III

Sin control

Mientras Bella estaba en la terraza con Edward, Alice había hecho su propia fiesta con Jasper desde el momento en que llegaron a la casa.

Apenas el chico la abordó ella no lo pensó ni un segundo y se fue con él. Era lo que había estado esperando y era por eso todo el esfuerzo que hizo para que su amiga fuera a la fiesta y así ella pudiera entrar, tenía una corazonada y al parecer estaba en lo correcto.

Jasper la llevó hasta la piscina donde consiguió la primera sorpresa de la noche al ver que la chica de inmediato se quitó el vestido y quedó ataviada con solo un bikini muy sexy que le hizo perder la razón de inmediato.

Las curvas de Alice estaban ahora en la palestra, muchos voltearon y vieron a la chica, la verdad era algo que nadie esperaba. El bikini le quedaba perfecto y ella lo sabía, era más que sensual y disfrutaba ver el rostro del chico por el que se moría. Él la deseaba.

Claro, sería divertido primero jugar un poco con él, desesperarlo hasta que se diera cuenta que no podía más y que también estaba esperando ese día como nadie.

Entraron en el agua y los besos no tardaron en llegar. La situación cada vez se ponía más caliente, eran pocas las palabras que se decían, sabían de una u otra manera que era la oportunidad que estaban esperando y no la dejarían pasar por alto.

Alrededor otras parejas estaban en la misma situación, pero, ellos dos no se daban cuenta de nada. Bajo el agua las manos de Jasper recorrían el cuerpo de Alice quien cada vez sentía más las ganas de tenerlo, ella estaba disfrutando lo que tenía hasta ahora, poco a poco tendría más.

El cuerpo de él era más que deseable dado a que el chico también era uno de los atletas más cotizados de su universidad. Ella lo miraba sin parar, lo tocaba y necesitaba más. Mientras se basaban él la acercó abrazándola, Alice sintió un gran bulto duro que le presionaba en una de sus piernas, sus sentidos se dedicaron solo a eso y sus ganas se incrementaban.

En su mente se imaginaba todo lo que podría pasar, estaba tratando de calcular el tamaño de esa bestia que quería salir y sumergirse en ella. También jugaba con ella misma, con sus ganas. Quería desearlo tanto que cuando por fin lo tuviera para ella lo disfrutara como nada.

Pero, la verdad, más allá de todo eso, estaba algo intimidada, no se sentía completamente cómoda en ese lugar. Así que poco a poco paró lo que se venía dando. Si él quería algo más debía llevarla a un sitio donde estuvieran a solas. El chico lo entendió de esa manera y entonces trató de controlarse un poco, la verdad es que la tendría esa noche, no importaba a qué hora.

Salieron de la piscina y desde lo lejos Alice miró hacia la hermosa terraza y se dio cuenta que Bella también estaba pasando un buen rato, eso la alegraba bastante porque no quería que se sintiera sola.

Caminaron por la casa hasta que se encontraron con varios amigos y compartieron un rato con ellos, eso sirvió para que los ánimos se bajaran un poco, se relajaran y pudieran hablar con otras personas. Alice no quería solo sexo, sino también estar con él de otras maneras, no iba a quedar como una cualquiera así su cuerpo le gritara las ganas que tenía, ella sabía cómo controlarse.

Lo que no supo controlar esa noche fueron sus ganas de beber. Mientras conversaban con los amigos, los vasos iban bajándose con rapidez y se llenaban mucho más rápido. Alice no paraba de ingerir todo el licor que podía, nunca la había pasado tan bien. Ella ahora era parte de todo lo que siempre había soñado, las personas la aceptaban y además estaba con el chico, que, a su parecer, era el más guapo de la universidad.

Si había un momento para inmortalizar, sería precisamente ese. Un momento que nunca pensó que llegaría.

Las personas que estaban con ellos, eran los mejores compañeros de clases, tenía mucho que hablar y lo hicieron durante un buen rato. Todo se intercalaba con besos con Jasper y quizá algunas caricias subidas de tono cuando sentían que nadie los veía. Eso la hacía calentarse mucho más.

El alcohol seguía estando presente, así como las risas, los chistes, los besos, las manos escurridizas y las ganas que estaban multiplicándose. Ella cada vez lo miraba con más deseo y su pasión estaba casi desbordada.

En un momento que Jasper fue al baño, Alice se levantó y lo esperó justo en la puerta. Se dio cuenta en ese instante que estaba perdiendo un poco su equilibrio, pero no eso la dejó sin cuidado, no era la primera vez que le pasaba y con solo dejar de beber era suficiente. Ella seguía esperando afuera.

