Código: Guardianes

Capítulo 61

Aelita permaneció dormida durante dos días, días en los cuales Jeremy no se separó de ella en ningún momento, ni siquiera para comer, el guardián del agua estaba visiblemente preocupado por la chica, y no era para menos. Lo diversos combates contra los hermanos de Zeros habían hecho que todos ellos tuvieran que luchar con todo lo que ellos tenían, por lo que el desgaste físico era más que palpable en todos ellos. A ese desgaste físico había que sumarle el emocional, ya que Aelita había sufrido la muerte de su pare no una, sino dos veces, y eso para la mente de cualquiera era mucho. Si a eso se le añade que ya le tenía un cierto odio a Zeros por casi destruir su mundo, la mezcla era una explosión de ira que llevó a la guardiana de la luz al límite de la extenuación. Por suerte, dos días de sueño profundo más los poderes curativos de Yumi parecieron ser suficientes para que la pelirosa volviera en sí, aunque segúia bastante debilitada pues le costaba hilar palabras.

-Je-Jeremy...- gimió ella, al verle de espaldas, este miraba al cielo con algo de preocupación. En cuanto oyó ese suave murmullo, el rubio se giró, y vio a su compañera ya ligeramente erguida sobre la cama, con expresión cansada, ojeras bajo los ojos, y el pelo todo revuelto. Enseguida Jeremy se cercó con una sonrisa y se sentó junto a ella en la cama, siendo su primera acción acariciar las suaves facciones de la chica.

-Estas bien... ¡Estas bien!- aquel grito pareció una invocación, ya que enseguida sus amigos fueron apareciendo por la puerta, y todos mostraron alegría nada más ver a la pelirosa ya despierta. La unica que no se mostró tan entusiasta fue Yumi, no porque no quisiera a la joven, sino por que enseguida se acercó a la chica y la acarició suavemente con el pulgar en la mano, mientras se recubría por su aura verde, para que poco a poco esa aura verde recubriera también a Aelita. Al rato, ella sonrió y se levantó.

-Está bien. Hambrienta, pero bien- dijo Yumi, revolviendo el pelo de la chica con actitud maternal- ¿Que quieres, princesa?- le preguntó Jeremy.

-Pizza- dijo sin dudar Aelita. Diez minutos más tarde, Odd apareció con una bandeja en la que había una pizza con bastante buena pinta y un refresco al lado, necesitaba recuperar energías. Durante el tiempo de espera, sus compañeros la informaron de que fue lo que pasó tras la batalla con Zeros, ya que ella lo único que recordaba era como aquella enorme piedra caía sobre su padre, el resto era bastante confuso. Al enterarse de lo que pasó, ella mostró signos evidentes de que estaba avergonzada, pero William le restó importancia.

-No te preocupes, ahora lo importante es que al fin derrotamos a Zeros- le dijo William, sentándose a su lado. Ella bajó la mirada, aún le costaba asimilar la muerte de su padre, y menos de una muerte tan violenta.

De sus ojos pronto salieron lagrimas muy copiosamente, pero en silencio. Ella no le gustaba llorar en público, aparte de por ser bastante orgullosa porque no le gustaba mostrar debilidad. Hacía tiempo que había dejado de lado la faceta de princesa en apuros, la cual era predominante cuando aún luchaban contra Xana. Ahora era la persona más poderosa de la Tierra y de Asmara, solo seguida por William y en momentos puntuales, por su hermana Asmae.

-No te sientas mal, hermana. Además, nuestra misión aún no ha acabado, mama nos espera abajo, tiene noticias importantes- le dijo Asmae. Aelita simplemente se limpió las lagrimas de los ojos y asintió, levantándose de la cama. Notó que llevaba otra ropa en ese momento, uno de los pijamas que ella tenía en Kadick.

-Id vosotros por delante. Ahora me cambio y bajo también- les dijo ella, mientras buscaba con la mirada ropa limpia.

