Código: Guardianes

Capitulo 44

-¡AHHHHHHH!- el grito de terror de Noelia retumbó por todo el cono volcánico. Ulrich creó una esfera de energía a su alrededor para protegerla del magma y poder pasar sin sufrir daños. Ella le miró cuando notó que no ardía- ¿!Estas loco?!- le gritó. Ulrich la miró- ¿Porque crees que me tiré al maga, eh? Yo sabía que esto pasaría, bueno, lo provoque yo- dijo el chico. Ella le dio un golpe en el pecho y se rió- Tonto...- le espetó. Ulrich se rió y la besó en la frente. Ella se sonrojó un poco.

Siguieron bajando por un buen rato, hasta llegar al suelo de roca. Allí, Ulrich creó un pasillo por el cual podía pasar fácilmente un camión, y, con Noelia de la mano, llegó hasta la pared contraria del volcán, donde había un pasadizo.

-Parece que conozcas este volcán como tu casa- comentó ella. Ulrich se rió- Aprendí a seguir mi instinto, ¿sabes?-le respondió.

Ella asintió, supuso que, tras tanto tiempo como guardián, ya era algo común hacer esas cosas que para otro, hubiera sido todo un suicidio. Ulrich la llevó por las galerías del volcán con rapidez, el calor la estaba abrasando suponía el chico. La miró.

-¿Vas bien, Noe?- le preguntó. Ella asintió- No te preocupes por mí, Ulrich, voy bien- le dijo ella.

Ulrich la miró. Estaba sorprendentemente fresca, como si, más que en un volcán, estuvieran en el cuarto en el que "vivían" en el coliseo. Ulrich también notó que las manos y el cuerpo en general de la chica emanaba un gran calor, estaba ardiendo, no lo había notado hasta que ella le agarro de la mano y se habían metido en el volcán. Se decidió a preguntarla.

-¿Tienes algún poder, Noe?- le preguntó. Ella negó- No, no que yo sepa- le respondió. Él asintió, entendiendo- Estas ardiendo, pero no tienes fiebre, ¿es la primera vez que te pasa?- siguió- No, ni será la última, seguramente. ¿Por que lo dices?- le preguntó con curiosidad.

-Noto algo, la verdad, no se el qué exactamente, pero noto eso- le respondió.

-Bueno... no se si será un poder pero...- dijo ella, tras estar un rato callada, mientras ponía su palma en posición horizontal, y generando unas pocas chispas. Ulrich miró eso con curiosidad- Vaya... ¿solo puedes hacer unas pocas chispas?- le preguntó. Ella asintió- Si, pero a veces, en condiciones extremas, puedo hacer más fuego- le respondió.

-¿En condiciones de peligro, por ejemplo?- sugirió el alemán. Ella se hundió de hombros, y asintió- Supongo- comentó. u

Estuvieron en silencio un buen rato. Durante ese rato, Ulrich pensaba en lo que pasaba, tenía una ligera idea de lo que podía estar pasando, pero no podía arriesgarse a equivocarse, no con algo tan serio, así que decidió esperar a una mejor oportunidad, así que simplemente espero a que esa oportunidad llegara.

Tras un par de horas caminando, llegaron a una cueva grande como un campo de fútbol y bien iluminada por la roca lumínica que había en el techo, la cual le daba a la sala un aire espectral precioso. Allí pararon a descansar.

-¡Vaya si es grande este volcán!- comentó Ulrich, sentándose en una roca. Ella le mirço- ¿Estas cansado?- le preguntó curiosa- No mucho, estoy parando por ti, en verdad- le respondió. Ella asintió- Vaya, gracias...- le dijo ella, algo sonrojada.

