Código: Guardianes

Capítulo 60

Tras derrotar a Feros, el grupo al completo bajo en dirección a la puerta, donde les esperaba su siguiente rival. Una vez que bajaron las escaleras, abrieron la puerta y encararon el pasillo que llevaba a la siguiente sala. Este pasillo era idéntico a los anteriores, lo único que cambiaba era, de nuevo, las decoraciones de la enorme puerta que llevaba a la siguiente sala. En ese caso, había varias esferas las cuales parecían arder, y , a su lado, estaban las siete figuras. De estas, cinco parecían lamentarse, pues tenían las manos tapando sus caras o estaban apoyadas las unas sobre las otras. Las otras dos tenían un aspecto diferente. Una de ellas parecía furiosa y dispuesta a ir hacia las esferas, mientras que la otra le agarraba con fuerza. Eran unas decoraciones extrañas, pensó Noelia, mientras entraban a la siguiente sala.

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Nada más entrar, se sorprendieron de no ver a nadie, la sala estaba completamente vacía en ese sentido si se les excluía. Solo contaba con las mismas columnas que la de las salas anteriores y con las paredes pintadas, en ese caso, con hermosos palacios y lujosos objetos decorando los mismos. También se podían ver pintados en las paredes grandes montones de lo que parecían monedas, tanto de oro como de plata, así como piedras preciosas como rubíes y zafiros, esmeraldas, perlas, e incluso diamantes. Pero esas montañas de riqueza no se limitaban a decorar las paredes: al fondo de la sala, en los laterales, se podían ver montones de monedas de oro más grandes incluso que las de las paredes. Además, en esos montones había desperdigadas las mismas piedras preciosas que aparecían en las paredes, e incluso tenían más variedad, pues en esos montones reales había también lapislázuli, gemas de platino... en definitiva, en aquella sala había más dinero del que nunca nadie podría amasar.

-Guau...- murmuró Percy, mientras se acercaban con precaución- ¿Os gusta la fría belleza del oro, guardianes?- dijo una voz de repente.

Detrás de ellos, entonces, se dejó ver el tercero de los siete hermanos, Ticio. Su pelo gris se encontraba al descubierto, y sus ojos azul oscuro les miraban desafiantes, mientras con una mano lanzaba al aire una moneda constantemente. Llegado un punto, la agarró al vuelo y se la guardó en el pantalón.

-Ya han caído Feros y Phoebe... ¡pagaréis por haberles matado!- gritó Ticio, mientras elevaba su energía en gran medida, y atacando al grupo con un ataque energético muy poderoso que hizo que muchos de ellos acabaran por los aires fruto ya no solo de la potencia del ataque, también por culpa del viento desatado.

Para contraatacar, Electra generó un rayo que le lanzó inmediatamente a Ticio, quien lo esquivó sin demasiados problemas, aunque no pudo evitar la esfera de energía que le lanzó Susan, la cual le hizo caer con fuerza al suelo, donde recibió el ataque de Odd, consistente en una flecha lanzada desde su arco, para terminar usando su más poderoso golpe.

Aguja escarlata!- gritó Odd, lanzado su ataque de energía. De su dedo salieron cinco haces de luz color morado que golpearon a Ticio en varios sitios: dos en las piernas, uno en el brazo derecho, y el resto en el pecho. Ticio no se quejó e hizo que su energía se elevara bastante, haciendo que Odd volara por los aires. Una vez que se puso en pie de nuevo, extendió los brazos y creó varias esferas de energía las cuales lanzó contra los guardianes.

Para defenderse, Yumi elevó un gran muro de hiedras el cual no fue suficiente ni de lejos para detener el golpe, pero si le dio el tiempo suficiente al resto para poder recolocarse y esquivar las esferas. En ese momento, Ulrich sacó su talismán, recuperado en la erupción del Vesubio, para contrarestar los poderes de Ticio. Este enseguida notó los efectos del talismán, pues su energía iba cayendo poco a poco.

-¡Trueno atómico!- gritó entonces Asmae, atacando a Ticio. Este detuvo el ataque con sus manos, pero no logró frenar el ataque que lanzó Patrick, consistente en una enrome roca que cayó justo encima de él. Claro que eso no fue suficiente para matar a Ticio, y así fue. Enseguida echo la enrome roca a un lado, y encendió su energía a un gran nivel.

-Mis hermanos mostraron su verdadera forma ya muy tarde... ¡yo no haré lo mismo!- gritó, mientras se iluminaba de una fuerte luz. Tal y como pasó con sus hermanos, sus ropas habían cambiado, ahora eran blancas, pero tampoco tenía la figura de un ángel o de un demonio, irradiando su energía una sensación como la de Phoebe. Notaron los chicos un repunte de su energía al pasar eso, pero no le dieron tregua, pues Aelita, que podía ver aunque hubiera tanta luz, le atacó.

-¡Tu también serás derrotado, Ticio!- le gritó ella. Lanzó entonces unos cuantos rayos que dieron de lleno en Ticio, aunque este pasó a través de la humareda que el impacto provocó y atacó igualmente a Aelita con densas esferas de energía, las cuales lanzó contra no solo la adolescente, también contra sus compañeros.

