Código: Guardianes
Capítulo 70
Como era habitual en ellas, las gemelas nada más salir del portal, encendieron sus energías y se prepararon para buscar a sus compañeros por la campiña italiana, aunque se sorprendieron al notar la energía de Jamily no una, sino dos veces. Era evidente que una de las Jamily era la actual, la que ellas conocían, mientras que la otra era su versión joven, la que en ese momento vivía su presente. Decidieron centrarse en encontrar a sus compañeros, y por suerte, parecían estar cerca todos ellos, formando un grupo. Les notaron algo nerviosos, pero no demasiado. Aún así, eso bastó para que las gemelas se pusieran alerta, eso no era bueno, y esperaban que la causa de ese nerviosismo no fuera nada malo. Se dispusieron a correr hacia allí cuando vieron delante de ellas al último hombre que ellas esperaban ver: Jim Morales, Jimbo para los amigos. Aunque en realidad no era Jim, lo sabían por su energía. En realidad era Ignis, con el aspecto de su profesor de gimnasia
-Pe-pero...- murmuró Susan, sin entenderlo. Ignis solo suspiró- Sí, ya se que hace mucho que no nos vemos ni que sentís mi energía, pero solo tengo unos pocos minutos- dijo el hombre, mientras se les acercaba.
-Nos ayudaste cuando se recuperó los chakrams de Ulrich, pero no se te volvió a sentir, y la energía de Jim seguía igual- le dijo Susan- Y entramos en su mente y nada, no recordaba nada. Ni cuando entramos en Kadick recordaba nada- le espetó Marin.
Ignis las miró con interés- Los guardianes actuales si que sois poderosos...- comentó, con algo de impresión, pero enseguida negó con la cabeza- Me estoy yendo por las ramas. Para abreviar, introduje mi espíritu, con la ayuda de la hechicera aelida, en el cuerpo de este hombre para poder ayudaros. Supuse que una cara conocida os ayudaría- les dijo- Una vez cumplida mi misión, abandoné el cuerpo y volví a donde debía estar- siguió Ignis.
-Eso explicaría muchas cosas... ¿por que has vuelto?- le preguntó Susan- Y más con esta forma- continuó la chica.
-Bueno, le debía el favor a Jamily- les explicó- Me dijo que estuviera por aquí, que me iba a necesitar para no se qué cosa de fe o algo así- siguió Ignis- Supongo que estaréis por aquí por la misma razón, aunque se supone que no nos deberíamos de haber visto, así que no se lo contéis al grupo hasta que la hechicera haya hecho lo que haya venido a hacer- les pidió el hombre, a lo que las chicas asintieron.
-No te preocupes, eso haremos Ignis- le aseguró Susan, asintiendo, mientras observaban como el hombre se iba a toda velocidad hacia su lugar de destino.
Tras eso, las gemelas decidieron seguir el consejo del predecesor de Ulrich, y no decirle nada al grupo. Claro que antes debían estar con ellos, por lo que volvieron a intentar localizarles de nuevo por sus energías. Sonrieron al notar sus energías en las cercanías, al otro lado de un pequeño bosquejo, uno de los muchos que crecían en las cercanías de aquel río, río que ellas reconocieron como el mítico Tiber. Decidieron bajar a la rivera del río, y desde allí seguir el mismo camino que previamente habían seguido sus compañeros. Pocos minutos más tardes, tan solo se encontraban a unas decenas de metros de sus compañeros. Y no venían solos, allí también estaban unos soldados, un oficial a juzgar por sus prendas, un par de chicos que desde atrás no se podía apreciar bien pero seguramente fueran gemelos, y la versión joven de Jamily. Y por supuesto, también vieron a la versión actual de la hechicera, solo que esta les vio antes a ellas y se posó justo detrás de las gemelas.
-Si fuera un perro os hubiera mordido el trasero- les dijo, con tono burlón y en un susurro, colocándose agachada junto a ellas. En ese preciso momento las gemelas estaban vigilando al grupo desde unos matorrales, y estas al oírla casi saltan del susto. Sí, a pesar de poder sentir su energía, aún las podía asustar.
