Código: Guardianes

Capítulo 77

Marin debía reconocer que sus compañeros tenían un extraño imán para los problemas. Milly y Tamiya no llevaban ni cinco minutos en el planeta y ya se habían metido en un lío, y sus gemas indicaban la dirección opuesta a donde estaba la gema, dirección que habían seguido desde que habían llegado. En esa ocasión, Milly había acabado en un duelo contra un miembro de la raza Safuriana, famosos por su espíritu luchador y por ser de los mejores guerreros de su sistema planetario. Claro que eso no lo sabía el resto, solo ella y su hermana, pero ya habría tiempo de explicarselo, ahora había que salvar a la pelirroja, pero conforme se acercaba notaba la misma sensación que notaba cuando su abuelo había ido de visita a Kadic unos meses antes. De ser así podría notar la energía de su abuelo, y hasta notaría a la TARDIS, pero no era así. Eso solo podía significar que por allí había otro u otra como ella y su hermana, pero no sabía muy bien quien era. Iba a intervenir cuando vio que alguien se le adelantaba.

-¡Suelta a la chica!- gritó de pronto una chica, pasando a través de los presentes, y entrando al ring.

El alienigena la miró. Se trataba de una chica rubia con coleta, de piel clara y ojos pardos, llevaba una camiseta corta de color verde, con pantalones vaqueros y converses rojas. Marin la miró con sorpresa, le era ligeramente familiar, pero no pudo hacer mucho ya que el safariano habló.

-Chica golpear a Mord, Mord pelear con chica por honor de Mord- dijo el ser, mientras sacaba un sable de su cinturón, lo peor es que era un sable laser.

Milly tragó saliva, bastante asustada. El safariano, aparte de sacarle a Milly y a la extraña rubia dos cuerpos, llevaba un traje de combate con protecciones por todos lados, aunque se seguía viendo su piel verde. La única parte de su cuerpo que no lleva protección era su cabeza.

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-Yo lucharé contra ti, Mord- le dijo la desconocida, mientras ayudaba a Milly a levantarse, quien se colocó al lado de su salvadora.

-Mujer de pelo rojo golpear a Mord, Mord querer luchar con mujer de pelo rojo, no con mujer de pelo amarillo- dijo este, mientras señalaba a Milly.

-¡L-lo hize sin querer, se lo juro!- le respondió Milly, mientras poco a poco retrocedía.

Mord no parecía muy convencido, pero entonces notó como alguien le daba un par de toques en el hombro. Mord se giró algo sorprendido, pero no pudo decir nada pues lo único que vio fue como un puño le golpeaba en toda la cara, tirando al alíen al suelo. Fue entonces que Milly vio que la persona que había noqueado al alíen era la rubia que, hasta hace unos segundos, estaba a su lado, cosa que sorprendió a Milly.

-¿Estas bien?- le preguntó esta, mientras la muchedumbre se iba, con una sonrisa. Milly asintió.

-Sí, muchas gracias- le respondió Milly. Su salvadora iba a decir algo cuando vio como se acercaba el grupo, sorprendido por lo que acababa de suceder.

-Bueno, yo me tengo que ir, espero que tus amigos no se hayan preocupado demasiado- le dijo a Milly, mientras le sonreía.

La chica estaba por alejarse, cuando Susan la paró- Disculpa- le dijo la dama del tiempo, mientras se colocaba a su lado. El resto del grupo iba a acercarse, pero Marin, con un gesto, les pidió que no lo hicieran.

-¿Sí?- preguntó la mujer. Susan la miraba directamente a los ojos, analizandola.

La mujer le sostuvo la mirada, sin saber muy bien a que venía. De pronto, Susan sacó un estetoscopio de un agujero en el aire para sorpresa de la rubia, quien no supo muy bien como reaccionar cuando Susan colocó el mismo en el lado izquierdo de su pecho, para segundos más tarde, llevarlo al derecho. Luego, se lo pasó a la chica, aunque solo le dio uno de los tubos que servía para escuchar. La rubia, en silencio, repitió la operación que había hecho Susan, quien se mantuvo seria cuando esta colocó el estetoscopio en el lado izquierdo, pero sonrió ligeramente cuando lo colocó en el derecho.

