Código: Guardianes
Capítulo 73
Asmae apareció en la Ermita, haciendo que los que estaban allí, que eran Atenea y Asmeya. En seguida llamaron al resto para poder felicitar a Asmae como se merece y que les contara que era lo que había pasado durante su aventura. En pocos minutos el grupo fue llegando, la primera Jamily ya que les había pedido expresamente que la avisaran en cuanto ella volviera para poder llamar a aquella persona. O al menos el grupo creía que llamaría a una persona. Jamily, entonces, sacó de una bolsita que llevaba en la cadera una flauta de color azul con la parte para soplar el aire de color rojo y varios agujeros para hacer sonar el instrumento. Entonces, comenzó a tocar una dulce melodía que resonó por todo el sitio, cosa curiosa ya que una flauta no debería de poder escucharse desde tan lejos. Segundos más tarde, en el cielo se formó un enorme portal de color dorado, y se pudo oír el rugido de una bestia. Jamily entonces dejó de tocar y solo tendió su vista en el portal. Los chicos, expectantes, miraron al portal, preguntándose que saldría de allí. Y lo que salió les sorprendió mucho: se trataba de un animal de más de tres metros de altura de una bella piel de color blanco, con las pezuñas de color oro y un aro que rodeaba su lomo y que contaba con cuatro puntas. De su cabeza salían dos picos a los lados que parecían ser sus orejas, y de la propia cabeza nacía una hermosa crin que parecía la estela que dejaba una estrella fugaz. La parte de abajo de su cuerpo era de color grisáceo, y sus ojos eran verdes. Con solemnidad bajó a tierra, donde se posó y anduvo gracilmente hacia el grupo.
-Me habéis llamado- dijo la criatura, hablando telepaticamente con el grupo, con un tono grave pero afable. Fue Jamily quien se le acercó y le respondió.
-Así es, Arceus. Una vez más, necesito de tu ayuda- le dijo, mientras el enorme ser se iluminaba en una luz blanca, tras lo cual, adoptó una forma humana. Su pelo era blanco, con los ojos color verde, figura delgada sin no demasiada musculatura, de mirada placida. Llevaba una toga que cubría parte de su pecho y toda la parte baja del cuerpo. Se les acercó con una ligera sonrisa.
-Me alegra ver que cumpliste tus objetivos, Jamily Mörker- le dijo Arceus, mientras la abrazaba paternalmente. Ella se dejó, normalmente no era mucho de esas cosas, pero siendo él... bueno, un abrazo no mataba a nadie.
-Esta debe de ser la nueva generación de guardianes- dijo, mientras observaba al grupo con una ligera sonrisa. Se dedicó a observar uno por uno a los integrantes del grupo, en verdad se parecían de una generación a otra. Tras pasar revista, Arceus volvió a colocarse en frente de ellos.
-Supongo que Jamily, aquí presente, os contó como fueron creadas las gemas que portáis- les dijo Arceus, pero siguió hablando sin siquiera esperar a hablar- Las creé yo mismo con ayuda de mis compañeros legendarios, quienes os entrenaran para hacer un uso adecuado de vuestros poderes sobre las fuerzas naturales- les dijo, mientras detrás de él se abría un portal de color dorado, justo como el que había usado para llegar hasta allí.
Posteriormente, atravesó el portal mientras volvía a su forma original, siendo seguido posteriormente por el grupo al entero, quienes se preguntaban que clases de criaturas les iban a entrenar, pero esperaban que fueran tan increíbles como Arceus.
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Una vez que cruzaron el portal, se fijaron en el sitio en el que se encontraban. Se trataba de un lugar algo idílico, con las constelaciones bañando el cielo, que a pesar de verse como si fuera de noche ninguno de ellos tenía problemas de visibilidad, pues el suelo, de cristal, reflejaba la luz de las estrellas que llenaban el cielo. Así mismo, la luna, en todo su esplendor, iluminaba desde la izquierda de la bóveda celeste, y, a su lado, un resplandeciente sol hacía que parte del cielo se viera de día, en contraste con la otra parte, que hacía que pareciera de noche. A los lados de aquel lugar podían ver dos filas, una por lado,de columnas dóricas, todas decoradas con las figuras de una bestia, cada una distinta de la otra, y, en un idioma que no llegaban a entender muy bien, podían ver escritos lo que parecía el nombre de la bestia y su historia. En total, vieron 46 columnas que formaban dos líneas de 23 a cada lado, y otras 11 que estaban algo más apartadas formando un grupo más pequeño. Se fijaron en que, delante de ellos, se encontraban, además de Arceus, otras 15 bestias, todas ellas de diferentes tamaños y tonos de piel, algunas eran más grandes que el propio Arceus, y otras eran del tamaño de un perro, por lo que había de todo.
-Bienvenidos a Columna Lanza, el lugar desde el cual, tanto mis legendarios como yo, observamos el mundo y lo protegemos de aquellos males que amenazen con destruirlo, somos los protectores de esta dimensión-dijo Arceus, solemnemente, mientras daba un paso adelante.
-Ahora, os iré presentando a cada guardián con su respectivo legendario- les dijo, mientras las criaturas allí presentes emitían suaves gruñidos en algunos casos y potentes rugidos en otros.
La gema del agua, portadora del poder Kyogre-y según decía eso, la bella gema de Jeremy se iluminó, rodeándole de su energía. La criatura legendaria nombrada rugió. Se trataba de un ser parecido a una orca, de colores azulados y dos grandes aletas con dibujos formados por líneas rojas que se alargaban hasta la parte central de su lomo. Sus ojos eran amarillos, y la parte baja de su cuerpo era color blanco. Debía de medir más de 4 metros.
-La gema de la luz, portadora de mi poder- dijo Arceus, mientras la gema de Aelita se iluminaba y le pasaba lo mismo que a Jeremy, que se rodeó de su energía.
-La gema de la fe, creada por Jirachi, y portadora de sus poderes y de los míos- y con eso, la gema de Asmae se iluminaba en color dorado, reaccionando al poder del legendario. Jirachi era un ser bastante pequeño, del tamaño de un niño, de piel blanca y en su cabeza contaba con algo parecido a un sombrero amarillo del estilo de un mago. Sus ojos oscuros contrastaban con su piel, aunque su cabeza estaba decorada por tres cintas de lienas de color azul cían. En su tripa había dibujada algo parecido a un ojo cerrado.
-La gema del fuego, forjada por Ho-Oh- dijo Arceus, y conforme eso pasaba, la gema de Ulrich se iluminó, quien se fijo en el ser que había creado su gema. Se trataba de un ave bastante grande. Sus plumas eran rojas como el fuego, desde su cráneo hasta las alas y la parte alta del vientre. En cuanto a la parte baja del vientre eran de plumas blancas, y en cuanto a la parte más exterior de las alas eran verdes. Su pico era no muy largo de color amarillo, y contaba con una pequeña cresta en su cabeza. Sus ojos eran oscuros, así como sus garras. Las plumas de su cola eran doradas.
-La gema de la tierra, creada por Groudon- dijo Arceus, mientras la gema de Patrick se iluminó, así como el propio Patrick. Groudon era una especia de lagarto enorme de unos tres metros de alto con escamas de color rojo y negro, estando las negras formando un dibujo a lo largo de todo su cuerpo, además de en las zonas donde su cuerpo se podía doblar, como en las articulaciones. Contaba con una hilera de picos blancos a ambos lados del cuerpo, además de una cola en forma de punta. En sus zarpas contaba con enormes garras puntiagudas.
