Código: Guardianes

Capítulo 75

Había pasado una semana desde que el grupo hubiera entrenado con los legendarios. Y según Jamily, estaban más que listos para su batalla contra Gamma. Solo que en este caso, no se sabía muy bien a donde debían de ir, pues Gamma apenas daba señales de vida, era sorprendentemente tranquilo en comparación con el de Zeros y sus hermanos, aunque estaba claro que Gamma no debía ir por ahí libre, como mínimo había que encerrarle. La pregunta era, ¿como encontrarle? No tenían casi pistas de su ubicación, lo único que tenían era una muestra de su energía, ya que, cuando fue liberado, la explosión de energía que se produjo llenó la sala en la que combatieron contra Zeros tiempo atrás, y aún quedaban remanentes de esa energía. Por eso, el grupo entero fue al castillo de Eritrea, estando la ciudad en un estado avanzado de reconstrucción tras el épico combate, pues precisamente fue el nuevo gobierno el que ordenó que se reconstruyeran primeros las vías de comunicación, cosa que tardó poco gracias a que los hermanos consideraron importantes para su imperio mundial el tener buenas carreteras. Después, fueron reconstruyendo las miles de casas de la ciudad, dejando así para lo último el castillo de los reyes, pues se consideraba que no era tan prioritario ya que la casa real estaba en las últimas, pues buena parte de los miembros de la Casa Effer que quedaban antes del resurgimiento de Zeros había muerto, bien los campos de trabajo, bien como demostración de fuerza para evitar que nadie se les revelara. Para Atenea eso era frustrante, pues ella y sus hijas eran prácticamente las últimas integrantes de la Casa Effer, el resto había caído. Al llegar a su viejo castillo, lo vio en pie, cosa que la tranquilizó. Los informes que le llegaban a diario a casa eran bastante menos alentadores de lo que ella podía ver en la ciudad, cosa que la alegró, aunque no lo demostró. Tras hablar un poco con los arquitectos que pululaban por las numerosas obras de la ciudad, supo que las obras iban bastante avanzadas, la batalla o resultó tan catastrófica como ella pensó para el castillo, lo peor fue para la ciudad ya que tras la caída de Zeros, hubo una guerrilla en la ciudad que duró cerca de una semana hasta que la resistencia logró imponerse a los miembros de la guardia de Zeros. Tras eso, entraron al castillo, y recorrieron el mismo pasillo que el grupo siguió para llegar a la cámara donde estaba Zeros.

-¿Estarás bien, Lita?- le preguntó Atenea a su hija, esta asintió – Echo de menos a papá, pero... sabré llevarlo- dijo ella. Electra le colocó una mano en el hombro, entendía lo que ella decía, pues la rubia había perdido a su madre también.

Tras asentir, Atenea entró a la sala, seguidos del resto del grupo. Encontraron la sala casi como la encontraron, aunque, como en el resto del castillo, podían ver vigas modernas y a trabajadores por todos lados, aunque esa sala estaba totalmente vacía, solo estaban ellos, a petición de Atenea. Esta colocó la mesa en la que Zeros realizó la liberación de Gamma, y colocó un mapa de la Tierra y la de Asmara, y sacó su colgante de sinestesia. Se concentró, y, con ayuda de los chicos, usó la energía que aún quedaba allí para localizar a su dueño. El péndulo fue dando vueltas por el mapa de la Tierra hasta caer en un punto. El grupo se miró entre ellos, había caído en pleno centro de América.

-Le mandaré un mensaje a Jamily para...- pero las palabras de Atenea fueron cortadas cuando la aludida apareció en el castillo.

-Veo que ya habéis encontrado a Gamma, ¿nos vamos ya?- preguntó, abriendo un portal a la dirección indicada. Los chicos asintieron, y, tras entrar al mismo, incluida Atenea, Cesar y Asmeya que también había ido, el portal se cerró. La batalla final iba a comenzar...

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El grupo apareció cerca de una pequeña ciudad. Una ancha carretera la cruzaba de lado a lado, y tan solo unas pocas casas a los lados le daba algo de vida al lugar. Detrás de ellos, y durante varios kilómetros, se extendían las granjas locales, con algunos animales pastando, pero Odd notó que el ganado de la zona parecía estar enfermo, las pocas vacas y ovejas que se podían ver estaban en las últimas, y los que habían muertos se contaban por cientos.

