Yay! Un amoroso saludo a todas las personillas que comentan en el fic n.n me hacen feliz

ASdsaDS! Actualizo el día que dije y bien eso es muy bueno, comienzo a llevar el ritmo y finalmente escribo más fluidamente los otros capítulos e.é si se han dado cuenta los primeros cinco capítulos más que nada eran como una introducción a toda las serie de eventos que pasará.

Justo ahora comienza un nuevo 'arco' el cual espero les saque una que otra risa y los deje con ganas de más :D

Al fic!


Había aprendido muchas cosas en lo que iba del último mes, entre ellas cinco cosas que eran habituales en mi vida desde la llegada de Sebastián, cinco cosas que eran un tedioso hábito del día al día en el demonio, simplemente me sacaban de quicio.

En primera y como olvidarlo, su eterna sonrisa… esa que podía causarte un escalofrió o hacerte temblar como gelatina, si bien era el rasgo más característico de Sebastián también era el que más me sacaba de quicio, ya fuera una sonrisa en burla, una sonrisa sarcástica o una de satisfacción todas me ponían histérica.

En segunda, su adoración por los gatos… era tonto, es tonto que eso me desesperé… si Jess me escuchará diría que son torpes celos, pero eso no es cierto. Es que… más allá de sacarme de quicio me hacía reír como loca. Podía verlo sentado en el sofá del estudio durante horas mientras acariciaba a su par de bolas con pelos murmurando cosas como "Esponjoso" "Suave" y un montón de cursilerías y halagos para el par de mininos… si, eran dos, la peluda gata gris que no era muy grande aún se quedo a vivir en mi casa a final de cuentas. Su obsesión iba desde despilfarrar su paga en juguetes y demás cosas para sus gatos hasta pasar horas y horas en mi laptop buscando imágenes, videos, películas, documentales ¡Todo sobre gatos! Inclusive se estaba convirtiendo en un adicto a las compras en internet ¡Si, en cosas de gatos!

En tercera, era un chantajista… como dije, el demonio despilfarraba su dinero en cosas para gatos, por tanto siempre era detallista conmigo para conseguir más dinero, desde los desayunos en la cama, los baños de burbujas, el café mientras escribía, las sabanas limpias en mi cama y mi montaña de papeles y demás cosas del escritorio perfectamente ordenadas e impecables… encima de eso insistía en lo de mayordomo, en los tratos gentiles como lady, ama y lo que se le venía en gana, al final me rendí… le dije que podía hacer lo que quisiera, que podía ser quien quisiera y fue así como termino haciéndose costumbre que me llegará a llamar mi lady, me dio igual, solo lo hacía cuando estábamos en casa solos, ni siquiera frente a Frank me llamaba así.

En cuarta, estaba pegado a mí como un molesto pero atractivo chicle en mi zapato ¡Si, dije atractivo! Siempre, desde despertarme en las mañanas, darme el desayuno y mientras me sentaba en el estudio a trabajar… todo el maldito tiempo se mantenía a mi lado, el único espacio que me dejaba para respirar era el baño, mi habitación y la sala de música… esos eran mis espacios totalmente libres de él.

En quinta y la que sin duda era la razón de mis ataques de histeria y mi incesante deseo de ahorcar a Jessica. Su seducción, desde el día en que conocimos a Claude sus intentos por seducirme se habían multiplicado como una sepa de virus de la gripe, además como aquel día no tuve cabeza para decir palabra frente a Jessica frente a ella fingimos ser una pareja feliz ¡DEMONIOS! Y eso no era todo, inclusive frente a Frank quien no paraba de alagar mis gustos ¿Eso era una insinuación de mal gusto o el sujeto se inclinaba por esos lados?

Así como yo había aprendido esas insignificantes cosas sobre él, aún no sabía nada sobre lo que hice estando ebria… había pasado un mes y seguía sin saber nada. Solo tenía en claro cinco cosas, me acabe una botella de vino y rompí otras dos, que parloteé sobre mi madre y mi verdadera madre, dije algo sobre Richard, arrojé mi anillo de compromiso al jardín y besé a Sebastián… see, eso era lo que vagamente podía recordar ¿Quién me iba a asegurar que no pasó nada más o que dije cosas que no debí decir?