-La gema del rayo, nacida del poder de Zekrom- dijo Arceus, y la gema, brillando en colores amarillos, rodeó a Electra con su energía, quien observó a la criatura. Se trataba de una especia de dragón completamente negro de amenazantes ojos rojos. Tenía dos alas a las espalda, y al final de su cola contaba con una suerte de motor que expulsaba chispazos eléctricos de color azul.
-La gema de los metales, creada por Registeel- la gema de Percy le recubrió por una luz color metálica. El chico se fijó en el ser nombrado. Se trataba de una criatura de aspecto humanoide con una piel metálica y una cabeza que, de lo grande que era, también formaba el torso de Registeel. La parte central de su cuerpo era color negro, rodeado de dos partes de color plata que formaba el metal, por lo que esa parte negra era la parte interna y la parte gris la externa. Sus ojos eran varios puntos rojos en la parte negra de su cuerpo, y su cadera era un disco, y por debajo de la misma, dos patas bastante cortas, en evidente desproporción del resto del cuerpo.
-La gema del viento, nacida de los poderes de Rayquaza- la gema, según hablaba Arceus, se iluminó en el antebrazo de Aurora, quien también se vio rodeada de la misma. La angelida se fijó en Rayquaza. Se trataba de una larga serpiente de más de 7 metros de largo, con escamas verdes y amarillas las cuales formaban bellos dibujos por su cuerpo. Contaba, además, con dos pares de aletas dorsales con los bordes rojos, y en la parte media-alta de su espalda contaba con otras dos aletas dorsales que podían considerarse como alas. Contaba con solo dos brazos con tres garras, y ojos amarillos.
-La gema del tiempo, creada por Dialga- la gema del antebrazo de Susan se iluminó con fuerza en color diamante. Notó que una de las bestias rugió en cuanto la gema llegó a ella, y dedujo que debía de tratarse de Dialga. Se trataba de un animal cuadrúpedo de unos cinco metros de alto, de escamas color azul y con prominentes picos en la zona de la cadera que estaban ligeramente inclinados, en color plata. Sus zarpas contaban con cuatro garras cada una del mismo color que los picos de su cadera, así como los cuernos que tenía en su alargada cabeza. Sus ojos eran rojos, y en los laterales de su cuerpo discurría una línea de escamas azul cían. En su pecho, y rodeado por protecciones de color plata había un enorme diamante que se iluminaba en la misma tonalidad que la energía que rodeó a Susan.
-La gema del espacio, contenedora de la fuerza de Palkia- La gema de Marin se iluminó de color erla en el antebrazo de la dama del tiempo. Se fijo entonces en que Palkia estaba bufando, por el sonido de alegría. Se trataba de un dragón bípedo, de escamas rosa pálido, con líneas que discurrían por su cola y vientre, así como por los brazos y cuello. En la espalda tenía dos alas escamosas, y en su cabeza se distinguía una cresta del mismo color que sus escamas. En sus hombros contaba con dos perlas que se iluminaron en cuanto la energía recubrió a Marin.
-La gema de la oscuridad, creada por Giratina- la gema de William se iluminó en cuanto Arceus dijo aquello, reaccionando al poder de su creador. El chico se fijó en la bestia mencionada. Se trataba de un dragón bastante parecido a Rayuquaza en cuanto tenía una figura esbelta y alargada, pero las similitudes acababan ahí. La parte de arriba de su cuerpo era gris, con la parte de abajo, en la parte del pecho y de la cola con escamas en franjas rojas y negras alternadas. Contaba con dos pares picos en el extremo de la cola, otros dos a la mitad, y otro par a la altura de donde habría unos brazos. El cuello estaba protegido por protecciones que solo dejaban al aire la parte de abajo del cuello, estas eran de color amarillo y de las mismas nacían alas negras con picos rojos en su extremo superior. Su cráneo estaba protegido por un protector de color amarillo, con los extremo en punta. Sus ojos eran rojos.
-La gema de las bestias, creada por el polivalente Mew- la gema de Odd se vio iluminada en color morado, haciendo que Odd mirara con diversión a la criatura. Se trataba de una suerte de gato color rosa con una cola tan larga como su cuerpo, de pequeñas manos y pies desproporcionadamente grandes, y ojos azules como el océano.
-La gema de la naturaleza, creada por Shaymin- dijo Arceus, y la gema de Yumi, igualmente, se iluminó en color verde. La chica se fijó en que Shaymin se trataba de un adorable erizo de color blanco, teniendo en vez de pinchos cubriendo su espalda una tupida planta con una flor. Sus ojos verdes entonaban a la perfección con su espalda, además, contaba en el lado derecho de su cabeza con una hermosa flor rosa con un punto negro en cada una de los cuatro pétalos.
-La gema de la esperanza, creada por Lugia- dijo Arceus, y la gema de Sam se iluminó ligeramente, se quedó ensimismada viendo como brillaba hasta que oyó un fuerte rugido. Alzó la vista, y vio una enorme bestia, de color blanco con la parte de los ojos de color azul y cinco placas que se extendían como si fueran aletas a la espalda. Su larga cola estaba terminada en una punta de lanza, y en su tripa sus escamas eran color azul. Contaba con dos enormes alas que contaban con algo parecido a dedos, cinco para ser exactos, en su extremo. Sam sonrió al verle, parecía un dragón.
-A partir de hoy, y durante los próximos días, entrenaréis con nosotros- les dijo Arceus, mientras adoptaba de nuevo su forma humana y se acercaba al grupo. El grupo al entero asintió, y tanto Aelita como Asmae fueron junto a Arceus, con este delante de las adolescentes, en dirección a un extremo de la sala. Tras eso, cada guardián fue en dirección al legendario que le correspondía, y, uno a uno, fueron abriendo un portal que cruzaron para ir a un lugar adecuado para entrenar.
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Aurora contempló el lugar en el que habían aparecido. Se trataba de un lugar tormentoso, con unos vientos de cientos de kilómetros por hora, la atmósfera era de un tono azulado, y el olor del aire era significativamente diferente al que ella estaba acostumbrada. Además, notaba que la atmósfera era mucho más fría de lo normal, ella no notaba frío, pero sabía que lo era gracias a sus poderes. Los cuales, por cierto, sintió que habían incrementado muchísimo. Nada más salir del portal se vio obligada a extender sus alas pues no había ninguna plataforma en la que poder posarse, pero eso no era lo que más le llamaba la atención. Lo que más llamó su atención es ver al sol mucho más pequeño de lo que normalmente es.
-¡¿Donde estamos?!- le gritó a Rayquaza, pues el fuerte viento podría hacer que la enorme bestia no la escuchara. Esta se encontraba en frente de ella. Había adquirido su forma humana, y se mantenía suspendido en el aire.
Se trataba de un hombre joven, bastante alto, de pelo verde, ojos amarillos, piel clara, labios finos, y una musculatura no demasiado desarrollada. Sus prendas eran verdes con decoraciones amarillas, por su espalda ella vio un tatuaje en forma del largo cuerpo de su otra forma. Sonrió al ver a Aurora.
