Código: Guardianes

Capítulo 50

Estaba claro que lo que se decía de la Perla era verdad. Era un navío realmente veloz, en poco tiempo habían dejado atrás Port royal, el cual ya se perdía en el horizonte. Nada más levar anclas, Barbossa se colocó en la proa del barco catalejo en mano, pegando gritos a sus marineros y maldiciendo cada vez que veía a Jack dando ordenes, todas ellas opuestas a las que el daba. Aún así, los piratas seguían fielmente las indicaciones de Barbossa y pasaban de lo que les decía Jack, aunque el único que se saltaba esa norma era un hombrecillo rechoncho, de pelo ya canoso, ojos oscuros llenos de picardía y barba bien perfilada. Vestía un chaleco azul sin mangas con una camisa de manga larga algo rancia y de color blanco descolorido,y con unos pantalones marrones y botas bajas. Aquel hmbre se les había presentado como Joshamee Gibbs, Gibbs para los amigos, y precisamente Jack era uno de esos amigos.

-¿Entonces lo que estamos buscando es un talismán?- preguntó Gibbs al acabar de oír su historia- Exactamente- le contestó William- Esperemos que este sea el lugar correcto, ya que todo hace indicar eso...- comentó Sam.

-¿Y dices que tu controlas el agua y esas cosas?- preguntó Jack mirando a Jeremy. Este asintió- ¿Podrías hacerme un grandísimo favor?- le preguntó el pirata, mientras se llevaba a Jeremy a un lugar algo más reservado- ¿Que... que favor?- preguntó Jeremy. Jack le dió una cantimplora. Jeremy supuso que le pediría que hiciera que las reservas de agua fueran más duraderas o algo por el estilo. Que equivocado estaba.

-¿Me puedes convertir este agua en ron, porfavor?- le preguntó Jack. Jeremy suspiró, que típico de Jack. Jeremy tocó por unos segundos el agua que había en ella, y se la entregó a Jack- Prueba- le pidió.

Jack entonces dio un largo sorbo, y sonrió satisfecho al notar que era ese líquido tan preciado para él- Muchas gracias, muchacho. Has hecho tu buena labor del día- dijo un contento Jack, mientras se escabullía al interior del barco de nuevo.

Jeremy entonces suspiró, y se dirigió de nuevo a donde estaban sus compañeros. Cuando volvió, se sentó junto a ellos a ver pasar las horas. Debido a que no eran miembros oficiales de la tripulación, Barbossa no les daba instrucción alguna, además, como no tenían ningún tipo de entretenimiento salvo ver a los piratas trabajar y como alguna que otra gaviota sacaba un pez del agua, se aburrían muchísimo. Para entretenerse lo único que se les ocurrió fue ver a Jeremy hacer figuras con el agua, como minicaballos corriendo por el suelo, o con serpientes de agua en sus brazos. Noelia, en cambio, se interesaba por lo que hacían los piratas. Les veía ir de acá para allá, preparando los cables para las velas, amarrando bien los toneles con las provisiones, o manteniendo la cubierta del barco limpia. Se fijo en que, por primera vez desde que habían entrado al barco,Jack y Barbossa no discutían, lo cual era realmente sorprendente, teniendo en cuenta el amplio historial de peleas que tenían en su haber. Intentó agudizar el oído para ver que decían, pero no podía oírles ya que el sonido de las olas rompiendo contra el barco y los murmullos de los piratas se lo impedían. En ese momento, Noelia decidió recostarse sobre su compañero más cercano, en ese caso, Jeremy.

-Tengo algo de sueño...- murmuró, mientras apoyaba su cabeza sobre el hombro del rubio. Este sonrió, mientras pasaba una mano por su espalda y acariciaba a la joven. Para ellos ya era como una hermana menor.

-Es tan mona, así dormidita- comentó Sam, con estrellas en los ojos- Si, aunque así parezca inofensiva, esta chica sabe defenderse de lo que sea- dijo William, quien activó su gema e invocó su espada, y con ella la armadura. Tras coger su capa, envolvió con ella a la durmiente Noelia.

-Su historia es algo trágica, pero aún así supo seguir adelante- comentó Jeremy, mientras mecía el barco con ligeras olas, las cuales poco a poco hicieron que parte de la tripulación se fuera quedando amodorrado, hasta cerrar los ojos y dejarse llevar por el sueño. Para cuando Jeremy se quiso dar cuenta, ya casi nadie quedaba despierto, solo él, Barbossa y Jack permanecían despiertos.

