Código: Guardianes
Capítulo 76
6 meses habían pasado desde que los guardianes derrotaron a Gamma. En ese tiempo, el grupo había vuelto a la normalidad de cualquier estudiante de su edad. Yumi y William ya estaban estudiando para el acceso a la universidad, tenían ya 17 años y se pasaban el día encerrados en sus cuartos machacándose los libros que se debían estudiar, repasando fórmulas, haciendo esquemas... lo típico de alguien que se jugaba entrar a la universidad. Y si bien William se lo tomaba con tranquilidad y sin estresarse más de lo necesario, Yumi estaba bastante agobiada, tanto, que Aurora tenía que meditar con ella para ayudarla a relajarse. En cuanto al resto del grupo, ya todos habían cumplido los 16 años y estaban considerablemente menos estresados que sus compañeros mayores. Las únicas que no estaban nerviosas eran Susan y Marin, quienes solían ayudar a sus amigos para repasar, aunque en más de una ocasión tenían que ceñirse a lo que venía en los apuntes y no añadir nada más, por estar por delante de lo descubierto hasta la fecha en la Tierra. Precisamente en ese momento estaban todos repasando en casa de Yumi, aunque esta estaba mordiéndose las uñas.
-Y una vez que has calculado el intervalo, ya solo te queda ponerlo en unos corchetes, e indicarlo en una recta- le explicaba Susan, mientras se lo escribía en un lateral. Yumi suspiró, odiaba las matemáticas, pero debía estudiarlas aunque solo sea para sacar un cinco justito en el examen.
-¿Y ya he terminado, solo tengo que poner eso?- le preguntó entonces la japonesa, a lo que la dama del tiempo asintió. Yumi entonces se recostó en la silla en la que estaba sentada y se estiró un poco, mirando al reloj de la pared.
-Creo que ya está bien por hoy- dijo, mientras bostezaba un poco. Ya eran las siete y media de la tarde y llevaban en el salón de la casa de los Ishiyama desde las cinco.
Fue en ese momento que la madre de la japonesa, Akiko, entró con una bandeja con varios vasos humeantes. La mayor les sonrió- ¿Querréis unos tes, chicos?- les dijo, mientras ella dejaba la bandeja en el centro de la mesa una vez que el grupo comenzaba a recoger papeles.
-Muchas gracias- dijeron a la vez, mientras cada uno cogía su vaso. Noelia fue una de las más interesadas, jamás había visto esa bebida. Cuando sorbió un poco, sonrió y movió la cola alegremente.
-¡Está muy rico!- dijo Noelia, contenta. Akiko sonrió- Me alegra que os guste, chicos- dijo, mientras se fijaba en que el grupo comenzaba a relajarse después de la maratoniana jornada de estudios.
-¿Lleváis bien los exámenes?- preguntó la mayor. El grupo suspiró- Lo llevamos, que no es poco señora Ishiyama- le respondió William, a quien aún le dolía algo la cabeza tras tanto tiempo concentrado.
La aludida se rio ligeramente- Bueno, ahora toca relajarse. Aunque os tendréis que ir pronto, ya queda poco para el toque de queda en Kadic, ¿no?- les dijo, viendo el reloj.
Asmeya asintió- Sí, quedan unos 45 minutos, será mejor que nos demos prisa- dijo, levantándose. No es que no les fuera a dar tiempo, con solo abrir un portal hasta la Academia les bastaba, pero había que actuar cuando estaban los padres del resto cerca.
Tras despedirse de los padres de Yumi y de la propia Yumi, el grupo anduvo rápidamente hasta la Academia. Entre risas iban pasando por un parque que les permitía atajar cuando de pronto notaron una intensa energía.
-¿Notasteis eso?- preguntó Nicolás, mirando a su al rededor, buscando algo insistentemente. Jeremy asintió.
