Código: Guardianes

Capítulo 74

Susan apareció, junto a su hermana, en una dimensión bastante curiosa. El entorno era el de un cielo estrellado bastante hermoso, pero sin un suelo en el que apoyarse, ya que flotaban en el vacío. Estaban en una zona realmente impresionante, se podían ver estrellas fugaces, supernovas... era el espacio en su estado más puro. Pero también se podían ver ráfagas de viento temporal, aquella dimensión era el reino del espacio y del tiempo.

-¿Os gusta?- oyeron a una voz detrás de ellas. Las chicas se giraron, y vieron a un par de hombres. Eran de altura media, pero ahí acababan las similitudes. Uno, Palkia, tenía el pelo color rosa claro, de piel blanca con tatuajes de color perla, tenía en sus hombros unas perlas y sus ropas eran de color blanco mármol. En cuanto a Dialga era otro hombre, de piel igualmente clara pero más tostada y con tatuajes de color diamante, de pelo color azul claro, ojos oscuros, y un diamante en el pecho. Ambos hombres se acercaron hasta estar a la altura de las dos damas del tiempo.

-Esto debe ser el borde entre dos dimensiones- comentó Marin, a lo que Dialga asintió- Exactamente, este es el límite entre nuestros dos reinos, bueno, mejor dicho, nuestros hogares- les explicó el legendario.

Susan dio una mirada a los al rededores- Debe de hacer poco que se unieron, no las noto muy homogéneas ambas partes- murmuró, curiosa por descubrir la causa de ello.

Palkia sonrió- Estas en lo cierto, hace poco estas dos dimensiones se unieron- le respondió- Digamos que no nos llevábamos muy bien al principio- siguió hablando Dialga.

Ambas jóvenes asintieron, más o menos sabían a lo que se referían por experiencia propia. Tras eso, llevaron a las chicas a una parte apartada para poder entrenar convenientemente, Dialga y Susan por un lado, y Palkia y Marin por el otro, aunque estaban muy cerca en realidad, por lo que seguramente iban a entrenar los cuatro juntos.

-¡Comencemos a entrenar!- dijo Dialga, elevando su energía. Las dos chicas se prepararon para el combate, y esquivaron con facilidad la honda de energía que lanzó Dialga.

Segundos más tarde, Palkia apareció a su lado, con el puño cargado de energía, y golpeó a Susan en el estomago, lanzandola al otro lado. Marin apareció justo detrás del legendario y fue a golpear a Palkia en la espalda, pero este reaccionó y la lanzó por encima de su espalda, más Marin logró, usando su energía, evitar eso, y usó la cabeza de Palkia para impulsarse con el pié, y le atinó varias esferas de energía contra Palkia. Marin buscó con la mirada a su hermana, y se teletransportó junto a ella, y, una vez que se colocaron a la misma altura, elevaron sus energías a la vez.

Explosión de galaxias!- gritaron las dos a la vez, lanzando cientos de haces de energía que volaron directos contra ambos legendarios. Aunque de poco sirvió el ataque, pues fueron rodeados de una pared de energía que les rodeó completamente, aunque los cientos de impactos, y la potencia de los mismos, hicieron que aquella defensa comenzara a resquebrajarse, hasta partirse la esfera de energía en mil pedazos, aunque poco le importó eso a los legendarios, pues rápidamente fueron a atacar a las gemelas.

Dialga le dio una patada a Marin, quien se defendió usando sus brazos, haciendo así una defensa perfecta contra el ataque. Dialga, entonces, extendió sus brazos, y su energía, conforme crecía, también provocaba que el diamante del pecho de Dialga creciera. De pronto, liberó su energía, lanzando una enorme cantidad de la misma, la cual formó una enorme ola que golpeó a las gemelas. A Susan no le afectó demasiado, pero no así a Marin, quien tuvo que girar varias veces su cabeza para lograr equilibrarse, aunque no pasó de allí.

Explosión de galaxias!- exclamó Susan, lanzando su ataque, en ese caso contra Palkia. Este se volvió a defender usando su esfera de energía, pero Marin se colocó antes de que el muro de protección se cerrara, y golpeó con otra explosión al legendario.

Palkia voló por la explosión varios metros hacia atrás, pero Dialga le detuvo antes de que se fuera demasiado lejos, y él mismo miró a las chicas.

-Lo hacéis bastante bien chicas- les dijo, mientras su hermano parecía recuperarse de nuevo del golpe, a lo que las damas del tiempo asintieron.

-Veamos como usáis vuestros poderes- dijo entonces Palkia, mientras empezaba a alterar el espacio al rededor de las chicas. Marin entonces elevó su energía, de la cual se rodeó, evitando así que Palkia no pudiera hacer lo que quisiera con el espacio. Dialga imitó a su hermano, y comenzó a manipular el fluir del tiempo, aunque Susan se concentró y evitaba que el tiempo se detuviera o fuera demasiado deprisa, cosa que hizo que ambos legendarios sonrieran.

