Código: Guardianes
Capitulo 31
Los temblores eran cada vez más frecuentes e intenso conforme se acercaban , y del lago empezaba a salir una extraña humareda, producto de la evaporación del agua del mismo, pues el agua del lago ya empezaba burbujear como si se tratara del interior de una olla a presión.
-La erupción debe estar cerca, fijaos- dijo Jeremy, señalando a la humareda que despedía el lago.
-Démonos prisa, no quiero estar aquí cuando eso pase- comentó Aurora.
-Pero, ¿por donde vamos? No veo ni una entrada- dijo Percy.
Efectivamente, desde su posición, en uno de los extremos del lago, era imposible divisar un sola entrada practicable hacia el volcán. Podrían hacer una apertura en la tierra, pero se arriesgaban a que la erupción sucediese antes de tiempo, provocando una enorme ola de destrucción que arrasaría todo. Por lo que estuvo contando Jeremy mientras se acercaban, la erupción del Toba provocó una de las grandes extinciones en masa de la historia de la Tierra, y ni siquiera Ulrich quería presenciar semejante demostración de fuerza por parte del volcán. Por lo tanto, la única manera de entrar era mediante un pasadizo natural.
-Buscad por todos lados, algún pasadizo debe haber, estoy segura- les dijo decidida Aelita.
Siguiendo las indicaciones de la pelirosa, el grupo buscó a lo largo de la orilla del lago. Aquella operación duró su tiempo, pues entre que el lago tenía un perímetro muy amplio y que la orilla estaba atestada de plantas tardaron cerca de un hora en reconocer toda el área. Y a pesar de no encontrar ni una sola entrada, sabían que era allí, pues las gemas indicaban ese hecho, además, era lógico que fuera allí, pues los terremotos y las nubes de agua vaporizaba venían de ese lago y de ningún otro. Pero la dd seguía hay, ¿por donde entrar?
-Hemos mirado por todos lados y nada, ni rastro de una entrada- se quejó Sissi.
-No lo entiendo, las gemas dicen que es aquí, pero no veo forma de entrar sin arriesgarnos a que la erupción suceda antes de tiempo…- se quejó Nico.
Mientras, Auroa decidió que sería buena idea hacer un reconocimiento aéreo de la zona. Así, a lo mejor ella divisaba una zona que sus compañeros no habían visto antes y podrían finalmente entrar a buscar los chakrams. Felicitándose a si misma por su genialidad, desplegó sus alas, y alzó el vuelo. Desde arriba podía verlo todo: desde el perímetro del lago al completo, hasta a sus compañeros discutir sobre la situación, aunque desde esa altura, más que personas parecían hormiguitas. Desde allí se dio cuenta de algo que, de haber estado en tierra, no hubiera visto. Las columnas de humo, según Jeremy formadas por agua vaporizada, salía únicamente del agua, no había ninguna que saliera del suelo directamente.
-Que raro…¿Por qué…?- antes de plantearse la incógnita halló la solución. Contenta, bajó rápidamente junto a sus compañeros.
-¡Ya sé donde está la entrada- gritó, alegre. El resto se acercó.
-¡Muy bien Aurora! ¿Y donde está?- le preguntó Marin.
Aurora sonrió- Bajo el agua, en el interior del lago- respondió- Desde arriba, noté que las columnas de humo solo se elevaban desde el lago y no desde la tierra, por eso, la única entrada posible está allí- explicó.
Ante esa explicación, sus amigos parecían dudar- Bien, si tu teoría es correcta, el suelo debería estar a una temperatura normal, veámoslo- dijo Jeremy.
Este, tras posar su mano sobre el suelo, comprobó que, efectivamente, el suelo estaba a una temperatura normal. Tras felicitar a la angelida, y que Jeremy moviera el agua del lago haciendo un pasillo, los chicos vieron una grieta bastante grande en el suelo de la cual salían numerosos gases.
-¡De acuerdo amigos, vamos allá!- dijo Ulrich, animado, mientras, con cuidado, descendía al interior de la grieta.
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Con el grupo en la era jurásica, este ya se encontraba fuera de la ciudad, en búsqueda del ladrón del arco. Según lo que antes habían escuchado, los ladrones habían huido a la superficie, donde los silurianos, según les informó Alaya, carecían de toda autoridad judicial. Eso significaba que allí la ley siluriana no les afectaba, por lo que no tenían a nadie guardándoles las espaldas. Ese dato no les preocupaba, hasta entonces, no habían tenido ayuda de ese estilo, pero lo que si les preocupaba era que los ladrones podrían ser los generales de Virio. Si ese era el caso, debían darse mucha prisa, antes de que ellos se fueran con su amo, perdiendo así la preciada arma. Por suerte, la señal que emitían las gemas seguía siendo fuerte, por lo que aún podían seguir el rastro. Además, según andaban, la señal se incrementaba.
