Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.

Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3

Palabra: Entrenamiento.

¿Y nosotros?

Por:

PukitChan

XIV

Después del sí

Cuando descubres que eres correspondido por las personas que te gustan, ¿qué debes hacer a partir de ese momento? ¿Cómo se supone que te comportes frente a ellos? ¿Algo debía de cambiar? Shouto no estaba seguro de ello, pero ¿acaso alguno de los tres lo estaba? Habían tardado semanas en hacerle frente a sus sentimientos y unos cuantos días más en entender que las cosas podían funcionar, aunque no supieran exactamente cómo. Y ahora que era consciente de ellos y de cada uno de sus pasos, Shouto se sentía torpe y distraído. Más como un niño perdido y menos como un héroe.

No es como si algo en su rutina hubiera cambiado. Aún seguían asistiendo a clases y el miércoles debía ayudar a Midoriya con su inglés. El entrenamiento con Bakugo continuaba en pie y Shouto todavía se preguntaba cómo ellos eran capaces de pelear sobre quién ganó la última partida del videojuego en turno. Esencialmente, todo continuaba siendo igual, pero al mismo tiempo, sentía que había algo muy distinto. Y esa sensación hacía que Shouto se distrajera cuando Izuku estaba demasiado cerca o cuando Katsuki se sentaba a su lado en el sofá.

Sólo habían pasado unos días desde que se habían mirado y finalmente aceptado se gustaban demasiado.

Ellos, claro, no pretendían distraerlo. Probablemente ni siquiera se habían dado cuenta del caótico efecto que tenían sobre él. Shouto tampoco lo había notado hasta que se descubrió mirando las pecas de uno o contando los gruñidos del otro. Y entonces, cuando se movía buscando un poco de ellos, intentando ser parte de su mundo, el contacto se volvía tan intenso y sus miradas tan centradas en él, que terminaba nervioso y alejándose, porque ellos eran demasiado, inclusive si en ese momento él quería quedarse a su lado

No huía. Sólo no sabía cómo manejarlos porque la rutina seguía siendo la misma, pero cuando había descubierto que ellos le correspondían, hasta eso había perdido el sentido. Todas las piezas seguían ahí, pero estaban desordenadas porque unas cuantas nuevas fueron añadidas. Como la vez que Midoriya le hizo entender que debía usar su quirk pese a su historia. O cuando Bakugo lo retó a hacerse más fuerte y enfrentarlo, porque ambos sabían la importancia de una pelea digna.

—¡No te distraigas!

Además, ¿cómo se suponía que se manejaban los caóticos sentimientos cuando estaba a mitad de un entrenamiento de rescate? Shouto no estaba seguro de eso ni de nada. Después de todo, aunque el mundo insistiera en que su don era poderoso y él estaba varios niveles por encima de sus compañeros, lo cierto era que Shouto fracasaba en los rescates. No sabía cómo llevarlos a cabo adecuadamente. Ni él ni Bakugo. No por nada habían tenido clases complementarias y quizá de allí radicaba la costumbre de No. 13 de emparejarlos durante los entrenamientos.

—No estoy distraído. —Sí lo estaba, pero no se lo diría nunca, porque darle la razón a Bakugo significaba una de esas arrogantes sonrisas suyas que le quedaban tan bien, pero que harían a Shouto ponerse todo nervioso y torpe. Es decir, mucho más de lo que ya estaba. Y no quería. Se suponía que estaban entrenando.

Se suponía que estaban aprendiendo a salvar a alguien.

—Claro —bufó Katsuki y a Shouto no se le escapó su tono de «no te creo nada, pero ya te haré confesar después, sobre todo cuando Izuku y sus enormes ojos estén presentes», porque por alguna misteriosa razón, ambos eran incapaces de negarle algo cuando Midoriya los miraba así, con tanta intensidad. No importaba si sólo hubieran pasado unos cuantos días y él no supiera qué hacer, las cosas que debía cambiar y cómo expresar sus sentimientos. Era casi injusto. Izuku ya tenía una gran parte de ellos y ni siquiera les había pedido permiso. Le había bastado con mirarlos y sonreír.

—Debemos estar cerca —dijo con la esperanza de que Bakugo dejara el tema para otro momento, porque a pesar de que nadie escuchaba su conversación, sabía que eran grabados para el análisis de su comportamiento durante su entrenamiento. Uno donde, de hecho, Izuku era la víctima que necesitaba ayuda.

Shouto no tenía ninguna duda de que No. 13 organizaba todos sus entrenamientos a propósito.

—¡Nerd, carajo, grita o algo!

—Bakugo, así no es como funciona.

Estaban en un edificio derrumbado. Había un silencio incómodo (quizá por eso Katsuki intentaba llenarlo con gritos) y la estructura del lugar era terriblemente inestable. Con singularidades como las suyas, usadas más para la acción y la pelea, era difícil una misión de este tipo, pero suponía que ese era justamente el punto. Ser un profesional no se trataba de algo sencillo e inclusive si hubiera una infinita cantidad de héroes con todo tipo de dones educándose, siempre podrías toparte en una situación así.

El momento en el que un don poderoso fuera más un problema que una solución.

No les costó trabajar en equipo. Habían aprendido a hacerlo poco a poco, porque al parecer siempre se las arreglaban para terminar en medio de una situación complicada. Lo difícil fue juntar paciencia y saber cuándo detenerse. Lo inesperado y que se sintió como una patada en el estómago, fue encontrar a Izuku cubierto de polvo e inconsciente en su camino.

«Es un entrenamiento. Se trata de un entrenamiento», se repitió una y otra vez, cuando quedó paralizado mientras la suave llama que ardía en su mano y alumbraba el trayecto se agitó de un lado a otro, resultado directo de sus emociones.