-Fue como una explosión de energía, muy intensa, pero muy breve... Y venía de la Academia- dijo, tras lo cual, y sin que nadie dijera nada, comenzaron a correr usando sus energías hasta llegar, pocos instantes después, al interior del recinto de Kadic.
-Creo que vino del piso de los chicos- dijo Electra, mientras rastreaba, junto al resto, la procedencia de aquella energía.
-No había sentido una energía tan pura en mucho tiempo- comentó de pronto Aelita- Casi parece que sea pura luz, como la mía- dijo, ante la mirada curiosa de sus compañeros.
-Ya que es el piso de los chicos iremos nosotros, no creo que a Jim le haga mucha gracias veros a estas horas deambulando por el piso de los chicos- dijo Odd, mientras habría la puerta y dejaba pasar al resto.
-Me temo que Odd lleva la razón, por primera vez en su vida- comentó Sam, divertida. Este frunció ligeramente el ceño mientras sus compañeros se reían.
Una vez en el rellano de las chicas, ellas fueron a sus respectivas habitaciones, tras lo cual ellos subieron a investigar que había pasado. Tras subir las pequeñas escaleras, entraron al pasillo, y buscaron, puerta por puerta, el origen de aquella energía. Aunque no tardaron mucho, pues había un foco bastante intenso en unas de las puertas, que resultó ser la de...
-Es la de Jhonny Magné, es compañero de Hiroky, están un par de cursos debajo de nosotros, en tercero de secundaria- dijo Ulrich. Él conocía bien a ambos, a Hiroky por ser el hermano pequeño de Yumi, y a Jhonny por ser el mejor amigo del primero.
-¿Crees que pueda ser cosa de Jhonny?- le preguntó Herb, a lo que Ulrich negó- Lo dudo, la verdad- le respondió.
-Mañana se lo contaremos al resto- sentenció Patrick, mientras se alejaba en dirección a su cuarto. El grupo no puso más pegas a eso, y fueron cada uno a sus respectivos cuartos.
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Al día siguiente, la normalidad reinaba en la Academia Kadic. Aquella mañana, como todas las mañanas, Jhonny esperaba a su mejor amigo, Hiroky, a las puertas de su clase. El japonés solía ser puntual como un reloj suizo, y ese día no fue la excepción.
-¡Buenos días!- le saludó el pelirrojo. Hiroky le sonrió- Hola Jhonny- le respondió, mientras entraban juntos a clase y se sentaban en sus respectivos sitios, al lado del otro.
-Que pasada de sueño tuve ayer, Hiroky- decía Jhonny, mientras sacaba los libros de la primera clase. Hiroky le miró interesado, los sueños de su mejor amigo solían ser bastante entretenidos de escuchar. Y eso hubiera pasado de no ser por que se acercaron los matones de la clase.
-¡Esta ve no te vas a librar de nosotros, Jhonny!- dijo uno de los dos. Jhonny se levantó ligeramente intimidado por los otros dos, pero decidió enfrentarles.
-¡Estabais haciéndole daño a Tamiya!- se defendió, mientras los otros lo acorralaban contra la pared.
-¡Parad!- gritó de pronto una voz. Todos se giraron y vieron los pardos ojos del profesor de historia mirándoles como si fuera un halcón.
Todos se sentaron inmediatamente ante la mirada del profesor, quien se sentó lentamente en la mesa, con las piernas estiradas.
-Después ustedes tres tendrán una charla con el director, pero por ahora hablaremos de la revolución industrial que aconteció en el siglo XIX- dijo el profesor, mientras se limpiaba las gafas y comenzaba la explicación.