Un minuto más tarde, la chica salió del cuarto y bajó las escaleras en dirección al salón donde supuso que el resto estaría. Y efectivamente, ahí estaban todos, pero notó que Aurora estaba bastante molesta. La causa del mismo estaba justo al lado de Atenea, pues Jamily estaba cruzada de brazos a su lado, parecían estar hablando pero en voz baja. Aelita notó que la aélida aún llevaba la armadura que ella llevaba en su lucha contra Zeros. Se acercó a las dos mujeres, quienes se giraron al sentir su presencia.

-Al fin despiertas, guardiana de la luz- le dijo Jamily, mientras la miraba con una sonrisilla- Tengo que reconocerlo, no lo habéis hecho mal- le dijo, mientras se apoyaba un poco en la pared.

-Supongo que no estaremos aquí todos reunidos solo para que nos des una felicitación- dijo Aelita, seria, mientras miraba a su interlocutora a los ojos. Esta le sostuvo la mirada unos segundos, para después sonreír ligeramente.

-Exacto, antes de morir Zeros liberó a un ser tan antiguo como el propio Zeros, de los albores del universo- les explicó ella.

Fue en ese momento que Jamily les mostró un libro- Este libro lo cogió Atenea de la mesa en la que estaban los dos cálices donde guardaban la sangre de William y de Sam. Cuando la sangre de ellos dos, más la de Asmae, cayó al suelo, la vasija que guardaba la energía de nuestro nuevo villano fue liberada- dijo Jamily

-En este libro se contienen, podríamos decir, las memorias de ellos siete. Desde sus primeros días de vida hasta el último, todo está aquí guardado- siguió la aélida- Imaginaos, miles de millones de años de vida, aquí puestos en papel, en lo que se podría llamar el diario del universo...- dijo Jamily, acariciando suavemente la portada del libro.

-¿Y que pone en ese libro, si se puede saber?- preguntó Noelia, con curiosidad.

-A eso ibamos. En este libro nos cuentan todo lo que les pasó, y por lo que pone al principio, ellos eran seres de luz. No fueron creados por nadie, la propia energía del Big Bang les engendró, o eso creen ellos, y su función era proteger la creación, así que eran, al menos en principio, buenos- les explicó Atenea, sustituyendo a la otra mujer.

-Precisamente nuestro nuevo villano, de nombre Gamma, era un peligro potencial para el universo, por eso le encerraron- les dijo Jamily- Este formaba parte de un grupo de entidades con gran poder que guardaban el equilibrio del universo, en caso de Gamma desde el mal. El problema es que por su culpa las cosas se descontrolaron, y hubo que encerrarle- les dijo Jamily.

-Tras encerrarle, los siete hermanos se empezaron a fijar en las formas de vida de los diferentes mundos. Se dieron cuenta de que las formas de vida inteligente hacían muchas cosas más allá de lo que hacían otras formas menos desarrolladas, y decidieron observar que hacían- siguió -Jamily.

- Por desgracia, vieron que luchaban entre ellos, destrozaban la naturaleza que les rodeaba... en definitiva, solo vieron cosas malas venir de ellos- les dijo- Y por eso mismo, por no ser capaces de mantenerse en equilibrio, tomaron la resolución de acabar con la vida inteligente de los mundos, y lo hubieran logrado de no interponerse los guardianes- les explicó Atenea.

-Y es aquí donde ellos cambian, querían mantener el equilibrio, pero al ser encerrados en las vasijas, sus corazones se torcieron, se volvieron locos, y se transformaron en los seres oscuros que todos conocemos- acabó Jamily.

-¿Quieres decir que al principio eran buenos, pero que por su encierro el rencor les consumió y se hicieron malvados?- preguntó al rato Odd, asimilando las palabras de ambas mujeres.

Ambas asintieron- Exacto, y a sabiendas de que les podíamos ganar, decidieron liberar a ese enemigo del pasado para que este llevara a cabo sus planes y que estos llegaran a buen termino de forma asegurada- le respondió Jamily.

-¿Y para que necesitaban la sangre de Sam, la de Asmae, y la mía?- preguntó William. Era verdad, aquello era un punto importante.

