Código: Guardianes

Capítulo 80

El grupo estuvo volando varios minutos por el cielo del planeta en formación, buscando el resplandor de la gema de la materia de Hiroky. Este estaba empezando a acostumbrarse a la velocidad que sus compañeros llevaban, así como Jhonny, quien si bien al principio tenía que sentarse unos minutos para recuperarse del mareo, ya parecía estar acostumbrándose. Fue precisamente el japonés quien vio, por el rabillo, del ojo, un resplandor de varios colores.

-¿Lo habéis visto?- preguntó el chico, mientras miraba a sus compañeros.

-¿Qué has visto? Por que yo no he visto nada- le preguntó Jeremy, a lo que Hiroky señaló al punto de donde vino el resplandor de luz.

-Investiguemos eso, entonces- propuso Electra, bajando a tierra firme, o al menos lo que había de tierra firme.

Tras posarse en el suelo, Marin soltó a Hiroky de nuevo, quien se encaminó hacia donde había visto aquella luz resplandecer. Sus compañeros le seguían de cerca en aquella ocasión, quienes se empezaban a acostumbrar al increíble paisaje que les rodeaba. La única diferencia es que en esa parte del planeta, la lava comenzaba a solidificarse, comenzando así a formarse las primeras rocas sólidas. Claro que la más fría estaba a unos 900 ºC.

-Sí que es raro que esta gema se mueva tanto- comentó Sissi, mientras andaban por la zona- Creo que es por la naturaleza cambiante de la misma- respondió Herb.

Susan asintió- Eso tiene sentido, la verdad- dijo la chica, a lo que Sam parecía dudar- Yo tengo otra teoría- dijo Sam.

-¿Cual?- le preguntó Percy, a lo que Sam iba a responder cuando de pronto Odd saltó- ¡¿Donde está Hiroky?!- gritó, de pronto, mientras miraba a todos lados.

Todos se quedaron blancos, no le veían por ningún lado ni podían sentir su energía, ni siquiera Marin era capaz de localizarle.

-¡Rápido, tenemos que darnos prisa, no puede andar muy lejos!- gritó Ulrich, mientras se elevaba en el aire. En poco tiempo, unos buscando al japonés desde el cielo, y otros tantos desde el suelo.

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Aquello fue muy raro. Estaba en aquel planeta en formación, y, un segundo más tarde, estaba en una sala muy rara. El ambiente era pesado, le costaba respirar y el hedor a azufre, carne y sangre le daba dolor de cabeza y ganas de vomitar. Tardó cerca de un minuto en acostumbrarse a aquel lugar, ayudándose en la pared de al lado para no caer al suelo. Una vez que se acostumbró, comenzó a andar en dirección a la puerta.

-¿Donde estaré? No veo nada- murmuró el chico, saliendo de la puerta. El pasillo apenas estaba iluminado, tan solo unas pequeñas esferas de fuego que, curiosamente, flotaban en el aire y que no se movían de su sitio.

De pronto oyó un ladrido. Pero no el de un perro normal. El pelo de los brazos de Hiroky se erizaron nada más oír ese ladrido infernal, uno que asustaría incluso al más templado de los hombres. Por inercia, Hiroky empezó a correr sin fijarse por donde iba, por suerte para él no había nada que pudiera hacer que tropezara, tan solo había rejas a los lados que daban a lo que parecían celdas. Y para su fortuna, tampoco se fijó en lo que había dentro de las celdas. Al menos hasta que se acabó cansando de correr, minutos más tarde. Le costaba respirar, sentía que los pulmones le ardían y en las sienes notaban una presión que no era natural. Sus ojos le lloraban por lo tóxico del ambiente, y sus piernas temblaban. Decidió sentarse en un rincón para descansar, y tras alzar la cabeza para descansar, se fijó más en su ambiente. Y tuvo que ahogar un grito para no alertar al perro que le perseguía, o al menos eso creía él que pasaba. Las paredes estaban formadas por cráneos y huesos humanos y de seres que él prefería no conocer en vida, las rejas de las celdas eran negras como la obsidiana, y en ellas había hombres y mujeres cubiertos de sangre, totalmente desnudos y con la cabeza gacha, estando atados a la pared de formas dantescas que hacía ver a las torturas medievales como una linda caricia.

-¿Que es esto, el maldito infierno?- murmuró, intentando encontrar un medio de salir. Pero no veía el modo. Estaba atrapado en un lugar desconocido, lejos de sus amigos, y totalmente aterrado.