Ulrich iba a decir algo, pero una presencia le hizo parar. Pudo notar que la energía que esta emanaba era muy grande, muy poderosa y extrañamente cálida. Ensguida se pusoen pié para encarar al personaje que aparecía. Era un hombre de tez blanca pero era moreno, tenía el pelo oscuro y los ojos marrones, y el pelo rizado. Llevaba una toga romana como ropa de color rojo intenso y detalles dorados, y una corona de laureles en el pelo. Ulrich le miró, era imposible que estuviera allí.

-¡¿Quien eres?!- le gritó Ulivh, preparando sus llamas. El personaje rió- Tranquilo guardián del fuego. No te haré daño ni a ti ni a la chica. Me llamo Alejandro- dijo, presentándose. Ulrich le miró- ¡¿Como puedes estar en el fondo de un volcán!?- le espetó.

-Yo soy el espíritu del volcán, su protector, podríamos decir. Soy aquel que lo guarda de presencias malignas. Hablando de eso, debería intervenir ya- comentó, mientras miraba en una dirección en particular. Tras eso, se desvaneció en fuego y cenizas. Ulrich se acercó a las cenizas que quedaban en el suelo y las tocó con las yemas de los dedos, analizándolas, y, tras unos pocos minutos así, se levantó y miro a Noelia.

-Es hora de irse. Hay que darse prisa- comentó el alemán. Noelia asintió- Vale, ¿vamos a internarnos más?- preguntó. Ulrich asintió- Hasta el fondo del volcán, si- dijo.

Y eso hicieron. Fueron bajando poco a poco, metro a metro, mientras Ulrich miraba a todos lados. Estaba en constante alerta, buscando por todos lados un indicio de un posible ataque, pero nada. Ni siquiera notaba que el volcán estaba cada vez más cerca de entrar en erupción. Noelia podía notarlo, sentía unas energías muy grandes chocar un poco más abajo, pero Ulrich ni se enteraba.

-Eh... Ulrich...- le llamó- ¿Sí?- le preguntó- ¿Lo notas?- preguntó- No, ¿que se supone que debo notar?- le preguntó- Pues la erupción- le explicó ella. Ulrich se paró un momento. Se concentró. Y se dio cuenta de lo que pasaba.

-Hay que darse prisa, ¡rápido!- gritó el chico empezando a correr por las galerías. Ella le siguió.

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Odd y compañía estaban senados en el foro. Estaban bastante cansados, habían recorrido Pompeya de lado a lado y de arriba a abajo varias veces y por todas las intersecciones, pero nada. No eran capaces de encontrarle y se estaban preocupados.

-¡Joder, donde estará!- se preguntaba William- Ni idea, pero parece que el volcán está a punto- comentó Patrick. Este estaba humeando ya, y los temblores de tierra eran cada vez más habituales.

-Hay que darse prisa, chicos- les dijo Herb- Podría estar en peligro- añadió.

-No creo, Ulrich es muy fuerte, en todo caso estará dando vueltas por ahí- comentó Patrick.

-¿Y por donde vamos? ¡Ya lo hemos recorrido absolutamente todo!- le espetó Nicolás- Pues no lo sé la verdad. Algo nos debe faltar, ya que no le encontramos- le respondió Jeremy.

-¿Miramos en el volcán?- preguntó Odd-

-Puede que esté allí, pero no creo que sea buena idea entrar, tío- le respondió William- Un volcán es un sitio muy peligroso, sí, pero somo gusrdianes, ¿no? Tenemos que ir a ayudar a nuestro amigo, esté donde esté- les respondió, seguro de sí mismo.

Ellos asintieron- Es verdad, pero, ¿por donde vamos?- le preguntó Patrick.

-Ya veremos. Por ahora, vayamos al cono volcánico, tenemos que darnos prisa- les dijo el guardián de las bestias.

