Código: Guardianes
Capitulo 43
Ulrich se encontraba sentado en uno de los banquillos del entrenamiento de fútbol al que Jim le había sometido. Era innecesario a opinión de Ulrich y del resto hacer esos entrenamientos, pero Jim se enfadaba si no iba, además, así lograba evadirse del mundo y dejar de preocuparse por un inminente ataque de Zeros y sus hermanos. Miró a sus compañeros de equipo. Sal Odd, Patrick y él, el resto estaban completamente sudados y bastante cansados, pero con cara de satisfacción. Ulrcih miró a Odd, parecía dudar de algo.
-¿Que te pasa, Odd?- le preguntó. Este suspiró- No se que hacer tío...- le dijo. Ulrich le miró preocupado- ¿Pasa algo malo?- le preguntó- !No sé que calcetines ponerme!- diho molesto. Ulrich frunció el ceño y le golpeó- !Me preocupaste idiota!- le espetó el alemán. Odd le sacó la lengua y le miró divertido- Venga, no seas gruñón, chico llamas- le dijo- Y tu no seas tan idiota, animal- le respondió Ulrich. Patrick no pudo aguantar más y estalló en carcajadas, al igual que los otros dos, que tuvieron que apoyarse en la pared para no acabar por el suelo. Sus compañeros de equipo les miraban con cara de extrañeza, sin entender a que venían tantas risas. Tras esa divertida charla, los tres chicos se fueron al entrenamiento de verdad con el resto de sus compañeros. El entrenamiento en esa ocasión iba a ser algo flojo, claro que para eso ya estaba Anthea, que seguro les iba a dar más caña de lo habitual. Y efectivamente, eso paso, les hizo correr decenas de kilómetros en una line recta interminable cortesía de Marin, además de después ponerse a usar sus poderes para lanzar ataques en conjunto y coordinarse para lograr hacer el máximo daño posible, y después una nueva sesión de carrera de obstáculos, pero con la gravedad aumentada. Tras eso, el grupo acabó exhausto, y se metieron en el agua del río cercano, el cual aún conservaba la limpieza que le otorgó Jeremy días atrás para pedirle salir a la pelirosa menor. Tras refrescarse en las cálidas aguas y secarse instantáneamente, el grupo volvió a al academia. Allí se fueron a la cafetería a cenar y después fueron al cuarto de las gemelas para hablar. No pudieron estar mucho rato ya que Jim estaba haciendo guardia y tuvieron que salir por portales cada uno a su cuarto vía portal. Una vez en su cuarto, Ulrich se metió en la cama y se dispuso a dormir. Odd, en cambio, decidió coger su consola y ponerse a jugar. El alemán le miró mal.
-Odd, deja el juego anda- le pidió- ¡Ya solo me falta un nivel Ulrich!- le respondió el rubio. Ulrich suspiró- ¿Te queda mucho?- le preguntó- No, tranquilo- con eso, el chico decidió darse la vuelta y dormir.
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Una fuerte energía despertó de golpe a Ulrich, quien se incorporó de golpe, sudando, y jadeando. Miró a su lado, Odd aún dormía. Decidió levantare y mojarse la cara. Salió y entro al baño, donde se lavó la cara y se miró al espejo.
-Tengo que afeitarme...- murmuró, mientras se tocaba la barbilla y notaba el pelo. Suspiró y volvió a su cuarto. Allí, se sentó en la cama. No tenía sueño. Kiwi le lamía la mano.
-Hola Kiwi- le dijo, acariciándole. El perro le toco la mano con el hocico- Si no supiera que hablas me llamaría a mí mismo loco- comentó este.