Para impedir que atacara más, Aelita le agarró de los puños y le dio un cabezazo en la nariz, para después propinarle una fuerte patada en el estomago. Fue entonces que ella invocó su escudo, y elevó su energía, dispuesta a darle el golpe de gracia. Notó aliviada como las energías del resto también se elevaban, y varios destellos le dieron a entender que el resto también habían invocado sus armas. Sonrió, parecía que todos tenían en mente la misma idea: lanzarle a Ticio sus armas, o en todo caso, golpearle con las mismas. Y eso hicieron. Sam, Marin, Odd, Electra, Jeremy, Ulrich y Aurora le lanzaron sus armas, las cuales se transformaron en luces de sus respectivos colores, las cuales atravesaron a Ticio, quien se quedó con los ojos bastante abiertos, la boca ligeramente abierta, con la piel extremadamente pálida. El resto, es decir, Aelita, William, Susan, Percy, Yumi y Patrick le atacaron golpeando su carne con sus armas, o en todo caso, clavandole sus afiladas puntas. Cuando se alejaron un par de pasos, vieron un gran reguero de sangre salir de Ticio, quien se mantenía en pie. Segundos más tardes, comenzó a caserse de espaldas, pero conforme caía su cuerpo desaparecía en polvo de luz, por lo que, para cuando desapareció del todo, su cuerpo ni había tocado el suelo, ni siquiera su sangre. Lo unico que quedó fue una pluma, que cayó justo de la misma manera que las veces anteriores, como pasó con los otros dos hermanos. En aquel caso, la pluma era de color rojo.

-Otra pluma...- murmuró Ulrich, mientras la recogía. Fue entonces que oyeron como la batalla parecía intensificarse, pues notaron que la energía de la maga Jamily había aparecido de pronto, por lo que entendieron que las cosas se ponían feas. Para su alivio, notaron que las energías de sus aliados seguían en alto, tanto los de la familia de Aelita, como sus aliados de otros mundos. Tras eso, decidieron seguir adelante, querían acabar con esa batalla cuanto antes mejor, por lo que enfilaron el pasillo en dirección a la siguiente sala.

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Las sorpresas empezaron a llegar en ese momento. El pasillo que conducía hacia la cuarta sala no era como los anteriores, pues las paredes estaban recubiertas de plata, siendo el suelo de un material desconocido para ellos, pero parecía metálico. Claro que ellos solo se fijaron en ese detalle, y no en que las decoraciones de la puerta habían vuelto a cambiar. Solo Noelia,una vez más, lo notó: en aquella ocasión, las siete figuras miraban con malas caras a las esferas que había delante de ellos, mientras estaban en lo que parecía una reunión, y por sus expresiones, parecían decididos. Segundos más tarde las puertas se abrieron, y entraron a la sala, donde ya les esperaba delante de ellos Lito. En las paredes había pintados grandes murales en los cuales estaban representados personas hablando entre ellos, algunos además parecían mirar a los otros grupos.

-¡Morid, guardianes!- gritó Lito, lanzando su ataque, nada más ver aparecer por la puerta a los chicos. Estos esquivaron el golpe de energía, para entonces empezar con sus ataques. Jeremy lanzaba grandes chorros de agua, y junto a él, estaban Electra lanzando rayos, Ulrich lanzando esferas de fuego, y Sam haciendo eso mismo con energía desde las manos. Lito se defendió alzando una muralla de energía que detuvo los ataques, pero no vio que detrás de él aparecían el resto de guardianes, que le atacaron desde varios lados. Ese ataque hizo que Lito tuviera que esquivarles dando un salto, de modo que el muro de energía se cayera de golpe, aunque los ataques que le venían de golpe no le dieron aún así.

Entonces, notó que su energía se derrumbaba de golpe, como si algo le estuviera aprisionando. Vio entonces que William había sacado su talismán, el cual brilla intensamente. Lito se estremeció, eso solo significaba que tenían la intención de ir con todo contra él. Sin esperar a que Lito pudiera reaccionar, le atacaron con bastante fuerza y todos a una, lo cual supuso que se combinaran en un único haz de luz de energía que alcanzó a Lito con toda su fuerza. Este logró detener por unos segundos el ataque que le lanzaban los guardianes, pero la fuerza que le robaba el talismán llegó a ser demasiado y el ataque logró golpearle con toda su fuerza. Cuando pasó, Lito se mantenía en pie en una posición tensa, con los brazos extendidos y las piernas en cuarenta y cinco grados. Justo entonces, y tal y como le paso a Dinto, comenzó a desaparecer, al igual que su energía.

-Ya falta me...- un fuerte boom cortó las palabras de Sam, que hizo que todos se tuvieran que proteger con los brazos, pues no se esperaban ese ataque. Aún así, todos llegaron a la misma conclusión: Lito les había engañado.

-¿De verdad creíais que iba a ser tan sencillo derrotarme?- dijo la voz de Lito, con la característica de que parecía venir de todas partes.

-¡Dejate ver, Lito!- le gritó Ulrich, molesto. Oyeron al ser reir a carcajadas- Si no me veis, no podréis atacarme, pero yo si os veo...- dijo, mientras lanzaba su ataque, el cual les llegó por la espalda. Susan logró interponerse entre ellos y el ataque, e hizo un portal en el espacio, el cual fue atravesado por el ataque, logrando así que el golpe no les diera.

-¡No podrás protegerles siempre, dama del tiempo!- le gritó Lito, mientras atacaba de nuevo, esa vez desde otro punto.

Y así estuvieron un buen rato, las gemelas detenían o lograban mandar el ataque hacia otro lugar muy lejano. Lito no paraba de reirse, aunque en el fondo sabía que estaban planeando algo, y ese algo se vio poco después. Cuando Lito lanzó su último ataque, Marin golpeó el aire de tal forma que dio con algo duro. Sonrió, le había pillado. Lito entonces intentó soltarse, pero era tarde. Las gemelas le dieron la clave de como descubrir a Lito para atacarle, y de esta manera, los ataques contra el ser se sucedieron con la velocidad del rayo. Además, el talismán de William volvía a hacerle efecto de nuevo, y si bien durante en rato en el que era invisible y solo atacaba él le valió para descansar, el esfuerzo de la batalla empezaba a hacerle mella, si le quitaban más energía aún iba a ser bastante complicado el poder ganar.

