Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.

Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3

Palabra: Amistad.


¿Y nosotros?

Por:

PukitChan

II

Se vacía uno, se desborda el otro

El problema es que ya no era suficiente.

Shouto Todoroki lo supo a finales de su segundo año en Yuei, cuando llegó más temprano de lo usual a clases y vio a Midoriya conversando con Bakugo. El más pequeño estaba recargado sobre su escritorio y miraba al otro intensamente mientras esbozaba esa enorme sonrisa suya. Shouto estaba seguro de que el motivo de esa animada expresión era por alguna palabra susurrante e irónica de Bakugo, aunque quizá desde el punto de vista de sus compañeros de clase, aquella escena más bien podría ser interpretada como Izuku entablando un monólogo y Katsuki ignorándolo mediante una serie de gruñidos que probablemente significaban algo así como «vete a la mierda». Pero Shouto, que había pasado demasiado tiempo con ellos, tanto en la escuela como en las pasantías, sabía que no era así: Bakugo en verdad escuchaba a Midoriya, porque cuando estaban en problemas era el primero en recordar sus palabras y en aplicarlas. Cuando Katsuki estaba de malas tras un largo día como pasante, permitía que Izuku le sonriera con más frecuencia.

Y por eso, Shouto sabía que ya no era suficiente.

Porque él también lo permitía.

Porque él realmente lo quería.

―Buenos días.

Estaba seguro de que no era necesario el saludo para que lo notaran. Y eso también parte del problema, porque ya no bastaba con eso, con las miradas y sonrisas. Ya no eran suficientes las conversaciones a media tarde, las prácticas cotidianas, los mensajes casuales, los gruñidos de Bakugo y las sonrisas de Midoriya. Aunque tampoco es como si Shouto entendiera la razón de esa sensación de insuficiencia. Después de todo, ya eran amigos (inclusive si a Katsuki se le acabara el oxígeno en sus pulmones gritando que no lo eran, los tres sabían la verdad), así que, ¿por qué repentinamente tenía esa horrible sensación de querer más?

¿Qué más podía querer de ellos?

―Luces muy pálido,Todoroki-kun. ¿Te sientes bien?

Bajó la vista al escuchar la familiar voz. Midoriya ahora estaba frente a él (¿cómo había llegado allí?), luciendo preocupado. Su eterna sonrisa había sido reemplazada por la seria expresión que solía tener cuando se enfrentaba a algo. Y también, mirándolo de soslayo desde su asiento pero igual pendiente de sus movimientos, estaba Katsuki, con esa forma suya de actuar sin decir una palabra.

―Estoy bien ―respondió al fin, colocando una mano sobre su sien y buscando una manera de calmar la absurda alegría que sentía en su estómago al saber que ellos dos estaban sinceramente preocupados por él―. Sólo tengo muchas cosas en la cabeza.

Izuku tardó unos segundos en responder. Indudablemente estaba analizando cada paso de su último día juntos, por si hubo algo que pasó por alto, que no vio y que podría ayudarle en ese momento. Tal vez estaba pensando si había tenido otra de las frecuentes peleas con su padre o si se trataba de algo que iba más allá de su comprensión. Pero por primera vez en mucho tiempo, Shouto no estaba pensando en su padre o en su madre, así como tampoco en sus deseos de convertirse en un héroe. En ese momento, era un adolescente que sólo podía pensar en las miradas que estaban sobre él. Una verde y otra roja. Las miradas de Izuki y la de Katsuki.

―Sabes que si necesitas cualquier cosa puedes decirnos, ¿verdad? A Kacchan o a mí.

¿Y a ambos estaría bien?

―Sí ―musitó, sin saber qué más decir, porque mientras que a Izuku se le desbordaban las oraciones y a Katsuki los gritos jamás se le acababan, a él, en cambio, siempre le faltaban las palabras. Y no es que precisamente se tratara de algo que lo molestara, sino más bien era aquello que lo regresaba al mismo punto en el que había comenzado: aquel donde quería más de ellos―. Lo haré.

Aunque si lo pensaba con cuidado, se suponía que Shouto ni siquiera quería hacer amigos en primer lugar. ¿Y ahora ya no le era suficiente lo que tenía con ellos?

―Todoroki-kun…

No alcanzó a escuchar lo que Izuku quería decirle porque el profesor Aizawa entró al salón, pero podía notar su sincera preocupación. Si bien los tres sabían que la escuela no era el mejor sitio para hablar (además, ¿de qué se supone que hablarían?), tampoco es como si tuvieran muchas opciones: entre la pasantías, las clases, las tareas y el poco tiempo libre que les quedaba para intentar descansar como se debía, resultaba realmente difícil darse un tiempo para ello. Por eso, aunque Shouto sabía que no debía distraerse durante sus clases y mucho menos en un entrenamiento, ni siquiera se sorprendió cuando luchando con Bakugo, descubrió que éste lo había arrinconado.