Estuvo así un buen rato, hasta que la curiosidad le pudo y decidió salir a ver que fue lo que paso, de donde venía esa energía tan enorme, así que cogió su ropa, se vistió, y salió hasta el bosque de Kadik. Ulrich observó el bosque y el cielo. Se sentó, apoyándose en el tronco de un árbol, y pensó. Pensó en lo que estaba pasando, en lo que iba a pasar si fracasaban, y se asustó. Tenía miedo de que aquello pasara, por eso no debían fracasar. Observó al árbol de enfrente, y sonrió, se acordaba de Yumi cada vez que veía una planta. Era irónico que su novia fuera la guardiana de la naturaleza y el lo fuera del fuego, pero era feliz con ella. Tenía que reconocer que delante de ella se hacía el aliente, pero en realidad, estaba bastante acongojado por el tema. Notó de nuevo esa energía, por lo que se levantó y miró hacia ese lado, justo por donde estaba la Hermita. Curioso, fue a ver. Llegó poco después, y entro, viendo el libro en la mesa, abierto, y se acercó. Lo cogió, y leyó, pero no entendía nada.
-Mierda, no leo nada...- gruñó enfadado. Atenea estaba dormida seguro, Asmeya también, y Aelita tenía muy mal genio cuando se la despertaba de madrugada, así que no podía recurrir a ellas. Oyó algo tras él, y se giró. Era Cesar.
-¿Que haces aquí Ulrich?- le preguntó- No podía dormir y noté que de aquí venía una energía inmensa, así que vine a ver que pasaba- le explicó. Cesar asintió.
-Me temo que yo tampoco puedo leer ese libro, lo siento- siguió Cesar. Ulrich asintió- Supongo que también tienes insomnio, ¿no?- comentó Ulrich. Cesar asintió- Pues sí, Asmeya se mueve mucho en la cama y me desvela a menudo, por eso a veces duermo en el sofá- dijo Cesar. Ulrich se rió un poco, y Cesar no pudo dejar de hacer lo mismo.
Ulrich miró al reloj- Son las 5, pensé que era más temprano- comentó. Cesar asintió- Si, y yo. Supongo que el tiempo pasa mejor en compañía- comentó el mayor.
Ulrich miró al suelo- ¿Puedo preguntarte una cosa?- le dijo. Cesar asintió- Claro, hazla. Ulrich se aclaró la garganta- A ver... tu... ¿se las tocas?- preguntó. Cesar le miró confuso- ¿Como que si se las toco?- repitió.
-A Asmeya, ya sabes...- Ulrich puso sus manos en su pecho. Cesar rió a carcajadas- ¡Si hago eso me mata su madre!- se rió.
Ulrich se puso rojo- ¿Y porque preguntas eso? Ohhhh, que pillín!- se rió Cesar, dándole un golpecito en el hombro. ¿Tienes ganas, supongo- comentó este. Ulrich asintió. Cesar sonrió- Bueno, tu prueba a hacer el gesto y ver su cara- comentó Cesar- Si pone mala cara ni se te ocurra seguir pero si esta normal supongo que te dejará- le dijo. Ulrich asintió- Gracias- dijo. Cesar le sonrió- De nada- respondió.
En ese momento, llegó Asmeya. Ella estaba adormilada- ¿Que haces aquí Cesar?- preguntó dormida- No podía dormir poruqe te movías demasiado- le respondió. Ella bostezó- No te podía sentir y me desperté- respondió ella. Cesar la acercó- ¿Podrías leer esto?- le acercó el libro. Ella lo miró- "El talismán del valor se encuentra en el corazón del samurái"- leyó.
Una vez leyó el extracto, se volvió a la cama, y, tras ella, Cesar, dejando al guardián de fuego solo- El talismán del valor se encuentra en el corazón del samurái...- repitió, pensativo. Le dio varias vueltas a la frase, buscando su significado, hasta que lo encontró. Sabía por Yumi que los samuráis de Japón eran guerreros de gran valentía que, de ser necesario, darían sus vidas para defender su honor, el de su familia, e incluso el de Japón. En lo personal, el alemán les tenía en una muy alta estima. Decidió no molestar a nadie e ir el solo a la misión. Sabía de sobra que era una temeridad y que él era el primero en echarle la bronca al que fuera solo a alguna misión, peo sentía que era una prueba solo para él, como cuando tuvo que bajar por las entrañas de un volcán para recuperar sus chakrams. Así que se preparo, cogió un par de cosas para comer, y abrió un portal hacoa el lugar que se indicaba.
