Código: Guardianes

Capítulo 86

Atenea tenia que reconocer que su captor tenía una capacidad excepcional para infundir dolor y pánico de formas tan grotescas y terribles que dejaría en ridículo al peor de los psicópatas. Desde hacía aproximadamente media hora, su cuerpo había sido golpeado, cortado, punzado y atravesado por toda suerte de objetos de tortura, desde los más habituales como látigos o puños americanos, a los más raros, pues llegó a usar incluso un destornillador. Lo peor, su cuerpo se regeneraba cada vez que era herido gracias a los poderes del demonio de ojos bermellón que la tenía maniatada, aunque sólo curaba lo que pudiera matarla, y en esa definición no entraba los múltiples moretones y cortes menores que tenía por todo el cuerpo.

-Siempre he disfrutado de torturar- comentó de pronto el demonio- Muchos lo hacen, pero pocos...- dijo, mientras preparaba una inyección- Lo hacen con mi estilo- añadió, con una sonrisa ladina.

-Imagino que hablas de tu compañero...- murmuró en un hilo de voz Atenea. A esas alturas apenas podía hablar, su cuerpo apenas reaccionaba al dolor y su mente estaba cerca de colapsar, sólo su orgullo impedía que se derrumbara.

El demonio sonrió. En cuanto Atenea quedó atada a la pared, apareció en la sala con instrucciones muy claras para su compañero: que se fuera y le dejara a solas con la humana. Al principio este intentó impedirlo, pero con un simple gesto de la mano por parte del recién llegado, desapareció.

-Ese idiota no tiene ni idea, como todos sus iguales- dijo, mientras le ponía la inyección a la mujer. Esta trato de aguantar toda reacción con estoicismo, aunque en cuanto notó el líquido correr por sus venas, comenzó a convulsionar y gritar con violencia.

-Espero que te guste el ácido, te he puesto una buena dosis- comentó el demonio con diversión. Su sonrisa se amplió al notar la energía de cuatro de los guardianes en las cercanías.

-Espero que me disculpes, tengo que ir a matar algunas malas hiervas- dicho eso, salió por la puerta.

Nada más salir, pudo ver a Odd acercándose corriendo hacia él. Sonrió de medio lado, y mostró sus ojos bermellón, elevando su energía. Notó entonces que de la mano del chico salía un haz de luz púrpura que voló a velocidad luz hacia él, y si bien no notó dolor alguno, comprobó que en su pecho se habían abierto un total de cinco heridas que sangraban profusamente. También notaba un fuerte veneno recorrer su cuerpo a una velocidad inusitada.

-Impresionante...- comentó, mientras se comenzaba a regenerar. Levantó entonces el brazo izquierdo, y lanzó a Odd contra un árbol como si fuera un pelele. Hizo exactamente lo mismo con Susan, Sissi y Asmae, que no pudieron hacer nada contra el demonio.

-Me sorprende que seres tan débiles puedan suponer una verdadera amenaza- rió, mientras se acercaba lentamente a la chica de pelo rosa, que era la que había caído más cerca.

La levantó sin dificultades del cuello, y la observó detenidamente con una sonrisa cínica en el rostro- Es de mala educación interrumpir a la gente en su trabajo, ¿sabes?- dijo, mientras sacaba de su bolsillo trasero un cuchillo. Su expresión cambió en el preciso instante de empuñar el arma.

La colocó peligrosamente cerca de la yugular de la adolescente, y apretó más aún su agarre- Iros de aquí, y puede que no os persiga para degollaros uno a uno- gruñó, con voz amenazante.

Entonces, lanzó de nuevo a Asmae, que fue a caer encima de Susan. Cuando quisieron buscar al demonio, lisos para seguir, este ya no estaba allí. Sissi pateó una piedra con rabia, y hubiera hecho lo mismo con un árbol si no hubiera intervenido Odd. El chico iba a hablar cuando oyeron un grito que les heló la sangre a todos ellos, y lo peor fue notar que la energía de Atenea, que hasta ese momento estaba bastante debilitada, desapareció completamente. Instintivamente corrieron hacia la Ermita, y entraron en tropel a la misma, sin pararse a pensar en un plan.