-¡Bienvenida al planeta Neptuno!- le dijo, mientras extendía los brazos. Aurora sonrió de medio lado. Ahora todo tomaba sentido.
-¿Por qué entrenaremos aquí?- le preguntó ella. Rayquaza observó su entorno- ¿No es evidente? Este es el planeta con los vientos más fuertes del sistema solar, es el lugar ideal para que un guardián del viento entrene- le dijo, mientras las ráfagas de viento iban y venían. Aurora asintió, eso tenía sentido.
-Entonces, ¿a que esperamos?- le dijo Aurora, extendiendo sus alas y elevando su energía rápidamente. Rayquaza sonrió, y se acercó a gran velocidad contra ella con el brazo extendido.
Ella esquivó el ataque y le golpeó con el puño en el estomago, pero Rayquaza ni se inmutó y le quiso propinar una patada en el brazo, pero ella le agarró del tobillo y le lanzó con facilidad contra un lado. Entonces, ella se acercó a toda velocidad hacia él, con los puños cargados de energía, dándole varios golpes en el rostro. Rayquaza le propinó un cabezazo para pararla, cosa que acabó logrando ya que ella tuvo que irse un par de metros atrás. Cuando quiso darse cuenta, vio que Rayquaza estaba peligrosamente cerca, y le dio una ráfaga rapidísima de puñetazos en el estomago, y, para rematar a la chica, le dio un golpe de energía bastante fuerte que mandó a la chica varias decenas de metros detrás.
-¡Tesoro del cielo!-gritó la chica al recuperarse del ataque. El fuerte ataque viajó por el aire a gran velocidad, pero sin llegar a la velocidad de la luz, cosa que sorprendió a Aurora, pero el golpe dio, aún así, de lleno a Rayquaza, quien se vio obligado a protegerse usando los brazos en forma de cruz. Una ligera humareda se provocó que los potentes vientos de Neptuno disiparon en pocos segundos, y la chica no se sorprendió de ver a Rayquaza casi sin un rasguño.
-Te preguntarás por que tu ataque no viajo a toda la velocidad que debería- le dijo Rayquaza, elevando su energía a un ritmo bastante rápido. La chica asintió, y no solo sus ataques, la velocidad de sus movimientos en general había bajado, se sentía pesada y en parte creía saber la respuesta.
-La presión atmosférica aquí es muy superior a la de la Tierra, casi mil veces más presión- le dijo Rayquaza (1)- Por eso tus movimientos se ralentizan, por que tienes una atmósfera mucho mayor por encima de ti que la de tu planeta natal- le explicó.
Aurora asintió, impresionada. Si hubiera sido una angelida normal hubiera muerto segundos después de entrar a aquel sitio, gracias a ser guardiana podía estar allí, respirando un aire muy distinto al que normalmente llenaba sus pulmones, todo gracias a sus poderes, que le permitían vivir allí y transformar la letal atmósfera en una mucho más acogedora.
-En ese caso cuando vuelva a la Tierra no solo yo, mis ataques serán mucho más veloces gracias a que mi fuerza habrá aumentado- le dijo la chica, mientras extendía sus alas a lo máximo que daban, elevando su energía en el proceso y provocando potentes vientos de centenares de kilómetros de velocidad.
Rayquaza sonrió, y también elevó su energía. La chica se lanzó a por él, con las manos llenas de energía, así como Rayquaza, golpeandose mutuamente en el rostro, lanzandose a cada uno al otro lado. La chica no se amedrentó por eso, y usó una nube de metano que pasaba por allí para quedar fuera de la visión de Rayquaza. Este intentó seguirla pero la había perdido de vista.
-¡Por abajo!- oyó a una voz. Cuando quiso darse cuenta, vio a la chica volar hacia él a toda velocidad, golpeándole con sus tonfas en el estomago y haciéndole un golpe de judo que le mandó hacia abajo varios cientos de metros.
Pero Rayquaza se recuperó pronto y volvió a elevarse hasta la altura de ella. La chica le lanzó las tonfas pero Rayquaza las esquivó con facilidad, pero no pudo hacer mucho contra el ataque de energía de Aurora, dándole de nuevo de lleno. Aurora no paró ahí, y le golpeó repetidamente en la cara, aunque Rayquaza se la quitó de encima, y comenzó a propinarle golpes con sus puños envueltos en su energía verde, golpes que Aurora sintió verdaderamente fuertes, y que la lanzó a varios metros, siendo rematada por una honda de energía que hizo que la chica tuviera que protegerse con una barrera de energía que detuvo el golpe. Rayquaza sonrió de medio lado. La chica estaba bastante bien entrenada, pero aún le quedaban cosas que aprender. Conforme su energía se elevaba, los vientos del planeta se aceleraban cada vez más, y en cuestión de pocos segundos se formó una violenta tempestad con vientos a velocidad ultrasónica, así como rayos mucho más espectaculares que los de la Tierra, así como una intensa lluvia de amoniaco que, si bien era algo pesada, a Aurora no le afectaba demasiado gracias a sus poderes.
-¡Sigamos entrenando, Aurora!- le dijo Rayquaza, volando a toda velocidad a través de la tormenta, mucho más deprisa de lo que ella solía volar en la Tierra. Pero decidió que eso no la iba a detener, así que elevó su energía, y persiguió a Rayquaza por la tormenta.
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Patrick apareció en una cueva bastante grande. Esta tenía una forma bastante cercana a la de un cuadrado, con los lados de unos 100 metros de largo y cerca de seis metros de alto, en los laterales, y pegados a la pared, se podían ver una hilera de columnas que ascendían hasta el techo, el cual formaba una enorme cúpula de granito decorado con efigies de los diversos legendarios que vieron antes en Columna Lanza, y otros tantos que no había visto nunca. Así mismo, por el suelo discurrían varios ríos de lava no demasiado anchos, de aproximadamente 7 metros de ancho y que serpenteaban por la sala. Al otro lado de la sala, vio a una figura humana que estaba de espaldas. Era alguien bastante alto, de hombros anchos, pelo rojo como el fuego, piel clara y ropa roja, una chaqueta roja decorada la misma con líneas rojas. Contaba con unos pantalones rojos cortos con botas militares rojas, desde allí se podían ver que tenían unas garras en las botas. También que tenía unos guantes negros que parecían de combate.
-¡Bienvenido, guardián!- gritó la figura, dándose la vuelta. Se trataba de un hombre bastante alto, de ojos marrones y sonrisa divertida. Patrick se fijó en que en los guantes había pinchos típicos de los típicos que llevaba un macarra de los de antes.
-¡Yo, Groudon, señor de la tierra y de los continentes, te haré el entrenamiento más duro de tu vida!- le dijo, mientras elevaba su energía a unos niveles altísimos, y atacó lanzando una ráfaga de energía a Patrick.
Este paró el golpe con las manos, y atacó a Groundon a gran velocidad, combinando puñetazos y patadas, aunque el legendario aguantó todos los golpes con total facilidad, como si no le hubieran atacado.