De pronto, ambos legendarios se rodearon de su energía, y comenzaron a volar a toda velocidad, ambos en la misma dirección, y las gemelas se vieron obligadas a seguirles. Durante el trayecto, se encontraban con enormes rocas que o bien esquivaban o bien las atravesaban como si fuera una enorme esfera de mantequilla. En varias ocasiones las chicas les habían alcanzado, pero los legendarios lograban hacer un quiebro y las volvían a dejar atrás, pero de poco les servía, las gemelas eran demasiado rápidas para ellos. Palkia, entonces, abrió un portal, el cual cruzó, seguido rápidamente por Dialga. Las chicas, tras mirarse, hicieron eso mismo, preguntándose a donde irían a parar.

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Percy apareció en una fragua gigantesca, una tan grande que al chico le costaba ver un poco el extremo. Se fijo en que había un hombre ligeramente bajo, de piel negra, de pelo color plata, y ropa cómoda que permitía a su cuerpo moverse con facilidad, pues era bastante ancha. Percy supuso que debía de tratarse de Registeel, cosa que se confirmó cuando aquel hombre se giró y le sonrió.

-¿Te gusta mi fragua, Percy?- le preguntó, mientras paraba de golpear un hierro con su martillo encima de un yunque. Percy asintió, la verdad es que aquella fragua estaba bastante bien equipada, podía ver herramientas de todo tipo, desde las más simples como alicates a las más complejas, como sierras eléctricas.

-Esta fragua parece genial- dijo, contento. Registeel asintió, y elevó su energía, mientras dejaba las cosas a un lado. Percy se fijo que se estaba acercando a un gran círculo de arena, cuyo perímetro estaba formado por una línea gruesa de color rojo, y, una vez que entró en el círculo, Registeel le indicó a Percy que se acercara. Este obedeció.

-Entrenaremos en este círculo- le dijo el legendario, con cara seria- El resto de legendarios suelen ser muy veloces, pueden ir incluso a velocidades superiores a la del sonido, y si bien vosotros, los guardianes, podéis ir a la velocidad de la luz, siempre es un pequeño reto para vosotros- siguió hablando Registeel, mientras se cruzaba de brazos.

-En cambio, tanto mis hermanos como yo no tenemos esa característica, somos veloces, pero no tanto, pero eso se contrarresta con nuestra fuerza- le explicó, mientras su energía se elevaba más y más.

Percy, entonces, se preparó, el ataque que iba a venir iba a ser realmente impresionante- ¡Por eso entrenaremos en un área tan pequeña, Percy Knigth, para que aprendas el verdadero poder de los metales!- gritó Registeel, mientras se abalanzaba sobre él.

Percy notó que un domo se formaba en el interior del círculo en el que estaban, pero no era de energía, era pura tecnología, podía notarlo a la perfección, cosa que denotaba que Registeel, al igual que él, era muy bueno con las maquinas. Sonrió, y detuvo el golpe, que resultó ser un golpe hacia abajo con el puño, con los brazos en x. La fuerza del golpe fue tan grande que logró hundir ligeramente a Percy en el suelo, pero el chico logró deshacerse del golpe dando un rápido empujón a Registeel en las muñecas que el obligó a dar unos pasos hacia atrás. Entonces, Percy le atacó, con su brazo derecho iluminado por la energía de Percy, a modo de espada. Registeel sonrió, y su brazo derecho igualmente se iluminó de color metálico, y, con ese mismo brazo, se defendió de los envites de Percy, cuyo brazo se portaba como una verdadera espada, incluso los golpes sonaban como si metal chocara entre si.

-¡Más rápìdo, chaval!- le dijo Registeel, mientras esquivaba un nuevo envite de Percy, y, con una mano, empujó del pecho a Percy, quien voló por los aires hasta chocar contra el domo que les rodeaba.

El chico cayó algo atontado por el golpe., pero se rehízo rápidamente, y, tras elevar su energía, lanzó su principal ataque de energía.

Extinción de la luz estelar!- gritó Percy, lanzando su ataque. Registeel pudo ver como cientos de haces de energía volaban hacia él, pero simplemente se cruzo de brazos con una sonrisa de medio lado, y recibió todos los golpes sin inmutarse.

-¿¡Sorprendido!?- le gritó Registeel, al ver la cara de estupefacción de Percy, quien no se esperaba eso. Registeel entonces elevó su energía, y lanzó un haz de energía contra Percy, quien lo esquivó con facilidad.

Registeel avanzó hacia él, y, tras rodear su puño con su energía, el legendario golpeó a Percy con toda su fuerza en la tripa. Percy salio volando de nuevo por los aires, y de nuevo acbó golpeandose con la cúpula que protegía la arena.

-Veo que lo sigues sin entender- dijo el legendario, mientras se colocaba de cuclillas en la arena. Pery se fijo en un curioso detalle, y es que se hundió ligeramente en la misma. Eso era muy raro, el legendario era grande, pero no podía pesar tanto como para hundirse en la arena. Solo los metales tenían la suficiente densidad como para hacer eso. Entonces Percy cayó en la cuenta. Analizó el cuerpo del legendario. A simple vista, parecía que su piel era normal, pero en realidad estaba formada por una aleación de varios metales, los cuales hacían que su peso creciera, pero aún así podía moverse con relativa agilidad, cosa que solo podía significar que su fuerza era abrumadora.

-¿Desde cuando tu piel es una aleación?- le preguntó el joven, a lo que Registeel sonrió.

