Código: Guardianes

Capitulo 25

En Asmara, Virio colocó con cuidado y en el centro del suelo de la sala del trono una cajita de madera, la caja que obtuvo en su último viaje al mundo de Hades- Es la hora - dijo, mientras se arrodillaba delante de la caja, y colocaba las manos encima de ella.

Tras ser recubierto por una aura negra, Virio empezó a hablar en un extraño idioma, mientras sus ojo se volvían blancos, y, mientras hacía eso, la caja empezó a moverse con fuerza entre sus manos con violencia, pero Virio no la soltó. Tras un minuto así, la caja dejo de moverse, y Virio volvió a su estado normal, con una sonrisa triunfante.

-Veamos si es verdad lo que dicen de ti - dijo, con la caja enfrente suya, y con una sonrisa siniestra en la cara, mientras posaba la mano sobre la tapa…

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-Y así chicos, despejamos la x y podemos calcular el área del rombo que nos dan- la señora Meyer continuó escribiendo en la pizarra, mientras los alumnos escribían en sus cuadernos lo que ella dijo.

Yumi se encontraba escribiendo lo que ponía en la pizarra, intentando comprender un poco lo que ponía. Claro que una cosa es intentar y otra muy distinta hacer, no porque aquello fuera difícil, sino porque estaba pensando más en la siguiente hora. Durante el resto del día, Hertz les llevará al jardín botánico de la ciudad, por lo que, por su naturaleza de guardiana de la naturaleza, estaba muy emocionada.

-Mañana acabaremos con el ejercicio, chicos- dijo la profesora, mientras sonaba el timbre y dejaba la tiza sobre la mesa.

Tras levantarse y recoger la mochila, salió por la puerta junto a sus compañeros para ir a la entrada de la academia, junto a William, hablando animadamente.

-Debes estar súper emocionada, ¿verdad?- le dijo William. Yumi asintió- A pesar de pasar tanto tiempo en el bosque entrenando, me emociona ir a un lugar con tantas plantas y con una variedad tan grande como un jardín botánico-le respondió ella.

Tras un corto andar, toda la clase llegó hasta la entrada, donde Hertz les esperaba junto a Jim y un minibús para llevarles hasta allí. Tras darles la autorización de sus padres para ir, ambos jóvenes entraron al minibus, para salir en dirección al jardín a los cinco minutos. Mientras Hertz les hablaba del jardín y de lo que iban a ver, Jim vigilaba que nadie hiciera cosas raras, pero aunque sus ojos estuvieran fijos en los alumnos, su mente vagaba lejos de allí. Claro que no pudo divagar mucho en sus pensamientos, pues ya habían llegado al jardín.

Ya dentro de las instalaciones, un chico de mediana edad, de pelo rubio, ojos marrones y ropas de explorador se les presento- Muy buenos días a todos, me llamo Fernando, y seré su guía en el jardín botánico- se presento, mientras les indicaban que les siguiera.

Mientras avanzaban, Yumi notó una pequeña aura de color verde, muy parecida a la suya, rodeando al guía, y no tardó el comunicárselo vía gema a William.

-¿Qué crees que pueda significar?- le preguntó el chico- Creo que simplemente le encantan las plantas, no siento ningún poder especial emanando de él- le respondió- ¿Eso de ver las auras de los demás te lo enseñó Franz?-le volvió a preguntar William. Yumi solo asintió (1)

Después de que el guía les explicara las normas a seguir dentro del jardín, entraron. Nada más entrar, las plantas de todo el jardín reconocieron a su guardiana, y, casi a la vez, una fuerte aura de color verde rodeó a Yumi, haciendo que varias plantas que se estaban marchitando se recuperaran, pero por suerte, aquello pasó desapercibido para todos, pues estaban demasiado ocupados viendo las plantas y escuchando al guía.

-¿Alguno de vosotros conoce esta planta?- preguntó el guía. Era de color rosado, con el tallo verde y la parte del interior de los pétalos era de un bonito amarillo. Los muchachos la miraban con curiosidad- Es una orquídea rosada, señor- le respondió Yumi.(2)

El guía sonrió- Así es, ¿sabes de donde viene?- De la amazonía- respondió, enseguida Yumi. El chico solo asintió, mientras sonreía- Parece que sabes mucho- le comentó. Ella se sonrojo un poco- Bueno, mí tía tiene una floristería en l ciudad, ella me enseño - respondió.