Jhonny, ante las palabras del profesor bajó la cabeza, y abrió el libro por donde lo dejaron el día anterior. En realidad ya se sabía esa parte, ya la dieron el año pasado, pero muchas veces un profesor decía algo que el anterior que dio esa materia no había dicho y por eso solía estar atento a las lecciones, al pelirrojo le gustaba bastante la historia y seguramente fuera por eso que él era el que más nota solía sacar en los parciales que hacían. Estaba leyendo lo que ponía en el libro de texto conforme el profesor hablaba cuando de pronto notó un hormigueo recorrerle por la espalda. Podía notar a la perfección lo que el llamaba "energías", por llamarlo de alguna manera, y normalmente venía de los cursos donde estaban su hermana y los amigos de la misma. Desde hacia un año aproximadamente podía notar esas cosas, al principio era en contadas ocasiones pero ahora las sentía mucho más a menudo, y las podía sentir mucho más nítidas conforme pasaban los días. Además, y por algún extraño motivo, la sensación de que algo realmente impresionante iba a pasar se acentuaba día tras día, y eso le tenía en un estado de tensión constante, precisamente ese día era especialmente más intensa esa sensación. Pero decidió dejar de pensar en esas cosas y concentrarse en las clases, cosa que logró tras un par de minutos de relajarse.
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Eran las dos de la tarde cuando el grupo se hallaba comiendo en la cafetería. Bueno, en realidad todos comían menos Odd y Percy, quienes preferían devorar lo que había en el plato. Mientras comían Jeremy les explicaba la idea que tenía para hacer un videojuego online, cosa en la cual las gemelas de Galllifrey estaban bastante interesadas, así como Electra, quien gustaba mucho de ese tipo de juegos.
-¿De que irá el juego?- le preguntó Sissi. Jeremy tamborileó en la mesa- Había pensado en un RPG medieval, ya tengo más o menos hecha la historia, ahora lo difícil es comenzar a programarlo todo para...- pero Jeremy fue cortado por un mensaje via gema de Asmeya, quienes les pidió que vinieran cuanto antes a la Ermita.
-¿Ocurre algo malo, hermana?- le preguntó Aelita a su hermana mayor- No, pero Jamily nos ha dicho que tenéis que venir cuanto antes- le respondió la pelirosa.
El grupo se miró, y como ya prácticamente todos habían acabado ya, decidieron recoger las bandejas e irse, aunque Odd tuvo que comerse el yogurth de pie y tirarlo a la basura en cuanto dio la última cucharada. Tras salir de la cafetería, fueron andando hacia la Ermita, deseando saber que era lo que pasaba como para que la hechicera les hiciera ir allí tan de pronto. Claro que fueron visto por cierta persona que a esa hora también salía de la cafetería, y ese alguien era Jhonny, quien se preguntó a donde iban a esas horas al bosque de Kadic. Como no tenía mucho que hacer ya que no se ponía hasta más tarde a estudiar, decidió seguirles a ver que hacían, y si no hacían nada interesante se volvería a su cuarto.
-Veamos que hacen- comentó, en bajo, mientras les seguía desde unos cuantos metros de distancia. Les vio andar sin demasiadas dudas en una dirección concreta, lo cual indicaba que sabían perfectamente a donde iban, y que no andaban por andar, por lo que dedujo que debía ser un sitio habitual donde quedar. Claro que se paró de golpe al verles desaparecer de pronto al lado de una vieja Ermita que ni sabía que estaba ahí.
-¿Pero que...?- murmuró, mientras se acercaba despacio. Estaba justo al lado de la vaya, desde allí la Ermita parecía un edificio viejo y destartalado, se preguntaba como podían haber entrado a un sitio así. La curiosidad le pudo y decidió entrar, y fue entonces que flipo. Pues lo que desde fuera parecía una casa descuidada, con enredaderas en las paredes, sucia y en bastante mal estado, ahora parecía una casa totalmente distinta, bien cuidada, limpia y hasta con luces dentro. No sabía si entrar o no a la misma, igual estaban haciendo algo privado. En eso estaba, cuando la puerta se abrió...
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El grupo llegó rápidamente a la Ermita, y tras entrar a la misma, se encontraron con Jamily, ya sentada en un sofá, y a Atenea a su lado, esta tenía un libro en su mano y no paraba de buscar algo en el mismo, pero parecía no tener éxito. Por su parte, Yumi, que ya estaba allí, solo les saludó con la mano, ella tampco parecía enteder mucho por la cara que tenía.