-Dos corazones- dijo simplemente la chica rubia, mientras le devolvía el aparato a Susan, quien devolvió el estetoscopio a su sitio.

-Y solo hay una raza que los tenga- añadió Susan, mientras se acercaba a la otra mujer, quien asintió- Me llamo Jenny- se presentó, mientras ella y Susan se apretaban las manos.

-Susan, ella es mi hermana, Marin- le dijo, mientras señalaba a la aludida, quien se acercó a ambas. Jenny les sonrió, y también le tendió la mano a Marin, quien le devolvió el gesto.

-¡Acercaos, chicos!- les pidió Susan, a lo que los chicos obedecieron.

-Ella es Jenny, una dama del tiempo, como nosotras- dijo Susan, mientras se iban presentando. Tras presentar, Jenny les invitó a ir con ella por la ciudad.

-¿Sabes donde hay más señores del tiempo?- le preguntó Susan a Jenny, quien asintió- Sí, pero solo a uno, mi padre, aunque en realidad no se muy bien donde está en estos momentos- les explicó Jenny.

Susan y Marin se miraron- ¿Como se llamaba?- preguntó Marin, comenzando a saber por donde iban los tiros. Jenny pensó por unos segundos.

-Se llama Doctor- le respondió. Marin la miró por unos segundos- ¿El mismo Doctor que robó una TARDIS tipo 40 de Gallifrey y se fue con su nieta del planeta?- le preguntó Marin. (1)

-Supongo, no llegué a saber mucho de él- reconoció Jenny- Veréis, aunque sea su hija, jamás he estado en Gallifrey, yo nací a partir de u trozo de piel de mi padre, y con una maquina se reordenó su ADN y de ahí nací yo- les explicó.

El grupo se miró confuso, aunque las gemelas de Gallifrey comenzaban a entender.

-El planeta en el que nací estaba en guerra, y usaban esa tecnología para crear soldados adiestrados en apenas un minuto, de esta forma las generaciones se iban sucediendo y una guerra que en realidad había durado poco más de unas semanas parecía que había durado siglos- les explicó Jenny.

-El Doctor y una amiga de él llegaron, yo fui creada, y logró parar la guerra que resultó ser un intento por controlar una maquina terraformadora, con la cual el planeta logró ser habitable en la superficie y no tener que vivir bajo tierra, como hasta entonces se había vivido allí- siguió explicando Jenny.

-A mi me hubiera gustado ir con él y viajar por el espacio, pero me temo que me dispararon en el pecho en el último minuto, y mi padre me dio por muerta. Poco después de que él se fuera, regeneré y decidí hacer como él, salvar mundos y viajar- terminó Jenny, mientras comenzaban a andar por la calle.

-En nuestro caso, el Doctor es nuestro abuelo- le dijo Marin, sonriendo, cosa que sorprendió a Jenny- Sinceramente, me parecía muy raro no reconocerte cuando dijiste que el abuelo es tu padre, o que tu no nos hubieras reconocido al vernos- dijo Susan, mientras se reía un poco.

-Vaya lío de familia...- comentó Noelia, y Sissi, a su lado, no pudo más que asentir.

Mientras andaban por las calles de la ciudad, el grupo le fue contando a Jenny la misión que allí les había traído. Le explicaron a Jenny lo que eran los guardianes, así como su historia, y lo que habían ido allí a buscar, que no era otra cosa que la gema de la muerte, gema que tenía tres posibles candidatos, es decir, Jhonny, Milly y Tamiya. Tras su buena media hora explicando, Jenny silbó impresionada.

-Quien lo diría, la verdad- reconoció la rubia- Pero me alegro que gente como vosotros tengan esa responsabilidad- les sonrió Jenny, mietras entraba a un edificio.