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Ulrich salió en un bosquejo con árboles bajos en lo que parecía un caluroso día de verano a juzgar por el tiempo que hacía, aunque a él no le afectara, aún notaba el calor de los 30º, un calor agradable para él, aunque notaba igual los 30º que los 50º o incluso los 200º. Dejando eso a un lado, decidió ir a la cercana salida del bosque para ver donde estaba, en un sitio elevado supuso ya que había cuesta, aunque el camino estaba perfectamente definido con piedras a los lados y con grandes losas como piso, e incluso podía ver piedras algo más grandes en la entrada al bosque. Eso le indicó donde podía estar, e incluso la época. Sonrió, por una vez el sabía, sin necesidad de las gemelas, donde y cuando estaba. Debía ser en pleno auge del Imperio Romano, cuando este era más fuerte que nunca, o eso creía Ulrich. (1). Además, tenía puesta una toga romana de color rojo con bordes dorados y el símbolo de su gema en el corazón, y con sandalias marrones. Una vez que había salido, miró a su alrededor. Vio una boyante ciudad con cientos de casas y con un fuerte bullicio que se oía desde alli, a cerca de un kilometro de la ciudad. A los lados de la vía romana, podían distinguirse varios campos de cultivos ser trabajados, y unos riachuelos circular por entre los campos. También vio un puerto cercano, y una gran montaña al fondo. Se fijo en ella, no era una montaña normal.
-Un volcán...- musitó el alemán. Entonces lo vio- Esto es Pompeya- dijo, mientras un escalofrío le recorría de punta a punta- Y esa montaña debe ser el Vesubio- comentó, mirándola. La analizó con la mirada, se dio cuenta de que faltaban unos pocos días para que el volcán estallara. Tenía que darse prisa, así que corrió por el campo lo más deprisa que podía sin usar sus poderes, pero como no se cansaba, podía esprintar todo lo que quisiera. En pocos minutos llegó hasta las puertas de la ciudad, tras lo cual, entro. Una vez en la ciudad, se dedico a buscar una señal que le indicara que iba por buen camino, analizando a cada persona que se encontrara por el camino, aunque era un tanto complicado teniendo en cuenta la gran aglomeración que sufría la ciudad. Pero eso no el impedía ir a paso ligero y poder moverse con agilidad entre la gente. Fue yendo por todos lados hasta llegar a lo que parecía el coliseo de la ciudad. Ulrich lo admiró, era enorme, de mármol blanco con estatuas de los dioses de Roma y grandes guerreros de fácilmente cinco metros de alto para cada estatua. Era precioso, pensó. Vio de reojo como unos tipejos se metían a un callejón cercano con algo entre las manos, y se les acercó un poco, entrando al callejón tras ellos. Iban con una chica de unos veinte años más o menos, de piel morena, pelo color negro, y ojos chocolate. Llevaba una toga de color blanco, y parecía asustada.
-¡Sol... sol.. soltadme!- les imploró. Los tipos rieron- Tranquila guapa, no te pasará nada...- dijo uno de ellos desabrochándose el pantalón. Ulrich tuvo suficiente con eso, decidió intervenir. Se les acercó y con rapidez les despacho y sin siquiera ser visto por ninguno de ellos. Les dejó noqueados en el suelo. Ella le miró algo asustada.
-¿Qui... quien eres?- preguntó ella. Ulrich sonrió- Me llamo Ulrich, ¿y tú?- le respondió.
-Me llamo Jamily- le dijo. Ulrich asintió- Encantado. ¿Quienes eran estos tipos?- le preguntó.
-Son esclavistas. Suelen coger a gente desprevenida por la calle, sobre todo mujeres, y las hacen esclavas- le explicó. Ulrich asintió- ¿Y no se supone que eso no se puede hacer?- preguntó.