-Esto sin duda es cosa de Gamma, pero no veo nada más fuera de lo normal- dijo Jeremy- Aparte de la energía que se nota salir de la iglesia local, claro- se corrigió, mientras miraba a la misma.

Tras eso, entraron a la iglesia. Esta era algo pequeña, con unos veinte bancos de diez metros de largo a ambos lados de la iglesia en los cuales sentarse que quedaban a unos cinco metros de la entrada, habiendo entre medias una alfombra con motivos de santos. A los lados, imágenes de vírgenes de gran belleza decoraban el interior, y, en frente de la entrada, una mesa con dos candelabros con un manto blanco, estando detrás del mismo un hombre tallado en madera que parecía subido a una cruz también de madera. Solo había una persona en la iglesia, un hombre de rodillas en una de las filas de bancos. Desde atrás solo se podía apreciar que era de pelo negro y piel clara, su ropa era larga de color negro, parecía el cura local. William tuvo en ese preciso instante un mal presentimiento, dentro del cura solo vio oscuridad, pero antes de que pudiera decir nada, Atenea intervino.

-Buenos días, padre- dijo Atenea, acercándose despacio. El hombre, sin darse media vuelta, se levantó, y se acercó al pulpito mientras hablaba.

-Os ha costado encontrarme, a decir verdad- dijo, mientras se daba la vuelta. Fue entonces que el grupo reparó en sus ojos. Eran totalmente negros, sin siquiera tener la esclerotida blanca, eran pura oscuridad, que, acompañada por su sonrisa ladina, le daba un aspecto inquietante.

-Asumo entonces que eres Gamma- dijo Atenea, mientras paraba al grupo, ya dispuesto a atacar, con un gesto de manos. El cura en ese momento asintió, y, tras pestañear, sus ojos, antes totalmente negros, ahora resultaban ser de un azul claro bastante hermoso.

-Eres lista, para ser una humana- comentó Gamma, mientras se sentaba en el púlpito- Me costó encontrar un cuerpo que me gustara, pero, una vez dentro, ya pude manifestarme, y decidí empezar por aquí- dijo, sin parar de sonreír, aunque distaba mucho de ser una sonrisa afable.

El grupo se tensó al ver que se acercaba- ¿Me dejáis pasar, por favor? Tengo cosas que hacer- dijo, divertido, mientras, con un gesto de ambas manos, mandaba a volar al grupo entero. Cuando ellos quisieron ir a por él, ya había desaparecido, era sin duda desquiciante.

-¡Rápido, busquemos a esa rata!- gritó Atenea, mientras el grupo comenzaba a moverse a toda velocidad por los al rededores, dejando estelas de luz de sus respectivos colores por donde quiera que iban, ya sea corriendo por el suelo o volando por el aire.

Precisamente la que más alto subió fue Aurora, quien volaba a una altura suficiente como para poder ver en un área de más de cien kilómetros cuadrados. Mientras volaba, se fijó en un detalle, y es que cerca de la ciudad había una serie de monolitos de piedra bastante grandes y que formaban un círculo perfecto, con lo que parecía un altar de rituales paganos. Curiosa, bajó a tierra, jamás había visto algo parecido, esas piedras eran demasiado perfectas como para haber sido talladas por hombres antiguos, y los modernos no habrían hecho eso en un sitio tan apartado, sin un camino para poder acceder. Era todo muy raro, más cuando se fijo en las raras letras que había escritas en la piedra.

-No se parece a nada de lo que yo haya visto...- comentó, mientras tocaba suavemente las enormes rocas. No era griego, ni latín, ni ninguna otra lengua que ella pudiera identificar. Y por lo que había visto de lenguas de otros mundos gracias a Susan y Marin, tampoco se trataba de un idioma alienígena. Entonces, ella decidió sacar una foto de las diversas piedras, asegurándose de que lo que allí había escrito saliera bien, eso seguro le interesaría al resto.