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Por su parte, el resto del grupo había notado aquello. Por el cielo de Paris surcaron varias luces destelleantes de diversos colores, que se reunieron en torno a la Academia Kadic. Aquello no pasó desapercibido para casi nadie, más cuando acababan de tener lo que se podría considerar el primer contacto alienigena en la historia de la Tierra. Cientos y cientos de reporteros de casi todas partes pululaban por la ciudad haciéndose eco de la noticia, y muchos grabaron las luces que surcaban el cielo, y por supuesto, la intervención de los héroes parisinos de moda, Lady Bug y Chat Noir, quienes también corrieron hacia la Academia, pensando que las amenazas de Susan no habían sido suficientes y era cosa de los alienígenas.

-Lo que nos faltaba, ahora la prensa anda detrás de nosotros- comentó Jeremy, mientras se posaba junto a los que ya estaban allí, que eran Sam y Aurora.

-Lo único que van a lograr va a ser ponerse en peligro, deberían irse- dijo, mientras apretaba el puño ligeramente. Aurora se disponía a calmarla cuando vieron llegar al resto del grupo, casi al mismo tiempo.

-¡Vamos, algo malo está pasando en el bosque de Kadic, lo presiento!- dijo una alarmada Yumi, mientras corría, casi sin detenerse, al mismo.

El resto se disponía a seguirla, cuando vieron aparecer a Lady Bug y Chat Noir. El grupo les miró con sorpresa, les recordaba a sus alter ego de aquel mundo paralelo donde la gran mayoría de ellos eran mutantes.

-¡Vosotros debéis ser los amigos de Susan los... los...!- comenzó a hablar Chat Noir. Su compañera negó, rodando los ojos.

-Vuestra amiga, Susan, nos ayudó a salvar Paris de una posible destrucción provocada por unos alienigenas, nos habló de vosotros, los guardianes, y nos contó lo que habeis hecho- les explicó la chica.

-Aunque de una manera muy poco ortodoxa- añadió Chat, a lo que Patrick carraspeó- Os dio un cabezazo y os pasó sus recuerdos directamente a vuestras mentes, ¿verdad?- preguntó, a lo que los dos héroes asintieron. Precisamente eso había hecho Susan con el chico una vez para un examen que el chico no se había preparado del todo bien.

Estos les contaron al grupo su historia, aunque por la insistencia de Yumi, que cada vez estaba más agobiada, lo hicieron a la vez que corrían por el bosque. En muy poco tiempo llegaron a la Ermita, aunque para no perder tiempo Ulrich y Sam cargaron, respectivamente, a Chat y a Lady Bug.

Al llegar, pudieron ver como Susan, Sissi, Asmae y Odd entraban corriendo a la misma, y decidieron hacer lo mismo. Nada más entrar, vieron la sala de torturas donde había estado atada Atenea, y un montón de sangre en el suelo. Precisamente la reina estaba tirada sobre un charco de su propio fluido vital. Rápidamente corrieron hacia ella, y Yumi se colocó encima, con la mano en su frente, y se rodeó de su energía verde.

-Ya es tarde- oyeron decir a una voz. Todos se giraron, y Noelia no pudo evitar gruñir a su dueño. Seriel se acercó despacio, con rostro impertérrito- Ha muerto ya- dijo, simplemente.

Precisamente Percy tuvo que agarrar a Noelia para que no se lanzara sobre el ángel, que se colocó al lado de la ventana.

-¡¿Nos vas a explicar de una vez que coño pasa?!- gritó una alterada Aelita, mientras se acercaba amenazante hacia Seriel- Sabemos que estuviste en la sala de juntas justo después de que se la llevaran- intervino Herb, serio.