-Porque esos son los grandes poderes que mueven el mundo: William es la oscuridad, y el ser que querían liberar es pura oscuridad desde su nacimiento, Sam es la esperanza, esperanza que es invencible prácticamente desde el inicio de la vida, y la fe de Asmae, que puede mover montañas- dijo Atenea.

-Semejantes poderes, mezclados, pueden romper el sello que mantenía cautivo a Gamma, y por desgracia lo lograron- dijo Jamily, mientras se levantaba de nuevo.

El silencio entonces llenó la sala, que solo se rompió cuando Jeremy habló- ¿Y como le podemos derrotar?- les preguntó.

Atenea sonrió- Eso es fácil, lo primero es saber donde están las partes de la gema de Asmae- les dijo ella, mientras sacaba una pizarra, un rotulador negro y una bayeta- La gema de la fe, según nos ha informando Jamily, está dividida en cinco partes, pues su poder es muy grande y si estuviera unida se podría sentir donde está y eso sería desventajoso- dijo, empezando a dibujar- Sabemos, además, que esas cinco partes están protegidas, cada una, por un as, el cual protege su parte con celo, estando cada uno en una época distinta, lo que no sabemos es en qué época- les dijo.

-¿Tenemos pistas de donde pueden estar?- preguntó Ulrich. Jamily asintió- Sí, en mi libro aparecen las localizaciones, como pasaba con las gemas, en este caso aparecieron las cinco localizaciones a la vez- les dijo, mostrando la parte del libro donde aparecía esa valiosa información.

Las letras brillaban con color oro, y mostraba, como era costumbre, cinco enigmas. La cuestión era, ¿por cual empezar? A esa pregunta Jamily tenía respuesta.

-La primera parte es esta, para poder unir las partes es importante hacerlo en orden, y esta es la primera- dijo, señalando el enigma a leer.

-"La primera parte de la gema de la fe se encuentra en la guerra que unió Grecia"- leyó Patrick, en voz alta. Todos se miraron sin entender, ¿a que se podría referir?

-Me pregunto a que se referirá...- murmuró Nicolás- Grecia estuvo en muchas guerras en las que se tuvo que unir todas las ciudades-estado para poder luchar contra el enemigo, como pasó con el Imperio Persa o el Romano- les dijo Herb.

Mientras el resto del grupo daba ideas de donde podía estar, Asmae le daba vueltas a una idea, aunque no sabía si decirla ya que era una un poco loca. En cualquier caso, ¿que podía perder? Habían estado en cientos de lugares extraños y que en principio no deberían existir, pero existían, así que, ¿porque no iba a ser eso posible? Susan parecía saber de las inquietudes de la pelirosa, así que se le acercó.

-¿Tienes idea de donde puede ser, Asmae?- le preguntó la chica. Ella asintió- ¡Creo tenerlo!- dijo, en voz alta, para que todos la pudieran escuchar.

-¿Y bien?- le preguntó Sissi, curiosa- Troya- dijo Asmae, simplemente. Sus compañeros se miraron, era una teoría interesante, pero Jamily se adelantó a cualquiera de ellos- La reina Diana escondió las partes de esa gema en lugares muy especiales, todos relacionados con mitos y leyendas, así que puede que tenga sentido- el razonamiento que dio la maga fue más que suficiente para convencer al resto de intentar esa idea, y así, Electra abrió un portal, el cual fue cruzado por todos los adolescentes.

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Cuando los chicos salieron del portal que les llevó hasta su destino, se encontraron con un paisaje bastante hermoso. Se encontraban en lo alto de una colina, en medio de un bosque mediterráneo, con encinas llenas de olivas con varios metros entre ellas, las cuales llegaban hasta la línea de playa, donde la tierra era sustituida por la arena, y, diez metros más adelante, el pacífico Mare Nostrum (1). Un poco más lejos, podían divisar una ciudad fortificada con altas murallas de piedra, con almenas en las esquinas que formaba la muralla, estando apostados en las mismas soldados armados con largas lanzas y un escudo bastante grande. Solo Odd, con su vista de halcón, podía ver más detalles: su peto parecía de cuero, portaban un casco protegiendo sus cabezas, encima del cual llevaban las típicas plumas rojas que iban desde la frente hasta la nuca. Llevaban sandalias y una falda roja, llevando unas protecciones en las piernas de color tierra. En su escudo llevaban dibujado la imagen de una muralla con una enorme puerta.