―¡Deja de distraerte, maldita sea! ―masculló Katsuki, con el ceño fruncido y sus manos listas para atacarlo. Quizá debió renunciar a la pelea mucho antes, pero aun así, por un absurdo momento, una sonrisa cansada se instaló ligeramente en sus labios mientras el otro extendía su brazo hasta él, al parecer más irritado por su gesto que no ofrecía interés alguno en mejorar su desempeño―. ¡No vengas a clases si tendrás esa actitud de mierda!

―Bakugo, ¿estás preocupado por mí?

Bien, probablemente aquella no era la mejor respuesta, pero ver a Katsuki estallando cuando sus sentimientos lo sobrepasaban era una de sus cosas favoritas del mundo. También le agradaba eso de Midoriya, por cierto. Ambos tenían una forma tan notable de expresar lo que sentían, que alguien como él, cuyas emociones fueron forzadas a esconderse por un padre imbécil, lo encontraba fascinante.

Hasta el punto de observarlos mucho más tiempo del que ellos a él.

―¡DEJA DE DECIR IDIOTECES!

Fue una cuestión de segundos. Al ver que Katsuki corría hacia él completamente enojado, instintivamente Shouto extendió su mano y levantó una barrera de hielo que le dio los segundos suficientes para reunir un poco de su atención dispersa y no morir en un estúpido entrenamiento. Sin embargo, y tal como lo había esperado, la barrera no resistió el terrible temperamento de Bakugo, quien en cuanto consiguió deshacerse del hielo, no vaciló en tirarlo al suelo en una serie de caóticas y pequeñas explosiones directas sobre su cuerpo. Al final, Katsuki no tuvo piedad cuando enterró una rodilla sobre su estómago, inmovilizándolo duramente, mientras colocaba su mano caliente y terriblemente peligrosa a escasos centímetros de su rostro.

Shouto ya lo había notado, pero Katsuki siempre tenía mucho cuidado con sus manos. Sobre todo cuando se trataba de ellos. Lo había visto, cuando entrenaba con Midoriya. Lo notaba en momentos como esos, cuando Katsuki estaba preocupado por él y no conocía otra manera de expresarlo.

Y por eso es que Shouto había terminado sintiendo lo que sentía.

―Quiero más ―dijo, congelando la mano de Bakugo para retenerlo junto a él, sin dar tiempo, ni a sí mismo ni al otro, de reaccionar. Su voz, apenas un susurro audible para Katsuki, se mantuvo firme mientras intentaba mirarlo y expresarle lo que sentía pero que no entendía bien―. Quiero más... de ti y de Midoriya. Quiero más de los dos.

Shouto sintió un enorme placer ante lo ocurriría a continuación: Katsuki se quedó sin gritos mientras un ligero rubor, apenas notable detrás de la capa de suciedad que envolvía su rostro, se instalaba en él. Sus labios temblaron y quiso alejarse sin lograrlo, porque por eso Shouto se había encargado de congelar sus manos.

De acuerdo. Perdería otros diez entrenamientos si eso significaba volver a ver la expresión de Katsuki una vez más.

«Ah» entendió Shouto al fin. No es que quisiera pasar de ser amigos a mejores amigos. Tampoco era que ellos ahora lo miraran menos y de repente sintiera que no le prestaban atención. Era algo más simple, quizá más obvio, pero jodidamente difícil de entender, sobre todo cuando no había sentido algo así por alguien y mucho menos por dos personas al mismo tiempo.

«Así que eso es todo. Me gustan. Ellos… me gustan.»

Más tarde pensaría que quizá debió deducir eso antes de terminar en la enfermería de Recovery Girl.


Autora al habla: Yo sólo quería ver a Shouto deduciendo cosas en las peores situaciones posibles, JAJAJAJAJAJAJA. Ya, en serio. No lo aclaré el primer capítulo, pero las viñetas girarán alrededor de la misma historia, pero desde diferentes momentos cronológicos. Es algo caótico, porque Gryffindor, pero espero puedan pasar por alto estos detalles y disfruten de la historia. De verdad que sí.

¡Muchas gracias por leer y por agregar esta pequeña historia a sus favoritos!

¡Y más gracias a Hitzuji y a Sigel por sus hermosos reviews!