-¿Es aquí donde vives?- le preguntó Electra, a lo que Jenny asintió- Si, estoy en pleno caso ahora mismo- le explicó.

-¿Y de que va?- le preguntó Aurora- ¡Seguro que es algo de mafiosos!- exclamó Odd, provocando la risa de varios de sus compañeros.

Jenny asintió- Pues acertaste, Odd- le respondió la chica mientras llamaban al ascensor y entraban al mismo, a lo que Odd sonrió orgulloso de si mismo.

-¿Que clase de mafia?- le preguntó Ulrich. Jenny les invitó a sentarse en donde pudieran- Pasad y os explico- les dijo la rubia, invitándoles a entrar en su casa, tras abrir la puerta.

El apartamento de ella era algo pequeño, se notaba que era algo temporal, pues era pequeño, de unos treinta metros cuadrados, con una cocina, un cuarto de baño, un salón y un par de cuartos. Las paredes eran blancas, con un par de cuadros en las paredes, contaban con un par de sillones, un sofá, una mesa para seis personas con sus respectivas sillas, un televisor de pantalla plana en la pared y sistema de aire acondicionado, así como varios radiadores estrategicamente colocados por la casa.

-Veréis, la mafia que estoy investigando es de tratas de esclavos para la extracción de minerales preciosos en este planeta, tales como rubíes, perlas, diamantes, y hasta obsidiana, en este planeta ese mineral es muy preciado- les explicó.

-¿Y las autoridades no hacen nada?- preguntó Herb, mientras se recostaba un poco. Jenny asintió.

-Sí, pero su líder tiene una horda entera de matones que impide que la policía pueda hacer nada, tienen a casi la mitad de la ciudad bajo su dominio, y el gobierno central ha intentado de todo, pero nada ha servido- les explicó Jenny.

-¿No hay ninguna policía a nivel galáctico o algo así?- preguntó Sam, a lo que Jenny asintió- Sí, pero no se mete en estos asuntos, solo actúan si hay un planeta o más implicados, y no es el caso- les explicó Jenny.

-¿Como se llama ese mafioso?- le preguntó Tamiya- Amenander Wallafor, es el que dirigite toda la mafia de la ciudad, y por desgracia parece haber afectado a la gente común, ha sembrado el terror en la ciudad y la dirige con mano de hierro desde las sombras, los dirigentes políticos solo son marionetas en sus manos- les explicó.

-Es verdad, la gente parece asustada, noto su miedo aquí- dijo William, concentrandose un poco- ¿Donde está esa banda?- preguntó Asmae, mirando a Jenny.

-En la mina a veinte kilómetros de aquí- le respondió Jenny, mientras abría un mapa en la mesa. Señaló la mina- Es aquí, está cerca, en unos diez minutos estaríamos allí en coche- les dijo, mientras buscaba en sus pantalones unas llevas.

-No hace falta, de verdad- le dijo Yumi, mientras abrían un portal en dirección a la mina. Jenny asintió ligeramente, mientras penetraba el portal, junto al resto de los guardianes.

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Aparecieron al lado de un árbol, en una zona de sombra. Detrás de ello, se veía un bosque no demasiado frondoso con algo de césped y un camino de tierra, pero en frente de ellos había un enorme foso que bajaba varios kilómetros bajo tierra, con vías de lo que parecían ferrocarril bajando en espiral por la mina, aunque había una segunda vía por la cual seguramente subiera el ferrocarril que recorría la mina. Y así es, vieron aparecer un tren que subía, y aunque no podían ver lo que llevaba, Percy les aseguró que estaba cargado hasta arriba de diamantes.

-No solo está aquí esa mafia, también la gema que andamos buscando- dijo Nicolás, mientras miraba su propia gema, la cual se iluminaba conforme bajaban por la mina.

-En dirección a mi casa no noté que vuestras gemas brillaran, espero que no os haya retrasado- les dijo Jenny, pero el grupo le restó importancia.

