Código: Guardianes

Capítulo 79

Esa misma tarde, a eso de las seis, el grupo se encontraba reunido en la Ermita de nuevo, esta vez con la adición de Hiroky, que si bien tenía muchas preguntas en el momento en el que habían vuelto su hermana y él, se las había guardado para cuando el grupo se reuniera. Y ese era el momento, pero se tuvo que callar al ver las alas de Aurora, el aspecto de gato de Odd, o las raras ropas que llevaba una mujer de pelo rosa que se parecía bastante a Aelita y a Asmae. Al ver llegar a los hermanos japoneses, Atenea se acercó, sonriendo, mientras pedía al resto que dejaran a los tres en privado. Una vez que todos salieron, Atenea invitó a Yumi y a Hiroky a que se sentaran.

-Tu hermana me ha contado lo que pasó- le dijo, mientras le miraba, analizando al chico. Este no sabía muy bien a donde mirar.

-Por alguna razón, recorrí cerca de quinientos metros en apenas unos segundos, y ya ve que no soy ningún atleta- le dijo el chico, en un tono bajo.

Atenea le miró con gracia- Hitoky, mírame- le pidió, mientras le agarraba de la mano. El chico alzó la vista, encontrándose con las esmeraldas de Atenea.

-Cada ser vivo, en su interior, tiene una muy poderosa energía que les permite, si saben como usarla, hacer cosas extraordinarias, pero muy pocos saben como hacer uso de ese enorme potencial- le explicó.

-¿Y de donde nace esa energía? ¿Sinapsis neuronal? ¿O tal vez de la energía acumulada de los movimientos del cuerpo?- le preguntó el chico, muy interesado de pronto.

Atenea le miró con sorpresa- En realidad no sabemos de donde viene, al menos físicamente...- reconoció Atenea- Lo que si sabemos es que esa energía la saben usar mejor los animales, por eso los perros pueden notar mejor las emociones- le explicó Atenea, a lo que Hiroky asintió.

-Y tu, hermanito, tienes esa energía también, y además la tienes en proceso de despertar- le explicó Yumi, mientras le acariciaba un poco la cabeza, quien poco a poco iba entendiendo las cosas.

Tras eso, le contaron al chico la historia de los guardianes, no solo de la primera generación, también de la actual. Le contaron sus aventuras, los lugares que visitaron, la gente que conocieron, y el como lucharon contra Zeros y sus hermanos, además de la lucha contra Gamma, la búsqueda de las gemas, de las armas, y posteriormente de los talismanes. También le explicaron los peligros que entrañaba el cargo, aunque el chico, lejos de estar asustado, casi parecía emocionado con la idea de ser un guardián de la naturaleza.

-Las únicas gemas que quedan, al menos de las originales, son las de la materia, antimateria, y vida- dijo, ya acabando, Yumi- Y tú tendrás una de esas tres gemas- dijo Atenea, sonriendo.

Hiroky, tras eso, se mantuvo unos minutos en silencio, sopesando lo que las dos le habían estado explicando. Tras pensarlo y darle vueltas unos cinco minutos, Hiroky asintió, mientras miraba a ambas mujeres- Confío en vuestra palabra- dijo, mientras sonreía ligeramente.

Rápidamente, Yumi le abrazó, y Atenea, contenta, se acercó a la puerta para abrirla y que así el resto pudiera entrar a felicitar al chico y darle la bienvenida al grupo. Justo cuando abría la puerta, vio por el rabillo del ojo como el libro se iluminaba y se abría de pronto, justo como pasó con la gema de Jhonny, por la parte final del libro. Despacio, Atenea se acercó a leer lo que ponía.

-La gema de la materia se encuentra en el inicio de un nuevo mundo- leyó la reina, en voz alta. Todos se miraron, con sorpresa. No sabían muy bien qué podía significar esa frase.

Nadie supo decir muy bien qué podían significar, hasta que a Hiroky se le iluminó la mente. Esa mañana habían dado en clase el inicio de los sistemas solares, en los cuales se concentra una enorme cantidad de energía y materia que, con el paso de los millones de años, acaba formando los planetas, las lunas, los cometas... y, en general, todos los componentes de un sistema solar.

-La verdad es que la idea de Hiroky tiene bastante sentido- comentó Susan, interesada por la idea del más joven de los japoneses.

