Código: Guardianes

Capítulo 59

No eran ni las seis de la mañana, cuando en varias de las habitaciones de Kadick se encendían varias luces en los diversos cuarto. Pocos minutos después, esas luces de bombilla fueron sustituidas por luces de diversos colores, las cuales salieron volando todas en dirección al bosque que rodeaba a la academia, algunas en solitario, y otras acompañadas. En total, y a lo largo de cinco minutos, por el cielo, se pudieron ver 18 luces, desde el gris al rojo, pasando por el azul, el perla, amarillo, etcétera. Esas luces no eran ni más ni meros que los guardianes, dirigiéndose hacia la Hermita, lugar donde ya les esperaban Atenea, Frank, Asmeya y Cesar, los cuatro listos para empezar.

-¡Tengo poco que deciros, muchachos!- les dijo ella, alzando la voz- ¡Solo deciros que luchéis con valor, y que derrotéis a Zeros!- les dijo, mientras mostraba en su mano un mapa bastante grande, y con el mapa en la mano, entraron a la casa. Allí, tras despejar la mesa, extendió el mapa en la mesa, y, tras poner unos pesos en las cuatro esquinas, les indicó a los chicos que se acercaran.

-Este de aquí es el mapa de Eritrea- les indicó ella. Ellos entonces miraron al mapa de la ciudad. La ciudad se podía dividir en varias partes, una tenía un trazado irregular, con pequeñas calles que parecían ser estrechas, habiendo como únicos espacios algo más abiertos plazas. Había otra área de la ciudad que formaba una cuadricula, correspondiendo al área moderna de la ciudad, con calles bastante más anchas formadas en general por avenidas, estando al final de la avenida más grande lo que parecía el castillo donde vivían los reyes. Al norte de la ciudad, por su parte, había un área más parecida al casco antiguo de la ciudad, pero por las indicaciones que les dio Atenea, aquello era también la parte moderna de la ciudad, siendo la parte cuadriculada un área definida por el gobierno anterior a que sucediera todo lo relacionado con Zeros.

-Nuestra táctica será la siguiente- les dijo Atenea- Entraremos por la parte sur de esta avenida- dijo Atenea, señalando la avenida más larga del área nueva de Eitrea- Y subiremos a lo largo de la avenida. Es muy larga, pero no nos podremos acercar más, me temo- le dijo ella.

-Una vez que nos acerquemos al castillo de Zeros, y una vez que estemos a la entrada, alzareis vuestros talismanes, y después elevareis vuestras energías, y la barrera cederá. Tras eso, entraremos todos al castillo... y a partir de ahí será una sorpresa- les dijo ella, mientras recorría el mapa con el dedo.

-De haber presos por la calle lo ideal será liberarles, además, se están movilizando grupos revolucionarios, todo gracias a vosotros- les explicó ella- Al no haber una influencia tan fuerte de parte de Zeros, esos grupos se han podido generar- siguió Frank- Y muchos se están uniendo a la revolución. Lo importante es que ellos estén libres para empezar con los piquetes, mientras vosotros distraéis a los monstruos que puedan mandar, porque las armas de fuego que ellos puedan tener los revolucionarios no servirán de nada- les explicó Frank.

-Por tanto, ellos lucharan contra la policía política que pueda haber, mientras vosotros vais a pos los pesos pesados- acabó diciendo Atenea- ¡Así que a luchar, mis guardianes!- les dijo ella, animada, con el puño en alto. Enseguida, todos los miembros del grupo alzaron las manos y dieron un grito general, tras lo cual, entraron al portal que Marin abrió.

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La avenida que se extendía ante ellos era realmente larga, apenas se veía al fondo de la misma el castillo al que tenían que ir, entre eso y los árboles y los altos edificios al rededor de ellos, aquella avenida podría ser perfectamente de cualquier ciudad de la Tierra. Había coches aparcados en la acera, aunque desde luego había diferencias. Justo cuando salieron del portal, tuvieron que esconderse tras un muro para evitar ser vistos por unos tipos que iban con varios individuos esposados, entre los que había hombres, mujeres, y un par de niños inclusos. Los tipos que les llevaban llevaban una gabardina negra y pistolas al cinto, el grupo coincidió en que eran presos políticos, pues no era el único grupo que vieron: de unas instalaciones cercanas, que resultaron ser las mismas en las que estuvieron Sam y William cuando fueron capturados.