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La primera en salir fue Aelita, seguida rápidamente por el resto, quienes por poco acaban en el suelo unos tirados sobre los otros. Un rápido vistazo les hizo ver que se encontraban en la bodega de algún barco ya que la sala se movía ligeramente. Había un par de vigas de madera oscuras las cuales sostenían el techo, y varios travesaños que recorrían la bodega de lado a lado y que atravesaban las vigas, formando así una buena estructura para mantener el techo. En las paredes se disponían varios toneles, los cuales contenían toda clase de víveres, como agua o comida, desde galletas secas a productos más perecederos como carne o fruta para evitar el escorbuto. No había ningún ojo de buey, por lo que no se podía ver hacia donde estaba orientado el barco, y la única fuente de luz eran un par de velas sujetadas en una de las vigas con una cuerda. Se fijaron además que una parte de la bodega estaba destinada a servir de habitación a los marineros del barco, ya que, atadas a unos ganchos en los extremos de la sala, había dispuestas varias hamacas, las cuales tenían una pequeña almohada en uno de los lados.

-Bueno, habrá que salir a cubierta a ver donde estamos- propuso Odd, mientras se dirigía a la puerta. Nadie le llevó la contraria, así que fueron saliendo poco a poco de la bodega, tratando en todo momento de ir haciendo el mínimo ruido posible, para así no alarmar a los posibles marineros que hubiera. Tras un par de minutos andando por las entrañas del barco, y sin ver a ni un marinero, el grupo llegó a cubierta. Fue ahí donde vieron a los marineros. Todos ellos parecían seres humanos normales, aunque les notaban algo extraño. Desde luego no eran seres humanos normales y corrientes. Y el barco tampoco era muy normal, que se dijera. Era de madera, con las velas blancas, contaba con los tres mástiles habituales y con cuerdas sujetando el velamen a los mástiles. Lo más característico del barco era su proa, ya que esta tenía una parte alargada con forma de pico, simulando ser una boca llena de dientes. En la popa, se podían ver un par de balcones, el de abajo más amplio que el de arriba, y con un ventanal en el de abajo.

-¿Un barco pirata?- supuso Odd en voz baja- Este me suena de algo, pero no se de qué...- murmuro Nicolás, mientras observaba a la tripulación.

En ese momento, uno de los marineros se percató de su presencia- ¡Polizones, polizones!- grito, señalandoles. Un segundo más tarde, estaban rodeados por toda la tripulación del barco. Algunos de ellos les amenazaban con los filos de sus armas y apuntándoles con sus trabucos.

-¡Matemosles capitán!- gritaba uno-¡Pasemosles por la tabla capitán!- gritó otro. Entonces todos los piratas se retiraron y dejaron pasar a un hombre joven. Era de piel blanca, de pelo castaño largo y un pequeño bigote. Llevaba un pañuelo de color oscuro en la cabeza, con una espada en la cintura. Contaba con una chaqueta negra sin nada debajo, con unos pantalones negros y botas marrones.

-Primero debemos saber como han llegado a aquí, si hace años que no pisamos puerto y hasta ahora no nos hemos percatado- les dijo- Pero capitán Turner- dijo uno- Eso no es importante, déjeme...- el capitán hizo un ademán con la mano para que le dejara hablar- Tranquilo, yo me encargo- dijo el joven- Me llamo Will Turner, capitán de este barco, el Holandés Errante- se presentó- ¿Cómo habéis entrado en mi barco?- les preguntó inmediatamente.

-Es... es largo de explicar, ¿sabes?- le dijo Herb- Tenemos tiempo- dijo Will,mientras se cruzaba de brazos y apostaba una posición más cómoda, cambiando el peso que apoyaba en cada pié.

Cómo parecía que de allí no se iban sin contarles lo que pasaba, decidieron contarles entre todos su historia. Will les escuchaba atentamente, y parecía creerles ya que de vez en cuando les hacía alguna pregunta, aunque los compañeros del capitán estaban algo nerviosos y constantemente tenían que ser parados por Will. Media hora más tarde ya habían terminado de dar la explicación pertinente, y el grupo esperaba con algo de tensión la respuesta de Will.