-Vamos por el buen camino chicos, dentro de poco tendremos el Arco de las bestias en nuestras manos- comentó contento Patrick.
-Eso espero, por que aquí hace un calor terrible- se quejó Electra.
-Es normal, en esta época hacia más calor que en la nuestra- explicó William.
Mientras andaban, podían escuchar el atronador estruendo que hacían los grandes dinosaurios herbívoros al comer y derribar los grandes árboles que conformaban aquellos bosques prehistóricos. Eso les producía pavor, pues la fuerza con la que contaban debía ser inmensa, haciéndoles sentir como si fueran hormiguitas. Aún así, sabían que aquellos gigantes no les atacarían debido precisamente a su alimentación. Tras andar varios centenares de metros, el grupo llegó hasta otro claro, más o menos del mismo tamaño que el que antes habían dejado atrás.
-Este bosque está lleno de claros- se quejó Odd.
-Silencio, mirad- dijo de repente Electra, señalándoles una dirección. Esa misma er la dirección que las gemas indicaban, y era allí precisamente donde unas figuras se movían con disimulo, provocando no llamar demasiado la atención, casi como si quisieran ocultar algo.
-Uno de ellos lleva algo en la mano…- comentó Odd, con el ceño fruncido, mientras miraba en su dirección.
-¿Puedes ver lo que es?- le preguntó Susan. El chico se
quedó mirando hacia aquellas figuras, mientras movía su cola lentamente como si fuera un gato a punto de cazar a un ratón. Se quedó en esa misma posición hasta que la última figura se desvaneció entre la maleza.
-No sé que eran lo que llevaban. Lo que si se es que son cuatro individuos, todos silurianos a juzgar por sus facciones, seguramente los ladrones del arco, pues las gemas indican en la misma dirección en la que van ellos- les dijo el chico.
Tras eso, el grupo decidió continuar siguiendo a aquellas figuras, pero con cierta distancia entre ellos, para impedir que les vieran y que aquello se convirtiera en una cacería más que en un seguimiento. Mientras andaban, notaron que la iluminación iba bajando poco a poco. Pero lo extraño era que todavía había luz, además, notaron que hacía más calor y humedad del que habían notado hasta entonces.
-¿Qué es lo que…?- antes de que Herb pudiera alzar de todo su vista hacia l cielo, un intenso chaparrón les cayó encima, haciendo que se remojaran completamente y que la extrañeza les embargara.
-¡Venga, a refugiarse!- gritó Sam, mientras corrían en dirección al bosque tan rápido como podían.
-¡¿Pero como ha podido ponerse a llover así con tanta rapidez?!- gritó enfadada Sissi.
-Al ser más cálido, las tormentas como esta son más frecuentes en esta época- dijo William, mientras observaba el cielo, completamente encapotado.
-Parece que sabes mucho sobre todo esto- comentó Yumi. El chico solo se encogió de hombros- Me gustan estas cosas…- respondió.
-Debemos proseguir antes de que se nos escapen esa gente, chicos, no tenemos tiempo que perder- les dijo Patrick
Siguiendo las palabras del guardián de la tierra, el grupo prosiguió con su tarea de seguir a aquellas figuras tan misteriosas, pero que habían identificado como los ladrones del arco de las bestias.
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Mientras, con el otro grupo, este ya estaba andando por el estrecho sendero que habían encontrado antes y que les llevaba al interior del súper-volcán. A medida que avanzaban, podían notar que el calor iba en aumento, lo que les llevaba a pensar que se acercaban a uno de los puntos calientes del Toba. Todo el grupo estaba sufriendo las altas temperaturas que estaban experimentando, incluso Jeremy, a pesar de que se esforzaba por mantener una temperatura agradable para él y sus compañeros, lo pasaba mal por el intenso calor que allí había. Si hacia ese calor utilizando sus poderes, no se imaginaba que hubiera pasado de no haberlos utilizado. También Aurora intentaba hacer que por allí corriera aire fresco, pero no lograba que el are fuera lo suficientemente frío como para lograr ese fin, pues las corrientes seguían siendo muy cálidas y, más que aliviarles, hacia que sus compañeros pasaran aún más calor.
