V
El día siguiente
La casa estaba hecha un desastre. Se podían ver vasos, platos y botellas por todos lados. En el área de la piscina estaban al menos una docena de personas durmiendo, semidesnudos y unos encima de otros, en el agua flotaban algunos zapatos y la verdad es que las cosas se veían muy mal.
Las brasas de los carbones ardía tenuemente como luchando por mantenerse viva, unos seis aspersores se activaron en ese momento y despertó a un par de chicos, pero, estos solo se movieron a un lado y siguieron durmiendo.
Más allá, en el jardín, se podían observar prendas de ropa tiradas por todos lados. De hecho, muchas de las personas que estaban dormidas por ahí estaban completamente desnudas, era más que lógico que había bebido de más.
La música aun sonaba a lo lejos y los primeros rayos de sol comenzaban a aparecer. Sin dudas la fiesta estuvo bastante prendida y llena de locuras durante toda la noche como era de esperar.
Una de las reglas no escritas de las fiestas en casa de Edward es que nadie decía nada de lo que allí pasaba, todo se guardaba como secreto sumarial y todos eran responsables de sus propios actos.
Dentro de la habitación para los huéspedes despertaba Alice quien estaba recostada en la cama y con un dolor de cabeza descomunal, no podía creer que sintiera tantas náuseas y aún todo le diera vueltas. Despertó tratando de no asustarse desde un principio al no encontrarse en su casa.
Inmediatamente se sentó en la cama pensando que debía salir corriendo lo antes posible al baño, pero no tuvo que hacerlo así. Cerró los ojos para tratar de despejar su mente, pero, era imposible concentrarse con el dolor que sentía. El silencio era ensordecedor.
La mente de Alice estaba completamente bloqueada y no podía hacer nada más que sentir esa lanza que le atravesaba el cráneo.
Se dio cuenta que estaba desnuda de la cintura para arriba y entonces por simple inercia cubrió sus senos con una de las almohadas que estaban sobre la cama. Volteó a todos lados buscando ver a alguien junto a ella, pero, no, estaba completamente sola en la habitación y eso la tranquilizó un poco.
Alice no recordaba nada de lo que había pasado la noche anterior, tenía pequeñas imágenes de alguna cosa que hizo, pero nada más que eso. Ahora le preocupaba su ropa, sabía que se la había quitado justo antes de entrar en la piscina con…
—¡Jasper! ¿Dónde carajos está?
La chica se llevó las manos a la cara sin saber qué era lo que había pasado con él. Estaba clara que cuando se metió con él al agua ella llevaba una sola intención, pero después todo se volvía muy confuso hasta ese momento que se veía sentada en esa cama.
Respiró profundamente, pero, la verdad no quería gastar sus únicas energías pensando en ese tipo de cosas en ese momento.
No tenía su móvil con ella y tampoco sabía dónde estaba el resto de su bikini. Tenía un alto grado de seguridad de que seguía en la casa de Edward, le parecía que había visto una habitación contigua a la casa cuando entró. Así que lo primero que debía hacer era calmarse y buscar una solución.
Se levantó y entonces miró por la ventana. Efectivamente seguía en el lugar donde se había dado la fiesta. Desde ahí veía a algunos que seguían durmiendo afuera en diferentes áreas, siguió dando una pasada con la mirada y apenas observó la terraza le vino a la mente Bella.
—¿Dónde estará ella? ¡Espero esté bien!
Le gustó haber recordado eso porque le trajo a la mente un momento que no tenía claro y fue justo cuando entró a esa habitación con Jasper. Se veía a ella tambaleándose un poco y tratando de abrir la puerta con mucha dificultad.
Sintió vergüenza ajena en ese momento.
No tuvo más opción que enrollarse la sábana alrededor de ella y salir poco a poco a ver si conseguía sus pertenencias y las llaves de su coche. No sabía dónde las había dejado, esperaba que ningún chico tuviese la gran idea de tomar el coche prestado para dar una vuelta por ahí.
De puntillas salió y apenas el sol la golpeó directamente se escondió de él. Pensó que desde otro punto de vista se vería como un vampiro huyendo de los rayos del astro rey, pero, no quería estar más tiempo así y siguió su camino hasta la piscina para ver si corría con la suerte de encontrar sus cosas.
Caminaba descalza y tenía miedo de pisar algo indebido.
Si alguien pudiera comparar todo eso con algo, sería con el paso de un huracán, era increíble cómo se habían destruido partes importantes de la casa. Definitivamente Edward estaría metido en un problema cuando regresaran sus padres.
Por suerte encontró todo con excepción de la parte de arriba de su bikini, pero con el vestido tenía suficiente. Dobló la sábana lo más rápido que pudo hasta volverla una pequeña bola y dejarla sobre una de las mesas, se vistió y entonces levantó una de las sillas que estaba volcada sobre el césped para poder sentarse.
