oku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.

Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3

Palabra: Sonrisa.


¿Y nosotros?

Por:

PukitChan

XIII

Mil y un sonrisas

All Might siempre sonreía. Inclusive cuando su cuerpo y su espíritu no podían más y todo lo quería hacer era rendirse, se las arreglaba para recordar a su maestra, Nana, o a su compañero, Nighteye, para volver a dibujar una sonrisa en su rostro. Valiente, fuerte, bien practicada. El tipo de sonrisa que desbordaba confianza y te hacía creer en ella. La sonrisa segura que permanecía en su rostro y que habría de caracterizarlo para siempre, aún con la sangre corriendo en su cara y dolor hiriendo cada uno de sus sentidos.

Izuku no era así. Si bien de su mentor había aprendido a sonreír en los momentos de crisis, volviéndolo un héroe determinado y que no se retractaba ante nada, su sonrisa era muchísimo más sencilla, menos elaborada y también con una dosis de dulzura difícil de imitar. Brotaba de sus labios con más naturalidad hacia las personas que le importaban y menos como un desafío para los villanos. La sonrisa de Izuku, amplia, brillante y capaz de reflejar todas y cada una de sus emociones, era el tipo de expresión que te hacía imitarlo como idiota, porque inclusive en la situación más estúpida en la que uno podría estar, Izuku encontraba la manera de sonreír.

Siempre la encontraba.

—En verdad eres impresionante. Aun en un momento así, te las arreglas para sonreír.

Una mano helada tocó su barbilla, aunque Izuku no sabía si el contacto se sentía tan frío por el cansancio, las heridas no tratadas y el dolor acumulado en todo su cuerpo o simplemente porque aquel hombre estaba haciendo uso de su don en él. Forzado a alzar el rostro, Izuku lo miró, encontrándose con una sonrisa torcida en el rostro de un joven hombre de ojos desquiciados. No podía tener más de tres o cuatro años que él.

—Pero al contrario de los villanos, tu sonrisa no es algo que yo odie de ti.

Izuku tenía mil y un sonrisas distintas. Una para sus amigos más queridos, otra que esbozaba sólo ante la presencia de su mamá. Tenía muchas sonrisas rebosantes de admiración para All Might y una que era exclusiva para Katsuki, nacida de tantos años juntos, inclusive cuando para ambos era imposible comprenderse y era más fácil odiarse. Tenía una sonrisa diseñada sólo para Shouto, cuando éste intentaba hacer una broma que nadie era capaz de entender. Contaba con muchas sonrisas para ellos, para Katsuki y Shouto, como cuando los atrapa peleando por el mando de la consola porque no decidían que querían jugar.

También tenía una sonrisa para los villanos. Desafiante, orgullosa, llena de confianza. Una manera de sonreír que mezclaba la seguridad de All Might y la fiereza de Katsuki, porque eran ambos los que aparecían en su mente cuando él necesitaba recordar cuál era su imagen para siempre ganar.

—Ellos continuarán sin mí —aseguró Izuku sintiendo cómo las laceraciones de sus muñecas ardían a causa de cada uno de sus intentos por soltarse.

—Ellos vendrán por ti. Nadie te dejaría morir y eso es justamente lo que quiero —dijo tranquilamente el hombre, sin soltarlo ni alejarse—. No se trata de héroes o villanos, Deku. Se trata de que ningún bando debería existir. ¿Quién se han creído para dividir al mundo en blanco y negro?

Entonces, el hombre bajó su mano y la colocó alrededor de su cuello, exactamente como la primera vez que lo atrapó, en medio de un escenario caótico. Desde el exterior, aquello lucía como si quisiera estrangularlo, pero Izuku ya había comprendido que no era así. Dolía, era una terrible sensación que ahogaba sus sentidos, pero nunca llegaba a matarlo. Cuando su visión se tornaba borrosa y luchaba por conseguir un poco de oxígeno, aquel hombre lo soltaba, devolviéndole lenta y dolorosamente su respiración. Y entonces, sólo cuando ya no podía resistir más, el hombre activaba su quirk, desapareciendo complemente el de Izuku.

