Código: Guardianes

Capitulo 23

Una semana había pasado desde que los chicos volvieran de su visita a la Edad Media, en la cual no hubo demasiado movimiento, simples entrenamientos, sin cansarse demasiado en los mismos. Pero aunque los chicos no se habían cansado demasiado en sus entrenamientos, no así Atenea, que hizo un gran trabajo de investigación, junto a Asmeya, sobre los orígenes de aquellas armas legendarias, así como su historia durante el conflicto contra Virio.

Según lo descubierto, aquellas armas eran armas normales, hasta que los guardianes les infundieron poder, para así poder contar con armas en la lucha contra Virio, pues comprobaron que, con solo las gemas, era imposible vencerle. Tras vencerle, las repartieron por el espacio y el tiempo, como ya sabían, lo que aún no han descubierto es en que época se encuentran esas armas, pues el libro tenía en blanco las hojas en las que aparecía esa información, y por muchos hechizos que usaran, no aparecía nada, lo que hizo suponer a madre e hija que ese libro fue protegido en su momento por Diana, y ninguna de ellas tiene la suficiente fuerza como para romper la magia que usó para proteger la información en él escrita. Incluso probaron usando los poderes de Aelita, pero aún así, no sirvió de nada. Por eso, tuvieron que esperar a que las armas, como pasaba con las gemas, se activaran.

En aquel momento, estaban precisamente Asmeya y Atenea en el salón de la casa, y, junto a ellas, sentados alrededor de la mesa, algunos de los profesores estaban jugando a poker, mientras el resto había salido a comprar a la ciudad. Mientras Atenea veía sin demasiadas ganas la tele, y su hija estaba con una novela, el libro de Atenea se iluminó, poniendo así en movimiento a todos los allí presentes. Tras llamar a los chicos, Atenea y todos los presentes se arremolinaron junto al libro.

-"El escudo de la luz está en la época de los héroes verdaderos"- leyó Atenea. Todos se miraron entre ellos- ¿Tenéis idea de que puede significar?- preguntó la reina. Todos negaron.

Mientras pensaban, llegaron los chicos, y, como era costumbre, le dijeron la pista que les dio el libro. Algunos de los jóvenes se juntaron en corrillos, pensando a que se podría referir. Aelita, mientras pensaba, estaba observando la biblioteca de la sala. Fue entonces cuando vio una película, la cogió, y leyó lo que ponía en la parte de atrás- La historia de un héroe verdadero…, un momento- dijo, dándole la vuelta a la carátula- ¡Chicos, creo que ya lo tengo!- dijo, entusiasmada.

Todos se dieron la vuelta para mirarla. Ella solo les mostró la carátula de una película, mientras se acercaba- Creo que se trata de la antigua Grecia, chicos- dijo ella, feliz. Atenea lo pensó- Es la única pista que tenemos, y aunque no sea demasiado factible, se sabe que en Asmara, durante esa época, hubo muchos héroes, así que…- dijo la reina.

Tras coger las cosas para el viaje, abrieron el portal, y, como siempre, se internaron en él, y, esa vez sí, también fueron Cesar y Asmeya, que, tras despedirse de los que estaban allí, se internó en el portal- Espero que estés en lo cierto, hija…- dijo Atenea, después de que el portal se cerrara.

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En la antigua ciudad-estado de Atenas, el sol relucía en lo más alto, y la población se movía de lado a lado de la calle, con las cuadrigas recorriendo el centro de la calzada. Mientras eso pasaba en la avenida, en la plaza de la ciudad, en uno de los callejones que llevaban a las casas, un portal se abrió, dejando salir a un grupo numeroso de jóvenes. El primero en salir fue William, y, tras asegurarse que no había nadie mirando, les indicó al resto que hicieran lo mismo. Conforme iban saliendo, los chicos se iban transformando para pasar lo más desapercibidos posibles, cambiando para ello sus ropas. Ellos tenían una toga que les cubría el pecho y la parte derecha de cintura para abajo, dejando el lado izquierdo al descubierto de rodilla en adelante. Ellas tenían una falda del mismo estilo que la de los chicos, pero ellas tenían la parte de arriba con algo de escote y distintas formas para la camisa, con sus distintos símbolos decorando las túnicas, y con una raya de su respectivo color a los lados.

