VII
Deseo incontrolable
Bella despertó y era más del mediodía, no tenía ninguno de los síntomas normales de una resaca y eso era porque no tenía ninguna. Se sentía descansada, pero ahora las cosas estaban llegando con claridad a su mente.
Sentada en la orilla de la cama veía como todas las imágenes llegaban a ella sin parar, no podía creer lo que su mente le proyectaba, ahora entendía que era lo que estaba pasando y se sentía bastante culpable por muchas cosas que sucedieron y no debieron ser así.
Pero, todo tenía una explicación.
Dos años antes cuando estaba sola después de verse con su exnovio, Bella llegó a su casa y se sentía bastante extraña por una razón en particular. Esa tarde había tenido un episodio bastante ardiente con su pareja, los besos se hicieron intensos mientras pasaba el momento y luego las caricias se hicieron presentes.
Los chicos estaban muy jóvenes y eran inexpertos, así que era la primera vez que sus manos tocaban aquellos lugares, estaban aprovechando que no había nadie en casa y así tendrían todo el tiempo libre y sin problemas.
Estaban muy nerviosos y eso lo podían corroborar sus temblorosas manos y el sudor en ellas, pero no podía parar de hacer lo que estaban haciendo y siguieron poco a poco, explorando y disfrutando la situación.
Ella se había dejado llevar por todo eso que sentía y él estaba preparado para todo. Ambos chicos fueron precavidos y además hicieron todo con calma.
La situación estaba llegando al punto de no retorno justo cuando escucharon el coche de los padres de su ex-novio entrando, ellos tuvieron que arreglarse la ropa de inmediato y tratar de calmarse lo más posible, prendieron la televisión y se quedaron sentados uno al lado del otro.
El chico se puso un cojín sobre las piernas para ocultar su erección y en ese momento entraron los padres que se limitaron a saludar y seguir de largo. Bella y el muchacho se rieron nerviosamente y todo había pasado. Ellos siguieron viendo la televisión por un momento más hasta que ella se fue a casa.
Pero, la sensación de haber estado tan cerca de poder llegar al próximo nivel había quedado en la piel de Bella, ella seguía con el corazón acelerado y no sabía cómo reaccionar al respecto, ya había pasado más de dos horas de ese momento y se mantenía vibrando.
Se recostó en su cama y no podía evitar pensar en los besos de aquel chico y en la forma en que la tocó, era imposible no sentirse excitada y en pocos términos había quedado con las ganas.
Su mente seguía volando y adentrándose en lo que pudo haber pasado aquella tarde.
Entonces Bella sin darse cuenta comenzó a tocarse. Sus caricias comenzaron primero por encima del pantalón, pero, poco tiempo después ya la tenía por dentro.
Sintió con un poco de curiosidad, pero, su mente estaba tan llena de pensamientos que siguió sin darle muchas vueltas al asunto.
La chica comenzó a masturbarse y no creía que la situación sería tan intensa. Seguía imaginando, seguía tocándose, ahora con sus dos manos, recorría sus senos, su abdomen y poco a poco se fue sacando toda la ropa, no abría los ojos para nada pues no quería perderse nada de lo que estaba viendo.
Pronto estuvo con el pantalón por los tobillos y el panty corrida hacia un lado dejando entrar un par de sus dedos.
La chica entonces dejaba salir unos pequeños gemidos que debía ahogar si no quería ser descubierta por su madre o su padre, entonces tomó una de las almohadas y la puso en su cara para silenciar los sonidos.
Entró en una especie de dimensión desconocida y estuvo tratando de mantener la calma, pero, no podía, cada vez iba más y más lejos. Bella estaba sumergida en un amasijo de sensaciones e ideas que solo la hacía querer más de lo que hacía.
La chica entonces siguió sin parar y no tenía noción del tiempo ni del espacio. Su mente estaba nublada y los recuerdos parecías bloquearse, solo importaba lo que en ese momento sentía, era como si se convirtiera en otra persona, en una Bella que estaba escondida y que necesitaba de eso.
Pudo tener un pequeño orgasmo que no disfrutó del todo porque en ese momento comenzó a sentirse nerviosa, no sabía que hacer al respecto, pero, lo peor era que quería seguir sin para, quería que las cosas se pusieran mejor y que pudiera sentí todo lo que deseaba.
Entonces dejó a un lado sus miedos, era una manera de bloquearse. En su mente la hablaba completamente sucio al chico, ella experimentaba una especie de metamorfosis que no podía controlar, estaba en presencia de su alter ego por primera vez.
Así que después de eso estuvo tratando de evitar ese tipo de situaciones porque la verdad es que la llevaban a otro mundo, la hacía ser diferente, era un individuo dentro de ella y lo peor es que su memoria se bloqueaba completamente.