Un anulador.

Por inercia, Izuku intentó en vano llevar una mano hacia su cuello lastimado, ahí donde ya no estaba la cadena que era algo más que sólo un amuleto; era un recordatorio constante en cada batalla que luchaba de que no debía rendirse porque ellos lo estaban esperando. Tener algo que representaba a Shouto y Katsuki tocando su piel, era la prueba de cuánto se querían. De lo mucho que lo querían.

Frunció el ceño.

Aún con la respiración agitada y la rabia creciendo a cada segundo, Izuku tenía que aceptar que aquel hombre tenía razón en algo: ellos no se rendirían. Kacchan y Shouto harían lo que fuera para encontrarlo, así como él haría lo mismo si fueran ellos los que estuvieran en esa situación. Izuku no se rendiría ni pararía hasta encontrarlos. Sin embargo, el problema radicaba en que, al parecer, eso era justamente lo que el desconocido quería.

Quería que nadie se rindiera.

Quería que lucharan hasta que Izuku fuera encontrado.

Aun si ciertamente Midoriya no entendía cómo aquel hombre pretendía anular a tantos héroes en un solo instante.

—Los villanos son absurdos, pero los héroes… ¿en verdad disfrutan tanto el pelear con otros? Es una verdadera idiotez. —El hombre miró a Izuku y resopló, con una sonrisa torcida en su rostro cubierto de cicatrices—. Mientras más personas vengan por ti, todo será mejor. ¿No crees que el mundo sería un mejor lugar si nadie tuviera un quirk en primer lugar?

Un mundo donde los dones ni los héroes existieran.

Un mundo donde nadie fuera diferente.

Un mundo hecho por quirkless.

¿De verdad un mundo así sería un lugar mejor?

Midoriya Izuku tenía mil sonrisas distintas. Algunas de ellas, tan hermosas que eran difícil describirlas porque te dejaban sin palabras. Había sonrisas que sólo le pertenecían a Shouto y Katsuki, e inesperadamente, Izuku siempre encontraba la manera de sonreír a través del dolor y sus lágrimas después de un momento difícil. El día en el que fue secuestrado no fue diferente, porque dentro de un mundo repleto de dones, él, quien anhelaba más que nadie ser héroe, había sido la excepción.

Él era ese tipo de persona.

Levantó la vista, enfrentándose a su secuestrador mientras una nueva sonrisa se formaba en sus labios. La sonrisa que había sido incapaz de dibujar en su adolescencia, porque en ese entonces la realidad era demasiado dolorosa como para ser aceptada. La sonrisa que se había ocultado detrás del miedo y la admiración, pero que también lo había empujado a intentarlo hasta el cansancio.

Deku era un profesional con un quirk poderoso y difícil de controlar. Pero años atrás, cuando escribía en sus cuadernos y las lágrimas caían sobre las páginas, había sido un niño sin don.

Ciertamente, para ser un profesional, se necesitaba de un poder especial.

Pero para ser un héroe, no importaba si era un quirkless.

¿Y no era eso justamente lo que Izuku era?

Un héroe. Y también un muchacho sin don.

¡Allá, tú fuiste más heróico que nadie!

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

—¡Katsuki, Todoroki, lo encontramos! ¡Sabemos dónde tienen a Deku! ¡Lo encontramos!

Porque ellos más que nadie, querían verlo siempre sonreír.


Autora al habla:

Lo sé. Es verdad cuando digo que nada de lo que ustedes me hayan dicho, me lo he dicho a mí misma, por dos, jajajajaajajaja. Gracias por todo, de verdad.

¡Muchas gracias a por sus amables reviews a Veel Caed y Hime-chan, no los merezco ;A;!

Excelente inicio de semana. Feliz Festival de las Estrellas. Que Orihime y Hikoboshi se encuentren y cumplan todos sus deseos.