-¿Sabéis de algún sistema que se esté formando ahora?- les preguntó Patrick, a lo que Marin asintió-Hay uno, en la constelación de Sagitario a 50 años luz que se está formando ahora- le respondió la chica a su compañero. (1)

Ni cortos ni perezosos, el grupo abrió un portal para dirigirse a aquel lugar, y si bien los que no tenían gema se encontraban algo asustados con la idea de ir a un lugar evidentemente tan peligroso, sus compañeros más experimentados le restaron importancia, asegurando haber estado en situaciones peores.

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Tras abrir el portal y llegar a su nuevo destino, el grupo se aseguró que el sitio donde estaban era seguro, antes de recubrir a sus compañeros sin gemas con sus energías para protegerles. Y es que, si bien habían pensado que acabarían en el espacio, en realidad habían aparecido en la supercifie de un planeta. El paisaje era verdaderamente espectacular, enormes mares de magma se extendían de aquí para allá, y enormes volcanes soltaban al aire todavía más magma y gases que, según Aurora, eran dióxido de carbono, azufre y metano, desde luego nada agradable para la vida. El cielo estaba plagado de estrellas que relucían en el cielo, aunque el objeto que más destacaba era una enorme luna roja que se encontraba realmente cerca del joven planeta, tan grande era aquel satélite que cubría la cuarta parte del cielo. Pese a que llegaron cuando aún era de noche en el planeta, se podía ver bien gracias a la luz que desprendía el magma y a la de la enorme luna que surcaba el cielo, aunque se fijaron que había otras tres en la parte este de la bóveda celeste, estas bastante más pequeñas que la otra.

-Este planeta gira muy deprisa, tarda unas seis horas en dar una vuelta sobre sí mismo- les dijo Susan, mientras comenzaban a moverse.

De ser un planeta con corteza solida, se moverían a pie, claro que el único que podía andar por la lava sin salir ardiendo era Ulrich, el resto podían protegerse usando sus energías pero no podrían andar sobre ella. Por eso, se decidieron a elevarse en el cielo, y volar, sobrevolando aquel nuevo y joven planeta.

-¿Y ahora que hacemos? ¿Buscar hasta dar con la gema?- les preguntó Hiroky, mientras observaba maravillado lo que había debajo de él.

Podía ver a la perfección mares enteros de magma, con islotes de tierra que sobresalían de aquel ardiente océano. También podía ver corrientes térmicas que se movían por la superficie de magma, aunque en más de una ocasión tuvo que cerrar los ojos pues fuertes corrientes de aire se elevaban hacia arriba, seguramente producto de bolsas de aire que salían a flote cuando las rocas se partían.

-Exacto, aunque dudo que podamos buscar mucho aquí, apenas puedo ver puntos sólidos- dijo Percy, mientras buscaba algún atisbo de tierra firme.

-Más allá, detrás de esa cordillera, noto más tierra, podríamos ir allí- comentó William, mientras señalaba varios picos en el horizonte. Como no tenían nada mejor que hacer, decidieron ir hacia allá.

Tardaron poco en llegar a donde William les había indicado, gracias sobretodo a que podían ir a buena velocidad, pese a que se vieron obligados a frenar para esquivar unos meteoritos que caían desde el espacio. Y es que la lluvia de meteoros que caía sobre el nuevo planeta era constante, aunque había grandes zonas donde, al menos en apariencia, no caían los meteoritos. Una vez que pasaron de largo, alcanzaron aquella meseta que, si bien aún tenía un tono rojizo, no estaba tan caliente como el magma que había a sus alrededores.

-Esta zona es mucho más fría que el resto, curioso- comentó Ulrich, mientras se posaba en el suelo, junto a sus compañeros.

-Eso es por la condensación del magma, cuando se concentra se enfría más rápido que cuando fluye- le contestó Patrick.

-Genial, pero las gemas siguen sin dar una dirección clara de donde está la gema de la materia- dijo Sam, algo molesta, pues su gema solo brillaba, y no parecía indicar una dirección precisa. Eso era así desde que llegaron al planeta.

-La única solución es darle vueltas al planeta, pero tardaríamos demasiado, incluso yendo a la velocidad de la luz- dijo Noelia, pensativa.