-¡Te ha costado, pero al fin te das cuenta!- le dijo Registeel, mientras elevaba su energía- ¡Tu cuerpo puede mimetizar las características de los metales, y eso incluye tu piel!- le dijo Registeel, mientras volvía a lanzar un ataque formado por energía.

En esa ocasión, Percy no se movió. Simplemente se recubrió de su energía, e hizo que su piel adquiriera las características de diversos metales, formando así una aleación realmente dura, y lo mejor, ligera. Registeel lo notó, y debía de reconocer que el chico era bueno, pues esa aleación era mucho mejor que la que él usaba, se notaba que Percy era el guardián de los metales, aunque claro está no se lo iba a decir directamente. Percy encajó con facilidad el golpe, y apenas este logró moverle un poco de su posición. El legendario sonrió.

-¡Vas mejorando!- dijo Registeel, mientras en sus manos se formaban dos esferas de energía. Percy, entonces, hizo aparecer su hacha en la mano, la cual enarboló y la movió con facilidad, como si se tratara de una simple vara de madera y no un hacha perfectamente afilada.

Entonces, Registeel lanzó a la vez ambas esferas de energía, y Percy entonces elevó su energía, y golpeó con la hoja de su espada una de las esferas, teniendo la otra una trayectoria demasiado lejana como para que le alcanzara.

-Es hora de ponerse serios...- dijo Registeel, elevando su energía, a lo cual Percy respondió haciendo eso mismo. Ese combate se iba a poner interesante.

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William, tras pasar por el portal, apareció en un lugar sumamente extraño. Notaba que el tiempo fluía de una manera bastante extraña, notaba que se movía pero no era como solía hacerlo. Además, la gravedad no parecía existir, pues podía ver rocas moviéndose por el aire, lo que parecían escaleras del revés, paredes en posición horizontal, ventanas en el suelo, agua que caía hacia arriba... parecía más su mundo visto desde un espejo bastante raro, más que otro mundo diferente. Decidió deambular algo por aquel extraño lugar, pues podía ver que había un camino empedrado. Lo recorrió durante un par de caminos, subiendo ligeras cuestas, algunas pequeñas escaleras aquí y allá... hasta que llegó a una plaza. En la misma, pudo ver a una persona.

-Tu debes de ser Giratina- dijo William, colocándose a unos metros de aquella persona. Por su cuerpo, se notaba que era un hombre. Su piel era blanca como la leche, siendo su pelo largo hasta los hombros de color blanco. Llevaba una camisa gris, con botas que le llegaban a la pantorrilla de color negro, y pantalones con decoraciones de color amarillo. Decorando su pelo, se podía ver una pequeña corona de color dorado, la cual brillaba cuando la luz le daba.

-Y tu el guardián de la oscuridad, William- dijo, mientras se daba la vuelta. William entonces notó que sus ojos eran de color azul claro, y en sus mejillas se podían ver líneas amarillas a modo de tatuajes.

William asintió, y entonces, Giratina observó sus alrededores- ¿Te gusta el escenario?- le preguntó, mientras le observaba, analizando cada uno de sus gestos.

William asintió- A pesar de ser tan diferente a lo que estoy acostumbrado, me siento cómodo aquí- reconoció, mientras hacía eso mismo, observar el entorno.

-En ese caso, bienvenido al Mundo Distorsión, mi hogar- dijo, y conforme decía eso, en su espalda aparecieron tres pares de alas negras, estas eran de energía.

-Los humanos creen que por mi violencia acabé aquí, pero en realidad, sin este mundo, otros mundos se desmoronarían, al menos en mi dimensión, en la vuestra no existe un análogo del Mundo Distorsión- le explicó Giratina- Yo era el único capaz de poder vivir aquí, se podría decir que yo soy el guardián de este lugar- siguió el legendario.

Tras eso, Giratina elevó su energía, y en sus manos se formaron varias esferas de energía, las cuales lanzó a toda velocidad contra William. Este, de un salto, las esquivó, y, tras caer al suelo, formó en sus manos una esfera de fuego, la cual lanzó contra el legendario. Este la esquivó agachándose, y, una vez que el fuego pasó de largo, extendió sus alas y voló a toda velocidad contra el adolescente, quien vio como Giratina le atacaba colocando la palma de su mano en el estomago de William, tras lo cual lanzó una alta cantidad de energía que mandó a volar a William, haciendo que cayera por un precipicio. Giratina vio tranquilamente como eso mismo pasaba, y, segundos más tarde, pudo oír un grito. Vio entonces como en el aire se elevaba una mota de humo negro que se posó en el suelo, y se materializó en una forma humana que resultó ser William.

-Tu no eres el único que puede volar, Giratina- respondió William, mientras de sus brazos salían chispazos de electricidad. Giratina no dijo nada, y materializó una espada, con la cual logró detener los rayos que William le lanzaba, así como las piedras que creaba al darle un pisotón al suelo.