-Yo también me alegro de verte- le espetó algo molesta Marin. Jamily no le hizo caso y simplemente se apoyó en las rodillas y también observó al grupo- Ya que estáis aquí me vais a ayudar chicas- murmuró al rato, lo cual hizo que las gemelas de Gallifrey la miraran.
-¿Ayudarte? ¿A qué?- le preguntó sin entender Susan. La aelida sonrió- Vuestra amiga, Asmae, tiene que ganarse la última parte de la gema de la fe, la cual por cierto ni idea de donde esta, aunque tengo una pista- les dijo- Creo que está en un campo cercano, hay un labrador de campos que podría tenerla, se encuentra en un granero como este- siguió, tendiéndoles un papel con un granero dibujado con bastante detalle.
-Y me imagino que querrás que guardemos ese granero hasta que vengan nuestros compañeros, solo que sin decírselo claro- dijo Susan, mirando a su interlocutora. Esta asintió- Exacto, yo mientras tanto les observaré por si acaso- dijo Jamily, mientras posaba la vista en el resto del grupo.
Las gemelas se miraron algo sorprendidas aún por la misión que la aelida les estaba dando, pero como no tenían motivos para desconfiar de ella, decidieron seguir su consejo. Una vez que estas se fueron, sonrió, habían picado en el anzuelo. Si hubieran mirado en su mente igual se hubieran dado cuenta del engaño, pero la confianza que en ella tenían los guardianes hizo que su mentira piadosa funcionara. Con eso en la mente, volvió a posar su vista en el grupo. Estos se alejaban poco a poco en dirección a, si mal no se acordaba, la plaza principal, donde se hacían los juicios públicos. En aquella ocasión estaban ahí por los gemelos Romulo y Remo. Suspiró, ella no debía intervenir, aún así llamo a Ignis por si acaso necesitaba de su ayuda, aunque lo dudaba, pues no recordaba nada raro de esa época.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
Tras un buen rato andando por la campiña italiana, el grupo finalmente llegó a un grupo de casas bajas con un templo en medio de una plaza el cual estaba rodeado de varias piras con fuego y con vegetación a los lados. Desde donde estaban, Odd podía ver que en el fondo de aquel templo se podía ver la estatua de un hombre de unos seis metros de alto con un rayo en la mano y sentado en un trono. A su lado, una águila estaba posado al pie de la estatua, y, unos escalones más abajo, unos enormes fuegos hacían ver aún mas majestuosa la estatua del dios. Pero no llegaron a entrar al templo, pues se quedaron en la plaza que daba al mismo.
-Aquí será donde seréis juzgados- dijo el oficial, mirando a los padres de Romulo y Remo, sin percatarse por el gentío del grupo- En breve debería llegar el rey Amulio para el juicio, así que os quedaréis aquí- los chicos suspiraron, se iban a quedar allí un buen rato, se dijeron. Y eso solo significaba que la misión, una vez más, se retrasaba.
Mientras esperaban, el grupo se fijo en que, poco a poco, más gente aún se iba congregando en torno a la plaza en los pocos bancos que había, mientras el resto se colocaba en torno a la sombra de los árboles que rodeaban a la misma, formándose así un amplio grupo de espectadores, deseosos de ver como se desarrollaba aquel juicio público. Media hora más tarde, y ya cuando ciertos miembros del grupo comenzaban a impacientarse, llegó una comitiva formada por varios soldados a caballo escoltando un coche de madera cuadrado que era transportado por cuatro porteadores. Una vez que este se depositó en el suelo, un hombre salió de aquel carro. Se trataba de un hombre ya de pelo canoso y barba poblada, con ojos oscuros y piel blanca. Llevaba varios anillos en los dedos y una toga de color rojo.
