VI
Los hechos
Justamente cuando estaba pasando el efecto del primer orgasmo que tuvo en toda su vida, ella parecía tener más ganas que nunca y volvió a buscar a Edward quien estaba dispuesto a todo con ella.
La chica era demasiado fogosa para lo que él esperaba, pero era lo mejor que le había pasado. Para esa segunda vez las cosas llegaron con más fuerza.
Estaban teniendo sexo a ciegas prácticamente. La borrachera que tenían no les permitía disfrutar conscientemente de lo que estaba pasando, aunque Edward se había recuperado un poco, seguía bastante ebrio.
Bella entonces se montó sobre él y empezó a moverse rápidamente, la mirada y la actitud de la chica parecían de otra persona, era como si ella hubiese abierto paso a algo más, algo que no podía controlar de ninguna manera porque estaba activado por el deseo y la pasión que sentía en ese momento.
Lo cierto es que él no podía evitar aprovecharse de todo eso.
La chica se apoyaba sobre sus hombros para mantener el equilibrio y se dejaba caer sobre su polla con frecuencia y mucha fuerza. Los gemidos de Bella eran enormes, pero, era algo que no preocupaba a Edward, pues afuera todos estaban pendientes de la fiesta y la música estaba a muy alto volumen.
Ella no paraba de moverse y lo besaba con muchas ganas. Se echaba para atrás mientras se mantenía sentada y cambiaba su movimiento por uno circular que hacía que la bestia que tenía dentro de ella tocara cada parte, rozara en los puntos exactos y no dejara ni un solo centímetro por explorar.
Desde ahí él tenía los enormes senos de la chica justo en frente y los besaba sin parar. Chupaba sus pezones y los mordía con sutileza, eso le encantaba a ella ya que cada vez que lo hacía le pedía que no parase, era una de las cosas que más la excitaba.
Ya llevaban casi dos horas dentro del despacho de su padre, el sexo y los juegos previos habían sido sensacionales y a pesar de todo habían sacado más energía de lo que podían creer en un principio.
Entonces Bella, que aún seguía al mando, se levantó y se apoyó sobre el escritorio de madera dejando expuesta su vagina en un ángulo perfecto para que Edward la follara por detrás fuerte y sin piedad. Mientras él la tomaba por la cintura y su pelvis chocaba con las nalgas de ella, Bella se dio cuenta de algo que la encendió completamente, era algo que la excitaba tanto que no quería que terminara.
Desde la ventana alguien los miraba y al parecer lo estaba disfrutando al máximo.
Emmett uno de los amigos de Edward estaba pasando por el lugar cuando escuchó los gritos de Bella. Para él fue imposible no mirar por la ventana y más con todo oscuro por esa parte de la casa. Nadie lo vería.
La pareja estaba pasándola de lo mejor y eso era algo que disfrutaba al máximo, era como ver pornografía en vivo, algo que no podía depreciar. Además, se trataba de la chica más hermosa y sexy de la universidad y la estaba viendo completamente desnuda, ella era una diosa y no se lo iba a perder, no importaba que fuese uno de sus mejores amigos quien se la estuviera follando.
Además, no sería la primera vez que vería a Edward en acción, varias veces tuvieron sexo con varias chicas en el mismo lugar, así que él estaba concentrado en mirar con detalle el cuerpo de Bella, de escuchar sus gemidos y ver su rostro cada vez que era penetrada.
Pero, ella sí lo había visto, no sabía cuánto tiempo tenía el chico mirándolos, pero eso la excitaba mucho más, hacía que ella quisiera dar el mejor espectáculo de la vida. Era como si estuviera en un gran escenario y él fuese su único espectador, ella daría todo por el público.
Hubo un contacto visual entre ellos, pero, Emmett pensó que era solo casualidad, que ella había visto a la ventana solamente.
Bella entonces no dejaba de mirarlo y le sonreía mientras se mordía el labio inferior como muestra de cómo estaba pasándolo, entonces las cosas para ella dieron un vuelco.
Edward se le acercó al oído y la jaló por el cabello, eso le encantó, la fuerza de él.
—¿Te gusta que te vean?
Si, él también había visto a su amigo y además sabía que ella lo miraba.
Ella no tenía más opción que dejarse llevar por las cosas, no quería tener más opciones realmente. Bella siguió con el juego.
—El chico es un gran espectador.
Edward y sus amigos habían compartido muchas cosas en la vida y entre ellas estaban las mujeres, pero, jamás habían tenido sexo con la misma, eso le dio una idea, más que nada porque ya había logrado su cometido, no había ningún lazo entre ellos dos y Emmett podría entonces disfrutar de eso también.
—Quisieras que te follara, ¿verdad?
Ella no dejaba de mirar a través de la ventana.