Esperaba que de una u otra manera ahí se pudiera despejar un poco y aclarar varias situaciones, pero nada de eso sería posible ahora, mientras se mantuviera con el dolor. Y en ese momento justo detrás de la parrillera vio un botiquín de primeros auxilios y entonces fue a por él.
Dentro no había más que algunas bandas adhesivas preparadas para heridas leves además de otras cosas, pero, nada de aspirinas, nada que le ayudara a calmar ese insoportable dolor. Así que volvió hasta el lugar donde estaba y se sentó de nuevo.
Tenía cuatro mensajes de texto en su móvil, pero, ninguno de Bella o Jasper. Entonces decidió llamar a su amiga para ver en donde estaba, se preocupaba mucho por ella porque no estaba acostumbrada a este tipo de fiestas y pensó que había estado aburrida toda la noche.
Esperaba que todo estuviera bien y bajo control, lo último que recordaba de ella era que estaba muy complacida con Edward en la terraza. La veía bien y eso la tranquilizó en aquel momento, pero, de eso había pasado al menos ocho horas.
El móvil sonaba, pero nadie lo atendía. Así que después de intentarlo tres veces, se rindió. No creía que estaría tan lejos y dado el caso de que alguien le haya dado un aventón de seguro le habría avisado al menos por un mensaje de texto. Así que esperaría a que alguien le diera acceso a la casa para buscarla allí.
Alice seguía mirando a su alrededor, parecía la escena de una película post apocalíptica, pero seguía pendiente de encontrar a su amiga. La cabeza estaba por explotarle y necesitaba una aspirina lo antes posible para poder comenzar a recuperarse.
Entonces justamente cuando creía que tendría que levantarse y buscar a Bella la vio saliendo de la casa por la puerta que daba a la terraza. Parecía algo confundida y se tapaba el sol con la mano derecha, en la otra tenía los zapatos y algo más que no lograba divisar desde ahí.
Sintió un alivio al verla y la verdad lo único que quería ahora que la había encontrado era salir de esa casa.
La chica caminó hasta que Bella la miró y le hizo una señal. Ambas se dirigieron hacia el coche y entonces ya dentro se recostaron de cada uno de los asientos. Era como si hubiesen entrado en una cámara de reparación de resacas.
—Siento que la cabeza me va a estallar en cualquier momento.
—Pues, somos dos amiga mía. No sé con exactitud lo que pasó anoche.
Bella colocó sobre el tablero principal del coche lo otro que traía en sus manos. Era su ropa interior. Alice sonrió y casi que se sentía orgullosa de su amiga.
—¡Vaya, vaya! Al menos una de nosotras tuvo acción anoche y por fin llegó al club de las folladas.
Ambas rieron al mismo tiempo, y Bella no pudo evitar sonrojarse, en ese momento era la misma de siempre la que todos conocen, introvertida, tímida y retraída.
—Las cosas se dieron de una manera muy extraña, pero, creo que necesito descansar sobre todo mi mente para poder pensar en todo eso, la verdad estoy bastante confundida.
—Poco a poco, amiga. Yo creo que también necesito lo mismo que tú, aunque sé que anoche no pasó nada. Jasper debe estar muy molesto.
—Siento oírlo. Quizá eso explica que lo viera durmiendo en el sofá que está afuera en la terraza justo cuando salí hace unos minutos.
Bella obvió por completo el detalle de que estaba desnudo.
—Creo que será mejor dejarlo dormir y esperar que se le pase la rabieta.
Bella entonces volvió su mirada a la terraza y sintió como se estremeció por completo, pero, ahora sabía diferenciar ese tipo de cosas. Desde la noche anterior se había convertido en algo más, había madurado y quizá ahora veía las cosas de manera diferente, no tenía nada que ver con el sexo, era algo más de ella. Algo que debía seguir descubriendo.
Alice encendió el coche y entonces salió en retroceso hasta la entrada principal. Manejó con mucho cuidado y a muy baja velocidad teniendo en cuenta que aún todo le daba vueltas, con menos intensidad, pero, seguía mareada, lo importante era llegar a casa, sanas y salvas.
Bella se bajó en su casa después de despedirse de Alice y entonces se encontró a su padre justo en la entrada. Intentó poner la mejor cara que tenía y alejó esa de preocupación que traía.
—Buen día, señorita.
—Hola, papá. No llegué tarde, como lo prometí. Mira, es de día.
— Vaya, vaya… Tenemos a una comediante en la casa.
La chica sonrió.
—Anda. Termina de llegar. Tu madre hizo café, creo que te caería bien uno ahora mismo.
