Código: Guardianes

Capítulo 28

Virio se encontraba junto a Hades sentado en un sillón en apariencia cómodo. Ambos villanos estaban esperando a que un compañero suyo apareciera. Sabían que los chicos se habían aliado con los héroes de la Liga de la Justicia, por ello, para equilibrar la balanza, ellos decidieron hace lo mismo con los grandes villano de aquella Tierra paralela. Hades se estaba impacientando.

-¿Dónde esta ese amigo tuyo, eh?- le dijo, mientras jugueteaba con sus dedos, mirando al infinito- Tranquilízate Hades, pronto aparecerá- le dijo- Pues como tarde mucho más me temo que tendré que irme, ya sabes como es mi negocio, te despistas un momento y… ¡Catapúm! guerra al canto y se te llena la entrada de almas quejicas- se quejó, mientras usaba gestos para enfatizar más sus palabras.

Virio iba responderle, cuando la puerta se abrió. Tras eso, un hombre entró, de pelo negro, echado hacia atrás, joven y mirada astuta en sus ojos color avellana. Su traje era de color verde en tonos oscuros, y llevaba las manos esposadas. Tras él, había un par de guardias, ambos con lanzas en las manos y armaduras de color oro.

-¿Nos podéis dejar solos, por favor?- preguntó el preso- No Loki, el señor Thor nos ha pedido especialmente nunca dejarle solo- le dijo un guardia. Tras dar un pequeño suspiro, el tal Loki se sentó en uno de los sillones.

-¿Qué tal son las prisiones de Asgard, Loki?- Le preguntó Virio- Son cómodas, aunque los colchones de las camas son algo duros, pero en general bien, gracias- les respondió. Virio sonrió.

-¿A que has venido? Porque dudo que haya sido porque te preocupas de mi, Virio- le dijo. El aludido sonrió- Tienes razón, vengo a proponerte un pacto…- le dijo. Loki miró a los guardias, quienes solo miraban al frente.

- ¿Quieres hablar de eso con…?- las palabras de Loki fueron cortadas por su interlocutor- Ambos sabemos que has puesto una pantalla psíquica delante de ellos para que no nos oigan- le recriminó. Loki solo sonrió de medio lado y alzó las manos- Vale, vale…- rió- ¿Qué tienes en mente?- preguntó.

Virio se le acercó, y le habló al oído. Una vez dichas las palabras, Loki solo pudo sonreír, contento, mientras se levantaba- Ha sido un placer hacer negocios contigo- le dijo, mientras deshacía la barrera psíquica que impedía que los guardias escucharan.

Una vez fuera, y ya andando en dirección a casa, Hades le pidió explicaciones a Virio- ¿Qué le he dicho, te preguntas? Bueno, lo sabrás en su momento- le respondió. Esas palabras solo lograron que el iracundo dios ardiera en llamas de rabia, pero se supo controlar. Aun así tuvo otro ataque de furia cuando oyó las risas de Virio, quien tuvo que parar para impedir que Hades provocara un incendio.

Mientras, desde lo alto de una cornisa, un hombre les observaba. Era alto, de pelo rubio, ojos azules, con una capa roja la espalda, y ropa negra con detalles en gris por la parte de los laterales. En la cintura, llevaba un gran martillo con runas escritas en la parte del martillo, y el mango de color rojo.

-Esperemos que en esta ocasión no nos salga mal la jugada, Thor- comentó un hombre. Era de tez blanca, pelo largo y con barba canosa, una armadura de color oro le recubría, así como una capa verde a la espalda. Tenía un parche recubriéndole un ojo, y en su mano portaba un pequeño cetro- Yo también espero eso, padre- comentó Thor.

-Recuerda que el destino de todo un universo se decidirá en breve, Thor. A pesar de que no sea el nuestro, la intervención de Loki puede salvarlo o destruirlo, y es nuestra responsabilidad que tu hermano haga lo correcto- le dijo- Sé que ha hecho cosas malas, pero en el fondo, sé que Loki es bueno- dijo, suspirando- Espero que estés en lo correcto, Thor- le dijo su interlocutor, despareciendo de allí.

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De vuelta con los chicos en la Atalaya, estos estaban debatiendo con los héroes de la Liga sobre su plan de actuación. Todos sabían que el único que podía con esa arma era William, a pesar del muy grande escepticismo de Batman, quien seguía sin verles lo grandioso a esos chicos.

-Entonces este es el plan: William, acompañado por Superman, se infiltrará en la guarida de los terrorista, mientras, Batman , Jeremy, Aelita les ayudaran desde fuera con las posibles trampas y sistemas de seguridad. Junto a ellos estaremos el resto, en caso de necesidad, acudiremos en su ayuda, ¿entendisteis?- dijo el marciano. Todos asintieron.