-Fíjate Sam... aquel fue el hombre que nos curó las heridas cuando nos capturaron- le dijo él, mientras le señalaba.

-No podemos pararnos, el sol ya está saliendo, y en breve empezará el jaleo- les apremió Aelita. Ambos la miraron- Nos daremos prisa, lo juro- le aseguró ella.

Aelita suspiró- No es eso Sam, pero...- antes de que Aelita pudiera acabar, William ya iba directo a donde estaban los presos. A gran velocidad, pasó a través de todos los huecos que había entre los presos, y las cadenas se rompieron como si en vez de acero fueran de quebradizo cristal.

-¡Ahora sois libres!- gritó, ya parado, un par de metros más adelante. El estupor era tan intenso que tardaron unos segundos en darse cuenta de lo que pasaba. Enseguida, los anteriormente presos se abalanzaron sobre sus captores y forcejearon con ellos. Solo uno de ellos, el que anteriormente les ayudo, vio a William. Tras un corto cruce de miradas, y un asentimiento de este, William se giró y volvió con sus compañeros.

-¿Veis? Fue un segundo- les dijo él. El grupo en general solo suspiró, y se dirigió de nuevo hacia el castillo de Zeros.

Durante el camino, el grupo se encontró con pocas interrupciones, apenas amanecía por lo que no había apenas gente por las calles, solo unos pocos iban en coche y pasaban rápido. Lo que si que les sorprendió fue ver, a lo largo de la calle, y sobre todo en las farolas, propaganda pro los siete hermanos, con el símbolo que ellos tenían en sus colgantes en grandes estandartes, así como carteles con la imagen de alguno de ellos con un lema no muy ingenioso pero lo suficientemente bueno como para que la gente lo leyera y se lo pudiera creer. En cuanto a los elementos ntaruales, como árboles y demás, estaban sin hojas por el invierno, aunque el aire estaba bastante contaminado por toda la industria que trabajaban a destajo ya a aquellas horas de la mañana. De vez en uando veían gatos pelearse por trozos ridículos de comida, y a perros del doble de tamaño que los gatos pelearse por esos mismos bocados. Decidieron darse más prisa aún para evitar ser atacados por perros hambrientos, y, decididos a llegar cuanto antes, elevaron su energía y corrieron gran velocidad hasta la puerta del castillo al que tenían que ir. Una vez que se posicionaron, Jeremy, William, Sam, Odd, Yumi, Ulrich, Aelita y Nicolás. En sus cuellos aparecieron los talismanes, de los cuales aparecieron luces de los colores que representaba cada talismán, y formaron un unico haz de luz blanca que impactó de lleno contra la tenebrosa pared de energía oscura que rodeaba el castillo en aquel momento. Conforme el rayo impactaba, la pared que recubría el castillo se iba debilitando y resquebrajando como si fuera de cristal, para, un minuto después, caer hecha pedazos.

-¡Avancemos hacia el interior, compañeros!- gritó Electra, con el puño en alto, para ser enseguida acompañada por el resto de sus amigos.

Pero esa fuerte determinación se rompió cuando vieron delante de ellos a un grupo bastante numerosos de criaturas de color negro con aspecto humanoide. Aquellos mismos seres fueron los que, al principio de la aventura, de vez en cuando era enviado por el enemigo para intentar detenerles, pero, como resultaron ser inútiles para la lucha, ya no se les volvió a ver. Hasta ahora. Y en un número bastante grande, a simple vista ahí podía haber fácil 500 de aquellas criaturas. Pese a su gran número, se podía ver que a los lados de los mismos había dos grandes lagos con parterres rodeándoles, y, al fondo, la fachada del castillo. Esta era de color negra, con un par de pisos superiores. A lo largo de la fachada se podían ver dibujos en relieve, aunque estos estaban algo desgastados. Rodeando la puerta había dos grandes columnas que, debido a la morfología de la fachada, debían ser internas pues ascendían por todo el recorrido de la misma, y, apostados en las mismas, colgaban dos grandes estandartes con el símbolo de Zeros. A los lados del patio, y pegados a los lagos, había unas columnatas que servían como meros objetos decorativos.