-¿Sabéis donde puede estar ese famoso talismán?- preguntó Will al rato- No, nunca se sabe donde pueden estar, solo buscamos pistas que nos puedan llevar al talismán- le explicó Herb. Will asintió- Sé de alguien que os puede ayudar- dijo Will, mientras se giraba y encaraba a su tripulación- ¡Arriad las velas, nos vamos a ver al capitán Barbossa!- gritó, mientras ponía en marcha a todos los piratas, aunque estos no parecían muy alegres por la idea de tener allí a los chicos.

-Disculpadles, suelen desconfiar de los extraños- les dijo Will- Es normal, pero tu nos crees...- comentó Asmae- Ya, he visto cosas muy raras, cofres del tesoro malditos, monstruos marinos gigantes... ya me creo prácticamente cualquier cosa- les dijo Will- Mi tripulación también lo han vivido, pero supongo que hasta que no os ganéis su confianza no confiaran del todo en vosotros- les dijo Will.

-En cualquier caso, ¿en que podemos ayudar?- preguntó Electra. Will pensó- Uno de vosotros controlaba el viento, ¿verdad?- preguntó. Aurora dio un paso adelante- Esa soy yo- dijo, sonriente- En ese caso, impulsa el barco en la dirección que te indique- le pidió Will, a lo que Aurora asintió conforme. Enseguida el viento empezó a soplar con fuerza, moviendo así el barco en la dirección deseada, aunque no soplaba lo suficientemente fuerte como para ser molesto.

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Gracias a que los miembros del grupo se podían localizar por sus auras desde bastante lejos, se pudieron reunir en varias horas, en vez de tardar días, o incluso semanas, de haber usado los métodos convencionales. Nada más ver el barco desde el fondo del horizonte, los chicos supieron que Jeremy, William, Noelia y Sam estaban allí. Lo confirmaron cuando vieron acercarse al navío a una velocidad espectacular, transportado por una gran ola, hasta ellos, aunque tal fue el ímpetu con el que la ola les llevó hasta allí, que por poco los barcos no chocan. Por suerte, y con un poco de ayuda por parte de todos, impidieron la colisión, y sin esperar siquiera a que se echaran las anclas para mantener los barcos en su sitio y echar cuerdas al otro barco para pasar, los adolescentes se encontraron en El Holandés, dándose un fuerte abrazo grupal, contentos por ver a sus compañeros desaparecidos. Tanto William como San se sorprendieron de ver a una chica idéntica a Aelita entre sus compañeros, pero rápidamente les explicaron la situación, y cuales suponían que eran los planes de Zeros y de sus hermanos. De la misma manera, Noelia y compañía les fueron contando lo que les pasó a Sam y a William en su encierro, lo que les hicieron, como escaparon, y como acabaron juntándose con Jeremy y Ulrich en aquel mundo. Mientras los guardianes hablaban entre ellos, Will Turne se acercó a Barbossa.

-Hace tiempo que no nos veíamos, capitán- dijo Will, estrechando la mano del viejo pirata- Espero que mi esposa esté bien- siguió Will. Barbossa asintió- Tranquilo, la voy a visitar habitualmente y tanto ella como tu muchacho está bien- Will asintió- ¿Para que me buscabais?- preguntó Barbossa.

-Ellos están aquí para buscar el mimo objeto que sus compañeros, un talismán o algo así- le explicó Will. Tras un rato más de charla, el grupo finalmente había terminado de explicar al otro grupo su aventura.

-¡Will Turner!- gritó entonces una voz. Dese La Perla saltó Jack Sparrow, quien aún estaba bajo los efectos del ron que bebió antes ya que andaba dando traspiés. Rápidamente, o al menos todo lo rápido que un hombre ebrio puede andar, se acercó al joven, a quien abrazó fuertemente.

-Yo también me alegro de verte, Jack...- murmuró Will mientras Jack seguía abrazándole, aunque apretaba cada vez más y empezaba a hacerle daño así.

Tras separarse de Will, Jack sonrió- Dime, ¿ya te ha contado Barbossa el plan?- preguntó. Will asintió- Si, Jack- respondió- ¡Fantástico, que corra el ron!- gritó Jack, animado. Todos le miraron con la ceja en alto- ¿No hay ron?- siguió el pirata, desanimado. Iba a seguir con su monologo cuando una sombra apareció surcando el agua. Antes de que nadie pudiera reaccionar, unos enormes tentáculos negros con grandes ventosas surgieron del agua y atraparon ambos barbos, dejándolos inmovilizados. Desde el agua se oyó un rugido espeluznante

-¡Pensé que lo habías matado!- gritó Barbossa, sacando su espada, mientras daba varios pasos hacia atrás- y miraba a Jack- Yo también...- murmuró el aludido, preparándose para el combate. Wll Turner no parecía demasiado nervioso, ya que miraba uno de los tentáculos de la bestia.