Tras defenderse de esos ataques, Giratina pasó al ataque. Creo varias esferas de energía que comenzaron a disparar contra William, como si se trataran de metralletas, cosa que sacó de balance al chico pues era la primera vez que veía hacer eso, aunque no se amilanó, y, con velocidad, él mismo lanzó unos rayos de energía que, tras impactar contra las esferas de energía de Giratina, explotaron formando una ligera humareda que se fue en cuanto el legendario batió un poco sus alas. Se sorprendió de no poder ni ver ni sentir la energía de William por ninguna parte. Fue entonces que notó un destello por el rabillo del ojo, y se giró. Lo único que vio antes de salir volando por los aires y caer al suelo fue un potente destello de luz cargado de bastante energía. Cuando Giratina se levantó, sin demasiados daños, vio a William, con su dedo índice aún apuntando a él, e incluso se podía notar parte de la energía liberada en aquel ataque.

-Las hondas infernales no parecen surtir efecto aquí- comentó William- Hasta la luz que irradian es blanca en vez de morada- siguió hablando.

Girantina simplemente sonrió ligeramente- Es normal, esta dimensión está bloqueada, solo yo puedo abrir portales y únicamente al mundo "real", el inverso a este en el que estamos- le explicó el legendario, a lo que William asintió.

-Y si la energía que lanzaste era de luz es gracias a ti- le explicó Giratina- Al contrario de lo que piensas, William, tu eres alguien noble, lo único que tienes de oscuro es tu gema- le dijo, mientras William suspiraba.

-Fui el esbirro de Xana, y por ende, el de Zeros también- le dijo- Lo eras contra tu voluntad- le recordó Giratina.

William entonces vio al legendario junto a su lado. No sabía como,se encontraban sentados en una roca cercana, uno al lado del otro, a la misma altura. William tragó saliva, la mirada del legendario era penetrante, le recordaba a los ojos de Electra. Giratina sonrió.

-No podrás hacer pleno uso de tus poderes hasta que te quites de la cabeza la idea de que en cualquier momento caerás de nuevo a las garras del mal- le explicó el legendario. William suspiró. Todos le decían lo mismo, pero era difícil cuando te pasaste varios años de tu vida sirviendo a una IA maligna, y más cuando descubres que está por ahí, suelta en un mundo paralelo haciendo nadie sabe qué, al menos las gemelas de Gallifrey la tenían controlada.

-Por mucho tiempo yo también tenía ese estigma- reconoció el legendario- Pero entendí que mi familia, que mis hermanos, estarán siempre ahí para apoyarme si algo malo me pasa, y lo mismo harían el resto de guardianes contigo, pues más que amigos ahora sois una gran familia que lucha contra el mal- le dijo el legendario, con una voz sorprendentemente paternal.

Giratina, entonces, se levantó del sitio y fue andando un par de metros, tras lo cual, se dio la vuelta y le miró- En fin, ¿seguimos entrenando?- le preguntó, mientras hacía aparecer una espada de energía en su mano, a lo que William asintió.

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Ulrich tenía que reconocer que el paisaje era impresionante. Se encontraba en un paisaje casi lunar, con montes recubiertos de lo que parecía ceniza, y árboles totalmente chamuscados, los únicos árboles vivos se encontraban prácticamente al otro lado, a varios kilómetros a lo lejos, no había duda de que hacía poco allí hubo un incendio, pues Ulrich aún notaba pequeños fuegos allí y allá, aunque ya poco podían hacer los mismos, todo estaba calcinado.

-Me imagino que esto te será familiar- dijo una voz, detrás de Ulrich. Este no se tuvo que dar la vuelta para saber que se trataba de Ho-Oh, pues eran los únicos que podían estar allí debido a las fuertes cantidades de energía que fluían por la zona.

Fue entonces que el legendario llegó a su altura. Se trataba de una mujer de cabello rubio con las puntas de color rojo, piel clara y ojos oscuros. Llevaba unas bermudas rojas y una camisa de manga larga de color verde con decoraciones en dorado.

-Esto debe de ser minutos después de que cayera aquel meteorito en Rusia en los años sesenta- dijo el chico, a lo que el legendario asintió- Sí, estamos en Tunguska, fue aquí donde cayó el conocido bólido, los humanos aún no saben que lo pudo provocar- le dijo, mientras observaba la destrucción allí ocurrida.

Ho-Oh dio un par de pasos, y le sonrió- Recuerda que siempre que algo es destruido, algo ocupará su lugar más tarde o más temprano- dijo, mientras movía con el pie parte de las cenizas. Fue entonces que Ulrich vio una pequeña planta, de apenas dos dedos de altura. Él sonrió, cosa que notó Ho-Oh, a lo cual sonrió.

-La vida es fuerte, guardián del fuego, a pesar de todos los golpes que la naturaleza le ha dado, la vida en este planeta ha prosperado, al igual que en otros muchos mundos- le explicó ella, mientras veía al chico levantarse de menos, mientras se quitaba ligeramente el polvo de la ropa.

-¿Empezamos a entrenar entonces?- dijo Ulrich, tras observar por unos segundos y alzar la vista hacia Ho-Oh, quien asintió. Ambos elevaron sus energías, y fue Ho-Oh quien comenzó el movimiento, pues se envolvió en llamas y golpeó a Ulrich con el puño.