-En realidad ahora no estamos luchando contra nada... creo- le dijo Milly, cosa que confirmó Aelita.

-Tras un año de lucha, logramos derrotar a Zeros, aunque lo único que logramos, según parece, fue destruir sus cuerpos mortales- le dijo Asmeya, a lo que Jenny asintió.

Una vez que se acercaron a las vías, el grupo comenzó a bajar por la cuesta de arena, pero como Patrick les advirtió que iban a tardar demasiado en bajar a ese ritmo, por eso bajaron usando sus energías, corriendo por el camino a toda velocidad, aunque tuvieron que cargar varios con Milly, Tamiya, Jhonn, Asmeya y Jenny, quienes cerraron los ojos por la increíble velocidad que en segundos sus compañeros cogieron, claro que tan solo duró unos segundos, pues pronto notaron que les colocaban de nuevo en el suelo.

-Ya hemos llegado- dijo Noelia, mientras observaba la puerta de entrada a la mina.

Se trataba de un enorme boquete en la tierra, por el cual fácilmente podían pasar diez camiones puestos uno al lado del otro, contaba con una altura de unos siete metros, y a los laterales unos led iluminaban eficazmente el túnel. Los raíles que bajaban y subían la cuesta por la que habían accedido a ese sitio se bifurcaban en diversas direcciones, yendo por túneles laterales que se introducían en el interior de la tierra, aunque varios raíles seguían hacia adelante. Desde allí se podían ver, a una distancia equitativa entre cada uno de ellos, diversas casetas que debían de servir como puntos de control, y si bien estaban iluminadas, no parecía haber nadie dentro, por lo que aquel sitio estaba completamente automatizado. Lo único que parecía algo más antiguo era la puerta del fondo, que se encontraba a unos doscientos metros delante de ellos, bajando una cuesta.

-La gema que estamos buscando debe estar en esa dirección- dijo Asmae, mientras señalaba hacia el fondo, el cual por cierto bajaba formando una cuesta no demasiado empinada pero si lo suficiente como para que no pudieran andar como si estuvieran en llano.

-Que raro, no noto a nadie aquí- dijo Sam- Aparte de a nosotros, digo- siguió ella.

-¿No se supone que aquí trabajan esclavos?- preguntó entonces Aurora, a lo que Jenny asintió- Sí, pero no sé por que está esto tan vacío- les dijo.

De pronto, William se paró, y con él el resto- ¿Que pasa Will?- le preguntó Yumi. Este frunció algo el ceño.

-Esto esta lleno de seres oscuros- dijo, mientras miraba a los lados- Seres como Gamma- dijo, sin prestar atención a las miradas que le dedicaban sus amigos.

-¿De-demonios?- le dijo Noelia, algo preocupada, a lo que William asintió- -Sí, y hay varios- les dijo, alzando su energía.

De pronto, oyeron un potente grito. Uno realmente desgarrador, parecido a los que habían oído durante la guerra contra Zeros y sus hermanos. Aquel grito heló la sangre de los integrantes más recientes del grupo, y aquellos que contaban con una mayor experiencia tuvieron un ligero escalofrío por el mismo, pero para no asustar al resto decidieron que era mejor no demostrar que tenían esa sensación. Para ese

-Tened cuidado, chicos- les dijo Electra, mientras elevaba su energía, y preparaba su martillo.

Tanto Milly como Tamiya asintieron mecánicamente, pero Jhonny estaba demasiado ensimismado mirando a la puerta del fondo. Desde la entrada no se podía apreciar, pero una vez que te introducías unas decenas de metros, se podía apreciar que en la puerta había algo escrito. Pero aquellas letras parecían idénticas a las que encontró Aurora en aquel dolmen en el que encontró a Gamma por primera vez. Mientras el grupo comenzaba a discutir sobre que era lo que debían hacer, Jhonny se fue acercando cada vez a la puerta hasta poder ver que era lo que había escrito.

-Chicos- les llamó, sin llegar a girarse del todo. El grupo le miró, y se fueron acercando. Nada más ver las letras, Aurora las reconoció.

