Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.

Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3

Palabra: Amor.


¿Y nosotros?

Por:

PukitChan

VI

No hay botones suficientes

Probablemente Katsuki jamás en su vida lo admitirá, pero Izuku le roba el aliento. Desde mucho antes. Tal vez desde siempre. De una y mil formas, inclusive si la mayoría de las veces eso consigue irritarlo, porque no hay manera de entender a alguien como Deku. Sin embargo, también existen momentos como este: instantes en los que la mirada de Izuku la que intenta descifrarlo y su sonrisa, siempre amplia y sincera, consigue ocultar el abundante rojo de sus mejillas.

Hay momentos, segundos exactos como ése, en los que las flores de cerezo anuncian las primeras semanas de la primavera y el fin de su vida como estudiantes. Un día más, se dice, y todo habrá concluído. Una noche más y dejarán de compartir dormitorios. Una última riña, el último entrenamiento.

Los últimos pétalos de cerezo cayendo del cielo.

―¿Qué? ―La pregunta le salió tosca, más bien descuidada. No esperaba que Izuku, al terminar el último entrenamiento y dirigirse a la escuela, los abordaría de esa manera.

Si era posible (lo fue), Izuku se sonroja todavía más. Katsuki puede verlo. Su nerviosismo. Su mirada que va de un lado a otro, porque no quiere mirar a ninguno de los dos. Ni a Shouto ni a él, pero aun así continúa hablando, porque se le da muy bien eso. Decir demasiado, repetir palabras, explicar razones de por qué le ganan los nervios. Tropezar consigo mismo, porque la timidez le gana la pelea a pesar de cuánto está luchando.

Maldita sea, está tan adorable que Katsuki siente cómo se le contagian los nervios también.

―Elsegundobotóneselquequería ―repite demasiado rápido, pero aun así alcanza a escucharlo. Cómo no, tiene toda una vida de entrenamiento en ello―. Quería el de ustedes. ―Traga saliva y cambia su peso de un lado a otro―. El de ambos. ―Aprieta sus manos y el sonrojo ahora alcanza hasta sus orejas―. Pero… ¡Pero yo sé que el uniforme no está hecho para esto! Así que, no importa demasiado, sólo quería que lo supieran, porque yo pensé que ahora que no nos veríamos tan seguido, yo podría…

Sigue hablando. Explica un montón de razones, pero Katsuki no le presta demasiada atención. Más bien, se concentra en mirar de soslayo a Shouto, que parece el más confundido de los tres y tiene esa expresión idiota suya de que se le escapa lo más básico del universo. Katsuki sabe por qué. ¿Shouto entenderá lo que Izuku les está pidiendo? Maldita sea, seguro que sí. No tenía ninguna duda de que más que una chica, antes de entrar a Yuei, se había acercado a Shouto, pidiéndole lo mismo que ahora Izuku les pedía a ellos.

El segundo botón de un uniforme que no estaba diseñado para ello, porque no estaban a la altura del pecho.

«¿Sabes por qué es el segundo botón el que se pide, Bakugo? Porque es el que está más cerca del corazón.»

Maldito cursi sentimental.

Katsuki no quería soltar ni a Izuku ni a Shouto nunca. Quería que se murieran entre sus brazos.

―¡Y sólo quería decirles eso! ¡No puedo obtener su segundo botón, pero me basta con decirles!

Ciertamente, pudo escoger un momento mejor. No cuando terminaban su último entrenamiento. Podría haber sido un maldito cliché y pedirles el segundo botón, justo cuando terminaba la ceremonia, con su reconocimiento en manos (no, nadie en la vida le haría explicar por qué sabía eso), pero no. Lo hacía ahí, cuando ni siquiera estaban portando su uniforme, sino su traje de héroes. Cuando estaban sucios y cansados.

A Izuku le encantaba hacerlo todo de esa manera.

De la manera que Katsuki más detestaba: robándole el aliento.

―¡Me siento mucho mejor ahora!

Eso es evidente. Tiene esa enorme sonrisa que cada tanto le causa escalofríos. Todavía conserva su sonrojo, pero por fin se digna a mirarlos. Y las piezas en la cabeza de Shouto al parecer finalmente han encajado, porque su expresión, para alguien que no demuestra nada, es toda una revelación.

Por favor, por favor, que alguien le diga que Katsuki no pone esa cara también.

―Izuku.

―¡Nerd!