El chico encajó bien el golpe, y también se rodeó de llamas, solo que en vez de ser rojas como las de Ho-Oh las suyas eran azules, pues su dominio del fuego para ese momento era bastante alto y era mejor ir con todo desde el inicio. Ho-Oh le miró con sorpresa, y de un salto esquivó las llamas que Ulrih le lanzó desde sus manos, aunque no llegó a tocar tierra pues se quedó elevada en el aire. Ella sonrió, y, tras concentrarse momentáneamente, sus llamas se volvieron azules también, y, sin esperar a que Ulrich pudiera pensar nada, le atacó con una gran esfera de fuego. El alemán tuvo pocas milésimas de segundo para tomar la decisión de su siguiente movimiento, y, tras agarrar la esfera de fuego, hizo presión con sus manos, y logró eliminar la misma, tras lo cual, lanzó su ataque de energía.

-¡Plasma relámpago!- gritó el chico, lanzando cientos de rayos de energía contra la chica, quien esquivó parte de los mismos, pero no pudo hacerlo con todos. Pese a eso, no le hizo demasiado daño, pues las llamas que también fueron lanzadas con el plasma relámpago las usó para hacerse un escudo de fuego que detuvo lo peor del ataque, cosa que notó el alemán.

-Creo que ni yo hubiera logrado hacer eso...- murmuró Ulrich, mientras veía a Ho-Oh perfectamente, a un par de metros sobre el aire.

Pocos segundos después, ella volvió a crear varias esferas no solo de energía, también de fuego, que lanzó desde varios puntos contra el alemán, quien se vio obligado a correr por el suelo a toda velocidad para impedir que le alcanzaran los proyectiles, provocando a su paso una estela de luz rojiza por ir a gran velocidad, como les pasaba a todos sus compañeros cuando hacían eso. Se fijó entonces en que Ho-Oh iba detrás de él, y decidió contraatacar. Se fijo en que a varios centenares de metros había una montaña algo más alta que el resto, y decidió usarla a su favor. Corrió por la falda de la misma, y en cuanto estuvo a su misma altura, dio un salto para encarar a la legendaria, quien se sorprendió por verle de pronto cara a cara. Entonces, Ulrich voló hacia la legendaria, quien tuvo que defenderse de los ataques de Ulrich usando los brazos, incluso de las patadas del alemán, y si bien se resentía un poco, era mejor no tener que aguantar los golpes del chico. Pero en un descuido del mismo, ella le golpeó en el estomago con un puñetazo que logró desequilibrarle y que bajara un poco, cosa que ella aprovechó para impulsarse usando la espalda del chico y se elevó un par de metros más, y, una vez que estaba a unos cinco metros por encima, y entonces lanzó varias esferas de energía, las cuales le dieron de lleno al chico. Segundos más tarde, el chico hizo un muro de fuego azul que detuvo los ataques, y, en cuanto los ataques de Ho-Oh paró, retiró el muro de fuego, y creó una esfera de fuego. Solo que la misma no era roja. Ni azul. Era fuego verde. Ho-Oh lo notó, y se vio obligada a esquivar aquel fuego, la llamarada le rozó y si bien logró quemar ligeramente la piel de la legendaria, esta se recuperó rápidamente, y, una vez que el ataque terminó, ella se le acercó despacio. El chico tenía la respiración agitada, mientras se miraba las manos.

-Fuego verde...- murmuró Ho-Oh, mientras sonreía- No está nada mal, a tu predecesor le costó lograr ese tipo de fuego- le dijo ella, mientras de pronto le abrazaba.

Él le devolvió el mismo, y, tras varios segundos así, ella se separó y le tomó de la mano- ¡Vamos a un sitio mejor para entrenar, esto no me lo esperaba y por eso estábamos entrenando aquí!- le dijo, mientras se rodeaba de fuego azul y comenzaba a volar, obligando a Ulrich a hacer eso mismo.

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Asmae y Aelita vieron como, uno a uno, sus amigos se iban con cada legendario en dirección a quien sabe donde, tras lo cual, se quedaron a solas con Arceus. Este volvió a su forma humana a los pocos segundos, y se acercó a las chicas.

-Vamos a un lugar más adecuado para entrenar, chicas- les dijo, mientras se encaminaba a una puerta que había a varias decenas de metros a la derecha, y, tras abrirla, entraron a un largo pasillo. El suelo era de mármol perfectamente tallado, y se podía ver en las columnas que había a los lados imágenes de los diversos legendarios, acompañados a veces por humanos, y en otras ocasiones por otras criaturas que, si bien también tenían poderes según Arceus, no se comparaban con los legendarios. Lo que más le impactó a las chicas fue ver las paredes, pues no había, o al menos en apariencia, pues se podían ver las nubes moverse de lado a lado del pasillo, como si hubiera cristal en vez de losas del material del que quiera que estuviera hecha Columna Lanza. De vez en cuando se podía ver parte del mundo que había abajo, y la verdad es que era realmente parecido a la Tierra de donde ellas venían, por lo que dedujeron que se trataba de algún mundo paralelo más, uno más de los que habían conocido a lo largo de sus aventuras como guardianas. Minutos más tarde, llegaron a una sala circular, a lo que parecía una arena decombate, parecido a los coliseos, solo que eran de tan solo media luna.