-Perfecto, en ese caso…- las palabras del marciano se cortaron cuando unos potentes rayos se sintieron por todos lados. Instintivamente, los chicos miraron a Electra, pero esta negó- ¡No me miréis a mí, yo no he sido!- dijo, cruzada de brazos.

-Entonces, ¿Quién fue?- preguntó Superman- Fui yo, siento interrumpir vuestra reunión, pero lo que he venido a decir es importante…- dijo una voz- ¿Eres tú, Thor?- preguntó Aquaman.

Ante la, entre impresionada y curiosa, mirada de los chicos, apareció Thor- Como ya he dicho, siento interrumpir vuestra reunión, pero…- dijo, sacando un papel- ¡Es él, el de verdad!- dijo Electra, señalándole- ¡Siempre quise conocerle, y aquí está!- dijo, emocionada, mientras le mostraba el colgante con el cual podía invocar su martillo.

-¿Quiénes son estos muchachos, por cierto?- preguntó. Tras explicarle quienes eran, Thor silbó, impresionado- Entonces supongo que sabréis quien es Virio..- dijo, cruzándose de brazos.

Los chicos asintieron- En ese caso, os explico, mi hermano, Loki, ha empezado a tratar con él- dijo, mientras se les acercaba- Obviamente, antes de dejarles encontrarse, le dejamos bien claro a Loki que nada de trucos sucios, y, como sabíamos que era posible que intentaran juntarse entre ellos, logramos convencerle de que les engañara haciéndoles creer que se unía a la alianza- les explicó.

-Lógicamente, para impedirle que hiciera alguna jugarreta, le tenemos atado en corto, literalmente-dijo, tirando de unas cadenas que hasta entones no habían visto ninguno de ellos. Al final de las mismas, el mismo Loki se encontraba ligeramente inclinado por el fuerte tirón

- Hermano, creo que con simplemente mostrarles las cadenas hubiera sido más que suficiente, no hacía falta tirarme hasta aquí- le espetó.

-¿Qué tienes en mente, Thor?- le preguntó Batman- Fácil, mientras mi hermano se les "une", yo me uniré a vosotros- dijo, mientras les hacía un ademán con la mano, la cual fue rápidamente cogida por Superman, dando así por iniciada esa unión.

-En ese caso, pongámonos en movimiento- dijo Aquaman,

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Un hombre alto, con ropas militares de color verde, una metralleta en la mano y un gorro verde cubriéndole la cabeza, y mirada seria en sus ojos avellana avanzaba raudo por los pasillos de una base militar. Los pasillos apenas estaban iluminados con las luces de emergencia, pero, a pesar de eso, se podía ver por donde se iba. Una vez atravesado el pasillo, llegó a una compuerta de hiero con una cerradura magnética y una terminal pequeña al lado de la puerta, pegado a la pared. Tras colocar la mano sobre la terminal y que esta se pusiera verde, la puerta se abrió, permitiéndole la entrada. Tras entrar a la sala, dejó su arma sobre la mesa, cogió una pipa, la encendió, y empezó a fumar.

Entre calada y calada, observaba a los muchos científicos de la sala trabajar en sus respectivos ordenadores, todos ellos enfrascados en sus diferentes estudios. A pesar de la enorme cantidad de energía que se necesitaba para poder tener funcionando a la vez a tantos ordenadores y las diferentes máquinas que algunos de ellos usaban junto a la casi veintena de ordenadores, la sala apenas estaba iluminada. La única parte que tenía algo más de iluminación estaba al fondo, con una única luz. El resto solo era iluminada por las luces de las pantallas de los diferentes ordenadores.

-¿Cómo van las investigaciones, Gerard?- preguntó a uno de los científicos, uno de los que estaban más cerca de té. Era bajito, con poco pelo, algo de tripa, y de tez blanca. Sus ojos azules eran recubiertos por unas pequeñas gafas.

- Muy bien, señor, creo que ya estamos cerca, señor- le respondió, dándose la vuelta, para, enseguida, seguir tecleando en el ordenador que usaba.

-¿Cuándo será?- preguntó otra vez el hombre- Ahora mismo, señor, en cinco…cuatro…tres…dos…uno…-¡ahora!- dijo, exaltado, mientras tocaba una tecla del ordenador , la zona más iluminada del fondo de la sala se iluminó con una luz negra, aunque no daba señal de ser peligrosa. Tras unos segundos, esa luz se desvaneció, mientras algunos científicos tecleaba y otros celebraban el aparente éxito, incluido el propio Gerard.