-¡Esas mismas son las letras que os comenté!- les dijo Aurora, señalando la puerta. Claro que Jhonny parecía algo sorprendido.

-¿No entendéis lo que pone?- les preguntó Jhonny, a lo que todos asintieron. El chico volvió entonces a mirar hacia la puerta, mientras tocaba suavemente la madera con la palma de la mano.

-Que aquellos que sigan a la luz teman, por que la oscuridad guarda esta puerta- el grupo miró con sorpresa como el chico decía esas palabras, para, acto seguido, que las puertas se abrieran de par en par sin previo aviso cuando Jhonny posó la palma de su mano en la puerta.

-¿Como hiciste eso?- preguntó Sam, mientras se acercaban al chico. Jhonny se hundió de hombros- Algo dentro de mi me animó a hacerlo- reconoció el pelirrojo.

Jenny iba a decir algo cuando vieron a varios guardias acercarse, pero curiosamente iban despacio, con las armas bajadas, como si no se preocuparan de ellos. William frunció el ceño al ver que se trataban de demonios como los que ayudaban a Gamma cuando lucharon contra él, parecían en exceso confiados. Claro que uno de los demonios, nada más ver a Jhonny se paró de golpe.

-¡Iros!- gritó uno de los guardias, cuyos ojos se volvieron negros en cuanto parpadearon. Fue sorprendente que los guardias solo apuntaran a Jhonny, quien tragó saliva algo asustado, colocándose detrás de Percy, quien ya comenzaba a elevar su energía.

-Ellos se pueden ir- dijo el que parecía el líder- Tu te quedas- dijo, señalando a Jhonny. Antes de que nadie pudiera decir nada, Ulrich elevó una muralla de fuego, dejando así a los demonios al otro lado del muro, no sabía si lo podrían atravesar, pero al menos les daría tiempo.

-¿Se puede saber que pasa contigo? No solo eres capaz de leer un idioma rarísimo que ni Susan conoce, y ahora los demonios parecen interesados en ti- le dijo Yumi, mientras se acercaba.

La cara de Jhonny bastó como respuesta, pues ni él sabía que era lo que pasaba. Fue entonces que Patrick decidió echar a los demonios de allí. Para ello, creó una ligera tormenta de arena que hizo que los sobrenaturales seres no pudieran ver más allá de un palmo, claro que no les hacía falta ver para saber donde estaban los guardianes, con sentir su energía bastaba, aún así no querían arriesgarse con ellos, por eso decidieron que era mejor idea ir a avisar a su superior.

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-¡Extinción de la luz estelar!- aquella era la décima vez que Sissi lanzaba su ataque contra la pared.

Habían recorrido varias decenas de pasillos desde que habían pasado por la puerta de madera que Jhonny había abierto, y las diferencias eran evidentes. Los raíles habían terminado a los pocos metros de pasar la puerta, habiendo en el extremo un poyete para el tranvía que usaba los raíles, siendo los mismos sustituidos por un camino de piedra. Así mismo, el túnel dejaba de estar tan bien iluminado, pues cada vez menos led iluminaban, y su luz cada vez era más tenue, aunque podían ver gracias a una esfera de fuego cortesía de Ulrich. En determinado momento, el grupo llegó a una pared de roca con las mismas letras que había en las puertas que habían atravesado antes.

-¡No lo entiendo! Una simple roca no podría aguantar nuestros golpes- se quejó Electra, mientras golpeaba la roca, tras lo cual oyeron el retumbar de un rayo.

-Esta roca es especial, lo noto- dijo Patrick, mirando la roca. Jhonny entonces, señaló a las marcas de las mismas.

-Fijaos, parecen letras, como las de la puerta que acabamos de pasar- les dijo Jhonny, mientras con un gesto le pedía a Aelita que iluminara la roca, y la pelirosa así lo hizo.