Este se transformó en una águila y se elevó en el cielo. Sus compañeros le siguieron, rodeados de sus respectivas auras de colores, elevándose hacia el cielo, y dirigiéndose a gran velocidad hacia el volcán, pasando a través del humo, y adentrándose en su interior, protegiéndose del calor extremo con sus auras, e internándose en las entrañas del volcán. Una vez dentro, empezó la búsqueda. Se pusieron a buscar por todas partes, intentando encontrar una manera de encontrar al alemán, pero era complicado, ya que las energías dentro del volcán se confundían mucho. Aún así, decidieron mantener el ánimo en alto y buscaron por las galerías.

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Tras una hora andando por las galerías del volcán, Ulrich y Noelia habían llegado finalmente al centro del volcán. Pero se habían tenido que refugiar tras unas rocas, ya que había tumulto en el interior del mismo. Dentro del corazón del Vesubio, había unas extrañas criaturas: eran altas, de cerca de dos metros de alto, su piel estaba hecha de roca, y donde se suponía que tenía que haber unas articulaciones, había lava solidificada pero aún co su característico color naranja. Esa lava solida formaba también los ojos, la boca y el estomago de aquellos seres. Ulrich les miraba detenidamente.

-¿Que son esas cosas?- preguntó Noelia, algo asustada- Creo que sé lo que son...- comentó Ulrich- ¿Y bien?- preguntó Noelia, mientras uno de aquellas extrañas criaturas usaba lo que parecía un panel de control.

-Yo diría que son pyroviles, seres provenientes del espacio. Al menos a descripción que me dieron de ellos se parece mucho a estos seres- comentó.

En ese momento, vieron lo que parecía una reunión entre ellos, como si fueran a decidir alguna cosa importante. En ese momento, también vieron a aquel extraño personaje, Alejandro, al otro lado de la cueva. Este les vio sorprendido, y, en un abrir y cerrar de ojos, se colocó detrás suyo. Ellos le miraron sorprendidos.

-No me miréis así como guardián del volcán, puedo hacer esto y más...- les dijo él, haciéndose el interesante.

-¿Llevan mucho aquí los pyrovile?- preguntó Ulrich. Alejandro asintió- Así es, los pyrovile llevan aquí casi una década, llegaron en el año 67- les dijo. Ulrich le miró confuso- Eso significa que estamos en el año 77, ¿verdad?- le preguntó. Alejandro asintió- Hoy es 24 de agosto del año 77 chico, ¿porqué lo preguntas?- le dijo- Porque los acontecimientos se están adelantando, por eso...- musitó Ulrich.

De repente, hubo una explosión. Los pyrovile empezaron a correr frenéticamente por todos lados, intentando hallar el origen del problema, pero no eran capaces de encontrarlo. Ulrich miró a Alejandro- ¿Fuiste tú?- le preguntó. Este e encogió de hombros- Que va, no fui yo...- comentó.

Vieron entonces a una figura aparecer. Era la misma persona que se encontraron los compañeros de Ulrich, el hermano de Zeros, Quinto, aunque eso Ulrich no lo sabía.

-¡Pyroviles!- les llamó- ¡Mi nombre es Quinto, el hermano de Zeros!- siguió- ¡He venido a destruir al guardián del fuego, y a apoderarme del talismán del valor!- les anunció- ¿Sabéis donde está?- les preguntó.

Los seres de fuego le parecieron a hablar a Quinto, pero, sorprendentemente, los tres le entendieron a la perfección- Está en esta sala, poderoso Quinto...- le dijo uno de ellos, con voz gutural.

-Eso ya lo sé. Lo que quiero saber es donde, exactamente- les preguntó de nuevo. El pyrovile señaló a la roca tras la que los tres se escondían. Quinto sonrió de medio lado y creó una gran esfera de energía oscura y se las lanzó.

En ese momento, Ulrich preparó sus chakrams, alzó su energía, y se preparó para el combate. Creó una enorme esfera de llamas y se la lazó al demonio, quien la paro con una mano y, con poco esfuerzo, devolvía el golpe. Este no impactó en Ulrich ya que este aprovechó ese tiempo para ponerse a él y a los otros dos a buen recaudo. Quinto les miró.