-Me temo que tiene razón, hay que encontrar una solución rápida- dijo en seguida Herb, mientras miraba de reojo como Nicolás colocaba su mano en la frente, tapando su vista de la luz.

Cuando el resto notó que comenzaba a hacer más luz, se dieron la vuelta, y vieron una de las cosas más espectaculares que podían recordar: amanecer. Sí, todos ellos habían visto unos cuantos amaneceres en sus vidas, pero jamás uno como este. Una enorme y luminosa esfera azul comenzaba a salir por encima del horizonte. El sol que ellos estaban acostumbrados a ver era una esfera amarilla no más grande que una moneda, pero aquella estrella, además de ser azul, era grande como la cabeza de cualquiera de ellos, era desde luego increíble.

-Es una gigante azul, su vida no es tan larga como la del sol, son estrellas mucho más calientes y luminosas que vuestro sol- les dijo Marin, mientras se concentraba en la estrella- Su superficie está a unos 40.000 Kelvin, y tiene 30 veces la masa del sol- les informó la dama del tiempo (2)

-¿Cuando muera será una supernova?- le preguntó Sissi, a lo que Marin asintió, aunque tuvieron que explicarle a Noelia lo que era una supernova.

Mientras estaban en eso, Hiroky observaba la enorme estrella. Él jamás había visto algo semejante, el sol no se podía comparar a esa enorme estrella. Sentía ganas de acercarse y verla más de cerca, pues la tenue atmósfera, a pesar de permitir una vista bastante buena del astro, no dejaba verlo en toda su plenitud. Además, sentía interés en como funcionaban las estrellas, los planetas... pero no quería que se lo contaran las gemelas. Quería hacerlo por sí mismo, descubrirlo él por sus propios medios.

-¿En que piensas, Hiroky?- oyó el japonés detrás de él. El chico se dio la vuelta y vio a Jeremy, quien se colocó a su lado, contemplando a la joven estrella.

-Es muy hermosa- comentó el más joven, a lo que el rubio asintió- Sí que lo es... ¿Crees que la gema está ahí?- le preguntó el rubio.

El japonés le miró con sorpresa, en realidad lo pensaba, pero no creía que fuera posible, aunque Jeremy parecía bastante seguro de que podía estar allí, por lo que le decidieron decírselo al grupo. Muchos de ellos se sorprendieron por la proposición del japonés, sobretodo su hermana, a quien no le hacía mucha gracia la idea de que su hermano fuera a una estrella a buscar la gema. El caso es que todos notaban un hormigueo en la nuca ante la posibilidad, incluso Jhonny, quien pese a ser novato también tenía esa fuerte sensación. Por eso, decidieron que sería Marin quien llevará al japonés a la estrella. Marin agarró del pecho al menor, y, tras rodearse de su energía, se elevó en el aire y volaron hacia la estrella, mientras eran observados por el resto, que les esperarían en el planeta en el que habían llegado.

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Tardaron varios minutos en llegar hasta la estrella, pues estaba a millones de kilómetros del planeta. Conforme se acercaban, ambos notaban que el calor crecía, así como la luminosidad de la estrella, pues esta iba creciendo poco a poco. Llegó un punto en el que tuvieron que cerrar los ojos para poder continuar, porque si no se quedarían cegados por un buen rato. Al no poder ver, Marin usó su energía para guiarse y no chocar contra nada, y esquivaba con facilidad las rocas que había por el camino, las cuales notaba gracias a sus poderes. Durante el trayecto, le explicó a Hiroky que volarían por encima de la estrella, pues no sabía si podría protegerle de la estrella y sus flujos magnéticos y de sus rayos ultravioletas o el viento solar si se acercaban más.

-No me voy a poder acercar más a la estrella, estamos a varios millones de kilómetros aún pero no puedo asegurar tu seguridad- le dijo la chica.

-Vale- le respondió simplemente el japonés, mientras intentaba notar algo que le dijera que por allí estaba la gema de la materia.

No sabia si él sería su portador, pero suponía que cualquier persona podría notarlo, si se concentraba lo suficiente. Sobrevolaron la estrella varias veces, haciendo varios barridos a la gigante azul, hasta que Hiroky, de pronto, le pidió a Marin que le dejara caer al vacío, al principio la dama del tiempo no estaba muy convencido de ello, pero acabó haciendo caso al chico, pues si bien él no lo notó, ella sí. Y es que, al momento de decir eso, al chico le había rodeado un aura no muy potente, pero suficiente para que la chica confiara, una vez más, en la intuición de uno de sus compañeros.