Seriel no se movió de su sitio- Yo no tengo nada que ver con su desaparición- dijo, mientras miraba el exterior por la ventana.

Nicolas gruño, iba a hablar pero Seriel le cortó- Lo que más me preocupa era el demonio que la estaba torturando, normalmente no hacen eso, se limitan a hacer pactos para obtener almas, no torturan a seres humanos vivos- dijo Seriel, dándose la vuelta.

Entonces, señaló una de las mesas- Y todo ese azufre... El demonio que la tenía debía ser poderoso, es normal que os derrotara con facilidad- dijo, mientras pasaba la mano por ella y le mostraba al grupo su dedo.

-¡¿Y que coño hacemos, entonces?!- gritó Asmae- ¡Ha muerto, joder, y no podemos...!- en ese momento recordó la presencia de Jhonny, y le lanzó una mirada suplicante.

El chico bajó la cabeza y se acercó despacio a sus amigas- Yo no sé si...- dijo él, pero la mirada de Asmae era demasiado. El chico se rodeó de su energía, pero no pudo seguir.

-No podéis hacer eso- intervino Seriel- No debéis traerla de nuevo a la vida, más siendo él un novato- dijo el ángel.

Entonces, Asame se acercó peligrosamente al ángel, apretó los puños rabiosa, y aguantó las ganas de atacar a Seriel.

-Dame una buena razón para no hacerlo- gruñó la pelirosa.

Seriel la miró sin mostrar emoción alguna- Los muertos, muertos han de permanecer- dijo el ángel- Si vuelve a este plano, no sólo sufriría por no estar donde debe estar, también probablemente desearía volver a su lugar- advirtió el ángel.

Tras pegar un grito, salió dando un portazo. El grupo se miró entre ellos, y decidieron que era hora de irse. Percy cogió el cuerpo inerte de la reina en brazos, y salieron en silencio de la casa, tras lo cual, volvieron a la dimensión de Jamily, dejando al ángel sólo. Precisamente la hechicera se encontraba sentada bajo el árbol que había cerca de la casa que compartía con Michaelis, cuando les vio aparecer. Se levantó como un resorte al ver como llegaban cargando a Atenea, muerta, en brazos.

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Mientras, el grupo formado por Electra, William, Milly y Marin se encontraba en una delicada situación. Y es que nada más llegar al lugar donde en principio se encontraba la gema, se habían introducido en una nave de carga para explorarla, a petición de la menor de todos. Poco después de entrar, fueron sorprendidos por una mujer, que si bien sacó un arma, no le dio tiempo a usarla pues algo provocó un fuerte temblor en todo el navío, que incluso hizo que se quedaran a oscuras.

-¡¿Que cojones fue eso?!- gritó Electra, mientras se sostenía como podía sobre la pared, una vez que todo había pasado.

-La estrella de neutrones ha mandado un haz de energía electromagnética que nos ha dado de lleno. Normalmente contamos con escudos protectores, pero no tuve ni tiempo de activarlos- se quejó la mujer que les acompañaba.

Se palpó el cuerpo, y de un bolsillo sacó una linterna de llavero, que encendió. Sorprendentemente, iluminaba bastante.

-¡Y ahora decidme como habéis entrado!- exigió, llevando la luz de la linterna directamente a la cara de los chicos.

Ninguno llegó a responder, pues por la puerta apareció un nuevo personaje, en este caso, un hombre mayor. De piel también negra, su pelo canoso resaltaba bastante, y sus ojos pardos no pudieron menos que sorprenderse al ver a los adolescentes allí.

-¿Te encuentras bien, Lyra?- preguntó el hombre. La aludida asintió- Bien, ¿la nave ha sufrido muchos daños?- volvió a preguntar.

Lyra se hundió de hombros- No, abuelo- dijo ella. Este suspiró, y miró al grupo- No sé quienes sois ni lo que hacéis aquí, pero vais a ayudar- dijo, tajante.