-¿Qué se supones que celebráis?- preguntó el hombre. Gerard se giró, sin dejar de aplaudir, animado

- ¡Hemos logrado, aunque por unos pocos segundos, activar el arma, señor!- dijo, alegre. El tipo se pasó la mano que tenía libre de la pipa por la barbilla- ¿Y bien?, ¿Qué habéis descubierto con esto?- preguntó.

-Aún debemos escanear los resultados obtenidos y, de ellos, sacar conclusiones, señor- dijo, mientras se imprimían algunos papeles en su impresora y los ojeaba por encima- Cuando tengamos algo, le avisaremos, señor- le dijo, mientras el hombre se iba de allí, algo hastiado por todo aquel ajetreo científico que ni siquiera entendía en lo más mínimo.

Lo que sí que entendía es que, una vez que supiera usar ese arma, sería invencible, y su guerrilla, al fin, lograría llevar al paz a su país. A pesar de ser solo una espada, esta tenía un poder enorme, el cual pudo comprobar cuando la encontró, pues, nada más tocarla, sintió una fuerte corriente por todo su cuerpo, pura energía. Por desgracia, para poder hacer eso, necesitaba de dinero, el cual no tenía, por lo que tuvo que aliarse con un grupo de, según tiene entendido, "villanos", pero si debía hacer eso para lograr que su país volviera a vivir en paz, lo haría encantado. El problema radicaba que esos villanos también querían esa arma, pero no para unos fines tan nobles como los suyos, desde luego.

-Buenos días, Josué- le dijo alguien. El hombre se paró en seco- ¿Que tal está el arma, Josué?- le preguntó de nuevo. Cuando Josué se dio la vuelta, vio a un hombre de tez blanca completamente, pero se notaba que era pintada. Sus labios estaban de color rojo hecho a pintalabios, pero el color iba más allá de la comisura de los labios, hasta la mitad de la mejilla, simulando una constante sonrisa. Sus ropas eran muy extravagantes, pues tenia un traje de color morado y con una pajarita de color verde, a juego con su cabello.

-Buenos días a ti también, Joker- le respondió- Los científicos están haciendo un gran esfuerzo, y por lo que sé, están haciendo avances, pequeños, pero al menos avanzan- contestó. Su interlocutor sonrió maquiavélicamente

- Me alegro, y recuerda…- dijo, poniéndole un dedo en el pecho- Si nos intentas engañar, guerrillero de pacotilla…- dijo, mientras se le acercaba- ¡Te mataremos, ajajajja!- rió demencialmente, mientras se daba la vuelta- Estás loco- le respondió Josué- ¡Lo sé,!, ¿no soy genial?- le respondió enseguida el Joker, mientras seguía riendo.

Una vez que el payaso esquizofrénico se había ido, Josué continuó andando por los pasillos de la base. Tras varios minutos andando, llegó hasta otra compuerta, y, tras repetir el mismo proceso que con la anterior, entró a la sala a la que la puerta conducía. Esta estaba mejor iluminada que la sala de ordenadores, y en ella un grupo de personas más bien pequeño, unos cinco, se encontraban a la mesa, con papeles. Todos ellos eran de raza caucásica, como Josué, de pelo color oscuro en diferentes tonalidades y ojos avellanas. Eran tres mujeres y dos hombres, siendo en total seis personas en la sala con la incorporación de Josué.

-¿Qué tal, camarada?- le saludó uno, mientras se levantaban- Yo bien, pero me temo que nuestros "prestamistas" quieren que nos demos pisas- comentó, mientras suspiraba y se sentaba- No debimos haber aceptado su dinero- comentó una de las mujeres.

-En cualquier caso, Kiara, necesitábamos de ese dinero si queremos liberar a nuestros compatriotas de ese tirano, y aunque las maneras de nuestros "prestamistas", como dice Josué, no son las más ortodoxas, fueron los únicos que aceptaron pagar la suma que les pedimos…- dijo otro, mientras miraba a la chica.

Esta solo bajó la cabeza- Eso da igual, lo importante es que, en cuanto los científicos descubran cómo funciona la espada, nos desharemos de esos rufianes- declaró otro de los presentes.

-Ángelo tiene razón, chicos, debemos darlo todo para cuando llegue el momento, por ello…- dijo, sacando un portátil- He estado trabajando en un plan: es seguro que la Liga está tras nosotros, pues sabemos que uno de ellos ha estado por aquí…- dijo, mientras tecleaba.

-¿Cómo estás tan seguro?- le inquirió uno de ellos- Buena pregunta, y esta es mi respuesta- respondió, mostrándole unas imágenes.