-Tranquilo, no le diré a tu hermana acerca de esta locura- le dijo ella, mientras le soltaba y el chico le daba una señal con el dedo de que todo estaba bien. Marin, entonces, se quedó quieta en su sitio, mientras adoptaba una posición más cómoda, dispuesta a esperar al muchacho, deseando que no le pasara nada.

Por si acaso, decidió seguir protegiendo el chico con su energía, a pesar de notar la de Hiroky comenzar a emanar de él, prefería no arriesgarse con eso.

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Tardó varios minutos en dejar de ver a Marin, pero pese a estar muy alejado ya de la morena, Hiroky podía sentir como la energía de la chica le seguía protegiendo. Y lo agradeció, pues la luz, la radiación y el calor de la estrella ya le habría matado de no estar protegido. A pesar de estar a varios cientos de kilómetros de la superficie, ya podía ver enormes olas de material solar elevarse hacia el espacio a cientos de kilómetros de velocidad. De vez en cuando una honda de lo que suponía era energía proveniente del interior de la estrella salía como un proyectil de la superficie de la misma y le golpeaba con fuerza, aunque rápidamente se recomponía. Hubo un punto en el que la velocidad de caída era excesiva, y comenzaba a hacer que el japonés se asustara, pero segundos después de cerrar los ojos y protegerse la cara, y mientras rezaba a todo el panteón budista, notó como algo le sostenía en el aire, aunque al abrir los ojos de nuevo no vio a nadie. Suspiró, aliviado, y alzó su vista al cielo. A pesar de la enorme cantidad de luz que venía desde abajo, pudo distinguir un punto de color perla que sin duda era Marin.

-Si tu mueres, Yumi jamás me lo perdonaría, además, me gusta demasiado los postres que ella a veces prepara- oyó Hiroky en su cabeza, sin duda esa era Marin, hablándole telepáticamente.

Tras pensar un gracias, el chico siguió bajando, esta vez a una velocidad controlada. Minutos más tarde, el chico ya estaba pisando el suelo de la estrella, el cual era lo más parecido que el chico había visto al chicle. No era una superficie dura, sino semi-liquida, que le permitía andar con una cierta facilidad, no como si pisara tierra de verdad, pero si lo suficiente para poder andar. Y debía de reconocer que aquel suelo azul era realmente hermoso, con manchas de color más blanco de aquí a allá, que debía de tratarse de los puntos más calidos.

-No veo nada...- murmuró el chico, mientras comenzaba a andar hacia lo que él creía que era el norte, pues no tenía nada con lo que orientarse.

Conforme andaba, el chico se daba cuenta de que en aquella estrella no parecía haber nada. Solo había superficie plana, sin nada más que investigar más allá de las erupciones solares que se daban cada dos por tres. Llegado un punto, notó algo parecido a lo que había sentido en el planeta al ver la estrella. El chico se quedó quieto en ese mismo sitio, y observó la zona. Sin darse cuenta, comenzó a ser absorbido por los flujos de la estrella, y, poco a poco, fue enterrado por el plasma solar, pero el chico no hizo nada para evitarlo.

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-Desde luego, Marin se está esforzando mucho para proteger a tu hermano- le comentó Percy a Yumi, quien asintió.

Desde allí se notaba la energía de la chica, moverse en torno a la estrella. De pronto, se elevó mucho y se quedó parada en un sitio fijo, del cual no se movió en un buen rato, el grupo pensó que era que habían encontrado algo. De pronto, notaron como se movía de golpe a toda velocidad y se acercaba a la estrella aún más, y la preocupación que notaban en la energía de Marin no presagiaba nada bueno, por eso, todos se elevaron en el aire, aunque notar como la energía de Asmae estallaba de pronto detrás de ello les hizo parar.

-Confiemos en él, y dejemos que lo haga él solo- les dijo, mientras el resto la miraba. En el fondo la chica tenía razón, era lo mejor, pues así tomaba confianza con el resto, y aprendía como eran las misiones, en las cuales el que obtenía la gema quedaba prácticamente solo.