-¡El rey Amulio!- gritó una voz, y todos los soldados se cuadraron, incluido el oficial, formando un pasillo y evitando que los campesinos pudieran alcanzar al rey. Tras un corto caminar, llegó a la plaza y se sentó en un trono de madera bastante bien trabajada a ojos de Percy, y se le dio un papiro bastante largo enrollado, y, una vez que le retiró el cordel que lo ataba, lo comenzó a leer. Durante la espera, el grupo se mantuvo en silencio sepulcral, o al menos en cuanto al método de comunicación oral, ya que vía gema se llevaba a cabo una discusión bastante ardua sobre lo que estaba pasando. Claro que toda discusión que pudieran mantener se cortó cuando el rey se levantó.
-¡Acérquense los acusados!- dijo, mientras cerraba el papiro. Tras ser empujados por los soldados, los padres de los gemelos acabaron arrodillados, con la cabeza gacha y las manos casi apoyadas en el suelo. Amulio sonrió con suficiencia y se acercó despacio.
-Se os acusa de interferir con la autoridad...- murmuró, mientras daba vueltas al rededor de ambos- Y eso se pena grave, ¿sabéis?- les dijo, mientras se acuclillaba al lado de la mujer.
Esta no le miró, pero no había que ser guardián para notar que la mujer estaba reprimiendo el llanto. Amulio se rió, y miró a los guardias- Levantadlos y llevadlos a fustigar- ordenó, y en seguida los guardias agarraron a los padres y les levantaron a la fuerza, dándoles empujones para que andaran deprisa.
Remo estaba rojo de rabia, su hermano tuvo que pararle para que no hiciera una locura, y aunque dentro del grupo más de uno también tenía ganas, no debían hacer nada ya que ya bastante habían interferido. Se dirigieron hacia una explanada de madera donde ya estaba un hombre con un látigo, y, al lado del mismo, un par de bancas donde había tres huecos, dos para las manos a cada lado, y el del medio, el más ancho, para la cabeza. Tras hacerles arrodillarse, les colocaron los grilletes, y el fustigador se les acercó con el látigo ya enarbolado en el aire, listo para golpear las espaldas desnudas de ambos mayores. O eso hubiera sucedido si Remo no se hubiera puesto en medio, recibiendo él mismo el latigazo. La muchedumbre contuvo el aliento cuando el joven agarró el extremo del látigo con el antebrazo, empezando así un forcejeo con el guardia. Ninguno de los guardianes se había fijado en cómo había logrado escapar del agarre de su hermano, pero Asmae desde luego no dudo en intervenir, y se lanzó contra el fustigador, quien acabó en el suelo cuando el adolescente le dio un fuerte golpe en la cara, dejando en el proceso de caída el látigo sin agarrar, y por lo tanto liberando de su ataque a Remo, quien observó a la adolescente sin creérselo mucho.
-¡Soldados, coged a esa niñata y matadla!- aquel grito del rey sacó a todos de su impresión, por lo que Asmae, al ver que los soldados corrían tras ella, echó a correr por entre el gentío, quien la dejó pasar sin problemas. El resto de guardianes iban a seguirla cuando durante el gentío la perdieron de vista.
-¡Mierda, la he perdido!- gruñó Yumi, molesta, al no ver a su amiga- La intentaré seguir por el cielo- dijo Odd, transformandose en un halcón, pero casi al poco se vio obligado a parar ya que no veía a Asmae por ningún lado, ni tampoco podía sentir su energía, ya que algo le impedía hacerlo, una energía que le era familiar pero que no sabía muy bien de quien podía ser. Aunque Ulrich lo sabía muy bien.
-Ignis está impidiendo que podamos notar la energía de Asmae, la energía de Ignis está tan extendida que apenas se pueden sentir la del resto- dijo Ulrich, pues en tierra firme también intentaban saber donde estaba Asmae.
-¿No era Ignis tu predecesor?- le preguntó Aurora, a lo que Ulrich asintió- Sí, le conocí en Pompeya, me lo encontré en el Vesubio- respondió Ulrich (1).
-¿Que hará aquí?- se preguntó Electra- No lo sé, pero desde luego nos está complicando la misión- comentó molesto Percy.