-Aquí es donde entrenan los legendarios de vez en cuando- dijo Arceus, mostrándoles la arena, a lo que las chicas asintieron- Y donde entrenaremos nosotros, claro- dijo el legendario, sonriendo de medio lado.

Dicho eso, Arceus elevó su energía, y en sus manos se formaron una esfera de fuego y otra de energía, las cuales lanzó contra las gemelas. Ellas esquivaron el golpe, y, tras eso, le lanzaron a la vez una honda de energía. Arceus la esquivó con facilidad dando un salto, y desus manos lanzó una intensa llamarada, la cual fue directa a por Asmae, quien se vio obligada a alzar un muro de energía para evitar que le alcanzara el golpe. Entonces, Arceus se les acercó a toda velocidad, y colocó la palma de su mano en la barriga de Aelita, y, tras lanzar una gran cantidad de energía, la mandó a volar, aunque no contó con que Asmae andaba cerca, y esta le propinó un fuerte golpe en la espalda el cual le hizo dar un traspiés, cosa que la pelirosa aprovechó para darle un fuerte golpe en la boca del estomago, y tras eso, le lanzó su mejor golpe de energía.

-¡Trueno atómico!- gritó ella, lanzando cientos de haces de energía contra Arceus, quien los recibió todos con el cuerpo ya que ni pudo elevar una pared de energía para protegerse.

Segundos después, Aelita apareció al lado de Arceus, quien detuvo con la mano el puño que la joven le iba a dar, e hizo lo mismo con la otra mano cuando Asmae fue a darle su golpe, solo que el puño de Asmae iba envuelto en energía. Entonces, Arceus hizo una explosión de energía, con la cual mandó a volar a ambas adolescentes, quienes acabaron en el suelo. Arceus se rió.

-No lo hacéis mal, chicas- les dijo, mientras elevaba su energía- ¡Pero podeis hacerlo mejor!- dijo, provocando una explosión de energía que hizo que todo temblara. Por eso mismo, Aelita hizo aparecer unas alas de luz en su espalda y fue a atacar a Arceus, mientras Asmae elevaba su energía y hacía aparecer una pared de energía.

Arceus vio venir a Aelita por el rabillo del ojo, pero no pudo esquivar el trueno atómico que le mandó, como tampoco pudo evitar que le alcanzara las esferas de energía que le había lanzado Asmae cuando pudo retirar la pared de energía. Pero eso a Arceus poco le importó, pues no les hacía demasiado daño, aunque decidió subir un poco el nivel. Por eso mismo, Arceus decidió elevarse en el aire, usando su energía la cual le rodeó en cuanto se elevó en el aire. Desde el suelo, Asmae también se rodeó de energía y dio un salto con el cual se elevó en el aire como si fuera un proyectil, con los puños por delante, dispuesta a golpear con los mismos a Arceus, aunque este la esquivó con facilidad pese a que la chica iba a cerca de la velocidad del sonido, y lo mismo le pasó a Aelita, cuyos puñetazos y patadas no parecían ser lo suficientemente rápidos como para alcanzar al legendario, quien solo movía su cuerpo con una agilidad difícil de creer. Exhasperadas por no poder siquiera golpear a su enemigo, las chicas decidieron usar sus armas, por lo que el escudo de Aelita apareció en su antebrazo y la espada de Asmae en la plama de la mano de la joven, quien estaba ya lista para el ataque. Tras mirarse por unos segundos a los ojos, comenzaron el ataque. Aelita corrió hacia Arceus quien se esperaba un ataque de energía ya que Aelita tenía unabuena cantidad de la misma en el otro brazo, pero de pronto mandó esa energía al brazo donde tenía el escudo, y se inclinó de tal manera que hacía que su escudo pareciera una bandeja. Entonces, y desde atrás, apareció Asmae, quien de sun salto se posó en el escudo, y, tras impulsarse sobre el mismo, atacó a Arceus lanzando su energía, acumulada para ese momento en la hoja de su espada, haciendo que la misma se volviera cortante, parecida a la Excalibur de Electra. Y conforme Asmae bajaba al suelo tras su ataque, Aelita le lanzó un trueno atómico a Arceus, quien lo recibió en el estomago, desde luego eso no se lo esperaba. Aún así, se levantó del suelo donde acabó tras el ataque combinado y sonrió ligeramente. El entrenamiento acababa de empezar, se dijo contento, aquella generación de guardianes iba a lograr grandes cosas, podía verlo solo con el fuego que manaba de los ojos de ellos, esperaba que lo que les esperara en el futuro no fuera demasiado para ellos, pero lo dudaba.

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Por su parte, Nicolás, Sissi y Herb se encontraban en la Hermita. En aquella ocasión no pudieron ir a entrenar con sus amistades, pues sus gemas habían nacido de ellos, por lo que no fueron creadas por ningún legendario, lo que les hacía no solo en los creadores de sus respectivas gemas, también en sus portadores originales. Eso tenía sus ventajas, como un buen soplo a su orgullo personal, pero tenía desventajas, y en este caso no poder ir a entrenar con alguna de esas místicas criaturas y aprender de ellos pues era una de esas desventajas. Tras irse por unos minutos a donde quiera que fue el resto de sus amigos, Jamily volvió al rato y les encontró sentados al lado de un árbol con un cuaderno en las piernas de Herb, mientras Nicolás y Sissi estaban a su lado observando lo que hacía el moreno.