Patrick le atacó lanzando su ataque característico- ¡Gran cuerno!- gritó, elevando su energía, la cual formó un toro detrás de él, el cual envistió a Groundon en cuanto la energía fue liberada. El ataque fue lo suficientemente potente como para levantar a Groudon y mandarle a una pared cercana. Groundon se liberó de la misma con facilidad, y cayó al suelo, con una sonrisa. Entonces, dio un pisotón en el suelo, y varias piedras, peligrosamente grandes, y las lanzó contra Patrick con las manos y que lanzó como si fueran de cartón. Patrick dio un potente puñetazo a cada roca, o bien patadas, haciendo que las piedras se partieran en cientos de trozos, los cuales volaron hacia los lados y algunos hasta volvieron hasta Groudon, quien detuvo las rocas con su propia energía.
-Veamos si puedes parar esto- dijo Groudon, elevando su energía. Entonces, dio un salto, y entró de cabeza a la tierra. Patrick decidió hacer lo mismo y le siguió por el subsuelo. Sabía por donde iba, ya que las ondas de sonido y el propio movimiento de Groudon le indicaba por donde iba. Recorrieron varios kilómetros hacia abajo, Patrick comenzaba a notar cada vez más la presión en aumento pero no le hacía daño, se sentía cómodo con cientos de toneladas de tierra y rocas encima. Acabaron apareciendo en otra cueva, una cuyo suelo era prácticamente magma, así como las paredes, aunque Patrick estaba rodeado de la piedra fundida a su paso se solidificaba, por lo que no llegaba a tocar en ningún momento el peligroso elemento.
-Estamos a pocos kilómetros del núcleo, aquí abajo lo único que encontrarás será magma fundido y la enorme esfera de hierro que forma el núcleo del planeta y que hace que se forme la magnetosfera, y es aquí también donde se forma el movimiento de las placas tectónicas del manto terrestre y que mueve la litosfera- le explicó Groudon.
Patrick asintió, podía sentir que el magma que les rodeaba hacía que la piedra de más arriba se moviera lentamente por la convención. Aquel proceso era extremadamente lento, los continentes se movía la longitud de una uña cada año, por lo que apenas se nota, pero sucede. Pero no solo notaba eso. También podía sentir como su energía crecía cada vez que descendían por el manto, en ese punto se sentía muy poderoso. Hizo aparecer su cimitarra, así como su armadura, la cual desprendía una suave aura de color marrón que rodeaba al chico completamente. Groudon se rio, y en su pecho se formó la letra alfa. Groudon entonces creció varios centímetros de altura y sus músculos se fortalecieron, y las líneas negras de su ropa se volvieron doradas.
-¡Gran cuerno!- gritó Patrick, lanzando de nuevo su ataque. Groudon lo bloqueó con los brazos con facilidad, pero lo que no vio fue a Patrick lanzarle varias piedras bastante grandes, y le atacó con su cimitarra.
Groudon se defendió usando sus garras, y le dio una patada en el estomago que le envió al otro lado de la sala. Patrick se impulsó en la pared, y le lanzó un puñetazo que le dio de lleno a Groudon en el rostro, y, una vez que se impulsó con las piernas en el pecho del legendario, volvió al suelo, y más tierra se formó en su lugar de aterrizaje. Aprovechó que tenía magma cerca usó su energía para lanzarsela. Groudon se protegió con el antebrazo, pero no pudo defenderse del ataque de Patrick, quien le dio un fuerte puñetazo, y no solo uno, encadenó varios golpes. Pero de poco sirvió, ya que Groudon no parecía demasiado afectado.
-¡Esto se pone interesante! Yo soy una muralla, si logras tirarme será todo un logro- le dijo, mientras en sus manos se formaba esferas de energía. Patrick sonrió de medio lado, aquello iba a ser divertido, se dijo. Él también elevó su energía, listo para lo que fuera a venir. Entonces, cada uno se lanzó a por el otro, y sus manos se juntaron, cada uno empujando con toda su fuerza en dirección contraria, llegando hasta hundirse en el suelo y haciendo que la tierra a su al rededor temblara vigorosamente por el choque de fuerzas, unas que hicieron que la integridad de la sala peligrara, pero a ninguno le importó, y se movieron, cruzando el magma, persiguiendose mutuamente a lo largo del magma del área cercana al núcleo externo del planeta.
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En cuanto Yumi cruzó el portal, notó un suave aroma a flores. Sonrió, ese olor era el típico de un bosque. Ella solía cerrar los ojos y llenar sus pulmones del fresco aroma que desprendía la naturaleza en su estado más puro, y a su nariz llegaba en ese preciso instante ese mismo olor. Cuando abrió los ojos, observó sus alrededores. Se trataba de un bosque frondoso, con altas secuoyas y robles por todos lados, y, recubriendo el suelo, un corto césped formaba un bello tapiz, adornado el mismo con flores de todos los colores imaginables.
-Que hermoso jardín- comentó ella, mientras caminaba suavemente por el bosque. Se fijo en que un riachuelo serpenteaba por el bosque, uno de agua cristalina que bajaba en una suave pendiente, por lo que se encontraban en lo alto de una colina. Se fijo en una joven cerca de las flores, tumbada con las manos tras la nuca, aunque sujetaba con una mano una de las rosas, disfrutando del aroma de la misma. Era una joven de pelo verdoso con ojos oscuros y pronunciadas curvas, su piel era clara y llevaba un vestido largo con flores en el mismo.
-¿Te gusta? Este es uno de mis muchos santuarios- le dijo la chica, levantándose. Yumi entonces miró la flor que tenía en su largo pelo.
-¿Shaymin?- preguntó entonces Yumi, a lo que la chica asintió- La misma, ¿te gusta este vestido? Me lo dio una amiga humana- le dijo, dándo una vuelta sobre si misma. Yumi le sonrió.
-Es muy bonito, si- confirmó la japonesa, mientras se le acercaba. Shaymin se estiró y rozó con los dedos unas rosas, las cuales se abrieron instantáneamente, floreciendo totalmente en segundos.
-Mis poderes son iguales a los tuyos, Yumi- le dijo, sentándose a su lado- Yo también controlo la naturaleza, mis poderes están en tu gema precisamente- explicó Shaymin.
Yumi la escuchaba con atención- Aunque he de decirte que tu ya me superas, ¿sabes?- le dijo, mientras le tendía una rosa. Yumi parpadeó curiosa, y cogió la rosa pero su mente aún le daba vueltas a lo que le estaba diciendo Shaymin.
-Mis poderes sobre la naturaleza son enormes, no te confundas, pero tu energía ya es mayor que la mía, aún así...- dijo Shaymin, mientras se rodeaba de un aura verdosa- Aún te quedan cosas que aprender- y entonces, Shaymin extendió su energía por el campo, provocando una intensa floración, e hizo que las plantas crecieran bastante en apenas segundos.
Yumi asintió- Por eso estoy aquí, claro- respondió la japonesa. Shaymin le sonrió, y, de un salto, se colocó a unos metros de Yumi. Esta se levantó, y se colocó en posición de defensa.
Shaymin entonces hizo que unas lianas se elevaran en el aire, e hizo que ataran a Yumi. Esta intentó liberarse, pero le costó, tiempo que usó Shaymin para atacarla, dándole fuertes puñetazos. Yumi se sorprendió, Shaymin tenía un aspecto tan dulce y delicado que costaba creer que tuviera tanta fuerza. Pero uno no se puede fiar de las apariencias, así que Yumi elevó su energía y acabó por liberarse, y le propinó un cabezazo que hizo que Shaymin retrocediera. Entonces, Yumi se abalanzó contra Shaymin, quien acabó volando en dirección a un árbol, golpeándose contra el mismo a causa de una llave de judo que usó Yumi contra ella. Shaymin se levantó segundos después.