-¡Los cien dragones!- gritó Noelia, lanzando su ataque, aprovechando que estaba algo cansado, para darle el golpe de gracia. Los diversos ataques que le lanzaban le habían hecho bastante daño y tenía heridas abiertas por todo el cuerpo.

Ese último ataque le abrió una nueva herida que le hizo caerse al suelo cuan largo era, con una mueca de dolor en la cara, se sabía ya a punto de ser derrotado. Entonces, Jeremy se colocó a su lado, y alzó el brazo, del cual nació una fuerte luz de color azul, mientras era rodeado por su energía de igual color azul. Entonces, un aire frio rodeo a Lito, quien en pocos segundos acabó cubierto por una gruesa capa de hielo. Fue entonces que el cuerpo de Lito, y en esa ocasión también su energía, empezó a desaparecer, dejando en el lugar donde estaba una bella pluma de color azul.

-Otra más... ya van cuatro- comentó Jeremy, recogiendo aquel objeto- Solo quedan dos hermanos, y el pez gordo- dijo Odd, mientras se acercaba a la puerta.

-Me pregunto como le irá al resto...- se dijo Asmae,con algo de preocupación en la voz- Seguro que están bien, de todoas formas noto las energías de todos, así que supongo que estarán bien- le dijo Yumi, para tranquilizarla.

Con eso en mente, pasaron a la quinta sala, para proseguir con su gran combate.

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Una vez más, el grupo cruzó el pasillo en muy poco tiempo, apenas se paraban a ver como era, pues era idéntico al pasillo que llevaba a donde estaba Lito. Lo único que cambiaba, como las otras veces, era las imágenes de la puerta. Seguía habiendo las mismas siete figuras del principio, solo que en aquella ocasión, parecían estar luchando contra un ejercito, pues había personas con armas, solo que en el caso de las siete figuras principales soltaban lo que parecían ser rayos de energía de las manos. Noelia empezaba a darse cuenta de que pasaba, solo que no pudo pensarlo mucho más pues enseguida las puertas fueron abiertas despacio, con parsimonia, dejando entrar a los chicos, quienes pasaron sin vacilación. Cuando entraron a la sala, se sorprendieron de verla casi vacía. Apenas había nada en ella, en contraste con las riquezas del salón donde estaba Lito, lo cual era sorprendente. También les sorprendió el no ver a nadie delante de ellos, ni tampoco sentían ninguna energía cerca de ellos. Se fijaron entonces en las paredes: en ellas había imágenes oníricas, con espirales y nubes en la parte de arriba, más parecía un cuarto que un salón donde iban a combatir contra quien quiera que guardara aquella sala.

-Deberíamos pasar y no hacer esperar a todo el mundo y así poder luchar contra los que queden- les dijo Electra, mientras avanzaba. Fue entonces que oyeron unos pasos, los cuales se fueron acercando despacio. En ese momento todos ellos se pusieron en guardia, y vieron aparecer a Dinto entre las columnatas del salón. Sus ojos de color perla estaban, como la última vez que le vieron, cerrados, estando su pelo de color rubio cortado ligeramente, aunque no lo tenía demasiado largo. Tras acabar de cruzar hasta la mitad de la sala, se paró y se encaró hacia los chicos, con una posición por demás de relajada.

-Nos encontramos de nuevo, guardianes...- comentó este, mientras los chicos se acercaban despacio- Veo que al final sobreviviste al veneno del Kraken oscuro... sorprendente- murmuró, mirando a Aurora (ver capítulo 50). Ella frunció el ceño, por poco no muere ella y Percy en el proceso, pero antes de que pudiera decir nada, Dinto alzó el brazo y atacó a los chicos. Estos lograron esquivar el ataque, aunque la humareda que se levantó fue tan densa que apenas se podía ver a un palmo de distancia, pero eso no fue suficiente para que el combate no subiera de intensidad.

Ejecución Aurora!- el frío ataque de Jeremy cruzó el aire a velocidad luz, e hizo que el aire alrededor del ataque, y por tanto el humo, adquiriera una forma tubular, dispersando así en parte la humareda. El ataque llegó con toda su fuerza hasta Dinto, quien detuvo el ataque con un muro de energía el cual acabó con parte de su estructura congelada. Una vez que lo retirara, Dinto creó varias esferas de energía las cuales salieron volando en varias direcciones, y atacando por tanto a varios de los chicos.

Electra entonces apareció a su lado de pronto con el martillo en alto y lleno de chispazos, estando en el otro lado Sissi con una esfera de energía de su color característico en la mano. Antes de que pudiera ser golpeado por cualquiera de las dos chicas, Dinto desapareció, y se colocó justo detrás de Electra dispuesto a golpearla con su puño. Y lo hubiera logrado si Marin no le hubiera detenido el brazo con la mano, impidiendo así que atacara. Con un gruñido, Dinto retiró el brazo con fuerza, y atacó de nuevo, pero en esa ocasión el que le paró fue Patrick al proteger a Marin con una gran pared de roca, en la cual Marin se apoyó para dar un salto y escapar. Fue en ese momento que Dinto notó que su energía bajaba de golpe, y se dio cuenta entonces de que Yumi tenía en su cuello el talismán brillando con bastante fuerza. Eso solo suponía que tenía que darse prisa, porque si no lo hacía, acabaría igual que sus cuatro hermanos ya caídos.