Durante la siguiente hora, el grupo fue andando por el jardín, mientras el guía les iba explicando las características de las diferentes plantas que se encontraban, algo de su historia, curiosidades de las mismas, etc… A pesar de que todos disfrutaban más o menos, con diferencia la que mejor se lo pasaba era Yumi. Ya sabía muchas de las cosas que les iba diciendo el guía, ya que Franz, de las primeras cosas que le enseñó, fue precisamente a distinguir entre las distintas plantas y a saber como usarlas. Por esa razón, ella de vez en cuando le daba a William un par de datos más, quien solo admiraba la belleza de las diferentes plantas.

-Fíjate, William- le pidió Yumi, mientras señalaba una planta. Él la miró con atención. Estaba medio muerta, pero con algo de la energía de Yumi, se fue recuperando, mostrando como es normalmente. Claro que, en esa ocasión, la acción no paso desapercibida para todos, pues el guía la había visto.

Tras eso, la excursión había acabado. La señora Hertz decidió darles una hora más para que fueran curioseando por el lugar por su cuenta. Yumi, acompañada por William volvieron ha hacer el recorrido, mientras ella le seguía diciendo cosas sobre las distintas plantas que veían, y de las cuales el guía no había dicho nada, sobre todo por que mencionarlas a todas tomaría mucho tiempo. Mientras ellos estaban con eso, se les acercó Fernando, el guía.

-Sabes mucho de plantas para tener solo 17 años- le dijo él, detrás. Ambos pegaron un respingo- Bueno, eh…- se intentó- No hace falta que busque excusas, guardiana de la naturaleza- le dijo el chico, inclinándose ligeramente- ¿Cómo sabes que…?- le preguntó William.

-He escuchado muchas historias desde pequeño de los guardianes, pero jamás pensé que fuera real, la verdad- comentó, sentándose en un banco cercano. Ambos jóvenes se sentaron a su lado- A nosotros también nos costó adaptarnos, pero supongo que ahora es hasta normal- comentó William, mirando al infinito.

-Siempre me pregunté…- Fernando fue cortado cuando las gemas de los dos adolescentes se iluminaron, indicando que…

-Nos llaman- dijo Yumi, levantándose, mientras William y Fernando hacían lo mismo- ¿Ocurre algo, reina Atenea?- preguntó William- Venid enseguida, una de las armas se ha despertado- les dijo.

-Nos tenemos que ir, Fernando, ha sido un honor- se despidió William, dándole un apretón de manos- El honor es mío, guardianes- le respondió- Si queréis, yo puedo acercaros más rápido, tardaríais mucho si vais con vuestros compañeros- les dijo él. Ambos chicos accedieron, y les llevó a los aparcamientos por la salida de trabajadores. Tras eso, les metió en su coche, y, ya listos, se fueron.

Tras un par de minutos de trayecto gracias a las magnificas dotes de conductor de Fernando, los tres llegaron hasta la Hermita. Tras entrar, se encontraron a parte de los profesores el resto estaba fuera. De sus compañeros, solo Ulrich, Patrick, Aelita, Jeremy, Odd y Sam estaban allí.

-¿Y el resto?- preguntó Yumi, buscándoles con la mirada- No sabemos, pero no debemos perder más tiempo, estamos intentando saber a donde y cuando ir- le dijo Atenea, entregándole el libro- "El báculo de la naturaleza se encuentra entre los que describieron el pasar del tiempo"- leyó ella.

-¿Qué creéis que significa?- preguntó Aelita, mientras seguía observando la biblioteca de la sala. Mientras el resto seguía pensando, Yumi daba vueltas por la sala, mientras le daba vueltas a la frase del libro de Atenea.

No sabía a que se refería, y estaba intentando descubrir de que se trataba hasta que vio un periódico en la parte baja de una mesita. Curiosa, lo cogió, y pudo ver el titular de la portada- ¡Claro, eso es!- dijo, contenta.

