Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.

Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3

Palabra: Prácticas.


¿Y nosotros?

Por:

PukitChan

IV

Aquello para lo que no se preparó

Le hacía falta mucha, mucha experiencia, en cuestión de habilidades sociales.

Bien, en realidad a todos les hacía falta, eso era evidente, pero de alguna manera Shouto siempre acababa pensando que de los tres, él era el más torpe y el que más vacilaba; aquel que no sabía exactamente cómo reaccionar. Quizás era porque Katsuki explotaba demasiado ante cualquier cosa o tal vez porque las emociones de Izuku eran tan obvias que jamás sería un buen mentiroso, pero lo cierto era que Shouto nunca antes se había visto atrapado en medio de un problema como aquel.

O quizá sí, pero no le había importado lo suficiente como para hacer algo respecto.

Ahora le importaba. Ahora quería dar un poco más de sí mismo a ellos.

Aun así, con todas las incómodas situaciones que traía consigo su falta de experiencia emocional, aquel era una sentimiento novedoso, sobre todo porque su padre, además de arruinar todo a su alrededor, también se había encargado de preparar a Shouto para mil escenarios distintos como héroe. Después de todo, durante muchos años, Endeavor lo había hecho entrenar sin descanso. Lo había alejado de su familia, dispuesto a darle un futuro en el que nadie había consultado su opinión. Shouto ni siquiera tuvo que demostrar sus habilidades: un esfuerzo mínimo junto con una recomendación firmada por su padre bastaron para entrar al curso más solicitado de la escuela más prestigiosa del país.

Sin embargo, ser un gran héroe no necesariamente te convertía en una buena persona.

Shouto tenía el ejemplo perfecto de ello en casa.

―Relájate, maldita sea.

Sí. Endeavor había trazado un camino y había entrenado a Shouto para ello.

Pero existían cosas para las que un héroe nunca estaba listo.

―Kacchan, eso no ayuda mucho.
―¡Necesita hacerlo!

―Está bien, tiene razón.

―¡Claro que la tengo!

Katsuki lanzó una especie de bufido mientras Shouto estiraba una vez más su mano hacia la mejilla de Izuku, quien instintivamente cerró los ojos, permitiendo el contacto.

―Está fría ―dijo Izuku, soltando una dulce risa y logrando que Katsuki entornara los ojos desde su posición ante la obviedad de su frase. Los tres estaban en la misma cama, en los dormitorios que Endeavor les había proporcionado dentro su agencia. Para los fines de semana. Para los días donde el patrullaje incluía altas horas de la noche y mucha oscuridad en las calles.

En ese momento eran las dos y media de la madrugada.

Shouto sabía que los tres deberían estar descansado y de preferencia, cada uno en su propia cama, para asegurarse de dormir como debían, porque por eso se las habían dado. Después de todo, su padre no los perdonaría a la mañana siguiente si los viera bostezando. De hecho, si Endeavor alcanzaba a escucharlos quejándose, probablemente los haría trabajar el doble.

Sí, lo sabía. Pero no había podido evitarlo.

―¿Todoroki-kun?

Shouto apretó los labios. Estaba recostado en la cama e Izuku encima de él parecía encontrar muy interesante utilizarlo de almohada térmica. Katsuki, acostado boca arriba, también al lado de ellos, había estirado un brazo para que Shouto pudiera apoyar su cabeza en él. Ambos silenciosamente habían decidido atraparlo de esa manera desde que un rato atrás, cuando regresaban a la agencia, Izuku lo había abrazado y Shouto, sorprendiendo por la inesperada muestra de afecto, se había quedado paralizado, tensandose completamente.

No estaba acostumbrado.

Nadie, y mucho menos Endeavor, lo había preparado para ello.

Su padre lo único que había hecho era enseñarle a defenderse.

―Lo… lo siento, Todoroki-kun ―Había dicho Izuku, alejándose de inmediato al notar su incomodidad. Nervioso y al parecer preocupado por lo que acababa de hacer, había desviado la mirada en un intento de ocultar sus ojos húmedos. Aquel gesto había apretado el corazón de Shouto, pero su desesperación por querer arreglarlo ahogó toda coherencia en sus pensamientos.

Katsuki fue el que tuvo que salvarlos.

―¡Maldita sea, idiotas! ―gruñó, porque a Bakugo le encantaba gruñir por todo. De alguna forma, con todo el caos y la noche, había conseguido empujarlos hasta acercarlos a él. De un extraño modo, había conseguido que los tres terminaran sobre esa cama, tocándose lentamente.

Conociéndose poco a poco.

―No fue tu culpa ―murmuró Shouto al fin, moviendo su mano para hundir sus dedos en el esponjoso cabello de Midoriya, quien le dedicó una sonrisa pequeña―. Me sorprendió, eso es todo.

―Entiendo. ―Izuku asintió, pero Shouto supo que le hacían falta palabras. Quería decirles todo, quería que lo comprendieran para que eso que apenas estaba empezando, no se fuera a la deriva.

―No dejes de abrazarlo, nerd ―dijo entonces Katsuki, girando sobre la cama para quedar de lado y mirarlos mejor. Lucía serio, pero al parecer había entendido de inmediato la situación, porque dejó caer bruscamente su brazo sobre la espalda de Midoriya y se apretó más contra ellos―. Hizo lo de antes porque no está acostumbrado y tú eres demasiado para él. Idiotas.

Shouto estaba convencido que Izuku era demasiado para Katsuki también, pero no le gustaba decirlo.

―Practica ―continuó Katsuki con ese tono mandón mientras sonreía de lado, al parecer bastante divertido con la idea que acababa de ocurrírsele―. Demonios, ¿no estamos aquí para eso?

―Kacchan, no creo que las prácticas para ser pro se relacionen con…

No alcanzó a escuchar el término de aquel razonamiento. Katsuki había sujetado la nuca de Izuku para atraerlo hacia él y besarlo. Impaciente, atrevido, intenso; como todo en su persona, así eran sus besos. Verlos besándose frente a él, sin duda era estimulante. Cuando finalmente se alejaron, las mejillas de Midoriya estaban totalmente rojas y la sonrisa arrogante de Bakugo era más amplia. Luego fue el turno de Shouto y sus labios respondieron torpe, pero intensamente. Instantes después, Izuku reclamó su boca de manera más suave y dulce. Así eran ellos: uno era picante y el otro muy dulce. Cuando uno no entendía, el otro explicaba.

Ambos se habían encargado de cuidarlo y enamorarlo.

―Practica ―susurró la voz de Bakugo en su oído, con sus labios acariciando descaradamente el lóbulo mientras la boca de Midoriya se derretía sobre la suya―. Practica, una y otra vez, hasta que logres dominarlo.

La tímida mano de Shouto se levantó y con una valentía que no sabía de dónde había sacado, rodeó el cuerpo de Midoriya, quien al sentir el contacto, se sorprendió, pero Shouto no le permitió más. Lo apretó contra su cuerpo, profundizando el beso y dejándose llevar por las palabras que Katsuki no dejaba de murmurar en su oído.

Después de todo, para eso estaban ahí, ¿verdad?

Para practicar, una y otra vez, hasta alcanzar su camino.


Autora al habla:

¿Quería que se besaran? JAJAJAJAJAJA.

¡Muchas gracias por leer y por todos sus favoritos!

¡Más gracias y achuchón enorme a Itzelloveless por sus hermosos reviews!

Cuídense mucho, laven sus manitas, estornuden en el codo, quedense en casita leyendo fics, tomen awa y disfruten de la OT3. ¡Nos leemos!