Fue entonces que notó a Gamma acercarse, por lo que se escondió. Si había mandado a volar a todos juntos, ¿que no podría hacerle a ella? No estaba dispuesta a saberlo, al menos le consolaba que ninguno tenía encendidas las gemas en ese momento. Se escondió detrás del altar, y vio curiosa como, conforme Gamma se acercaba, algunos de los extraños símbolos se iluminaban. Cuando Gamma se encontraba al lado de una de las piedras, acercó la mano al interior del círculo, intentando atravesar la parte exterior de la línea imaginaria del círculo que formaban las piedras, pero una barrera invisible se lo impidió.

-Has sido lista, angelida- comentó de pronto Gamma- Esconderte de mi en un sitio al que no puedo entrar... no está mal- dijo, mientras daba la vuelta al círculo, y sonreía al ver a Aurora de pie, en el centro del círculo.

-No lo entiendo, lograste mandarnos por los aires a todos sin mucho esfuerzo, pero no puedes entrar aquí, a pesar de que yo pude- dijo la joven, mirando a Gamma sin entender. Este la observó divertido.

-Me sorprende que no sepas aún lo que soy, o lo que eran Tamiel o Adiel- dijo, apoyándose en un hueco entre las piedras, sin llegar a caer debido a la barrera que le impedía entrar.

Ella frunció el ceño- ¿Te refieres a Zeros y sus hermanos?- le dijo, a lo que Gamma asintió- Excato, antes de hacerse "malos", tenían otros nombres, con los cuales no se identificaban pues sentían que con los mismos aún estaban unidos a su viejo hogar, y por eso cambiaron de nombre- dijo Gamma, mientras arañaba con una uña la roca.

Aurora empezaba a entender- ¿Ellos eran... ángeles?- le preguntó Aurora, a lo que Gamma aplaudió- ¡Premio para la chica con alas!- dijo, mientras se reía.

-Bueno, en realidad nunca han dejado de serlo, solo que ahora que les habéis purificado han vuelto al Cielo- dijo, mientras señalaba hacia arriba. Ella se quedó callada durante unos instantes, intentando asimilar sus palabras.

-Siguen vivos...- murmuró, blanca. Gamma se rio- Sí, han vuelto a ser unos buenazos, pero debido a sus actos van por ahí, de por libre, en algún lugar perdido, sinceramente me da pereza buscarles, y, la verdad sea dicha, no me llegué a fiar nunca de ellos- dijo Gamma, mientras comenzaba a rodear aquel santuario.

-Pero Zeros te liberó- le dijo- Así que tan buenos no pueden ser- dijo ella, frunciendo el ceño al verle reír.

-En fin, eres una chica realmente divertida, pero me temo que te tengo que matar- dijo, mientras sus ojos se volvían poner negros. Entonces, extendió su mano, y Aurora salió volando por los aires, aunque ella en esa ocasión logró activar su gema, y, tras rodearse de su energía, salió volando por el cielo. Gamma la observó volar a toda velocidad por el aire, sin mostrar sentimiento alguno.

Mientras eso pasaba, la angelida localizó al grupo, este se estaba agrupando en una zona boscosa cercana a un claro. Ella se posó y corrió hacia ellos.

-¡Chicos! ¡Chicos!- les gritó, acercándose. Sam se dio la vuelta y la miró- Pareces asustada- comentó la chica, a lo que Aurora asintió- Como para no...- comentó ella, tras lo cual, les contó al grupo lo que Gamma le había dicho.

Antes de que nadie del grupo dijera nada, Jamily le hizo una pregunta- ¿Donde estaba?- le preguntó, seria. Aurora se lo indicó con un dedo.

-Vayamos hacia allá- dijo entonces la aelida, mientras corría hacia allí. Poco después, llegaron al lugar del que había huido Aurora, pero Gamma ya no estaba allí. Jamily entonces se acercó a las piedras, y las acarició despacio. Frunció el ceño, no era capaz de leer aquellas extrañas letras, tal y como había dicho Aurora.

-¿Alguien había visto algo así?- preguntó al aire, pero ni las gemelas de Gallifrey habían visto algo siquiera parecido, por lo que no sabían muy bien que era aquel sitio, y ni por qué Gamma no pudo entrar al círculo de piedra. Aelita, para ese entonces, estaba bastante pensativa, metida en su mundo, creía tener una ligera idea de que podía ser eso, pero no estaba del todo segura, y prefería no arriesgarse.