¿Izuku algún día se dará cuenta de lo que causan sus acciones? ¿De toda las estupideces que los obliga a hacer por el simple hecho de balbucear sin sentido sobre botones cerca del corazón? En serio. En serio. ¡Izuku debería darse cuenta! De que ellos, claro que no, no lo dejarían ir como si nada. De que ambos ahora sujetaban a Izuku, cada uno de un brazo, porque simplemente no puedes confesar algo como eso y huir como si nada.

Incluso si ambos fueran lo suficiente idiotas para no saber qué hacer, porque sus cuerpos se movieron solos.

―¿Sucede algo?

Maldito Izuku. Dejando desastres tras de sí sin siquiera notarlo.

―¡NO NECESITAMOS EL JODIDO UNIFORME!

―¿Eh? ¿Kacchan? ¿Qué?

―¡NO LO NECESITAMOS! ―Porque, claro, nadie había escuchado su enorme grito―. ¡SI TANTO QUIERES ALGO COMO ESO, TE LO DARÉ!

Shouto e Izuku lo miraban. El primero con curiosidad. El segundo, entusiasmado. Demasiado emocionado.

¿Por qué hacen que los quiera tanto? ¡No los soporta!

Katsuki ni siquiera lo piensa. Simplemente lleva una mano a la altura de su pecho y siente los botones que están ahí porque al diseñador de su traje le dio la gana. Entonces, sujetando el de abajo, lo arranca. Es grande y oscuro. Está muy lejos de ser el pequeño y discreto botón de un típico uniforme escolar.

―TEN. ―Y no es romántico. No es el escenario. Pero puede ver que para Izuku lo es, porque cuando le lanza el botón, lo atrapa y se sonroja demasiado. Casi puede verlo explotando de felicidad. Entonces, ambos miran a Shouto, quien en ese momento está llevando una mano hacia la tela de su cuello, allí, donde hay tres líneas que ahora Katsuki entiende son de metal.

Le toma unos segundos congelarlo y después arrancarlo. Un crimen contra los trajes de héroes y sus diseñadores que lo hacen esbozar una sonrisa de medio lado. Carajo, harían lo que fuera por ese tonto de pelo verde desastroso.

Shouto mira la pequeña línea de metal que hay en su mano y se acerca a Izuku, dándoselo mientras une sus frentes y le sonríe. Tiene una sonrisa amable, dulce y pequeña. Es una de las sonrisas favoritas de Katsuki, aunque jamás lo diga.

―No es lo que querías, pero…

Izuku va a llorar y va a tener una sonrisa enorme mientras berrea.

Ya ni siquiera tenía que sorprenderse.

―Es perfecto. Gracias.

Pero en algo tiene razón Izuku. No son estudiantes cotidianos, quizá por eso el uniforme está diseñado así. Cualquiera en el país podría reconocer el uniforme de Yuei. No está hecho para flores de cerezo y últimas confesiones. No está hecho para botones cerca del pecho.

Pero sus trajes de héroes si están hechos para dar lo mejor de sí a los demás.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

―¿Lo reconoce?

Hay ruido. Hay gritos, ambulancias, caos y miedo. Hay héroes, víctimas y villanos. Y en medio de todo eso, hay un pañuelo blanco enfrente de sus ojos, en donde luce una cadena de acero inoxidable, donde cuelgan dos objetos: un botón y una pequeña barra de metal.

La persona que le pregunta (Katsuki no sabe quién mierda es) vuelve a insistir.

―¿Sabe si es suyo? ¿De Deku?

Lo es.

Pero Izuku no está y no lo trae en su cuello.


Autora al habla:

Un ENORME, GRANDOTE agradecimiento a Nea Poulain porque ayudó a que este capítulo no fuera un desastre absoluto porque yo y el dominio de los tiempos nos llevamos mal, JAJAJA. En serio, Nea, muchas gracias por darte un espacio para apoyarme con esto. Eres genial y malvada. Si alguien no ha leído sus fic del fandom, deben ir a leerla. En serio.

¡Y disculpen un poco por el caótico final de este capítulo a una historia ya por sí caótica! Pero tiene sentido... o al menos en mi mente lo tiene. Más o menos. Espero. LOL.

¡Muchas gracias por leer y por todos sus favoritos!

¡Muchas gracias a Itzelloveless por sus hermosos reviews!

¡Excelente semana, cuídense mucho, laven sus manitas, os quiero!