-Joder...- murmuró Electra, impresionada. Ante eso, decidieron actuar, y atacaron. Jeremy generó una gran ola de agua que arrasó con muchos de ellos, por su parte, Patrick levantó del suelo grandes rocas que hicieron volar a muchos de ellos. Por su parte, Aurora golpeaba a aquellos que acababan por los aires. En cuanto al resto, luchaba con los puños contra los espectros, pero, conforme derrotaban a uno, otros dos aparecían en su lugar, por lo que aquel combate distaba mucho de acabar. Ni siquiera con los ataques de energía que les enseñaron los caballeros dorados parecía sr suficiente.

-¡Necesitamos refuerzos!- gritó Asmae, mientras golpeaba a otro de los espectros. Se empezaban a impacientar, y el ejercito enemigo no parecía estar desapareciendo.

No pasaron ni dos minutos cuando, de la nada, cayó un martillo al suelo, que provocó un gran boquete en el suelo. Y el martillo no era el de Electra, pues la chica aún no lo había sacado. El martillo, entonces, se levantó del suelo, y vieron una figura caer al suelo, y al martillo ir hacia esa figura. En cuanto se tocaron, la figura agarró el martillo, y del mismo salieron grandes rayos que golpearon a los espectros, desintegrandolos.

-¡Es Thor!- gritó Odd, viendo como este volaba por el cielo y caía a tierra, donde empezó a luchar contra los seres de oscuridad, y, junto a él, estaba William.

-Gracias por venir- le dijo simplemente el chico, mientras le sonreía. Thor asintió- Os prometí ayuda, y no soy el único que viene a ayudaros- les dijo.

Y así fue. Mientras Noelia lanzaba bolas de fuego a los enemigos, oyó disparos venir de atrás de ella, cosa que la sorprendió bastante. Cuando se giró, vio a un tipo con vaqueros de color azul oscuro, botas marrones de cowboy, camisa algo desbocada de color azul y sombrero vaquero. En la cadera tenía un par de revolver, aunque en ningún momento los sacó, ya que se limitaba a pegar patadas voladoras y puñetazos. En un momento dado, un grupo de los espectros loe rodeó, y Noelia en seguida corrió a ayudarle. Pero no fue necesario, ya que en un momento no había ni uno de ellos rodeando al extraño.

-Guau...- fue lo que dijo simplemente Noelia, impresionada. El otro solo asintió- Lo se. Me llamo Norris, Chuck Norris- se presentó el otro, mientras miraba a los espectros frunciendo el ceño. Estos, solo con la férrea mirada de aquel individuo, se desvanecieron en el aire.

Por su parte, las gemelas de Gallifrey creaban grandes portales para enviar a sus enemigos a otra dimensión, y aunque aquel método era particularmente efectivo, no era suficiente para reducir el amplísimo número de enemigos que tenían delante. Susan, de pronto, oyó un rugido. Pensando que era Odd no le dio importancia, pero de pronto vio al rubio transformado en un toro y corneando a los espectros, aunque detrás de ellas se seguían oyendo los rugidos. Cuando Marin se giró, vio algo que la dejó bastante sorprendida. Eran sus alter ego del mundo paralelo en el que ellas acabaron tras una brecha dimensional, y el mismo mundo que posteriormente visitarían para recuperar el talismán de Nicolás.

-¿Pensabais que no os ibamos a ayudar?- le dijo una voz muy familiar. Delante de Susan se presentó la otra Susan, con su traje de combate preparado. La guardiana asintió- Esto estaba algo complicado, la verdad- le respondió ella.