Hablando de eso tenía la vaga impresión de que el demonio comenzaba a conocerme tan bien como Jessica, enserio, se sabía mis cosas favoritas, mis gustos y lo que me ponía histérica… cabe decir que él era la mayor de mis razones para ponerme histérica. Pero luego estaban mis conocimientos inexistentes sobre el, no negaré que mi curiosidad por saber más sobre el demonio era inmensa, lo único que sabía era su obsesión por los gatos, que aborrecía a Claude Faustus más que el mal humor de Jess, su gusto por los autos y por conducir, le agradaba mucho sentarse a ver televisión por todo el día, escuchar música y fastidiarme... pero eso era todo, yo era una completa ignorante.

Dejando de hablar de Sebastián durante el último mes también habían sucedido un par de cosas que me estaban volviendo loca.

El plan de Jess por hacerme responsable (No, todos sabemos que lo hace para que yo sea miserable), bueno el plan de Jess consistía en presionarme para poder organizarme y hacerme responsable.

Antes del accidente en Nueva York yo trabajaba en la editorial haciendo mi propio trabajo de edición y adaptación de mis libros… Jessica se llevaba el trabajo simple como organizar mi trabajo y hacer las cosas necesarias para que me publicaran. Sin embargo pasó lo que pasó y Jess me dijo que era mejor que descansará de todo eso por un tiempo, me relajara y trabajara un poco en los libros de una manera más tranquila.

Como desde entonces habían pasado ya dos meses ¡Si, dos meses desde que conocí a Sebastián! Me ordenó que tenía que conseguirme un trabajo de medio tiempo mientras ella se encargaba de todo lo referente a la editorial… su plan era brillante, me conocía mejor que nadie y sabía que ante la presión del trabajo escaparía al papel para desahogar todo lo que había dentro de mí, así mismo le quitaría lo aburrido a mi rutina y podría conseguirme un trabajo como columnista en el periódico de Bridgeport para adquirir más experiencia y referencias que podían beneficiarme en mi carrera como escritora. Maldita genio, estaba funcionando… pero eso solo significo que pasará más tiempo en juntas y reuniones en la editorial, eso consecuentemente significaba… ¡Más tiempo con el escalofriante Claude! ¡Más escenas de Sebastián! ¡Más histeria! ¡Más curiosidad por saber sobre mi asistente!

Eso redujo mi tiempo libre… me sentía presionada pero mis ideas volaban y escribía más que antes, eso reducía más mi tiempo, encima el asesino de Susan Connors volvió a atacar lo que derrumbo mis teorías y en mi escaso tiempo libre Sebastián y yo nos dedicábamos a la investigación sobre los asesinatos que ya eran tres.

Con todo eso encima mi tiempo y dedicación a cumplir con mis verdaderos objetivos era nulo, no había ningún progreso en cuanto a Richard y mi secuestro… seguía en ceros y mi única esperanza era difusa, solo la pequeña marca borrosa detrás del cadáver de Susan Connors podía estar relacionado, pero fuera de eso no tenía nada. Nada.

Había iniciado Junio, con el la onda de calor azotó el verde valle de Weston y estábamos a más de 39 grados centígrados. Era viernes más o menos a las dos de la tarde y regresaba del trabajo de medio tiempo en Sue's bookstore una librería pequeña en el centro de Weston Valley, yo era la cajera.

Estacioné el mercedes frente a la entrada de la casa, Frank se lo llevó para meterlo en el garaje y subí a rastras los tres escaloncitos de la entrada ¡Estaba hecha polvo!

Sebastián me abrió la puerta con una gran sonrisa y un bienvenida mi lady, tomó mi bolso y me dirigí a la sala de estar del lado de la cocina. Me tumbé en el sillón y prendí el televisor… creo que era un programa de concursos, no sé le cambie inmediatamente y fingí ponerle atención a una película dramática. Mi mente deambuló sobre lo que estaba escribiendo.

— ¿Tuvo un día pesado en el trabajo?—, dijo Sebastián dándome un gran vaso de limonada fría ¡Gracias!

Asentí bebiéndome de un sorbo el contenido del vaso y revisé mi celular solo para… solo por revisar.

Ah, se me había olvidado, estaba tan machacada que al ver la bandeja de mensajes me sobresalté… desde hace un mes había recibido otros dos mensajes.