-Moved el trasero chico, os tengo que presentar a unas personas- les dijo, mientras sonreía y colocaba sus manos en las caderas. Los chicos se miraron con sorpresa pero obedecieron y siguieron a la chica a través de un portal que les llevó a una sala bastante grande con la forma de un semicírculo, tenía hasta gradas, lo cual les recordaba a un estadio.

-¡Bienvenidos a Columna Lanza!- dijo Jamily, mientras los chicos veían como tres seres entraban a la sala por una puerta lateral, siendo uno de ellos enorme, en contraste con los otros dos, que eran más pequeños.

El más grande era una especie de gigante de piel blanca con dos enormes hombreras amarillas, y en sus muñecas tenia unos aros igualmente amarillos. En sus dedos se podían ver dos líneas negras, y sus pies, que más bien parecían troncos de árbol, eran verdes. Así mismo, en su pecho, se veían seis piedras preciosas, dos rojas, dos azules y dos grises, de arriba a abajo. Uno de los más pequeños tenía en su cabeza lo que parecían rastas amarillas, su piel era azul, y sus ojos estaban completamente cerrados, y contaba con dos colas en forma de punta, habiendo lo que parecía un rubí en su frente. En cuanto al otro ser, se trataba de lo que parecía una bailarina, su pelo verde caía a un lado, sus ojos eran azules, y su piel blanca. Tenía lo que parecía una falda color negra, siendo sus brazos también negros en contraste con sus blancas piernas, y en su pelo se podía ver una flor de color negro.

-Os presento a Regigigas, a Uxie y a Meloetta, se podría decir que ellos son los legendarios que podrían haber creado vuestras gemas- les dijo la hechicera, mientras señalaba a cada uno de los legendarios- Os dejo aquí, me imagino que veréis por aquí al resto del grupo- dijo Jamily, mientras abría un portal y se iba de allí, pues tenía cosas que hacer.

Entonces, los tres legendarios adoptaron una forma humana. Regigigas era un hombre de piel blanca y con barba poblada, sus ojos eran oscuros y sus musculos bien desarrollados se marcaban en su camisa blanca, siendo sus pantalones de deporte cortos, era como Jim pero en su versión joven y con mejor físico. En cuanto a Uxie, era un chico algo bajo, de pelo rubio y piel azulada, estando sus ojos cerrados, aunque el rubí pasó a estar en su pecho. En cuanto a Meloetta, era una mujer delgada, casi idéntica a su otra forma, lo único que su piel era color pardo homogeneo en todo el cuerpo.

-Encantados de conoceros, jóvenes guardianes- dijo Uxie, mientras dirigía lo que si tuviera sus ojos abiertos sería la mirada al grupo, fijandose especialmente en Herb.

-¡Me encanta ese conjunto!- saltó de pronto Meloetta yendo directa a Sissí, quien se sonrojó un poco cuando la lengendaria chica dijo eso de su ropa, una muy normal a ojos de la chica ya que eran unos vaqueros, una camisa de manga larga a rayas y unas deportivas.

Mientras Meloetta estaba a lo suyo, Regigigas se acercó a Nicolás, y le examinó con la mirada- Pareces fuerte chico, Jamily no mentía- dijo, mientras una ligera sonrisa se formaba en sus labios y le daba una fuerte palmada en el hombro que logró desestabilizar al chico.

Tras esa corta conversación, cada guardián se fue con su respectivo legendario a una esquina de la sala para entrenar a gusto, como les dijo Jamily. Entonces, cada legendario elevó su energía, y mandó una estela de energía que llegó a toda la sala, aunque los chicos, con más o menos agilidad, lograron esquivar el golpe. Fue entonces que Sissi vio como Meloetta se le acercaba y le fue a dar un fuerte golpe en la cara, aunque ella le logró parar, la lengendaria le rasgó parte de la ropa en el proceso, y si bien a Sissi no le molestó mucho, a Meloetta parecía que sí.

-Que pena, era una bella obra...- comentó, mientras esquivaba una de las patadas de Sissi, quien la miró con sorpresa- Hay belleza en todo cariño, desde una obra maestra de la música, al más humilde de los trapos de cocina, tu bien deberías saber eso, la belleza no es solo físico, también hay belleza en lo espiritual- le dijo Meloetta a una Sissi que, debido a esas palabras se despitó y cayó al suelo, por suerte para ella Meloetta paró el golpe a tiempo.

Por su parte, Uxie era muy veloz, tanto, que a Herb le costaba seguir el ritmo del legendario, ni tirando de su energía lograba igualar la velocidad de Uxie, quien no parecía cansarse. Tras darle un puñetazo, Uxie simplemente paró- Piensas demasiado, Herb- le dijo, mientras se sentaba a su lado. Fue entonces que herb le miró con sorpresa- ¿Por que te complicas tanto la vida? ¿No notaste que siempre hacía lo mismo?- le preguntó.

Herb frunció ligeramente el ceño, y lo meditó por unos instantes. Era verdad que él solía meditar mucho sus movimientos, y en los combates no era una excepción- ¿A que te refieres con eso?- le preguntó.