-Que raro...- comentó este, a los pocos segundos, con el ceño fruncido- No me obedece a mi tampoco- dijo Odd, tensando su arco y lanzando flechas a las ventosas. Como no parecía que la diplomacia fuera a funcionar, tuvieron que usar la fuerza. Los tentáculos se movían por toda la cubierta, golpeando sin ningún tipo de control, a veces los tentáculos se liaban entre ellos, a lo que la persona más cercana aprovechaba para cortar ambos tentáculos, pero cada vez que cortaban uno, se regeneraba a los pocos segundos, como si nunca se lo hubieran cercenado. Era realmente desesperante.

Las cosas se pusieron peores cuando apareció una figura humana en cubierta, rodeado de grandes sombras, e irradiaba una fuerte energía, muy parecida a la de Dinto. El espectro rápidamente se quitó la capucha, dejando ver su rostro. Se trataba de un hombre de pelo grisáceo y ojos azul oscuro, aunque era de aspecto joven, y tenía la cadena de su colgante en el cuello.

-¿¡Quien eres!?- le gritó Sam. El personaje miró a uno de los tentáculos, con are soñador- Mi nombre es Ticio...- dijo entonces- ¿Os gusta mi mascota? Es muy... juguetón- comentó con una sonrisilla.

-El Kraken está muerto, así que este ser no puede ser- dijo entonces Jack. Ticio asintió- Así es, este ser tan adorable es oscuridad pura- les dijo Ticio- Solo me obedece a mi. Y la orden es clara, ¿verdad?- preguntó este mirando a su "mascota".

El ser de oscuridad metió un poderoso rugido que hizo estremecer a todos. Enseguida Ticio dio un salto y cayó encima del mástil más alto, y enseguida los tentáculos de la criatura se agitaron y empezaron a golpear en todas direcciones. Era realmente caótico, además, la mitad de los miembros del grupo no podían usar sus poderes debido a que estaban en un barco sobre el mar, tenían que usar simples esferas de energía, las cuales no parecían causar mucho daño. Aurora nada más empezar el combate alzó el vuelo y se lanzó en picado contra Ticio, quien no pudo esquivarla a tiempo, cayendo ambos al agua. Jeremy, al verlo, se tiró de cabeza al agua a ayudar a la chica, aunque con el viento, Aurora creó un remolino enorme que salía del agua y era tan alto como un edificio de veinte plantas. En el interior del mismo, Ticio era golpeado constantemente por Aurora, quien volaba a una velocidad increíble, mientras Jeremy le mantenía fuertemente sujetado dentro del torbellino de agua. Fuera, en la cubierta de la Perla, la batalla contra el Kraken oscuro continuaba. Susan y Marin no podían saber por donde vendrían los ataques ya que el ser de oscuridad no seguía ningún pensamiento, y aunque podían utilizar los poderes de Susan para saber que hará el Kraken oscuro, eso haría que Susan se quedara indefensa y que Marin la tuviera que defender, y tendría que gastar mucha energía. Viajar en el tiempo era una cosa. Ver el futuro no era tan fácil, y cuando lo intentaba se cansaba por la falta de entrenamiento, así que decidieron que era mejor no hacerlo mucho. Entre golpe y golpe, los únicos que podían usar sus poderes eran Percy ya que, al hacer de su brazo una espada afilada, podía cercenar sin demasiada dificultad los tentáculos del Kraken, aunque estos se regeneraban a los pocos segundos. Yumi podía usar la madera del barco para hacer crecer lianas que sujetaban al monstruo de oscuridad, aunque debido al estado de la madera, las lianas no eran muy fuertes. Del mismo modo estaba Odd, quien se afanaba por tirar flechas a las ventosas, aunque muchas de las mismas no se llegaban a clavar debido a la escurridiza piel del Kraken, y las heridas que pudiera causarle transformado en algún animal se cerraban casi en el acto. Electra golpeaba constantemente los tentáculos con rayos, produciendo en la piel quemaduras de mal aspecto, aunque curiosamente esas heridas costaba más que se regenerara, pero igualmente lo hacían. La guardiana del rayo tuvo en un momento de inspiración de lanzar los rayos al agua, pero Patrick, quien acuchillaba uno de los tentáculos con su cimitarra, la advirtió de que no era buena idea si no quería freir a Jeremy y a Aurora. Con respecto al resto, lo único que podían hacer era golpear al Kraken con sus armas, pero no servía de nada. La oscuridad de ese ser no era dañada ni por la luz de Aelita, aunque si que le hacía daño. Cuando Aelita invocó su escudo, lanzo una esfera de luz pura que impactó directo en uno de los tentáculos, y la parte destruída no se llegó a regenerar, pero nadie se dio cuenta de eso. Nadie, excepto Nicolás, quien tuvo una idea.