Ella entró sin decir nada más, pero, no estaba pendiente de un café sino de descansar y tratar de recordar todo lo que había pasado la noche anterior, era muy importante para ella, porque sí sabía que Edward la había follado las veces que le dio la gana, pero, había algo más que la inquietaba y era algo que había hablado con él con lo que ella había estado de acuerdo.
Era tan importante que fue lo primero que le vino a la mente en la mañana.
Fue muy difícil para ella despertar y sentirse como si algo le faltara, como si de pronto todo volviera a la normalidad así no más. Era otra vez la chica de siempre.
¡Claro que va a ser muy divertido para ti! ¿Entonces, aceptas?
El dolor de cabeza era enorme, pero, lo que más le sorprendió fue conseguirse completamente desnuda y dormida en la habitación principal. Sintió algo de miedo porque no sabía cuándo llegarían los padres del chico, sería una total vergüenza que la encontraran ahí. A su lado tenía a Edward que ni se dio cuenta cuando ella se levantó.
Pero, solo por un segundo se sintió libre, sintió que podía hacer ese tipo de cosas tan locas, que era capaz de disfrutar más, per, no se imaginaba realmente lo que había pasado.
Se levantó.
Las cosas tuvieron que estar fuera de control durante la fiesta. Ahora ella no encontraba su vestido y estaba caminando desnuda por una casa en la que jamás en su vida había estado y lo peor es que uno de los amigos de Edward estaba dormido en el despacho.
Ella lo miró y se ocultó detrás de la puerta, pero, de inmediato notó que el chico no despertaría con facilidad, desde ahí podía ver su vestido y su ropa interior, así como sus zapatos. Así que era cuestión de hacer los movimientos adecuados y recuperar sus cosas.
Bella entró velozmente al despacho y entonces recuperó sus cosas, salió al pasillo donde se colocó su vestido ahí, no quiso ponerse la ropa interior para no perder más tiempo, ni los zapatos para evitar hacer ruido.
Pero, será una experiencia maravillosa. Claro, las reglas las pones tú. Eres la mejor.
Todas esas frases le llegaban la mente, así como algunas imágenes, pero, la verdad es que no tenían ningún tipo de sentido para ella. Era como si su mente le jugara sucio para que no recordara nada, pero la verdad es que había sido el alcohol, no su mente.
Se asomó por la ventana y entonces vio a Alice sentada en una silla, parecía estar llamando por su móvil, ella miró el suyo en ese momento y notó que estaba en vibrador y sí tenía dos llamadas de su amiga.
Entonces algo le vino a la mente muy claramente y ella se quedó parada en donde estaba tratando de descifrar exactamente lo que estaba viendo, en ese momento entró otra llamada de Alice, pero, ella no le atendió. Bella cerró los ojos con fuerza y entonces comenzó a preocuparse.
¿Era posible que esto fuese realidad?
Pero, sea lo que sea, lo mejor era salir de ahí de inmediato, así que cuando iba caminando vio a Jasper desnudo acostado en el sofá que estaba afuera, justo en la terraza. Otra imagen la golpeó con contundencia y entonces ella se sacudió con fuerza y salió dispuesta a irse de una vez por todas.
Vio que su amiga ya la había observado desde lo lejos y se fueron de la casa.
En el camino no hablaron mucho más, además de lo cansada que ambas estaban sus propias voces las molestaban muchísimo.
Las cosas eran muy extrañas, Bella tenía un sentimiento de culpa, vergüenza y emoción. Era como si la noche anterior todo eso se hubiese conjugado de alguna loca manera, así que justamente un escalofrío le recorrió la espalda. Las imágenes que le venían eran difíciles de asimilar y creía que seguía siendo algún efecto del alcohol.
Bella decidió darse una ducha para poder despejar un poco la mente y luego pensar con más calma, pero mientras lo hacía más cosas iban apareciendo.
El problema es que todo eso le parecía fuera de lugar, era como tener una pesadilla y no poder escapar nunca de ella.
Ella debía enfrentar ahora varías cosas que se distribuían en verdades y consecuencias, pues quizá Bella se dejó llevar mucho por eso que la estaba manejando y no pensaba con claridad, sin mencionar todo el licor que había consumido.
Ahora solo se recostó a descansar y tratar de recuperar todas las horas de sueño perdidas, pero estaría soñando toda la mañana con lo que le había pasado y descubriría nuevas pistas para poder terminar con todo eso.
O empezar.
Por alguna razón en su mente estaba Alice, la verdad pensaba que debía decirle algo o quizá no, lo cierto es que al recordarla todo cambia porque era un sentimiento de tristeza lo que le invadía.
Bella entonces cerró los ojos y se durmió.