Desde ahí echó otra mirada a la terraza y veía a Bella riendo, siempre que volteaba era lo mismo así que era hora de dejar de preocuparse por ella. Su amiga sabía qué hacer en cualquier situación, era la persona más inteligente que había conocido jamás. Por el momento ella tenía un asunto del cual ocuparse.

Jasper salió del baño llevándose la sorpresa de encontrarse a Alice justo en la puerta. La chica estaba algo ebria, eso no lo podía ocultar, pero seguía estando consciente de lo que hacía, o al menos eso parecía.

—Quiero tenerte, Jasper.

Ella le habla suavemente en la oreja mientras lo abrazaba. Los senos de la chica sentían muy bien sobre la piel de él, ella le besó en el cuello y se pegó a su pelvis, estaba lista para todo.

El chico sabía exactamente a donde llevarla, era algo que había planeado con Edward antes de la fiesta. Ellos siempre tenían disponible la habitación de huéspedes siempre y cuando no estuviera siendo usada por otro de sus amigos que tenían acceso. Pero, Emmett y Jacob parecían estar concentrados en otras cosas esa noche y estaban conversando con algunas personas del otro lado de la casa mientras que el dueño de la fiesta seguía en su cacería con Bella en la terraza.

Entonces el terreno estaba abierto para él. Así que poco a poco la llevó hasta allá.

Alice no había estado tan feliz nunca, no se había sentido tan plena, tan aceptada, y quería sellar ese momento con la manera más mágica que conocía. Ella no era virgen, pero, solo había estado con un chico en toda su vida y fue lo mejor que le había pasado, él resultó ser un patán, pero le dejó eso que recordaría por siempre sin importa lo que él le haya hecho.

Caminaba al lado de Jasper y no dejaba de verlo ni de tocarlo, era imposible. Pasaron por una mesa y ella comenzaba a comportarse como una borracha insolente. Se sentó en una mesa que estaba en el camino y entonces cogió una de las botellas que estaba ahí para servirse otro trago, él trató de evitarlo porque lo único que tenía en mente era llevarla a la habitación, pero la chica no dejó que él la levantara de ahí.

Entonces hizo todo con calma y a pesar de que el chico también estaba algo borracho, llevó las cosas del mejor modo, al menos él ya había dejado de beber.

—¿Por qué no nos llevamos esa botella a la habitación y terminamos de tomarla allá?

Le dijo el tratando de convencerla para que se levantara. Ella lo miró sonriendo.

—Si, es una buena idea, pero, primero tomemos algo aquí.

¡Quiero comerte!

Jasper observó que ahora las cosas se estaban poniendo más feas para ella y la verdad es que no quería follarla estando la chica inconsciente. No era lo correcto, así que siguió intentando sacarla de allí y alejarla de la bebida.

—Quiero comerme esa piel de "cocholate" que tienes.

Las palabras ya se le hacían complicadas a Alice.

—Vamos, guapa. Vamos a la habitación y allá hablamos mejor.

—Si, tienes razón.

Entonces con la ayuda de él, ambos caminaron hasta allá.

Alice entró en el lugar y se dio cuenta de su estado real cuando ya no estaba rodeada de la bulla y todo el ambiente que estaba afuera. Estando allí las cosas se pusieron bastante diferentes y sintió cómo su estómago comenzaba a revolverse completamente, pero ella no podía arruinar ese momento, lo había esperado por mucho tiempo.

Así que respiró profundamente para tratar de controlar todo, abrió muy bien los ojos y sabía dónde estaba y que es lo que iba a hacer, pero su cabeza no dejaba de dar vueltas, era algo muy desagradable y que realmente la sacaba de concentración.

Lo que más le molestaba era tropezarse con todo lo que estaba a su paso, eso no la dejaba bien parada. Literalmente.

Sintió las manos de Jasper tocando su cintura desde atrás y ella se dejó llevar por eso. El chico la tocaba con pasión, era algo que Alice había deseado, así que las cosas estaban a punto de darse como ella lo quería. Cerró sus ojos y fueron segundos maravillosos.

Escuchaba una voz, pero, por un momento no supo distinguir si era algo que estaba pensando o si era Jasper que estaba hablándole directamente. Alice se sentía bastante confundida en ese instante, pero seguía de pie decidida a todo. No era como ella lo esperaba, pero ya estaba ahí y quizá sería la última oportunidad que tuviera con él, sabía que se iría a las pruebas con los equipos y probablemente quedaría seleccionado.

La voz seguía diciéndole algunas cosas y el techo daba muchas vueltas, ella seguía sabiendo dónde estaba, sabía que era lo que estaba haciendo y con quién, pero, sus sentidos no respondían correctamente. Sentía las manos y los pies adormecidos.

La parte de arriba de su bikini había desaparecido como por arte de magia, no sabía en qué momento se la había quitado. De pronto, delante de ella apareció Jasper. Alto, grande, musculoso y con su piel de chocolate. Estaba desnudo y liso para la acción.