-Osea que aquí estabas- oyó a una voz a su derecha. El chico no se atrevió a mirar, prefería hacerse el muerto.

-No te hagas el tonto Hiroky, sé que eres tú- siguió hablando la voz, una masculina. El chico entonces giró los ojos en dirección al hombre que le hablaba.

-¿T-tu eres...?- le preguntó, a lo que el hombre asintió- Si te refieres a si soy Gamma, ese soy yo- le dijo el demonio.

-Tranquilo, esto no es el infierno, por si te estabas agobiando- dijo Gamma. El chico iba a hablar pero Gamma siguió con su monologo.

-Verás, te he traído a este sitio por que quiero negociar contigo- le dijo, mientras chasqueaba los dedos.

Un segundo más tarde, estaban en otro sitio muy distinto, una vez más. Era un cuarto ligeramente iluminado, pero el aire era bastante más limpio. Las paredes eran blanquecinas, con luces de neón, una mesa y unas cuantas sillas. Hiroky se vio obligado a sentarse por una fuerza sobrenatural, delante de él, apareció Gamma con una botella de ron y un par de vasos. Se sirvió él un poco y se lo pasó a Hiroky, impulsando el vaso con una mano, que se deslizó hasta quedar al lado del chico, para después servirse otro vaso él mismo.

-No sé si vosotros sois conscientes de lo que está pasando en el cosmos- comenzó hablando Gamma, mientras jugueteaba con el vaso en su mano. El chico tragó saliva y alejó ligeramente el alcohol con una mano, para después negar.

-Se avecina una guerra. Una guerra que ni vosotros podéis detener- comenzó a hablar Gamma- Una guerra que enfrentará a los dos ejércitos más antiguos de la historia, pero eso a mi me da igual. Lo que quiero es que me ayudéis a detener a cierto personaje, y sé que querréis hacerlo- dijo Gamma, mientras le daba un sorbo a su vaso.

-No pienso hacer un pacto con vosotros, y seguro que mis compañeros podrán parar esa supuesta guerra- dijo Hiroky, con seriedad, aunque por dentro estaba aterrado.

Gamma iba a hablar cuando de pronto las luces de la sala empezaron a parpadear. Hiroky se sorprendió ligeramente, pero Gamma gruñó por lo bajo y se levantó. De pronto, el japonés pudo ver como unos dibujos se formaban en las paredes y brillaban con fuerza, además, las luces de la sala estallaron y la estancia comenzó a vibrar con violencia. Instantes después, Hirkoy notó como una mano le agarraba del hombro y volvía a desaparecer de allí, sin que pudiera hacer nada para evitarlo, aunque si vio a Gamma gritarle a algo que él no sabía muy bien que podía ser pues se encontraba bastante mareado. Lo que si notaba era una fuerte energía provenir de detrás suyo, seguramente nacía de lo que quiera que le estaba salvando, solo que no era capaz de reconocer esa energía. Sí, él aún no tenía apenas control sobre su propia energía, pero al menos sabía identificar la de sus amistades, y desde luego aquella energía no era de ninguno de sus amigos. Segundos más tarde, apareció de nuevo en la superficie del planeta, justo donde había desaparecido en primera instancia. Se dio la vuelta, aún algo mareado, para darle las gracias a su salvador, pero no le vio en ningún lado. Ni siquiera podía notar su energía. Nada. Pero lo que si pudo notar fue un ligero picor en el punto donde su salvador le había tocado, y miró para ver si todo estaba en orden. Fue entonces que vio una ligera marca en su piel. Era algo parecido a un pergamino, pero si bien estaba iluminado por unos segundos, rápidamente desapareció de su vista.

-¡Hiroky!- oyó un grito. Él se dio la vuelta y de pronto vio como alguien se tiraba sobre él, abrazándole. Sin duda alguna, ella era Yumi, quien sollozaba sobre su hombro y le golpeaba ligeramente en la espalda, pero sin llegar a hacerle daño.

-¡Nos distes un buen susto! ¿Donde estabas?- le dijo Patrick, ya más calmado, acercándose a los hermanos. Y es que en cuanto le notó de nuevo, Yumi salió disparada en esa dirección para ver si era su hermano de verdad.

-N-no lo sé, de pronto aparecí en un sitio muy raro, y allí estaba Gamma y...- Hiroky no paraba de decir cosas, se le veía muy alterado.