-¡No está nada mal!- le felicitó Shaymin, sonriendo ampliamente. Yumi sonrió de medio lado, se esperaba que Shaymin tuviera algún as bajo la manga. Y así fue, pues Shaymin elevó su energía, y la rosa que tenía en el pelo se ilumino en verde. Entonces, Yumi observó que Shaymin cambiaba. Su figura se estilizó, y en su espalda nacieron un par de alas, y la flor de su pelo desapareció, para formar un pañuelo al rededor del cuello de Shaymin.
En cuanto cambió, Shaymin se acercó a toda velocidad de Yumi, quien no se esperaba que fuera tan veloz, y tuvo que encajar los muchos golpes que le dio Shaymin, quien hizo que Yumi acabara en el agua por una fuerte patada en el estomago. Yumi se levantó, y elevó su energía, y en sus manos se formaron dos rosas negras.
-¡Rosas piraña!- gritó Yumi, lanzando su ataque contra Shaymin, quien esquivó con facilidad el ataque y le lanzó una honda de energía que frenó las rosas que Yumi acababa de lanzar justos después de las flores piraña.
-¡Esta es mi forma cielo, Yumi!- le dijo Shaymin, mientras se elevaba en el aire y generaba en sus manos una esfera de energía que lanzaba contra Yumi, quien se defendió del ataque sacando su báculo, el cual se iluminó en verde, rodeándose a si mismo y a Yumi, quien fue recubierta por su armadura de combate.
Shaymin se rio y bajó a tierra, y le lanzó una esfera de energía, la cual fue parada por Yumi, quien elevó su energía e hizo que unas lianas rodearan a la chica legendaria, quien se vio atada de pies y manos. Esta sonrió, y se teletransporto hacia detrás de Yumi, quien logró parar la patada a la cara, usando su antebrazo.
-¡No está nada mal!- se rio Shaymin, mientras daba un salto hacia atrás, tras lo cual se colocó en posición de combate, así como Yumi, que se preparaba para lo que fuera a venir. Entonces, Shaymin se colocó en la rama de un árbol, y se metió entre los frondosos árboles. Yumi la siguió con facilidad, Shaymin no iba muy deprisa, hasta que Shaymin se elevó por los aires. Yumi la siguió con la mirada, y tuvo que acelerar para poder seguir su ritmo, aunque tuvo que recurrir a un truco que no sabía si iba a funcionar. Dio un salto, y se rodeó de su energía para impulsarse en el aire, volando a causa de eso. La chica no se dio cuenta de eso hasta que vio una nube debajo de ella, y justo debajo de la misma estaban las copas de los árboles más altos. Se fijo en que delante de ella, a unos metros, se encontraba Shaymin.
-¡Aquí cerca hay un claro enorme, seguiremos allí!- le dijo, mientras bajaba a tierra. Yumi asintió, y bajó, con algunos problemas aún, ya que era la primera vez que volaba. En cuanto bajo, se acercó a Shaymin, quien le tendió una botella de agua. Ella la miró, y bebió un par de tragos de la misma. Shaymin sonrió.
-¡Y ahora, continuemos!- dijo, elevando su energía con los brazos extendidos y una sonrisa de medio lado en el rostro. Yumi la imitó, aquello acababa de empezar.
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Jeremy sintió una fuerte presión nada más salir del portal que había cruzado. Y no le sorprendió, ya que se vio en seguida rodeado de agua. Por encima de él notaba más de mil metros de agua hasta la superficie, y por debajo, otros tantos kilómetros hasta llegar al fondo. La temperatura del agua era baja, aunque a él no le molestaba en lo absoluto, tampoco la fuerte presión del agua, y, tras espirar hondo, elevó su energía y se rodeó de su energía, ya que sentía cerca a Kyogre aunque no viera nada por la total oscuridad del agua. Notaba bastante presión, pero no le molestaba apenas gracias a sus poderes, y decidió moverse a donde estaba Kyogre, zona que curiosamente estaba bastante iluminada gracias a unas rocas que iluminaban bastante que se encontraba en una explanada cercana.
-Bienvenido, guardián del agua- le dijo Kyogre. Se trataba de un hombre no muy alto, de pelo azulado con ojos amarillos con tatuajes rojos en su piel clara, sin demasiada musculatura.
-Estamos en el océano pacífico- le dijo Kyogre, extendiendo los brazos- Estamos a mil metros bajo el agua, aquí la presión es de cerca de cien atmósferas, aunque me imagino que poco te afectará- le dijo Kyogre, a lo cual Jeremy asintió.
Entonces, el legendario elevó su energía e hizo que el agua a su al rededor se arremolinara. Jeremy elevó su energía también y su armadura apareció rodeandole completamente, y en su mano apareció el tridente de los mares. Kyogre sonrió, y le lanzó una esfera de pura energía.
Jeremy dio un golpe con su tridente en el suelo y una esfera de energía le rodeó que le protegió de la esfera de energía lanzada por Kyogre, y le lanzó él mismo un rayo de energía, aunque Kyogre simplemente la esquivó con total facilidad. Entonces, el legendario atacó al rubio, y se lanzó contra él, propinándole una fuerte patada en la cara, aunque le paró con el antebrazo sin demasiados problemas, y le lanzó en el aire con mucha fuerza. Kyogre se rehízo con facilidad y volvió a atacar a Jeremy, aunque en esa ocasión el chico no pudo defenderse mucho, pues Kyogre le había dado con toda su fuerza en el estomago y posteriormente varios puñetazos y patadas que hicieron que Jeremy volara y cayera al suelo. Tras eso, Jeremy se levantó y se dirigió a toda velocidad contra Kyogre, convertido en una espiral de agua que golpeó con toda su fuerza, placándolo con violencia, aunque esto poco afectó a Kyogre pero bastó para tirarle al suelo. Entonces, Jeremy se transformó en un tiburón y fue a morder a Kyogre, pero este logró golpearle en el morro y dar un salto que le colocó a unos metros por encima del rubio, quien volvió a su forma normal, y, al no ver a Kyogre por ningún lado, dio una vuelta sobre si mismo, pero sin éxito.
-¡Aquí arriba!- oyó gritar a Kyogre, y lo único que vio venir de él fue el puñetazo que le dieron en la cara. Jeremy logró detener varios golpes colocándo los brazos en forma de X, pero igualmente recibió varios golpes.
-El agua es como el aire, un elemento que fluye, en lo único en lo que se diferencian realmente es en su densidad- le dijo Kyogre. Jeremy le miró con sorpresa, si lo pensabas eso era verdad, se dijo. Sonrió, tenía una idea. Elevó sus brazos y los juntó, formando un cañón con los mismos.