-No huyas, guardián del fuego, pronto te mataré y me quedaré con el talismán del valor- les dijo.

Entonces, Quinto se lanzó a por Ulrich.

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Odd empezaba a arrepentirse de meterse en el volcán, todo ese calor le agobiaba, era mucho, y sudaba con fuerza.Y no solo a él le pasaba, a sus compañeros también, y aunque Jeremy intentaba calmar el calor usando hielo, era casi inútil ya que el hielo se derretí a los pocos segundos. El chico de morado les animaba- ¡Venga chicos, ánimo, ánimo!- les dijo.

-Ánimos mis narices Odd! Estamos perdidos!- le espetó William- ¡No estamos perdidos!- le respondió.

-¿Y que estamos, entonces?- preguntó Nico.

-Explorando, eso hacemos- le respondió.

Sus compañeros se miraron y suspiraron, ese Odd nunca cambiaría pensaron. Durante su descenso, notaron que la actividad del volcán poco a poco iba bajando, como si las cosas ahí abajo se estuvieran calmando, lo cual en parte les aliviaba. También notaban como las energías iban volviendo a su cauce dentro del volcán, n distinguir la de Ulrich de las otras, pudiendo notar otras tres energías de una naturaleza similar a la de su compañero, aunque una de ellas les era extrañamente familiar, pero supusieron que debía ser cosa del cansancio y lo dejaron pasar por el momento. Tras seguir la energía de Ulrich durante un buen rato, finalmente llegaron a la cueva donde estaban. Allí, vieron algo sorprendente.

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El combate entre Noelia, Ulrich y el guardián del volcán, Alejandro, contra Quinto estaba claramente decantado hacia este último, quien apenas se tenía que esforzar para derrotarles. Este les miraba divertido.

-Que flojos sois...- se reía, mientras simplemente les impedía moverse con cadenas de energía oscura fuertemente apretadas, asfixiandoles ligeramente, y atados a su vez al suelo. Era imposible escapar.

Quinto estaba a punto de darles el golpe de gracia. Tenía en cada mano un orbe de energía oscura, ya estaba dispuesto a lanzarla, cuando se giró de improvisto, con el ceño fruncido, e hizo desaparecer los orbes de sus manos.

-Eres tú...- comentó, mientras se giraba del todo. En ese momento, los tres pudieron sentir una enorme cantidad de energía surgir de repente, una energía casi idéntica a la de Ulrich,la cual era evidente que debía pertencer a alguien muy poderoso. A Ulrich le recordaba a la energía que emanaban los chakrams cuando fue a buscarlos.

-si Quinto. ¿Me echabas de menos?- preguntó el otro con voz pícara. El mencionado gruñó- ¡Te maté, Ignis(1), no puedes estar aquí!- le espetó Quinto.

Ninguno de los tres podía verle, pero era evidente que debía ser alguien poderoso para que Quinto se pusiera así de irritado.

-Ahora vas a dejar en paz a esos chicos y te vas a ir a casita a pensar lo que has hecho, Quinto- le dijo el tal Ignis. Quinto se rió- Tu siempre tan divertido, guardián del fuego...- respondió este.

Eso sorprendió sobremanera a Ulrich, ¿no eral él el el que poseía ese puesto? Eso le aturdió mucho- Corrección, ANTIGUO guardián, el guardián de verdad está detrás tuya, y no es buena idea darle al espalda- le dijo el tal Ignis.

En ese momento, una poderosa llama hizo que Quinto tuviera que pegar un sallto y ponerse unos metros por detras de los trds, dejando a los chicos poder ver a su salvador. Era un hombre de aspecto maduro, con ojos color chocolate, pelo castaño desordenado y algo de barba bien recortada en el mentón. Tenía una ligera herida en la mejilla derecha pero esta no era más que un pequeño corte. Sus ropas era la armadura de un centurión, era una armadura de color oro con sandalias altas que llegaban hasta la rodilla, con hombreras de color marrón y una capa color rojo.