El primero me mostraba una foto de mi anillo de compromiso y estremecí al ver la oración "¿Esto es tuyo?" ese mensaje lo recibí al día siguiente de la reunión en la editorial,el siguiente mensaje era una foto mía un tanto borrosa mientras entraba a mi habitación con la frase "Sé que me tienes miedo" este lo había recibido tres días después del último. Me compraría otro celular mañana mismo, estaba aterrada era verdad y el anillo de Richard no apareció por ninguna parte… a veces mi ansiedad se esfumaba cuando estaba fuera de casa, sabía que quien o lo que fuera que hacía eso estaba dentro de mi casa.

Apagué el aparato y lo deje en la mesa… solo de esa forma me relajé un poquito.

— ¿Tengo algún recado o mensaje?—, le pregunté a Sebastián, parece que esperaba mi pregunta y apretó un botón del teléfono de la casa.

Usted tiene ocho mensajes nuevos…

¿Por qué pregunté eso? Me dieron ganas de pegarme un tiro, sabía perfectamente bien de quien eran esos mensajes… mi madre.

Samantha ¿Por qué no me contestas? Llámame, hija por favor necesito hablar contigo la voz de mi madre se escuchaba enfadada, yo me enfadé y a la vez me tranquilicé ¡Que bueno que Sebastián no le contestó el teléfono!

Samantha ¿Por qué no te dignas en hablarle a tú madre? ¡Hace un año que no me hablas ni en Navidad! ¡No te e visto desde que te fuiste de casa! Háblame Sebastián enarcó una ceja entretenido y yo fingí demencia mientras la peluda gata gris a la que llame Sue se sentaba a mi lado.

Sam… sé que quizás sigas un poco molesta conmigo, pero, ya es suficiente ¡Contéstame el teléfono!

Acaricie a Sue… ella y yo nos agradábamos, no como la mugrosa gata negra de Sebastián.

¡Samantha Carson! ¡Contéstame el teléfono de una bendita vez! ese fue un grito histérico… fruncí el ceño, había hecho enojar a mi madre.

¿No piensas hablarme? Isabel me contó que te habías mudado de tu departamentucho en Bridgeport ¿Tan poca confianza le tienes a tú madre? intenté juguetear con Sue, pero ella y sus ojos amarillos se reusaron a seguirme el juego.

Llámame en cuanto se te de la gana

Me levanté del sofá y me serví más limonada, me saqué los zapatos y me senté en el sofá con las piernas cruzadas.

¡Ya me harte de tus berrinches infantiles! ¡Soy tú madre y tienes que contestarme el teléfono!

Ese último mensaje fue gritado.

Tú hermana me a dicho que estas trabajando, te hablaré más al rato ¡Espero y me contestes!

—Bórralos—, ordené y Sebastián obedeció sin decir nada, se notaba que empezaría a bombardearme con preguntas… toda la semana recibí mensajes del mismo tipo. Toda la semana los borré y no le hablé a mi madre.

Me masajeé la frente, ya tenía suficiente con el trabajo, con Sebastián y con el violador de la sala de juntas ¡No estaba para soportar a mi madre!

— ¿Por qué no le habla a su madre?—, preguntó el demonio tomando a Sue en brazos y se sentó en el sofá conmigo.

Lo fulminé con la mirada y le quité a la gata de los brazos mientras corría a mi habitación.

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Casi las seis y el sol aun ardía en el cielo de Weston Valley.

Sue era toda una diva, se recostaba como si posará para la cámara y amaba que le tomará fotos, ella había nacido para las cámaras y el alimento fino. Era mi compañera peluda en las calurosas tardes en Weston Valley, nos sentábamos en las sillas reclinables frente a la piscina bajo la sombra de un par de sombrillas, me había puesto un traje de baño, un bikini de estampado a rayas negras y moradas y unos lentes del sol, mi cabello estaba revuelto un poco húmedo y estaba tomándome un vaso de coca cola con mucho hielo… estábamos en el paraíso.

Sue se lamió la pata con su gesto y mirada elegante, como toda una diva, se estiró y se sentó en la silla mientras giraba la cabeza para mirarme, le di un sorbo a la coca cola y crucé las piernas, Frank pasó con una toalla secándose el cabello… le había dicho que podía usar la piscina cuando quisiera y hace menos de un minuto practicaba clavados.

—Tenga un buen día jefa—, dijo Frank guiñándome un ojo.

—Tú también Frank—, murmuré quitándome los lentes de sol.

Él se encogió de hombros y desapareció por la puerta de la cocina.

Sue movió las orejas y maulló quedamente.