—Quieres que él también te folle duro, que te haga suya.
Las palabras de Edward la excitaban demasiado y más por el hecho de que cada vez que le decía algo parecía penetrarla con más fuerza, la estaba llevando a sus límites, pero, en ese momento ni ella misma sabía cuáles eran sus extremos, no era Bella la que estaba actuando en ese momento.
—Sería una grandiosa idea que él entrara ahora y te mirara más de cerca y pudiera tenerte también.
Ella se imaginó todo lo que su amante le decía y su corazón palpitaba mucho más fuerte, aunque no podía evitar sentirse un poco nerviosa, pero, la idea era lo mejor que había escuchado en su vida.
Tener a dos hombres la misma noche, justo cuando estaba dejando de ser virgen… No era exactamente como lo había imaginado, pero no podía haber algo mejor si el chico también era un amante extraordinario como lo es Edward.
—Sería genial. Claro que me encantaría.
Las palabras de Bella retumbaron en los oídos del chico que de inmediato comenzó a follarla mucho más rápido. Ella entonces se aferró con fuerza al escritorio dejando caer algunas cosas que estaban sobre él, no dejaba de mirar a Emmett y entonces sintió cuando Edward se corrió dentro de ella y a pesar de que lo disfrutó como la primera vez ahora en su mente tenía algo más.
Cuando el chico paró de follarla, ella levantó una de sus manos y movió su dedo índice en dirección a la ventana, el movimiento le indicaba a Emmett que era momento de su entrada.
Seguía sumida en el papel que desempeñaba ahora y no podía dejar su cuerpo sin todo lo que le estaba pidiendo en ese momento. La piel se le erizó de solo pensar que el chico podía entrar en cualquier momento.
Afuera Emmett se quedó congelado porque realmente pensaba que no lo había visto y entonces su corazón comenzó a latir con fuerza.
Ella seguía pidiéndole que entrara, él no sabía qué hacer en ese momento, no tenía ni las fuerza para correr he irse, pero, por otro lado, quería saber si lo que estaba viendo era verdad o era producto de todo el alcohol que había bebido. Esas cosas no pasan con frecuencia.
La chica le dijo algo a Edward. Hablaron por un par de segundos y eso fue todo.
Edward fue por su short y entonces salió de la habitación. Bella que estaba deseosa de más sexo se terminó de subir al escritorio y se acostó. La chica se tocaba los senos de manera sensual y metía sus dedos en la boca, estaba completamente ida, como en otro mundo y no quitaba la mirada del chico detrás de la ventana.
Emmett no podía dejar de verla, era como si ella le estuviera dando esa actuación, era solo para él porque ahora no había nadie en el despacho. El cuerpo de la chica era seductor y muy sexy, la verdad es que era algo que todos sabían, pero, verla desnuda era una cosa completamente diferente.
Sus gestos eran de una mujer decidida, de una mujer que estaba disfrutando de su vida sexual sin tabúes, sin miedos de ningún tipo, ese tipo de cosas le gustaban, pero también lo intimidaban un poco. Bella estaba actuando sin saber lo que realmente estaba haciendo, se sentía poseída, llevada por una fuerza enorme, pero las cosas estaban saliendo mejor de lo que esperaba. Así que no se dio la tarea de evitarlo.
Estaba siguiendo sus instintos y seguía echándole la culpa al alcohol, quizá. Era una manera lógica de explicar lo que estaba pasando, solo que en realidad no se concentraba mucho en eso.
Afuera Emmett fue sorprendido por su amigo quien entonces lo llevó a dentro de la casa y le comentó lo que había pasado. No era fácil asimilar para él que la chica más retraída de toda la universidad estuviera aceptando tener sexo con él así nada más, pero Edward no le mentiría en algo así.
—La chica es otra. Completamente. Parece que algo la gobernara y no lo pudiera evitar.
—¿No está demasiado borracha?
—Todos bebimos esta noche, Emmett y la verdad es que ninguno está en sus cinco sentidos, pero lo de ella no es solo el alcohol, ella necesita todo ese sexo que tanto pide. Es una Diosa.
Eso lo sabía Emmett que había estado viendo a Bella durante todo el año, pero no se había atrevido a acercarse a la chica porque sabía de las intenciones de su amigo con ella, pero ahora tenía una oportunidad de oro. Él mismo era quien le decía lo que ella quería hacer.
Estaba asustado, eso no lo podía negar, pero más allá de todo comenzaba a excitarse seriamente de solo pensar en lo que podía pasar.
Edward le dio una palmada en la espalda y entonces comenzó a caminar hacia la puerta de salida.
—¿Te vas?
—Fue una de sus condiciones, amigo. Nadie más puede estar en el lugar.
El chico sonrió y entonces siguió su camino saliendo de la casa.