Todos no pudieron hacer más que asentir ante la orden dada, aunque Marin carraspeó un poco- Si me dice donde está la sala de maquinas y esas cosas, podré repararlas- dijo ella- Soy mecánica- añadió, rápidamente.

El hombre asintió- Pues vosotros ayudad a vuestra amiga, y tu, Lyra, intenta que se pongan a funcionar los ordenadores, al menos los sistemas básicos de sostenimiento vital funcionan- ordenó, mientras salía de la sala.

Esta suspiró, y se dispuso a cumplir el pedido de su abuelo, algo que los guardianes también hicieron. Aquel hombre parecía un general, a Marin le recordaba a su propio abuelo.

-¿Y donde estará la sala de maquinas?- se preguntó Milly, mientras andaban por el pasillo. No eran pasillos especialmente amplios, un hombre adulto pasaba bien, pero no podían ir dos uno al lado del otro.

Una mínima iluminación desde el suelo era lo único que permitía ver por donde se iba. William, gracias a su visión nocturna, sabía perfectamente por donde pisaba, más no por donde iba, y dieron un par de vueltas hasta ubicar el sitio al que debían ir. Una vez que lo encontraron, entraron a la estancia. Nada más abrir la puerta usando el destornillador sónico de Marin, una fuerte humareda les recibió. Cuando esta se disipó, se encontraron con varias de las maquinas que formaban el motor de la nave echando humo, pero al menos no veían un fuego.

-Will, ¿ves algún monitor?- preguntó Marin, mientras intentaba alejar el humo con la mano. Este asintió, y señaló en una dirección- Al fondo, junto a un ventanal- les indicó.

Siguieron la señal del chico, y llegaron, no sin tropiezos, hasta el terminal. Marin rápidamente empezó a hacer su trabajo, mientras el resto sólo observaba como la información iba y venía. Menos Milly, que sólo se dedicaba a mirar por la ventana hacia el espacio. Estaba maravillada por las vistas, la estrella de neutrones brillaba a lo lejos, y, a su lado y desde su perspectiva muy cerca, el agujero negro expandía su oscuridad por el cosmos. Se preguntaba como algo así podía pasar, por lo poco que ella sabía, aquella extraña unión ni debería existir, pero ahí estaba. Notó entonces algo que hasta entonces pasó desapercibido para todos, y es que al rededor de la estrella, había una enorme cantidad de lo que parecían rocas, probablemente cometas, que giraban en torno al cuerpo celeste. De pronto, uno de ellos se iluminó en un tono cían. La chica se disponía a avisar a sus compañeros, cuando vio como el cometa explotaba y una estela del mismo color de la luz de antes se movía en torno a la estrella. Y, para mayor sorpresa aún, vio como el brillante cuerpo celeste comenzaba a, literalmente, latir.

-Ch-chicos...- murmuró, y antes de que ninguno pudiera responder, la luz volvió a la nave, e inmediatamente una fuerte alarma retumbó por toda la sala.

-¡¿Tenía que zuceder juzto ahora?!- medio gritó Marin, mientras metía frenéticamente cables de vuelta al interior de un cajón que por allí había, con su destornillador sónico en la boca, y con unas ligeras manchas de aceite en las mejillas.

-Creo que deberíamos salir de aquí cuanto antes- murmuró Electra, mientras abría un portal, pero Marin la agarró del brazo, y, con un gesto serio, negó.

-Esa estrella está a punto de entrar en fase crítica, y eso es MUY malo- dijo, recalcando mucho el "muy"- Es un proceso totalmente inevitable, así que debemos sacar a la nave de aquí, estamos demasiado cerca- dijo, mientras abría la puerta y salía corriendo por los pasillos.

Los otros tres se miraron entre ellos, cuando una de las gemelas se ponía así, era mejor hacerles caso, sobretodo teniendo en cuenta que ellas sabía bastante más que cualquiera de ellos. La siguieron por los corredores de la nave hasta que llegaron a la sala de mandos, el mismo sitio donde conocieron a Lyra y a su abuelo. Precisamente vieron a los otros tres ya hablando entre ellos, y, por supuesto, a la dama del tiempo dando ordenes y con las manos en los mandos del navío espacial.