-Aquellos deben ser los troyanos- dedujo Aurora, mientras se protegía con la mano la vista del sol. Hacía calor, unos treinta grados, así que debían de estar en verano.

-Entonces esos de ahí deben ser los griegos- dijo Electra, señalando en dirección a donde estaba el mar. A unos quinientos metros de la orilla, había un campamento bastante grande formado por grandes tiendas de color rojo con líneas doradas en los lados, protegido por una empalizada de madera y un foso bastante profundo justo detrás de la empalizada, habiendo delante de la misma estacas de madera colocadas con los picos mirando hacia la ciudad fortificada. Los soldados griegos se diferenciaban bastante bien de los troyanos: tenían un casco igual, pero su peto era de color oro, siendo su falda de color rojo también, pero con las protecciones de las piernas de color oro también. Sus lanzas eran igualmente largas, de cerca de dos metros, estando sus escudos decorados con el águila de Zeus, con dos rayos en cruz detrás del águila.

Tras decidirse, escogieron ir al campamento griego. Para pasar desapercibidos, sus ropas ya eran diferentes: sus prendas ahora eran las de los soldados griegos en el caso de los chicos, aunque en su peto tenían líneas de sus respectivos colores. En el caso de las chicas, sus ropas eran de lo que parecían curanderas, pues eran vestidos blancos con sus colores formando la decoración de las mismas. Justo cuando empezaron a moverse, Susan, Marin y Electra sintieron con especial fuerza una energía electromagnética, sus compañeros también lo notaron, pero seguro que no tan fuerte.

-¿Que fue eso?- murmuró Electra- Esa energía ha sido demasiado fuerte y repentina para ser natural- comentó Susan, mientras miraba en dirección a la procedencia de esa energía.

-¿Y que hacemos, chicas? Está claro que habría que investigarlo, pero...- dijo Noelia, más para si misma que para otra persona.

-Susan, Electra y yo iremos a comprobar que ha pasado, vosotros id yendo al campamento griego, nosotras iremos en breve- les dijo Marin, mientras se acercaba a las mencionadas.

Con un asentimiento general, el grupo se dividió tal y como sugirió Marin, pues era imperativo investigar que fue lo que pasó. De esta manera, las tres adolescentes se acercaron silenciosamente a la fuente de aquella energía. Por lo que vieron, la fuente estaba en aquella parte del bosque, pero se sorprendieron de ver que había dos personas tumbadas cerca de un árbol, en el suelo. Eran dos mujeres, una adolescente y otra algo más joven. La adolescente tenía el pelo color blanco, de piel blanca, y ropas de combate. En el caso de la chica más joven, su pelo era de color era rubio oscuro. Curioso, los griegos no solían tener esos colores de pelo. Se acercaron un poco y la mayor abrió un ojo, y se levantó enseguida al verlas. Los ojos de la chica eran de color rojo, y el movimiento de levantarse hizo que la más joven despertara, mostrando así sus ojos grises.

-¿Quienes sois?- les preguntó Marin, acercándose- Hueles a tiempo, así que no debes ser de esta época- siguió la dama del tiempo. La mayor la miró con algo de confusión, pero sonrió al momento.

-Así es, vengo del futuro, mi nombre es Xana- se presentó. Susan miró a sus compañeras, ese nombre les era muy familiar, vaya que si lo era.

-Vosotras tampoco sois de este tiempo, ¿verdad?- les preguntó Xana, mientras mantenía a la más joven detrás suya, de forma bastante protectora. Electra se fijó en eso, pero no dijo nada.