Efectivamente, vieron que la roca presentaba fisuras que eran letras, demasiado perfectas como para ser naturales. Por eso, Jhonny, a quien para ese entonces pocas cosas le podría sorprender, colocó la mano en la piedra. De pronto, los símbolos se iluminaron de color oro, y el chico desapareció de pronto ante las narices de todos los guardianes.

-¡Jhonny!- gritó una asustada Asmeya, quien se acercó corriendo a la pared. Todos la imitaron, buscando algún medio para hacer lo que hizo Jhonny, pero de nada sirvió, no encontraron absolutamente nada.

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Jhonny apareció en una sala. Una que apestaba a azufre. Estaba parcialmente iluminada de led, lo suficiente como para poder ver bien. El suelo era terroso, pero las paredes y el techo no eran los que uno se esperaría de un túnel, sino que eran más parecidos a los de una casa. Pero eso no era lo que Jhonny se esperaba realmente, se esperaba encontrarse una mina medio derruida, no una edificación tan buena, estaba claro que allí pasaba algo, pero no sabía muy bien el que. Vio que al fondo había un único pasillo que, debido a las numerosas curvas que tenía, no se podía ver el fondo. Jhonny decidió seguirlo, no podía perder nada, además, algo le decía que debía hacerlo, lo notaba en su interior.

-Parece que no tenga final...- comentó Jhonny, mientras seguía andando, tras diez minutos sin dejar de caminar. Se detuvo al notar un cosquilleo en la espalda, por la nuca. No era la primera vez que experimentaba esa sensación durante el día, pero sin ser capaz de saber muy bien que lo desencadenaba.

-Hola Jhonny- dijo una voz, detrás de él. El aludido se giró asustado, y vio detrás de él a un hombre trajeado, de pelo moreno y ojos oscuros de piel clara. Llevaba un traje negro con camisa blanca y corbata roja, tenía algo de perilla, y el pelo bien engominado.

-¿Quien eres?- le preguntó el adolescente. El aludido introdujo sus manos en los bolsillos del pantalón.

-Que pena que no me reconozcas, tus amigos ya han luchado contra mí- le dijo el demonio. Jhonny, en ese momento, sumó dos y dos, y descubrió el nombre de su interlocutor.

-Gamma...- murmuró, algo asustado, a lo que Gamma asintió, contento.

-¿Que quieres de mí?- le preguntó Jhonny, Gamma entonces se acercó, pero los mismos pasos que dio Gamma hacia delante los dio Jhonny hacia atrás pues no se fiaba, y el demonio lo notó.

-Dime, ¿que sabes de tu padre?- le preguntó de pronto el demonio. Jhonny le miró intrigado, no entendía la pregunta, bueno, la entendía, pero lo que no entendía era el porqué de la misma.

-Si soy sincero solo que nos abandonó a mi madre y a mí cuando nací- le respondió, mientras apretaba algo los puños.

Gamma sonrió de medio lado- ¿No te dijo de donde venía, al menos?- preguntó, a lo que Jhonny negó.

-No suele hablar del tema- le respondió, a lo que Gamma se rió ligeramente.

-Estas cosas que estás sintiendo ahora es fruto de la naturaleza de tu padre- le dijo Gamma, mientras se teletransportaba hasta el otro extremo del pasillo, fue entonces Jhonny se percató de la presencia de una puerta.

-En fin, me temo que no puedo permitir que avances más chico- le dijo, tras lo cual, chasqueó los dedos, y cuatro demonios aparecieron al lado de Gamma.

Jhonny vio como los oscuros seres se acercaban, y sin Gamma ya de por medio, por lo que estaba claro que aquello iba a acabar mal.

Con un simple gesto de muñeca, Jhonny fue aventado contra una pared por parte de uno de los demonios, quien sonrió de medio lado al ver la cara de pánico del chico. Entonces, sacó una navaja, y se la pasó por el cuello al chico sin llegar a cortar, como si estuviera untando un trozo de pan en vez de amenazar a un adolescente con el filo de la misma.