-¿Puedes localizar donde está él, Ulrich?- le preguntó Jeremy, pero este negó- Hizo esto mismo en Pompeya, para que no me localizarais- le respondió.
-Pues la tendremos que buscar a pié- dijo simplemente Siss, comenzando a andar. Con un suspiro, el grupo comenzó a andar en dirección al bosque, pues era en la dirección en la que la habían visto salir corriendo.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
Asma era perseguida de cerca por hombres montados a caballo con cuerdas para atraparla. De ser alguien normal, la habrían pillado pronto, pero al tener una velocidad mayor, los caballos les costaba seguirle el ritmo, y de tener su gema completa, podría correr a la velocidad de la luz o incluso más deprisa. Corrieron por cerca de diez minuto por el campo, Asmae podía oír a la perfección a los soldados gritar y tirarle cosas para intentar pararla, sin creerse que una cría de 16 años les estuviera haciendo eso. De vez en cuando tenía que esquivar piedras que notaba venir de atrás por el ruido que hacían al chocar con el aire, así como palos de todos los tamaños, pero al entrar en el bosque, las raíces altas de los árboles frenaron a los caballos quienes, por la naturaleza del terreno, no podían correr, obligando a los soldados a bajar y a correr detrás de la joven, quien corría de árbol en árbol, apoyándose en los troncos y en las ramas para ir más deprisa, y por tanto perdiendo a sus perseguidores. Cuando les perdió de vista, Asmae tenía la respiración algo agitada, y sudaba algo por la frente, pero no tenía tiempo para descansar. Elevó su energía para localizar a sus amigos, pero no era capaz, solo sentía una energía llenando toda la zona, una que le recordaba a la de Ulrich pero que no era la de su amigo. Estuvo cerca de cinco minutos intentándolo, pero no había logrado nada. Tuvo entonces que usar su capacidad de orientación para lograr volver con sus compañeros, claro que al ser un bosque tan profundo, la cosa estaba complicada.
-En que momento se me ocurrió meterme al bosque...- gruñó ella, comenzando a moverse de nuevo, usando una vez más los troncos de los árboles para desplazarse más deprisa. No recorrió ni doscientos metros cuando vio de reojo una luz brillante. Se giró curiosa y vio la entrada a una cueva la cual estaba flanqueada por un par de antorchas. Asmae se acercó a la entrada con interés, y si bien tenía algo de prisa para volver con sus amigos, algo le decía que debía investigar en aquella cueva.
-Esto está más oscuro que el cuarto de William- comentó, entrando a la cueva, donde apenas cinco metros tras pasar la entrada la oscuridad comenzaba a reinar. Asmae se sintió tentada a darse la vuelta para fabricarse una antorcha, pero al notar que había piedra luminosas en las paredes yendo en una dirección, la chica decidió seguirla, como si fuera una señal del camino a seguir. Aquel camino de piedras luminicas era bastante variopinto, pues las piedras eran de diversos colores, desde los más vivos como el rojo o el amarillo, hasta a los más oscuros, como el violeta o el azul oscuro, aunque a pesar de eso la cueva no perdía su belleza.
-Este sitio le encantaría a Percy- dijo Asmae, sonriendo, mientras andaba sin demasiadas dificultades por el sendero de roca que cruzaba la cueva. Asmae notó algo bastante singular, y es que solo había un sendero, era imposible perderse en aquella cueva, y además casi se veía a la perfección. Además, no había oído a ni un solo animal, ni siquiera murciélagos o insectos de ninguna clase, lo cual achacó a la iluminación del interior de la cueva.
-Guau...- murmuró Asmae, y no era para menos. Tras quinientos metros de cueva, la joven llegó a una sala bastante amplia, iluminada ligeramente pero lo suficiente para ver toda la cueva, por las mismas piedras luminosas. Vio un altar al otro lado de la cueva, con un mural de piedra en la pared detrás del mismo. Este mural representaba dieciséis figuras. trece de ellas tenían armadura y un arma diferente, además, tenían lo que parecía un guantelete con una piedra, habiendo en la misma efigies talladas, diferentes en función del que llevara el guantelete. Había, así mismo, hombres y mujeres por igual, e incluso dos de esas personas, mujeres ambas, tenían alas, aunque las de una de esas mujeres parecían las de una mariposa, siendo las otras más parecidas a las de un ave.