Mientras allí estaban, Patrick notó algo en el suelo, se inclinó, y, acarició ligeramente el suelo. Fue entonces que notó que, debajo de las rocas, había formado un círculo con letras parecidas a las de las rocas que había por encima de aquel círculo.

-¡Fijaos!- exclamó, mostrando su descubrimiento al resto. Ellos se acercaron, y Jamily comenzó a examinar el círculo. Ella decidió entrar en el interior del círculo, y comprobó que había varios símbolos al rededor del mismo. Era todo muy raro, pero Jamily sacó de su bolsillo unas notas y las revisó.

-Es normal que no pueda entrar aquí Gamma- comentó Jamily al rato, mientras se levantaba. El grupo la miró expectante.

-Si suponemos que lo que te dijo es verdad, que Zeros y sus hermanos eran ángeles y en principio ellos y Gamma eran enemigos, eso convierte a Gamma en un demonio- les dijo Jamily- Y esto de aquí que veis en el suelo es un círculo mágico que no puede ser atravesado por demonios ni otros muchos seres, esto ha sido echo a conciencia...- comentó la aelida, sorprendida.

-¿Ángeles?- propuso Aelita, cada vez más consciente de que su idea podría ser la correcta- Sí, bien podría ser eso, la verdad- reconoció la morena, levantándose.

Tras eso, volvieron a ponerse a buscar a Gamma, solo que en esa ocasión fueron juntos, no querían quedarse a solas con él de nuevo. Corrieron por los campos cercanos durante varios minutos hasta que notaron la energía de Gamma a unos kilometros de distancia, por lo que fueron hacia allá, ya listos para la lucha. Le vieron cerca de una ermita bastante antigua, pero lo que tenía de vieja lo tenía de dura, pues a pesar de parecer destartalada, Patrick y Percy aseguraban que aquella construcción era realmente resistente. Pero Gamma no parecía estar haciendo nada importante. Simplemente observaba la ermita, pero, de pronto, se rodeó de su energía, la cual era negra como la noche, y creó dos esferas de energía las cuales lanzó al grupo de improviso.

Muro de cristal!- gritaron Percy y Sissi, los que estaban más al centro, mientras creaban una pared de energía que detuvo los ataques, impidiendo que alcanzaran a sus amigos.

Gamma entonces vio como varios de los guardianes le atacaban. Sonrió, y con un movimiento de mano les intentó lanzar de nuevo por los aires. Pero no lo logró. En esa ocasión los chicos tenían elevada su energía, estaban preparados, en definitiva. Fue entonces que Jeremy, desde lejos, lanzó un torrente de agua que golpeó a Gamma en el pecho, tirando a Gamma al suelo. Al mismo tiempo, vio como Electra, con un rayo en la mano, le atacaba violentamente, colocando la palma de su mano en el vientre del demonio. Ella entonces lanzó su ataque, haciendo que Gamma volara por los aires, y, entonces, apareció Sam, que le acuchilló con su lanza. La joven vio como la lanza atravesaba parte del cuerpo del demonio, pero este solo sonrió a pesar de que la herida humeaba ligeramente. Entonces, agarró el mango de la lanza, y la fue sacando poco a poco, ante la mirada sorprendida de Sam.

-No está mal- comentó Gamma, mientras lanzaba a Sam con los pies, esta dio una voltereta y cayó de pie, delante del demonio. Este se levantó, y se quitó el polvo del suelo.

Entonces, se acercó rápidamente a Percy, quien le fue a golpear en la barriga, pero el demonio le colocó la palma de la mano en la cabeza y sonrió de medio lado. En ese momento, Percy notó como el demonio expandía su energía a través de su cuerpo, pero no le hacía apenas daño. Gamma miró eso sorprendido, y lo intentó de nuevo con más energía, pero no sirvió de nada. Entonces, Percy le lanzó su ataque de energía.

Extinción de la luz estelar!- gritó Percy, lanzando cientos de haces de energía, logrando que Gamma saliera despedido por los aires, cayendo al suelo de nuevo.

-¿Que te intentó hacer, Percy?- le preguntó Jeremy, sin entender muy bien que fue lo que pasó- Intentó fulminarme usando su energía- dijo el joven.

