Disclaimer: Los personajes y el mundo mágico son propiedad de J.K. Rowling. La trama y gran parte de los sucesos, son propiedad de mi imaginación.

Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

Categoría: Primera Guerra Mágica


Prompt: Aroma

Palabras: 499


AROMA

¿Bosque?, ¿Tarta de melaza?, ¿Almizcle? y…

Se inclinó un poco más sobre el caldero que tenía cierto brillo nacarado y emitía vapor en espirales.

Sabía lo que era, lo que lo perturbaba eran los aromas que distinguía. El cuarto le era familiar pero…

—Veo que usted también se ha sentido atraído por esa poción en particular, Severus. —Slughorn entró en el aula. —Amortentia, ciertamente un poderoso filtro de amor que genera obsesión, jamás amor, eso es imposible, no hay nada que pueda crear amor. —Dijo caminando entre los pupitres. —Lo más cerca que se puede llegar con esta poción es a un enamoramiento, sin embargo eso no la hace menos peligrosa.

Se acercó a la mesa y puso la tapa sobre el caldero.

—Es gratificante que demuestres tu disponibilidad para estas tutorías, tienes una especial habilidad para las pociones.

—Es una de mis áreas de interés, señor. —Asintió, con su cabello oscuro agitándose alrededor de su rostro.

—Al igual que las Artes Oscuras, según tengo entendido. —Dijo crítico e hizo que el joven apretara los puños. —Solo puedo recomendarte Severus, que potencies tu habilidad en aquellas áreas que te lleven al bien. No apreciaría que uno de mis estudiantes perdiera el rumbo.

Severus omitió cualquier tipo de respuesta grosera y en su lugar, vio a su maestro dejar caer su rechoncho cuerpo en su silla.

—Será mejor que comencemos pronto, tengo otra tutoría con los premios anuales en un par de horas. —Aplaudió con aspecto risueño. —Saca tu libro e iniciemos… Filtro de Muertos en vida. —Apuntó con su varita hacia el pizarrón y los ingredientes aparecieron. —Ten en cuenta cada aspecto de la preparación. —Se reclinó contra el respaldo de su asiento y entrelazo sus manos sobre su estómago.

El Slytherin trabajó con en silencio. Tras recibir la felicitación de Slughorn cuando terminó, tomó sus cosas y salió del aula.

—Basta James, llegaremos tarde. —Oyó una risa femenina.

Reconoció esa voz.

Caminó rápidamente y apenas miró a la pareja cuando pasaron por su lado pero algo le impidió ser completamente indiferente.

El perfume de Lily, el que su madre preparaba con azucenas y que ella usaba sin falta desde que se habían conocido.

Ese era el cuarto aroma de su Amortentia.

Y ella nunca lo sabría, porque él ya no era nadie para ella, porque todo su mundo giraba en torno a James Potter y su grupo de estúpidos Gryffindor.

Solo unos meses más, se prometió, e iría a por sus aspiraciones. Lo único importante serían las Artes Oscuras, aunque todavía se cuestionaba el convertirse en un seguidor del Señor Tenebroso.

Esa última duda se disipó la última noche en Hogwarts, cuando Potter le pidió matrimonio a Lily en medio del Gran Comedor.

Mientras escribía una carta de confirmación para Lucius Malfoy, no dejaba de recordar el "sí" emocionado de Lily junto a las felicitaciones que llovieron para los futuros señores Potter.

Finalmente, no había nada que le impidiese convertirse en un Mortífago, nada cambiaría sus nuevas ambiciones.