-¡Daos prisa y luchad contra Zeros! ¡Nosotros nos encargamos de lo que pase aquí fuera!- le dijo el Jeremy guerrero.

Tras eso, los chico se reunieron en la puerta, mientras, detrás de ellos, sus amigos y aliados luchaban contra los espectros. Ahí estaban, Thor, los Guerreros Lyoko, el hijo de Zeus Hércules, e incluso ahí estaban los mismos caballeros dorados. Tras mirarse, y con un asentimiento general, Herb abrió la puerta de entrada. La batalla iba a tomar un cáliz muy diferente.

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El castillo por dentro tenía un aspecto similar al que tenía por fuera. Oscuro, lúgubre, y con una atmósfera densa y pesada como losas de piedra, aquel castillo podía fácilmente ser de esos que aparecía en los cuentos para antes de irse a dormir. Solo que ese castillo era muy real, y más real era el peligro que había en su interior. Nada más entrar, oyeron un par de poderosos rugidos y algo agitarse entre las sombras. Gracias a la luz que entro por la puerta, se pudo ver que, frente a ellos, había unas escaleras que iban hacia abajo, a un piso inferior. No pudieron observar nada más pues un par de enormes dragones se lanzaron sobre ellos, con la única salvedad de que uno de ellos parecía ser de fuego y el otro de hielo. Enseguida Odd se colocó delante del resto con los brazos extendidos.

-¡Deteneos!- les ordenó con un grito. Ninguno de los animales pareció reaccionar a su orden. Odd rápidamente entendió la razón: aquellos dragones fueron creados con las energías de ulrich, así que los hermanos, así que los poderes de Odd no iban a servir. Tampoco los poderes ni de Jeremy ni de Ulrich, así que habría que luchar sin más remedio.

El dragón de hielo soltó una poderosa ráfaga desde su boca de frío hielo que congeló parte del suelo a su paso, aunque los que estaban en la trayectoria de aquel helado ataque lo esquivaron sin problemas. Una vez hecho eso, Electra invocó su martillo y golpeó al dragón con fuerza, y el impacto fue peor aún ya que, del choque del martillo con la piel del dragón surgieron rayos que golpearon al animal en varios puntos de su cuerpo. Este rugió de dolor e intenó golpear a la chica con la cola, pero no tuvo éxito, pues la chica vio venir la puntiaguda cola de la criatura y la esquivó de un salto, tras lo cual cayó al suelo sin daños.

-No son tan fuertes como parecen, fijaos- dijo Nico, señalando la humeante espalda del dragón. Justo donde impactaron tanto el martillazo como los rayos que nacieron del mismo surgía un poco de humo, señal de que el dragón recibió daño.

Tras eso, Ulrich generó una gran llamarada que fue directa a la pata delantera derecha del dragón de hielo. Este rugió con fuerza y expulso una gran rafaga de hielo a la zona afectada, pero de nada sirvió, por que la pata se había derretido completamente. Y si eso le pasaba al dragón de hielo con el fuego, lo mismo le pasaría al de fuego con el agua. Dicho y hecho, Jeremy y Ulrich lanzaron ataques de sus respectivos elementos a los dragones, los cuales no pudieron hacer nada contra ellos. Una vez que los dragones habían sido derrotados, los chicos se encaminaron hacia la escalera que había delante de ellos. Esta estaba oscura como boca de lobo, aunque William podía ver perfectamente que, al final de la escaleras, había una gran puerta de madera con bellos adornos en forma de relieves en la madera de la puerta. Los chicos bajaron sin vacilación por las escaleras sin reparar en las imágenes de las puertas, aunque Noelia si que se fijó. Giró la cabeza curiosa al ver a un grupo de siete personas en lo que parecía una lucha contra una criatura extraña de la que salían grandes rayos. Restando importancia a aquellas imágenes, finalmente entró junto a la última, Asmae.