-Me intentó fulminar con su energía, pero no pudo hacerlo- dijo el chico, mientras se preparaba para lo que pudiera pasar.

Fue entonces que Gamma se metió los dedos en la boca, y dio un silbido. El grupo le miró con sorpresa, no parecía estar pasando nada. Fue entonces que oyeron un largo aullido, uno realmente escalofriante. Y a ese aullido le siguieron varios más. Odd tragó saliva.

-No reconozco esos aullidos chicos...- murmuró, mientras observaban atentos a Gamma, quien se rio sonoramente.

-Dudo que conozcas a estos lindos cachorros que he llamado- le dijo, mientras miraba a un lado- Por ahí viene uno- dijo, mientras señalaba a un lado.

El grupo miró a ese lado, pero no vieron nada. Todos, menos William, que podía ver a un ser infernal sin problemas. Se trataba de una suerte de perro enorme, con largos colmillos y fuertes patas con varias garras, su corto pelaje negro le daba el aspecto de un lobo, pero sus ojos rojos eran terribles y daban pavor.

-Cuidado, esos bichos van bien armados- dijo William, mientras elevaba su energía. Vio venir otros tantos de aquellos seres, pero en cuanto él hizo eso, aquellas bestias se amedrentaron y salieron corriendo.

-Asustar a unos perros del infierno con tan solo tu energía no es algo que se vea a menudo, chico- dijo Gamma, aplaudiendo ligeramente, riéndose.

William iba a responder, pero Ulrich se le adelantó y le lanzó una llamarada de fuego verde a Gamma, quien recibió el golpe interponiendo una barrera de energía, aunque no vio llegar a Marin con sus dagas, quien se teletransportó justo detrás de él, y se las clavó en la espalda. Las heridas le volvieron a humear a Gamma, le escocían, pero no llegaron a hacerle nada más, y en cuanto las dagas volvieron a las manos de Marin, estas se cerraron, lentamente, pero se cerraron.

Ejecución aurora!- gritó Jeremy de pronto, justo detrás de Gamma, quien recibió el golpe de lleno, congelando así la espalda al demonio, quien gruñó un poco, más cuando vio como Yumi le lanzaba sus rosas pirañas.

-Sois muy molestos- dijo, mientras se intentaba ir de las enredaderas que Yumi había colocado al rededor suya, y que le molestaba cuando tocaban las heridas que provocaron las rosas. Gruñó cuando vio a Sam cargar su ataque también, los cien dragones, y a las gemelas de Gallifrey, la explosión de galaxias. Se vio obligado a telentransportarse a otro sitio para evitar los ataques, pero lo que no pudo esquivar fue el gran cuerno. Este ataque le dio de lleno, y ya para ese momento tenía la cara ligeramente ensangrentada, así como parte de su ropa. Desde luego, Gamma no era tan espectacular a la hora de luchar como lo eran Zeros y sus hermanos. Intentó lanzar a varios del grupo por los aires y golpearles con sus esferas de energía, pero lo único que logró fue hacer que ellos se ralentizaran un poco en su ataque, que consistió en unas hondas de energía contra él, que le lanzó contra la ermita. Gamma se levantó molesto, y, tras elevar su energía, algo que ninguno de los guardianes se esperaba ocurrió. Unas volutas de humo negro llegaron de pronto sin que nadie las hubiera visto, y entraron a los cuerpos de Asmeya, Cesar y Atenea. Estos se quedaron inmoviles por unos segundos, y entonces abrieron los ojos. Todos se miraron horrorizados al ver que eran tan negros como los de Gamma.

-Si les atacáis, también atacaréis a vuestros amigos, y dudo que les queráis hacer daño, mucho menos matar- les dijo Gamma, riéndose con fuerza.

El grupo le miró con molestia, eso no era bueno, no podían luchar contra ellos, pero al menos aquellos demonios, evidentemente mucho más débiles que Gamma, no les atacaban. Entonces, el propio Gamma sacó algo de la camisa que llevaba, era una llave, una de piedra.

-Mierda...- murmuró Jamily, que de pronto se puso pálida. Noelia, que era la que más cerca estaba de ella, la miró con sorpresa, era la primera vez que la veía asustada.