Gran cuerno!- gritó Patrick, lanzando su ataque de energía, el cual además iba acompañado por algunos peñascos- ¡Excalibur!- Electra se le unió y lanzó a la poderosa espada que todo lo cortaba.

La unión de esos ataques fue lo suficiente para hacer que Dinto tuviera que esquivar el ataque, pues si le alcanzaba sería su final. Pero los ataques no cesaron, todo lo contrario, pues William le lanzó en seguida las hondas infernales, seguidas de las rosas pirañas de Yumi, y detrás de las mismas, el plasma relámpago de Ulrich. Esos ataques no pudo esquivarlos Dinto, dándole de lleno, y viéndose obligado por ello mismo a sujetarse el brazo izquierdo con la mano opuesta, pues la heridas se formaron enseguida, sangrando profusamente al instante. Los chicos vieron con alegría como la sangre caía de su brazo al suelo, pero se sorprendieron cuando vieron que su sangre era de color oro en vez de fuerte carmesí.

-Su sangre... ¡fijaos!- les dijo Noelia, señalandola. Antes de que sus compañeros pudieran decir nada, Dinto se rodeó de una fuerte luz, la cual le envolvió por completo, y como había pasando en ocasiones anteriores, solo Aelita podía ver la transformación. Cuando el exceso de luz se fue, vieron que Dinto había cambiado lo mismo que sus hermanos. E incluso había abierto sus ojos, los cuales brillaban con fuerza con su color perla.

Entonces, y sin mediar palabra, alzó el brazo y extendió completamente la mano, con el dedo índice en lo más alto. Del mismo salió una gran corriente de energía, la cual se estrelló contra los chicos. Para defenderse, decidieron elevar sus propias energías y Percy, Nicolás, Herb y Sissi elevaron el muro de cristal para proteger al resto. Una vez que estos fueron retirados, atacaron todos a una, listos para derrotar finalmente a Dinto. Crearon una gran corriente de energía, la cual era de color blanco con trazas de todos los colores, uno por cada uno del grupo. Dinto alzó las manos para detener el ataque, rodeado de su propia energía, pero esta le quemaba las palmas de la mano, de las cuales empezó a salir humo. Justo cuando creía que ya había logrado detener el golpe y se disponia a devolvérselo, Noelia generó más presión al mandar una corriente de llamas contra él, siendo esa corriente la responsable de que todo acabara: la energía engullo a Dinto completamente, destruyéndole en el proceso. Cuando el ataque pasó finalmente, vieron que en el suelo donde estaba Dinto había depositada una pluma de color morada.

-Ya solo quedan dos, y todo habrá acabado- dijo contenta Asmae- ¡Pues haya vamos!- gritó con fuerza Noelia, corriendo hacia la puerta por la cual se iba hacia la otra sala.

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Conforme se acercaban hacia la otra sala, notaron que las energías de los que luchaban en la superficie se acercaban hacia ellos, lo que suponía que la guerra que estaban librando llegaba a su fin y que iban ganando, justo como pasaba en la parte de abajo del castillo. Cuando cruzaron el castillo, y como era lo habitual, en la puerta de madera había cincelada una escena, tal y como pasó anteriormente. En esa ocasión, la batalla que antes aparecía, ya había finalizado, y se veía catorce figuras con lo que parecían armas en alto y lo que parecía auras recubriéndolas en posición triunfal, y a su lado otras tantas figuras con espadas y escudos en alto, y las siete figuras del principio en actitud de derrota. Noelia miró las imágenes, con curiosidad, aunque enseguida, como las otras veces, las puertas se abrieron, dejando entrar al grupo. En aquella ocasión, las puertas dejaron ver un amplio salón, con las paredes pintadas con imágenes de combates a espada de legionarios romanos, quienes luchaban contra soldados griegos.

-¡Ahora os toca luchar contra mi, malditos guardianes!- gritó una voz, aunque no veían de donde venía. Enseguida notaron un fuerte aumento de energía seguido de una fuerte luz, que hizo que todos tuvieran que cubrirse los ojos, todos excepto Aelita, como solía pasar. Ella pudo ver al último hermano de Zeros, Quinto, delante de ella con sus ropas blancas como la nieve, por lo que ya había hecho uso de su transformación. Su pelo color rojo caía hasta sus hombros, y en sus ojos verdes se podía ver que estaba bastante rabioso, lo cual se acentuaba por la presencia de aquella larga cicatriz desde su ceja derecha hasta la mitad de la mejilla.

Sin pensarselo mucho, atacó a los chicos con fuertes ataques de energía, los cuales iban a bocajarro contra los chicos, quienes se limitaron a crear alguna forma de defenderse, los que conocían el muro de cristal lo elevaron, mientras que el resto simplemente creaban una muralla de su respectivo elemento o se refugiaban detrás del muro de uno de sus compañeros. En cuanto pasó el ataque, las gemelas salieron de su protección y atacaron a una: Marin se teletransportó hasta donde estaba Quinto con una esfera de energía en la mano, mientras que Susan se disponía a atacarle con su guadaña. Quinto se defendió de ambos ataques usando los antebrazos, los cuales repelieron no solo las esferas de energía de Marin, también el filo de la guadaña, aunque si que logró rajar la ropa y por poco no hizo lo mismo con la piel de Quinto. Antes de que Marin pudiera sacar sus dagas, fue repelida junto a Susan por una explosión de energía que las mandó a volar.

-¡Este va a ser mucho más difícil que los otros!- les dijo Aelita al resto, quienes asintieron en señal de concordancia. Dicho eso, todos ellos elevaron sus energías, y se dispusieron a luchar.