Fue entonces que a las gemelas se le encendió la bombilla. Delante de ellas estaba la IA que tuvo en jaque a algunos de sus compañeros durante varios años. Pero era raro, ninguno de ellos había dicho nada sobre que Xana pudiera tener un cuerpo humano, así que debía tratarse de una Xana no ya solo de otro tiempo, también de otro mundo. Esa información hizo saltar todas las alarmas en las tres, pero decidieron no dejarse llevar y no mostrar esa alarma. Con una sonrisa agradable, Electra le habló.

-En cualquier caso, Xana, no entiendo como una IA ha logrado no solo obtener un cuerpo humano, también viajar dos mil años en el tiempo- comentó Electra de pronto- Y menos si esa Ia es Xana, la que creó Waldo Shaeffer- continuó Susan.

Xana frunció el ceño en ese momento, no se esperaba aquella respuesta, menos aún que aquellas tres chicas supieran tanto de ella, pero lo peor es que ell no sabía nada de ninguna de las tres. Toda esa tormenta de pensamientos provocó que la energía de Xana aumentaba mucho, cosa que Marin, Susan y Electra notaron al instante. Aquella energía confirmó lo que pensaban, pues era muy poderosa y fría, típica de una maquina, y pudieron percibir hasta cierto odio, pero esa ligera sensación se esfumó al momento.

-¡¿Quienes sois?!- dijo Xana, alzando la voz- Mi nombre es Susan, la guardiana del tiempo. Ellas son Marin y Electra, guardianas de tiempo y de la electricidad, respectivamente- les presentó, mientras las señalaba- Se podría decir que reinamos sobre esos elemento- añadió Marin, al notar algo de confusión en los ojos de la menor.

-¿Quienes son estas chicas, mami?- preguntó con un hilo de voz la más joven- Eso me pregunto yo, Iris- murmuró Xana, exigiendo una respuesta con la mirada- Además, ¿cómo podeis saber tantas cosas sobre mi?- les espetó.

-Somos buenas amigas de Jeremy, Ulrich, Aelita...- le contestó Marin. Xana la miró con sorpresa- Entonces, me imagino que sois de otra realidad- les dijo Xana.

Las tres asintieron- Ya lo sabías en cuanto llegamos, ¿verdad?- le preguntó Susan. Xana asintió.

-Sí, fue muy extraño, notamos un pico de energía que desapareció de pronto, y después, apareceis vosotras... la verdad, era bastante lógico- respondió Iris, que se iba alejando del abrazo protector de Xana.

-¿Y que hacéis aquí, en una época tan lejana a la vuestra?- les preguntó Electra. Querían recabar toda la información posible. Xana suspiró.

-Es una historia muy larga- les dijo la albina- Tenemos tiempo- contestó de inmediato Susan, apoyándose en un árbol cercano.

-En ese caso, contadme vosotras también que hacéis aquí- dijo Xana, al rato. Las tres se miraron, y, tras varios segundos, le hicieron un ademán a Xana para que empezara.

-Básicamente, tuvimos que dar una vuelta al pasado para evitar una catástrofe, y durante la misma me perdí en el tiempo por una grieta. Justo cuando pensaba que ya no podría volver, la diosa Atenea me salvó, y, a cambio, acepté participar en esta guerra. Ademásm me darían una ccaja con algo muy... importante para mi- les explicó Xana.

Ambas gemelas, conforme Xana iba hablando, entraron a la mente de la chica, y descubrieron que no mentía, estaba siendo sincera, pero estaba ocultando cosas, y muchas. Entre otras, que sus intenciones de acabar con todo seguía tan vigente como al principio, así que tendrían que controlarla.

-Os toca, contadme quienes sois- les dijo entonces Xana, seria. Fue Susan la que les explicó que fue lo que pasó, omitiendo algunos detalles tal y como hizo Xana claro, tales como las armas. Le contó una pequeña trola de que ellas estaban para proteger la continuidad del tiempo y que al notar que ella estaba allí decidieron ver que pasaba. Xana parecía creerles, pues solo asentá y en su cabeza todo estaba en orden.