-Maldito...- gruñó Quinto, algo enfadado, al darse cuenta de que las llamas habían logrado romper las cadenas. Ulrich y compañía se levantaron y miraron a Ignis.

-Gracias por tu ayuda, Ignis- le dijo Noelia. Este asintió- De nada. Ahora será mejor que me dejéis esto a mí...- les pidió.

-No Ignis. Yo soy tu sucesor, mi deber es ayudar, y lo pienso hacer- respondió Ulrich, seguro de si mismo.

-No seas necio chico. Tu solo no puedes con él, ni tú ni tus amigos pueden con él- le respondió el mayor. Ulrich se resistía a ceder- Puede, pero tu tampoco puedes con éñ solo, necesitas ayuda- le espetó.

El antiguo guardián sonrió de medio lado- Cierto, pero tenéis que ir con cuidado- les pidió.

Ellos asintieron- Tranquilo, Ignis- le respondió Noelia- Nos sabemos cuidar, además, yo soy inmortal- siguió Alejandro.

Ignis asintió agradecido, y se preparó para el combate. Quinto les miro con mala cara y les lanzó una fuerte honda de energía, la cual esquivaron dando un salto, tras lo cual, y con los pies cubiertos de llamas, Ulrich corrió velozmente hasta él en apenas un instante, dándole un fuerte puñetazo en la cara, haciendo que se tambaleara, con las manos en la cara, quejándose por la fuerza del puñetazo. También Ignis y Alejandro le atacaron, el primero con fuertes llamaradas y el segundo con rocas ardientes. Noelia no tuvo tanta suerte. Ella fue agarrada por el tobillo y fue tirada hacia un lado, con tan mala suerte de caer al borde de una caída a la lava. Ella chillo al notar como la gravedad tiraba de ella, tuvo que agarrsrse a un saliente para poder salvar la vida.

-¡NOELIA!- gritó Ultich asustado, pero no pudo ayudarla, Quinto no detenía sus ataques y el chico no podía moverse.

Ella jadeó, aquello no le gustaba para nada, si se caía moriría, bien por la propia caída, bien por la lava. A eso había que sumar su absurdo miedo a las alturas, maldijo a los dioses por hacerla así, parecía que se quisieran reír de ella por tantas cosas malas que le pasaban. Los ruidos de la batalla del fondo parecían lejanos ya, como un eco lejano, a cientos de kilómetros. En el fondo ella sabía lo que pasaba, los gases del volcán la afectaban como afectaban a los oráculos que vivían en Delfos, lo sabía por experiencia. Iba a tener una visión, como las que tenía cuando vivía allí. (2)

-Noelia...- la llamó una voz. Ella se vio en un lugar completamente negro. Solo se veía a ella-Noelia...- volvió a repetir la voz. Era una voz profunda, ni de hombre ni de mujer, pero era realmente poderosa y respetable.

-Aquí estoy. ¿Quien eres? ¿Donde estoy?- preguntó algo asustada- Esa pregunta es absurda, Noelia- le respondió la voz. Ella frunció el ceño- ¿A que te refieres?- le espetó.

-Dime, ¿ya lo has olvidado? ¿Ya olvidaste esa lección?- preguntó la voz ignorando la pregunta.

-¿Que lección?- preguntó ella- ¿Como derrotaste a aquel centauro?- preguntó la voz de repente- Pues... me monte en su grupa y...- ella fue cortada por la voz- ¿Que sentiste cuando casi te mata?- preguntó de nuevo.

-Un miedo atroz...- reconoció ella- ¿Y si tenías miedo, porque te enfrentaste a él?- le preguntó de nuevo.