En ellas, aparecía un hombre vestido con ropa militar, como ellos. En las otras, un fogonazo de luz impide ver nada, y, en la siguiente, aparecía ese mismo hombre vestido con un traje de chaqueta, una chistera y un bastón en la mano.

- Este hombre nos ha estado espiando, y sabemos que pertenece a la Liga, por tanto…- dijo, cerrando el portátil- Aprovecharemos su intervención para poder escapar con la espada- dijo, mientras se levantaba, animado.

Tras aplaudir animados, los presentes se fueron cada uno por su lado, tenían que prepararse.

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Tras ultimar los preparativos, los chicos y los miembros de la Liga, junto a los Asgardianos (Thor y Loki), se colocaron en la plataforma por la cual llegaron hasta la Atalaya. Una vez que Batman hubo tecleado algunos comandos en el ordenador, un pequeña cuenta atrás contó, y, tras unos pocos segundos, un fogonazo de luz les iluminó, tras el cual, se transportaron a su destino. Una vez que este se fue, el grupo apareció en un pequeño promontorio desde el que se podía ver el mar. Desde ese mismo promontorio también se podía ver una pequeña población de pescadores y marineros.

-Este no parece un lugar en el que uno se valla a encontrar con unos terroristas…- comentó Odd. Batman oteó el horizonte- Es allí, junto a esas rocas, donde se encuentra la entrada a la base- indicó Loki, señalando al lugar.

-¿Seguro?- le inquirió Superman- Compruébalo tu mismo, hombre de acero- le respondió, con un ademán de la mano

- Compórtate, hermano- le recriminó Thor. Este se hizo el ofendido- Yo solo respondí a su pregunta, fue él el que lo hizo de malos modos- le respondió.

-¿Pues que esperamos? ¡Vallamos a detener a los malos!- dijo feliz Flash, mientras andaba hacia allá.

Empapados por el optimismo del velocista en mayor o menor medida, el gran grupo se dirigió hasta la zona indicada por Loki. Durante la corta travesía, Loki les indicó que, el único villano realmente peligroso que se encontraba en el ajo, aparte de, por supuesto, Hades y Virio, era el Joker. Claro que junto al Joker también estaban, para apoyarle en la misión, los esbirros de Virio, lo que incluía a Inferno y compañía. Ese dato había trastocado los planes del grupo, que acabó decidiéndose por una ofensiva directa, dejando únicamente a Percy y a Aurora en la retaguardia, por un posible ataque por detrás. Una vez al lado de la entrada a la base de los guerrilleros, empezaron a buscar una entrada. Tras hacerlo, y que un de las "rocas" del lugar se abriera a la mitad, dejando libre la entrada, se internaron en la base.

Ya dentro, se fueron moviendo por el interior. Eran guiados por Batman, quien tenía en uno de sus muchos instrumentos un mapa completo de la base, por lo cual, sabían bien por dónde ir. Mientras avanzaban, cada uno de ellos iba con los nervios en punta, mirando a todos lados, buscando cualquier señal de un posible ataque. Incluso Superman estaba en ese estado, a pesar de que nada podía hacerle daño, al menos ninguna arma humana. Eso era lo que le tenía en constante alerta, pues por lo que dijo marciano, sus posibles rivales tenían superpoderes, y eso le crispaba. A pesar de que había luchado contra rivales con poderes que haría que cualquier dios se sintiera celoso, siempre se ponía nervioso cuando luchaba contra alguien con poderes, y no sabía porque.

-Tenemos que ir con cuidado cuando usamos nuestros poderes, chicos, recordad que no estamos en campo abierto- dijo de repente Jeremy, sacado de sus pensamientos a Superman.

- Yo creo que Einstein tiene razón, debemos ir con cuidado- le siguió Patrick- ¿Cómo lo haremos, entonces?- le preguntó Ulrich- Pues, procurar no utilizar demasiada fuerza cundo lo hagamos- sugirió el rubio- ¿Y cómo pretendes hacer eso, eh?- le inquirió de repente Superman.

- ¿A que vino eso, tío?- le dijo Flash, extrañado- Yo… ah, dejadlo…- dijo, desanimado, mientras se iba de allí volando a gran velocidad. Los chicos miraron a los compañeros de Superman, pero estos solo suspiraron, mientras negaban.

-Precisamente tenía que tener una de sus crisis ahora…- se quejó Aquaman- ¿Cómo que crisis?- les preguntó Aelita.

-De vez en cuando, nuestro amigo supe-poderoso tiene una crisis de identidad, en la cual se cuestiona si de verdad merece tener los poderes que tiene- les explicó Flash- No nos preguntéis de que viene, o por qué pasa, solo sabemos que pasa- les explicó.

