¡Hola! Os traigo una nueva adaptación cuyo título diré al final de la historia. Consta de 8 capítulos donde podréis ver las vivencias de nuestra Bella durante una fiesta. Como siempre, habrá escenas de sexo y en este caso, escenas de Bella con Edward, Jacob, Emmett, Jasper…

No recomendable para mentes sensibles ni para menores de edad.

Espero que os guste.

I

Fiesta de verano

Cuando se aproximaban las vacaciones comenzaban a escucharse rumores sobre las fiestas que venían, era lo mejor de salir de clases y todos estaban convencidos de que era una muy merecida recompensa después de un largo año de parciales y pruebas.

Hoy era el último día y eran varios chicos los que organizaban las mejores fiestas, lo que llevaban más alcohol, lo que tenían más popularidad y por supuesto a donde iban las chicas más apuestas. Era una competencia un poco insana, pero, la verdad nunca pasaba de moda. Era así años tras años.

Esta vez las cosas estaban más reñidas que de costumbre, pero, la mayoría iría a casa de Edward. Él era el sueño de toda chica, el más popular de la universidad y además el más guapo, nadie podía negarlo, todas estaban detrás de él. Todas querían estar a su lado.

Debido a esto, los chicos inclinaban su balanza por ir a la reunión en la casa de Edward, las que no tuvieran oportunidad con él, pues quedarían solas y capaz podía aceptar estar con alguien más, además había una piscina enorme y sus padres nunca estaban en casa. Era perfecto.

Pero, la cosa era que no todos podían ir, sí. Para Edward no era prioridad la cantidad de personas sino la calidad de la fiesta y de quienes asistían. Era tan popular que hasta se hacía una lista pública de sus invitados y para quienes terminaban siendo escogidos era más que un honor.

Bella era de esas chicas de las que todos sabían en la universidad, pero, no muchos la conocían. Introvertida, inteligente, estudiosa y muy recatada, pero, su belleza deslumbraba los pasillos y aulas a su paso. Su cabello chocolate-rojizo y su blanca piel relucían como nada, sus ojos marrones eran hermosos, pero nadie tenía acceso a esa chica. Era como el premio que todos deseaban tener, inalcanzable.

Pero, era eso precisamente lo que más le atraía a Edward. Él las podía tener a todas, incluso a aquellas con las que no quería estar, pero, Bella se le había hecho imposible desde siempre. Así que esta era la oportunidad de oro, había hecho que esta vez las cosas con respecto a su fiesta fueran más grandes, más llamativas y que la chica por primera vez fuera a una de ellas.

Pero, sabía que directamente no lo lograría así que invitó a la mejor amiga de Bella, pero, con la condición de que deberían ir las dos.

Alice era un poco más fiestera, más de salir con chicos y siempre había intentado convencer a Bella de salir y hacer algo diferente, pero, la chica prefería quedarse en casa a leer un libro y quizá beber una copa de vino, para ella no había nada más interesante que perderse dentro de las historias de sus autores favoritos y vivir ese mundo de fantasía donde podía tener todo lo que quisiera.

Pero, las cosas esa vez fueron diferentes.

Alice llegó a clases el último día un poco más acelerada que de costumbre y buscó a su amiga que se sentaba al final del aula. La clase ya había empezado, pero, la verdad es que nadie, incluso el profesor, no estaba de muchas ganas ese día, de hecho, rodaba en el televisor un documental sobre algún tema que debería ser interesante.

—¡Hoy no puedes decirme que no!

—A ver, ¿qué sucede ahora?

—Tenemos invitación para la fiesta de Edward Cullen.

—¿Tenemos?

—Si, así es. Tenemos, ambas.

Bella sonrió, pero, la verdad no era algo que le emocionara mucho.

—Ajá, pero, sabes que yo no asistiré.

—Por Dios, Bella. Nadie rechaza una invitación a una fiesta de Edward.

—Bueno, pero, no es algo que me interese.

—Ha estado detrás de ti desde hace mucho tiempo y tú ni has volteado a mirar a ese caramelo.

—Te repito. No es algo que me interese.

—Vamos, tienes que ir conmigo.

—Vas sola a todas las fiestas. Nunca me has insistido tanto.

—Sí, pero, a esta realmente quiero ir. Jasper va a estar allá.

—Entonces anda.

Alice, se quedó callada sin saber cómo hacerle entender a su amiga que sin ella no podría entrar. Decírselo de esa manera sería algo inapropiado, Realmente sonaría muy mal e interesado de su parte, aunque era la verdad más grande de todas.

—Quiero que vayas conmigo. Nunca salimos juntas y además sería bueno para ti salir de esos aburridos libros y conocer el mundo real.

—Primero que nada, mis libros no son para nada aburridos y segundo, no quiero ir a esa fiesta ni a ninguna. Sabes que no soy de ese tipo de cosas.