—¡Qué mierda!

Shouto no fue el que lo dijo, pero las palabras de Katsuki expresaron acertadamente sus pensamientos.

Cuando se acercaron, en una mezcla de maldiciones y alivio, pudieron notar que Izuku en realidad estaba dormido. Un aroma sutil y dulce emanaba de él, así que quizás aquello era el resultado del don de la profesora Midnight y el polvo sólo un efecto de dramatización que había funcionado, porque aunque no había visto su expresión, Shouto sí miró a Katsuki y estaba seguro de que estaría de mal humor por el resto del día a causa de ello.

Hicieron su entrenamiento. Se obligaron a reaccionar. Bakugo hizo algunas explosiones con unos escombros que en realidad no necesitaban ser destruidos y escucharon las observaciones animadas de No.13 sobre cómo habían actuado cuando todo terminó. Izuku lucía muy feliz después de haber despertado y saber el resultado. Todo parecía estar bien.

Pero esa tarde, a Shouto le costó mucho esfuerzo apartar de su mente la imagen de Izuku en el suelo, cubierto de polvo.

¿Por qué, si todo seguía igual, se sentía completamente desordenado? ¿Era porque le gustaban? ¿Era porque ellos gustaban de él? ¿Tanto habían cambiado las cosas después de decir que sí, que ellos de alguna manera podían funcionar? ¿Esa sensación en su estómago estaría para siempre con él?

—¿Podemos entrar?

Shouto apartó la mirada del techo de su habitación hacia su puerta. No se sorprendió al escuchar la voz de Izuku detrás de ella y estaba seguro de que Bakugo estaba allí también, quizá diciendo que deberían patear la puerta para ver si así respondía. Se incorporó, preguntándose por qué se sentía nervioso y su estómago se revolvía tanto si desde hace meses tenían la costumbre de visitarse entre ellos.

Abrió la puerta.

Nada era diferente.

Pero todo había cambiado.

—¡¿Estás bien?! —Antes de que pudiera abrir los labios, Izuku ya había dado un paso dentro y lo miraba expectante. Se las había ingeniado para sostener su rostro con ambas manos, como si el contacto directo le ayudara a entender mejor las cosas. A Shouto no le ayudaba nada. Su cercanía sólo hacía latir su corazón más rápido—. Estuviste distraído todo el día y Kacchan dijo que durante el entrenamiento…

—¡Yo no dije nada!

Shouto se forzó a apartar la vista de los bonitos ojos de Izuku para poder mirar a Katsuki. Allí estaba, mirándolos a ambos con una mezcla caótica de sentimientos muy parecida a la que Shouto traía consigo mismo, pero sin dejar de preocuparse por ellos. Y cuando finalmente sus ojos volvieron a Izuku, Shouto entreabrió sus labios y un ligero rubor coloreó sus pálidas mejillas.

Ah. En verdad los quería.

Quizás eso era todo.

Tal vez simplemente se trataba de eso.

De lo mucho que los quería y nada más.

—¿Puedo besarlos?

Shouto no era precisamente la persona más hábil para entablar una conversación llena de sentimientos. Pero cuando vio a Izuku tan rojo como los ojos de Katsuki y al mismo Katsuki sorprendido por lo que había brotado de sus labios, supo que había dicho las palabras perfectas. Y cuando Izuku cerró los ojos y asintió rápidamente, acercándose tímidamente hacia él, de pronto sus nervios habían cobrado sentido y la pieza que había estado buscando, logró aparecer.

Lo que era parecido y lo que era diferente en realidad tenían un por qué.

El primer beso de Shouto e Izuku fue tímido, tembloroso. Ambos estaban demasiado nerviosos y eran torpes en ellos. Sus dientes chocaron y rieron, pero fue tan dulce que Shouto se quedaría a vivir allí por siempre. El primer beso de Shouto y Katsuki fue una pelea, y sonrió cuando se besaron, porque todo en Bakugo era así: apasionado, intenso. Demasiado fuerte como para no enfrentarlo. Uno quería acomodarse a la izquierda, el otro a la derecha. Eran caótico e increibles.

El mundo se llenó entonces de primeras veces.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

—¿Es la primera vez?

Shouto levantó la mirada. Un profesional lo estaba mirando. No lo conocía, pero sabía que trabajaba en la misma agencia de Ochako. Su tono era cordial y quizá había estado hablando antes con él, pero no recordaba nada de eso en absoluto.

—¿Perdón?

—La primera vez que trabajas en una misión de rescate.

No. No lo era. Habían salvado a Katsuki antes. Se habían salvado entre ellos cientos de veces. Y aun así, en ese momento, sentía que su don era tan inútil para ayudar a Izuku, como cuando era estudiante y estaba aprendiendo a rescatar a las personas.

Una fotografía cayó en la mesa. La imagen mostraba a un Izuku atado, herido y vendado.

Luego, una voz.

—Esto no tiene sentido. Es como si quisieran que lo encontráramos.

No. La vida no solía tener sentido.


Autora al habla:

Awwww, este capítulo me quedó muy ñoño. Pero me gustó escribirlo, porque me divierto mucho escribiendo de Shouto. Y quedó un poco más largo que de costumbre, pero aquí vamos. Además, ya nos acercamos más a Izuku. Espero. Jajajajaja. Mientras, sonrían por este derrame de miel. JOJOJO.

Hime; ¡muchas gracias por toda la paciencia! Estoy empezando a recuperar el ritmo, así que seguiré echándole ganas para con esta historia, jejeje.

¡Muchas gracias a Hime por su hermoso comentario y gracias por todas las lecturas!

Ya sabe, cuídense mucho, tosan en su codito, tomen awa, lean fics y mantenganse a salvo. ¡Os quiero!