-Bueno, ya…- las palabras de Sam fueron cortadas por una gran esfera de agua, la cual chocó contra ellos.

Una vez que se levantaron, pudieron ve a los generales de Virio, y, delante de ellos, Joker reía como un loco, encantado de lo que veía.

-¡Come fuego, niñatos!- gritó Inferno, lanzándoles grandes llamas. Antes de que les impactaran y les incineraran, Ulrich se colocó entre las llamas y sus compañeros, deteniéndolas con las manos.

Después de parar las llamas, empezó a usar sus poderes para devolverlas, haciendo un gran esfuerzo. Para ayudarle, Aelita decidió colocarse tras él, y, con sus manos sobre los hombros del chico, usó sus poderes sobre el fuego para ayudarle a frenar las llamas y para que el chico se pudiera centrar en devolverlas. Viendo que aquella batalla estaba estancada, Inferno decidió parar, y, nada más hacer eso, se lanzó contra el muchacho con los puños envueltos en llamas, dispuesto a golpearle.

De esta manera, empezó el combate. Mientras Inferno y Ulrich usaban patadas y puños para intentar golpeare entre ellos, Electra luchaba junto a Thor contra Drake . Estos, a pesar de poder usar rayos, prefirieron luchar con los puños. En ese momento, la enorme superioridad de Thor, tanto física como técnica se hio presente, pues con poco esfuerzo, era capaz de luchar contra su rival, el cual se estaba esforzando y mucho. El "dios" no necesitó ni siquiera usar su martillo.

Mientras ellos luchaban, Jeremy, junto a Auaman, procuraban evitar que Océano inundara la sala con sus constantes olas de agua. Precisamente, como paraban las olas que les lanzaba Océano, podían usar esa agua para devolvérsela, de tal forma que el ciclo era constante, y ningún grupo parecía dominar l otro.

-¡Tenemos que hacer algo para desequilibrar la balanza, muchacho!- gritó Aquaman, mientras le lanzaba varias esferas de agua a Océano. Jeremy también pensaba en eso, precisamente, pero no se le ocurría nada. Entonces, su colgante con el tridente se iluminó ligeramente, haciendo que Aquaman mirara curioso el objeto- ¡Tengo una idea, ¿podrás parar el agua que nos lanza durante unos segundos?- le preguntó- ¡Desde luego, chico!- le respondió.

Tras pasarse el testigo, a Jeremy le recubrió una tenue luz azul, y después de que esta se fuera, Jeremy tenía su tridente en la mano, vestido con sus ropas de combate- A ver si aguantas esto, Océano- le dijo, mientras una serpiente de agua se enroscaba a su alrededor- ¡Come agua!- gritó, lanzándole la serpiente. Océano solo pudo ver como la enorme serpiente se le tiraba encima, mientras Aquaman notaba como el agua que Océano le lanzaba perdía potencia.

Entre tanto, las gemelas luchaban contra Darko. El hombre les lanzaba esferas de energía oscura a una velocidad espectacular, y, para defenderse, Marin se teletransportaba para evitar ser golpeada por esas esferas, mientras que Susan hacía que las esferas fueran más despacio para poder evadirlas sin demasiados problemas. Además de defenderse, Marin le lanzaba hondas de energía muy poderosas color marfil cuando daba un zarpazo en el aire, mientras que Susan le lanzaba potentes rayos energéticos de color índigo, los cuales lanzaba desde las palmas de su mano.

Al mismo tiempo, Sam, Aelita y Percy luchaban contra Timeo. Mientras Sm lanzaba rayos blancos desde sus manos, Aelita usaba esferas de gua y fuego, y, frente a frente, Percy usaba sus brazos como espadas para luchar contra su rival. Este daba muestras de gran habilidad al poder hacer frente a sus ataques, pero rápidamente dio muestras de cansarse, aún así, podía seguirles el ritmo sin muchas dificultades.

A la vez, Yumi luchaba junto a Wonderwoman contra Loren. Esta se convertía constantemente en toda clase de animales, para la desdicha de Yumi y la ira de la amazona. Justo cuando Yumi lograba pararla con sus plantas, la villana se transformaba en algo lo suficientemente pequeño como para evadirse, lo que hacía que ambas empezaran a impacientarse.

-¿Tienes alguna idea de cómo pararla?- le preguntó Yumi- Podríamos usar mi lazo, pero…- dijo, agarrándolo- Supongo que sería igual que con tus plantas…- comentó- Supongo que es hora de arremangarse y ponerse duras- dijo Yumi, mientras una ligera aura verde la iluminaba . Una vez que esta se fue, tenía su báculo en la mano, y usaba sus ropas de combate, y, en ese mismo momento, lavó el báculo en el suelo, y, enseguida, grandes enredaderas salieron del suelo, atrapando en el proceso a Loren, quien trataba de evadirse, pero le era imposible.