—Te lo estoy pidiendo como un favor. Casi te lo estoy suplicando.

El interés de Alice sobre el tema extrañaba a Bella, pero, también le llamaba la atención la forma en que se lo pedía, la verdad era como si se tratara de vida o muerte. Nunca la había visto tan emocionada antes.

—Realmente es importante para ti, ¿no?

—Muy importante. Pero, sería mejor si estás conmigo y compartimos un rato agradable.

Alice era su mejor amiga, la chica que había estado con ella en las buenas y en las malas, siempre. Sin importar nada, la verdad le debía mucho más que acompañarla a una fiesta, además era cerca de su casa y en cualquier momento se iría de la fiesta a su casa, cumpliría con su amiga y además se saldría del infierno en que se convertían ese tipo de reuniones.

—¿A qué hora pasarás por mí?

El grito de Alice hizo que todos voltearan a verla y el profesor le llamara la atención, aunque sin mucho hincapié. Ella volvió a su asiento y se quedó callada mientras escuchaba la risa burlona de Bella quien se tapaba con su cuaderno para que no la vieran.

Pasaron toda la clase esperando con ansias la hora. Por fin acabaría esa tortura de estar ahí aburridas y con tantas cosas por hacer afuera.

Por fin el timbre de salida sonó y era como si las campanas del paraíso hicieran su presencia más esperada. Todos salieron más rápido que de costumbre y ahora le estaban dando la bienvenida oficial a las vacaciones de verano.

Todos se saludaban en los pasillos y se reunían en grupos para saber lo que harían esa noche, claro, todos menos los que estaban invitados a la fiesta de Edward, ellos sabían claramente que es lo que harían.

Bella y Alice pasaban justamente por donde estaba en codiciado chico y sus amigos. Alice levantó su pulgar derecho haciéndole saber a Edward que todo estaba bajo control y que su amiga había aceptado. Él sonrió y miró a Bella desde donde estaba.

La chica vio la señal de su amiga, pero decidió no comentar nada. Siguieron su camino y entonces cuando ya estaban en el coche la interrogó.

—¿Qué se supone que fue esa señal que le hiciste a Edward?

—No sé a qué te refieres.

—Sí, claro.

Ambas rieron. Sabían que no había nada malo con esa señal. Ella eras más que amigas. Eran hermanas y estaban seguras de que ninguna haría nada malo a las espaldas de las otras.

Esa tarde Bella decidió revisar un poco entre sus cosas para saber que iba a usar esa noche. Pero, sabía que no sería una decisión fácil, así que optó por esperar a Alice y que ella le ayudara a tomar una decisión.

Para la chica no era fácil escoger algo que estuviese a la moda ya que no estaba acostumbrada a salir a ese tipo de actividades.

Más tarde, cuando ya se acercaba la hora de que su amiga fuera por ella comenzó a sentirse un poco ansiosa y quizá nerviosa, la verdad es que nunca había ido para una de esas fiestas, había escuchado muchas cosas como que eran muy alocadas y que algunas situaciones se salían de control con el alcohol.

Bella sacudió su cabeza en ese momento como queriendo sacar todas esas ideas de su mente, no quería llenarse de cosas negativas, eso haría que cambiara de opinión, así que después de la ducha esperó pacientemente a Alice a quien ya le había pedido que viniera un poco antes para solucionar.

Le llamó mucho la atención la señal de su amiga a Edward, pero, más aún la mirada y sonrisa pícara del chico. Bella sabía que él estaba detrás ella, pero, era algo que el mismo Edward se había encargado de dejar en claro. La había invitado a salir a todos los sitios más interesantes de la ciudad cualquier cantidad de veces, además le había enviado flores una vez a una clase. El chico lo había intentado todo, pero ella no caía en sus redes.

La verdad no quería ser una más, Edward parecía un buen chico, pero, era un mujeriego de primera y Bella no quería ser una más de sus víctimas pasionales. El problema era que a pesar de que el chico le había demostrado que de verdad quería intentarlo con ella, no cambiaba su manera de ser y cuando estaba cerca de él había algo que le daba miedo.

Así fueron pasando los días y las semanas de todo ese año donde él lo intentó todo con ella, pero, ahora estaba llegando lo que podría ser la hora de la verdad. Estaría con él, o al menos cerca de él, fuera de la universidad y rodeado de las personas más allegadas a él. Edward tendría toda la ventaja.

Quizá lo que más la alejaba de tener algo con él no era que no le gustaba ni le atrajera, porque de hecho le llamaba muchísimo la atención, así como al resto de las chicas y eso era algo que le molestaba mucho. Ella no es como las demás, ¿entonces, por qué comportarse como las demás? Así que lo que más alejaba a Bella de ese chico era el miedo que sentía cuando lo tenía cerca.

Se escuchó una bocina abajo y entonces Bella se asomó por la ventana. Alice había llegado.