-No insistas Atenea, no lo vas a encontrar ahí- le dijo, mientras se levantaban- Al no tener portador original, las cuatro gemas de las que te estoy hablando no aparecen en el libro de la reina Diana, Atenea- le dijo la morena, mientras se acercaba a la mujer.
Asmeya observaba aquella escena suspirando, y más suspiró al ver las caras de confusión de sus amigos- Según parece, al crearse las gemas originales por parte de los legendarios, hubo cuatro que no llegaron a tener dueño, Jamily dice que por no haber nadie digno de ellas- les explicó Asmeya.
-¿Y de que son las gemas?- preguntó Aurora. Asmeya miró a Jamily, quien asintió.
-Materia, antimateria, vida y... muerte- dijo Asmeya, mientras el grupo la miraba sorprendida- No hemos sabido nada de ellas porque estaban dormidas, hasta ahora, y ni idea de por que se han despertado- les explicó Asmeya, mientras veía de reojo como Atenea y Jamily aún discutían un poco.
-¿Y cual de ellas se ha despertado primero?- les preguntó Sam, a lo que Asmeya asintió- La de la muerte- le respondió.
El grupo tembló un poco- Según me dijo Arceus, solo un ser de luz puede tener esa gema- le respondió Jamily, interviniendo de pronto en la conversación- Tener un poder como ese no puede caer en las manos de cualquiera, y por eso no se ha despertado hasta que ha aparecido alguien digno- le dijo la hechicera.
-¿Y eso mismo le pasó con el resto?- le preguntó Electra, a lo que Jamily asintió- De las cuatro, la única que ha despertado, por ahora, es la gema de la muerte- le respondió.
-¿Y como sabes que han despertado?- preguntó Noelia. Entonces, Jamily, les mostró el libro que escribió Diana hace dos mil años.
-Como bien sabéis, aquí está todo escrito, estas cuatro gemas no aparecen en el apartado de las gemas originales, pero si aparecen en un apartado especial al final del mismo, a decir verdad este libro esconde muchos misterios, ni Atenea conoce todo lo que hay aquí escrito- les explicó Jamily.
-En ese caso imagino que es hora de buscar esas cuatro gemas y tener que encontrar a sus respectivos dueños- comentó Sissi, a lo que Jamily asintió.
-¡Pues vamos a buscar a los nuevos guardianes!- gritó Noelia, yendo hacia la puerta, animadamente, mientras el resto se reía.
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Nada más salir, el grupo vio a Jhonny en el pequeño jardín de la casa, sin saber, en apariencia, lo que pasaba allí. Los guardianes se miraron entre ellos, sin saber muy bien que hacer. Pero fue Jhonny el que habló primero.
-¿¡Pero que pasa aquí!?- exclamó, sin saber muy bien que pensar. Fue Jamily la que intervino.
-Lo primero de todo, me presento, me llamo Jamily Mörker- le dijo, mientras se acercaba despacio. Jhonny de pronto la miró sorprendido.
-Alas...- murmuró, con el ceño ligeramente fruncido, mientras daba una vuelta al rededor de Jamily- ¡Y ella también!- dijo, señalando a Aurora, quien se palpó la espalda, pero era raro, había hecho desaparecer sus alas, las tenía escondidas.
-¿De que estás hablando? Ninguna de las dos tiene alas- dijo Jamily, haciéndose la loca. En realidad, si que creía que las podía ver, pero quería comprobar una cosa.
-¡Si que las tenéis! Las tuyas parecen las alas de una mariposa, y las suyas como las de un ave- le recriminó Jhonny, mirando primero a Jamily y después a Aurora.
Jamily entonces se le acercó, y, tras mirarle por unos segundos, sonrió ligeramente- Ven conmigo al interior de la Ermita, por favor- le pidió la mayor, mientras le indicaba con un gesto que entraran.