Entonces, elevó su energía, y lanzó su ataque- ¡Ejecución aurora!- gritó, lanzando el ataque, pero en vez de ser un viento helado cerca del cero absoluto, fue agua lo que lanzó la energía, y ese cañón de agua dio de lleno a Kyogre que se quedó bastante sorprendido, e incapaz de reaccionar, por unos instantes, ante el nuevo ataque de Jeremy, que consistió en una sucesión de patadas y puñetazos que le provocó a Kyogre un buen problemas ya que acabó bajando varios cientos de metros al fondo. Pero segundos más tarde, Jeremy notó que la energía de Kyogre se incrementaba por momentos, y vio dibujarse en el agua, con una luz, el símbolo de la letra griega alfa. Segundos más tarde,vio como Kyogre se elevaba sobre él, y la verdad era que había cambiado. Había crecido varios centímetros y sus músculos habían crecido ligeramente, así como sus tatuajes, que ahora eran dorados, así como sus ropas, que antes tenía franjas rojas que ahora eran doradas.
-¡Bueno muchacho, a ver si esta vez eres capaz de igualarme!- le dijo Kyogre, mientras elevaba su energía. Jeremy le imitó, y lanzó el tridente, en forma de rayo de energía, contra el legendario. Este esquivó con facilidad el mismo, y lanzó un ataque de energía desde sus dedos que se movió por el agua a gran velocidad. Jeremy quiso esquivarlo pero le costó algo y le impactó lo cual sorprendió al chico, aunque segundos más tarde se dio cuenta de lo que pasaba. La presión del agua le hacía ir más despacio, por eso se notaba más pesado. La solución era simple, ser más veloz. Y eso hizo, elevó su energía, y se movió a una velocidad cercana a la de la luz contra Kyogre, aunque este logró esquivar la patada que le mandó Jeremy y se movió a toda velocidad del agua, alejándose del rubio. Jeremy decidió seguirle, y dicha persecución llegó a hacerse en una cueva submarina. Aún ahí dentro Kyogre era sorprendentemente veloz, y por eso mismo Jeremy tuvo que esforzarse bastante para seguirle el ritmo. Finalmente llegaron a la salida de la cueva, y Jeremy se sorprendió de ver una ciudad submarina, aunque estaba en ruinas.
-¡Aquí lucharemos mejor, más cómodos! ¿No crees?- le dijo Kyogre, mirando a la ciudad en ruinas, a lo que Jeremy asintió. Una suave luz iluminaba aquella zona, una natural proveniente del sol. Eso sorprendió bastante a Jeremy, pero no pudo decir nada pues Kyogre ya estaba bajando al suelo, y, ya allí, le indicó con un movimiento que fuera hacia allí, a lo que el chico obedeció sin rechistar.
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Rayos. Eso fue lo primero que oyó Electra nada más salir del portal. Eso, y unos vientos tan potentes como ninguno que hubiera visto en la Tierra. Notó así mismo una presión brutal, muy superior a la que ella estaba acostumbrada, pero se rehizo rápido. Los fuertes vientos no le impidieron ver a la mujer delante de ella. Se trataba de una mujer afroamericana, de piel oscura como la noche y ojos rojo. Llevaba una gabardina negra con botas altas, su pelo largo y liso le llegaba a la parte baja de la espalda, y por su piel corrían unos tatuajes que se iluminaban de azl conforme energía eléctrica era despedida de su cuerpo.
-¿Sabes donde estamos?- le preguntó la mujer, Electra supo inmediatamente que se trataba de Zekrom. La chica miró a su al rededor, solo tenía claro que no estaba en la Tierra.
-Sorpréndeme- le dijo ella, desafiante. Zekrom sonrió de medio lado- ¡Te encuentras en la Gran Macha Roja, en Jupiter!- exclamó Zekrom, con un grito, y provocando cientos de rayos. En ese momento Electra notó que los rayos allí eran mucho más fuertes que los de la Tierra.
-Ya decía yo... ¿comenzamos?- dijo la chica, haciendo aparecer su martillo, Mjolnir. Zekrom entonces voló en dirección a Electra, con el puño cargado de electricidad. La rubia detuvo el golpe con una mano, y fue a darle ella un puñetazo con las mismas características. Zekrom logró detener el golpe usando su mano libre, empezando de esta manera un breve forcejeo, el cual ganó Zekrom al darle un sonoro cabezazo a Electra.
Electra se vio obligado a soltar a Zekrom, y la chica legendaria no lo desaprovechó. Le dio una fuerte patada a Electra en el estomago que provocó que la rubia volara en dirección a lo que parecía un tornado, mandándola al interior sin que esta pudiera hacer nada. Zekrom no entró al mismo, quería ver como se desenvolvía ella en esa situación. Segundos más tarde vio a Electra sair del tornado con facilidad, lo acababa de atravesar con su martillo, abriendo un boquete que tardaría milésimas en volverse a cerrar. Entonces, Electra le lanzó el martillo a la cara. Zekrom lo esquivó con facilidad, pero lo que no vio venir fue el golpe que recibió por parte del martillo en la nuca cuando su dueña le ordenó que volviera a su mano. Y en esa ocasión iba rodeado de energía electrica.
-No esta mal...- murmuró, más para si que para Electra, Zekrom. Entonces, elevó su energía, y le lanzó un rayo a la chica, rayo que fue detenido por la mano de Electra, quien buscó a la mujer con la mirada, pero apenas podía distinguir su ambiente. Fue entonces que notó un fuerte impacto venir desde arriba. Se trataba de Zekrom, rodeada de energía eléctrica de un intenso color azul. Electra entonces tuvo que darse la vuelta para poder estabilizar su vuelo. Fue entonce que vio en las manos de Zekrom un par de esferas de energía que en seguida volaron en dirección a la más joven. Electra se vio obligada a generar una pared de energía para defenderse, aunque de poco sirvió ya que las esferas lo cruzaron con facilidad. Entonces intentó golpear esas esferas con su martillo, y esa vez si, esa vez logró que las esferas de Zekrom no la alcanzaran.
-Tu pared de energía no es muy fuerte, Electra- le dijo Zekrom, mientras se acercaba. La chica asintió- Me están enseñando unos amigos- le dijo ella.
Zekrom asintió- Tu pared de energía es débil porque no esta bien distribuida la energía, Electra- le explicó Zekrom.
La chica le miró curiosa- Centras buena parte de la energía en el centro, y apenas hay energía en los laterales y los extremos- le dijo la mayor, a lo que Electra asintió.
Entonces, Zekrom volvió a generar un par de esferas de energía las cuales volvió a lanzar contra Electra. Entonces, la rubia, y siguiendo su consejo, elevó su energía y creó un muro de energía, haciendo que la energía del mismo estuviera bien distribuida. En esa ocasión, las esferas de energía fueron detenidas con facilidad, y Electra aprovechó para atacar a Zekrom, quien se vio obligada a defenderse de la oleada de patadas y puñetazos que le venía encima. Conforme el combate se desarrollaba, la Gran Tormenta se intensificaba más aún, así como la temperatura de la zona, que si ya era elevada en el momento en el que Electra llegó, para ese momento lo era más aún. Y esa temperatura no era por el Sol, sino por la enorme presión de la atmósfera del planeta, que si bien a Electra no le afectaba demasiado si hacía que tuviera que esforzarse especialmente, incluso sus ataques de energía, los cuales normalmente volaban por el aire a la velocidad de la luz, en aquel ambiente le costaba llegar a esas velocidades. Pero Zekrom no le daba ni un respiro, simplemente atacaba con todo lo que tenía.