-¡Que calor!- se quejaba Sissi, mientras se intentaba refrescar moviendo su camisa.
-Oye, si lo preferís, puedo bajar yo solo al volcán, no quiero que os pase nada- les dijo Ulrich.
Sus compañeros se miraron entre ellos- ¿Seguro que estarás bien, tío?- le preguntó Percy. Ulrich asintió.
-Estaré bien, no os preocupéis- les dijo, mientras alzaba un pulgar y seguía por el sendero hacia abajo. Sus compañeros, exhaustos por el calor, decidieron esperarle fuera.
-No se si fue buena idea dejarle ir solo, chicos- murmuró Marin.
-Estará bien, además, de nada le serviríamos tirados por el suelo por culpa del calor, más que de ayuda seríamos una carga- comentó Jeremy, mientras usaba el agua del lago para refrescar a sus compañeros, previamente enfriada para que no se escaldaran.
-Solo espero que le vaya bien…- dijo Aurora, mirando hacia la entrada por la que habían salido hacía un momento.
Mientras, Ulrich ya había abandonado el estrecho pasaje, el cual desembocaba en una enorme cueva, una tan grande que ni siquiera veía el final, pues, a pesar de estar bastante por debajo del nivel de tierra por la fuerte inclinación que sufría el pasaje por el que entró en los últimos 30 metros, se podía ver bastante bien. No por la luz del sol, la cual no podía atravesar la densa capa de tierra que había por encima, sino por la lava que recubría el suelo. Si, lava, un enorme lago del ardiente material volcánico se extendía hasta donde le alcanzaba la vista a Ulrich, dándole a la sala un aire espectral realmente asombroso.
-Hemos hecho bien en que solo yo venga hasta aquí abajo…- comentó, mientras se acercaba con cuidado.
Se acercó hasta estar a unos 2 metros de la orilla. A pesar de estar tan peligrosamente cerca de la lava, Ulrich no notaba el calor que desprendía, lo cual era un tanto raro. Él era el guardián del fuego, pero su maestra, Bea, nunca le dijo nada de la lava. En Tenerife, cuando tuvo que obtener su gema, estuvo en un volcán también, pero por suerte, en el lago de lava había un camino de piedras para pasar. Allí no. Allí no había ni un solo medio de cruzar el lago sin tener que pasar por la lava.
-Mierda…- se quejó, buscando con la mirada algún camino. Al no ver ninguno, se frustró, pues meterse en aquel lago era una locura, la muerte asegurada.
-¿Y ahora que hago?- se dijo para si mismo, buscando una alternativa.
-¿Y tu te consideras un guardián? Patético- habló una voz. Enseguida, Ulrich se puso en guardia, activando su gema, y creando bolas de fuego en las manos- ¡¿Quién eres?!- gritó, enfadado.
-Eso no es importante. Puedo ver valor en tus ojos, Ulrich, así como pasión en tu alma. Te he visto luchar contra poderosos enemigos, y has demostrado coraje en situaciones peligrosas en las que te has jugado la vida, si has hecho tantas cosas, ¿Por qué ahora te detienes por un pequeño obstáculo?- aquella fuerte voz retumbaba por toda la sala como si fuera omnipresente, provocando que se le erizaran los cabellos al muchacho. Fuera quien fuera, le conocía bien.
-En todas aquellas ocasiones estaba acompañado…- respondió Ulrich.
-Solo o acompañado por sus amigos, el guardián del fuego es la llama que arde en el corazón de cada ser vivo, su pasión. Pero no solo se necesita valor o pasión. También necesitaras conocerte a ti mismo y saber como has de actuar en cada momento y situación con frialdad. Pero sobretodo, tener fe. En la mitad está la virtud. Recuérdalo, guardián…- siguió la voz. A pesar de los fuertes grito clamando por explicaciones de Ulrich, aquella voz no se volvió a escuchar más.
-¿Qué querrán decir esas palabras….?- esa pregunta pululaba por la mente de Ulrich constantemente.
Mientras pensaba, el joven observaba el lago ante él. La lava de vez en cuando saltaba, pues el aire del fondo, en su afán por salir, creaba burbujas de lava, las cuales, al llenarse demasiado, acababan explotando. Aquella imagen le pareció mágica, en condiciones normales, cualquiera hubiera salido corriendo como alma que lleva el diablo. En cambio, a Ulrich le tranquilizaba. Y eso le permitió tranquilizarse, y, por tanto, pensar mejor.
