Yay! Emm... mañana Viernes no podré actualizar... de hecho durante la semana que viene no podré subir capítulos nuevos e_é

Resulta que el 14 tengo un examen y pues tengo que estudiar y eso.. la verdad estoy preparada pero se trata de una de mis nemesis: la historia. La única secuencia de hechos que cabe en mi cabeza y me sé de memoria es sobre los escritos así que... tengo que estudiar e.é es un examen importante y tengo que sacarlo con mínimo un ocho lo que realmente no me es muy difícil porque acá entre nos hay algo raro pero fenomenal a la hora de hacer exámenes y pues aunque la mayor parte del tiempo me va bien mi padre a dicho que debo tomarme las cosas más seriamente y de eso depende mi regalo de Navidad ¬¬ la verdad no, la verdad de eso depende si entro a la preparatoria o no b-but well el asunto era que no podré actualizar al semana que bien y por eso estoy aquí ._.

Ahahaha en cuanto a la historia.. es un si (¿Un si para qué?) P-para la cosa del novio y la madre (Se más clara) también es un si para la cosa roja ;3; le amo y le odio de una manera muy infantil xD También es un si para la sangre hehehe será toda una desgracia con manos y sin una pata ._. supongo que ese es todo el spoiler ah.. y hay una otra cosa por ahí que es muy buena para dejar volar la imaginación junto a Sebby pero también dará uno que otro paro cardíaco ewé

Al fic gente! :D


Reunión familiar, la palabra más aterradora e indeseable que quería escuchar después de una agobiante semana. Si seguía a este ritmo me volvería loca. La razón número uno de permanecer al borde del colapso tenía nombre y apellido.

—Tengan buen viaje—, dijo Frank alegremente en la puerta de mi casa.

—Claro que si ¿Verdad cariño?—, dijo el demonio abrazándome por la cintura.

¡VOY A ASESINARLO!

—Si, si, no sabes que alegría me da viajar contigo—, mascullé con una sonrisa falsa — ¿Podemos irnos ya, cariño?

—Ah, debe de ser tan emocionante conocer a los suegros ¿No lo crees Sebastián? Conociendo a la señorita Carson deben de ser personas educadas y muy interesantes… su madre en especial—, dijo Frank tan feliz como le era posible.

¡VOY A ASESINAR A FRANK PRIMERO!

—Será muy interesante…—, dijo Sebastián con un tono ligeramente burlesco y aun sosteniéndome de la cintura nos dirigimos al mercedes.

Yo hervía de furia.

En cuanto nos subimos al auto el maldito demonio soltó una pequeña risilla y me sonrió.

— ¡Una vez esto termine te quitaré el sueldo!—, gritoneé apretando el volante.

Encendí el auto pero antes de arrancar encontré a centímetros de mi rostro los labios de Sebastián.

— ¡¿Pero que de…?!—, balbuceé roja hasta las orejas, cerré los ojos y trague grueso… mi pecho iba a mil por hora y podía sentir la respiración de Sebastián en mi cuello… ¿Acaso pensaba bes…? ¡Regresa a la tierra Samantha!

Un pequeño clic me enervó hasta el colapso.

—Debe de recordar abrochar su cinturón antes de salir de casa, podríamos sufrir un accidente—, susurró con voz tersa.

Cuando abrí los ojos él estaba como si nada en su asiento abrochándose el cinturón.

Estrellé la cabeza contra el volante dejando salir todo el aire de mis pulmones… ¡¿Cómo diablos pude llegar a pensar que iba a besarme?! ¡Tonta! ¡Tonta! ¡Estas comprometida recuérdalo! ¡Él es un demonio recuérdalo! ¡PERO YO LO BESE LA OTRA NOCHE RECUERDALO!

— ¿Sucede algo?—, preguntó el muy cínico con un tono inocente.

—No, no, la próxima vez no vuelvas a hacer eso… solo dime y lo haré yo misma—, murmure recobrando la compostura y así arranqué el auto.

Serían las tres horas más largas de toda mi vida…

.

Yo no esperaba una cálida bienvenida, tenía por demás claro que no habría tal bienvenida, en su lugar yo no estaba ni preparada para salir del auto. El viaje había sido inusualmente tranquilo… Sebastián no había hablado más que para preguntar a donde íbamos y si me parecía bien el modelo de auto que vio por internet… en parte se lo agradecía enormemente pero que el fuera tan callado solo me hacía pensar que tramaba algo, si, algo como lo del cinturón ¡ME ESTOY VOLVIENDO LOCA!