-¿Los guardianes? Los originales imagino- se aventuró a decir Asmae, mientras se acercaba y admiraba aquella obra, la cual aún conservaba incluso el color.
-¡Exacto, este mural es de los guardianes de Asmara!- oyó a una voz. Asmae se dio la vuelta en seguida, y vio a Jamily. A la versión que ellos conocían mejor, pues la versión joven estaba con Romulo y Remo en la ciudad y con sus compañeros.
-¿Que haces aquí, Jamily?- le preguntó con curiosidad- Vengo a comprobar si realmente te has ganado la última parte de la gema de la fe- dijo esta, mientras extendía sus alas.
Asmae frunció el ceño, si quería pelea, la tendría- Te has vuelto poderosa, Asmae, veamos hasta que punto- dijo Jamily, cargando una esfera de energía, la cual lanzó contra Asmae.
Esta la esquivó con facilidad, y cargó su propio ataque de energía- ¡Trueno atómico!- Asmae lanzó su golpe a la velocidad de la luz desde su puño derecho, y cientos y cientos de haces de luz viajaron hacia Jamily. Esta elevó una barrera de energía, la cual detuvo los ataques. Una vez que la lluvia de luz terminó, deshizo la barrera y se lanzó contra Asmae, propinándole un buen puñetazo en el rostro, y hubiera recibido otro de no ser por que Asmae detuvo el puño de Jamily con su mano, e inmediatamente le lanzó un buen puñetazo a la mejilla, el cual hizo que la aelida sangrara ligeramente por la comisura de los labios, aunque esta se defendió dándole un fuerte cabezazo que provocó que Asmae retrocediera, sujetándose la frente, que le dolía por el reciente golpe. Pero la batalla estaba lejos de acabar, y Jamily fue volando hacia ella, intentando darle una patada en el costado, pero Asmae lo detuvo con el antebrazo, y, tras agarrarla de la pierna, la lanzó a volar contra la pared. Tras un fuerte choque, Jamily provocó un buen boquete en la pared, quedándose así unos segundos sin saber muy bien que fue lo que pasó, segundos que aprovechó Asmae para correr hacia ella, dar un salto, y propinarle casi de frente un trueno atómico.
-¿Te parece esto lo suficientemente poderoso, Jamily?- le preguntó divertida Asmae, aterrizando de nuevo en el suelo. Segundos más tarde vio a su contricante delante, sin demasiados daños, y ya con la comisura de los labios curada. Jamily sonrió.
-He de reconocerlo, no está mal, pero...- dijo la aelida, elevando su energía- ¡Estamos lejos de acabar!- gritó, alzando sus brazos, y formando un cañón con los mismos- ¡Ejecución aurora!- gritó, mientras bajaba los brazos y de los mismos nacía un potente rayo de viento helado.
Asmae sabía por Jeremy que aquel hielo fácilmente podía llegar al cero absoluto, y no quería que su piel ardiera por el frío hielo que ella podía lanzar. Por ello, paró la ejecución de Jamily usando su energía y con el trueno atómico lanzando in extremis. Jamily esquivó con facilidad los haces de luz lanzados por Asmae, y lanzó ella misma una honda de energía que impactó en Asmae de lleno, haciendo que la pelirosa acabara chocando contra el suelo. Jamily entonces lanzó una vez más su ataque principal.
-¡Ejecución aurora!- gritó, con su energía en lo alto. Asmae logró esquivar por poco el frío ataque, y, tras crear una lanza de energía, la lanzó con fuerza contra Jamily. Esta agarró la lanza con facilidad, más ese no era el ataque real. Demasiado tarde se dio cuenta de que el ataque era una bola de energía que giraba a toda velocidad en su dirección.