Yumi, sin decir nada, observaba la estrella, con la mirada fija en la misma y los puños algo apretados. Su parte de hermana quería correr a ayudar a su hermano menor, pero su parte de guardiana le decía que lo mejor era lo que había dicho Asmae, dejarle hacer.

-Si algo le pasa, yo puedo hacerle volver- murmuró Jhonny, mientras se acercaba despacio a la japonesa, midiendo muy bien sus palabras.

Ella le miró de reojo y le sonrió ligeramente, para enseguida volver a mirar a la estrella. Segundos después de decir eso, Jhonny notó una ligera punzada en el pecho, como si se sintiera mal con lo que acababa de decir...

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Hiroky tardó horas en volver en sí, tras ser engullido por la estrella, pues estaba muy concentrado en lo que le rodeaba, y no abrió los ojos hasta no estar totalmente libre a su alrededor. Al notar que los pies finalmente tocaba algo medianamente solido y su cuerpo estaba libre, y fue entonces que abrió los ojos, y se fijó en sus alrededores para ver que había.

-Guau...- murmuró, mientras observaba su entorno. Se trataba de una especie de cueva que era realmente grande, y si bien la lógica le decía que eso no podía ser posible, su vista le decía que sí. Las paredes, el suelo, y el techo estaban formado de plasma solido, idéntico al plasma que había en el exterior de la estrella, pero en estado solido.

El chico comenzó a andar, fijándose en las decoraciones de la pared, pues tenía líneas de plasma líquido decorando la misma, aunque no llegaba a caer al suelo, pues era tan denso que no caía. A esas profundidades, la presión era tan enorme que el plasma podía llegar a solidificarse, pero no del todo. Vio entonces que, al fondo de la sala, se podía ver una gruesa columna que iba del techo al suelo, pero el centro de la columna estaba partido, y curiosamente, los extremos de arriva y abajo parecían ser contenidos en su avance por una energía que a Hiroky le atraía bastante. Se iba a acercar para ver mejor aquel fenómeno, cuando se sorprendió de notar a alguien detrás suya.

-¡¿Cómo puedes estar aquí?!- exclamó Hiroky, dándose la vuelta. Soltó el aire que había en sus pulmones al ver a Marin, quien estaba con la boca ligeramente abierta.

-Te estabas alejando demasiado, hubo unos segundos en los que te perdí, por suerte para ti, logré rodearte de mi energía de nuevo antes de que murieras- le dijo la dama del tiempo.

Hiroky fue a decir algo pero se calló, no sabía si decirle que en ningún momento se sintió desprotegido, aunque durante un tiempo si notó como la energía que le protegía cambiaba, pero no sabía si estaba en lo cierto o no, sólo el tiempo lo diría.

Notaron entonces un temblor, justo en el preciso instante en el que la gema se iluminaba en una amplia gama de colores. Tras pasar el temblor, notaron que las paredes se volvían líquidas y el plasma comenzaba a inundar la sala, como si se hubiera roto un dique. Además, la gema, pese a dejar de brillar segundos atrás, se volvió a iluminar y se movió hacia arriba, yendo hacia la superficie de la estrella. Sin dudarlo siquiera un instante, Marin agarró a Hiroky del pecho, y, rodeando a ambos con su energía, salieron volando, siguiendo la estela que había dejado la gema, cosa que no era difícil debido a que, por donde pasaba, dejaba un túnel bastante amplio, tanto que hasta un camión podía pasar por el sin mayores dificultades.

-¡¿Esto pasa a menudo?!- preguntó, aunque gritando, Hiroky, mientras Marin elevaba cada vez más su energía, intentando seguirle el ritmo a la gema.

-¡En realidad es la primera vez que pasa!- dijo ella, mientras se concentraba en no perder de vista la gema, que estaba a unos metros delante de ellos.

De pronto, la gema vibró con intensidad, y lo que antes era plasma, de pronto se convirtió en un líquido bastante fluido, que cayó sobre ellos como una cascada. Aquello provocó que se separaran, Marin soltó a Hiroky, quien no supo muy bien que hacer. Fue entonces que le rodeó una energía muy poderosa, que le impulsó de pronto hacia arriba, siguiendo así a la gema. Marin vio aquello bastante sorprendida, aunque decidió seguirles. Notó entonces que la energía que protegía a Hiroky emanaba de él pero comenzaba a debilitarse, por eso aumentó el ritmo, para intentar cogerle cuanto antes. Logró protegerle con su energía justo cuando la del chico se debilitó por completo, y, en un segundo, ella se teletransportó lejos de la estrella, mientras sostenía en sus brazos al chico.