Todos se giraron a ver que había descubierto Yumi. Ella enseñó el titular del periódico, en el que se anunciaba el descubrimiento de un calendario maya- Ese calendario fue el que hizo que la gente pensara que el mundi se acabaría en 2012, ¿verdad?- dijo Asmeya. Los chicos asintieron- En ese caso, supongo que ya sabemos a cuando ir, ¿verdad?- les dijo Atenea, abriendo el portal, mientras despedía con las manos a los jóvenes, quienes entraron decididos al portal hacia un nuevo destino.

Tras irse, Atenea mandó venir a los maestros de los chicos- Chicos, tengo una misión para vosotros- les dijo, nada más verles llegar. Los maestros se tensaron ligeramente, no les iba a gustar lo que venía…

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La selva se extendía en toda su gloria y esplendor allá donde se posara la vista. Grandes construcciones se podían ver en los diferentes claros que había en la selva, además de edificaciones menores, como casas o mercados, además de avenidas en las más grandes. Cerca de esas avenidas se situaban los edificios mayores, como templos o grandes villas, en las cuales había jardines menores y alguna que otra fuente. En el edificio más alto del lugar, un joven de unos 20 años de pelo oscuro, piel bronceada y ojos café observaba la ciudad bullir ya desde primera hora. Sus ropas eran distintivo de u alto rango, tenía una capa la espalda de color oro, en la cabeza, una gorra con largas plumas de color azul y verde, y una túnica de color blanco con detalles en dorado.

-Hoy es un día importante…- murmuró, mientras giraba ligeramente la cabeza- Así es, Siyaj (3), te espera una jornada muy importante- le dijo una mujer. Se veía mayor, con cerca de 50 años, y unas ropas muy parecidas a las del chico.

-Aún no me creo que me vayan a coronar, madre- le dijo, con un hilo de voz. La mujer le abrazó cariñosamente, mientras él hacía lo mismo- Tu padre estaría orgulloso, hijo- le dijo, cariñosa.

-Lo sé- le dijo el chico, mientras ella le acariciaba la espalda- Pronto esta ciudad, Tikal, será tu reino, hijo- le dijo ella, mientras le acariciaba el pelo.

Tras sonreír de medio lado y darle un beso en la frente a su madre, el chico salió del sitio. Enseguida, fue escoltado por cuatro soldados, todos ellos recubiertos por la piel de algún animal desde la cabeza hasta la espalda, como un jaguar o una pantera, una lanza en una mano, un escudo en la otra, y una espada en el cinto. Le escoltaron mientras salía de la parte de habitaciones del palacio, además de acompañarle para bajar las escaleras. Abajo le esperaban más soldados, además de varias mujeres, ataviadas con lo que parecían trajes ceremoniales, y un hombre calvo con una indumentaria parecida a la de las mujeres, pero en su caso, llevaba algunas piedras preciosas en el cuello a modo de colgante.

-¿Preparado, mi príncipe?- le dijo el hombre, respetuoso- Sí, Yax, cuando quieras- le pidió.

-Andando, pues- dijo el príncipe. Seguido por l resto, y con solo dos guardias delante, la comitiva recorrió la gran avenida que separaba el palacio de la ciudad con el enorme templo, que se erguía imponente, con un enorme tramo de escaleras desde la base hasta la parte más alta del mismo. En lo alto ya esperaban dos personas, pero no se veían muy bien desde abajo. A los lados de la avenida, una gran multitud se amontonaba para presenciar el tan esperado acto, mirando hacia la comitiva con gran emoción.

Tras tomar aire, cerrar los ojos y suspirar, el joven, seguido de las sacerdotisas, del sacerdote principal, y de algunos guardias, empezó a subir las largas escaleras a paso lento pero firme, con la vista puesta al frente, y procurando no mostrar los nervios que en ese momento sentía.