Jamily tuvo que dejar de lanzar la ejecución para poder esquivarlo, pero era tarde para eso, así que recibió el ataque completamente. Asmae no paró, y comenzó a propinarle patadas en los costados a la aelida, y, tras una decena de golpes, la lanzó a volar contra la pared. Jamily logró detener el impacto contra la pared usando las alas para frenar la inercia y su propia energía al ver que se estrellaba contra la pared. Al ver que estaba empatada en esas circunstancias contra la pelirosa, decidió subir el nivel. Se vio rodeada de una energía azulada, y, tras una explosión de energía, mechones de su pelo se volvieron azules, transformándose así en antelida. Normalmente no usaba su transformación, no la usaba desde el gran torneo de artes marciales, pero esa era una situación especial.
-¡Chispazo explosivo!- gritó, lanzando su ataque eléctrico. Asmae ni lo vio venir, pues el ataque era demasiado rápido para la chica. El golpe le dio de lleno, haciendo que los chispazos le dieran sin contemplaciones. Los rayos hicieron que Asmae acabara bastante golpeada, pero sin demasiadas heridas, pero si adolorida. Jamily aprovechó y la lanzó a volar por los cielos. Esa batalla se le estaba complicando.
-¿Seguimos, Asmae?- preguntó una divertida Jamily. Asmae no dijo nada, y simplemente elevó su energía y lanzó varias esferas de energía contra la aelida. Jamily las esquivó, y lanzó ella misma varias esferas de energía, las cuales chocaron en el aire, formando una explosión. Aquella pelea iba para largo.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
Al mismo tiempo, el resto del grupo buscaba a Asmae con desesperación. No la habían visto en más de media hora, y ni haciendo que sus energías resuenen al mismo nivel la encontraban. Durante la busqueda, Odd iba corriendo por los campos, transformado en un caballo blanco. En su lomo, Sam iba montado, agarrada a la crín de Odd, quien galopaba a toda velocidad, dejando una estela de color violeta. Durante la carrera, Sam se fijó en dos figuras cerca de una cabaña.
-¡Para, Odd!- gritó Sam, mientras le daba un par de golpes en el costado con el pié- ¿Sucede algo?- le preguntó Odd, aún transformado en caballo.
-¿No es esa Susan?- le preguntó Sam, señalando a una de las figuras. Odd miró en esa dirección, y, cambiando sus ojos a los de un halcón, acabó asintiendo- Reconocería esa nariz allá donde fuera- dijo, mientras galopaba, ahora más despacio, hasta donde estaban las gemelas.
Tras un corto trote, llegaron hasta las puertas de la cabaña, la cual estaba custodiada por Susan y Marin, quienes se acercaron a sus compañeros nada más estos llegar.
-¡Si que habéis tardado en venir!- comentó Odd, mientras volvía a su forma humana- Llevamos aquí cerca de cuarenta minutos, custodiando esta cabaña- les respondió Marin.
Sam la miró sin entender- ¿Y porque la custodiáis?- le preguntó Sam, sin entender- Según Ignis, es aquí donde está el último fragmento, pero no os podíamos decir nada ya que debíais pasar una prueba- le respondió Susan.
-Tenemos que reconocer que tras estar buscando más de media hora no dimos con ella, así que nos mintió. Precisamente nos pillasteis discutiendo sobre que hacer ahora- siguió Marin, al ver las caras de sus compañeros.
-Pues estamos buscando a Asmae, no sabemos donde está, se perdió en el gentío y por culpa de Ignis no tenemos ni idea de donde está, ni podemos localizarla por su energía- dijo algo agobiada Sam.
Susan y Marin se miraron- Precisamente le vimos aquí, dice que tenía que ayudar a Jamily con, seguramente por lo que nos dijo, la gema de la fe- dijo Marin- Probablemente ella sepa algo del último fragmento que nosotros no- dijo Susan, siguiendo con la idea.
-Informaré al resto, seguramente les será útil la información- dijo Odd, transformándose en caballo de nuevo. Tras eso, salió a trotar de nuevo dejando una estela de color violeta por donde corría. Las tres chicas le miraron, decidieron seguir lo que hacia el chico y correr por los campos dejando una estela de sus respectivos colores, solo que seguirían buscando a su amiga. Durante la carrera, Sam vio a Romulo y a Remo junto a la versión joven de Jamily, que acompañaban a los padres de los gemelos.