El primero del grupo en atacar fue Nicolás, quien corrió hasta Quinto, con las manos envuelas en su energía de color naranja. Con los mismos golpeó a su rival con bastante fuerza, aunque Quinto no se quiso quedar atrás, e igualmente atacó al chico con unas rápidas patadas, que lograron echar atrás a Nico. Este fue rápidamente sustituido por Aurora, quien golpeó a Quinto con sus tonfas en el pecho, además de hacerle volar por los aires usando el viento que ella controlaba. Pese a que era zarandeado con violencia, Quinto calló bastante bien, y apenas se hizo daño. Aprovechó entonces para impulsarse y atacó con violencia a Jeremy, quien se vio obligado a esquivar los puñetazos del otro, y aunque le golpeaba con golpes de energía en el vientre que lograban congelar parte del mismo, Quinto no cesaba su ataque. No fue hasta que William se colocó entre su compañero y Quinto que este ceso, para empezar a atacar entonces a William, quien se defendía usando su espada.

-¡Esto acaba para ti, Quinto!- le gritó Odd, sacando su talismán de debajo del cuello. Este gruño al notar como aquel maldito objeto le robaba las fuerzas, si quería ganar debía darse prisa.

Herb y Sissi, en ese momento, elevaron a una su energía y atacaron con su golpe más poderoso: detrás de ellos aparecieron cientos de figuras, las cuales, segundos después, se juntaron en una única gran esfera de energía- ¡Onda de espíritus celestiales!- gritaron los dos, lanzado el ataque. Quinto agarró la esfera con las manos, era muy potente pero aún podía defenderse de ella.

De lo que no pudo defenderse fue del ataque de rocas de Patrick, ni de los rayos que le lanzó Electra desde el otro lado. Y si bien la electricidad no puede desplazarse por la tierra, los rayos en un par de casos rompieron las enormes rocas y estas se portaron como proyectiles que hicieron más daño aún a Quinto. Pero el ataque en conjunto aún no había terminado: Jeremy en seguida le lanzó una enorme ola de agua, y a su lado, Aurora generaba un tifón dentro de la sala, que levantó a Quinto del suelo. En el aire, recibió las llamas de Ulrich, y Yumi le lanzó sus rosas venenosas. Para rematar, Marin y Susan, junta a Asmae y Noelia, aparecieron delante de Quinto y cada uno de ellos le lanzó su más poderoso ataque.

-¡Explosión de galaxias!- el ataque de Susan y Marin se juntaron en un remolino- ¡Trueno atómico!- nada más ser lanzado, se les unió el de Asmae- ¡ Los cien dragones!- eso mismo le pasó al ataque de Noelia, formando un cuarteto letal. En cuando chocó aquel ataque con Quinto, se formó una fuerte humareda, y en cuanto esta se formó, notaron que la energía de Quinto desapareció completamente.

Cuando bajaron a tierra y se juntaron con el resto, todos vieron como una pluma brillante caía con parsimonia desde la altura a la que estaba Quinto, la cual se depositó con delicadeza en la palma de Odd- Esta pluma es amarilla, fijaos- les pidió Odd, mientras se la mostraba a sus compañeros.

-Me pregunto que significado tendrán...- murmuró Noelia. Todo aquello de las plumas y de las puertas decoradas le empezaba a tocar bastante la moral.

-¡En cualquier caso demonos prisa, quiero derrotar a Zeros cuanto antes, además, es el último de los siete que queda!- les apremió Sissi, mientras garraba a su chico y a Electra del antebrazo, básicamente por que eran los que más cerca tenían.

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En cuanto empezaron a cruzar el pasillo que conducía a donde estaba Zeros, notaron que la energía del mismo estaba realmente elevada, estaba claro que les estaba esperando. Además, notaban su influencia por todo el corredor, pues el aire estaba pesado y costaba un poco respirar, ademas, estaban bastante nerviosos, ese podía ser su último combate, y, si ganaban, todo habría terminado. Con eso en mente, se acercaron a la puerta, en la cual, como es costumbre, solo se fijo Noelia. En esa ocasión, ella vio siete vasijas las cuales reposaban en sus respectivos pedestales en un templo, y, en medio de las siete, estaba una figura armada, lo que parecia una mujer armada con un arco.

-¿¡Preparados!?- les gritó Aelita, con fuerza- ¡SI!- gritó el resto, con los brazos en alto, así como sus energías. Entonces, las puertas se abrieron, y pudieron entrar a la sala donde estaba Zeros.ç

Esta era diferente a las salas donde estaban los hermanos de este. Era bastante más pequeña, con solo unas pocas columnas a los lados, sin decoración en las paredes, exceptuando dos amenazantes gárgolas, ambas en el extremo opuesto l que estaban ellos, y una a cada lado de una mesa. Una de las gárgolas tenía entre sus manos la esfera terrestre, y la otra tenía eso mismo, pero en vez de la Tierra la de Asmara. En cuando a la mesa, esta tenía solo tres cosas sobre ella: una vasija en el centro, y a los lados, un par de copas de oro.

-¿Sorprendidos, chicos?- oyeron una voz. Todos sabían de quien era aquella oscura voz. Y lo confirmaron al ver a Zeros aparecer por uno de los lados, y tomar una de las copas con las manos, tras lo cual, la observó.

-Dime William, ¿sabes que contiene esta copa?- le preguntó. El aludido negó- Pues debería... porque eres tu. Al menos una parte de ti- le respondió Zeros.

-Ahí dentro está mi... ¡mi sangre!- exclamó William- ¡Y en la otra está la de Sam!- comprendió William.