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Al entrar, se percataron de que la sala a la que habían entrado era del tamaño de un pabellón deportivo, del largo y ancho de un campo de fútbol y de unos cuatro metros de altura. A los laterales había unas grandes columnas que sujetaban en techo, y en las paredes laterales había grandes bodegones pintados presumiblemente a mano. Al otro lado de la sala, y custodiando las escaleras de bajada que daban a la siguiente estancia, estaba, con los brazos cruzados y mirada seria, Phoebe.

-Marchaos, guardianes. No tenemos tiempo para juegos- les dijo ella, amenazante. Ninguno de los chics dio un paso atrás cuando sintieron la energía oscura de la dama elevarse en gran medida. En respuesta, todos los chicos hicieron eso mismo, dando así inicio al combate.

La primera en atacar fue Sam, ya con la lanza preparada. Le atacó con el filo de la misma, atacando a una velocidad endiablada, aunque Phoebe los esquivó todos. Lo que no pudo esquivar fueron los ataques de Percy, quien usaba sus brazos como espadas afiladas para atacar.

Ninguno de esos ataques fue suficiente para herir a Phoebe, pero tubo que dar un salto hacia atrás para lograr esquivar el ataque de Susan. Fue entonces que notó un fuerte pulsar venir por partee de uno de los miembros del grupo. Era Sam, del cuello de la chica colgaba su talismán, brillando con intensidad.

-¡Juré que yo misma te derrotaría, y eso haré!- le gritó ella. Phoebe frunció el ceño, notaba como sus poderes eran restringidos por aquel talisman. Pero no se iba a dejar derrotar, por lo que elevó su energía y lanzó un fuerte rayo de energía hacia Sam. Grande fue su sorpresa cuando vio como su ataque era detenido por otro.

Gran cuerno!- oyó gritar a Patrick en ese momento, y fue entonces que frunció el ceño al ver al chico lanzar el ataque justo delante de Sam, protegiéndola.

Phoebe entonces decidió que era momento de mostrarse tal y como era. Su energía entonces brilló de intensos colores, con la potencia y luminosidad que mostraban las auras de los dioses cuando les conocieron el día que recuperaron el escudo de Aelita. Cuando el exceso de luz se hubo ido, todos parpadearon para intentar reacostumbrarse a la luz, todos menos Aelita, que no necesitaba eso. Fue ella la primera en impresionarse por el cambio, hasta el punto de no ser capaz de articular palabra.

-¿No te lo esperabas, verdad, guardiana de la luz?- le dijo con una sonrisa ladina Phoebe. Aelita solo la miró, con la boca abierta, aún intentando asimilar lo que veía.

No era la imagen de una diablesa lo que tenía delante, que era lo que se esperaba. Tampoco parecía un ángel. Era algo diferente. Su cuerpo era el de un ser humano, pero resplandecía ligeramente, y tenía una capa blanca cubriendo su cuerpo. Debajo de esa capa llevaba ropa igualmente blanca, y su pelo estaba suelto. Sus ojos emitían un destello tan frío como el hielo, y su aura seguía siendo bastante oscura, pero emitía una sensación extraña, como si estuviera llorando por dentro. Era jodidamente extraño.

-Debéis tener muchas preguntas. Lamentablemente, no hay tiempo para responderlas- les dijo la mujer, alzando el brazo. De su brazo salió un potente destello de luz, el cual impactó contra todos ellos con fuerza, y si bien no era un ataque letal, si que les hizo algo de daño.

Cuando se levantaron, vieron a Phoebe justo delante de ellos, con su fría mirada clavada en ellos. Con el gesto de un dedo, alzó a Aelita y a Asmae del suelo y las condujo hacia donde estaba ella. Nadie pudo hacer nada para evitar que ambas flotaran suavemente hacia su enemiga. Ambas intentaron resistirse, pero aquella fue una misión imposible.

-Luz y fe, una vez más ante mí...- murmuró Phoebe, mientras observaba los rostros de ambas- Recuerdo cuando los guardianes originales lucharon contra nosotros por primera vez. En aquella época la fe y la luz no eran hermanas, pero si buenas amigas...- siguió Phoebe, en su monólogo.