-Los motores ya deberían permitirnos meternos en el hiper-espacio, y espero que así sea- comentó Marin, mientras sus dedos bailaban por el teclado adjunto a donde estaba sentada.

Justo cuando se disponía a poner en movimiento el aparato, se notó una fuerte explosión. Marin rápidamente salió corriendo por la puerta, y desapareció de la vista de todos. Apareció apenas un segundo después en el exterior, y contempló lo que más temía, y es que la estrella había pasado de ser color blanco nuclear a ser de color cian, y también pudo ver como una fuerte corriente se dirigía hacia ellos. Rápidamente, ella elevó su energía y rodeó a la nave y a si misma con su energía. La ola de electromagnetismo les alcanzó en apenas unos minutos, y les golpeó con una violencia inusitada. La chica aguantó el golpe estoicamente, hasta que todo pasó. Sabía de sobra que de no ser por sus poderes habría muerto, incluso teniendo sólo la gema, sólo gracias al entrenamiento había aguantado aquello, y sin daños.

-A Milly le va a encantar eso...- dijo ella, mientras observaba como la estrella de neutrones se transformaba en una de un tipo muy especial, una que sólo podía estar en el espacio profundo, sin nada al rededor de ella, de antimateria (1)

Se teletransportó de vuelta a la nave, y volvió a la sala de mando- Ya está todo solucionado- dijo, mientras entraba a la sala.

-¿Cómo lo hiciste?- preguntó el abuelo de Lyra, mientras se cruzaba de brazos- Gracias, por cierto, nos hubiera matado esa explosión magnética- dijo él.

Marin asintió- Digamos que podemos hacer cosas sorprendentes- dijo la chica- Es largo de explicar- siguió la chica.

Y después, silencio. El hombre decidió volver a su puesto, y logró meter a la nave en el hiper-espacio, justo como dijo Marin. Lyra les agradeció con un gesto la ayuda, y decidieron marcharse de allí. Marin teletransportó al resto fuera, al espacio, y vieron como la nave se alejaba a toda velocidad de ellos.

-¿Y ahora que hacemos?- preguntaron, ya con sus energías recubriendo sus cuerpos, siendo Milly protegida por el poder de Electra.

-Noto la energía de la estrella de anti materia, siento que debería ir allí- dijo la peliroja. Marin suspiró, le tocaría de nuevo tener que llevar a un compañero a las cercanías del peligro.

La tomó del brazo, la protegió con su energía, y se fueron acercando a velocidad de la luz a la estrella. Pero conforme se acercaban, vieron como un destello de luz color cian salía de la estrella. Esta era bastante más grande neutrones, y emitía un brillo muy superior, incluso tenía llamaradas saliendo desde la superficie. Era como si un nuevo sol hubiera nacido.

-Los átomos se han invertido, y la compresión ha disminuido lo suficiente para que la estrella haya crecido al tamaño que tiene ahora- explicó Marin, ante la cara de asombro de la menor.

Conforme se acercaban, notaron que un resplandor cian se acercaba hacia ellos. La mator no sabía muy bien que era, desde luego no provenía de la estrella pues ella lo hubiera notado. Cuando aquel haz se encontraba a escasos cinco metros, se dieron cuenta de que se trataba de la gema. La dama del tiempo maldijo por lo bajo, esperaba que no fuera a pasar lo mismo que con la de Hiroky. La gema paró justo delante de la peliroja, que alargó la mano cuando la tuvo al alcance. En cuanto la tocó, la gema se colocó en su ante brazo, pero no se activó, situación que sorprendió a ambas.

-Creo que quiere que vaya a la estrella- murmuró Milly, tras unos segundos de silencio- Es como si me hablara...- dijo la peliroja, mirando a la mayor.