Mientras, Odd, Aurora Flash luchaban contra Vixen. La chica s lanzaba constantes relámpagos, los cuales eran evadidos sin demasiados problemas por Flash, no así por Aurora, quien ni siquiera podía volar, solo levantar fuertes vientos, mientras que Odd se transformaba en animales, todo para evitar que las fuertes corrientes eléctricas les hicieran daño. El único que podía acercársele era Flash, quien la golpeaba en el abdomen cada vez que podía, y, como entonces dejaba de lanzar sus rayos, Odd aprovechaba y, convertido en una fiera, la arañaba con furia.

Mientras sus compañeros combatían, Patrick, William, Sissi, Herb, Nicolás, Batman y el marciano se escabulleron de allí por una puerta lateral. Mientras ran guiados por Batman, William se acordó de repente

-¿Dónde se quedó Loki, por cierto?- preguntó- Se fue hace tiempo, niño- le respondió Batman- No sé a donde habrá ido, pero lo que sí sé es que debe estar con Virio y Hades- dijo el marciano- ¿Cómo sabes eso, por cierto?- le preguntó Herb- Por la mente, pero Virio debió descubrirme, pues me echó de su cabeza y de l de sus amigos, me temo que no podré ayudaros en esto- dijo, apenado.

-No pasa nada, de todas formas…- siguió Batman, pero una explosión les detuvo. Una vez que l polvo se hubo ido, varias figuras armadas aparecieron. Todos ellos se pusieron en guardia, pero, extrañamente, los disparos no empezaron.

-¿Sois de la Liga?- preguntó uno de ellos- Yo si- dijo Batman, dando un paso al frente- Yo también- le siguió el marciano.

Su interlocutor también dio un paso al frente, mientras él y sus compañeros tiraron las armas- Me llamo Josué, soy el líder del grupo rebelde "Los leones del desierto"- se presentó- Estos hombres y mujeres son mis personas de mayor confianza dijo, señalando a los que estaban detrás de él.

-¿Qué quieres con la espada que encontrasteis?- preguntó Batman, frunciendo el ceño bajo su mascara- Queremos liberar a nuestro país del tirano que por tanto tiempo ha subyugado a nuestra gente- dijo, orgullos

o- En un principio, íbamos dar un golpe de Estado y dar el poder a los políticos liberales, pero entonces encontramos esa espada…- dijo, mientras les miraba- Supe nada más verla que sería la clave para poder cumplir nuestro objetivo, pero para poder usarla necesitábamos conocerla, contratar científicos, peo, a pesar de contar con algunos, eran demasiado pocos y apenas contábamos con recursos. Fue entonces cuando el Joker nos propuso un trato: él nos daría dinero para poder hacer las investigaciones y poder usar la espada para derrocar al tirano, después, le daríamos la espada a él y a sus compinches- dijo, mientras se cruzaba de brazos.

-Claro que sabíamos que el Joker nos traicionaría, por eso, decidimos hacerlo nosotros antes. Después de dar el golpe, íbamos a destruirle él y a su organización para…- sus palabras, que hasta entonces les estaban convenciendo de sus nobles actos, fueron cortadas por una muy estridente risa.

-¡Sabía que nos traicionaríais, pero no pensé que de esa manera, jajajjaja!- rió, mientras aparecía el Joker de entre las sombras con su constante sonrisa.

-¡En fin, me quedaría a tomar el té!- dijo, mientas cargaba la pistola que llevaba- ¡Pero me temo que no podrá ser!- rió, mientras les disparaba a bocajarro.

Antes de que las balas les impactaran, Patrick levantó una pared de roca, y, tras saltarla, Batman lanzó uno de sus cuchillos `para quitarle la pistola, lográndolo. Entonces, varios soldados rasos aparecieron, portando pistolas, y, a una orden del Joker, todos ellos empezaron a dispararles. Tras colocarse de nuevo tras la pared de piedra, el grupo pensaba en una manera de evadirles. Entonces, l marciano se movió ,y, tras hacerse intangible, se lanzó contra los soldados. Estos no pudieron hacerles nada, y, tras ver ue no podían hacerles daño, este les golpeó, enviándoles al suelo.

-¡Basta de perder el tiempo, tenemos que ir a l sal de la espada y cogerla cuanto antes!- gritó Josué.

-¡Tiene razón, vamos!- les gritó William.