-¡Claro, eso es!- dijo, tras pensar- No se de quien era esa voz, pero me ha dado la clave…- dijo, mientras se levantaba del suelo.
Con determinación, se acercó a la orilla del humeante lago de fuego. Tras suspirar y prepararse para lo que venía, a Ulrich le iluminó una fuerte luz color fuego. Con determinación, dio un paso adelante, metiéndose así en el material incandescente. Sonrió cuando notó que la lava no le quemaba lo pies, por lo que siguió adelante. Pero en vez de hundirse en la lava, se mantenía en la superficie, lo cual le extrañó al principio, pero después comprobó que, debido a la mayor densidad de la lava, era posible caminar por su superficie. Claro que eso solo él podía comprobarlo, ya que, cualquier otra cosa se hubiera derretido nada más tocar la lava. Tras recorrer varias decenas de metros, Ulrich llegó al otro lado de la sala. En si aquel lago de lava no era muy grande, pero debido a la escasa iluminación que poseía la sala, no se podía ver el otro lado, aunque si hubiera más luz si que se podría. Una vez cruzado aquel lago, Ulrich llegó a la orilla opuesta, donde había una entrada. Como esa era la única opción, decidió seguirla, por lo que se encaminó más aún al interior de aquel lugar.
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Mientras tanto, Odd y su grupo se encontraban parados tras de un árbol. El pequeño grupo al que seguían se había detenido en la entrada de una cueva, habían encendido un fuego, y algo de comida calentándose encima del mismo. Dos de ellos guardaban la entrada para evitar que nada entrara de la cueva, mientras sus compañeros se calentaban al fuego. Uno de ellos tenía en el regazo un saco, y, según sus gemas, era en ese saco donde se encontraba el arco. Por desgracia, al contrario que los ladrones, los chicos no contaban con ningún lugar en el que refugiarse del chaparrón que caía en aquellos momentos con gran intensidad. La única forma de protegerse un poco era colocarse bajo los árboles con mayores copas para, al menos, mojarse lo mínimo posible. Allí, gracias a esa protección, era casi como si no lloviera, por lo que el suelo se mantenía bastante seco a pesar de la lluvia.
-Yo creo que la espera va ha ser larga, han hecho un campamento y todo…- comentó Herb.
-Esperemos que no tengamos que esperar mucho, no quiero pasar aquí la noche-dijo Sam.
-Si eso pasa, contamos con William- comentó Susan, mientras miraba a los ladrones.
El chico la miró de soslayo- ¿Por qué dices eso?- le preguntó. La muchacha sonrió- Bueno, tu tienes los poderes de varios de nosotros combinados, puedes hacer todo lo que ellos hacen…- cuando la chica empezó a enumerar, William simplemente miró hacia otro lado, refunfuñando, pues sabía que llevaba la razón.
-Para que hablaré…-se quejó el chico, mientras se levantaba. Susan, sabiéndose ganadora de aquello, rió ligeramente.
-¡Hey, mirad!- les dijo Patrick, señalando a la cueva- ¡Parece que pasa algo!- les indicó un punto. Efectivamente, todo el grupo estaba allí de pie, mientras hacían lo que parecía hablar con alguien. Desde otro lugar, Electra pudo comprobar que no era un solo interlocutor, sino varios. Y no eran desconocidos para ella.
-Los que están hablando con los ladrones son los hombres de Virio, debemos darnos prisa-les dijo, mientras se acercaba corriendo hacia su grupo.
-¿Quiénes son?- preguntó Odd- Loren, Océano, Darko y Erick. Supongo que el resto debe estar ya molestando a nuestros compañeros- comentó Electra.
-Genial, ya era hora…- comentó Yumi, mientras un aura de color morado, tierra, crema, verde esmeralda, negra, amarilla, cian y perla recubrió a Odd, Patrick, Sam, Yumi, William, Electra, Herb y Susan respectivamente.