-¡Sam!- gritó Remo, acercándose a la chica. Fue entonces que vio a las gemelas con curiosidad- ¿Están tus padres mejor?- le preguntó Sam, mientras se acercaba a los mismos.
-Gracias a Asmae están sanos y salvos- respondió Remo- ¿La habéis encontrado ya?- le preguntó la versión joven de Jamily, pero Sam negó- Me temo que no, pero al menos las encontré a ellas- dijo, señalando a las gemelas- Os presento a Susan y Marin, unas buenas amigas mías y parte del grupo- dijo Sam, presentando a las gemelas.
-¿Estos son Romulo y Remo, no, Sam?- le preguntó en bajito Marin a la chica, quien asintió- Asmae impidió que el rey local, un tal Amulio, azotara a sus padres, pero durante la pelea la perdimos de vista, y me temo que estaba siendo perseguida por soldados del rey- le explicó Sam.
Susan iba a decir algo, cuando notaron un estallido de energía venir del bosque. Notaron perfectamente la energía de Asmae venir del mismo, y esa explosión solo podía significar una cosa. Además, la energía de Ignis se notaba cada vez menos, y en pocos segundos ya sabían a la perfección donde estaba su compañera.
-¡Tenemos que irnos, chicos!- dijo Sam, mientras hacía el ademán de irse al bosque- ¡Espero que os vaya bien, ha sido un placer!- les dijo, mientras se daban la mano, y las tres guardianas echaron a correr a toda velocidad en dirección hacia el bosque. Tanto Romulo, como su gemelo y Jamily pudieron ver como, en tan solo un minuto, casi una veintena de estelas de luz de diversos colores entraban al bosque.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
La batalla se estaba volviendo una lucha sin cuartel. Los golpes se sucedían con potencia, y entre golpe y golpe, se lanzaban golpes de energía que viajaban por el aire a la velocidad de la luz. Con cada golpe, el aire a su al rededor retumbaba, pero la cueva se mantenía en pie pese a la crudeza de la batalla, cosa que para Asmae pasó desapercibida ya que estaba demasiado metida en el combate.
-¡Te demostraré que soy digna de la gema de la fe!- gritó Asmae, elevando su energía- ¡Trueno atómico!- gritó, lanzando el golpe. Jamily voló alto, evitando el golpe, y lanzando cientos de esferas de energía que cayeron en forma de lluvia de estrellas al suelo. Asmae tuvo que levantar un muro de energía para evitar llevarse un buen golpe.
El combate le empezaba a pasar factura. Ni en la batalla contra Zeros había tenido que dar tanto de sí. Claro que en esa ocasión estaba acompañada. Ahora estaba sola, pero eso no era impedimento para que peleara. Ella no era una princesita en apuros, nunca lo ha sido, y no iba a empezar a serlo ahora. No tenía intención de dejarse vencer por Jamily, aquella hechicera iba a ver cual era el poder de un guardian de la naturaleza.
-¡Observa el poder de un guardián de la naturaleza!- gritó Asmae. Jamily entonces notó que la pedriecita que ella tenía como colgante comenzaba a brillar. Sonrió, estaba preparada, notaba como el fragmento quería unirse a su dueña y formar finalmente la gema de la fe. Aquella era la parte más importante, ya que era la parte que catalizaría el poder que duerme en el interior de Asmae. La gema tan solo liberaba el poder, a partir de ese momento la gema simplemente ayudaba a canalizar esa energía, pero no emanaba de la gema, sino del guardián correspondiente. Claro que esa energía debía ser liberada, y eso era lo que iba a pasar ahora.
-¡Asmae, hija de Atenea, nieta de Elena, y guardiana de la fe!- gritó de pronto Jamily, acercándose a la chica- Acompañame al altar, por favor- le pidió Jamily, sonriendo, y volviendo a su forma normal.