-Era mi deber. Tenía que defender a mi hermano menor- le respondió- El valor sale en momentos de necesidad. Es una sensación poderosa, que nos puede dar mucho poder cuando se usa de forma adecuada, esa es la lección, Noelia- le respondió la voz.

-Es verdad, pero... pero...- dijo ella, con los ojos empezando a lagrimear- Tienes que tener valor, Noelia. El valor es un arma poderosa, pero recuerda, es n arma de doble filo...- le explicó.

Entonces, la voz se calló. Noelia volvió a su estado normal. Estaba a punto de acercarse. Cogió aire, y se impulsó con los brazos, y, con esfuerzo, logró subir su torso hasta por encima de la roca. Vio como se desarrollaba la batalla: Quinto llevaba las de ganar, los tres chicos estaban contra la roca, una fuerza les impedía casi respirar, y el demonio ya estaba a punto de lanzar su ataque. Vio también como Ulrich estaba cerca de la inconsciencia.

-¡ULRICH!- chilló ella, asustada, alzándose de un solo golpe, y, con el pecho iluminado de un fuerte rojo fuego, ella corrió hacia ellos.

En ese momento, a Ulrich le embargó una enorme fuerza y, al rededor de su cuello apareció un colgante. Este tenía un león rampante de color rojo fuego, como si fuera el de un escudo antiguo. Quinto gruñó- Tendré que quitarte yo mismo ese colgante...- dijo, mientras se acercaba. Antes siquiera de que pudiera alargar la mano para coger el talismán, una esfera de agua le impactó en la espalda, haciéndole trastabillar y girarse para ver quien se había atrevido. Gruñó al ver al resto de chicos llegar hasta allí.

-¡ULRICH!- gritó Odd, alegre- ¡¿Veis como tenía razón?!- les espetó a sus compañeros. Estos suspiraron- Si, Odd... perdona...- le pidieron. Odd hincho su pecho orgulloso, pero Ulrich tosió.

Ellos asintieron, comprendiendo, y se lanzaron contra Quinto. Este gruñó, no tenía tiempo como para estar luchando contra esos críos, así que decidió hacerlo a lo bestia: elevó su energía de una forma increíble, y lanzó una honda de energía tan fuerte que hizo retumbar toda la sala, tirando a los chicos inconscientes al suelo, los únicos que quedaron conscientes fueron los que estaban atados a la roca. Ulrich miró impotente como Quinto agarraba a William y le miraba burlón.

-¿Que te pasa, guardián del fuego?- le preguntó desafiante. Ulrich tosió- De... déjale...- le pidió.

Quintó negó- Este chico es importante para un futuro, muchacho. Me llevaría también tu talismán del valor, pero me temo que no puedo, me lanzarías tus llamas nada más acercarme y saldría incinerado- le respondió- No es que me importe demasiado, las llamas no me afectan, pero el calor sería tan grande que mis ropas arderían y este chico- comentó, mientras movía a William- moriría entre llamas. Y le quiero vivo- terminó, mientras sonreía y desaparecía entre llamas oscuras.

Ulrich solo se quejó, las heridas le empezaban a escocer, por suerte, las cadenas que le ataban a la pared a él y a los otros habían desaparecido y podían moverse de nuevo en libertad. Ignis tenía el ceño fruncido, mientras miraba a los otros chicos. Eso no era buena señal en ningún caso.

-Volvamos a casa, chico- le dijo a Ulrich. Este asintió y miró a los otros dos.

-Normalmente nos pararíamos a despedirnos mejor, pero me temo que no podemos...- les dijo, algo cansado. Ambos le restaron importancia- No pasa nada, estoy acostumbrado- dijo Alejandro, mientras se daba la vuelta- Buena suerte en vuestra misión, chicos- les dijo, mientras desaparecía de allí.

Noelia miró a Ulrich- Bueno...- dijo ella, haciendo círculos con el pié. Ulrich sonrió- ¿Quieres que te llevemos a Roma?- le preguntó. Ella negó- No quiero ir a Roma... sino contigo- le respondió ella.