-¡Aelita, ataca solo con rayos de luz!- le gritó. Ella le miró- ¡Funcionará, créeme!- ñe gritó. Ella asintió, y creo más esferas de luz, las cuales golpearon al Kraken en varios tentáculos, los cuales no se regeneraron de nuevo. Aelita sonrió- ¡Muy bien, Nico!- le gritó ella, alanzado el pulgar. Nico le devolvío el geto, mientras veían al animal de oscuridad gemir de dolor, bajando poco a poco. En ese mismo momento, oyeron a Aurora y a Jeremy gritar, por lo que se giraron. Vieron, con horror, a Jeremy y a Aurora en el agua, con el chico sosteniendo a Aurora en el agua para que no se ahogara, ya que ella estaba medio mareada y no sabía ni a que lado miraba. Cerca de ellos, y suspendido en el aire, se encontraba Ticio, con la cara alzada mirando al cielo, y completamente mojado, con el pelo por la cara.

-Vaya, vaya...- murmuró, de forma casi inaudible- Y yo pensando que el Kraken oscuro sería capaz de deteneros... tal parece que os subestime- dijo, acercándose poco a poco, mientras era rodeado por energía oscura como la noche- Y no solo eso, incluso habéis sido capaces de pararme los pies, aunque fuera por poco tiempo- comentó, mirando a Jeremy. Este estaba intentando escabullirse por el agua junto a Aurora, pero la penetrante mirada de Ticio le dejó clavado en su posición.

Ticio entonces alzó la mano, de la cual nació una esfera de energía oscura, tras lo cual, miró a los miembros del grupo, mientras dirigía la esfera hacia Jeremy y Aurora- Dadme el talismán de la entrega o esos dos morirán entre terribles sufrimientos- les amenazó, con voz calmada. Ellos miraron con miedo a Ticio, viniendo de donde venia estaba claro que no era un farol.

-Nosotros aún no hemos recuperado ese talismán, Ticio- le espetó Herb. El aludido le miró- Ya veo...- dijo al rato, tras lo cual suspiró, y se esfumó en humo. Jeremy aprovechó ese momento para saltar hacia la cubierta del barco con Aurora en brazos. En seguida el resto se acercó a ellos.

-¿Estará bien?- preguntó Percy, con evidente preocupación. Yumi puso la palma de su mano en la frente de la chica. La retiró en seguida- ¡Está ardiendo!- dijo preocupada, mientras buscaba una manera de curar a su amiga.

Rápidamente se acercaron varios piratas con curiosidad, que fueron los primeros en poder salir del estupor que les provocó la pelea contra el Kraken, ya que la gran mayoría había huido, escondiéndose en las bodegas. Solo Will, Barbossa, y unos pocos piratas se habían quedado en cubierta.

-Pobre chica... era tan joven...- comentó de repente Barbossa, tras mirar por un rato corto a Aurora- ¡¿Como dices?!- dijo Electra, mientras encaraba al capitán- Esa chica tiene una enfermedad muchacha- les dijo Barbossa- ¿Cómo se llama esa enfermedad?- preguntó entonces Sam- La llamamos la enfermedad del marino, seguramente haya sido por eso que hay en el agua- dijo el pirata, señalando el agua. Efectivamente, el agua estaba manchada por una mancha color negro. Rápidamente supieron de que se trataba, era la sangre del Kraken oscuro. La sangre era tóxica supusieron, por eso Aurora estaba enferma. Pero había que actuar rápido.