La espectacular visión pareció llenarla de energía, necesitaba tenerlo.

Ella trató de levantarse dos o tres veces, pero, no pudo hacerlo. Su estómago le estaba mandando una advertencia en ese mismo instante.

Siguió intentándolo, pero, era peor a cada segundo, las cosas eran más confusas y además ya no hilaba ni una sola frase coherente. Su mente estaba volando en otro sitio, pero sabía que así no iba a hacer nada, que no lo iba a disfrutar y también pensaba en Bella. Ella quizá la necesitara.

Alice se tapó instintivamente con la sábana de la cama y entonces no quiso hacer nada más en ese momento, la chica sintió mucho miedo y de pronto todo había cambiado nuevamente.

¿Pero, dónde estoy? ¿Qué es esto que veo? ¿Y Jasper? ¿Y Bella?

Sus manos trataban de agarrarse de cualquier lado, pero se iba hacia los lados y no encontraba nada para equilibrarse. Su vista estaba completamente nublada a causa del mareo intenso que tenía. Volvía a escuchar las voces, pero esta vez estaba segura que era la de Jasper.

Se vio a ella misma. Era su reflejo.

¿Acaso estoy soñando?

¡No, despierta! No puedes hacerle eso a Jasper.

Ahora sentía una extraña textura en una de sus mejillas. No sabía de qué se trataba, pero, era suave. Las cosas iban cambiando poco a poco en su mente. Una luz blanca le golpeaba directamente en los ojos cada vez que intentaba abrirlos.

Jasper estaba sentado en la cama tratando de aguantar el asco que sentía al escucharla vomitar en el baño. Tenía ya más de una hora ahí y parecía que no iba a salir en mucho más rato, las cosas no habían salido para nada bien.

Desde que la llevó a la habitación él tenía sus dudas, pero, todo empeoró justamente cuando ella se quitó la parte de arriba del bikini y se fue sobre él.

Alice estaba decidida a hacerlo todo, se lo repetía constantemente y quizá si él estuvo tentado a hacerlo, pues ella comenzó a masajearle el pene sin ningún tipo de vergüenza, ella iba por lo que quería. Lógicamente se encontró con una gran erección que estaba intacta desde el primer momento que entraron en el lugar.

Después de eso, ella trató de hacerle un poco de sexo oral, pero, estaba luchando por quitarle el short y la verdad es que parecía más lúcida de lo que él imaginaba. Jasper se dejó llevar por el momento y las ganas, pero esperaba que ella no se pusiera peor, no quería vivir con ese cargo de conciencia.

Los senos de la chica eran más que hermosos y él los apretaba cada vez que podía, realmente ella disfrutaba de eso, se le notaba y además se veía más que excitada. Quizá las cosas podían seguir de esa manera y terminar con buen pie, pero la verdad es que Jasper estaba pensando con su optimista glande antes que con la cabeza.

Las manos de ella por fin comenzaron a adentrarse entre los pantaloncillos de él con algo de torpeza, pero, con determinación. Un fuerte apretón terminó de levantar el lívido del chico que ya estaba más que dispuesto a cualquier cosa, ahora solo pensaba en follarla.

En ese momento a Alice le vino una arcada tan fuerte que su cuerpo se dobló completamente hacia adelante y entonces no pudo aguantar más. Entre tropezones y golpes llegó al baño justo a tiempo.

Se arrodilló frente al inodoro y dejó salir todo lo que tenía por dentro, la chica estaba completamente descompensada y no sabía qué hacer. Se soltó y quedó tendida en el suelo con la cabeza apoyada en la alfombra y mirándose de vez en cuando en el espejo. Sus ojos se abrían en ocasiones, sabía de una u otra forma que debía estar alerta por algo, que debía levantarse de ahí, pero la verdad es que su cuerpo estaba muy metido en los efectos del alcohol.

Ahora no sabía nada de ella, estaba expuesta por completo y las cosas estaban muy mal. Lo último que pensó fue en su amiga y después se durmió.

La erección de Jasper se quedó sin acción esa noche y ahora solo tenía a una hermosa chica, semidesnuda en el suelo del baño completamente borracha.

La verdad estaba más que molesto y no pensaba en nada más que en ese momento justo cuando ya la iba a hacer suya. La decepción no era normal y más allá sabía que había invertido todo el tiempo en Alice, pudo haber estado con dos o tres esa noche, pero ahora se iría sin nada más que las ganas.

Ya era tarde para buscar a otra, además no podía dejarla sola ahí, de hecho, tenía que hacer algo, ya tenía bastante rato sin vomitar y estaba bien dormida. Se armó de valor y entró al baño.