Uxie sonrió ligeramente- Es bueno que pienses tus movimientos, pero eso te retrasa a la hora de pelear, puedes lograr un efecto casi idéntico al de pensar tus movimientos si usas tu energía para ello, Herb- le explicó el legendario. El chico asintió, los flujos de energía podían usarse así, para saber por donde iban a ir los golpes, las hondas de choque... Y decidió ponerlo en práctica.

Y mientras tanto, Nicolás elevaba su energía para evitar que Regigigas le lanzara por los aires al recibir un golpe del mismo, pues sus movimientos, a pesar de ser relativamente lentos, tenían una fuerza inmensa, y Nicolás había recibido ya un par de golpes que hubieran bastado para mandarle por los aires si no hubiera elevado su energía antes de empezar los ataques.

-¡Tu también tienes fuerza Nico, pero de nada te vale si solo te defiendes!- dijo el legendario, mientras mandaba un puñetazo al joven, quien lo paró con una mano- ¡Tendrás que atacarme en algún momento!- le dijo, mientras le intentaba asestar un golpe con el codo, pero Nicolás lo esquivó.

Entonces, el adolescente le intentó dar un golpe en el pecho al legendario, cosa que consiguió, pero no le debió de hacer mucho daño ya que Regigigas siguió atacando. Pero de pronto, los ataques del legendario subieron de ritmo, y en ese punto Nico se vio volando por los aires, directo a chocarse contra una de las columnas. Cayó cuan pesado era al suelo, y dirigió su vista al legendario.

-Tus músculos serán fuertes... ¡Pero no tu voluntad!- exclamó Regigigas, mientras se cruzaba de brazos, mirando al chico. Este se levantó, y miró al legendario con su energía rodeándole. Entonces, se decidió a lanzar su más fuerte ataque.

-¡Extinción de la luz estelar!- gritó, lanzando el golpe. Regigigas sonrió de medio lado, podía sentir la energía del chico, eso ya estaba mejor, pensó, pero no se lo iba a decir tan fácilmente.

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Tras dejar a Sissi, Herb y Nicolás en la Columna Lanza, Jamily se dirigió, usando un portal, a un sitio bastante especial. Se trataba de un bosque en apariencia tranquilo, con altos árboles y un tupido tapiz de césped en el suelo. Pero no se oía a ningún animal, ni pájaros cantando ni mamíferos de ningún tipo, ni siquiera insectos. Tan solo el suave aullido del viento le daba algo de sonido a aquel bosque. Pero a la hechicera no le importaba el bosque, sino lo que había algo a lo lejos. Se trataba de la Tierra, pero no de su Tierra, sino la Tierra de un mundo paralelo al suyo, concretamente el que habitaba aquella chica llamada Xana, quería comprobar una cosa y que mejor momento que ese. Por los chicos, ella sabía que había criaturas bastante extrañas por allí que, curiosamente, se parecían bastante a los seres de la Tierra, al menos en algunos casos, pues en otros no tenían nada que ver.

-No me tengo que dejar engañar por el silencio de la noche, y menos aquí- murmuró por lo bajo, mientras andaba a paso ligero por el parque que llevaba a las habitaciones, pero no se escuchó ruido alguno, era como un gato al andar.

Subió con facilidad hasta el piso donde dormía la chica, y usó ligeramente su energía para saber donde estaba Xana durmiendo. Tras localizarla, traspasó la pared y la observó dormir. Elevó ligeramente su energía, lo suficiente como para no despertarla, y colocó sus dedos en la frente de ella. Frunció el ceño al comprobar que sus predicciones eran ciertas. Con eso, desapareció de allí y volvió directamente a casa, sin hacer el más mínimo ruido.

-Esto es malo, muy malo...- murmuró para sí, ya sentada en el sofá de la Ermita. Atenea la vio y se acercó.

-¿Ocurre algo?- le preguntó, acercándose a ella. La morena miró a la reina- He visitado a la Xana del mundo paralelo que los chicos encontraron hace tiempo en Troya- le dijo Jamily.

Atenea le miró interrogante- Pues... Por alguna razón ella es el Grial- dijo Jamily, recostándose en el sillón. Atenea la miró interrogante.

-¿No era el Grial una copa?- preguntó, a lo que Jamily negó- En este mundo puede, pero en el suyo, el Grial es una persona, y por desgracia Xana lo es- dijo la hechicera, levantándose.

-¿Crees que los chicos puedan derrotarla?- le preguntó. Jamily se lo pensó- Asmae puede que sí, el resto... no sé, lo que sí sé es que el grupo ha madurado mucho- le respondió, estirándose un poco.

Atenea sonrió- Mantengamos lo del Grial en secreto, prefiero que se centren en Gamma antes que en todo esto, además, quiero investigar unas cuantas cosas de esa chica- dijo Jamily, yéndose de allí. Por su parte, la reina se sentó en el sofá donde antes estaba Jamily, deseando que, de darse el combate, fuera en mucho tiempo.

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La batalla final se acerca!

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.

Muchos abrazos, y que paséis un buen verano! muchos ánimos a nuestros amigos venezolanos que tan mal lo están pasando, que a pesar de todo son los segundos que más leen este fic!