sus golpes eléctricos. Asmeya frunció el ceño- Deja a la princesa!- le espetó Aceron, dándole un golpe con su antebrazo. Asmeya se lo agradeció con la mirada- ¿Te encuentras bien, lady?- preguntó .Ella asintió, para pasar otra vez a la ofensiva contra su enemigo.

Pero la batalla, sin ningún genero de duda, más espectacular, era la sostenida entre Atenea y Franz por un lado, y Virio en el otro. Los tres combatientes se enfrentaban con ahínco, y a pesar de no estar en su mejor época, ambos reyes se defendían con fuerza y velocidad de las salvajes embestida de energía de virio, que, sabiéndose vencedor contra ellos, jugaba con una constante sonrisa en la boca con ambos reyes.

-Para ser una cuarentona, no esta nada mal, Atenea- dijo, divertido. Atenea gruñó- Sabes bien que mis cuarenta son vuestros veinte- dijo, con una sonrisa de medio lado-Si, no olvido la curiosa naturaleza de la familia Effer, Atenea- comentó. Franz jadeó un poco antes de volver a atacar, y Virio volvió a sonreír demencialmente- Por desgracia, tu amado esposo no puede decir lo mismo- dijo, mientras le daba un fuerte golpe con el puño, mandándole a volar. Mientras una preocupada Atenea iba a atender a su marido, Virio fue a comprobar como le iba a sus tres generales en armadura, comprobando que aún no habían entrado ninguno de ellos en el cuerpo de aquel muchacho. Tras bufar con fuerza, fue a ver que era lo que pasaba.

-¿Qué ocurre aquí?- preguntó, con algo de enfado- Ahora va ha intentar entrar Erick- le respondió Aza. Virio asintió, dándole la orden de hacerlo con un ademán de la cabeza. El tipo ante ellos estaba agazapado contra la pared, con las manos en la cabeza, temblado de terror, con sus ojos inundados del mayor de los miedos. Más miedo le embargo aún cuando vio que la armadura ante él se le levantó la leva del casco, dejando salir una ánima color oscura, co una gran malicia rodeándola. Abrió la boca para gritar de terror, pero, antes de que ningún sonido pudiera escapar de su garganta, el ánima se coló en su interior. Tras convulsionar unos instantes, e incluso de expulsar algo de saliva de la boca, todo el movimiento de su cuerpo paró de golpe.

Tras unos tensos segundos, el cuerpo se levantó, con algo de dificultad, y con la cabeza gacha. Tras alzar la cabeza y dar una fuerte bocanada de aire, Erick dio un fuerte grito, mientras se estiraba y movía las articulaciones de su cuerpo, mientras se estiraba- ¡AAAA, da gusto tener un cuero otra vez!- dijo, mientras seguía con sus estiramientos. Tras un par de estiramientos más, hizo un ademán con la mano, convocando sobre su palma una esfera de energía color verde oscuro, y grandes plantas salieron del suelo en cuanto lo hizo.

Tras sonreír satisfecho, y atendiendo a los ademanes de Virio, asintió. Este abrió un portal, y le gritó a sus generales- ¡Nos vamos, ya logramos recuperar lo que vinimos a buscar!- ordenó, mientras desaparecía junto al resto de sus hombres.

Una vez todo en calma de nuevo, Atenea pateó el suelo, enfadada- ¡Maldita sea, que poco nos faltó! – gritó, bufando, mientras pateaba algunas piedras del suelo. Fran se le acercó para consolarla- Tranquila Ate, ya no hay nada que podamos hacer- le dijo, mientras apoyaba las manos en sus hombros. Ella solo gruño un poco, levantando la cabeza y mirando al cielo, mientras se pasaba las manos por el pelo- Volvamos a casa, tengo que decirles unas cosas a los chicos- dijo, y, dicho y echo, el grupo de profesores fue entrando, poco a poco, hacia el interior.

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De vuelta a la Hermita, y nada mas llegar, Atenea llamó a los chicos que vinieran, para explicarles una cosa importante, y, de paso, presentarles a Bea, la nueva profesora de Ulrich. Mientras esperaban a los chicos, el grupo de mayores se acomodó en la sala donde suelen reunirse para hablar o ver la televisión, según se tercie. Tras unos minutos de espera, los chicos llegaron.