-Así que esta es la antigua Grecia…- comentó Patrick, mientras se miraba la túnica- ¿Las gemas están…?- la pregunta de Cesar fue cortada por un fuerte estruendo en la plaza. Nada más salir del callejón, pudieron ver una densa nube de polvo llenarla casi por completo. Se pusieron alerta en seguida, pero, al notar que nada ni nadie se les lanzaba, se relajaron.

-¿Qué fue lo que pasó?- pregunto curiosa Aurora, mientras levantaba algo de aire para que el humo se fuera. Se sorprendieron por lo que vieron. Un joven, de su edad aproximadamente, de pelo rojo y túnica blanca, estaba justo debajo de un león gigantesco, mucho más grande de lo normal

-¡Hay que ayudarle!- gritó Odd, mientras se acercaba. Justo cuando iba a ordenarle al león que dejara a ese chico en paz, este se quito al leó de encima de u golpe, mandándolo a volar, como si se tratara de un cachorrito. Todo el grupo le miró sorprendido, había luchado contra un león bastante más grande de lo normal, y no estaba ni sudando.

-¡Muy bien, chico, lo has hecho muy bien!- el aludido se giró al reconocer la voz, sonriendo- ¡Gracias, Fil!- le contestó. La persona que habló se acercó al muchacho, lo sabían pues conforme hablaba, se le notaba más cerca. También se sorprendieron por la naturaleza del que habló, pues no era un hombre… sino un sátiro. Era bajito, rechoncho, con poco pelo en la cabeza y unos pequeños cuernos en la cabeza. Ese personaje les sonaba mucho a los que nacieron en la Tierra…

-No fastidies…- comentó Ulrich- Tal parece, colega- le contestó Odd- Esto parece la película….- continuó Patrick.

Mientras ellos hablaban, las chicas se acercaron un poco más- Disculpa, pero… ¿tu eres Hércules?- le preguntó Yumi al chico. Este asintió- Ese soy yo- dijo, mientras se auto señalaba-¿El… le hijo de Zeus?-siguió Electra. El chico volvió a asentir, iba a responder algo, pero fue interrumpido por Fil- Y yo soy su entrenador, encantos- dijo, mientras se acercaba, intentando sonar seductor, y en parte consiguiéndolo- Me llamo Philoctetes, pero podéis llamarme Phil- dijo, sonriendo. Hércules negó con la cabeza, mientras rodaba los ojos, mientras las chicas solo se miraban entre ellas.

-Perdonadle es que es muy…- se disculpó enseguida el joven, mientras alejaba a su entrenador, mientras este solo forcejeaba intentando acercarse, pero sin éxito.

-¡No…no, no pasa nada!- dijeron todas, casi a la vez. Hércules simplemente las miró curioso unos segundos, pero enseguida siguió a lo suyo, alejando a su entrenador lo máximo posible, hasta que se tranquilizó. Una vez echo eso, el grupo entero se les unió en una taberna de la zona, la "Pita veloz", pudieron leer (1) algunos de ellos. Allí se sentaron, mientras Hércules y su entrenador se fueron a pedir, mientras los adolescentes, junto a Asmeya y Cesar, se quedaron a conversar

-Yo pensaba que las armas estaban esparcidas por el tiempo de la Tierra y Asmara no de… bueno…- empezó Aurora, mientras les señalaba- Desde luego, yo tampoco me lo esperaba, pero parece que Diana también mandó armas a otros puntos del espacio- comentó Electra, mientras miraba hacia un lado, observando el ambiente

-¿Creéis realmente que él sea el hijo de Zeus?- cuestionó Aelita- Yo creo que puede ser verdad, son demasiadas coincidencias, quien sabe, el universo es enorme, con un sin fin de posibilidades- comentó Marin- ¿Podría ser un mundo paralelo, como lo es Asmara?- le preguntó Patrick. La chica asintió- Sí, ¿Por qué no? Puede que incluso en un universo paralelo- respondió ella. Los chicos la miraron sorprendidos- ¿Tu crees?- pregunto un sorprendido William- Es posible, no creo, pero puede ser, pensadlo- les recomendó Susan. Tras eso, Hércules y su entrenador se les unieron con las bebidas.