Las chicas estuvieron un poco más de dos horas tratando de escogerle algo casual y sexy a Bella. El problema era que ella no tenía nada así.

—Por Dios, amiga. Deberíamos ir un día de compras.

—Mi ropa está bien, solo que no hay nada con lo que pueda mostrar tanta piel como tú quieres.

— En parte tienes razón, pero, por otro lado, la verdad es que tu guardarropa es bastante aburrido.

Seguían bromeando cuando de pronto Alice consiguió algo que le llamó la atención.

—Vaya, vaya. Esto sí es interesante de verdad.

Bella se sonrojó un poco y luego trató de arrebatarle lo que tenía en las manos.

—Debes usarlo, amiga. No importa que nadie lo vea, lo importante es que lo lleves puesto. Te hará sentir sexy.

Alice tenía en las manos un conjunto blanco de ropa interior espectacular.

—¿Y para qué voy a usarlo?

—Una nunca sabe, amiga.

—Sabes lo que pienso al respecto.

—Lo sé, pero, la verdad es que ese es el problema. Sigues siendo virgen con 20 años solo porque así lo quieres. Todos los hombres de la universidad se babean por ti, incluyendo al más guapo de todos y también a algunas chicas.

Ambas rieron.

—Sabes que quiero que ese día sea especial, que las cosas salgan mejor de lo que espero y que sea con una persona que valga la pena. Sí, quizá he leído muchos cuentos de hadas, pero lo siento, estoy chapada a la antigua.

—Solo quiero que lo uses para que te sientas sexy por dentro, que veas que afuera hay un mundo distinto, donde puedes coquetear con chicos sin necesidad de que tengas que hacer algo más.

—Me lo pondré solo porque si no lo hago sé que no nos iremos nunca.

Ella entró al baño y mientras se lo colocaba, Alice estaba afuera escogiendo algo para que por fin se vistiera.

Pero, Bella estaba encantada con lo que veía en el espejo y muy dentro de ella comenzaba a despertarse algo que ella jamás había sentido, se sintió bien, más que todo al ver su cuerpo semidesnudo y llevando con mucha clase esa ropa interior tan sexy.

Se acomodaba el sujetador, pero, sintió la necesidad de pasar sus manos por sus senos. Fue algo muy breve, pero, la sensación fue más allá de todo lo que antes había sentido. Se notó con detalle cada una de sus curvas y se volteó un poco para reflejar su trasero en el espejo. Ella se sentía bien con ella misma, como nunca antes.

Salió con algo de timidez sabiendo que afuera estaba Alice. Su amiga la miró y sonrió.

—¡Te lo dije! Te ves espectacular.

Bella se sonrojó un poco y tomó el vestido que en ese momento le lanzaba Alice.

—Vístete con eso, un maquillaje sencillo y nos vamos a conquistar el mundo.

Media hora más tarde estaban listas. Más allá de lo que Bella pensara, había quedado más que hermosa. La chica tenía la ventaja de tener una belleza única y natural, así que cualquier cosa le quedaba bien, pero, ahora ella estaba saliendo a la noche más mágica que pudiera tener jamás.

La fiesta ya estaba bastante prendida cuando ellas llegaron, pero, la presencia de la pelirroja era algo que no podía pasarse de largo.

Como era normal en la universidad todos voltearon a mirarla, sobre todo esa noche parecía salida del olimpo. Tenía algo que la hacía ver más radiante y sensual, la chica estaba más bella que nunca y ella se sintió intimidada con tantas miradas encima.

Desde lo más lejos de la casa, en el área de la piscina, Edward la veía entrar y dejó de hacer lo que estaba haciendo en ese momento para observar con detalle la figura y el rostro de Bella. Estaba feliz de que la chica realmente haya decidido ir, ahora quedaba de su parte todo lo demás. Tenía planes, claro que sí, pero por el momento solo quería darle la bienvenida y conversar con ella un rato.

La noche apenas comenzaba y la chica sabía que estaba entrando en una cueva de lobos hambrientos, así que contaba con Alice para apaciguarlos. No podía negar lo nerviosa que estaba, así que buscó calmarse tomando algo.

No había vino, por supuesto, pero se decidió por el Vodka que era algo que había probado antes, no en cantidad, pero al menos conocía al sabor y le agradaba. Era una manera de calmarse y quizá engranar con el resto.

—Muy bien, amiga. Relájate y disfrutemos de todo esto. No todos tienen el privilegio de estar aquí.

Alice hablaba como si se tratara de una excusión a la Capilla Sixtina o algo por el estilo. Bella creía que exageraba. Era solo una fiesta de verano de un chico guapo y rico que además no dejaba ir a todo el que quería sino al que él le diera la gana. De hecho, el calificativo de egocéntrico le quedaría muy bien al dueño de la fiesta.

Pero, cuando pensaba eso Edward llegó y todo cambió en su mente. Completamente todo.