Tras eso, y con sus armas en las manos aquellos que ya las tenían, el grupo se movió para enfrentar a sus enemigos. Estos, nada más verlos, cogieron el saco que uno de los ladrones llevaba en las manos, y, tras ponerse por delante del arco para protegerlo, se quitaron las capuchas que llevaban para verles bien. En cuanto se encontraron, la lucha comenzó. Odd se lanzo rápidamente a por Loren, él convertido en un oso y ella en un tigre blanco, dándose poderosos zarpazos entre ellos. Al mismo tiempo, Yumi usaba las lianas que había por allí para mantener atado a Océano, quien intentaba defenderse de las lianas de Yumi usando fuertes chorros de agua, aunque sin demasiado éxito. Mientras, Erick se enfrentaba a Sam y a Herb a la vez. El general de Virio usaba sus rayos con gran maestría, dándoles con los rayos en varias ocasiones, pero el también recibió en varias ocasiones hondas de energía de ambos chicos, además de entrar en un continuo baile de patadas y puñetazos, pero, a pesar de eso, Erick aguantaba las embestidas. Susan luchaba contra Darko apoyada por Patrick. Ella le ralentizaba los movimientos para, acto seguido, que Patrick le tirara grandes rocas encima, aunque más de una vez ambos tuvieron que refugiarse tras una pared de roca para no recibir las diferentes hondas de energía oscura en su cuerpo.
Al contrario que sus compañeros, Electra simplemente observaba al último de los encapuchados. Este retiró su capucha lentamente, mostrando la luz su cara. Electra se sorprendió- Hacia tiempo que no nos veíamos- comentó la joven.
Elijah sonrió- Cierto, desde que huisteis como ratas del castillo de Virio…-comentó, mientras se preparaba. La chica le miró con rabia- ¿Dónde estuviste todo este tiempo?-le preguntó Electra, mientras se miraban fijamente, analizándose mutuamente.
-Estuve por Asmara, cerciorándome de que los planes de mi amo se cumplían- respondió. Electra le miró de soslayo, para lanzarse a por él a gran velocidad, con un rayo ya preparado en la mano. Elijah dio un salto alto para esquivarla, expandiendo sus oscuras alas completamente, y elevándose unos pocos metros sobre el suelo, aunque no se libró de que el rayo le pasara cerca, pues Electra pudo cambiar su trayectoria en el último momento.
–No está nada mal, para ser una humana…- comentó el angelido- ¡Pero insuficiente!- gritó, lanzándose desde arriba con las manos envueltas en energía oscura, la cual lanzó a Electra. Ella pudo esquivar varios, pero no todos, pues desde abajo la lluvia le impedía ver bien. Por ello, decidió ponerse a su altura. Tras invocar su martillo, los rayos empezaron a tronar por todos lados, y, tras impulsarse con él hacia arriba, se colocó junto a Elijah. Este parecía sorprendido, pero enseguida se recolocó, pues Electra empezó a golpearle con el martillo nada más llegar, provocándole un gran daño.
-¿Te sigo pareciendo débil?- le dijo Electra, con una sonrisa, mientras volvía a cagar con su martillo. En aquella ocasión Elijah si que esquivó los golpes de la joven con gracia, sobre todo por que podía moverse más ágilmente en el aire que ella, que apenas tenía experiencia volando.
Mientras ellos combatían en el aire, el grupo en tierra seguía peleando. Erick empezaba a cansarse de aquella pelea contra Sam y Herb. Ambos jóvenes le alcanzaban con sus hondas de energía, y aunque los rayos que les impactaban les producían un fuerte dolor y empezaban a dolerles los moratones que les salían, sabían que Erick tampoco estaba mejor que ellos, por lo que la pelea ya llegaba a su fin. La pelea de Darko contra Susan y Patrick también era dura. El general demostraba que su poder era enorme, pues podía romper las grandes piedras que Patrick le lanzaba, además de contrarrestar el hecho de que Susan le ralentizara moviéndose aún más deprisa, pero contra lo que ya no podía era con los rápidos movimientos de Patrick al usar su cimitarra, pues el chico vio que con solo las gemas no podrían derrotarle. La batalla de Océano contra Yumi también se desarrollaba, pero no con tanta fuerza. La chica ya tenía a Océano completamente atado, imposibilitándole cualquier movimiento, aunque tenía que esquivar las esferas de agua que le mandaba desde las manos el general, aunque como apenas podía mover las manos, tenía que redirigirlas constantemente. Como el general estaba atado de pies y manos, Yumi decidió ir ayudar a Odd. Este estaba luchando contra Loren encarnizadamente, transformándose constantemente en toda clase de bestias, desde elefantes, a leones, pasando por lobos. Como veía que la japonesa venía a ayudar a su compañero, decidió pasar a las grandes ligas.