-En ese caso, os dejaré actuar a vuestro grupo, mi trabajo se limita a actuar como la diosa Atenea, si decís que aquí tenéis que encontrar esa cosa, pues adelante- les dijo, dándose la vuelta, y sosteniendo a Iris en brazos. Antes de irse, se dieron de la mano todas, como señal de respeto, aunque Susan y Electra, al tomar a la chica del antebrazo como saludo, le colocaron una señal energética con la cual, en caso de que Xana se descontrolara, lo sabrían de inmediato y podrían actuar. Xana era poderosa, pero cualquiera de las tres podría controlarla si se diera esa tesitura.

-Buena suerte, guardianas- les deseo Xana, antes de desaparecer junto a Iris. Tras eso, las tres adolescentes se fueron rumbo al campamento griego (2)

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En el mismo, ya el resto del grupo estaba cercano a la puerta y esperando a las otras tres. Fueron andando despacio, por si tenían que salir corriendo en dirección a donde estaban sus tres amigas, aunque por suerte no fue necesario, por lo que acabaron llegando a las inmediaciones del campamento griego. Se fijaron en que los centinelas estaban bastante relajados, parecía que no estuvieran en guerra, al igual que los centinelas troyanos, que estaban hablando tranquilamente y con las armas apoyadas en una pared. Eso era raro, se supone que estaban en guerra, ¿que pasaba? Estaban decidiendo si entrar ya o no cuando Electra, Susan y Marin llegaron junto a ellos usando el teletransporte de Marin.

-¿Que tal os fue?- preguntó Aurora- Era Xana. Una de otro mundo- le contestó Electra. Los antiguos guerreros Lyoko la miraron con sorpresa- Según parece en su dimensión tuvieron problemas y tuvieron que lanzar una vuelta al pasado, y en el proceso acabó aquí- les explicó Marin.

-Ahora está actuando como si fuera la diosa Atenea, pero nos ha prometido que no intervendrá mientras nosotros estemos aquí- les dijo Marin. Como parecía que sus compañeros no parecían muy conformes, decidieron mostrarles los recuerdos de Xana, al menos los importantes, para que vean lo que quería hacer.

-Vaya... habéis hecho bien en colocar aquella señal energética en su brazo- comentó Aelita, tras un par de minutos en silencio, señal de que empezaba a asimilar toda la información.

-Si pasa algo, iremos a su mundo a pararla. Entre unos pocos de nosotros podremos lograrlo sin problemas- le aseguró Susan- Y ahora, ¡entremos al campamento!- dijo ella, con entusiasmo.

Entonces, los adolescentes entraron al campamento, en pos de la aventura. Pero antes de entrar, oyeron jaleo. ¡Y que jaleo! Se oían gritos con bastante fuerza, parecía que había pelea. Hasta los guardias entraron al campamento a ver que pasaba. Cuando entraron al campamento, vieron a un montón de hombres, algunos con la armadura puesta a medias, y otros solo con su ropa, formando un círculo.

-Deben estar viendo una pelea...- comentó Aurora, acercándose. Segundos después, el tumulto se separó de golpe formando un pasillo, y vieron como alguien salía volando por el pasillo que formaron los soldados. Enseguida se oyeron los vítores, los cuales iban para el soldado que aún estaba dentro del circulo. Este no era demasiado alto, más o menos como Ulrich. Su pelo era color tierra, de ojos oscuros, sin demasiado musculo, con el pecho desnudo y una falda. La única protección que llevaba era en los tobillos, con perneras.

-¡Viva el gran Aquiles!- gritó uno, mientras le cogían en brazos y lo lanzaban al aire. Esos gritos siguieron unos pocos minutos más, para después dejarle en el suelo.

Enseguida un hombre se acercó al tal Aquiles, y, por su cara, no parecía estar muy contento. Con un gesto, le indicó que entrara a la tienda, y Aquiles siguió a aquel hombre, internandose en la tienda, la cual quedó cerrada.

-Bien... ¿algún plan?- preguntó entonces Jeremy, mientras todos se reunían. Fue Susan la que se decidió a hablar.

-Ya que nosotras llevamos estas ropas podríamos ir a la enfermería, allí seguramente haya soldados heridos, podríamos enterarnos de cosas- comentó la chica- Y ya de paso podremos curarles con mayor rapidez- añadió, segundos después.