Esta suspiró, eso era nuevo, pero, como la anterior vez, era bastante extraño. Era muy común que el nuevo guardián tuviera corazonadas de este estilo, predicciones que siempre se cumplían, y en este caso no tenía pinta de ser diferente, así que harían caso de las palabras de Milly, y se dirigieron a velocidad de la luz a la estrella.

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En cuanto llegaron a la dimensión de la hechicera, los guardianes vieron como Jamily se acercaba a ellos corriendo y tomaba el cuerpo de Atenea en brazos. Con un gesto, les indicó que la siguieran hacia la casa, pero en lugar de entrar, la rodearon y llegaron a un huerto cercano donde había cultivado todo tipo de plantas. Al lado de los cultivos, había un mausoleo que había pasado desapercibido para todos, y eso que se habían fijado en toda la zona. Supusieron que sería cosa de la maga. Era grande, de mármol blanco bien tallado, con dos guardias tallados en las puertas a modo de protectores y unas ventanas que dejaban penetrar la luz del sol. El interior era sobrio, había aproximadamente una veintena de nichos, todos bien cuidados y limpios, con los nombres de sus dueños tallados en cincel, probablemente por Jamily. Abrió uno que no tenía nombre, y depositó el cuerpo de Atenea en él con sumo cuidado.

-¿Que le pasó?- preguntó, con curiosa calma teniendo en cuenta la relación de amistad que ambas compartían.

Sería Aelita la que contestara- Fue un demonio, demasiado poderoso hasta para Asmae, no pudimos hacer nada- murmuró, con un nudo en la garganta.

Jamily asintió, e invitó al resto a salir de allí, sólo se quedaron dentro las hijas menores de Atenea- ¿Asmeya lo sabe?- preguntó.

Ambas negaron, apenas habían tenido tiempo de hacer nada, su primera reacción fue ir allí- Bien, ¿los que están en la misión están bien?- volvió a preguntar.

Por toda respuesta, las dos chicas solo supieron asentir. La muerte de su madre las había dejado mudas. La morena suspiró, sería duro.

-Sé que es duro, pero debéis estar firmes, sois las más poderosas y NO debéis derrumbaros por el bien de todos, ¿de acuerdo?- dijo. Como ninguna respondió, volvió a formular la pregunta- ¿De acuerdo?-

Ante el repentino mutismo de ambas adolescentes, Jamily sólo supo suspirar- No me respondáis si no queréis, pero tenéis que sobreponeros- les pidió.

-Tú no acabas de ver a tu madre morir delante tuya...- gruñó una molesta Aelita, con los ojos rojos- Es fácil hablar cuando no lo has vivido- añadió Asmae.

Notaron ambas un fuerte ardor en las mejillas, y se dieron cuenta de que ahora tenían la mano de la morena grabada en las mejillas en un vivo color rojo. Ni lo vieron venir- ¡Escuchadme!- tronó.

Las adolescentes se pusieron firmes como acto reflejo- ¡Esto que habéis vivido lo he vivido yo una veintena de veces!- gritó, señalando las tumbas- ¡Dejad de llorar como unas niñas, arremangaos, y salid ahí a animar a vuestros hermanos, por que ya no son amigos o novios, son HERMANOS!- volvió a chillar Jamily, agarrándolas con energía de los hombros.

Tras ese último grito, relajó el rostro, y apoyó las cabezas de ambas en sus hombros. No pasó ni cinco segundos y notó como las lagrimas de ambas mojaban su camisa, y ella sólo pudo acariciar su pelo, y decirles suaves palabras a los oídos.

-Os espera la lucha más difícil que podáis imaginar, y no es justo que unos críos vayan a luchar en ella, pero si las gemas os han elegido, tened por seguro que por algo será- dijo suavemente.

-Pronto dará inicio el Apocalipsis, llevaba tiempo con esa idea, pero si lo que decís es verdad, que un demonio mayor ha asesinado ha vuestra madre, es por que algo gordo se aproxima- les explicó.