En ese momento, Sam se levantó de golpe con el talismán brillando de nuevo, lo que hizo que Phoebe se desconcentrara y se llevara las manos a las sienes, liberando así a las adolescentes. La mujer notó entonces como su energía era debilitada ya no solo por el talismán de Sam, también por los de los otros guardianes que portaban uno al cuello. Se sobrecogió al notar las energías del resto elevarse y más aún cuando atacaron todos a una. Se sentía demasiado débil como para alzar una barrera defensiva, pero no lo suficiente como para no poder esquivarlo, cosa que si logró. De un salto, esquivó los ataques, y, entonces, lanzó de nuevo los haces de luz. Solo que en esa ocasión, Percy, Herb, Nico y Sissi alzaron sus muros de cristal para defenderse no solo ellos, también para proteger a sus compañeros.

-¡Tendrás que hacerlo mejor! ¡Explosión de galaxias!- gritó Marin, lanzado su ataque. Aquel golpe le dio de lleno a Phoebe, quien maldijo. Notó que la túnica blanca que la cubría se caía y dejaba ver la ropa blanca que llevaba por debajo.

Cada vez se notaba más debilitada, su energía iba en detrimento cada vez más, y la energía que irradiaba Sam desde su talismán para debilitarla era cada vez más intensa. A ese ritmo iba a ser derrotada, y no podía permitirse esa situación, no aún, pues era pronto. De todas formas, aún quedaban sus otros cinco hermanos de por medio hasta llegar a la cámara donde estaba en esos momentos el mismo Zeros.

-Es hora de acabar con esto, Phoebe- dijo Susan, haciendo aparecer su guadaña. Eso mismo hicieron todos los que no habían invocado aun sus armas, y, coordinados, lanzaron sus ataques.

Phoebe vio sin mostrar emoción alguna en su rostro, sabía de sobra que aquel súper ataque la iba a derrotar sin ninguna duda. Pero antes de que el ataque impactara contra ella, elevó por unos instantes su energía, la cual la iluminó momentáneamente, para después ser engullida por la potente ráfaga de energía de los guardianes. Una vez que el ataque paró, el grupo comprobó que Phoebe había desaparecido por completo. No quedaba ni rastro de su energ-ia, ni tampoco se veía restos de su cuerpo. Simplemente había desaparecido.

-Cayó uno... quedan 6- dijo Sissi, rompiendo el silencio. En aquel momento, apareció una pluma que brillaba con luz blanca, la cual cayó al suelo lentamente y con suavidad. Aurora la recogió con curiosidad y la colocó a la vista del resto.

-Es una pluma muy bella...- murmuró Odd, observando aquel objeto tan extraño y a la par tan familiar- ¿Porque creéis que apareció?- preguntó a nadie en particular Noelia.

-No lo sé. En cualquier caso, debemos avanzar hacia la próxima sala- les apremió Ulrich. Odd entonces dejo caer la pluma al suelo pero Aelita la agarró con velocidad e impidió que eso pasara, guardándola rápidamente en el bolsillo.

Y así, con esa idea en mente avanzaron hacia las escaleras de bajada que llevaban hacia la siguiente sala, donde les esperaba el siguiente hermano para combatir. Antes de bajar Atenea les mandó un mensaje vía gema. Según lo que les dijeron, las cosas en la superficie estaban bastante intensas ya que no solo estaban ellos luchando, algunos civiles armados con armas de fuego también luchaban, y aunque estos estaban algo sorprendidos por lo que veían eso no les impedía luchar con arrojo. Con eso en mente, bajaron hacia la otra sala.