-¿Apostamos a ver cuanto tarda este niñato en desangrarse?- propuso el demonio que sujetaba a Jhonny contra la pared con una sola mano sobre el pecho.

Tras oír una fuerte risotada por parte de uno de los otros demonios y escuchar las propuestas, que iban desde el minuto a los cinco minutos el más optimista, Jhonny notó como el cuchillo se hundía en su carne pero... no sintió dolor alguno. Ni sangre. Ni nada malo en realidad. Y su sorpresa solo era superada por la de los demonios, quienes le apuñalaron de nuevo, pero de nada sirvió.

-¡¿Pero que coño pasa?!- gritó uno, mientras apuñalaba, iracundo, a Jhonny varias veces en el pecho, pero lo único que se rasgaba era la ropa del chico, su carne seguía intacta.

Jhonny sentía que una poderosa energía se activaba mientras esa extraña escena se daba. De pronto, sus ojos comenzaron a iluminar como si de dos focos se trataran, así como la piel de su rostro y de parte del cuello. Jhonny vio que los demonios se asuntaron bastante por aquello, y le dejaron caer al suelo, tras lo cual se cubrieron como mejor pudieron la cara usando sus brazos, pero poco duraron por que a los pocos segundos desaparecieron.

Jhonny decidió restarle importancia, aunque cada vez comprendía mejor lo que pasaba, pero no quería aventurarse a decir nada, por eso siguió andando hasta la puerta, la cual se abrió en cuanto él se acercó a dos metros de ella. Tras dejar que las puertas se abrieran, Jhonny penetró en una sala totalmente diferente. Estaba totalmente formada de obsidiana, tanto paredes, como el suelo y el techo, estaba tan solo iluminadas por unas bombillas alargadas de las típicas que hay en el techo de un instituto o de un hospital, pero iluminaban más bien pronto. Lo que más le llamó la atención fueron los extraños grafitis rojos que había pintados en todas partes, incluido techo y suelo, y no solo había un tipo de grafitis, había unos cuantos, cosa que era muy curioso teniendo en cuenta que allí no había absolutamente nadie, estaba desierto, tan solo había un pequeño altar en el centro de la sala.

-Esto es muy raro- murmuró, mientras se acercaba al pedestal. Vio como conforme se acercaba, el mismo se iluminaba, pero no fue hasta que subió los tres escalones sobre los que estaba el pedestal que vio el objeto que brillaba.

Se trataba de una gema que iluminaba de un color plata que, en cuanto Jhonny acercó la mano, inundó de una luz color plata toda la sala. Cuando el destello de luz se había ido, Jhonny estaba protegido por una armadura de color plata, con protecciones en piernas, brazos y pecho, aunque no eran tan completa como la de sus compañeros, pero si se parecía a la que tenían sus amigos antes de tener las armas en su poder. Vio como la gema se encontraba en el guantelete de su mano derecha iluminando de un ligero color plata, con una hoz tallada en la gema. Fue entonces que notó como en su espalda nacía un intenso picor. Jhonny se asustó ligeramente, y fue a tocarse la espalda cuando notó unas alas de energía. El chico se sorprendió mucho, notaba que las alas nacían de él, pero algo le decía que no era a causa de la gema, además, las alas de energía de Aelitan eran muy luminosas, pero las suyas no eran brillantes, sabía que estaban ahí por dos razones: notaba como emanaban de su cuerpo y se movían ligeramente, y que formaban una sombra contra el suelo.

-¡Al fin despertaste!- oyó a una voz detrás de él. Jhonny no tuvo que darse la vuelta para saber que se trataba de Gamma, quien se mantenía, por alguna extraña razón, fuera de la sala de obsidiana.

-¿Como que desperté?- le inquirió Jhonny, sin entender muy bien que pasaba ahí. Gamma suspiró.

-Encontraste la gema de la muerte, por lo que veo, mi enhorabuena- le dijo el ser, mientras caminaba por el perímetro de la sala.