Ella asintió- Si, es ilegal, pero estas son mafias. Las hay por todos lados. Normalmente con ir ante el pretor y explicarle basta- le respondió ella. Ulrich sonrió- Me alegra que estés bien Jamily- le dijo.
-Gracias. ¿Sabes? Si quieres ganar dinero te recomiendo presentarte a las pruebas para gladiador. ¡Seguro que ganarías mucho!- dijo.
Ella no esperó respuesta. Simplemente agarró a Ulrich del brazo y le arrastró hasta la puerta del coliseo y entraron juntos. Ella le llevó hasta donde se hacían las pruebas de gladiadores. Le puso en la fila y se alejó un poco. Para cuando Ulrich quiso irse, ya era tarde. Un hombreton no mucho más alto que él pero bastante gordo se les acercó. Tenía un papel en la mano y una pluma en la otra. Se les acercó con mala cara y les analizó con la mirada, una muy fiera.
-!A ver, niñatos!- Tronó-¡ Me llamo Cayo Lucio, y seré el que os haga las pruebas para gladiadores!- gritó enérgico. A Ulrich le recordaba un poco a Jim-¡Empecemos, tú!- señaló a Ulrich- ¡Y tú!- grito a otro- ¡A luchar!- ordenó.
Ulrcih avanzó y vio a su contrincante. Le sacaba dos cabezas y tenía los brazos tan anchos como sus piernas. De no ser guardián, se hubiera acobardado. Este rio, Ulrich supuso que debía pensar que sería pan comido vencerle. Craso error. De un par de golpes, el tío cayo desplomado al suelo, y Ulrich apenas tuvo que moverse. El entrenador quedó asombrado por su capacidad de combate. Pero no se dejo llevar, frunció el ceño y tachó el nombre del otro chico. Ulrich se colocó a la derecha del todo. Durante los siguientes diez minutos, los combate se fueron desarrollando con más o menos fluidez. Pronto llegó la final entre Ulrich y un chico. Era algo más bajo que el muchacho, de pelo negro. No se le veía muy bien la cara pues llevaba una mascara. Era de constitución pequeña, pero repartía fuerte, a juzgar por como derrotaba a sus enemigos, con la misma facilidad con la que él lo hacía. Se prepararon, uno al frente del otro.
-¡Adelante!- gritó Cayo. Ulrich se lanzó velozmente, con los puños preparados para golpear. Lanzó su golpe, pero su contrincante paro el golpe con su mano y lanzó su puño contra la cara del alemán, pero él paro el golpe con su mano. Forcejearon unos segundos, y Ulrich barrió a la otra persona con los pies, pero esta logró colocar su pié en el estomago de Ulrich y le tiró al suelo también, y ya en el mismo, se colocó encima del alemán, quien intentaba colocarse encima. Gruño al no poder, esa persona usaba técnicas de artes marciales, lo cual era muy raro, pensó Ulrich. Cayo aplaudió.
-¡Bravo! ¡Bravo!- aplaudió sonriente y aplaudiendo exaltado- ¡Creo que os escogeré a ambos!- dijo feliz. Ulrich miró al otro. Este asintió y se levanto, y, sin decir nada, se alejó.
Cayo les llevó a las instalaciones del recinto. Era como un vestuario moderno, con zonas de baño incluidas, unas termas al extremo del pasillo, y varios armarios- Aquí es donde entrenareis, viviréis...- dijo Cayo- Y puede que moriréis- añadió en bajo, pero Ulrich le escuchó perfectamente. Tras eso, les llevó a la arena central, donde entrenaban otros gladiadores- Aquí sera donde empezareis a entrenar, pero no hoy, empezareis mañana- les dijo- Id a vuestros cuartos en los pisos de arriba y mañana al amanecer empezaremos a entrenaros- les dijo. Ambos asintieron y se fueron juntos. Una vez fuera de la arena, Ulrich suspiró.