Ulrich la miró sorprendido- Pero tú eres de esta época, y...- ella le abrazó antes de que pudiera acabar- Por favor...- dijo ella, medio llorando. Ulrich la acarició un poco el cabello. Miró a Ignis. Este estaba igual que él, no sabía que decir.

-Yo...- decía Ulrich- Me temo que no sé que decir- acabó por decir- Lo siento...- terminó.

Ulrich abrió un portal, y, con ayuda de Ignis, cargó con sus compañeros a través del mismo. Antes de que se cerrara, Noelia se coló entre ellos mientras se reía.

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Atenea estaba pensativa, sentada en su salón, mientras leía su libro mágico. Notó como se abría el portal, y se sorprendió mucho por lo que veía, ya que vió a Ulrich cargar con Odd Patrick y Herb, a un extraño cargando con Percy, Jeremy y Nico, y a una chica de unos 16 años con aspecto de perro junto a ellos, mientras se acercaban.

-¿Que ha pasado, Ulrich? ¿Y quien es este hombre?- le preguntó. Este la miró cansado, y trago saliva.

-Pues...- dijo, mientras intentaba mantenerse en pié- Me llamo Ignis, el antiguo guardián del fuego- se presentó el otro- Quinto se ha llevado al actual guardián de la oscuridad, y por poco no se lleva también el talismán del valor- le explicó- En resumidas cuentas, eso ha pasado- le explicó.

Atenea asintió- ¿Y solo atrapó a William aunque podría haberse llevado al resto? Ya veo... Ignis, por favor, quédate con nosotros- le pidió.

Este se rió- Reina Atenea, he estado con ellos desde mucho antes de que empezara todo este lío- ¿Y quien eres en verdad?- le preguntó ella curiosa. Ignis se rodeó por un instante de fuego, y allí apareció la última persona que Ulrich se hubiera esperado. Delante suya estaba Jim Morales, Jimbo para los amigos. Eso hizo que se acabara de desmayar, y se cayó al suelo.

-Vaya... debe ser una gran impresión- comprendió Jim. Ella asintió- En cualquier caso hay mucho que explicar, supongo que la reina Diana te mandó a vigilar que, al menos, parte de los guardianes estuvieran presentes cuando todo empezara, ¿verdad?- le preguntó ella.

Jim asintió- Así es, con su poder, me dio la capacidad de poder cambiar mi aspecto a uno diferente. Gracias a mi condición de guardián, pude vivir casi 2000 años, y así vivir todas las experiencias que he tenido. Me transformé en Jim para pasar desapercibido, y durante muchos años, olvidé quien era realmente, solo recordaba lo que viví como Jim. Con la llegada de Jeremy a Kadick, lo recordé todo, y traté por todos los medios de impedir qe se separaran. Por suerte, lo logré- dijo este, alegre.

Atenea asintió- Muchas gracias, Ignis- le dijo ella. El aludido negó- Recuerde, soy Jim con este aspecto- le corrigió el hombre. Atenea asintió, con una ligera sonrisa- Ayúdame a llevar a estos chicos a unas camas para que descansen. Fue un día duro- y así hicieron.

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No se despertó hasta recibir un cubo de agua encima, tras lo cual, pegó un grito por lo fría de la misma, y miró a sus captores. Estos tenían sus gabardinas negras y una cara de psicópatas que daban grima, al menos, esa era la percepción que tenía desde su posición William. Notó que estaba encadenado de pies y manos, aunque eso en el fondo no le importaba demasiado. Aún usando sus poderes, no podría romper esas cadenas, ya que eran de color oscuro, las mismas que tenían apresadas a Ulrich. Les miró a los ojos, serio.

-Soltadme- les dijo. Ellos negaron- No, guardián de la oscuridad. No te podemos soltar. Eres muy importante para nuestros planes...- dijo Zeros, mientras se acercaba.