-¡Hmmm, que fresco está!- dijo Hércules, mientras saboreaba la bebía que trajo, contento- ¿Y de donde sois chicos? No recuerdo haberos visto por aquí- comentó Phil, mientras comía algo de hierba. Las chicos se miraron entre ellos- Venimos del oeste, de muy al oeste- respondió Asmeya, rápida. Ambos simplemente se escogieron de hombros- ¿Sois mercaderes, entonces?- les preguntó el joven- Sí, algo así…- comentó Jeremy

Phil iba a decir algo, pero una estridente voz le paró- ¡Hérc, amigo, no te vi en todo el día, colega!- gritó un chico, de pelo negro, y mirada algo perdida, de piel morena. A su lado,, una chica de mirada Sria, labios pintados y pelo cercano al rojo oscuro, de piel blanca, se sentó- ¡Ícaro, Casandra!- les saludó alegre- Os presento a… esto…- el grupo de guardianes se fue presentando, mientras Ícaro les saludaba efusivamente a cada uno de ellos, y Casandra simplemente les daba un "hola" bastante seco.

-Vaya, para ser tan jóvenes habéis tenido muchos hijos…- comentó Ícaro, mientras miraba a Cesar y Asmeya. Ambos se ruborizaron, mientras se atragantaban con las bebidas- ¡No son nuestros hijos!- gritaron ambos, rojos. Ícaro silbó- ¿Qué son esas cosas que lleváis en las muñecas?- preguntó Casandra. Los chicos se miraron nerviosos- Pues...- empezó William

Sam iba a seguir con la respuesta improvisada, pero el griterío e la multitud les cortó de improvisto. La causa, un enorme lagarto hizo entrada a la plaza. Antes de que los chicos pudieran reaccionar, Hércules se lanzó a por el monstruo, mientras Phil ye Ícaro le animaban desde fuera. Claro que no le fue tan fácil domar al lagarto como al león. Entonces, después de ser iluminado por un aura color púrpura, Odd se transformó, y, a paso rápido, se acercó al lagarto, pero ante de que pudiera hablar, el animal le dio un coletazo, mandándole a volar.

Sus compañeros se quedaron sorprendidos, nunca ningún animal le había atacado desde que Odd se convirtiera en el guardián de las bestias. Pero más impactados estaban Phil, Ícaro y Casandra, pues no se lo esperaban. Tras darles una mirada que decía "ya os lo explicaremos", el grupo de guardianes se encaminó para ayudar al semidiós.

Tras transformarse, Patrick le dio un fuerte puñetazo al animal, haciendo que rugiera de dolor, y dándole a Hércules la oportunidad de levantarse y darle otro buen golpe en la cara, haciéndole daño, pero sin noquearlo ni mucho menos. El joven estaba igualmente sorprendido, no solo por sus ropas, sino por su fuerza, pero decidió guardarse la preguntas para después. Tras eso, William usó sus poderes sobre las sombras para atar al animal, mientras Ulrich le lanzaba algunas esferas de fuego para evitar que se moviera, y Jeremy le golpeaba repetidas veces en el estomago, todos a la vez. Sin poder aguantar más, el animal se desplomó derrotado sobre el suelo, con los ojos dándole vueltas, y solo gruñendo de dolor. Hércules silbó, impresionado

-Sois muy buenos- les felicitó, contento, mientras agarraba al animal de la cola para alejarlo de allí- Perdón por mentirte, pero se supone que no deberíamos hacer estas cosas en público- se disculpó Marin-No pasa nada, ¿vosotros también os estáis entrenando para ser héroes?- preguntó, curioso

-No exactamente, verás…- durante un rato, Asmeya les explicó la situación a los cuatro, desde la leyenda de Asmara, cuando los chicos obtuvieron las gemas, hasta ahora- ¿Y esas armas os ayudarán a derrotarle?- preguntó Phil, curioso- Así es, para encontrarlas, vamos al lugar en el que están, y, siguiendo las señales que emiten las gemas, podemos encontrarlas- le explicó Percy, señalando su gema

-Pero yo no he visto a ninguno de vosotros con armas- inquirió Ícaro- Eso es porque podemos invocarlas, pues siempre las tenemos a mano, fijaos- dijo Electra, sacando su colgante con el martillo, mientras Patrick les mostraba la parte de la gema con el grabado de la espada, y Jeremy su colgante con el tridente. Los cuatro atenienses vieron con curiosidad aquellos objetos, mientras podían notar la ligera aura que provenía de ellos