Él la siguió, sin saber muy bien que podía esperarse, aunque desde luego ya tenía muy claro que su sentimiento de que algo grande iba a pasar no iban en lo absoluto errados. Una vez dentro, Jamily le comenzó contando la historia de los guardianes, comenzando con los originales, hasta los actuales. Le explicó, así mismo, el como fueron recuperando primero las gemas, después las armas, y más tarde los diversos talismanes, aunque hubo que hacer un corte cuando se habló de Lyoko, pues también le explicaron todo lo ocurrido con XANA. Una vez hecho eso, volvieron a la explicación original, y le contó todo hasta la derrota de Gamma. Conforme la aelida iba hablando, Jhonny comenzaba a creer que aquello debía de ser real, lo encontraba demasiado elaborado como para ser una mentira, además, algo le decía que debía confiar en ellos.
-Entonces... ¿Yo puedo ser un guardián?- le dijo Jhonny, a lo que Jamily asintió.
-Vamos a comprobarlo primero- dijo Asemya, mientras se les acercaba con una bolsita en la mano. Tras elevar un poco su energía, echó unos polvos por encima de Jhonny, quien se iluminó de color gris claro. Jamily sonrió.
-¡Perfecto! Hora de buscar la gema que se ha despertado- dijo, mientras abría el libro por el final casi. Tras eso, se lo tendió a Atenea, quien leyó.
-La gema de la muerte se encuentra en un mundo de contrastes- leyó, mientras el grupo se reunía a su al rededor.
Mientras, Asmeya le fue explicando como solían ser las misiones, que era lo que podía y no podía hacer, y por supuesto que no se lo contara a nadie, cosa que Jhonny juró ante la sonrisa de la pelirosa. Entonces, este se fijo en que las gemas de sus compañeros estaban en un guantelete, pero Asmeya le indicó que, cuando el tuviera la suya, esta formaría su propio guantelete
-¿Descubrieron ya a donde hay que ir?- les preguntó Jhonny, tras acercarse a ellos. Asmae le miró, y negó- No se nos ocurre ningún lugar, la verdad- comentó Susan, a lo que Jhonny suspiró.
En ese momento, al chico le vino un nombre a la cabeza. Su madre, cuando era pequeño, le solía contar un cuento, uno que a él le gustaba mucho, tanto, que incluso se llevó el libro a Kadic y lo solía leer a menudo para relajarse. Aquel cuento se daba en un lugar que, según el libro, era lejano. Se llamaba Siburia, según el libro, se encontraba en la constelación de Leo, aunque evidentemente era irreal...
-Siburia...- murmuró de pronto Jhonny, mientras sonreía un poco. Marin le escuchó, y se formó una idea en su mente.
-Repitelo, por favor- pidió ella, mientras le miraba. Al ver que él la miraba con confusión, ella le aclaró- El nombre que dijiste, repitelo, por favor- volvió a pedir.
-Siburia- dijo el chico. Marin sonrió- ¡Eso es! ¡Jhonny, eres un genio!- saltó de pronto la dama del tiempo, tras lo cual, abrió un portal.
-De hecho, existe un planeta con ese nombre, así que iremos allí- les dijo. El grupo se miró, las predicciones que nacían en momentos como ese siempre se cumplían, como si les llamara algo a ir hacia esos lugares. Por eso mismo, decidieron ir a ese lugar.
-Antes de ir... ¿Por que se habrá despertado ahora?- preguntó de pronto William. El grupo le miró, era cierto. Las gemas no se despertaron hasta que el momento de la lucha llegó, así como las armas, y como no la gema de Asmae no se activó hasta el momento preciso de que apareciera Gamma. Aquello era, en verdad, muy raro.
-No sabría deciros, pero creo que se avecina algo grande, lo llevo notando desde hace un mes más o menos- les dijo Jhonny, de pronto. Jamily le miró interesada.