-¿Cuantos años tienes?- le preguntó- 14- respondió la otra perrsona. Ulrich assintió- Eres muy joven para ser gladiador, ¿no?- le dijo- Tu también eres joven- le respondió.
-Me han obligado a venir- admitió Ulrich- ¿A ti también?- preguntó él. :La otra persona asintió- Me llamo Ulrich ¿y tú?- preguntó- Soy... soy Marco- respondió. Ulrich asintió- Encantado Marco. ¿Vamos a los baños?- preguntó. Él asintió y fueron juntos.
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En la época actual, el grupo se levantó temprano para bajar a desayunar. Odd no vio a Ulrich en la cama, así que supuso que se habría adelantado para no molestarle. Cogió sus cosas y se fue a las duchas, donde vio ya a Jeremy, Patrick, Percy, William, Nicolas y Herb-¡Buenos días!- les saludo.
-Hola Odd, ¿vas animado eh?- le dijo Patrick- Sip, hoy iré con Sam a ver una película al cine- dijo alegre. Ellos se rieron- Buena suerte Odd- le dijo William- Gracias- comentó.
-No la líes mucho, hoy seguramente esté con el periodo- le dijo Percy- ¿Tu crees?- preguntó el italiano- Si, ella es muy puntual en eso, y las chicas en esa etapa del mes están muy sensibles, aunque con tus hermanas eso ya lo sabrás- le dijo el chico.
-Si, lo se. En casa a mediados de mes no hay quien esté...- dijo. Ellos rieron por su comentarios- En realidad no es para tanto, pero a veces son muy pesadas, creo que a veces sobreactuan- comentó él.
Ellos asintieron y, una vez que estaban listos, bajaron a desayunar. En la cafetería se fueron a sentar cuando Atenea les llamo para ir hacia allí. Ellos fueron veloces hacia la Hermita para ir a su nueva misión, donde ya estaba Atenea, Asmeya y Cesar esperándoles. Una vez allí, les saludaron.
-¡Hola!- les saludó Asmeya. Ellos se lo devolvieron- ¿Y el resto del grupo qué?- preguntó Atenea- Las chicas están ahora incapacitadas para hacer nada, y de Ulrich no hay ni rastro- explicó Percy.
-¿Y que les pasa a las chicas?- preguntó Atenea preocupada- Comieron algo en mal estado. ¿Recuerdas la foto que pasamos al grupo?- preguntó Odd. Ellos asintieron- Pues seguramente Rosa la cocino demasiado poco y quedó a medio hacer- explicó William.
-Y poreso están todas en cama, Yumi está aliviando su dolor con sus poderes curativos pero no puede estár curando a la vez a tanta gente- siguió Herb- Así que estamos solos- acabó Nicolás.
Atenea asintió- Pues que pena... en fin, id a la misión. El talismán que se activó fue el del valor. Suerte chicos- les dijo sonriente. Tras abrir el portal, pasaron.
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Una vez que pasaron el portal, y con las ropas cambiadas acorde a la época y con las togas de sus diferentes colores, y tras llegar a las mismas conclusiones que el alemán, los siete se encaminaron a Pompeya. Allí vagabundearon por toda la ciudad sin rastro ni de Ulrich, quien por alguna razón parecía estar en todas partes, pues su energía inundaba toda la zona. Esom les parecía muy curioso, pensaban que era por la inminente erupción del Vesubio, pero eso también significaba que tenían que darse prisa para poder recuperar el talisman del valor. Se miraron al cabo de una hora.
-¡Es que noto a Ulrich hasta detrás mía y no hay manera!- se quejó Jeremy- Ya, pero creo que ya sé como podemos localizarle- dijo William pensativo- ¿Cómo?- preguntó Nico- Elevando nosotros nuestra energía. Eso le alterará- les explicó- Es buena idea, pero es que la energía de Ulrich aquí es enorme, no creo que podamos hacer que las nuestras sean lo suficientemente grandes para sentirse- dijo Herb.