-Es hora de ponerse serios…- dijo, mientras volvía a su forma original. Puso su mano a la espalda, donde tenía guardado el arco, sacándolo. Era de gran tamaño, de color morado, con trazas de color oro en las decoraciones del arco, las cuales consistían en animales. Loren sonrió ante la cara de miedo que ambos jóvenes pusieron, Yumi incluso invocó su báculo para protegerse si se diera el caso. Tras tensar el arco con toda la fuerza que tenía, una flecha de luz color morado y oro apareció entre la cuerda tensada y la parte delantera del arco. Tras eso, Loren soltó la cuerda, haciendo que la flecha se dirigiera veloz a ambos jóvenes. Por suerte para ambos, a Yumi se le ocurrió sacar el báculo y crear una barrera de protección color verde esmeralda, protegiéndoles del daño.
-Así que este es el poder de un arma legendaria…- comentó Loren, mientras observaba el arco, mientras sonreía- ¡Me gusta!- gritó, satisfecha.
Aprovechando que Loren estaba pensando en otras cosas, Yumi y Odd se preguntaban como harían para quitarle el arco. Sabían que si se acercaban de frente acabarían con una flecha de energía clavada en alguna parte del cuerpo, pero tampoco podían atacar desde lejos, pues Odd era de ataques directos y Yumi tardaría demasiado tiempo en hacer crecer las lianas lo suficiente como para parar a Loren y coger el arco como hizo con Océano. Solo quedaba una solución…
-Odd- le dijo Yumi, mientras se le giraba- Tengo una idea, pero necesito tu ayuda…- le pidió. Odd sonrió- ¿Qué tengo que hacer?- preguntó el rubio.
-Tienes que hacer que Loren se fije en ti mientras yo preparó mi ataque especial, pero me llevará un tiempo…-le explicó. Odd asintió- ¿Qué ataque especial?- le preguntó.
-¡Tu hazlo!- le respondió simplemente. Esperando que su amiga supiera lo que estaba haciendo, Odd se preparó para hacer de señuelo. Respiró hondo y gritó- ¡Loren, eres tan vieja que tus verrugas tienes verrugas!- aquello fue más que suficiente para provocar la ira de Loren, quien le miró furibunda.
-¡¿Pero como te atreves, niñato!?- le gritó, tirándose sobre él, con cara de estar rabiosa. Mientras lanzaba una lluvia de insultos, patadas y puñetazos contra Odd, Loren no se dio cuenta de que a Yumi le había envuelto una fuerte luz color verde esmeralda. Solo el grito de la joven sacó a Loren de su violento ataque de ira.
-¡PLANTA FEROZ!- gritó la joven, rodeada por un aura de color verde y los brazos completamente extendidos, con el báculo clavado en el suelo también iluminado de ese mismo color, mientras grandes plantas salían de la tierra y rodeaban a Loren, imposibilitando su movimiento. Mientras las enormes plantas hacían que Loren ascendiera, Odd notó como el arco caía al suelo. De un rápido movimiento, lo cogió, iluminándose nada más tocarlo de color morado. Cuando la luz fue a menos, Odd tenía el arco en la mano, y sus ropas, como la de sus compañeros al obtener sus armas, eran diferentes. El peto que le recubría tenía la cara de un león de color morado con detalles en oro, así como las hombreras que tenían la forma de delfines. Las botas también eran moradas, y la parte del pié recordaba a un lobo, siendo la parte que recubría los muslos parecido a las escamas de un reptil.
-¡Muy bien, Yumi!- le felicitó Odd. La chica sonrió, aunque algo cansada por el tremendo esfuerzo. Tanto es así, que sus ropas volvieron a ser las normales, volviendo el báculo a su lugar habitual, como pulsera.
-¿Te encuentras bien, Yumi?- preguntó preocupado Patrick- Si, tranquilos…- dijo, jadeando un poco. Mientras los chicos corrían a socorrer a su amiga, los generales de Virio se fueron de allí, lo cual pudo comprobar Electra.
-Creo que es hora de irse, fijaos-dijo, mientras observaba la zona. Al saber que ya no era necesario luchar, Odd volvió a su estado habitual, la única diferencia es que el arco ahora estaba grabado en su gema . Como ya no estaban sus enemigos, y, por las voces que podían oír, parecía que la policía de la ciudad subterránea les habían seguido a ellos y a los ladrones. Tras abrir el portal, los chicos fueron entrando en el mismo, y, para cuando el último entró y se cerró el portal, llegó la policía siluriana, con el líder del Alto consejo siluriano delante de ellos.
-¡Llegamos tarde, maldita sea!- gritó, enfadado.