Yumi se puso manos a la obra y se rodeó de su energía para intentar curar a la chica, pero pasaban los minutos y nada parecía mejorar. Aurora estaba sudando y estaba blanca como la pared, e incluso empezaba a delirar. El más preocupado con diferencia era Percy. Se sentía impotente ante esa situación, dando vueltas por cubierta como un pollo sin cabeza, mientras murmuraba y se iba estresando cada vez más.

-¿Cómo vas?- preguntó Percy al rato- No sé como solucionar esto...- se quejó Yumi. Sam miró a su hermano con preocupación, así que decidió acompañarle.

-Alguna manera debe de haber para salvarla...- decía Percy, al otro lado del barco. Sam y él estaban ahí, mientras observaban a Yumi intentando curarla- Si hay alguna manera seguro que Yumi la descubrirá- le aseguró ella. Percy suspiro- Espero que estés en lo cierto...- comentó este.

De esta manera, todo el grupo se encontró con que no eran tan invulnerables como en principio habían pensado. Un veneno lo suficientemente fuerte podría matar a cualquiera de ellos, por muy guardianes que fueran, aún tenían debilidades. Eso era algo que rondaba por la cabeza de todos, pero hasta ese momento no se habían enfrentado a algo así. Es cierto que hace un tiempo varios de ellos les había sentado mal la comida de Rosa, pero con un poco de ayuda de Yumi se había solucionado rápidamente. El caso que en ese momento les ocupaba era mucho más grave.

-Necesito sangre y ya- dijo Yumi tras examinar por decimocuarta vez a la angélida- Le extraeré el veneno del cuerpo pero eso la hará debilitarse mucho y necesitará recuperar toda la sangre perdida- les explicó- Lo haré yo- dijo sin dudarlo Percy, mientras se arremangaba la camisa y dejaba su brazo al descubierto. Yumi le miró- No estoy segura de que tu sangre sea compatible con la de ella, creo que si por lo que he comprobado pero...- ella fue cortada por el chico- Sácame la sangre que te haga falta y dásela a Aurora, no me importa- le dijo él, con la boca seca.

Sus compañeros le miraron sorprendidos- ¿¡A que esperas!? ¡¿A que ella se muera!?- le espetó él de golpe a Yumi. Ella simplemente asintió, y usó el botiquín que tenía Susan preparados para emergencias como esa en una dimensión de bolsillo. Yumi cogió los utensilios, e hizo una incisión en el brazo de Aurora, que era el lugar que estaba más afectado por el veneno a juzgar por los manchones negros que presentaba su piel. Enseguida salió la sangre, la cual en vez de ser de un intenso tono carmesí era más bien tirando a morado, producto del veneno. Yumi entonces colocó un transfusor el cual conectó a la herida y puso al otro extremo una bolsa de lo que parecía plastico la cual se fue llenando con la sangre. Durante el proceso, notaron que Yumi temblaba, así que algunos de ellos le dieron palabras de animo, mientras Ulrich la acariciaba en los hombros. Esa ayuda logró que Yumi se tranquilizara un poco y pudiera pensar con claridad.

-Ahora que hemos sacado la sangre y espero que buena parte del veneno, toca reponerla- dijo Yumi, mientras hacia otra incisión, solo que en el brazo de Percy, quien tenía los ojos cerrados con fuerza y aguantando el grito de dolor, aunque tuvieron que darle un trozo de tela para que se lo metiera en la boca y pudiera gritar a gusto.

Poco a poco la sangre de Percy pasaba por los transfusores y entraba al cuerpo de Aurora. La chica poco a poco parecía recuperarse, la sangre envenenada iba saliendo de su cuerpo, y era sustituida por la de Percy, quien estaba empezando a debilitarse. Yumi le advirtió, llegado un punto, que si seguía por ahí, perdería demasiada sangre y podría morir, pero Percy estaba demasiado concentrado para escucharla, solo pensaba en salvar a Aurora, en que ella estuviera en peligro. Pero poco a poco sus fuerza flaqueaban, su cuerpo se estaba quedando poco a poco sin sangre, si seguía así, moriría. Pero no se iba a dejar matar tan fácilmente, no después de lo que habían vivido. Una intensa aura color marrón le rodeo de repente, mientras gritaba y sentía como parte de su fuerza volvía, levantando su torso en el proceso. Tras irse el exceso de luz, Percy estaba de pie al lado de Aurora, mientras la miraba. Él tenía un colgante al cuello, de color entre naranja y marrón, y tenía dos figuras, y de una de ellas salía lineas que terminaban en la otra figura.