— ¿Acaso a conducido tres horas en vano?—, preguntó Sebastián quien permanecía inmóvil en su asiento.

No respondí, me encogí de hombros aferrada al volante sin ver ningún punto en especial, la gran casa de mis padres se alzaba del otro lado de la acera.

—Todo saldrá bien, lo ha planeado desde el inicio hasta el final y está acompañada de un demonio, nada en este u en el otro mundo es peor que yo—, dijo altaneramente y volvió a acercarse como cuando el cinturón.

—Eso me alivia, no sabes cuanto—, dije con sarcasmo—, tú no conoces a esa mujer—, dije enfadada, casi paso por alto la proximidad de Sebastián.

-—No será difícil, un par de sonrisas y su madre será igual que cualquier otra persona—, dijo con un tono mordaz, no supe si tomármelo como una amenaza o soltarme a reír.

—No sabes lo que te espera—, rebatí de la misma manera—, mi madre es peor que cualquier demonio, te comerán vivo—.

—Ah, no lo creo… me llevaré de maravilla con los suegros, ya lo verá mi lady—, me sonrió y me eché a reír.

¡OJALA Y LO DESTAZEN!

Tan rápido como pude abrí la puerta y me escurrí de entre los brazos de Sebastián, quizá visitar a mi madre no sería tan malo después de todo, quizá era mi mejor oportunidad para cobrarme todas las que el demonio me debía, si, o quizás este podía ser el peor día de mi vida.

En cuanto bajé del auto una figura al otro lado de la acera se removió entre la ventana de la casa. Di media vuelta de regreso al mercedes.

—No sea infantil—, reprocho Sebastián tomándome de un brazo—, si quiere irse deme la orden y nos iremos—.

Escuché una puerta abrirse ¡Mi madre nos estaba espiando! ¡Genial!

—No, no nos vamos a ir—, aspiré hondo— tienes razón, es solo una persona, no me dirá que hacer... ya no tiene control sobre mi, no tengo porque preocuparme de lo que ella me diga ¡Al demonio con lo que piense de mí!—.

Si, era cierto, mi temor era toparme con las criticas y reproches de mi madre… ella siempre había querido que yo siguiera su plan de vida para mí, jamás le gusto que yo escribiera… por eso peleábamos, por eso decidí escribir, yo quería ser libre y permanecer fuera de su control, ella no volvería a decirme que era una mediocre, no lo haría más. Yo no era como Lilian, ni como ella, yo no me había conformado y había logrado lo que quería… no tenía que temer ante mi madre, absolutamente nada.

Sebastián sonrió… me parece gracioso como ese simple gesto termino por calmarme.

— ¿Samantha?—, escuché un grito, efectivamente la mujer pequeñita y bien maquillada era ella, mi madre.

— ¿Lista, querida?—, preguntó el demonio tomándome de la mano.

—Eso creo, impresiónalos, es una orden—, y me aferré a su mano mientras caminábamos a la enorme casa blanca.

Escuché sus tacones pegar contra el piso, se veía bastante cómica pero su semblante me provocaba la misma sensación de cuando era adolescente, su ceño siempre fruncido ya tenía unas arrugas bien ocultas por el maquillaje que hacía que se viera pálida, su cara salpicada de pecas se veía casi limpia, su nariz respingada y sus pómulos altos, esbelta y bien conservada para una mujer de su edad con los 47 encima, mirada fría de color almendra y los labios pintados de color fucsia, llevaba una elegante blusa blanca con hombreras y holanes además del prominente escote que me provocó ganas de huir, muy anticuada para ella, una falda lisa de corte hasta las rodillas y unas sandalias de tacón de color blanco. El cabello que se peino y traía un corte moderno encima del tinte pelirrojo con algunas mechas en un tono ligeramente más obscuro. Debo decir que aún era guapa, que la pensión de mi padre se había ido en una cirugía para aumentarle y afirmarle el busto, el trasero y en una liposucción. Llevaba una manicura perfecta y uñas postizas de al menos tres centímetros adornadas con pedrería, sus pendientes favoritos, un collar de perlas, varias pulseras y un anillo que se le veía algo tosco con una enorme piedra rubí de bisutería. Era al menos unos cinco centímetros más baja que yo pero gracias a los tacones quedaba a mi estatura.