Guiados por Josué, el grupo se movió por los pasillos del complejo a gran velocidad. Durante ese camino, se encontraron con varios grupos de soldados, pero ellos no perdieron demasiado tiempo, y, de un golpe de energía oscura, William les enviaba a volar, o en su defecto, lo hacía Patrick.

Tras unos cinco minutos corriendo por los pasillos, llegaron a la compuerta que les llevaba a la sala de la espada, y precisamente, William empezaba a sentir la cercanía de la espada. Tras abrir la compuerta, vieron a un número bastante grande de soldados vigilándola, pero ningún científico los ordenadores, lo cual inquietó a Josué.

-¡Disparad!- gritó uno de los soldados. Enseguida, el grupo tuvo que defenderse de las balas, impidiéndoles atacar. Mientras intentaban buscar una solución para salir de allí, los chicos se pusieron ha hablar.

-¿Cómo nos acercaremos, si ni siquiera podemos salir de aquí?- preguntó Nicolás.

-Sugiero esto- empezó Herb- William, lanza una honda de energía oscura por ese lado, tu, Patrick, mantiene la pared e en alto. Mientras ellos dos les paran, Batman les noqueará, ¿Qué os parece?- les dijo, mientras una ligera aura de color cian le rodeaba.

-¡Yo voy contigo!- le dijo Nicolás, mientras un aura de color magenta le rodeaba.

-¿Esto es normal?- le pregunto el marciano a William. Este solo se encogió de hombros- Ni idea, pero…- dijo este-Cuando lográbamos obtener una gema, nos iluminábamos igual- le respondió.

-¿Usted ve nuestras auras?- le preguntó Patrick. Él asintió- ¡Allá vamos!- gritaron Herb y Nicolás, mientras William y Patrick hacían lo que les indicó Herb.

Mientras ellos estaba a lo suyo, los héroes de la Liga hablaban entre ellos, impresionados por Herb y Nicolás.

-¡Herb, cuidado!- gritó Sissi, mientras le agarraba por el brazo, evitando que las balas perdidas le alcanzaran, mientras una aura de color marfil.

-¿Estas bien?- le preguntó Sissi al chico. Este asintió, algo sonrojado- Gracias…- dijo, mientras se quitaba algo de polvo de la camisa.

-¡Date prisa, William!- le gritó Patrick. El muchacho, mientras avanzaban usando el método de Herb, buscaba con la mirada la espada. Cuando finalmente le vio, se lanzó hacia ella, mientras una aura de color negro le envolvía, pero esta aura no irradiaba energía negativa, sino positiva. Una vez que el fogonazo de luz se hubo ido, William llevaba la espada en la mano, sus ropas habían cambiado: tenía una armadura de cuerpo completo, con hermosas decoraciones en la armadura de color blanco, una capa de color blanca a la espalda, y decoraciones que parecían alas en la espalda.

-¡Genil, ya lo tenemos!- gritó Nicolás, contento. Cuando se fijó en que tanto William como Patrick le miraban con asombro, no solo a él, sino a sus compañeros, se extrañó.

-¿Pero que…?-dijo Herb, mientras se miraba a si mismo. Tenía puesta un peto de color cielo, con letras griegas decorándole, unas hombreras, una cota de malla en el estomago, unas muñeceras de color metálico, y las pernas totalmente recubiertas. En el pecho tenía un libro abierto, y, por encima de este, un ojo.

Las ropas de Sissi y Nicolás eran parecidas a las suyas, solo que las de Nico contaban con más protecciones por todo el puerto, y en su pecho, un gran león de color rojo estaba puesto sobre su armadura magenta. En cuanto a Sissi, sus prendas no contaban con tantas protecciones como las de Nico, pero igualmente eran de cuerpo completo, las suyas eran de color marfil. En su pecho, una rosa lo decoraba. Los tres tenían en las muñequeras unas gemas de sus respectivos colores, en la de Herb había un hombre tallado en un circulo, con varios brazos y varias piernas, cuatro por extremidad, trazando así un circuo perfecto. En el de Nico, había una espada, y en l de Sissi, un corazñon.

-Esto i que es nuevo…- comentó Patrick, extrañado.

-Después hablaremos de esto, por ahora, vámonos de aquí- dijo William, mientras se les acercaba.

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Un vez que todo estaban juntos fuera de la base, y la policía por allí deambulando, hablando con los aldeanos y deteniendo a los que estaban en la base, los chicos hablro con los miembros de la Liga, explicándoles, en el so de William, Patrick, Sissi, Herb y Nico lo que había pasado antes, dejando bastante impresionados a sus compañeros.

-Supongo que después mama nos lo explicará- dijo Aelita.