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Mientras esto sucedía en la ciudad, en una de las partes donde predominaba la selva, un portal se abrió. De este salió primero Jeremy, y, tras comprobar que no había nadie, le indicó a sus compañeros que podían salir sin ser vistos. Una vez que los ocho jóvenes estaban fuera, activaron sus gemas para así pasar desapercibidos, provocando un pequeño espectáculo de luces que, gracias a la frondosidad de la selva, pasó desapercibido. Ellos tenían una sencilla camiseta decorada con varios colores, teniendo el color que les distingue en el centro, formando esta franja varios dibujos alrededor del pecho. También tenían unas sandalias de cuero y unas calzonas cortas.

Ellas tenían una camisa como la de ellos, solo que las rayas solo estaban en las mangas y en el cuello de la camiseta, teniendo el resto de la misma el color que las representaba. No tenían calzonas sino una falda corta, y sandalias. Las gemas para ellos estaban en un colgante y para ellas como pendientes.

-Esperemos no meternos en líos esta vez- comentó Ulrich, mientras miraba hacia la derecha- Hay un sendero, podríamos seguirlo, a ver a donde conduce- dijo Aelita, mientras señalaba en dirección al mismo. Efectivamente, el sendero era un camino que serpenteaba entre los árboles, con rocas señalando los límites del mismo. Tras salir de entre la maleza, se encaminaron por el sendero hacia lo que parecían casas. A medida que se acercaban más, notaban mayor tumulto.

-Debe estar pasando algo importante, para que hagan tanto ruido- comentó Patrick, mientras se acercaban, ahora corriendo, hacia el tumulto, pues ya podían ver a los primeros aldeanos gritar y, suponían, saludar a alguien.

-¡Viva el rey Siyaj!- vítores como ese se empezaron a escuchar por todas partes, haciendo que la multitud, ya bastante exaltada, empezaran a saltar y a aplaudir.

-Parece que estamos en plena cabalgata- comentó William- ¿Qué hacemos ahora? Las calles deben estar a rebosar de gente- comentó Yumi- Supongo que esperar a que la cosa se calme, y entonces iremos- le respondió Odd.

-¡Pues podéis esperar sentados, muchachos!- les respondió alguien. Todo el grupo se giró a ver quien era. Era un hombre alto, de aspecto bonachón, de pelo negro largo y con fuertes brazos, pero sin demasiada musculatura, lo habitual para un trabajador- ¿Y eso?- le preguntó Jeremy-Hoy es día de celebración en la ciudad, coronamos al nuevo rey de aquí y es fiesta, así que imaginaos- dijo, alegre.

-Entonces no podremos hacer nada, parece- comentó William, apenado- ¿Qué es lo que habéis venido ha hacer? A lo mejor os puedo ayudar- dijo el hombre- Hemos venido a…- comenzó Jeremy- A ver la ciudad, ya sabes, los templos, las calles…- siguió Yumi- somos comerciantes y queremos saber antes los mejores lugares- concluyó Odd.

El hombre pensó por unos instantes- en e caso, el mejor lugar es la plaza de palacio, allí siempre está llenos de gente, además es la parte donde están los templos- dijo el hombre, aviniendo- Pero allí solo viven nobles y el propio rey, así que, si queréis tener un puesto allí, tendréis que demostrar que sois dignos- dijo el hombre, serio.

A ninguno de los jóvenes les gustó lacara que puso- ¿Cómo demostramos eso?- preguntó Odd- Tendréis que llevar alguna cosa que demuestre que vuestra mercancía es valiosa, pero si lo que lleváis no convence al rey, me temo que no podréis comerciar allí- les informó. Los chicos suspiraron, creían que sería algo peor.

-¿Podrías llevarnos allí, por favor?- le pidió Sam. El hombre asintió- ¡Por supuesto! ¿Lleváis a mano algo de valor para mostrarle?- preguntó el hombre, curioso. Patrick, entonces, metió las manos en los bolillos, y, usando sus poderes, hizo que algo de tierra que tenía en sus bolsillos se convirtiera en una piedra preciosa. Tras hacer eso, la cogió de los bolsillos, mientras se la mostraba al hombre, agradeciendo la idea de su maestra de llevar saquitos de tierra en los bolsillos en todo momento. El tipo se quedo muy sorprendido.

-Vaya, con esto.. sí, con esto le convenceréis- dijo, contento, mientras se la devolvía.