Zeros aplaudió lentamente, con clara intención burlesca- Muy listo, guardián de la oscuridad. Os secuestramos con el único propósito de guardar vuestra sangre- le aseguró Zeros- Y ahora que Asmae, la guardiana de la fe, está aquí, ya solo me resta obtener su sangre... ¡y todo habrá terminado!- gritó Zeros, corriendo en dirección a la chica.

Pero este se detuvo de golpe cuando en su pecho impactó una bala, la cual no le hizo el más minimo daño, pero si logró pararle lo suficiente para permitir a los adolescentes ponerse a cubierto. Una vez que se alejaron un poco, se giraron para ver quienes habían intervenido al disparar, Fue entonces que vieron a Frank, a Atenea, Asmeya, Cesar, y a todos los que estaban luchando ahí arriba, lo cual incluía a los caballeros dorados, a Hércules, sus contrapartes de otro mundo, y a todos los soldados que lucharon junto a ellos. Zeros sonrió de medio.

-Me temo que la balanza estaría muy desigualada así- dijo, mientras alzaba su energía. De un golpe, echó atrás a todos los que estaban en la puerta, a excepción de los padres de Aelita y Asmae, acabando el resto al otro lado del pasillo. Entonces, la puerta se cerró de golpe y se inundó de energía oscura, impidiendo la entrada y salida a cualquiera de ellos.

Hecho eso, Zeros elevó su energía, y atacó a los presentes. Rápidamente Frank y Atenea se colocaron al lado de la puerta, pues apenas tenían poderes y solo pondrían más nerviosos de lo que ya están a los chicos, además, ellos ya habían derrotado a seis de los hermanos, y solo quedaba Zeros, ¿que podía salir mal?

Con ese pensamiento, se decidieron a atacar: todos atacaban a la vez usando los ataques que aprendieron de los caballeros dorados, los cuales iban combinados con ataques de sus propios elementos, e incluso los juntaban en fuertes corrientes de energía. Pero como pasó la primera vez que se enfrentaron, Zeros se defendía sin demasiados problemas, y cada vez que les paraba un ataque a los chicos, les atacaba con su propio ataque, haciendo así un ataque realmente letal. Por suerte, estaban Percy, Nicolás, Sissi y Herb se ponían delante y elevaban el muro de cristal. En un momento dado, Electra le lanzó la Excalibur cargada de fuertes rayos, y, a su lado, Aurora creaba fuertes vientos que acompañaban a su tesoro del cielo. Los ataques dieron de lleno a Zeros, quien, a pesar de que no se hizo demasiado daño, si que le empezaban a pasar caro tantos ataques. Por eso mismo, decidió transformarse como hicieron sus compañeros: elevaron su energía, y sus ropas cambiaron a un blanco inmaculado, pero sus ojos de color oscuro seguían con esa misma mirada fiera, y su pelo azabache seguía de esa misma tonalidad pese a lo blanco de sus nuevas prendas.

-¡Preparaos para el final de la misma realidad!- les gritó, mientras del suelo nacían varias lineas de energía de color negro, las cuales aprisionaron a Asmae y la atrajeron con violencia hacia donde estaba Zeros.

-¡ASMAE!- gritaron todos, decididos a atacar al malvado ser que tenían delante, y así poder liberar a la hermana de Aelita, una chica que, pese a llevar poco tiempo con ellos, se había ganado el afecto de todos y se había hecho un hueco en el grupo, haciéndose una más de ellos.

De los brazos de energía que sujetaban a Asmae salieron entonces grandes pinchos los cuales se acercaron peligrosamente a la piel de Asmae. Esta usó su energía para destruirlos, pero sus compaeros se adelantaron. Zeros gruño, cuando los pinchos de energía se rompieron, Aelita sacó su talismán, y este empezó a hacer un efecto inmediato. Debía darse prisa, así que eso hizo. Dio un fuerte estallido de energía con una luz tan cegadora, que hizo que solo Aelita pudiera ver lo que pasaba. Vio a sus compañeros defenderse de la cegadora luz, y a sus padres lo mismo. Pero lo que no vieron fue una enorme roca caer sobre ellos, o al menos Atenea no la vio. Frank notó una sombra de pronto, y al mirar hacia arriba vio el enorme trozo de pared caers obre ello, y, por instinto, empujó a Atenea a un lado, protegiend así a la mujer de morir aplastada. Lo que pasó a continuación a los ojos de Aelita fue muy muy despacio: la enorme roca cayó sobre su padre, mientras su madre caía a un lado sin entender lo que pasaba. Justo en ese momento, la intensa luz se debilitó, dejando ver al resto que había pasado.

-¡PAPAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡NOOOOOOOOO!- el desgarrador grito de Aelita retumbó por toda la sala, y todo el mundo, y hasta el mismo Zeros, vio a la chica acercarse a una gran roca. Vieron a la chica levantar la piedra y tirarla a un lado sin esfuerzo, y caer al suelo de rodillas con grandes lagrimas en los ojos y con rabia en la cara.

Entonces, Aelita dio un salto y atacó a Zeros con su energía a plena potencia, solo que había un pequeño problema: la rabia la había cegado, y su odio hizo que su energía estuviera llena de odio, haciendo que su aura no fuera blanca sino negra Además, en cuanto alguien se acercaba a ella, la pelirosa le golpeaba y tiraba a esa persona a un lado, gritando cada vez con más odio. Zeros sonrió, eso no estaba planeado, pero le iba a ser bastante útil.

-¡William!- gritó de pronto Atenea, quien estaba extrañamente serea. Este se giró a verla, sin tener muy claro que hacer. Pero la mirada de la mujer fue suficiente para que supiera que hacer. Aelita estaba descontrolada y dispuesta a matar a aquel que se pusiera delante de ella y de su objetivo, y solo él tenía el poder suficiente para detenerla, y eso haría. Justo en el momento en el que Aelita se disponía a atacar a Zeros, William se puso delante de ella.