-¡Si me queréis sonsacar información, lo lleváis claro!- les espetó. Ellos se rieron.

-No queremos eso, sino otra cosa. Pero tranquilo guardián, dentro de poco sabrás para que te queremos- dijo Phoebe, mientras se enrollaba el pelo con un dedo y le miraba con una sonrisa golosa. William se estremeció.

Tras ese último comentario, los 7 se fueron de allí, dejando a William solo.

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Mientras todo esto pasaba, las chicas, en vista de que no habían podido ir con los chicos a la misión, decidieron ir a divertirse. Para ello, fueron a un centro comercial a dar vueltas mientras hablaban entre ellas, y, en el proceso, algunas de ellas miraban algún que otro escaparate, en el caso de las gemelas y Aelita, de librerías, otras, como Aurora y Sam, prefería mirar los escaparates de las tiendas de música, mientras Yumi y Electra simplemente se entretenían mirando como Sissi miraba emocionada los escaparates de las tiendas de ropa.

-Nuna cambiara, ¿verdad?- preguntó Electra. Yumi asintió- Es cierto que ahora está muy distinta, pero supongo que su gusto por la moda es algo que no se puede cambiar- comentó la más alta.

Mientras se giraba para contemplar el edificio, Electra vio algo curioso. Aelita estaba a su derecha, junto a las gemelas, ojeando unos libros en una librería. Pero a su izquierda, una chica idéntica a Aelita estaba en una tienda de música, mirando unos cascos para móvil. Eso hizo que frunciera el ceño y se acercara a la joven. Desde más cerca, Electra vio que, efectivamente, esa chica era igual a Aelita, solo que su color de pelo era ligeramente más oscuro. Aún así, tenía sus mismos ojos verdes, su misma mirada astuta, y esa aura de tranquilidad que rodeaba a su amiga. Decidió hacerle una foto a ella y a Aelita, de tal manera que ambas salieran en la foto. Tuvo una idea genial, sonrió, y se acercó a Aelita.

-¡Aelita!- la llamo. Ella se giró- Dime Electra- Te sacaré una foto, ven anda- le dijo la rubia, mientras la agarraba del antebrazo, y la colocaba de espaldas a la otra chica. Electra sonrió, estaban en la posición perfecta. Sacó su móvil y sacó varias fotos. Una vez que vio que estaban bien, sonrió.

-Muy bien, gracias Lita- le dijo ella. Aelita la miró curiosa- ¿Por que tantas ganas de una foto- Por esto- le dijo, enseñándole la foto. Ella la miró- Yo no veo nada- le dijo. Electra suspiró- Fijate en el fondo anda- le pidió.

Ella lo hizo, y, por efecto mariposa, el resto de chicas se acercaron a ver que pasaba. Yumi reconoció a la otra chica en el acto.

-Taelia...- murmuró ella, demasiado bajo para que las otras escucharan- Es curioso, ¿verdad?- dijo Aurora.

-Si, es verdad- comentó Susan.

Entonces, recibieron una llamada de Atenea, tenían que ir enseguida. Así que fueron directas a la Hermita. Allí vieron a jim y a Atenea de pie, mientras cuidaban de sus inconscientes compañeros.

-¡¿Que ha pasado?!- gritó asustada Aurora, acercándose.

-No estoy segura, pero desde luego es grave- respondió Atenea.

Las chicas suspiraron- ¿Necesitáis ayuda?- preguntó Susan, calmada- Sí. Mientras tanto, os explicaremos lo que pasó.

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1) Ignis significa fuego en latín.

2 )Los oráculos de Delfos tenían visiones y "entraban en trance" por los gases que emanaban desde el interior de la tierra, ya que Delfos está situado en una brecha.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who. Los personajes de Marvel que aquí aparecen tampoco me pertenecen, sino a su legítimo propietario, de acuerdo con los derechos de copyright