Por eso, nada más llegar Susan, posó su mano en la frente del chico y le fue calmando poco a poco, mientras el resto esperaba con paciencia. Nada más terminar Susan, minutos más tarde, el chico respiró hondo y les contó lo sucedido, desde que desapareció hasta que aquella entidad le salvó. Y sería Jhonny quien les daría la respuesta.

-Fue un ángel, no hay duda. Aún noto su energía venir de tí, pero no sé quien puede ser exactamente- le dijo Jhonny, pensativo- Y uno poderoso, a juzgar por lo que me cuentas- siguió hablando el chico.

-No nos separemos, a saber si ese cabrón de Gamma va a volver a intentar secuestrarte- dijo Aurora- Por cierto, ¿a que creéis que se refería con eso de guerra? Que yo sepa no hay ningún conflicto cerca de nacer- comentó Percy, sin saber muy bien que decir.

-Seguramente solo estuviera mintiendo, si es un demonio- dijo Tamiya, mientras jugueteaba con sus dedos. Jeremy asintió- Sí, seguro que es como dice Tamiya, mejor centrémonos en lo que hemos venido a hacer aquí- les dijo el rubio.

Precisamente para evitar que nada pasara de nuevo, el grupo se mantuvo en un círculo, y dentro del mismo, iban los que aún no tenían gema, y, rodeándoles, andaba el resto, atentos a lo que quiera que pasara.

Mientras algunos hablaban entre ellos, como Nicolas y Herb con Ulrich, o Sam con Aelita y Electra, Asmae seguía pensando en una cosa. Y es que desde hacía un rato, podía notar una energía que le era familiar, pero no sabía de qué. En realidad si sabía de que le sonaba, pero era imposible. O eso pensaba ella, al menos, pero sus pensamientos quedaron aparcados cuando Tamiya señaló, con cara de incredulidad, al frente. En cuanto el grupo en general miró en esa dirección. Y es que, para sorpresa de cualquiera, encima de una colina, había un templo. Sí, un templo, uno de roca perfectamente cincelada, con símbolos griegos cincelados en las columnas, símbolos que el grupo no había visto desde su último viaje a la Grecia clásica.

-¿Que leches hace eso ahí?- preguntó una muy desubicada Noelia, quien no entendía que hacía ese templo ahí.

Y ni Susan ni Marin lo entendían, pero supusieron que debía de ser cosa de la gema de la materia. Podían sentirla emanar su poder desde ahí. En seguida, Hiroky subió la pequeña colina y las cortas escaleras, aunque en seguida el resto se puso a su altura. Se disponían a entrar, pero el único que era capaz de pasar por el portal del templo fue Hiroky, al resto le fue incapaz.

-¡Ten cuidado, hermano!- le gritó Yumi, mientras golpeaba la pared de energía. Electra intentó partirla usando su Excalibur, así como el resto, que lanzaba sus ataques contra la pared de energía, pero de nada servía, todos los golpes eran aguantados.

El chico, entonces, se internó en el templo, esperando ver lo que el interior del mismo le deparaba. Le sorprendió ver todo tipo de materiales adornando las paredes, pero más le sorprendió aún ver como muchos de esos materiales, a pesar de no ser conocidos por el ser humano, él si conocía sus nombres. Movió la cabeza al notar como en su cabeza se amontonaba información de esos materiales tan extraordinarios, así como la información de los materiales que el ser humano sí conocía.

-Esa debe de ser la gema, esta vez no te escaparás- murmuró Hiroky, acercándose, despacio, a la gema. Debía de reconocer que era una piedra de extraordinaria belleza. Era de vivos colores, desde el morado al amarillo, le recordaba al rayo de luz que se bifurcaba en varios rayos de múltiples colores cuando pasaba por un cristal especial.

Se acercó, y contempló como la gema empezó a resplandecer con fuerza. Hiroky se tuvo que tapar los ojos para no cegarse. Segundos más tarde, ya pasado el fogonazo de luz, Hiroky contempló su cuerpo, y, con algo de desanimo, vio como la gema aún estaba en su sitio.

-¿No creerías que esto iba a ser tan sencillo, no?- le preguntó una voz, una que le era muy agradable, pero no veía a nadie. Al ver que el japonés no parecía darse cuenta, la voz volvió a hablar.

-Venga, no es tan difícil. ¿Quien, aparte de ti, está en esta sala?- volvió a preguntar la voz. Hiroky entonces se acercó a la gema.