Ambas lloraron por unos minutos más en los hombros de la hechicera, que las calmó cantando una suave melodía que le enseñaron. Cuando acabó, separó suavemente a ambas, les retiró con el pulgar las pocas lagrimas que les quedaban, y les invitó a salir.

-En cuanto lleguen los que faltan, daremos inicio a la ceremonia- anunció, mientras miraba al resto- Que alguien avise a Asmeya, merece saberlo- pidió, cosa que cumpliría Herb.

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Mientras, Marin observaba como Milly se precipitaba hacia la superficie de la estrella de antimateria. Y es que la peliroja la había convencido de que la dejara hacer cuando se aproximaban al cuerpo celeste, justo como pasó con Hiroky. Sólo que en este caso, la explosión que se podía producir dejaría en ridículo a todas las bombas nucleares de la Tierra estallando a la vez (2), en vez de sólo hacer guardián al horno. Al principio la idea no le gustaba y estuvo cerca de veinte minutos explicando la razón, pero Milly no atendía a razones, sólo quería hacerlo. Y ante la insistencia, cedió, con la condición de que la vigilaría de cerca. Y eso hacía, arrepintiendose cada vez más de su decisión, pero ya poco podía hacer más que protegerla desde lejos. Por su parte, Milly sentía un miedo eufórico, como el que se tiene cuando caes en sensación de vacío en las atracciones de feria, sólo que en ese caso si algo fallaba acabaría muerta y totalmente desintegrada. Logró alcanzar la superficie de la estrella tras una larga caída, caída que fue controlada por la gema de la chica, que si bien no había despertado del todo, ya protegía a su portadora.

-Me esperaba más calor, la verdad...- murmuró la muchacha. Y es que si bien la estrella estaba a una temperatura infernal, estaba fría para lo que uno se hubiera esperado, Milly dio por hecho que era por ser una estrella reciente.

Giro sobre si misma para ver sus al rededores, y rápidamente notó que algo andaba mal. El suelo parecía hundirse e ir hacia el fondo, era como si algo absorbiera, pero lo que más la sorprendió fue que todas las llamas solare iban en la misma dirección, y todas dejaban sus restos en un mismo sentido, que era hacia el agujero negro. Así mismo, ella comenzaba a notar una presión que iba en aumento y una fuerza que la succionaba.

-¿Quieres que salve a la estrella de ser absorbida?- propuso Milly mirando a la gema, creyendo adivinar sus intenciones. Un suave brillo de la misma le confirmó que así era.

Milly entonces pensó en lo que podía hacer para salvar a la estrella. Deseó en aquel momento estar acompañado de Marin para que la guiara, ella de esas cosas no tenía ni idea. Pero de pronto una idea llegó a su mente, como si un conocimiento nuevo le llegara.

-La antimateria anula a la materia...- murmuró- Y el agujero negro es materia, por tanto... Si lanzamos escombros de esta estrella al agujero negro... ¡Se destruiría!- dijo, mientras miraba en dirección al mismo. Por alguna extraña razón, era capaz de verlo sin ningún tipo de problema.

-Ahora el problema es hacer llegar la antimateria que expulsar la estrella a ese lugar...- murmuró.

-En eso yo te puedo ayudar- oyó hablar a una voz. Eso asustó a Milly, era imposible que eso pasara. Pero ahora que recordaba, sus compañeros aseguraban que en momentos dificiles sus gemas les ayudaban, y puede que eso fuera lo que estaba pasando.

-Quid pro cuo, como se suele decir. Estaré encantada de darte mi poder, Milly Solovieff- dijo la gema nuevamente, mientras rodeaba a Milly con su energía color cian. (3)

Cuando esta hubo desaparecido, la peliroja llevaba una armadura idéntica a la de Hiroky, solo que sus colores estaba invertidos, así como la posición de las diferentes ornamentaciones. Era como si la armadura de Hitoky hubiera sido puesta ante un espejo. Como si hubieran puesto unas instrucciones en su mente, Milly supo en seguida que hacer. Elevó su energía, y en sus manos se formó una esfera color cian, que mandó en dirección al suelo. Cuando se produjo el impacto, varias toneladas de material salieron al aire.