-Aurora...- murmuró Percy, mientras la acariciaba. Ella tosió, mientras se sentaba en el suelo y abría ligeramente los ojos. Él sonrió, y la abrazó con fuerza, mientras acariciaba la espalda de su pareja- ¡Está viva! Gritó Patrick contento, tras lo cual la beso con cariño.

-¡Que grande eres Percy!- le gritó Jeremy, dándole una palmada en el hombro- Y no solo has salvado a la dama...- comentó de repente Barbossa, señalando el colgante.

Percy entonces se fijó en el mismo- El talismán de la entrega...- murmuró él. Aelita asintió- Sí, es hora de volver a casa- dijo ella, contenta.

Marin negó- No creo que le venga bien a Aurora hacer un viaje a nuestro mundo, aún está débil, además, tenemos aún una misión que completar aquí- dijo, mirando a los piratas.

-¿Es la misión que me comentaste antes, Barbossa?- le preguntó Will Turner. Este asintió- Sí, quieres recuperar tu colgante, y por eso fuiste a por Jack, porque el sabía donde podía estar- dijo.

-Que por cierto, ¿donde está?- comentó Asmae. Todos miraron a los lados, pero no le vieron. Fue entonces que el pirata salió de la parte baja de cubierta, con evidentes signos de borrachera- ¡YO- HO-HO y una botella de ron!- gritó, mientras le daba un largo sorbo a la bebida- ¿¡Donde has estado todo este rato, Sparrow!?- le espetó Barbossa. El aludido se rió- ¡Tranquilo Barbossa, el gran capitán Sparrow está listo para... para...- dijo, mientras sacaba su espada y se disponía aluchar contra un enemigo que ya no estaba ahí.

-Me temo que llegas arde al combate, Jack- se rió Will, mientras le quitaba de las manos la botella con el ron. Este frunció el ceño- Maldita sea, y yo que ya me había preparado...- murmuró, mientras negaba.

El grupo no pudo más que reir, a pesar de lo que había hecho, el capitán Sparrow era todo un personaje, cosa que había demostrado en esa aventura. Aunque esta aún no había terminado.

-En cualquier caso, partamos inmediatamente hacia nuestro próximo destino- dijo Barbossa, mientras agarraba a Jack y se lo llevaba a su camarote, con su respectiva bronca.

-Ha sido un placer conoceros, espero que os vaya bien- les deseó Will, dandoles la mano, y volviendo con su tripulación al Holandés, tras lo cual se hundieron como si se tratara de un pez en el agua.

Tal y como Marin había dicho, el grupo tuvo que permanecer más tiempo con los piratas, tiempo en el cual aprendieron de la vida marinera y de como esos "honrados marineros" se ganaban la vida, es decir, atracando a cada barco que se encontraban, la gran mayoría españoles, robando el oro que pudieran transportar desde América. Durante ese tiempo, Jack demostró que no era tan miedoso como parecía, ya que participó en los abordajes a los barcos, aunque los chicos preferían mantenerse fuera de esos ataques, para evitar problemas y no liar demasiado la historia. Por suerte en poco menos de tres días Aurora parecía ya recuperada, momento en el cual se avistaba de nuevo las costas de Port Royal. Eso significaba que era hora de volver a casa.

-Espero que tengáis buena suerte en vuestros viajes, Barbossa- les dijo a los piratas William, dándoles las manos. Una vez dicho, Marin abrió un portal, y volvieron a casa a descansar.

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Tras volver de su aventura, Aurora pasó varios días descansando mientras se recuperaba completamente de sus heridas, así como Percy, quien también acabó bastante tocado, aunque no tanto como la chica, pero gracias a los cuidados de sus compañeros, a los pocos días estaban de nuevo al pie del cañón. Precisamente una tarde estaban entrenando cuando Atenea les llamó para una misión. Lo que vieron en la Hermita les dejó sin saber muy bien que decir, sobre todo Ultich.

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Mi pequeño homenaje a Jhonny Deep y a todos esos fantásticos actores de la saga Piratas del Caribe, evidentemente todos esos personajes de esa saga no me pertenecen, solo los he usado para entreteneros ^^ Y disculpad por el fallo de la otra versión, espero que no me lo tomeis en cuenta ^^U, gracias Dark ^^3

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who. Los personajes de Piratas del Caribe que aquí aparecen tampoco me pertenecen, sino a su legítimo propietario, de acuerdo con los derechos de copyright