-¿Por donde se va al palacio?- preguntó Ulrich- Es muy fácil, solo tenéis que seguir esta calle hacia el frente- les indicó.

Tras agradecerle su ayuda, los chicos esperaron a que el tumulto general se fuera de allí, aunque hicieron bien en armarse de paciencia, pues a pesar de estar allí mas de una hora, aún no había señales de que la gente se fuera. Aprovechando que nadie miraba, Odd se transformó en una paloma, y, volando, se posicionó en una terraza para ver que era lo que estaba pasando para que tardaran tanto. Enseguida pudo saber por que, y es que la ceremonia de coronación aún estaba produciéndose.

-Que raro, ¿Por qué es tan larga?- se pregúntole chico, mientras observaba la escena.

El nuevo rey estaba con una daga en la mano, por lo que, dedujo Odd, se disponía ha hacer un sacrificio a los dioses, pues también pudo ver varias estatuas detrás de él, todas ellas perfectamente ornamentadas, además de varios sacerdotes junto al chico, seguramente indicándole las palabras a pronunciar, o lo que debía hacer. Odd estaba intranquilo. Sabía de las tradiciones de esos pueblos, y dudaba que, en aquella ocasión, sacrificaran algún animal. Sus peores pensamientos se hicieron realidad cuando vio una fila de unos cinco hombres encadenados del cuello con sogas desfilar en dirección hacia el rey, aunque parecían alegres, más que tristes.

-Deben creer que sus vidas valdrán para satisfacer la ira de sus dioses- murmuró Odd, apenado. Si fuera por el, intervendría, pero las gemelas lo dejaron claro, nada de intervenir, y, si se hace, que sea lo mínimo posible. Iba a irse, cuando vio algo que le obligó a actuar. Uno de los que estaban encadenados era un niño, de no más de trece años, y, a pesar de su destino, no parecía estar asustado o temeroso, es más, como sus mayores, tenía el pecho hinchado de orgullo. Odd iba a saltar para liberarle, cuando un imprevisto sucedió.

-¡Señor, señor!- gritó un hombre, subiendo a toda prisa las escaleras, y tropezando en alguna ocasión por las prisas. El nuevo rey bajó a su encuentro- ¿Qué ocurre, sacerdote?-preguntó, alarmado.

-¡Han robado el báculo sagrado del templo de la diosa Pachamama, señor!- dijo, asustado. Los que oyeron eso dieron un grito ahogado- ¿Se sabe quien ha cometido semejante blasfemia?- preguntó, con voz ronca. El guardia pensó un poco- No, señor, solo sabemos que tenían poderes extrañísimos, el sacerdote principal dice que eran demonios, señor- le contestó.

Mientras el rey pensaba en algo para solucionar ese problema, Odd voló de regreso con sus compañeros, quienes estaba algo asustados por las reacciones de algunos aldeanos.

-Odd, ¿sabes que es lo que pasa?- le preguntó Patrick- Parece que han robado un báculo en el templo de una diosa- les respondió, algo agitado- Dicen que los ladrones tenían poderes muy raros- siguió.

-Parece que por una vez se nos han adelantado- comentó Yumi, mientras le daba una patada a una piedra- ¿Qué haremos?- preguntó Patrick- No sabemos por donde han ido, siquiera si ya han vuelto a su casa- siguió- No lo sé, lo que sí se es que debemos ponernos m movimiento ahora mismo si queremos pillarles- comentó Ulrich.

Tras eso, los jóvenes se pusieron en movimiento, intentando encontrar a los hombres de Virio, pues tenían claro que fueron ellos los que robaron el báculo de la naturaleza.

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(1) Por si alguien se lo preguntaba, he aquí el maestro de Yumi, el rey Franz.

(2) Esa es una planta real, típica de la amazonía, y muy bonita. No confundir con el insecto del mismo nombre.

(3) Siyaj Chan K'awiil I fue un rey real de la ciudad de Tikal, de reinado corto, pues empezó en el año 307 y acabó en el 317, fue uno de los reyes que llevaron a esta ciudad a la gloria arquitectónica, cultural y económica.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan, que pertenece a Doctor Who.