-¡Aparta, William!- le exigió ella, con la energía a flor de piel- No- dijo él, simplemente- ¡Hazlo, o lo tendré que hacer a la fuerza!-le amenazó ella, con el ceño fruncido.

William negó de nuevo- No contigo en este estado- le dijo él. Ella gruño, y golpeó a Willaim en la cara, y se enzarzó en una pelea contra él. Mientras los dos guardianes más poderosos luchaban entre ellos, el resto siguió luchando contra este, con Odd aún quitandole energía a Zeros. Este estaba muy debilitado, pero aún tenía amarrado a Asmae, y un escudo de energía levantado. Entonces, y con sus últimas fuerzas, Zeros tiró el contenido de las copas al suelo, el cual se manchó con la sangre de William y de Sam.

-¡Es la hora del fin de la misma realidad!- gritó Zeros, mientras le hacía un ligero corte a Asmae. De este, salió un poco de sangre, que enseguida cayó al suelo. Justo en ese momento, la barrera de Zeros caía y este era atacado por todos los guardianes, solo Noelia no le atacaba pues estaba demasiado preocupada por la chica, a quien sostuvo en sus manos y salió de aquel sitio, alejando lo máximo posible a su novia del fuego cruzado.

Segundos más tarde, Zeros desapareció, energía incluida, signo de que había muerto. Y a la vez que sucedía eso, de la vasija que estaba en la mesa salió una enorme energía de color morado con trazas negras. Esta se arremolinó por unos instantes, y, tras dar varias vueltas, atravesó el techo y salió de la sala a velocidad luz, sin que ninguno de los guardianes pudiera hacer nada para evitarlo.

Cuando el estupor por lo que acababa de pasar terminó, los chicos se dieron cuenta de un par de detalles: en primer lugar, Aelita y William se estaban peleando sin cuartel, en una batalla en la que era mejor no intervenir. En segundo lugar, el motivo de la rabia de Aelita era la reciente muerte de su padre, Frank, pero a pesar de eso, Atenea se les acercó con cara seria, pasando a través de ellos, y apoyándose en la mesa.

-Buen trabajo, chicos...- fue lo que alcanzó a murmurar, mientras registraba la mesa. En ella, encontró un libro, el cual se lo colocó en el pecho, como si quisiera guardarlo con todo el celo del mundo. Tras eso, dirigió su mirada a la batalla que sostenían William y Aelita.

-¿Que haremos, Atenea? No podemos intervenir en su lucha- dijo Sam, llena de preocupación por sus dos amigos. Ella solo miró a la joven- Dejemos que William la calme. Solo recibiendo la ira de Aelita podrá calmarla, y me temo que solo él tiene el poder de sobrevivir a una lucha como esta contra Aelita- les aseguró.

Entonces, miró a Asmae- ¿Estas bien?- le preguntó. Asmae, a pesar de lo que acababa de pasar, no lloraba, simplemente mantenía la cabeza baja- Si, tranquila. Ya no sangra- le dijo, mostrando la herida.

Atenea asintió- Bien. Marin, abre un portal y sacanos de aquí a nosotros y a nuestros aliados que nos esperan al otro lado del pasillo, dejemos que William y Aelita peleen lo que haga falta- le pidio, aunque realmente se lo estaba ordenando.

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Y así fue, segundos más tarde, todos, salvo la Aelita y el William guardianes, estaban fuera del castillo. Enseguida los que no eran del grupo de los guardianes celebraron la victoria, pero enseguida pararon al ver las caras de los guardianes.

-¿Sucede algo?- preguntó Hércules, algo preocupado- Sí. En resumidas cuentas, un ser extremadamente malvado logró escapar de su prisión, Frank ha muerto y Aelita y William se están peleando ahí abajo- le resumió Electra.

Este la miró con sorpresa, y, dispuesto a ayudar, fue a la entrada del castillo con la mano en la empuñadura de la espada. Pero el paso se lo impidió Patrick, al colocar su cimitarra delante de él, mientras negaba.

-Creeme, nos gustaría ayudar, pero William y Aelita son dos fuerzas de la naturaleza. Meterse en una pelea de esos dos es como hacer frente a todas las fuerzas de la naturaleza unas contra otras- le explicó el chico. Hércules, entonces, suspiró.

Ese mensaje era bastante claro para todos, ni los Guerreros Lyoko se atrevieron a decir nada- Os llevaremos a vuestros respectivos mundos, no os preocupeis- les dijo Marin entonces, con una sonrisa e intentando romper la tensión en el ambiente. Y así, grupo por grupo, fueron llevados por Marin hacia sus respectivos mundos.

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Justo en el momento en el que sintieron que el último de sus amigos hubo salido del castillo, Aelita lanzó una muy poderosa rafaga de energía contra William. Este decidió esquivar el ataque, el cual pese a que había ido a velocidad de la luz, estaba tan concentrado y tan denso que William podía ver perfectamente por donde iba. Tras eso, Williamla atacó con una esfera de agua, aunque ella la destruyó con solo mover la mano.

Trueno atómico!- gritó ella, mientras se tiraba sobre él. William no pudo esquivar ese golpe, pero logró detenerlo gracias a su espada. Entonces fue que vio que en aquella situación, solo podría luchar con toda su fuerza, no bastarían las sutilezas.