Entonces Sebastián llegó con el teléfono en la mano y una sonrisa que arruinó la tarde. Me pasó el teléfono antes de que pudiera decir algo y Sue salió disparada al jardín.

— ¡Samantha!—, la voz de mi madre al teléfono me dejó sorda por segundos… ¡Voy a matarte Sebastián!

El muy cínico se sentó en la silla reclinable en la que Sue estaba hace segundos.

—Mamá…—, dije con desgano.

Sebastián río por lo bajo.

— ¿Mamá? ¿Eso es todo lo que me dirás? Ni un como estas, o ¡Ah que bueno es escucharte mamá! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¡¿Por qué no me contestabas el teléfono?! ¡¿Por qué no me dijiste que te habías mudado?! ¡¿A dónde te mudaste?! ¡¿Cómo es eso de que tienes trabajo?! ¡¿Quién me contestó el teléfono?! ¡¿Es tu novio?! ¡¿Vives con alguien?! ¡¿Te acostaste con ese hombre?! ¡¿Se van a casar o qué?! ¡¿Por qué no me dices nada?!

— ¡Mamá déjame hablar!—, grité desesperada ante su lluvia de preguntas, Sebastián me miraba tan divertido como si estuviese viendo una película.

¿Estás gritándome?— dijo ofendida.

—No, no estoy gritándote solo te pedí que no hicieras más preguntas—, murmuré intentando tranquilizarme ¡ME LAS PAGARÁS SEBASTIÁN!

¡Entonces responde a lo que te pregunté!— gritó.

—Lo siento por no contestarte, estaba en el trabajo—, contesté dos preguntas… me faltaban nueve más… ¡Genial!

Ah, me parece bien que alfin te hayas conseguido un trabajo ¡Eso de escribir no es un trabajo que digamos! ¿En qué trabajas?—, rechiné los dientes ¡¿Entonces si eso no era un trabajo que era lo que pagaba mi casa y mi auto?!

—Escribo una columna para el periódico, con todo y oficina mamá—, farfulle intentando ser cortés.

— ¿Enserio? Jamás e leído tu columna… supongo que no a de ser mucho—, ¡Quiero estrangular a esta mujer!

— ¿Por qué me hablas por teléfono, te diste cuenta de que tienes más hijos además de Isabel?—, dije con molestia, el demonio ensanchó su sonrisa.

Eh… no te enojes hija, pues quería pedirte algo…— ¡Con que era eso, como no lo pensé!—… mmm no me as contestado quien era el hombre que me contestó— ¡Eso! Cámbiame el tema…

Como no contesté comenzó a hablar como perico sobre lo que hizo en la semana…hizo hipótesis sobre quien era el que le había contestado el teléfono, de lo varonil que se escuchaba, que ojala y fuera tan apuesto como se escuchaba, ojala y me casará por fin… el punto era que no le estaba poniendo mucha atención decía si a todo lo que ella decía y preguntaba, la gata de Sebastián se me trepo y casi me tira el teléfono, en mi intento por agarrarlo apreté el altavoz.

Bueno espero que vengas el domingo a la reunión familiar ¡Espero vengas con tu novio! ¡Adiós cariño! ¡Te veo en la casa este domingo! ¡No llegues tarde!— Me colgó.

— ¡¿PERO QUÉ ACABO DE HACER?!— grité a los cuatro vientos y le arrojé el teléfono al torpe Sebastián.

—Nos han invitado a una reunión familiar este domingo, eso pasó—, dijo Sebastián.

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Amo a los gatos! ¿Se nota? Los amo .3. tengo una gata idéntica a Sue y es tan tan hermosa! ejem xDD Agh las madres, jum.. no sé creo que tengo algo en contra de los padres porque siempre de alguna manera algo pasa con ellos.. siempre en todo lo que escribo es así, o están muertos, o están divorciados, o solo hay uno o son adoptivos ._. Justo aquí son adoptivos y la verdad ODIO a la madre de Sam.. es como la mía pero... ahh.. es como la mía ¬¬U En fin este capitulo es algo corto...

Ahahaha tengo malvados planes para esto hehehe y acá entre nos, el spoiler es: rojo.

Ahahaha... actualizó el Viernes si no hay ningún inconveniente o padre a la vista (?) y si me entran muchisimas ganas puede que actualice hoy mismo xDD hehehe dejen review! entre más reviews menos tardaré en actualizar e.é That's the trait people! So, it's ok?

Se les quiere mucho! Sam se fue!