-¡Excalibur!- Electra lanzó su ataque de energía, el cual fue lanzando en cuanto su brazo bajo del todo. Una fuerte onda de energía súper cortante voló contra Zekrom, quien esquivó el ataque, aunque Electra lanzó otros tres de los ataques, en esa ocasión Zekrom no pudo esquivarlo, cortando su piel ligeramente. Electra le miró con sorpresa.
-Mi Excalibur puede cortar cualquier cosa, tu piel debe de ser muy dura- le dijo ella, sorprendida. Zekrom acarició una de las heridas, la cual sanó rápidamente. Sonrió de medio lado.
-Me diste de refilón, por eso solo cortaste ligeramente mi piel. Si me hubiera dado de lleno, me hubieras cercenado el brazo- le dijo, elevando su energía.
Electra la imitó- ¡Pero estando en este entorno, en el cual nuestros poderes crecen, no hubiera tardado más que unos segundos en recuperarlo!- dijo, mientras lanzaba a Electra por los aires al lanzarla por el brazo.
Electra detuvo el lanzamiento usando el fuerte viento a su favor, y lanzó de nuevo el martillo contra Zekrom, quien recibió el golpe de lleno. Así mismo le lanzó un rayo, y luego otro, y finalmente un tercero al juntar sus dos manos, ese último era especialmente fuerte, notó Electra. Pero Zekrom volvió en seguida a su posición, y, con una sonrisa, cargó, hombro por delante, contra la rubia.
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Odd apareció en una jungla. El fuerte calor del verano le dio de lleno en la cara pero no le causó mayor molestia. Por su parte, la fuerte humedad de la zona hizo que rápidamente su ropa comenzara a mojarse, y si bien comenzó a sudar un poco, con quitarse la camisa debería de ser suficiente pensó. Y eso hizo, se quitó la camisa, dejando su ligeramente definido torso al aire. Se colocó la camisa a modo de falda en la cintura, y se disponía a comenzar a andar cuando oyó una suave risa detrás de él. Se giró, y vio a una chica, de unos veinte años, con el pelo rosa a la garçon, una camisa sin mangas ajustada de color caqui, botas verdes y pantalón corto color marrón.
-¿Ya tienes calor, Odd? No aguantarás nada entonces- se rio de nuevo, bajando a su altura. La chica se quedó levitando al lado de Off, y fue entonces que se fijo en sus ojos, los cuales el chico juraba que cambiaban de color constantemente. Se fijo en que la chica tenía tatuada en su espalda lo que parecía una larga cola con un pico al final, en forma de lanza.
-Tu debes de ser Mew- comentó Odd, sonriendo, a lo que la chica asintió- ¡Exacto, y tu y yo vamos a entrenar ahora mismo!- dijo, mientras se iluminaba con mucha intensidad. Entonces, delante de Odd apareció un halcón que se posó en un árbol cercano. Odd se le acercó corriendo, y observó como Mew se volvía a a transformar, pasando en esa ocasión a ser una ardilla que bajó gracilmente por un árbol hasta el suelo nuevamente, donde volvió a su forma humana.
-¿Preparado?- le dijo, adoptando una postura de combate. Odd la imitó, y en su dedo anular comenzó a concentrarse energía, haciendo que su uña creciera y se tiñera de rojo.
-¡Aguja escarlata!- gritó, lanzando su ataque. Tres haces de luz morada recorrieron el aire en cuestión de centésimas de segundo, pero a Mew le rodeó una esfera de energía que impidió que el ataque de Odd le alcanzara.
Con un rápido gesto, Mew retiró el muro protector, y le lanzó un par de esferas de energía desde las manos. Odd las esquivó con facilidad, hasta que vio que Mew se había acercado peligrosamente, y le propinó una fuerte patada en las costillas, mandando a Odd a unos matorrales. Segundos más tarde, de esos mismos matorrales salió un tigre enorme rugiendo, el cual se abalanzó sobre Mew, quien logró colocar los pies en la tripa del animal antes de que este la golpeara, lanzando al mismo al aire y haciendo que este cayera inevitablemente al suelo. El tigre se iluminó de morado y pasó a ser un buey que cargó de nuevo contra Mew. Ella se rio y esquivó el embiste pasando por encima, como si saltara el potro, y cayendo al suelo con facilidad. Odd se estrelló contra un árbol pues apenas pudo frenar pero eso no le importó, y se volvió a transformar, esta vez en un león. En ese momento, los ojos de Mew se volvieron azules, y alzó con un simple gesto de mano a Odd a varios metros de altura.
-¿Sabes cual es tu fallo, Odd?- le preguntó ella, elevándose en el aire a su altura. Este la miró, algo aturdido. Ella le sonrió- Cuando te obcecas solo pareces usar la fuerza bruta, cuando te podrías transformar en animales mucho más pequeños pero más ágiles y rápidos- le explicó.
-Además, no sé si te has dado cuenta o no, pero aquí estamos rodeados de toda clase de animales- le dijo Mew.
Odd entonces lo noto. Efectivamente, había toda clase de animales diminutos corriendo por todas partes, sobretodo en el suelo. Sonrió de medio lado, y elevó su energía de pronto. Mew intentó contenerle, pero un estallido fue demasiado para ella y Odd se vio libre. Segundos después de comenzar a caer Odd ya volaba por el aire, convertido en un halcón. Entonces, bajó en dirección a Mew, y, segundos antes de llegar a donde ella estaba se convirtió de nuevo en un ser humano, golpeándola con el puño a toda velocidad. Ella voló un par de metros atrás, y, con el puño envuelto en su energía, le golpeó en la cara, comenzando así un baile de constantes de patadas y puñetazos donde ninguno parecía tener ventaja sobre el otro.
-¡Mucho mejor, guardián!- le dijo Mew, contenta, mientras aparecía detrás de él. El chico la agarró del brazo e intentó hacerle una llave, pero ella era bastante más ágil, y le golpeó varias veces en la espalda, tras lo cual e agarró del tobillo y le lanzó contra el suelo.
Entonces, Mew elevó su energía, y alzó un dedo. Conforme esto pasaba, Odd se levantaba, y frunció el ceño. Decidió jugar su mismo juego, y también alzó el brazo, y concentró su energía en el dedo. La uña de ambos se volvió de un fuerte color rojo escarlata, y, al mismo tiempo, lanzaron el ataque.
-¡Aguja escarlata!- gritaron ambos, lanzando cada uno tres de las agujas. Los ataques pasaron limpiamente por el aire, y golpearon a cada uno de los combatientes. Odd apenas se vio afectado, ningún veneno podía hacerle daño. Por su parte, Mew se llevó una mano al hombro, y Odd pudo ver una ligera herida en el mismo de la cual brotaba algo de sangre, pero en pocos segundos la herida se cerró. Mew sonrió de medio lado, y salió volando a toda velocidad en dirección a Odd no sabía donde. Pero decidió seguirla, se transformó en un águila, y le siguió, aunque se vio obligado en transformarse en aves más veloces ya que le costaba a veces seguir el ritmo de Mew, quien parecía ir caminando ya que no parecía ser un esfuerzo para ella.