-Nosotros iremos al comandante y le diremos que somos nuevos soldados- dijo Percy, secundado por Patrick mediante un asentimiento.

-Pero solo somos ocho, ¿no sería más lógico que le dijéramos que somos nuevos generales?- dijo entonces Ulrich- Ten en cuenta que los príncipes de Grecia están aquí reunidos, y no creo que ninguno haya pedido nada. Por lo que siento la guerra está lejos de acabar, y me temo que no podremos acercarnos con esas excusas- le dijo Marin, mientras se mordía una uña.

-¡NO!- aquel grito hizo que todos se giraran, hasta los chicos, y vieron a un muy cabreado Aquiles salir de la tienda donde estaba hablando con otro hombre. Este salió segundos después, bastante aireado también, con la cara roja de la rabia.

-¡Es la única solución a esta guerra, y lo sabes, Aquiles!- le gritó el- ¡Y es la única manera de aplacar la furia de Apolo!- siguió, mientras Aquiles se quedaba quieto en su sitio. Estaba bastante irritado, y todos los chicos podían notarlo.

-No pienso darte a mi esclava, Agamenon, puedes pedirme a cualquier otra, ¡pero no a ella!- le grito, dandose la vuelta.

Esa información le fue útil a Jeremy. El conocía la Iliada de Homero, relato que contaba que pasó en la guerra de Troya. Y ese era el principio, la pelea entre Agamenon y Aquiles, uno era el lider de los griegos, el hombre que decidió emprender esa guerra por culpa de un ataque a su honor, mejor dicho al de su hermano. El otro era un hombre invulnerable a cualquier cosa, menos en el tobillo, su único punto débil.

-¡Mira a esa enfermera, es hermosa, seguro que podrá ocupar bien el puesto de Criseida, la hija de ese estúpido sacerdote de Apolo, que tanto nos está haciendo sufrir!- dijo Aquiles, mientras señalaba a la pobre Marin, quien se quiso dar la vuelta, pero Aquiles fue más veloz, la agarró del antebrazo, y la llevó hasta donde estaba Agamenon. Aquel hombre tenía el pelo negro y su barba era frondosa, aunque ya se le empezaban a notar las canas.

-¡Y mira, la tienes por duplicado, parece que los dioses nos han mandado una señal!- siguió Aquiles con su monologo, señalando a Susan.

Agamenon se atusó la barba, perdería a una esclava muy buena, bella, y cómplice con él, pero ganaría dos idénticas en aspecto, y probablemente de carácter.

-¡Y si quisieras, ahí tienes todo un harén!- siguió Aquiles, mostrando al grupo entero. Vale, eso era mucho, pero Agamenon sonrió y se acercó a Aquiles.

-Esta bien Aquiles, mi sierva, por esas cuatro enfermeras, las que son hermanas gemelas- dijo Agamenon.

-¡Perdona pero...!- Electra iba a empezar a dar fe de su mal genio cuando Aelita la paro, tomandola del brazo- Tranquila, todo estará bien. Vamos Asmae- le dijo la pelirosa.

-Pero hermana...- murmuró Asmae, aunque decidió confiar en Aelita. De esta manera, y sin que nadie pudiera decir nada, las cuatro chicas fueron conducidas hasta la tienda personal de Agamenon.

-¿Les irá bien?- se preguntó Noelia, preocupada. Sissi suspiró- Si ese tío se sobrepasa, acabará en un agujero negro, o estampado con haces de luz clavado en el culo- murmuró la pelinegra.

Noelia se rió ligeramente, mientras veía como sus compañeros varones se iban, guiados por los gritos de un muy malhumorado comandante, hacia los muñecos de entrenamiento que había en la parte más cercana a la playa del campamento, mientras que el resto de chicas se iban a una tienda cercana al lugar de entrenamiento, donde seguramente estaban los enfermos y aquellos que estuvieran heridos estarían.