-¿Y que notas?- le preguntó Sissi- Aparte de energías, que asumo que eran vuestras... tengo esa sensación, es todo- les respondió.
Todos le miraron con sorpresa, era la primera vez que alguien podía sentir sus energías sin tener ya una gema en su poder, además de esa curiosa sensación. La hechicera decidió intervenir.
-No os negaré que llevo una semana más o menos con la intuición de que algo va a pasar de aquí a poco, pero no sé que puede ser- reconoció ella.
Cesar, que no había hablado en todo ese rato, decidió intervenir- Por ahora id a buscar la gema, mientras nosotros iremos a investigar y ya de paso, preparar los preparativos para la cena del Viernes- les dijo.
Y es que ese Viernes, Asmae, Aelita, Asmeya y Atenea iban a una cena de gala con el resto de Jefes de Estado de Asmara, les acompañaría el primer ministro humano, pues tras la batalla contra Gamma Atenea se pudo poner al cien por cien en los asuntos de gobierno, y durante ese tiempo el pueblo humano había decidido formar una república, precisamente en este punto se iban pasando los poderes del rey, en este caso reina, al primer ministro. Claro que el pueblo seguía queriendo a Atenea y a la familia Effer en general, pero como la gran mayoría había muerto durante el gobierno de Zeros, el pueblo decidió cambiar de aires.
-Llamaré al Presidente del Gobierno para hablar con él mientras vosotros estáis fuera, para concordar agendas- dijo Atenea, mientras se metía en su despacho- Esta va a ser mi última escena pública como reina y quiero que sea perfecta- dijo, mientras se encerraba en el mismo.
Tras reírse un poco, finalmente el grupo entró en el portal, yendo directos a su nuevo destino, deseando saber que se iban a encontrar...
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De vuelta a Kadic, las reporteras de la academia, Milly y Tamiya, habían visto, al igual que Jhonny, que el grupo se había metido en el bosque, cosa que hizo que su sexto sentido de reporteras se activara, y por eso decidieron seguirles también. Como siempre, Tamiya llevaba su cámara encendida y grabando, y Milly relataba lo que veía, lo cual hizo que las jóvenes reporteras se callaran en cuanto vieron que no solo el grupo había desaparecido en cuanto cruzó la verja, al igual que una luz verde que había aparecido de la nada que entró a la vieja Ermita. También Jhonny, que parecía seguir también al grupo, desapareció de pronto.
-¿Lo grabaste?- preguntó simplemente Milly, a lo que Tamiya asintió- ¡Volvamos a Kadic, esto es muy raro!- exclamó Milly, corriendo de vuelta al centro, seguida de una asustada Tamiya, que por una vez agradecía que el instinto de reportera de su mejor amiga fuera acallado por el sentido común.
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Cuando el grupo salió del portal, todos se quedaron anonadados con lo que veían a su al rededor. Susan y Marin ya estaban acostumbradas a ver ese tipo de imágenes, pero el resto no, y estuvieron fácil diez minutos observando su entorno. Estaban en una gran ciudad, con altos edificios de cientos de plantas con enormes cristaleras, y si los edificios eran enormes, la calzada por laque circulaban los vehículos eran igualmente enorme, de varios carriles para cada sentido, pero no solo había una. Por encima de la que había en el suelo, había otras tres carreteras que se encontraban suspendidas en el aire, sin cuerdas de ningún tipo, usando energía electromagnética. Los semáforos volaban en el cielo, trasladándose de intersección a intersección, pero no veían cruces para los peatones. Lo que sí veían era algo parecido a una parada de autobús que, en cuanto una persona entró al mismo, desapareció y apareció de nuevo al otro lado de la calle.
-Joder...- comentó Jeremy, sin acabar de creérselo. Pero Susan y Marin les agarraron a varios de ellos por los brazos, tirando de ellos, y por inercia el grupo les siguió.
