Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.
Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3
Palabra: Inseguridades.
¿Y nosotros?
Por:
PukitChan
XII
Sobre cómo decir lo siento
No los entendía, a ninguno de los dos. Ni al maldito mitad y mitad, y mucho menos a Deku. ¡Aquello era una tontería! No entendía por qué lo miraban con tanta insistencia y le decían ese tipo de cosas. ¡Ni siquiera se llevaban bien o eran amigos! O, al menos, eso se decía Katsuki a sí mismo mientras agarraba todos esos sentimientos dentro de sí mismo que gritaban cosas estúpidas cuando Todoroki le tocaba el hombro y Deku le sonreía. De verdad. No los entendía.
«Quiero más de los dos», había dicho Todoroki.
«Me gustan», balbuceó Izuku con los nervios coloreando sus mejillas.
Estaban iniciando su segundo año y en lugar de estudiar y patear todos los traseros posibles en preparación para un futuro cada vez se sentía más cercano, Katsuki sólo era capaz de pensar ellos. En sus tontas formas de expresarse, en esas jodidas sonrisas que eran capaces de arruinar la vista y en cómo Todoroki e Izuku se acercaban el uno al otro cuando creían que nadie más lo miraba. Como la vez en la que estudiando juntos, sus manos se habían tocado y así permanecieron un largo rato, acariciándose con los pulgares mientras tomaban sus respectivas notas.
¿Así es como pretendían ocultarlo?
Aunque en realidad no tenían nada que ocultar. Lo más probable es que ni siquiera se les había ocurrido pensar en esconderlo, porque ellos eran así de tontos. Si Todoroki y Deku sentían cosas el uno por el otro… ¡pues qué bien, ojalá se pudrieran felizmente en sus ridículos afectos hasta el fin de los tiempos! Pero, maldita sea, ¿por qué insistían en sujetarlo? ¿Acaso no era suficiente la perfecta y cursi escena que formaban? ¡No tenían por qué arrastrarlo con ellos e involucrarlo! ¡¿Qué más daba si Katsuki sentía arder sus manos cuando algo desde el fondo de su estómago gritaba que también quería tocarlos?! Tampoco importaba si deseaba que Deku se durmiera apoyado en su hombro o que Shouto se detuviera a tocar su cabello, teniendo especial cuidado con sus manos. ¡No importaba si lo quería!
¡Ellos simplemente no tenían derecho a meterse de esa forma en sus sentimientos!
No cuando Katsuki había sido una mierda con Izuku y Shouto no entendiera que casi todos sus insultos habían sido lanzados con rabia. No cuando aún gritaba estúpidos apodos porque le era difícil manejar su temperamento y su lengua, porque estallaba ante la más mínima provocación. Gritaba, porque así era como había aprendido, no sólo a hacerse escuchar, sino también a sacar todo lo que llevaba dentro.
Habían cosas desagradables en su interior.
Cosas de las que Katsuki no estaba orgulloso.
Y, ¡carajo!, ellos no eran así. Ellos eran demasiado para él en cualquier aspecto. Amables y absurdamente idiotas, se las habían ingeniado para pasar por alto todo lo que implicaba el pasado y su caótica personalidad. De alguna forma que Katsuki era incapaz de comprender, Izuku y Shouto continuaban allí, esperando por su respuesta, dejándole en claro que quién sabe cómo, sus sentimientos se las habían ingeniado para ser parte de los tres.
Porque, no era como si Katsuki no quisiera tenerlos cerca.
Era simplemente que no los comprendía.
Y quizá porque sabían eso, era que Izuku y Shouto sonreían y esperaban.
Tal vez eran masoquistas. Bien, Deku indudablemente lo era. Siempre persiguiéndolo, insistiendo en avanzar por el mismo camino pese a la mierda que Katsuki insistía en arrojarle. Siempre estando allí, primero con su admiración, luego con sus lágrimas y finalmente pateandole el trasero porque en algún momento había dejado de perseguirlo y de pronto Katsuki lo descubrió caminando a su lado.
A veces tenía miedo de que un día Izuku se adelantara a él y fuera tanta la distancia, que nunca más necesitaría voltear a verlo. ¿Cómo no iba hacerlo? Katsuki seguía siendo el idiota que lo llamaba Deku después de todo. No Deku, el futuro héroe, sino Deku, el niño del que se había burlado sin parar durante su infancia y gran parte de su adolescencia.
Tenía todas las razones para irse. Entonces, ¿por qué insistía en quedarse?
Peor aún, ¿por qué quería entrar y alterar así todos sus sentimientos?
Además, no era el único.
«Todoroki te hace una persona más amable, Kacchan», le había dicho Izuku un día, después de una de las cenas a las que Fuyumi Todoroki los insistía en invitar. Una frase sin contexto alguno que Katsuki no había entendido en un primer momento. ¿Amable? ¿A qué se refería con eso? ¡Él podía patear el trasero de Todoroki cuando quisiera y un sin fin de veces! Que el maldito Mitad y Mitad siempre sonriera cuando entrenaban juntos no hacía a Katsuki una persona amable. ¡Ni siquiera le tenía piedad en los combates! ¡No los tenía con nadie y mucho menos con ellos dos! Y si Katsuki era sincero consigo mismo, una parte de él ni siquiera conseguía olvidar que Todoroki no había dado todo de sí cuando pelearon en el festival deportivo, si bien era cierto que desde entonces había cambiado.
Además, Katsuki se había jurado tener su venganza, un combate decente, durante su segundo festival deportivo. Y por eso, más les valía a ambos llegar hasta las finales. ¡Eso no lo hacía una persona amable! Que no se rindiera nunca para ser el mejor, no significaba que ellos debían admirarlo.