-Parece que ha habido una guerra aquí, fijaos-comentó uno de los guardias.
-¡El trabajo de toda una vida, a la basura, caput, historia…!- gritaba, desesperado, el líder del Consejo. Fue entonces cuando lo vio.
-Increíble…- dijo, entrando a la cueva- ¡Esto es increíble!- gritó, contento- ¡Fijaos en estas pinturas!- gritó, animado, mientras observaba todas las paredes.
-¡Esto si es un descubrimiento y no ese estúpido arco!- dijo, mientras les indicaba a los guarias de allí la posición de la cueva y la acordonaban para que nadie entrara en ella.
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Tras recorrer largos senderos subterráneos en el interior del súper-volcán, Ulrich notaba que cada vez estaba más cerca de su objetivo, pero ya estaba cansándose de todos aquellos senderos, cada vez más angostos y largos. Aquel era ya el décimo que recorría en lo que llevaba de misión, y deseaba con todas sus fuerzas llegar ya a donde estaban los chakrams y poder volver. Su deseo se cumplió a medias cuando llegó a otra cueva. Esta no tenía salida, pero se notaba que no era natural por su forma. Era perfectamente cuadrada, con baldosas de piedras semi-fundidas por el terrible calor de la zona, y con columnas a los lados de la sala, dejando un corredor central. En la pared del fondo, y descansando sobre la pared, estaban los chakrams que tanto ansiaba. Eran de color fuego, con las dos finas hojas de metal por encima de la gran mayoría de la circunferencia del mismo, por lo que, para agarrarlos, había que usar un mango el cual iba de lado a lado en cada uno de los chakrams.
-¡Al fin!- dijo, alegre. Pero nada más dar un paso, la voz que antes le habló volvió a resonar con fuerza- Muy bien hecho, joven guardián- le felicitó
-Gracias- respondió Ulrich- Me gustaría agradecerte la ayuda que me brindaste antes. Me bloqueé, tenía miedo y no sabía que hacer…- explicó- Tener miedo es natural, pero es tu deber hacer que ese miedo no se convierta en tu peor enemigo…- explicó la voz
-¿Quién eres?- preguntó Ulrich, con curiosidad- ¿Hablándole al aire, Ulrich? ¡Vaya, sabía que estabas mal de la cabeza por unirte al grupito de la princesita, pero esto ya es demasiado hasta para ti!- esas palabras y l tono de voz con el que fueron pronunciadas hicieron que Ulrich supiera enseguida de quien se trataba.
-¡Inferno!- gritó, mientras en las palmas de la mano crecían fuertes llamas. Inferno hizo eso mismo, justo al tiempo que su pelo se volvía de fuego.
Un baile de puñetazos y patadas empezó entonces, todos ellos envueltos en grandes llamas, las cuales, pese a que apenas hacían daño al adversario, si que hacían que la temperatura de la zona creciera más aún. Durante su combate, Ulrich se dio cuenta de algo. Podía ver columnas de humo subir desde el suelo, pero, cuando pasaba por ellas, el olor que le llegaba era uno muy fuerte, pero no caía a que se debía. Entonces lo recordó. En las erupciones volcánicas, entre los muchos gases que se desprenden está el metano, un gas muy inflamable y con un olor muy peculiar. Y se le ocurrió una idea. Hizo que el combate fuera hacia una de esas columnas, y, justo cuando el humo salía entre ellos, lanzo un poco de fuego. Este rápidamente reaccionó con el gas, provocando una enorme llamarada, la cual dio de lleno a Inferno. Mientras el general de Virio se recuperaba, Ulrich corrió hacia los chakrams como nunca había corrido. Cuando llegó a la pared opuesta, estos reaccionaron, iluminando la sala en un fuerte rojo fuego.
Una vez que este se fue, Ulrich tenía un chakram en cada mano. Su cara tenía dibujado en cada mejilla símbolos tribales, la protección del pecho era mayor, y de color rojo con grabados de color naranja tenue, hombreras de color rojo y las protecciones de brazos y piernas del mismo color, con grabados también en naranja, pero más intenso. Desde las hombreras y hacia la espalda caía una capa blanca la cual llegaba hasta las rodillas. Pero para cuando se quiso dar cuenta, estaba solo, pero volvió a escuchar la voz en su cabeza.