Eso llamó la atención de Jhonny, pero no dijo nada- Gracias, aunque no ha sido gracias a tí, casi muero antes de llegar a esta sala- le dijo, con marcada ironía en el gracias.

-Verás, solo un ser de luz podía abrir esas puertas, y un demonio no se caracteriza precisamente por ser de luz- le dijo, mientras se señalaba a si mismo-

-Aquí no hay nada más que la gema, ¿para que querías que fuera abierta la puerta?- le preguntó Jhonny. Gamma sonrió de medio lado, pero no llegó a responder hasta unos minutos después.

-Me negaba a creer que tu eras un hijo bastardo del Cielo, pero parece que así es- le respondió Gamma.

Jhonny se acercó al borde de la sala de obsidiana- Osea que mi padre es un ángel, ya decía yo que poder generar tanta luz sin tener una gema en mi poder debía significar algo- dijo Jhonny.

-Y debe de ser uno de los poderosos, para haber sobrevivido sin ningún daño al ataque de varios demonios, aunque sean de bajo rango no es fácil echarles de allí- le dijo Gamma, mientras se apoyaba en los laterales de la entrada a la sala.

Jhonny entonces notó las energías de sus amigos- Animada charla, pero me temo que me tengo que ir, mis amigos me buscan y deben de estar bastante asustados- le dijo Jhonny, desapareciendo de allí.

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El grupo comenzaba a desesperarse. No veían ni sentían a Jhonny desde hace un buen rato, y eso no les gustaba nada a ninguno de ellos. Llegaron hasta a llamarle a gritos, pero de nada servía. Estaban ya por la décima vuelta a aquel sitio cuando vieron al chico en el pasillo.

-¡Jhonny!- le llamaron todos, a la vez, corriendo hacia él, con la sorpresa de verle ya en posesión de la gema de la muerte, por lo que todos le felicitaron, mientras le abrazaban, y tras eso, decidieron volver a casa, junto con Atenea.

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Minutos más tarde de que los chicos se fueran a la misión, Jamily apareció por la Ermita, haciendo que Atenea alzara la vista de sus papeles, aunque también se levantó de su asiento.

-¿Que buenos vientos te traen por aquí?- le preguntó cortésmente Atenea, a lo que Jamily le sonrió.

-Tengo un hechizo para aumentar el poder de los guardianes, creo que lo tendré listo en breve, lo ideal sería esperar a que el resto de gemas despierten- le dijo la aelida, a lo que Atenea asintió.

-Me parece bien- le respondió- Por cierto, ¿descubriste lo que le pasa a Jhonny?- le preguntó, a lo que Jamily asintió.

-Creo que sí, cuando vuelvan lo confirmaré- le dijo la morena. Atenea sonrió- Perfecto, volverán en breve, ¿les esperas aquí?- preguntó Atenea, tras lo cual Jamily respondió con un asentimiento de cabeza.

-¿Y que has preparado para ellos?- le preguntó Atenea. Jamily la miró- He desarrollado un hechizo bastante potente, no lo pude usar antes por que no estaba muy segura de que se pudiera hacer sin peligros, además, cuando estaban luchando contra Zeros aún no estaba terminado- le explicó la morena.

-En principio podrán usar una mayor cantidad de energía, aunque sería la primera vez que lo uso- le dijo, mientras le entregaba unos papeles.

-¿Son los informes que te pedí?- le preguntó, a lo que Jamily asintió- El país de los humanos va remontando, ¿el Presidente ha llamado ya?- le preguntó.

Atenea asintió- Sí, ya hemos quedado- le respondió- ¿Algo que comentar?- le preguntó la reina, a lo que Jamily negó.

Entonces, la aelida miró la hora en su movil y se levantó- Me tengo que ir majestad, he quedado con mi maestro- dijo, mientras se dirigía a la puerta y se teletransportaba, dejando a Atenea sola de nuevo con sus papeles.

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Espero que os guste esta segunda parte tanto como la primera!

(1) Para recordar, ir a los capítulos 32 y 33

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.