-¡¿Eres tú?!- preguntó un muy impresionado Hiroky. La gema brilló con fuerza en señal de asentimiento- Pensé que solo el arma de Ulrich se comunicaba con él- comentó el japonés.

Entonces, Hiroky escuchó una risa, y frunció un poco el ceño- No era el arma quien hablaba, sino el remanente de Ignis, su anterior dueño. En realidad la única gema o arma con esa capacidad soy yo- dijo la voz, haciendo que el chico suspirara.

-¿Y por que no me aceptas?- le preguntó Hiroky. La gema brilló ligeramente- Antes de aceptarte, quiero que me respondas a una pregunta, un enigma. Si aciertas, te aceptaré como mi portador y te ayudaré, pero si fallas me temo que tendremos que repetir la persecución de antes- dijo la gema.

Hiroky asintió, y se sentó- ¿Cual es esa pregunta?- le preguntó el chico. A él siempre le había gustado los enigmas, le gustaban, así que esperaba poder hacerlo con relativa facilidad.

-¿Cual de los guardianes es el más poderoso?- le preguntó, con voz serena. Hiroky le miró con sorpresa, mientras parpadeaba.

-¿Puedo levantarme y decir mis argumentos, para finalmente dar mi respuesta final?- preguntó Hiroky, a lo que la gema brilló ligeramente en respuesta afirmativa.

El chico así lo hizo. Dio un par de vueltas a la sala, y se fijó en un detalle. Había, a lo largo de la sala, en total, 14. Y cada una de las columnas tenía una inscripción, un nombre y un símbolo. Una gota de agua, la huella de un animal, un rayo, una roca o una planta, y cada uno de ellos, entendía Hiroky, representaba a un guardián. Todas eran iguales, tanto en tamaño, como en la belleza de la ornamentación o en su diámetro. Todas eran exactamente iguales.

-No hay un guardián que destaque sobre el resto- dijo finalmente Hiroky- Por que todos ellos son importantes para mantener el equilibrio, todos ellos son necesarios para poder luchar contra el enemigo, y todos ellos son igual de importantes, por que lo que uno no puede hacer, puede hacerlo otro, aquello que uno no puede lograr si lo podrá otro, y si uno no puede realizar un trabajo, otro podrá realizarlo- dijo el japonés, mientras cerraba los ojos.

Notó entonces un suave calor venir desde atrás, y un fuerte resplandor le envolvió. Segundos más tarde, el chico se vio envuelto de una armadura de diversos colores, parecía hecha a mano por el mejor de los artistas. La gema, ya colocada en su antebrazo, tenía cincelada un átomo en su interior, y emanaba una cálida energía en su interior.

Hiroky asintió, y se disponía a salir, cuando notó una energía detrás de él. Frunció el ceño, la reconocía a la perfección.

-Pensé que te quedó claro que no quería tratos contigo, Gamma- le dijo, molesto. Oyó entonces como el demonio se reía.

-Por muy fuertes que los guardianes seáis, dudo que os podáis enfrentar contra Lucifer o Miguel- le dijo Gamma, apareciendo delante suya.

El japonés le miró con sorpresa- Ellos dos son los dos arcángeles más fuertes, y como supongo que sabrás, se odian a muerte- le dijo el demonio.

-¿Y a nosotros que nos afecta que ellos dos quieran luchar entre ellos?- le preguntó Hiroky. Gamma le miró de soslayo y sonrió con sorna.

-Pensé que serías más listo- comentó- Verás, si esos dos deciden pelear, antes de esa pelea final comenzará el Apocalipsis, y créeme, no queréis eso- le dijo Gamma.

-Los demonios ya se están moviendo, los ángeles también, se están preparando para el combate- le dijo Gamma- ¡Y adivina cual será el campo de batalla! ¡Y si has pensado que será el universo que vosotros os habéis empeñado en proteger, así es! ¡Se cargarán la maldita creación en su pelea!- gritó Gamma, mientras movía los brazos con violencia.

-No te creo, Gamma. Eres vil, odioso, un mentiroso que trató de matar a mis compañeros, no pienso creerte- dijo Hiroky, mientras se rodeaba de su energía.

Gamma miró a los lados por unas milésimas de segundo para redirigir su mirada al chico- No me creas si no quieres, puedes preguntarle a esa dulce maga que os ayuda, la tal Jamily, seguro que ella os dará una explicación convincente, aunque la verdad, tan lista no creo que sea- dijo, desapareciendo de ahí.