-Ahora que estoy en tus manos, sé que lo harás bien…- volvió a hablar aquella voz sobrenatural. En aquel momento, Ulrich se dio cuenta de que eran los chakrams los que le habían ayudado. Tras sonreír, decidió que era hora de volver con sus compañeros. Tras volver sobre sus pasos, regresó, triunfal, al exterior. Sus amigos le recibieron de inmediato.
-¡Que grande eres, Ulrich!- le felicitó Jeremy, dándole una palmada. El chico se lo agradeció.
-La batalla debió de ser dura, en cuanto volvimos, vimos que el agua del lago estaba casi evaporada, ¡imaginaos!- decía Aurora, algo excitada. Ulrich rió por eso.
-¿Nos volvemos?- sugirió Aelita. Tras asentir, el grupo abrió el portal de vuelta a casa, ansiosos por saber como les fue a sus compañeros en la misión. Antes de volver,, Ulrich volvió a su estado habitual, teniendo los chakrams como unas bonitas pulseras decorativas al lado de la gema.
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En la Hermita se desarrollaba una celebración. Abas misiones habían salido bien, y la misma Atenea felicitó a Yumi por lograr realizar el ataque que tanto tiempo atrás perfeccionó el antiguo guardián de las plantas, e instó al resto para esforzarse y lograr la misma proeza que su compañera, aunque no sería fácil. Los chicos también quisieron saber sobre sus maestros.
-Su misión en Asmara es conocer las ciudades inundadas por el aura oscura de Virio, por ahora, la aura escura ha recubierto un tercio del planeta-. Por desgracia, la oscuridad de Virio no es como la de William, que es física, sino mental- les dijo. Al ver sus caras, se explicó- Su oscuridad ataca al alma, no al cuerpo, por eso es preocupante- les explicó.
-En el pasado, sumió a muchas ciudades y pueblos enteros bajo terribles maldiciones y los habitantes de esos lugares se vieron corrompidos hasta hacer cosas realmente inhumanas…- explicó la mujer, mientras miraba por la ventana. Los chicos bajaron la cabeza.
-¿Tendremos que volver a la normalidad esas ciudades después de recuperar todas las armas?- preguntó Herb. Atenea asintió- Así es, esa será vuestra misión- les dijo.
-¿Cómo lo haremos?- preguntó Susan- Eso todavía tengo que investigarlo, pero creo saberlo. De todas formas, aún tengo que comprobar algunas cosas en mi libro- dijo, mientras lo miraba desde su posición.
-En cualquier caso, ha debido ser u día muy duro, deberíais volver a Kadik- comentó Asmeya, al ver que algunos de los chicos empezaban a cabecear.
Siguiendo su consejo, los chicos decidieron volver para descansar y recuperar fuerzas. Mientras andaban, las gemelas conversaban entre ellas sobre sus respetivas misiones.
-Y entonces tuvimos que…- Susan paró de golpe al notar algo, así como su hermana. Ambas chicas se quedaron quietas, con los ojos completamente parados, sin creer lo que pasaba, hasta que la sensación que las embargó se esfumó tan rápido como vino.
-¿Os ocurre algo, chicas?- preguntó Percy. Ambas negaron.
-No, tranquilo, estamos bien…- respondió Marin- Creímos haber visto algo, eso es todo- siguió Susan.
El chico simplemente se encogió de hombros y siguió el sendero que recorría el camino a Kadik, no así las gemelas, que se pararon a una distancia prudencial del grupo.
-¿Fuimos nosotras o era real?- preguntó de repente Susan- Creo que fue real, hermana- respondió Marin.
-De todas formas descubriremos pronto que pasa, no te preocupes- le tranquilizó Susan. Marin bajó la cabeza- Creo que tienes razón…- dijo simplemente, mientras lazaba la cabeza y, juntas, recuperaban el trecho perdido a sus compañeros.
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¡Y Elijah, el príncipe de Heavenland regresa triunfal a la aventura! ¿Creíais que me había olvidado de él? ¡Pues ya veis que no! A partir de ahora tendrá un peso mayor en la aventura, la cual está progresando poco a poco. Y aquí viene la pregunta, ¿queréis que las búsquedas empiecen y acaben en el mismo capitulo o preferís que siga como hasta ahora? En el primer caso los capítulos tardarían más en llegar, pero serían más largos. Y ahora, la nota final habitual:
¡Hola! ¿Qué tal el veranito? ¿Estuvo bien? ¿Os está gustando la historia? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no, que os está pareciendo, como continuaríais, etcétera. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como el personaje de Susan, que pertenece a Doctor Who. Y como siempre digo, que la inspiración os acompañe!