-Por poco no lo cuentas...- murmuró, mientras encendía su energía, y le calentaba un poco. Entonces, observó su al rededor y vio como la gema volaba hacia el planeta donde estaba el resto, cayendo cual meteorito en la superficie del nuevo mundo, en una parte que ella no llegó a ver.

-¿Qu-que fue lo que pasó?- preguntó un atontado Hiroky, que acababa de despertar. Ella le sonrió- Hemos salido de la estrella, la gema está ahora en el planeta al que llegamos al principio de la aventura- le dijo ella, mientras comenzaba a moverse.

-¿Te teletransportaste, o algo así?- preguntó el japonés, a lo que Marin asintió- Lo haría de nuevo, para tardar menos, pero te veo algo indispuesto- rió ella, mientras elevaba poco a poco la velocidad, aunque Hiroky se puso igualmente blanco.

Minutos más tarde, había vuelto al planeta, donde el resto del grupo de guardianes les aguardaba. En seguida, Yumi se acercó a su hermano y le abrazó por un buen rato, mientras murmuraba cosas en japonés que eran apenas audibles, mientras Hiroky se sonrojaba un poco por la actitud de su hermana, que si bien agradecía, prefería que se ahorrara esas cosas en público, pero no pudo evitar devolver el abrazo a su hermana.

-Imagino que visteis caer una estela en el planeta- comentó Marin, mientras los hermanos se separaban poco a poco, a lo que el resto asintió.

-¿Era la gema?- le preguntó Aurora- Eso creo, pues salió directa de la estrella, donde la encontramos- le explicó Marin.

-Me sorprende que la gema estuviera en el interior de una estrella- dijo Sam- Y más que vuele cientos de millones de kilómetros hasta acabar en este planeta- siguió su hermano.

-Igual aún no estoy listo para su poder...- murmuró Hiroky, algo apesadumbrado.

Odd, Patrick y Ulrich le restaron importancia con un gesto, pero fue Tamiya quien habló- Seguro que es solo una prueba- le aseguró la chica.

-Sí, como les pasó a Aelita y a William con sus gemas- le dijo Noelia, mientras movía de lado a lado su cola.

-¡Dejémonos de hablar y vamos a por la gema, quiero llegar a casa para ver el nuevo episodio de mi serie favorita!- exclamó Electra, mientras le rodeaba su energía y, martillo en mano, salía volando en dirección sur.

Sus compañeros, riendo por como era la alemana, hicieron lo mismo, aunque algunos tuvieran que ir algo más despacio, pues sus compañeros sin gema no se acababan de acostumbrar a esa velocidad.

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Mientras esto pasaba a años luz de la Tierra, en la misma, Jamily se encontraba saliendo de un portal. Su lugar de destino era un motel a las afueras de una ciudad China, con un espeso bosque al rededor, la naturaleza era la señora y dueña de aquel paisaje idílico. Un río discurría cerca de allí, los pájaros locales cantaban, y el bambú crecía por todas partes, y el aire puro y limpio trotaba libre y salvaje. Sin embargo, Jamily notaba a la perfección que aquel paisaje casi mágico estaba lleno de, precisamente, magia en forma de pinturas en el suelo, los árboles... Eran imposibles de ver para el ojo humano, pero ella notaba a la perfección los círculos mágicos que rodeaba el motel, que en esos momentos era el búnker perfecto si te atacaba un ejercito de magos.

-Ni que estuviéramos en guerra- comentó la chica, mientras pasaba sin dificultades por los diversos círculos, que claramente no estaban pensados para ella, a juzgar por los trazados internos de los círculos.