Hiroky intentó sentirle, pero no pudo. O bien estaba demasiado lejos, o que no era capaz de manejar aún su energía. Decidió salir de allí e ir con sus amigos para contarles todo, estaba realmente emocionado. Estos, al verles, le abrazaron con alegría y jolgorio, pero se callaron al oír lo que decía Hiroky sobre su conversación con Gamma. No sabían si creerles, pero había que reconocer que en parte había cosas que no eran normales. Que las gemas que no tuvieron dueño hace dos mil años despertaran, que haya demonios de verdad, o que Hiroky fuera salvado por un ser sobrenatural. Decidieron que lo mejor era discutirlo con Atenea, y eso hicieron, fueron de nuevo a la Ermita, donde les esperaba la mujer. Esta les miró con orgullo, pero antes de que ella pudiera decir nada, Asmae le pidió que callara.

-Lo siento mamá, pero hay algo que tenemos que contarte- dijo Asmae, mientras el resto se sentaba en la mesa habitual, lo cual Atenea comprendió. Ese tipo de cosas solo se hacía en caso de urgente reunión, como era el caso. Mientras hablaban, y minutos después de empezar la reunión, Aelita se dio la vuelta de pronto.

-¿Habeis oído eso?- preguntó Aelita, de pronto. Notaron entonces una potente energía enir hacia allí, y en seguida las luces de la casa comenzaron a parpadear y alguna que otra luz estalló, y la casa comenzó a temblar.

-¡Esto mismo pasó cuando me sacaron del sitio en el que estaba con Gamma!- gritó Hiroky, mientras se levantaba.

En ese preciso instante, la puerta se abrió totalmente y a punto estuvo de caer al suelo. Por la puerta, y rodeado de una intensa luz, entró una chica joven. De pelo moreno y piel morena, sus ojos eran castaños y su mirada serena. Llevaba una camisa corta blanca con pantalones vaqueros y zapatos cómodos. Jhonny la miraba con sorpresa, casi con incredulidad.

-N-no es una chica normal...- murmuró Jhonny, mientras el chico se acercaba. La joven le miró sin inmutarse durante unos segundos, para después mirar al menor de los Ishiyama.

-Hola, Hiroky. Espero que Gamma no te hiciera daño- dijo la joven, mientras se acercaba despacio, pero cuando el resto se colocó entre ella y el chico, paró.

-¿Quien eres?- le preguntó una muy dudosa Electra, amenazándola con carga eléctrica en sus manos. La chica simplemente asintió.

-Creo que eso es lo habitual entre los humanos- dijo, mientras asentían- Me llamo Seriel- se presentó la joven, mientras analizaba con la mirada al resto.

-Es un ángel- dijo de pronto Jhonny- Veo perfectamente sus alas de luz y su rostro, sin duda es un ángel- dijo el chico.

Seriel asintió- Así es. Soy un ángel del señor- dijo, mientra sus ojos empezaban a volverse luminosos como faros, y una luz salía de ella. Entonces, de su espalda salieron dos alas de luz que se batieron con lentitud, pero estaban rodeadas de una enorme fuerza. Tras unos segundos, volvió a su estado normal.

-¿Y que haces aquí?- le preguntó Sissi. Seriel la miró- Protegí a Hiroky de Gamma, este le tenía preso, y yo le salvé- les respondió.

-¿Como es posible que un ángel se preocupe por eso?- le achacó Sam. El ángel la miró- Es nuestra labor- respondió.

Atenea decidió tomar partido- Nos han dicho que se está organizando una guerra entre ustedes y los demonios- dijo Atenea- ¿Es eso verdad?- le preguntó.

Seriel no tuvo ningún tipo de reacción- Es falso. Hay paz tanto en el Cielo como en el Infierno. Os han mentido- dijo Seriel, mientras miraba al grupo.

-Gamma parecía muy emocionado con el tema- dijo Hiroky- Pero no se si creerle o no- dijo el japonés.

Seriel asintió- No le creáis, guardianes- dijo Seriel, tras lo cual, y tras oír un ligero aleteo, Seriel desapareció de allí.

-¿Les creéis?- le preguntó al grupo Patrick, pero estos se hundieron de hombros- La verdad, no lo sé- dijo Aurora.

-Deberíamos consultárselo a Jamily- comentó Nicolás- Como dijo Gamma, vaya- siguió hablando el chico.