Me encogí cuando estuvimos al marco de la puerta, yo quizá era muy insignificante para su gusto, aunque Sebastián había sacado lo mejor de mi armario para la ocasión parece que mi madre no estaba conforme con mis zapatos planos de color crema y el vestido fresco de un color naranja tenue y opaco que me llegaba un poco sobre las rodillas, sin mangas, con el tatuaje al descubierto y con un buen escote más para mi gusto, para mi yo me veía bien para mi madre…

—Creí que jamás llegarías—, dijo secamente abriéndonos la puerta de blanca madera—… veo que aún no sabes como vestir bien—. Cuando dijo esto último creí que me mataría cuando fijo su vista en la marca del contrato.

Primer strike.

—Veo que eres tan amable como siempre—, bromeé.

—Pasen por favor—, recitó como si fuese un detective apunto de decir que han asesinado a alguien.

Jamás había estado en esa casa, originalmente vivía con mis padres e Isabel en una ciudad llamada Shirlight distric donde teníamos un pequeño departamento pero al irme yo de casa con tal de que mi madre no se pegará a mi como mosca compré un par de acciones a nombre de mi padre y el adelanto de la casa, sin embargo yo ni la vi.

Era grande, dos pisos, hecha de madera en su totalidad ideal para sobrevivir los crudos inviernos en Appleton Lakes, lo sobresaliente en si era el amplio patio donde los tres enormes y peludos perros de mi padre corrían con libertad, estaba llena con muebles sin duda lujosos y a un estilo muy clásico y conservador, alfombrada hasta el último rincón, con su chimenea en la sala principal y una cocina digna de un chef profesional, mi madre era algo así, trabajó en una cocina toda su vida y justo ahora se abría paso entre los banquetes de boda y comidas para eventos especiales.

Tomamos asiento en un sofá de dos plazas de color beige aún tomados de la mano, estaba tensa, Sebastián lo noto y me miró intentando tranquilizarme, cosa que no funcionó.

Mi madre camino con su paso elegante contoneando las caderas con coquetería… ¿Pero qué demonios? Se metió en la cocina y escuche un par de voces en susurros demasiado altos.

Inmediatamente una figura un tanto regordeta y con la cabeza casi gris en su totalidad se dirigió hasta mí como desesperado, mi padre.

— ¡¿Evangeline por qué no me dijiste que mi hija estaba tan hermosa y grande?!— gritoneo mi padre emocionado y con sus grandes manos me apartó del sofá abrazándome con tanta fuerza que me sacó el air—- ¿Cómo está mi princesa?—, preguntó, pude jurar que estaba llorando—… ¡Yo le dije a tu madre que si vendrías!

— ¡Estas asfixiándola Jerry!— gritoneo mi madre jalando uno de los brazos de mi padre— ¡No seas grosero y regrésasela a su lindo novio!—.

Cuando me soltó tosí intentando recuperar el aliento, aquí vamos…

—Papá también me alegra mucho verte… eh—, giré al sofá algo nerviosa y tomé la mano de Sebastián ¡Tu puedes Sam! ¡Tu puedes!—…él es… es—, se me atoraron las palabras— é-él…

Sebastián sonrió divertido.

¡No pude!

—Soy Sebastián Michaelis, soy el novio de su hija… un placer conocerlos—, dijo poniéndose de pie con una sonrisa amable y un tono caballeroso.

¡¿POR QUÉ DIABLOS ESCUHÉ EL PLAN DE SEBASTIÁN?!

Ah… eso era porque en definitiva no iba a dejar que la cara de mi madre me viera completamente sola... sería menos dura si llevaba compañía y el muy estupido ya le había contestado el teléfono.

Sude frio cuando vi el semblante alegre de mi padre cambiar completamente ¿Era posible que el Jerry que yo conocí fuera así de frio con alguien?

— ¡También es un placer conocer al primer novio que Samantha nos presenta!—, alardeo mi madre rompiendo el pequeñísimo momento de tensión— Encantada, soy Evangeline Simmons y él es mi esposo Jeremías Simmons—, contesto mi madre estrechando la mano de Sebastián, seguida por mi padre que lo miro con mala gana.