William asintió- Pero podemos intentarlo- comentó. A eso ellos no pudieron hacer otra cosa más que asentir, llevaba la razón absoluta.
Iban a seguir andando cuando notaron un fuerte temblor, seguido de una fuerte explosión de energía y de los gritos de la gente asustada. Entonces, todos ellos supieron que algo malo pasaba, así que fueron directos al lugar del tumulto para ver lo que pasaba. Vieron a un hombre de pelo rojo con gabardina negra y botas oscuras y una cicatriz que bajaba desde la ceja hasta la mejilla derecha, y los ojos eran de color verde. Tenía un colgante el cual llevaba un símbolo, que consistía en un circulo, e, inscrito en el, había una elipse, dentro de la cual, tocando los bordes, había dibujado un signo del infinito en horizontal, y otro en vertical tocando los polos del círculo.
-¿Vaya energía!- dijo impresionado Herb- Parece como la de Zeros, tanto en poder como en odio- comentó Jeremy- ¿¡Quien eres!?- le espetó Odd.
El hombre se giró. Les miró con curiosidad, analizandoles con la mirada- ¿Vosotros sois los guardianes, ¿no?- les preguntó. Ellos asintieron, algo dudosos.
-Me llamo Quinto, soy uno de los hermanos de Zeros, y he venido para recuperar el talismán del valor- les respondió. Ellos se prepararon al notar que en sus manos se concentraba energía. Ellos activaron sus gemas por el inminente combate, el cual empezó enseguida. Quinto se teletransportó hasta en frente de Jeremy, quien recibió su golpe de energía de lleno en el estomago, tras lo cual, salió disparado. William trató de golpearle con el puño pero Quinto le esquivó fácilmente y le golpeó con su pie en la cara, tirandole al suelo, tras lo cual, se impulsó en el pecho del chico para abalanzarse sobre Odd y atarle al suelo con lianas salidas de la tierra. Patrick hacía salir de la tierra grandes formaciones de roca para atraparle y tenerle en un mismo punto pero Quinto no se dejaba atrapar y destruía la piedra si le llegaba a tocar aunque fuera un milímetro de la piel. Herb y Nico se lanzaron a por él, pero les rechazó con un campo de energía, tirandoles al suelo cada vez que lo intentaban. Percy intentaba usar sus brazos para cortarle, así como sus piernas, pero no había manera.
-Maldita sea, es muy fuerte...- dijo William, gruñendo, mientras se reposicionaba junto al resto- Nos ha ganado casi sin dificultad- comentó Jeremy.
Quinto les miró- Basta de juegos, tengo cosas más importantes que hacer- dijo, mientras se marchaba convertido en una voluta de humo negro con tintes rojizos.
Ellos suspiraron y volvieron a sus ropas normales-Vayámonos a seguir buscando a Ulrich- propuso Patrick.
Y siguieron la busqueda. Por un par de horas, dieron vueltas por Pompeya, visitaron el puerto, las termas públicas, los templos a los dioses, los teatros, el foro, y nada, ni rastro de su compañero.
-Mierda...- gemía Odd, ya estresado, y mirando a todos lados sin localizarle. Ya para entonces, él era un halcón volando por el cielo de Pompeya, Jeremy surcaba el aire convertido en una voluta de agua, así como William, Herb y Nico, cada uno iba en una dirección siguiendo los cuatro puntos cardinales, mientras Herb y Nico corrían a gran velocidad, todo para buscar al alemán.
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Precisamente Ulrich estaba mirando por la ventana de su cuarto. Era pequeño, con esa única ventana como iluminación, una cama algo vieja y chirriosa, un orinal bajo la cama que le daba grima usar y una pila para lavarse. Suspiro, tenía que irse cuanto antes, pero le daba cosa dejar a Marco ahí solo, así que decidió que le sacaría de allí antes de que nada pasara. Se decidió a salir cuando notó un temblor de suelo, y, aprovechando la confusión general, agarró a Marcos, quien estaba fuera, en el pasillo, y se fueron. Este le miró.