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Una vez que bajaron por las escaleras, enfilaron el pasillo, al fondo del cual había un gran portón de madera, siendo el pasillo justo igual al que llevaba a la sala donde habían luchado contra Phoebe. Lo único que cambiaba era la ornamentación del pórtico, ornamentación que volvió a pasar desapercibidos por todos excepto por Noelia, quien observó durante unos pocos segundos las puertas. Estas estaban decoradas con una única imagen que se dividía en la división que formaba las partes de la puerta. En ese caso, las siete figuras parecían celebrar algo, como una victoria ya que al fondo se podía ver la misma figura que adornaba la puerta anterior encadenada y encerrada, aunque estaba al fondo de la imagen, por lo que lo realmente importante era la imagen de la celebración. Pero como se ha dicho, no se le prestó mucha atención y enseguida entraron hacia la sala donde estaba su siguiente enemigo. Cuando abrieron la puerta, comprobaron que la sala donde estaba su próximo enemigo era muy parecida a la de Phoebe. Lo único que cambiaba eran los cuadros de las paredes, en este caso, había pintados grandes murales con mujeres desnudas, pero también hombres, en una estampa bastante típica de los cuadros del renacimiento. Eran, por tanto, hombres y mujeres entrados ligeramente en carnes y en una imagen idílica donde se encontraban generalmente en bosques frondosos.

-Este castillo parece un museo de arte...- comentó al poco de entrar Patrick, al ver las paredes- Nos gusta el arte, para que negarlo- oyeron hablar a una voz.

Fue entonces que se giraron y vieron a su nuevo contendiente. Era Feros, de pelo morado, ojos dorados y un colgante en la oreja. Este simplemente les observaba analizandoles con la mirada, sin cambiar la expresión de rostro de su rostro en ningún momento.

-¡Vas a caer, Feros!- le gritó Sissi, mientras todos ellos elevaban su energía para atacar.

El mencionado simplemente sonrió de medio lado y alzó una mano, en la cual se generó una esfera de energía en pocos segundos- Vuestra aventura acaba aquí y ahora- dijo, con voz siniestra.

Al acabar de hablar la esfera de energía fue lanzada contra ellos dividida en centenares de esferas más pequeñas que volaban por el aire a una velocidad endemoniada. Sin pensarlo, Jeremy se colocó delante de todos y elevó una gran muralla de agua al golpear el suelo con el pie, así como Patrick, solo que en su caso lo que se elevó en el aire fue una gran pared de piedra. De los laterales de aquella doble muralla salieron Electra por la izquierda y Aelita por la derecha.

Trueno atómico!- gritó Aelita, lanzando su ataque más fuerte. Lo mismo hacia Electra con su Excalibur, aunque ninguno de los dos ataques surtió efecto, pues aunque impactaron en su objetivo, estos no l hicieron el menor rasguño. Lo que si hicieron fue rasgar la gabardina que le cubría, dejando ver la ropa que llevaba debajo. Esta era una camisa de manga larga larga y pantalones negros ligeramente ajustados. Llevaba botas altas negras como calzado con las hebras de color plata.

Fue en ese momento en el que perdió la concentración cuando Jeremy alzó de su cuello el talismán que había obtenido en su viaje al antiguo Egipto. Feros enseguida notó que su poder se debilitaba más aún de lo que lo había hecho ya cuando todos los talismanes fueron recuperados, y más aún que hacía minutos antes al notar que la barrera de energía que recubría el castillo se caía. Pero era evidente que eso no le iba a detener, pues elevó su energía y su aura oscura le recubrió, tras lo cual sus ojos se iluminaron con fuerza y, cubierto con su energía, se lanzó al combate. Enseguida se acercó contra los chicos, concretamente, contra Herb. Este se defendía como podía, usando los brazos para detener los golpes de Feros, quien usaba no solo los puños, también las piernas. Como no podría estar así mucho tiempo, Herb fue a lanzar una esfera de energía, pero la intervención de Odd hizo que no fuera necesario. Este se había lanzado contra Feros transformado en un tigre. Eso fue suficiente para tirar al suelo a Feros, quien vio como las garras de Odd le atacaban sin descanso.

-¡Toma esto, Feros!- le gritó entonces Ulrich, quien relevó a Odd en el ataque, lanzando unas fuertes llamaradas, que por poco no abrasaron a Feros. Este logró levantarse al darle un golpe con la cabeza a Ulrich, quien tuvo que retirarse. Entonces, ante Feros se colocó Yumi, con una rosa en la boca, rodeada de su energía de color verde.