O quererlo.
Porque había sido, y en ocasiones continuaba siendo, un idiota.
Porque había hecho llorar a Izuku más veces de las que podía recordar y eso era una completa mierda, sobre todo cuando sabía que podía hacerlo otra vez y él era incapaz de reaccionar a las lágrimas de Izuku. Porque le aterraba lastimar a Shouto, quien, aunque tenía una absurda fuerza y un dominio de su quirk capaz de humillar a cualquiera, tenía un corazón demasiado blando. Amable hasta el extremo.
Demasiado delicado para alguien capaz de hacer mierda un montón de sentimientos.
Ah. Tal vez a eso se refería Izuku cuando decía que Shouto lo volvía una persona más amable.
Porque lo conocía tan bien que, de alguna manera, había logrado interpretar su falta de respuesta.
—Idiotas.
La palabra emergió de sus labios sin darse cuenta cuando las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, aunque no parecía que aquello se fuera a convertir en una tormenta. Katsuki estaba sentado en los escalones frente al edificio de los dormitorios, esperando. Era tarde. La mayoría ya había cenado y estaba en sus respectivas habitaciones, excepto Shouto e Izuku, que habían pedido un permiso especial para entrenar en una de las áreas de Yuei. Algo sobre una estrategia que el nerd había pensado y a la cual Katsuki también había sido invitado, pero no había ido. Y ellos no lo habían presionado. Ellos lo estaban esperando pacientemente. Y quizá por eso, ahora era él quien ahora los esperaba también aunque la paciencia no se encontrara entre sus principales virtudes.
Cuando las gotas comenzaron a caer con más fuerza, fue cuando los vio. Venían caminando insoportablemente lento y Katsuki sospechaba que a propósito. Además, ambos estaban demasiado cerca porque habían decidido usar la chaqueta de Shouto encima para protegerse de la ligera lluvia. Katsuki entornó los ojos ante semejante escena.
En serio, ¿acaso habían pasado toda una noche viendo todas las películas cursis de la temporada y decidieron imitar juntos todos los clichés disponibles?
—Kacchan.
Antes de que Katsuki pudiera siquiera reaccionar a ello, Izuku ya había escapado la improvisada protección de Shouto (que en realidad no era tan necesaria, porque la lluvia no terminaba de formarse, sólo unas cuantas gotas molestas) y se dirigía corriendo hacia él (¡¿quién corría bajo la lluvia por acercarse a él?! ¿En verdad habían visto películas ñoñas?), luciendo sonrojado y animado, a saber por qué.
Izuku no lo había hecho en mucho tiempo.
Prácticamente desde que eran niños.
No entendía cómo conseguía perdonarlo cuando Katsuki ni siquiera había conseguido murmurar sus disculpas.
—¿Estabas esperándonos?
Levantó la mirada. Shouto aún tenía su chaqueta sobre su cabeza y lo miraba con curiosidad, con una sonrisa tan pequeña que muchos ni siquiera podían calificarla como tal, pero para él era evidente. Izuku, por el contrario, tenía todas sus emociones pintadas en la cara: mejillas sonrojadas, ojos brillando y la sonrisa más bonita de todo su catálogo, que por cierto, era muy amplio.
Maldita sea, en verdad estaba bien jodido.
—¿Kacchan, estás bien?
—¿Estás enfermo?
Ahora estaban preocupados. Ahora ambos buscaban su rostro para tocarlo. La tibia mano de Izuku y la fría mano de Shouto. Eran tan idiotas, que ni siquiera se daban cuenta de todo lo que provocaban en él.
—Lo siento.
Su voz se escuchó ronca y las palabras difíciles. No estaba acostumbrado a decir palabras, ni a guardar tanto silencio. Pero ellos merecían todo su esfuerzo.
—Siento haber sido un idiota cuando éramos niños, Izuku. Haberte lastimado tanto. —Respiró profundamente y después de sentir un gusto amargo en la boca, se animó a continuar—. Me disculpo por las veces que los insulté y… siento haberlo hecho esperar.
Lo sujetaron.
A Katsuki no le gustaba la lluvia.
Pero también quería caminar debajo de ella con los dos.
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ
Estaban sentados en la cama. Shouto estaba rodeando el cuerpo de Katsuki con sus brazos, aprovechando que lo tenía en medio de sus piernas. Podía sentir los labios de Shouto tocando su cuello, allí donde estaba la cadena que le pertenecía a Izuku. Había mucha tensión, silencio y sobre todo, vacío.
La paciencia nunca había estado entre sus mayores virtudes.
Entonces, por primera vez desde que esa enorme idiotez había comenzado, Katsuki se descubrió temblando.
—¿Y si en verdad no regresa?
Shouto lo apretó más fuerte entre sus brazos.
—No lo sé.
El futuro de los héroes era incierto.
Pero nunca había imaginado que tanto.
Autora al habla:
Acá somos fieles creyentes de Kacchan tiene que disculparse por todo lo que ha pasado. De que no puede iniciar una relación con Shouto y mucho menos con Izuku si no sabe decir lo siento. En este fic somos fieles creyentes de que Kacchan es un idiota que entiende que disculparse por sus idioteces. Y lo queremos por eso.
¡Muchas gracias a Nea Poulain por su amable reviews! ;A; ¡GRACIAS!
¡Gracias por todas las lecturas y los favoritos!
Relájense, coman frutas y verduras y estornuden en su codo. Saluden de lejitos y tomen mucha awa.
¡Excelente fin de semana! ¡Os quiero!