-¡Aelita, para esto ahora y volvamos a casa!- le gritó el chico. Quería darle una oportunidad de tranquilizarse. Aelita solo gruño, ciega por la ira, y atacó con una enorme esfera de energía. Eso le bastó a William para entender que era ella o él. Y si él caía, ya solo quedaría la roca como centro de la ira de Aelita, y si eso pasaba, el castillo podría venirse abajo encima de ella. Probablemente no le pasaría nada, pero si que le podía pasar a los que estaban fuera.

Sus pensamientos se cortaron cuando Aelita le lanzó grandes rocas, las cuales el destruyó con una fuerte llamarada, para después posar su mano en el vientre de ella. De su palma nacieron rayos que golpearon a Aelita con fuerza, mandándola a volar, cayendo de esa manera sobre el suelo a varios metros de distancia. Se levantó sin mucho esfuerzo al momento, y generó en su mano una esfera de energía que lanzó a velocidad luz contra William. Este esquivó por poco el ataque de Aelita, pero lo que no pudo esquivar fue la patada que ella le propinó en el vientre, que hizo que se estrellara contra la pared. Un fuerte grito de Aelita le alertó de lo que la pelirosa planeaba, pues vio con horror como ella generaba una gran esfera de rayos y fuego. Eso si que le podía hacer daño.

-¡AHHHHHH!- gritó ella, al lanzarla. William tuvo que transportarse por las sombras para esquivar el peligroso ataque, y fue entonces que tubo una idea. Apareció justo detrás de Aelita, pero esta le detuvo el puñetazo con la mano y fue a atacarle con su puño, pero William se adelantó, y le dio un cabezazo muy fuerte en plena frente. Ella dio un par de pasos atrás con las manos en la cabeza, momento que William aprovechó para realizar su ataque.

-¡Hondas infernales!- gritó el chico, extendiendo su dedo indice hacia la hica, cuya punta estaba iluminada. Segundos más tarde, ambos desaparecieron de allí sin dejar huella, para aparecer en un campo desierto lleno de figuras humanas que se dirigían en fila hacia un monte. Aelita se levantó y busco con la mirada a William. Le vio justo en frente de ella, con una esfera de energía en la mano.

Ella gruñó, y se lanzó transformada en un tigre sobre él. William colocó su espada de tal manera que se defendía del ataque de Aelita, con el filo de la hoja en dirección a él, no quería herir a Aelita, solo defenderse de ella. De una patada se quitó a Aelita de encima para entonces transformarse él en un oso que le lanzó un poderoso zarpazo a la chica. Este le dio de lleno en el hombro, pero la herida enseguida se cerró. Mierda, pensó William, tiene los poderes regenerativos de Yumi, y bastante fuertes por cierto. Pero decidió no dejarse intimidar, y elevó su energía. Fue entonces que decidió hacer una esfera como la que ella hizo, de fuego y rayos, y esa vez si que dio en su objetivo. Para impedir que Aelita siguiera atacando, además, le lanzó unas cuantas esferas de energía. Fue en ese momento que William notó que la energía de Aelita bajaba significativamente. Sin esperar a que la humareda levantada se dispersara, se acercó a la chica, y la vio tendida en el suelo, con la respiración agitada y los ojos entreabiertos.

-¿Estas bien?- le preguntó el chico, acercándose y sosteniendola en los brazos. Ella asintió- Per- perdona, William...- le pidió ella, tosiendo. Notaba su cuerpo completamente agotado, ese golpe de ira la había llevado al extremo.

-No pasa nada. Volvamos con el resto- le dijo William. Abrió un portal el cual atravesó con la chica en brazos ya que apenas podía hablar, para aparecer de nuevo en donde habían estado luchando. Fue en ese momento que se dio cuenta de la magnitud del combate, pues había un enorme boquete al rededor de él. Suspiró, Aelita estaba a punto del desmayo, así que con ella en brazos subió por la cuesta hasta la salida, deseando salir de aquel maldito castillo.

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Mucho después de que acabaran de llevar a cada uno a su respectivo mundo, las puertas del castillo se abrieron, dejando ver a William ayudando a una muy cansada Aelita que casi no se podía sostener. Jeremy fue el primero en acercarse a la chica, y William se la colocó en brazos, por lo que Jeremy cargaba con ella como si se tratara de una novia.

-Está muy cansada, usó todo lo que tenía contra mí, estaba furiosa- les dijo simplemente William, mientras él mismo se tuvo que apoyar en Patrick, quien el ayudaba a andar fuera del castillo.

-Si, ya veo el boquete que vuestra batalla produjo- les dijo Ulrich, mirando impresionado el enorme agujero que había a tan solo un metro de la puerta de entrada.

Tras eso, el grupo ahora sí al completo, entró al portal para ir de vuelta a casa, dejando tras de si una Asmara finalmente libre del control de Zeros, ya unos ciudadanos de Eritrea que ya celebraban la victoria, pues la guerra no había pasado desapercibida. Había llegado el fin de una era, y el inicio de otra.

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Tal y como os prometí esta batalla ES ÉPICA! Espero que os haya gustado mucho, como supondréis esto aún no ha acabado, ¿quien será este misterioso nuevo enemigo? ¿Podrán derrotarles como hicieron con Zeros y sus hermanos? Todas estas preguntas y muchas otras serán respondidas el año que viene, el 2016, que espero que tanto para vosotros como para mí sea mejor que el 2015 que hoy dejamos atrás. Feliz y prospero año nuevo, espero que seáis muy felices, y a disfrutar de la Navidad! Os quiero, familia! ^^3

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who. Los personajes de Piratas del Caribe que aquí aparecen tampoco me pertenecen, sino a su legítimo propietario, de acuerdo con los derechos de copyright. Tampoco me pertenecen los de las otras series/ películas que aquí aparecen.