-¿Que pasa?- le preguntó- Esas son las puertas del Infierno- dijo, mientras tragaba saliva. La chica perro la miró con sorpresa- Tenemos que actuar rápido- dijo, mientras extendía las alas.

Gamma lo notó, y sonrió de medio lado, en seguida los otros demonios se acercaron a ella. De pronto, ella le lanzó a Ulrich una bolsa, la cual este la cogió con facilidad gracias a sus sensibles sentidos, y salió corriendo a toda velocidad.

-¡Ulrich, crea un pentagrama de fuego en el suelo de varios kilómetros de tamaño!- le dijo, usando su energía para comunicarse.

De un gesto, le indicó a Aurora que se elevara al cielo, cosa que ella hizo en cuestión de segundos sin que los demonios menores pudieran hacer nada. Una vez a una altura prudencial, Aurora se quedó planeando, y vio a Ulrich correr y formar una muy gruesa línea de fuego azul. Desde allí podía notar como Yumi evitaba, con su energía, que el fuego se descontrolara, siendo entonces cuando recibió el mensaje energético de Jamily.

-¡Aurora, ayuda a Ulrich a hacer el pentagrama, tiene que ser perfecto!- le pidió la morena, a lo que Aurora asintió y comenzó a guiar al muchacho, diciéndole cuando girar y en que dirección.

-¿Que pretenderéis hacer...?- comentó Gamma, mientras jugueteaba con la llave, lanzando la misma al aire. Pero al hacer el tercer lanzamiento, la agarró, y la insertó en la puerta de la ermita. Sin que nadie pudiera hacer nada, giró la llave, y abrió las puertas. De pronto, una intensa luz salió de la puerta, y cientos de volutas de humo, idénticas a las anteriores. Varias de ellas intentaron entrar a los cuerpos de los chicos, pero tras entrar, salían a los pocos segundos, incapaces de poder poseerles como hicieron con Atenea, Asmeya y Cesar.

-¡Sorprendente, podéis resistir hasta a una posesión demoníaca!- gritó Gamma, riéndose- ¡Pero da igual, las puertas del infierno ya se han abierto, nada podéis hacer ya!- les dijo, mientras se reían.

El grupo vio con impotencia como cientos de demonios salían de esa puerta hasta que Sam, que logró salir del área de visión de los demonios menores, cerró las puertas, impidiendo que más demonios pudieran escapar. Gamma gruñó ligeramente molesto por eso, ni la vio venir, esa velocidad era demasiado para él. Pero ya no importaba, había liberado a los suficientes demonios. De pronto, todos los demonios que pululaban por allí se comenzaron a expandir, y los que habían poseído a Asmeya, Cesar y Atenea abandonaron sus cuerpos y también se fueron de allí a toda prisa, dejando solo a Gamma, quien sonrió mordazmente y desapareció de allí.

-¡Mierda! ¡Lo han logrado!- gritó Electra, pateando el suelo. Jamily elevó su energía, y sonrió- De aquí no saldrán esos bichos- dijo, mientras miraba a uno de los lados. Segundos más tarde, los chicos vieron llegar a Ulrich por el suelo y a Aurora posarse en el suelo.

-¿Hicisteis el pentagrama?- les preguntó, a lo que ambos asintieron- ¿También pusisteis los símbolos que os puse en el papel?- les preguntó de nuevo- Sí, lo hicimos todo- respondió Aurora.

Jamily sonrió- Entonces vamos a cazar demonios- dijo, mientras elevaba su energía. Al ver las caras de sus compañeros, decidió explicarlos.

-Supuse que Gamma querría abrir las puertas del infierno al abrir esas puertas, por eso decidí que lo mejor era encerrarles aquí, y usé para ello esto- les dijo, mostrando al resto un papel. La letra era evidentemente masculina, y tenía rayas y explicaciones por todos lados.

-Esto me lo enseñó mi maestro cuando le dije que lucharía contra Gamma, me pidió que lo guardara pues podría ser útil, cosa que hice- les dijo, mientras se guardaba de nuevo el papel.