-¡Te será más fácil si te impulsas usando tu energía en vez de tus músculos!- le dijo Mew, haciendo piruetas en el aire. Odd lo intentó, elevó su energía, y la uso para poder ir más deprisa. Y así fue, su velocidad creció en seguida, alcanzando rápidamente a Mew, quien bajó a casi ras de suelo, siendo en seguida seguida por Odd, quien pudo notar que estaban en la superficie del mar. Mew de pronto se metió en el agua, iluminándose en el proceso, y Odd la imitó, cambiando a un pez vela, surcando el agua a toda velocidad, iniciando una persecución que duró hasta que salieron de nuevo al aire y comenzaron a luchar mano a mano.
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Sam apareció en una playa preciosa. Agua cristalina, suave y cálido viento, un sol que calentaba la piel, bellos árboles formando un pequeño bosque, y pequeños bancos de peces nadando por el agua. Desde luego era un lugar idílico, pensó Sam, mientras contemplaba sus al rededores, seguramente estaba en alguna playa tropical. Fue entonces que cerca de ella vio a un hombre sentado en la orilla, en una hamaca, de pelo grisaceo, con la piel blanca y ojos claros, contaba con lo que parecía un kimono puesto de color blanco con un cinturón azul.
-Hola Sam- dijo el hombre, sin apartar la vista del agua. Ella se fijo entonces en que sostenía una caña con las manos- Hola Lugia- le saludó ella, mientras se sentaba al lado del legendario.
Estuvieron en silencio, hasta que Lugia le tendió la caña a la adolescente- ¿Sabes pescar, Sam?- le preguntó, a lo que ella le miró sin entender mucho, pero negó. Lugia suspiró.
-Ya no se tienen buenas costumbres... en fin, veamos que puedes hacer- le dijo, mientras se alejaban ligeramente de la orilla. Sam, entonces, dejó la caña sosteniéndose en la hamaca, por su amiga Marin sabía que eso era mejor que tenerla en el suelo, y se colocó en posición. Entonces, Sam comenzó la pelea, y le lanzó un golpe de energía contra Lugia. Este esquivó con facilidad el golpe, y le lanzó una esfera de energía a toda velocidad, pero Sam también lo esquivó. Lo que no pudo esquivar fue el ataque que le propinó Lugia en la cara, lanzandola al agua cercana. Sam se levantó con facilidad, y atacó a Lugia con su principal ataque.
-¡Los cien dragones!- gritó Sam, lanzado su ataque. Lugia intentó parar el ataque con sus manos, aunque no pudo lograrlo y estaba comenzando a ser arrastrado por la misma. Entonces, Lugia elevó su energía para contrarrestar esa energía, y, finalmente, lanzó ese ataque al aire.
-No está mal, Samantha- le dijo, sonriendo. Sam asintió, y elevó altamente su energía, la cual la rodeó, y en su mano apareció una lanza dorado. Lugia la contempló, y él mismo elevó su energía. Sam agarró su lanza y la lanzó contra Lugia, quien la detuvo con su mano, y el mismo creó una lanza de agua.
-¡Yo soy el guardián de los mares!- le dijo Lugia, ante la mirada asombrada de Sam- Kyogre controla el agua, pero el defensor de los mares soy yo, solo Kyogre tiene más poder sobre el agua que yo- Le dijo el legendario.
Sam asintió, y decidió crear una esfera de pura energía. Esta se formó en pocos segundos, y lanzó el ataque contra Lugia, quien detuvo el golpe usando su mano, con la cual la lanzó al aire, impidiendo que no alcanzara a nada. Tras eso, Lugia extendió una de las manos e hizo que el mar se crispara. Entonces, se formó una ola que fue directa a Lugia, aunque antes de golpearle cambió y se formó una enorme lanza.
-¡Probarás ahora mi lanza!- le dijo Lugia, mientras atacaba a Sam con la misma. La chica se defendió usando la misma. Las estocadas iban y venían, demostrando que ambos eran unos buenos lanceros. Además, cuando uno frenaba la estocada del otro, este aprovechaba para golpear al otro con el largo palo de sus respectivas lanzas, aunque de poco servía ya que el otro se defendía con bastante facilidad del ataque. En un momento dado, Sam golpeó a Lugia en el estomago, y le mandó a volar al agua, varios metros hacia dentro.
Segundos después de caer al agua, una columna de agua bastante alta se elevó en el aire, y Sam contempló impresionada a Lugia elevarse usando aquella columna. Segundos después de salir de la columna, Lugia le lanzó a Sam la lanza a los pies, aunque ella lo esquivó, y elevó su energía.
-¡Los cien dragones!- gritó Sam, lanzando el ataque de energía contra Lugia. Este tomó la esfera de energía con la mano y la lanzó al aire con total facilidad.
Pero Sam no había terminado. Dio un salto, y voló hacia Lugia, empezando así una danza de patadas y puñetazos, los cuales paró Lugia usando los brazos en forma de x, pero Sam colocó la palma de la mano en el estomago del legendario, y lanzó cientos de ráfagas de energía, las cuales dieron de lleno en Lugia, haciendo que el legendario cayera de nuevo al agua. Desde su posición más alta, alzó sus manos y envió una gran cantidad de energía contra el agua, provocando que las olas, que ya apara ese momento eran enormes, crecieran más aún. Sam observó preocupada que una enorme ola iba a impactar contra la costa y que prácticamente la iba a arrasar. Iba a interponerse contra la misma, cuando Lugia, de un movimiento de mano, hizo que la gran ola desapareciera como si nada hubiera pasado.
-Mejor será que nos vayamos a algún lugar más alejado- propuso Lugia, mientras con su energía tranquilizaba las rabiosas aguas del mar. Sam asintió, a ese ritmo provocarían un tsunami. Por eso, Lugia salió volando en una determinada dirección, y Sam le siguió usando su energía para impusarse.
Volaron durante varios minutos hasta que llegaron a una zona en la que el mar era realmente profundo. Allí, y sin previo aviso, Lugia agarró a Sam del tobillo y la lanzó al agua, volando el propio Lugia detrás de ella. Sam intentó evadirse de él impulsándose con su energía, pero Lugia la obligaba a meterse cada vez más en el agua. Los minutos pasaban, y Sam no entendía como era posible que no se estuviera ahogando o viendo aprisionada por la presión. La respuesta se la daría Lugia.
-Tu energía te protege del exterior, Sam. Si fueras una humana más ya hubieras muerto, pero tu energía protege tu cuerpo de los daños del exterior, como una coraza- le explicó. Sam así lo sintió. Ella no tenía los poderes de Jeremy, pero podía aguantar allí, no tanto tiempo como Jeremy, pero podía lograrlo.
-Tienes un límite, claro está, no puedes estar bajo el agua tanto tiempo como el verdadero guardián del agua, pero al menos no te pasara nada si estas en una situación similar- le dijo Lugia, a lo que Sam asintió.
Y con eso, siguieron entrenando para fortalecerse más aún.
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He decidido partir este capitulo a la mitad para que no se os haga pesado. En el próximo capítulo aparecerán los otros siete guardianes.
(1) La presión se mide en pascales. Un pascal equivale a 9,86923·10^–6 atmósferas (0,0000086923), y la atmósfera de Neptuno cuenta con una presión de más de 100 megapascales, que equivaldría a 1000 pascales cada megapascal, por lo que la cuenta sale, aproximadamente, 986,923 atmósferas de presión.
Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.
Muchos abrazos, y que paséis un buen verano! muchos ánimos a nuestros amigos venezolanos que tan mal lo están pasando, que a pesar de todo son los segundos que más leen este fic!