-Dejad de mirar los edificios así, que pareceís nuevos- les espetó Susan, mientras comenzaban a caminar.
-Es que todo esto es increíble- comentó Nicolás- Además, jamás habíamos visto nada así- comentó Sissi, al lado del chico.
Marin suspiró- En fin, ahora centrémonos en buscar la gema, al menos en esta ocasión no hay nadie que la busque también- comentó la chica, mientras adaptaban el ritmo a uno bastante más tranquilo, por lo que comenzaron a seguir las indicaciones de sus gemas, que precisamente les llevaba en esa dirección, a juzgar por la luminosidad creciente de las mismas.
Minutos más tarde, la enorme avenida por la que andaban se llenó de diversos puestos de comercio, además de los que habría en un día normal, denotando así que era el día de mercado. Había miles de puestos que vendían todo tipo de artículos, la gran mayoría tecnológicos, aunque también los había de bisutería, especias... Y los había de todos los rincones imaginables, el grupo escuchaba toda clase de nombres que solo las gemelas de Gallifrey serían capaces de pronunciar sin dejarse las cuerdas vocales en el proceso, otros les eran algo más familiares debido a que se parecían a palabras, pero la gran mayoría de nombres eran rarísimos. Así mismo, vieron a todo tipo de especies, algunas parecidas a las humanas pues tenían una figura parecida, aunque los colores de piel eran bien distitno, pues algunos tenían una piel morada, otros tenían un tono cercano al azul... aunque en la figura empezaban y terminaban las similitudes, muchas de esas especies humanoides contaban con aspectos la mar de exóticos, unos tenían largos brazos con tan solo tres dedos, otros tenían antenas en la cabeza, otros unos ojos saltones... y esos eran los más parecidos. Mientras sus compañeros no dejaban de impresionarse por todas las cosas nuevas que estaban viendo, Susan y Marin se centraban en lo que tenían delante. A un par de metros parecía haber una discusión bastante violenta, incluso pudo oír un grito que se le hizo extrañamente familiar.
-Ese grito me sonó a los de Tamiya...- comentó de pronto Susan. Marin frunció el ceño ligeramente, intentando saber que pasaba usando su energía, pero al instante salió corriendo hacia allí, seguida de su hermana. Se abrieron paso en dirección a la pelea y lo que vieron no se lo pudieron creer...
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Si bien minutos antes Tamiya agradeció a todos los dioses posibles que Milly decidiera echarse atrás en su intentona de descubrir que demonios había pasado con el grupo de Jeremy y también con su amigo Jhonny, ahora les maldecía por darle ánimos nuevos a la pelirroja, pues al volver a Kadic la chica se armó de valor, y decidió volver a investigar. Sí, ya habían ido un par de años antes a la Ermita en un reportaje especial que al final, para alivio del grupo de guerreros Lyoko, no reveló nada relacionado con Aelita, ni Lyoko ni nada. Claro que ahora habían decidido hacer el reportaje de nuevo. Y así, con el equipo a cuestas de nuevo, fueron a la Ermita. Tras entrar, pasaron varias veces para dentro y para fuera de la verja de entrada para cerciorarse de que el cambio era real, y es que no se podían creer que la casa cambiara de estar en semi ruinas a ser una casa perfectamente habitable. Por eso mismo, se pasaron un rato filmando aquello, tras lo cual, intentaron entrar a la casa, aunque estaba cerrada, por lo que llamaron a la puerta. Oyeron como había gente sorprendida detrás, y les abrió una mujer de unos veinte años de pelo rosa muy parecida a Aelita y a Asmae.
-¡Hola! Venimos a hacer un reportaje- dijo Milly, mientras miraba a Asmeya. Esta le miró sorprendido- ¿Como...?- se preguntó Asmeya, pero Milly estaba ya dentro de la casa, pidiéndole a Tamiya que filmara todo.