-Hola chicos, pasad, he de contaros algo- pidió Atenea, mientras los chicos se sentaban. Ellos miraron curiosos a Bea, mientras esta les analizaba con la mirada, pero con una pequeña sonrisa en la boca- Chicos, ella es Bea, la profesora de Ulrich. Como ya sabéis, se retrasó por que yo le encargué una misión- dijo la mayor. Bea saludo a los jóvenes con la mano, y estos se fueron presentado, hasta llegar al último. Echas las presentaciones, Atenea explicó el motivo de su llamada.

-Como sabéis, Virio ha traído a sus generales, bueno, las almas de sus generales originales de vuelta. Tres de ellos no tiene cuerpo, y por eso, necesitan de un cuerpo físico nuevo que ocupar- fue explicando, mientras los chicos asentían- Bien, el libro nos avisó hace poco de que Virio y sus hombres fueron a una ciudad a por uno de esos cuerpos, y nosotros fuimos a detenerles, pero por desgracia, sin éxito-dijo, algo apenada. Los adolescentes iban a protestar, pero ella les cayó antes de pronunciar palabra- Ahora, ya no es necesario para ellos ir a buscar otros cuerpos, pues, con el poder del rayo, naturaleza, animales, agua y fuego, el grupo de Virio, junto a su magi oscura, puede fabricar dos cuerpos a partir de sus poderes- explicó, mientras movía las manos al ritmo que hablaba. Los chicos la miraron confundidos.

- ¿Cómo es posible eso?-le preguntó impresionado Herb,. Ella solo cerró los ojos- Los poderes de Virio son inmensos, los elementos antes citados no pueden hacerlo por si mismos, pero con la ayuda de Virio, si pueden. Por supuesto, hacer eso es difícil hasta para él, por eso necesita de tiempo y energía- explicó, mientras empezaba a pasar hojas de su libro- Sabiendo esto, llegué a la concusión de que Virio se movería, pues lo materiales para hacer lo que os he dicho solo están en un lugar en toda Asmara y en la Tierra- dijo,, mostrándoles una página específica- Ese lugar es el castillo de Jormungand (3) , en las montañas de Galbor- explicó, mostrando el libro. Los chicos miraron el mapa atentos.

-El problema de acceso a este castillo es que necesitamos de ocho piezas para romper el sello que Zeros tiene puesto al castillo, y que solo una persona con el aura oscura como la suya puede traspasar sin morir en el intento- siguió Bea, mientras su reina buscaba algo- Es por eso que me envió a mi, para cerciorarnos de eso- acabó, mientras Atenea volvía a levantar el libro por otra hoja.

Ahora, pudieron ver un circulo con inscripciones en el, todos ellos en letras griegas, con diferentes dibujos grabados en él, algunos relatando antiguos mitos, pero no tuvieron tiempo de verlo bien, pues Atenea lo cerró en el acto- Entones, además de las armas legendarias, tendremos que buscar estas ocho partes, ¿verdad?- preguntó Odd. Ambas mujeres asintieron- Esto se complica por momentos…- se quejó Jeremy. Aelita le animó- Mira el lado positivo, así nadie te podrá llamar debilucho- rió ella. Algunos chicos rieron.

-¡Es verdad, se está empezando a poner cachas, con la tontería!- rió Odd. Todos los allí presentes rieron por ello, Jeremy bufó- Muy gracioso, Odd- le espetó, con una sonrisa- Claro que si yo ahora estoy algo más fuerte, tu ahora comes como veinte personas- le respondió. Odd paró de reír de golpe, provocando que la tanda de risas volviera a su apogeo, mientras bufaba y giraba la cabeza, contrariado. Viendo el buen royo entre los chicos Atenea sonrió, y, tras despedirse, los adolescentes volvieron a la academia, mientras ellos se quedaban a descansar del duro día en la Hermita

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(1) Creo que, como al final de la 4ª temporada Sissi se hizo amigo de ellos, la chica poco a poco habrá ido cambiando, y, aunque su carácter haya mejorado, aún tiene esos golpes de infantilismo.

(2) Gravísimo fallo mío habérseme olvidado de la profe de Ulrcich, pero vosotros, oh admiradores, ni me habitasteis y hasta que no me dí cuenta yo, aquí nadie dijo nada, así que, si alguien se queja, ya sabéis, ami no me digáis nada.

(3) Jormungand, aparte de un anime japonés bastante bueno, es una serpiente mitológica de origen escandinavo, que en el Ragnarok o fin del mundo luchará contra Thor, matándose mutuamente, y, se creía que era tan grande que, con su cuerpo, podía abarcar toda la tierra o Midgar.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan, que pertenece a Doctor Who.