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Minutos más tarde, las cuatro gemelas daban gracias de haber sido elegidas por Agamenon para ser sus nuevas esclavas, ya que poco después empezó una reunión entre los príncipes griegos, entre los que se encontraban los legendarios Ulises de Ítaca, Menelao de Esparta, Diomedes de Tideo, Néstor de Pilos, Aquiles de Mirmidones, entre otros. Estaban todos sentados a la mesa, con bebidas en jarras servidas por las adolescentes, y comida, que fue servida por otros sirvientes, quienes se retiraron cuando les sirvieron los platos. (3)

-¡Esperemos que ahora el dios Apolo se aplaque y permita que todo nos vaya bien!- dijo un animado Aquiles, quien brindaba con Ulises. Todos los allí presentes tenían el pelo color oscuro, bien negro bien marrón y ojos pardos, el único que tenía un color distinto era Néstor, que ya tenía el pelo canoso.

-Eso espero, de todas formas el trato que me propusiste, Aquiles, me pareció bastante acertado- le dijo Agamenon, mientras miraba de reojo a Susan agacharse para recoger algo que se había caído al suelo.

Con una sonrisa maliciosa, Agamenon le dio una sonora nalgada a Susan, quien de la impresión dio un brinco, para la risa de todos los príncipes, exceptuando a Ulises, quien negaba ligeramente con cara de no creérselo, y de Néstor, quien le recordaba a Agamenon que le esperaba una mujer en casa. Susan le quiso dar un tortazo, pero se contuvo, era por el bien de la misión, ya entendía a Electra, ella también lo pasó algo mal al recuperar su martillo de manos de aquellos hombres. Suspiró, tendría que aguantar esas cosas durante un tiempo, si es que querían descubrir quien guardaba el fragmento de la gema de la fe que allí se encontraba. Entre jarra de cerveza y jarra de cerveza, algunos de aquellos hombres acabaron cantando canciones e himnos guerreros, intercalados entre cánticos que se podrían clasificar como baladas de amor, mientras que las chicas tenían que controlar a aquellos reyes.

-Me voy a mi tienda, no aguanto a ese conjunto de borrachos- dijo Menelao, cogiendo su casco, mientras miraba de reojo a sus compañeros con algo de molestia. Las chicas le vieron salir de allí, cuando, minutos más tarde, oyeron un fuerte grito, y, por la voz, era de Menelao.

Aelita salió de la tienda corriendo, pero no tardó en volver, esa vez acompañada por unos soldados que llevaban al rey espartano del hombro, pues este estaba herido por una flecha en el costado. Este mantenía la cabeza alta a pesar del dolor, y en sus ojos se podía ver la ira que latía en su pecho. Enseguida todos sus compañeros dejaron a un lado lo que estaban haciendo y se acercaron.

-Esos malditos Troyanos... ¡atacaron en plena tregua!- gritó Menelao, cuando le sacaron la flecha de un tirón, aunque la herida fue rápidamente atendida por Macaón, rey de Tesalia junto a su hermano Asclepio, que también estaba presente.

-¡Mañana al amanecer atacaremos Troya!- gritó Agamenon, saliendo de la tienda junto a varios de sus compañeros. La guerra estaba servida.

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(1) Mare Nostrum es una palabra latina que significa, literalmente, Nuestro Mar, en alusión al dominio que tenía Roma de la costa mediterránea.

(2) Esta es una escena rehecha de un capitulo de la historia de Alejito480 llamada La nueva Xana, en la que aparecían mis personajes. Espero que tus expectativas se hayan visto cumplidas ^^

(3) En su Iliada, Homero describió los sucesos de la lucha de los Aqueos (Griegos) contra los Troyanos, y aunque algunas cosas no serán idénticas, si que quiero acercarme lo máximo posible al original. Todos los nombres son reales, así como los lugares que reinan, pero evidentemente solo en la mitología griega.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who. Los personajes de Piratas del Caribe que aquí aparecen tampoco me pertenecen, sino a su legítimo propietario, de acuerdo con los derechos de copyright. Tampoco me pertenecen los de las otras series/ películas que aquí aparecen.