-¡Esto debe de ser del rodaje de una película, mira que mapa más raro Milly!- dijo la chica, mientras filmaba el mapa. A Asmeya se le bajaron los colores, pero vio a Cesar aparecer por el pasillo. Este intervino.
-Así es, así que por favor, salid que estamos en pleno rodaje- les pidio, intentando sonar convincente. Pero Milly no se lo parecía creer.
-¿Entonces como es posible que desde fuera la casa parezca destartalada, pero si pasas la verja parece recién construida?. Le preguntó, suspicaz.
De pronto apareció una mujer de más edad, también de pelo rosa, quien, nada más verlas, les tiró unos polvos encima. Ellas tosieron un poco, aunque igualmente vieron que se rodearon de una luz color blanco marfil para Tamiya, y color morado claro para Milly. Estas se miraron con sorpresa.
-Lo siento chicas, pero tenía que hacerlo- dijo la mayor- Me llamo Atenea, ¿y vosotras?- les preguntó.
Tras presentarse ambas adolescentes, Atenea sonrió- Encantada- les dijo- Veo que la fama de reporteras es más que merecida- les dijo, mientras se sentaban en un sofá, y las chicas las imitaron.
-Gracias, nos esforzamos- le dijo Milly sonriendo- Me imagino que querréis explicaciones- le dijo Asmeya, a lo que las chicas asintieron.
Fue entonces que llegó Jamily de una habitación al lado, con las alas a la vista. Ambas chicas se le quedaron mirando, con mucha sorpresa. Jamily miró a Atenea esperando una explicación.
-Ellas son dos de los cuatro guardianes que faltaban- dijo Atenea- Así que ya solo nos falta uno- le dijo. Jamily alzó una ceja curiosa.
-¿Usaste tu magia para eso?- le preguntó- Sí, y reaccionaron- le dijo la pelirosa.
-¿Les cuento yo la historia o lo haces tú?- le preguntó Jamily, a lo que Atenea se señaló a sí misma, por lo que Jamily se fue de allí, teletransportandose.
Antes de que Milly o Tamiya dijeron nada de la chica con alas que desapareció de pronto, Atenea les contó la historia de los guardianes, aunque varias veces les insistió que eso no se lo podían decir a nadie, cosa que ellas parecieron acabar de entender, pues acabaron dejando la cámara a un lado y dejaron de intentar grabar. Se notaba que ya tenían 15 años, se dijo Atenea, y estaban bastante listas para ser guardianas de cualquiera de los cuatro gemas que quedan.
-¿Y donde está el resto?- preguntó Milly. Atenea les abrió un portal- Pasad el portal y les veréis- dijo, mientras ellas lo miraban algo escépticas.
-Si queréis voy con vosotras- les dijo Asmeya, a lo que las chicas acabaron aceptando. En parte creían a Atenea, pero preferían ir acompañadas por Asmeya, se sentían más seguras así.
Tras eso, atravesaron el portal y aparecieron en un lugar realmente sorprendente. Altos edificios rodeaban aquel mercado, pero eso no era lo único que era impresionante, pues había toda clase de criaturas extrañas, algunas se parecían a ellas, pero otras eran totalmente diferentes, e incluso las cosas que vendían eran totalmente diferentes a lo que ellas solian ver. Estaban tan embelesadas que ni veían por donde iban, por eso Milly se chocó contra la espalda de alguien.
-Disculpe- dijo ella, mientras seguía hacia delante, pero la extraña criatura, de piel verdosa con fuertes brazos la levantó sin dificultades en el aire, mientras hablaba en un lenguaje extrañisimo.
Rápidamente se formó a su al rededor un círculo, tras lo cual la extraña criatura la dejó caer al suelo. Ella se levantó, y de pronto se vio en lo que parecía un ring. Genial, pensó la pelirroja, nada más llegar ya se metió en problemas. O eso creía hasta que vio un resplandor de color perla a su lado...
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Espero que os guste esta segunda parte tanto como la primera!
Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.