—Un gusto Sebastián—, masculló Jerry.

—Jerry querido, podrías traerles un refresco, Samantha se ve algo acalorada—, dijo mi madre autoritariamente, Jerry se vio algo frustrado y camino lentamente a la cocina.

—Pero bien, cuéntenme sobre ustedes ¿Qué ha pasado en todos estos años, que no te has dignado ni en hablarnos a nosotros tus padres tan siquiera por teléfono?—, la voz de mi madre era intimidante sin salirse del contexto amigable por la presencia de mi novio.

Segundo strike.

—Viajamos a Nueva York hace unos meses… la verdad nos conocimos ahí—, comenzó Sebastián.

Espera… ¡¿QUÉ?!

— ¿Verdad, cariño?—, interrogó el demonio ante la mirada dudosa de mi madre.

—Si, así fue, viaje ahí por negocios… digamos que nos conocimos por accidente—, dije de manera rápida ¡¿Pero qué diablos está planeando?!

—Un muy afortunado accidente— su tono meloso me puso histérica y también quería echarme a reír, se me acerco besando mi mejilla— recuerde el plan, no se distraiga— susurró tan bajo que apenas y pude escucharlo.

Mi padre llegó a toda prisa con dos vasos de refresco y se sentó de mi lado rodeándome con un brazo apartándome con brusquedad de Sebastián ¿Es esto a lo que llaman un padre celoso?

Jerry pareció aliviar su tensión y tomo uno de los vasos de refresco.

— ¿Se casarán?—, inquirió mi madre, Jerry tuvo un ataque de tos escupiendo el liquido sobre la mesa de café.

Tercer strike, estoy ponchada.

—¡¿Van a casarse?!-, alegó alterado.

El timbre de la puerta sonó, supongo que el resto de la familia estaba llegando, apenas darían las 11 de la mañana.

— ¡Yo abro!—, canturreó mi madre no sin antes dedicarle una mirada de reproche a Sebastián y luego una muy severa para mi.

—S-será mejor que vayamos a bajar las maletas del auto—, balbuceé aturdida… creí que mi madre había dicho que él era lindo ¿Por qué me vio así?

Me escurrí del agarré de mi padre y sentí a Sebastián tensarse al momento, inmediatamente salió junto conmigo pero antes de cualquier cosa cuando atravesábamos la sala como si fuera una tormenta estuve a punto de caer al suelo.

Un enorme y peludo Golden retriever se abalanzó contra mi lamiéndome el rostro alegremente, termine entre la pared del recibidor y el enorme animal ¡Era más alto que yo! Movía el rabo alegremente y me veía con la ternura propia de un niño.

Entonces descubrí algo, algo que podía ser mi arma secreta y a la vez me haría reír como maniática. Sebastián Michaelis con la mirada y semblantes más aterradores casi arrinconado por un enorme labrador de color chocolate y un fornido Akita que parecían listos para lanzársele encima.

Creo que esa fue también la esperanza de Jerry… si, este sería el peor día de mi existencia, y posiblemente Sebastián lo pasaría mal, muy mal. Al parecer los perros entendían de demonios.

.

—Pero que animales tan desagradables—, masculló Sebastián terminando de tender la cama.

La cama que compartiríamos, el y yo, los dos dentro de una habitación durante dos noches enteras… ¡Si Dios existe debe odiarme! ¡¿Qué diablos tienen en la cabeza mis padres?!

—Yo debería de estar molesta con el perro que arruinó mi vestido—, dije amarrándome el cabello, ese peludo y adorable animal me había dado una muy buena idea, una maravillosa idea y también me había hecho descubrir algo que me ayudaría demasiado ¡Amo a ese animal!

—Ahora se ve mucho mejor—, dijo Sebastián.

Le fulminé con la mirada, quizá me iría mejor con los jeans ajustados y una holgada blusa de delgada tela morada, quizá eso serviría para que no me asediaran con preguntas respecto a la marca.

—Tendremos una parrillada con toda la familia, luego jugaremos billar con mi padre y después veremos una película con mis primos, mañana temprano iremos a montar al lago y posiblemente mi padre quiera pescar contigo, después nos dejarán un rato solos lo que reste del día y para el martes nos iremos después del día de campo, intenta ser menos cariñoso conmigo frente a Jerry pero frente a mi madre se lo más caballeroso que puedas… hay que evitar a Isabel, con eso supongo que viviré—, solté un suspiro al terminar de hablar.