Ahora Emmett seguro que solo tenía una opción y de pronto escuchó como la chica gemía dentro del despacho. Eso fue una alarma para él y entonces decidió entrar ya armado con una erección que amenazaba con romper su pantalón.
Cuando abrió la puerta vio a Bella, quien seguía en el escritorio, masturbándose. La chica estaba necesitada de placer, estaba pidiendo a gritos que la follaran, era increíble verla así.
Emmett cerró la puerta aún con algo de dudas, la verdad es que no era algo que se viera con regularidad, ella estaba ahí esperando por él, de eso no había ninguna duda.
Se acercó poco a poco y entonces ella se dio cuenta de su presencia y dejó de tocarse por un momento.
—Te gusta mirar, ¿no?
Él sonrió.
—¿Pero, te gusta tanto como para no dejar de hacerlo y venir por mí?
No hubo nada más que decir, en ese momento Emmett se quitó la camisa y la tomó por las piernas. Con habilidad pudo bajarse un poco el pantalón y enseguida comenzó a follarla. Esta vez ella se estaba dejando llevar.
La vista de Bella desde ahí era impresionante. El chico también era muy musculoso y atlético, era como si los estuviera coleccionando, ella se sentía mujer y más que deseada.
Los grandes brazos de su nuevo amante se contraían cada vez que la penetraba por la fuerza que ejercía sobre las piernas de ella. La tomaba tan fuerte que sus dedos estaban quedando marcados en la piel de la chica, pero, eso era lo que menos le importaba, realmente le llamaba la atención otra cosa.
La fuerza y virilidad del muchacho eran increíbles, había tenido una gran experiencia con Edward, pero ahora este que venía con las baterías nuevas le estaba dando hasta más no poder, no paraba ni un momento y la tocaba hasta el fondo.
No había podido ver qué tan dotado era, pero lo cierto es que de la manera que la estaba follando no pensaba en mirárselo, estaba haciendo un buen trabajo con su miembro, la estaba haciendo volar lejos de ese despacho, lejos de esa casa y más lejos aún de la fiesta. Ella tenía la verdadera celebración ahí dentro.
Los gemidos de la chica eran intensos. Ella trataba de agarrarse de cualquier lado, pero le era imposible. Emmett seguía penetrándola hasta más no poder y entonces se inclinó y la tomó por los hombros, con ese apoyo, él tenía más fuerza sobre ella y cada penetración era hecha salvajemente.
Bella gritaba.
El momento era más que mágico, era mejor que cualquier sueño erótico que pudiera tener, ahora tenía a su segundo hombre de la noche, este con más virilidad, con más fuerza y dispuesto a hacerla suya de todas las maneras. Notaba que el chico lo único que quería era hacerla gemir.
Ese despacho se había convertido en un festín sexual y todo estaba completamente regado. Papeles, carpetas, artículos de oficina… Todo estaba por el suelo, desparramado.
De pronto Bella se contuvo y aguantó lo que estaba sintiendo dentro de ella. Todas las sensaciones se estaban agrupando en un solo punto y entonces se venía un gran orgasmo. Ella no quería sacarlo aún, estaba dejando que él la siguiera follando hasta que ya no pudiera más.
Entonces hubo un detonante.
Él se corrió por completo con un gran chorro. La sensación fue para ella más que majestuosa y eso hizo que Bella respondiera de la misma manera explotando por completo y arropando con su vagina el pene de Emmett. Sus músculos se contraían completamente y ella se retorcía involuntariamente.
Los gemidos de la chica quedaban ahogados en su garganta y no podía evitar sentirse completamente relajada. Estaba esperando eso con esa intensidad, definitivamente no sabía cuál había sido mejor, pero la verdad es que estaba completamente complacida. Ambos chicos la habían llevado al cielo y también la habían traído de vuelta. Emmett acercó una silla y se sentó en ella mientras que Bella seguía con sus espasmos sobre el escritorio. La chica se llevaba las manos a la cabeza y no podía creer lo que estaba viviendo, su alter ego había escapado por fin y la había hecho disfrutar de lo que la tímida Bella jamás habría podido hacer.
Sus pensamientos iban más allá de todo lo que podía imaginar, esa era su noche, estaba dando todo lo que siempre había deseado en lo más profundo de su ser, estaba dejando los miedos a un lado y se sentía libre y feliz por primera vez en la vida. Ahora las cosas serían diferentes para ella, pero quizá tenía un problema muy grande.
Entonces se dio cuenta de que las cosas podrían estar mejor, que la noche era joven y ella seguía con fuerzas y fue justo en ese momento cuando otra sorpresa entró por la puerta mientras ella se levantaba.
Tanto Emmett como ella quedaron sorprendidos.