Por fuera, el motel tenía un aspecto algo malo. Las paredes, ahora amarillas, sin dudas eran de un muy bonito blanco años atrás, y las ventanas, ahora enmohecidas, antiguamente debían ser bastante impresionantes de ver pues tenían detalles de la cultura chica grabados en él. El tejado, por su parte, estaba a medio caerse, y a juzgar por los cascotes del suelo, el proceso estaba iniciándose ya para ese momento. Tras abrir la destartalada puerta de madera, la cual estaba también cerca de romperse, entró al motel. Y si por fuera estaba en ruinas, por dentro estaba que parecía un hotel de cinco estrellas. El suelo era de mármol pulido de dos colores alternándose, negro y blanco en el cual se podía ver el reflejo propio, las pareces eran blancas con leds y cuadros de todo tipo, y una puerta de madera al lado de recepción, la cual consistía en una mesa de piedra con obsidiana como apoyo y piedra pulida en la parte de fuera. En la pared de fondo, una estantería con muchos cubículos, en algunos de los cuales aún se podían ver llaves. En cuanto la vio entrar, el hombre que atendía la recepción sonrió, era de pelo, ojos y piel oscuros, por lo que sus blancos dientes resaltaron aún más.

-¿En que puedo ayudarla, señorita?- le preguntó, mientras se apoyaba un poco en la mesa. Ella adoptó la misma posición de él, haciéndose un poco la tonta.

-Estoy invitada a una reunión que habrá aquí, ¿te suena de algo?- le preguntó, mientras le miraba directamente a los ojos. El hombre asintió, y sacó una carpeta con muchos papeles y un boligrafo.

-¿La del señor Olimpus?- le preguntó, a lo que Jamily asintió.

Entonces, el chico sacó unos papeles, los cuales ella comenzó a rellenar, y, tras echar una firma, el chico de recepción hizo sonar una campanilla.

-Espero que pase un buen día, señorita Mörker, la reunión estaba a punto de empezar- dijo, mientras salía de la recepción con una llave en la mano.

-Sigues siendo tan buen actor como recordaba, Apolo- le dijo ella, mientras miraba como el hombre habría la puerta. Este la miró.

-Te están esperando, pasa, por favor- respondió, simplemente, mientras con un gesto la invitaba a pasar.

Y es que la reunión a la que tenía que asistir era una reunión de los diversos panteones de todas las religiones de todos los mundos, mundos paralelos a la Tierra, mundos que el grupo ya ha visitado, como el mundo de los titanes donde encontraron el talismán de la esperanza, el de Hércules donde recuperaron el escudo de la luz de Aelita, o el de los súper héroes, donde recuperaron la espada de la oscuridad de William. En muchos de esos mundos hay un Zeus, un Odín, o una Héctae, entre otros muchos dioses, lo cual significa que hay infinitos Zeus, infinitos Odin o infinitas Hñectate. De mundo en mundo presentan sus diferencias en cuanto a como son, pero si conoces a uno, conoces al resto, cosa que ella acabó aprendiendo cuando la intentaron usar en repetidas ocasiones como títere en sus enredos familiares, cosa de lo que ella se acabó cansando, y por eso no tuvo contacto con ellos en mucho tiempo, hasta ahora, que la habían llamado. (3)

-Ya estamos todos, por lo que veo- comentó uno de los hombres que había en la sala.

Era una bastante amplia, con una gran mesa de madera donde había sentados varios hombres y mujeres, con la mesa perfectamente puesta, con grandes lamparas en el techo. Las paredes eran blancas, recubiertas en la parte de abajo con terciopelo negro.

-Encantada de verte, Ra- le dijo ella, con evidente sorna y haciendo una reverencia que poco tenía de respetuosa.

El hombre, de piel negra como la obsidiana, se levantó de golpe ultrajado, pero una mujer a su lado le paró y le susurró algo que fue claramente oída por Jamily.

-Hazle caso a Isis, eres demasiado débil para enfrentarme, Ra- le dijo ella, mientras se sentaba en el único sitio libre que quedaba.

Ella oyó una risa, y centró su mirada en una mujer de pelo marrón, ojos pardos y sonrisa divertida, con los pies en la mesa. Ella era una de las pocas deidades que no le caía mal, al menos no era una hipócrita.

-¡Atended, estamos en una reunión importante!- bramó una fuerte voz, tras la cual los rayos retumbaron.

Era la de un hombre canoso, de mirada fiera en sus ojos azules. Jamily lo reconoció como Zeus- Me imagino que ya todos sabreis a que viene esta reunión, y los que no lo sepáis, lo sabréis en breve- dijo, mientras le daba a un botón de un mando que tenía en la mano.