-¿Y como podemos cargarnos a esos demonios?- le preguntó Electra, sin saber muy bien que hacer- Pues como intentó Gamma fulminar a Percy, colocando vuestra mano en su cuerpo y mandandoles una enorme cantidad de energía- propuso Jamily, deseando que eso fuera a funcionar.

El grupo asintió, era lo único que tenían así que por probar no perdían nada, además, al haberles encerrado en un área concreta, de allí no podrían escapar y sería una cacería acotada, lo cual facilitaría bastante las cosas. Tras dividirse en dos grupos, se desperdigaron por el área. Ulrich les dijo que el pentágono tenía un tamaño de 1 kilómetro de largo por cada lado, por lo que era bastante grande, lo suficiente como para que encontrarles no fuera muy difícil. Y así fue, pues rápidamente vieron a un par de decenas de volutas en el suelo dando vueltas, parecían furiosas. Al ver a los guardianes se acercaron dispuestos a atacarles, pero ellos les agarraron de las colas, y, tras lanzar por sus manos enormes cantidades de energía, los demonios se iluminaban en una luz muy potente y desaparecían totalmente, eliminándose así. Algunos de ellos intentaban entrar a sus cuerpos por la boca, pero lo único que lograban era atrasar su destrucción, pues a los pocos segundos salían del cuerpo bastante aturdidos y otro de los chicos les destruía. Y así, poco a poco, iban eliminando los muchos demonios que se encontraban, pero las horas comenzaban a hacerse largas, cada vez había menos demonios encerrados y era más difícil encontrarles, aún así, William podía sentirles y llevaba a sus compañeros a donde estaban escondidos. Precisamente en ese momento estaban rodeando a Gamma y a varios de los demonios, que para ese momento eran espectros, pues era así mejor ya que a los chicos les era más difícil acercarse a ellos que cuando estaban en su forma de humo.

-¡Rindete, Gamma!- le gritó Noelia, mientras sus amigos guardianes les iban rodeando. Este se rio con fuerza, y, tras lanzar varias esferas de energía, las cuales fueron esquivadas por los chicos, se lanzó a por Asmae, quien lograba esquivar con relativa facilidad los ataques del demonio. Este comenzaba a frustrarse, y, tras colocar su mano en la frente de Gamma, expelió una enorme cantidad de energía. Gamma se resistió por unos segundos, pero la energía de Asmae era demasiado para él, y fue rematado por la chica cuando esta le clavó su espada en el pecho, y acabó siendo destruido dentro del cuerpo del recipiente que usaba, el cual cayó pesadamente sobre Asmae, quien evitó su caída. En pocos segundos, sus compañeros destruyeron a los otros demonios con esferas de energía, aunque Asmae estaba más atenta a la persona que había servido como recipiente para Gamma. Tras apoyarle en el suelo, le examinó, pero ya nada se podía hacer.

-Debió de morir tras todos los ataques que recibió- murmuró Asmae, levantándose. Aelita le sonrió- ¡Lo importante ahora es que hemos ganado!- le dijo su hermana, alegre. Asmae asintió, algo estupefacta. Era verdad, y, tras los primeros segundos de estupor, todo el grupo prorrumpió en gritos de alegría. Finalmente lo habían logrado, finalmente habían derrotado a todos sus enemigos, y eso les reconfortaba mucho. Segundos más tarde, todo el grupo se reunió y comenzaron a mantear a Atenea entre todos, quien gritaba que la bajaran de allí, aunque Asmeya tampoco se salvó, ni mucho menos Asmae, la que derrotó a Gamma ella sola prácticamente.

-¡Hora de volver a casa a celebrarlo!- dijo Atenea, con el pelo algo despeinado por el manteo e intentando arreglarselo, haciendo que el grupo se riera. Tras eso, abrieron un portal en dirección a su hogar, dispuestos a celebrar la victoria, no sin antes dejar todo como si nada hubiera pasado allí.