Bella entendió por fin que las cosas no eran casualidad y que realmente no fue el alcohol lo que la hizo hacer todo ese tipo de cosas. Había dejado que esa identidad, que de uno forma u otra se apropiaba de su cuerpo, saliera e hiciera todo lo que quería.
Su piel se erizó completamente y sintió cómo su corazón bombeaba cada vez más sangre.
Ahora seguía sentada en su cama y todo lo que su mente había bloqueado ahora llegaba con claridad.
Todas y cada una de sus palabras eran repetidas una y otra vez, ella recordaba ahora todo lo que había pasado y más que un problema podría tener dos, no solo a nivel personal, sino que también podría salir herida su mejor amiga. Alice estaba metida en todo eso indirectamente.
Y había sido justo en el momento en que terminaba de tener sexo con Emmett.
En la puerta apareció Jacob, otro de los amigos de Edward. Él estaba completamente desnudo y más borracho que el resto con una botella en la mano. Se acercó sin pensarlo al escritorio y entonces Emmett salió creyendo que eso era parte del trato que ella había hecho con Edward, pero, la verdad es que no era así, ni siquiera Bella sabía qué era lo que pasaba.
Ella cerró sus piernas creyendo que el chico iba de manera violenta, pero no era así para nada.
Él se detuvo por un momento frente a la chica y aunque no coordinaba bien lo que decía, se acercó para hablarle.
—Sabía que en algún momento… cuando… Estaba pasando y te escuché.
Bella entonces vio que era completamente inofensivo y que quizá podría seguir con su colección de chicos musculosos esa noche.
Pero, ya basta, es hora de parar. ¿No has tenido suficiente?
Entonces el alter ego de la chica respondió con una acción y fue agarrándole el pene a su nuevo juguete.
Tenía chance de tener a uno más, tenía la necesidad de que él también la follara, estaba quedando como una perra y así lo sería para toda la vida, pero no le importaba eso, estaba haciendo lo que quería hacer desde hace mucho tiempo.
El desorden psicológico de Bella estaba en su punto más crítico y subconscientemente se daba cuenta de eso. Pero, no lo podía parar.
—Quiero que me llames Débora. Quiero que me hables sucio. Ahora si estaba metida completamente en su papel.
La chica le quitó la botella y la bebió casi entera y la dejó caer a un lado.
Jacob se acercó más, pero para él todo sería más difícil, pues estaba completamente mareado.
Así que la chica se deslizó hasta caer en la alfombra y jaló de la mano a Jacob.
—Oh, Bel…
Ella le tapó la boca con un dedo.
—Shhhh… Débora, cariño. Me llamo Débora.
El comenzó a follarla poco a poco, pero, no lo hacía nada mal, solo que no tenía esa energía de sus otros dos amigos.
—¡Débora!
—Así es. Sigue sin parar.
Ella lo disfrutaba, era muy diferente a lo otro que había pasado, pero, sin dudas que este chico se las traía. Era un poco más cariñoso que el resto, y la miraba con los ojos más sinceros que había conocido.
Jacob siguió penetrándola y cada vez tomaba más confianza en lo que hacía.
Esta vez los gemidos de ella eran más retraídos, pero, se sentía querida en ese momento, sentía que las cosas iban de otro modo, pero con el mismo fin.
El problema estuvo justo cuando la situación se ponía mejor, Jacob estaba tan borracho que entonces no tuvo más fuerza para seguir y se cayó de lado, Bella trató de mantenerlo sobre ella, pero, le fue imposible.
Jacob terminó de correrse en la alfombra.
Ella no pudo soportar que eso ocurriese así, trató de despertar al chico, pero, ya era tarde. Ahora la chica estaba con las ganas más activas que nunca, no podía quedarse así. Era imposible, así que buscó su vestido y se lo colocó para salir a buscar a Edward o…
Justo al salir se encontró en el sofá de la terraza a Jasper y ahí fue el único momento de lucidez que tuvo.
No, con él no. No puedes hacerlo. Lo sé, pero no lo puedo evitar. No, Bella con él no.
Se quedó mirándolo por un momento y él hizo lo mismo sin entender qué era lo que pasaba.
No soy Bella. Llámame Débora.
La chica embistió inmediatamente a Jasper y se sentó sobre sus piernas. Para él todo era completamente extraño y seguía confundido.
Bella nunca había tenido un comportamiento parecido con nadie en la universidad y mucho menos con él que era el chico de quien su amiga estaba enamorada. Al primer instante trató de quitársela de encima con caballerosidad, pero, ella parecía muy decidida y él no quería lastimarla.