-Ahora que esos guerrilleros no tiene que pagar ninguna deuda, podrán liberar a su país de ese tiarno, con o sin arma- dijo Sam, contenta

-Me dijeron que ya se estaba preparando, a pesar de perder la espada, dicen que no cejaran en sus empeños. Espero que les vaya bien- dijo Aquaman.

- ¿Y super?- preguntó Flash.

-Volvió la Atalaya, pero antes me pidió que le disculpara de su parte- dijo e l marciano.

-No pasa nada, de verdad, lo entendemos- dijo Odd.

-Muchas gracias por ayudarnos- les dijo Jeremy- Un placer, chicos- dijo Thor, afable- Por cierto…- dijo Flash, sacando una cámara fotográfica- Como sé que eres nuestro fan…- dijo, mientras la mostraba- Creo que un muy buen regalo sería hacernos un foto todos juntos, ¿os parece?- dijo, alegre.

Todos asintieron, y, tras colocar la cámara sobre una roca y poner la cuenta, atrás, el grupo entero posó alegre, haciendo además, dos copias, una por grupo.

-En fin, fue un placer, pero no debemos dormirnos en los laureles, Loki se ha unido al grupo de Virio, por lo que ahora son todavía más peligrosos- dijo Thor, serio-Es verdad, ahora que tiene a otro aliado, serán…- las palabras de Batman fueron cortadas por Sam- Puede que tenga otro aliado, ero nosotros tenemos otros tres, ¿verdad, chicos?- dijo, mirando a sus compañeros. Estos asintieron, contentos.

Una vez que se despidieron, la Liga volvió la Atalaya, Thor a Asgard, y los guardianes a su propio mundo.

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De vuelta a casa, los chicos se encontraron con Atenea, Asmeya, Cesar y Frank. Después de sentarse y contarles lo ocurrido, Atenea les miraba, complacida.

-Creo que tenemos tres nuevos guerreros a nuestro lado, chicos- dijo, mirando a Sissi, Herb y Nicolás- ¿Por qué crees que ellos han despertado gemas, cariño? Le preguntó Frank.

-Si tienes un fuerte sentimiento hacia algo, es posible que despiertes el poder de una nueva gema, una que hasta ahora no existía…- dijo, cogiendo su libro.

-Por lo que sé, los guardianes no eran lo únicos en tener gemas, también había otros gurreros que podían hacer uso de gemas, aunque estas representan ciertas cualidades humanas, como valor, la mistad, etcétera- les dijo.

-Supongo que ellos han hecho eso mismo…- comentó Odd

-Así será mejor, cuantos más luchemos, mejor!- dijo Sam, alegre.

Asmeya asintió- Además, tengo que enseñaros algo, chicos- dijo Atenea, contenta- Como sabéis, aún estoy en proceso de desentrañar todos los misterios de este libro, y acabo de encontrar uno muy interesante..- dijo, mostrándoles una hoja. Los chicos se apretujaron alrededor de este.

-Mirad, esto es lo que descubrí…- empezó Atenea.

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Virio, Hades y Loki estaban sentados a la mesa, comiendo uno de los platos típicos de Asmara en el casillo que se agenció Virio unas semanas antes.

-Parece que todo marcha a la perfección, ¿verdad?- dijo Loki, mientras se apotronaba en su silla.

-Desde luego, hora que solté la maldición de la caja de Pandora sobre Asmara, les será imposible a los chicos recuperar las ocho piedras que hacen que mi muro oscuro se derrumbe, el cual protege este castillo, por cierto- dijo, contento.

-En otras palabra, no podrán entrar- dijo Hades, alegre.

-¿No mandó la reina Atenea a un grupo de jóvenes a detener la maldición?- preguntó Loki-

-A sí, los profesores de los chicos,, pero esos patanes no podrán hacer nada para impedirlo, no son lo suficientemente fuertes, además, para detener ese poder, no solo hace falta el poder de los guardianes, creedme, es muy poderosa, no podrán con ella- dijo, vendiendo del vino.

-En todo caso, la primera en caer será Atenea, después sus chicos, y, finalmente, Asmara…-dijo Loki, levantándose, seguido de los otros tres- Y después de Asmara…- siguió Hades- ¡El cosmos!- gritaron los tres a la vez, mientras brindaban.

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¡Hola! ¿Qué tal el veranito? ¿Os está gustando la historia? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no, que os está pareciendo, como continuaríais, etcétera. Las gemas de los chicos las saqué por una encuesta que hice hace ya un tiempo, y que casi nadie hizo, pero bueno… Espero que os haya gustado mucho, y que estéis disfrutando tano como yo. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como los de la Liga de la Justicia y Marvel, y el personaje de Susan, que pertenece a Doctor Who.