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Tras volver a Kadic y darse una buena ducha, el grupo se preparó para una cena especial que les había regalado Atenea. Se vistieron de gala para la ocasión, ellos con trajes de camisa y corbata y ellas con bellos vestidos de diversos colores, y, juntos, fueron a un restaurante de lujo a comer por la tan ansiada victoria. En más de una ocasión Percy tuvo que explicarle a Aurora los diversos platos, sacando más de una sonrisa al grupo por como era la angelida, y también en más de una ocasión Electra se exaltaba demasiado cuando Odd le robaba algo del plato, por suerte William estaba de por medio para evitarlo. Algunos de los chicos también se pusieron melosos con sus respectivas parejas, tal es el caso de Jeremy con Aelita o Nicolás con Marin, quien no paraba de explicarle al resto los numerosos beneficios de comer pescado, cosa que Nico explicaba cuando el resto miraba sin entender, cosa que sorprendió a más de uno pues no se esperaban que supiera tanto sobre los peces. Atenea miraba contenta como su hija mayor hablaba con Cesar al otro lado, y como la joven Asmae se divertía acariciando la cola de perro de Noelia, haciendo que ella emitiera suaves gorjeos en señal de que le gustaba. Sí, ya nada podía ir mal, penso...

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Mientras esto pasaba con los guardianes, Hiroky despedía a Jhonny de su casa, era algo tarde y pronto sería el toque de queda en Kadic, por eso el padre de Hiroky le ofreció llevarle en coche, a lo que el joven pelirrojo no se pudo negar. Tras conducir poco más de cinco minutos, llegaron a las puertas del edificio, y, tras despedirse del padre de su mejor amigo con un choque de manos, el chico subió corriendo al piso de los chicos. Quedaban diez minutos para que el agua caliente fuera cortada, así que decidió aprovechar para darse una ducha, cogió sus cosas y fue para allá a toda velocidad. Antes de entrar al baño, escuchó unas risas en uno de los cuartos y se quedó unos segundos escuchando. Fue entonces que oyó un débil socorro, y decidió intervenir. Abrió la puerta de golpe, que estaba sin el cerrojo echado, y se encontró con los matones de su clase metiéndose con una de sus compañeras, Tamiya.

-¡Dejadla!- chilló, apretando los puños. Uno de los matones le miró divertido- ¿Y por qué deberíamos hacer eso?- le preguntó, con sorna.

Jhonny le miró dubitativo, pero adoptó una de las posturas que había aprendido en Pencak Silat. Los matones se rieron, y de tanto reír el que sujetaba a Tamiya del brazo aflojó el cierre permitiendole a la chica huir, cámara en mano.

-¡Os hablo en serio!- dijo, mientras les miraba con toda la tranquilidad que podía, pero por dentro estaba aterrado. Uno de los chicos iba a hablar, pero la presencia de Jim, detrás de Jhonny le acalló.

-¡Sabeux, a tu cuarto, y tu también, De Pois!- les gritó, señalando hacia atrás. Ambos se levantaron mecánicamente y se metieron en sus respectivos cuartos con el rabo entre las piernas.

-¡Y Diop, que sepas que te he visto, mañana tu y yo recordaremos donde están los cuartos de las chicas y donde están los de los chicos!- gritó, a sabiendas de que la chica le oiría. Esta le respondió con un débil "sí" al otro lado del pasillo, tras lo cual se escabulló por las escaleras.

-En fin, me imagino que querrías irte a duchar, Magné- le dijo, a lo cual Jhonny asintió. Una vez que Jim se fue, Jhonny entró a las duchas y se desvistió.

Como solía hacer, Jhonny se colocó de espaldas al espejo, y giró la cabeza, observando así lo que muchos pensaban que era un tatuaje, pero en realidad era una marca de nacimiento. Estas eran dos líneas, una a cada lado de su columna que formaba una curva, haciendo que parecieran alas. Tras suspirar, entró a la ducha y comenzó a bañarse. Durante la ducha, su marca comenzó a iluminarse ligeramente en una luz muy tenue, tanto que Jhonny ni lo notó, pero sonrió al notar un ligero cosquilleo, le pasaba a menudo últimamente. Notaba que algo grande venía, pero no sabía exactamente que era...

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Al fin la gran batalla! Espero que os haya gustado mucho, y que sigáis leyendo la continuación, que os recuerdo que seguirá con el capitulo 76, el siguiente a este! Un gran abrazo a todos por seguirme durante estos más de dos años!

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.

Muchos abrazos, y que paséis un buen verano! muchos ánimos a nuestros amigos venezolanos que tan mal lo están pasando, que a pesar de todo son los segundos que más leen este fic!