Rosas piraña!- gritó ella, lanzando centenares de rosas negras contra el enemigo. Feros dio un salto atrás, aunque le costó esquivar aquel ataque tan veloz pues el talismán de Jeremy ya le empezaba a hacer efecto, pero no iba a vender barata su piel. Además, quería vengarse por la muerte de su hermana, quien cayó pese a mostrar su autentica naturaleza. Y eso mismo haría él, por lo que elevó su energía la cual dejó de ser oscura para brillar con luces doradas, tan potente como la de Phoebe, y que hizo de nuevo que todos menos Aelita se tuviera que tapar los ojos para no quedar cegados. Al igual que a su hermana, sus ropas pasaron a ser de color blanco y su aura seguía teniendo tonalidades oscuras pero no de la misma manera que antes, la sensación de extrañeza que tuvieron los chicos al ver esa transformación de nuevo fue como la que tuvieron al ver cambiar a Phoebe. ¿Por que parecía que sus energías lloraban? Eso era lo que más llamaba la atención de Aelita, pero no tuvo tiempo de buscar respuestas, pues enseguida Feros fue atacado por Noelia, quien le atacó con los cien dragones, seguida por Patrick y Percy, quienes atacaron con sus respectivos ataques de energía, aunque Patrick no solo se limitó a eso, también le lanzó grandes peñascos que hacia surgir del suelo, así como Percy, quien le atacaba usando sus brazos como espadas, cortando de vez en cuando las ropas de Feros. Llegado a un punto, este estaba jadeando ligeramente y gotas de sudor caían por su frente, el efecto del amuleto ahora era total, estaba agotado.

-¡Acabemos con esto, chicos!- les animo Asmae, elevando su energía. Entonces, uno a uno fue elevando su energía, dispuestos a lanzar su más fuerte ataque todos a una. Feros, lejos de amilanarse, alzó el brazo y lanzó una gran esfera de energía. Entre sus compañeros y la trayectoria del ataque se interpuso Herb, quien elevó un poderoso muro de cristal para detener el ataque de Feros. Los ataques de energía pasaron por el muro, pero el de Feros no pudo, pues el muro estaba solo abierto en esa dirección, truco que desarrolló junto a sus compañeros con ayuda de Mu.

Feros vio a cámara lenta como el ataque se aproximaba más y más. Simplemente, y como no podría hacer nada para evitarlo, cerró los ojos y extendió los brazos formando un ángulo de 45º con respecto a su cuerpo. Segundos más tarde, su cuerpo fue calcinado por la poderosa ráfaga de energía, la cual brilló como una estrella para extinguirse segundos después en el aire. Momentos después, el grupo comprobó que el enemigo había caído, y justo como ocurrió cuando derrotaron Phoebe. Del aire, cayó delicadamente un objeto contra el suelo, en el caso de Feros, cayó otra pluma, solo que en vez de ser blanca, la de Feros era verdosa.

-Fijaos en esta pluma- les indicó al resto Yumi, mientras se agachaba a recogerla- Esta es verde, la otra era blanca...- comentó Yumi, observandola detenidamente.

Un fuerte estruendo la saco de su ensoñación, pues escucharon como las puertas exteriores se abrían de pronto y como el ardor de la lucha llenaba la entrada al castillo donde antes ellos lucharon contra un par de dragones. Eso les animó para seguir, por ahora parecían estar ganando, y eso les infundía nuevas fuerzas. Con eso en la cabeza, siguieron bajando hacia donde se encontraba el siguiente de los hermanos de Zeros, ¿cual de ellos será? Solo el tiempo lo dirá.

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La batalla contra Zeros vendrá ya en el siguiente capítulo! Y con ella, probablemente, el final de este fic! Pero no os preocupéis, será una batalla ÉPICA.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who. Los personajes de Piratas del Caribe que aquí aparecen tampoco me pertenecen, sino a su legítimo propietario, de acuerdo con los derechos de copyright. Tampoco me pertenecen los de Dragon Ball que aquí aparecen.