-Vaya, si yo fuera un guardián como vosotros, estoy seguro que ya estaría con mis padres en el Olimpo- comentó, algo triste, Hércules- Lo que yo aún alcanzo a entender es porqué ese lagarto me golpeó- comentó Odd- Es verdad, eso nunca pasó- siguió Percy

-Es posible que estuviera controlado por alguien…- supuso Ulrich- Hades, no hay duda- dijo Hércules, serio, y con el ceño fruncido

-En fin, ya pensaremos en una solución, por lo pronto, busquemos el arma de Aelita, que ya hemos perdido suficiente tiempo- les apremió Yumi, levantándose.

Tras pagar las bebidas, el muy variopinto grupo anduvo por las calles de Atenas, mientras Hércules les mostraba la ciudad, y atentos a cualquier signo que delatara que el escudo de la joven pelirosa se encontraba cerca. Pero no tuvieron suerte, a pesar de andar por toda la ciudad, y recorrer el ágora varias veces, las gemas de los chicos no daban signo de que el escudo esté cerca, y eso les sacaba de quicio- ¿Cómo se supone que vamos a encontrar un arma, si ni siquiera las gemas nos dicen por donde ir?- se quejó Electra, sentándose en un asiento vacío. Junto a ella, el resto del equipo se sentó, algo cansados de caminar bajo el abrasador sol griego

-Aurora…- murmuró Aelita, mientras intentaba refrescarse. La chica simplemente asintió, y una fresca brisa les llegó a todos, refrescándoles en el acto- ¡Mejor?- les preguntó, con una sonrisa de medio lado- ¡Desde luego encanto, si mi queridita Casandra y yo no estuviéramos tan enamorados, me casaría contigo!- gritó Ícaro, abrazan dándola. Casandra solo bufó ante la muy divertida mirada de Hércules, mientras los guardianes la miraban extrañados

-Tu no eres mi novio, Ícaro- murmuró ella, mientras bufaba. Mientras hablaban, una persona se les acercó. Su piel era de un extraño color azulado, con gafas parecidas a las de un bohemio, de pelo azul, sandalias aladas, un caduceo dorado en la mano, y una toga blanca como ropa- ¿Qué tal Herculito?-les saludo el hombrecillo, mientras volaba a su alrededor- Vaya, parece que tienes nuevos amigos- dijo, señalándoles

-Hola, Hermes- le saludó el aludido. Los chicos se impresionaron de ver al dios, este sonrió- Vaya, parece que esta gente es extranjera- dijo, mientras les observaba- Literalmente, no son de este mundo nuestro- siguió. Hércules asintió- Es verdad, nos han contado su historia, Hermes- comentó- Ya veo.. en fin, no vengo a cotillear, por una vez- dijo, riendo un poco- Tu papa me ha dicho que te quiere ver en su templo- comentó el dios, mientras se alejaba- ¡Gracias, Hermes!- se gritó, mientras el dios se alejaba de allí a toda velocidad

-¡Por aquí, chicos!- les indicó Phil, mientras se encaminaban al templo que Hermes les indicó

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El Inframundo, un lugar frío, oscuro, lúgubre, y, como siempre, lleno de muertos, para la desdicha de su amo y señor, Hades. Su pelo, generalmente conformado por llamas azules, se estaba tornando rojao por su furia, al igual que su piel, al escuchar a sus vasallos, Pena, y Pánico, divagar sobre su última intentona de matar al hijo del señor Todopoderoso Zeus, léase, Hércules

Hades bufó, después de que uno de los diablillos acabara- Vale, recordadme, que os mutile después de mi reunión- dijo, levantándose, mirándoles amenazadoramente, con el pelo rojo y sus amarillos ojos centrados sobre ellos. Tras dejar a ambps seres llorar por su suerte, Hades entró a su despajo, con su tablero de ajedrez gigante y las numerosas piezas en él, simbolizando a dioses, héroes, ciudades, etcétera, y el que solía usar para hacer sus planes. Pero esa sala no estaba vacía, en esta, un hombre joven, de pelo negro, ojos café, y un aura tan oscura como la del dios ya estaba esperando dentro