Tras mandarle un mensaje a su chat, el grupo espero a que ella viera el mensaje, con tan buena suerte que lo vio en pocos minutos. Segundos más tarde, vieron aparecer a la maga en la sala.

-¿Os habeis vuelto a encontrar con Gamma, entonces?- les preguntó, algo alarmada, a lo que el resto asintió.

-Sí, pero eso no es lo más alarmante- le dijo William, tras lo cual, le explicó lo sucedido. La hechicera suspiró.

-Los dioses paganos me advirtieron de lo mismo- murmuró la chica, pensativa- Me dijeron que tanto ángeles como demonios se estaban moviendo mucho y su nivel de actividad crecía día a día, y yo diría que la causa es esa guerra de la que habláis- dijo la mujer.

-Ese ángel, Seriel, dice que es faso, pero no se si creerle- dijo Sam- A pesar de ser un ángel, no parecía estar diciendo la verdad- respondió Susan, siguiendo lo dicho por Sam- No tiene sentido que un ángel mienta, ¿acaso no son seres de luz?- dijo Aurora.

Noelia asintió- Algo me dice que Susan y Sam están en lo cierto, creo que mentía- dijo la chica perro.

-En ese caso, propongo investigarlo, no perdemos nada- propuso Sissi, a lo que todo el mundo estaba de acuerdo.

Tras eso, el grupo se fue de vuelta a Kadic, con ganas de descansar de la larga jornada. Tras irse, Jamily miró a Atenea, quien la invitó con un gesto a que se sentara al lado de ella en su despacho.

-Tenía pensado venir más tarde para despedirme- dijo la hechicera- Pero ya que estamos me despido ahora- dijo ella, a lo que Atenea asintió.

-Por cierto, ya tengo casi todo preparado el hechizo del que te hablé, en cuanto todos tengan sus gemas lo usaremos, parece que será más necesario que nunca- dijo la pelinegro, a lo que Atenea asintió.

-Si lo que Seriel dice es mentira y de verdad se avecina la guerra necesitaremos más poder que nunca- respondió la pelirosa.

Tras despedirse con un abrazo, Jamily desapareció. Si todo iba bien ella volvería en unos días y totalmente lista para realizar el hechizo, que esperaba que saliera bien.

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Por su parte, y un par de horas después, ya muchos de los alumnos de Kadic dormían. Pero por curiosidades del destino, Asmae y Jhonny tenían un mismo sueño. Uno muy especial.

Sueño de Asmae y Jhonny

Una figura corría entre unas columnas. Su pelo era castaño algo largo, con ojos morenos y piel clara, algo bajito pero con la mirada llena de determinación a pesar de que, por lo rojo que estaban, hacía poco que estaba llorando. En sus manos llevaba una espada, su mango era plateado con extrañas letras escritas en él, y su hoja tenía dos lados que se diferenciaban con una ligera hendidura en su centro, siendo el centro con forma de pico. Elevó su energía, y en su espalda aparecieron un par de alas color dorado con las cuales se elevó en el aire y voló por el cielo hasta un campanario, en lo alto. A su al rededor había nubes de tormenta pero no le importaba, a pesar de que un par de rayos le alcanzaron él ni se inmutó. Se posó en la entrada a la cúpula donde estaba el campanario, y observó su entorno. Era una sala magnifica, con hermoso mármol blanco pulido con letras en todos los idiomas imaginables y grandes pinturas que decoraban los techos. Pero el personaje se fijo en otros seis hombres que allí había.

-¡Parad de discutir, hermanos!- gritó el recién llegados-¡No deberíamos discutir por tonterías como esta!- siguió hablando.

-No es una discusión estúpida, al contrario, es algo muy serio de lo que estamos hablando- le recriminó uno de los presentes, el mayor. El recién llegado frunció el ceño.

-¿Y se puede saber de que se trata?- le preguntó. Ninguno habló hasta unos segundos después- De lo que pienso de ellos- dijo otro de los presentes, cerrando los ojos.

-Espero que dejes de pensar así, no quiero pelear contigo, pero si sigues con ese empeño, te aseguro que...- pero no siguió con la amenaza.

El aludido tan solo gruñó, y desapareció de allí. Todos suspiraron, y, poco a poco, las nubes se fueron del firmamento.

Fin del sueño de Asmae y Jhonny.