Ella observó con interés el power point con interés. Había varias imágenes de personas muertas en dantescas situaciones, dejando ver que habían sido asesinadas violentamente, pero lo más raro de todos los asesinatos era lo único que tenían en común las personas asesinadas.

-En todos los escenarios se encontraron restos de azufre- les dijo Zeus- Y solo los demonios dejan azufre en los lugares que visitan, además de un fuerte rastro de energía oscura- les dijo el dios.

Todos los dioses presentes se tensaron- Pero no solo los demonios se están moviendo más de lo habitual, también los ángeles están siendo más activos últimamente- siguió Zeus, mostrando más imágenes, en esa ocasión de lugares que a la legua se veía que habían sido purificados hasta el último rincón.

-Ninguno de nosotros, los dioses paganos, podemos contra un ángel o un demonio, somos demasiado débiles en comparación con ellos, pero juntos puede que tengamos una oportunidad contra ellos- Zeus parecía notablemente molesto por tener que pedir ayuda, pero desde luego la razón lo ameritaba y mucho.

-Todo eso está muy bien, pero ¿que pinto yo en esto?- preguntó Jamily, levantándose- Yo no soy una diosa, no entiendo mi presencia aquí- siguió, mientras vigilaba por el rabillo del ojo los laterales. No se fiaba de ellos.

-En esta Tierra al menos, nosotros nacimos del hombre, de sus miedos y creencias, los más antiguos de nosotros nacieron junto a las primeras civilizaciones, y desde entonces hemos protegido al hombre- comenzó a hablar Odin, pero Jamily no pudo evitar reír un poco por lo último dicho.

-Y me imagino que queréis que os proteja en compensación por esa acción desinteresada de un posible ataque de demonios u ángeles- dijo la chica, mientras andaba despacio y acariciaba la mesa con las yemas de los dedos.

-Exacto- dijo Ra, pero ella negó- Jamás os había visto asustados de nada, ni siquiera con los ataques de Zeros, mucho más poderoso que todos vosotros juntos, pero ahora os asustáis de las reyertas de cuatro demonios- comentó la chica, clavando su mirada en el único dios que se había mantenido callado, Quetzalcóatl, uno de los principales dioses mayas.

-Ahora, decidme la verdad- les pidió, o más bien exigió, a juzgar por su tono autoritario, pero ninguno dijo nada, solo bajaron las miradas.

Ella suspiró exasperada, y se fue de allí, abriendo un portal, y apareciendo de nuevo en la Ermita. Atenea la miró con sorpresa por verla allí, tan de repente, si el resto del grupo aún no había vuelto.

-Tranquila, no pasa nada, solo un estúpido grupo de bebes asustados- dijo ella, mientras se sentaba junto a la reina en un sofá.

-¿Aquella reunión a la que fuiste?- preguntó la reina, y Jamily asintió- Sí, bueno, ya terminé, fue breve pero intensa- reconoció ella, mientras Atenea volvía a sus papeles al ver que la morena no tenía intención de ahondar más en el tema.

-Por cierto, estaré fuera unos días para preparar las cosas para el hechizo que te comenté- dijo, mientras hacia aparecer una maleta ya preparada.

Atenea solo asintió despacio- ¿Te irás después de mañana? Ya sabes que mañana tenemos la cena de gala con los Jefes de Estado de Asmara- dijo Atenea, a lo que Jamily negó.

-Me iré esta noche, quiero tener el hechizo preparado cuanto antes, además de preparar la zona donde lo haré- dijo, mientras desaparecía de ahí.

Atenea suspiró, a veces la maga era demasiado exigente consigo misma, se dijo...

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(1) Un año luz es la distancia que recorre la luz un año, y es la medida que se suele usar en la astronomía para determinar las distancias, pues son tan enormes que el kilómetro se les queda pequeño. La luz recorre en un solo segundo 300.000 kilómetros, por lo que un año luz es una distancia enorme.

(2) El Kelvin es la unidad de la temperatura en el Sistema Internacional de Unidades, y 0 Kelvin equivalen a -273,15º C. 40.000 Kelvin equivaldrían a 39726,85º C exactamente.

(3) Los mundos paralelos son una constante en este fic, solo hay que recordar algunos capítulos para darse cuenta de ello.

Espero que os guste esta segunda parte tanto como la primera!

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.