-Hola, buen amigo, ¿Cómo te llamas en esta era?- le `reuntó Hades, mientras le daba la mano- Llámame Virio, Hades- le pidió, mientras ambos se acercaban al tablero de ajedrez que era la mesa central

-¿Fue agradable tu estancia en prisión?- le preguntó cínico Hades. Virio sonrió de medio lado- Las camas eran cómodas, pero la comida una porquería- rió, mientras cogía una figura al azar- ¿Todavía obsesionado por el Olimpo?- siguió, mientras la observaba

- ¡Yo tendría que estar ahí arriba, con todos los lujos, y no ese idiota de Zeus, mientras yo me pudro aquí abajo!- estalló Hades, con sus llamas al rojo vivo, haciendo reír a Virio- ¡No tiene gracia!- le gritó

-Vamos Hades, relájate- le pidió, mientras volvía a poner la pieza en su sitio- Vengo a hacer un trato contigo- le dijo, ya serio. Hades se calmó enseguida, adquiriendo expresión seria, mientras le pedía con un ademán que siguiera- Veras, u tienes una china en el zapato llamada Hércules, y yo tengo trece llamadas guardianes- dijo, con algo de veneno en la voz- Y, por azares del destino, nuestros enemigos están en un mismo lugar todos congregados, aquí, en tu mundo- dijo, mientras le daba una imagen de ellos.

Efectivamente, allí estaba Hércules, y con él, hablando con ellos, estaban los guardianes- ¿Y que clase de alianza planeas, eh?- le inquirió. Virio sonrió- Tengo entendido que tus subordinados no son especialmente… eficientes- rió. Hades bufó- Llegue último al sindicato de ayudantes y subordinados, y me tocó la peor parte, como de costumbre, ¿por?- le respondió.

Virio sonrió- Por que los míos no lo son tanto, es más, son muy eficientes, y, si quieres, también acabarán con tu chico, ¿Qué me dices?- le respondió. Hades se lo pensó unos instantes, y, tras sonreír, le devolvió el saludo, sellando el pacto- Es un placer hacer negocios contigo- dijeron amos a la vez, para reír después

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Los adolescentes, el sátiro, Asmeya y Cesar llegaron, tras una corta caminata, al templo de Zeus. Era muy grande y hermoso, con una gran decoración en el mismo y una enorme estatua del dios sentado en un trono, con rayos a los lados del trono. Tras colocarse delante de la enorme estatua, Hércules llamó a su padre

-¡Hola, papa!- saludó. Generalmente, el dios aparecería enseguida, pero en aquella ocasión, estaba tardando de más. Hércules iba a volver a llamarle, cuando una enorme bola de fuego le impactó en la espalda, tirándole al suelo. Cuando los chicos se dieron la vuelta para ver que pasó, y vieron a los últimos que querían ver

-¡Comed fuego!- les gritó Inferno, detrás suya, aparecieron el resto de los chicos de Virio. Instantáneamente, el templo se iluminó de todos los colores, signo de que los guardianes habían despertado las gemas, empezando así la batalla.(2)

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Me gustaría dar las gracias a las siguientes personas: Alejito480, TsukihimePrincess, Darkclaw1997, Senju luna, Rena exe, y a todos los que me leen, comentan, etcétera. Es todo un honor escribir para todos vosotros, gracias a vosotros, es más gratificante aún escribir esta historia

1) Aparte de cosas de la película animada de Hércules de 19997, en la que está basado el escenario de este capítulo y el siguiente, también he introducido cosas de la serie animada, tales como el restaurante aquí mencionado, así como los personajes Casandra e Ícaro.

2) Y finalmente, tras una larga espera, aquí están de vuelta los chicos de Virio! Ahora las cosas se pondrán verdaderamente interesantes jeje

Seguramente ya no actualizaré hasta dentro de una buena temporada por, como ya he repiio hasta la saciedad, las PAU, por eso, me gustaría que, durante este tiempo, y si tenéis a bien, por que pasa y resulta que JAMÁA me hacéis caso con estas cosas, me mandéis por PM las cosas que os gustan y las que no, para saber mi persona como va la cosa, aunque tras preeguntar a varias personas, parece que va bien

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan, que pertenece a Doctor Who, y los personajes de la película y de la serie animada Hércules, que pertenecen a la franquicia Disney