La chica entonces comenzó a sacarle la camisa y Jasper se dejó llevar por lo que pasaba, no pudo evitarlo.
Además, estaban en la misma situación, ambos habían quedado con las ganas de sexo y en ese momento debía saciar sus deseos.
La camisa del chico terminó sobre un arbusto y ella lo miró.
—¡Bingo!
Era otro de los musculosos, había tenido buen ojo esa noche y no había nada que la excitara más que unos abdominales bien marcados y los de Jasper eran como rocas, en ese mismo instante ella los acarició y comenzó a moverse sobre el regazo de él.
Jasper, que, a pesar de estar pensando en Alice en ese momento, no dudó entonces en tomarla para él sin importar lo que pasara después. Bella era un caramelo que debía comerse si se le presentaba de esa manera, eran los instintos más básicos los que salían a flote.
Entonces la levantó para poder sacar su pene y cuando estaban en eso trastabillaron y después de dar dos pasos hacia atrás cayeron sobre el abundante césped, así que no les importó nada más y ahí mismo comenzó a penetrarla.
Estaban cubierto por los arbustos que estaban en la zona, además la oscuridad de ahí evitaría que alguien los viera, si es que a esa hora seguían despiertos.
Jasper la volteó y entonces le subió el vestido. Solamente lo necesario para ver su meta.
Su primera sorpresa es que la chica no tenía ropa interior, así que sin pensarlo comenzó a penetrarla con mucha facilidad dado a que estaba completamente mojada.
Los brazos y el rostro de ella rozaban el césped y se sentía frío y un poco áspero. Pero, ella estaba feliz de que cayeran ahí, era algo nuevo para esa noche.
Tu mejor amiga está enamorada de él. Debes irte de aquí.
Bella cerraba con fuerza los ojos para evitar que esas cosas la desconcentraran, era su noche y ella haría lo que quisiera, tenía su harén de musculosos hombres para ella sola, tenía el derecho de sentirse amada y de follar las veces que quisiera y no podía dejar a un lado a este majestuoso espécimen.
La piel morena de Jasper y su indomable fuerza era digna de tener el cuerpo de Bella, ella así lo creía y lo deseaba, además estaba completamente fuera de control.
Apretaba fuertemente el césped y rasgaba tierra con las uñas, el chico la estaba destrozando completamente.
No es justo para ella. No es justo para ti, tampoco. Tú no eres así
Entonces de una u otra forma sintió un pequeño remordimiento por lo que estaba haciendo, pero, no podía parar a esa diera que tenía detrás de ella, además no quería pararlo, ya estaba ahí, el daño estaba hecho.
Así que se relajó y siguió dejando que Jasper la follara con fuerza.
Comenzó a gemir, pero, en ese momento sí que no era permitido para nada, así que él le tapó la boca con fuerza y eso le encantó, sintió como si lo hicieran a escondidas como si estuviesen en peligro.
Bella estaba lista para sentir su tercer orgasmo de la noche con su cuarto hombre.
Y así fue. Apretó con fuerza sus dientes para mantener la boca cerrada y se contuvo de decir una sola palabra en absoluto… Sus piernas volvieron a moverse por espasmos, la verdad es que este estuvo más intenso que ninguno, quizá era por ser el tercero o porque tenía el ingrediente extra de estar haciéndolo con el chico que no debía hacer tocado.
Ambos quedaron exhaustos y tendidos en el césped. Ella entonces miró el firmamento y comenzó a adormecerse, pero, no se quedaría ahí.
Se levantó y entonces entró a la casa de nuevo, se quitó el vestido y buscó un sitio a donde dormir. Subió por las escaleras y se dejó caer sobre la cama más grande que vio, tenía a alguien a su lado, pero, la verdad no le dio ni la más mínima importancia.
Bella por fin había tenido todo lo que deseaba, ya no quería más, estaba conforme por esa noche. Su mente comenzó a aclararse, pero el sueño la venció.
Antes de quedarse dormida pensó en Alice, quizá ella no merecía estar con un chico como Jasper que se follaba a la primera que se le sentaba sobre las piernas.
¿Pero, por qué estaba solo? ¿Dónde estaba Alice? ¿Por qué había hecho todo esto? ¿Quién era ella realmente?
Una lágrima le corrió por la sien hasta que le llegó al oído y entonces cerró los ojos. Dejó salir a su alter ego y descansó por un buen rato.
Bella había salido de su virginidad por todo lo alto, había tenido a cuatro chicos en una misma noche, pero, ahora sentiría una culpa muy grande por haber estado con Jasper, él debería ser intocable, pero nadie lo es cuando el alter ego de ella aparece y tiene hambre de sexo.
Quizá arreglaría las cosas después, o quizá sería solo un secreto que guardará para siempre.