Nada más terminar el sueño, ambos se levantaron de golpe. Jhonny sentía que aquel hombre que llegó a la discusión. Y Asmae estaba totalmente segura de haberle visto en otra parte. Pero era imposible, aquello sucedió hace mucho tiempo, al menos en la línea temporal del mundo, pues fue en la época a la que ella viajó para recuperar su arma.

-Tengo que hablar con mamá- murmuró Asmae, saliendo de su cama, y como encendió la luz, despertó también a su hermana. Esta se levantó y la miró, aún adormilada.

-¿Que pasa...?- le preguntó, atontada. Asmae solo la miró- He tenido un sueño muy raro, y conozco a uno de los que salió en el sueño, parecía un ángel- dijo ella.

Aelita la miró sin entender- Creo que la persona que me ayudó en mi misión durante mi búsqueda de mi arma era un ángel- dijo la chica, mientras se vestía rápidamente.

-¿Te acompaño?- le preguntó Aelita, a lo que la otra negó- No te preocupes, no hace falta- le dijo ella, saliendo por la puerta a toda velocidad. Quiso seguirla, pero según se apoyó en la cama se durmió de nuevo.

Durante su carrera hacia abajo, se tropezó con Jhonny, quien también salía del dormitorio de su planta. Se miraron por unos segundos.

-¿Tú también?- le preguntó ella, a lo que Jhonny asintió- El sueño de los ángeles, ¿no?- preguntó el chico, a lo que Asmae asintió.

-¿Lo sabe alguien más?- le preguntó Jhonny mientras bajaban juntos a lo que Asmae negó- Sólo mi hermana, pero creo que se durmió de nuevo- le respondió.

Oyeron de pronto los pasos de Jim, por lo que ambos corrieron de vuelta a sus cuartos, si ellos eran rápidos Jim lo era más aún, preferían asegurarse que no les vieran. Ya al día siguiente se lo contarían a Atenea, pues al ver la hora se dieron cuenta de que eran unas horas bastante intempestivas.

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-Bien, espero que pase una buena estancia con nosotros, señor Escandinavius- dijo el recepcionista del hostal "La Divina Parodia", mientras miraba al hombre delante de él.

Era un hombre de pelo castaño y ojos del mismo tono- Eso espero, Apolo, mis vacaciones en las Seychelles se han acabado antes de hora, y espero que sea por una buena razón- dijo, mientras cogía sus maletas y subía por las escaleras. Recorrió el corredor, y entró en cuarto, pero se sorprendió de ver un sujetador y tanga negro en la cama.

-Mierda, que no sea ella...- murmuró, mientras cerraba la puerta. Se concentró en la energía de la persona que había ahí, y gruñó. ¿Tenía que ser precisamente ella? Se dijo, molesto.

-¡Espero que esta vez traigas lo que me debes, Loki!- gritó una chica, mientras salía del cuarto de baño. Loki gruñó un poco al ver a la mujer que salía del cuarto de baño con una toalla encima.

-Yo también me alegro de verte, Jamily- dijo, mientras se sentaba en la otra cama que había en el cuarto.

-Pensé que no vendrías- dijo la chica, a lo que Loki se rió- Igualmente, me dijeron que viniste antes pero que te fuiste- dijo, mientras metía sus cosas en el otro lado del armario. Ella asintió.

-Y así era, pero... los acontecimientos me han mostrado otra cosa- le respondió ella, a lo que Loki miró a otro lado.

-Y por eso estoy yo también aquí- dijo Loki- Bonita ropa, por cierto- le dijo él, seductor, mientras miraba su vestido rojo. Ella le sacó un dedo cosa que hizo reír al dios pagano, mientras salía y daba un portazo.

Entonces, Loki se levantó y fue a la ducha. Se desnudó, y se miró al espejo. Suspiró, y extendió sus brazos, y, en pocos segundos, sus ojos se iluminaron como focos y grandes alas doradas salieron de su espalda. Eso solo duró unos segundos, pues rápidamente volvió a la normalidad.

-Espero que todo este lío se solucione pronto... Pero lo dudo- murmuró, mientras se vestía de nuevo, tras lo cual salió del baño y fue a la sala donde el resto estaban reunidos.

Tras entrar, se sentó en su sitio, y se acomodó. Sabía de sobra que aquello duraría mucho, por eso se puso cómodo, dispuesto a esperar lo que fuera a durar aquella reunión.

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Espero que os guste esta segunda parte tanto como la primera!

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.