-¿Que pasa?- preguntó algo asustado-No lo sé- mintió Ulrich. Salieron como alma que persigue Zeros hasta la salida, donde fueron a una calle cercana. Ulrich miró a los lados y después a Marco.
-¿Estas bien?- preguntó. Marco asintió- Genial, ahora huye. Toma- Ulrich le dio una bolsa de monedas, todas ellas de oro. Ella palideció- ¿¡Y estas monedas!?- preguntó el. Ulrich negó- No preguntes y vete- le dijo él.
-No puedo aceptarlas. Gracias, pero no- le dijo- No seas tonta y aceptala- le respondió.
Marco le miró sorprendido- ¿Como has...?- preguntó. Ulrich sonrió- Tu forma de andar, tus expresiones, y tus manos te han delatado- le explicó él.
Ella asintió- Mi verdadero nombre es Noelia, vengo de Hispania. Verás, mi familia necesita el dinero, y bueno...- dijo ella, quitándose la mascara. Era de piel blanca, ojos de color miel, pero uno de ellos, el izquierdo, es azul. Tenía orejas de perro apenas visibles y una cola rodeando su cintura debajo de la toga- Encantado Noelia- le dijo él. Sonrió, lwe recordaba a su prima.
-Los dioses me maldijeron con este aspecto de perro, así que me las tuve que apañar para sobrevivir ya que mi familia me abandono. Decidí meterme a gladiadora esperando un futuro mejor, pero supongo que me equivoque- dijo ella, triste. Ulrich asintió.
-No pienses en eso como una maldición, sino como un don. Tienes que ser positiva- le dijo él. Noelia asintió- Gracias- dijo ella, mientras le abrazaba. Ulrich la acarició afectuosamente.
-¿Vienes conmigo?- le preguntó él, ya que parecía que la siguió- Si, es lo menos que puedo hacer por esto- dijo ella sonriente moviendo su cola por debajo de la camisa. Ulrich se rió, ella ea graciosa, justo como su prima, incluso eran del mimo sitio, lo cual era sorprendente. Ya que ella se había sincerado con su historia, Ulrich decidió hacer lo mismo con la suya, así que se la contó detalladamente, e incluso le hizo varias demostraciones de poder. Al principio ella se asustó un poco, pero después se mostró muy natural, incluso sacó sus curiosos atributos caninos cuando salieron de la ciudad y entraron al campo. Iban por allí ya que Ulrich había notado que la energía del volcán se estaba concentrando, así que supuso que eso tenía algo que ver con lo del talismán.
Tras unos veinte minutos andando en dirección al volcán. Ella le miró con curiosidad-¿Entonces vamos hasta aquí?- le preguntó. Él la miró- Iremos hasta el volcán y entraremos. ¿Vendrás?- le preguntó a ella.
Noelia asintió- Pues claro- respondió. Ulrich asintió- Gracias. Pues vamos a ello- le dijo.
Y ascendieron por el volcán por una hora hasta el cráter. Allí vieron hacia el fondo, estaba lleno de lava burbujeante, formando un gran lago. Ulrich la miró.
-¿Preparada?- le preguntó- ¿Que harás?- preguntó ella. Ulrich sonrió- ¿Confías en mí?- le preguntó, tendiéndole la mano. Ella se la cogió. Ulrich la agarró suavemente, la rodeó con su aura, y saltó a la lava, mientras Noelia gritaba asustada.
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(1) En realidad Roma no fue solo Imperio, también fue Monarquía en sus inicios, después República, Principado,y finalmente Imperio. La época más gloriosa sin duda fue la República, siendo el Principado una etapa de transito entre ambas épocas.
Disculpad el retraso chicos, pero la pereza me pudo ^^U. Pero tranquilos, que esta historia se termina!
Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who. Los personajes de Marvel que aquí aparecen tampoco me pertenecen, sino a su legítimo propietario, de acuerdo con los derechos de copyright