-¡Preparate para flipar, Marin!- le gritó Milly, y la aludida no podía menos que sorprenderse. Vio como la menor volaba en dirección a la antimateria que se había desprendido, y, con sus manos recubiertas de su energía, la amoldaba formando con ella una figura parecida a un cohete. Entonces, lo impulsó hacia el agujero negro, que absorbió sin problemas el material. Apenas entraron en contacto, se produjo una violenta explosión que provocó un fuerte estallido y que por poco no manda a volar a Milly, que se sorprendió de la violencia de la misma. Marin se rio mientras ayudaba a ponerse en una posición más cómoda a su amiga, y la miró.

-No estuvo mal, el agujero negro amenazaba con tragarse esa estrella, y me da que sé por que le interesaba a la gema salvar esta estrella y hacerla más brillante, fijate- pidió, mientras señalaba hacia los planteas.

Estos se estaban acercando lentamente, colocándose en unas órbitas más próximas a su estrella, claramente influenciadas por el poder gravitacional del brillante astro. Milly entonces comenzó a comprender.

-En esos planetas puede formarse vida, y con una estrella brillante y calida y sin peligro de un agujero negro, puede formarse sin problemas- dedujo la menor, a lo que tanto Marin como la gema asintieron.

-Es hora de volver, en varios miles de años ya brotará la vida aquí- le explicó Marin, mientras la agarraba de la mano y se teletransportaba junto a William y Electra, que no entendían muy bien lo que acababa de pasar. Entre risas, le explicaron la situación, sin ser conscientes ninguno de lo que había pasado con Atenea.

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Seriel se encontraba en esos momentos en las inmediaciones de la Ermita, aún no se había ido de allí pese a lo que acababa de pasar. Sintió la energía de otro ángel acercarse, y, sin girarse, sabía bien quien era.

-Hola, Tamiel- dijo Seriel, mientras se giraba para encarar al otro ángel. Este tenía mal aspecto, tenía mala cara, tenía una ligera brecha en la ceja y los ojos morados.

-Casi me matan, Seriel- dijo, mientras se apoyaba sobre un árbol- Ya lo noto- dijo este- ¿Esto te lo hizo el demonio que mató a Atenea?- preguntó, mientras se acercaba un poco.

Colocó su palma sobre la herida, y la curó instantáneamente- Si, me temo que sí- dijo Tamiel- Si ha estado yendo a sus anchas, eso quiere decir que llevaba razón en mis sospechas, Seriel- dijo el otro, mientras se levantaba ayudado por este.

Seriel gruñó un poco- Tiene que haber un error... Investigaré más por mi cuenta- dijo, mientras desaparecía.

Tamiel gruñó, su hermano Adiel estaba muerto por intentar evitar que el demonio se llevara a la reina humana pero había fallado. Suspiró, y desapareció de allí, si Seriel no le creía, no sabía muy bien que hacer a partir de ahí.

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(1) Muchos científicos especulan con la posibilidad de que, en el Bing Bang, hubiera exactamente la misma cantidad de materia que de antimateria, pero la existencia de una elimina a la otra. Eso supone que lo que hoy conocemos como universo son los remanentes de materia que quedaron.

(2) Cuando materia y antimateria se juntan, la energía que se libera de la explosión es tan violenta que es casi imposible poder medirla y sucede en apenas milésimas de segundo, por eso la antimateria es el producto más caro del mundo, por que la tecnología necesaria para crearla y mantenerla está al alcance de muy pocos. El máximo tiempo que se logró fueron unos veinte minutos.

(3) Quid pro cuo es una expresión latina que significa algo por algo.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.