Asmae parpadeo confusa, pero asintió. Conforme se acercaban, Asmae notó las energías del resto de sus compañeros entrar en la puerta, y sonrió al ver a sus compañeros entrar a la sala y observar la belleza de la cueva y del mural que había al fondo. Una vez que todos los guardianes estaban reunidos, Jamily pidió que Electra y Percy se acercaran.
- Colocad las partes de la gema en el altar- les pidió. Asmae colocó en el altar las cuatro que tenía, y, entonces, Jamily colocó el quinto fragmento junto a las otras cuatro, y con un cuchillo, se hizo un ligero corte en la palma de la mano, del cual manó sangre color carmesí, que mojo ligeramente los fragmentos. Estos se iluminaron de color dorado, y, por puro instinto, Percy unió los fragmentos y golpeó el punto de unión de los cinco fragmentos y Electra lo golpeó en el punto de unión tres veces. De pronto, la sala se iluminó con una luz de color dorada, y tras irse el exceso de luz, los chicos vieron a Asmae con la gema de la fe en en guantelete de su antebrazo, y como siempre pasaba cuando alguien adquiría su gema, sus ropas cambiaban. Tenía una túnica de color dorado, con sandalias de color tierra en los pies, y con la gema en el antebrazo derecho. La túnica tenía decoraciones en color blanco realmente hermosas.
-¡BRAVO, ASMAE!- gritó su hermana de pronto, corriendo a abrazar a su gemela. En seguida todos sus compañeros se arremolinaron al rededor de la chica, felicitando a su amiga, y hasta Noelia le dio un suave beso de felicitación.
Jamily sonrió, el compañerismo se respiraba en el aire, justo como pasó en la primera generación. Aún quedaban cosas por hacer, pero una celebración de vez en cuando no venía nada mal.
-Es hora de irse a casa, guardianes. Tendréis que descansar para lo que os espera- les dijo la hechicera- Antes de eso, nos deberíamos despedir de los gemelos, ¿no?- dijo Aurora.
-Me parece bien- dijo Sam, sonriendo- En ese caso, os espero en la Ermita, chicos- les dijo Jamily, desapareciendo de allí.
Una vez que la mayor se fue, el grupo salió de la cueva, y, una vez que Asmae se cambió de ropa de nuevo a las que tenía antes, anduvieron hasta llegar a la casa de los gemelos, donde les notaban sus energías. Tras llamar a la puerta, fue Remo quien abrió.
-Veo que habéis encontrado a Asmae al fin- dijo sonriente- Sí, ya nos íbamos, pero queríamos despedirnos antes- dijo Aelita. Remo asintió, y en ese momento por detrás llegó Romulo y la versión joven de Jamily- Esperamos que os vaya muy bien- dijo Romulo, y, una vez que se despidieron, el grupo abrió un portal y volvieron a casa.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
Ya en la Ermita, el grupo vio que Jamily estaba hablando con la reina Atenea, pero al verles dejaron de hablar y miraron, con orgullo en los ojos, al grupo- Enhorabuena, Asmae- le dijo Atenea a su hija, abrazandola.
La pelirosa le devolvió el abrazo- Gracias mama, ahora estamos un paso más cerca de terminar con Gamma- le dijo la chica.
Atenea asintió- Precisamente de eso estabamos hablando, Asmae. Para lograr derrotar a Gamma, vas a necesitar tu arma- le dijo Jamily- Y para eso he llamado a un viejo amigo, él me ayudó a crear las gemas, os será muy útil entrenar con él- les explicó Jamily. El grupo la miró con interés, ¿de quien se podría tratar?
-Mañana iremos a verle, por ahora descansad hasta mañana, os lo habéis ganado- les dijo Atenea, cosa que el grupo agradeció, ya que estaban algo cansados. Una vez que le dijeron a Atenea como transcurrió la misión, el grupo volvió a Kadick, con la alegría de tener en su poder finalmente la gema de la fe, estando así más cerca de llevar su misión al final.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
(1) Ver capitulo 44
Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.