No solo temía a esta reunión por lo incomoda que me hacía sentir mi familia cuando comenzaban a hostigarme y criticarme si no que me hacía recordar, más aún, a Richard… si nada hubiese pasado justo ahora Richard estaría en el lugar del demonio y me sentiría menos presionada.

De por si él ocupaba la mayor parte de mis pensamientos, ahora me sentía abrumada, íbamos a casarnos en Octubre cuando Weston Valley tomaba un color de antaño y las hojas de los arboles se tornaban naranjas, teníamos todo preparado, incluso mi vestido de novia estaba listo, un muy buen amigo mio me ayudó a diseñarlo… Peter, mi cuñado, haría el pastel y Jessica sería la dama de honor… nos iríamos de Luna de miel a una pequeña isla del caribe durante una semana y después viajaríamos juntos a donde fuera que se nos ocurriera… visitaríamos a Lilian.

—Señorita ¿Esta llorando?— escuché decir a Sebastián quien aún me sostenía de los hombros, el ardor de la marca se hizo presente.

—N-no…—, murmuré limpiándome el rostro lo más rápido que pude, me dirigí a mi bolsa tirada en algún lugar del piso y saqué el teléfono nuevo—. Como sea, están esperándonos…

De pronto me encontré acorralada entre la pared y los ojos carmesí de Sebastián… lo estaba haciendo de nuevo ¡Para de una maldita vez!

— ¿Sucede algo de lo que deba enterarme?—, dijo a centímetros de mi cara, no fue como en la mañana… esperaba que hiciera algo como esto de nuevo, si, pero eso no impidió la revolución que mi cuerpo organizó.

—No es muy agradable que me oculte estas cosas señorita—, y siguió acercándose hasta que su nariz rozo la mía, la mirada que Sebastián puso en mi me hizo recordar con un escalofrió a Claude Faustus.

¡Regresa a la tierra! ¡Dile que se detenga! ¡AHORA!

—S-Sebastián…d-detente—, balbuceé— ¡¿Qué diablos te sucede hoy?!—, esta vez no balbuceé pero la voz me tembló… un poco.

— ¿En verdad quiere que pare?—, susurró con una sonrisa acercándose a mi oreja… ¡Demonios!

¡Dile que no! ¡Esto debe de parar ahora!

— ¿Acaso le han comido la lengua, mi lady?— dijo burlón, su aliento en mi oído me hizo las piernas de gelatina… sin embargo algo dentro mi también se estremeció y no fue por nervios, algo me hizo reaccionar.

— ¡Aléjate de mí!—, aquí venía la histeria, debí de sonar muy segura… o debí de sonar como una niña haciendo una rabieta porque no funciono.

Sebastián soltó una risilla pegándose a mi cuello.

— ¿Por qué?—, su tono me hizo estremecer, sus labios rozaron mi cuello, la sensación me resultó familiar… esto esta mal.

— ¡Es una orden!—, refuté firmemente y de inmediato se alejó de mi.

—Como dijo, nos están esperando—, dijo mientras salía de la habitación.

Me tiré lentamente apoyada en la pared ¿Qué fue todo eso?

Respiré hondo… ¿Por qué tener tan cerca a Sebastián me recordaba tanto a Richard? Cuando me di cuenta me caían lágrimas por las mejillas, aunque fuera el más mínimo rose caía en cuenta de mis propios recuerdos… todo, en todo estaba Richard… debo de estar enloqueciendo.

.

.

—Hasta que alfin te dignas en aparecer—, la voz de mi madre era reacia, pero yo lo sería aún más. Me senté en el único espacio vacío en la gran mesa dispuesta en el jardín, a lado de mi novio el que parecía tan incomodo como le era posible.

— ¿Ya saludaste o eres demasiado como para saludar a tu familia?—, dijo mi madre con el entrecejo fruncido y su cirugía de nariz se hacía notoria.

No respondí, gire la cabeza dando un vistazo a las personas a mí alrededor.

Éramos alrededor de doce personas sin contar a Sebastián, a Jerry, a mi madre y a mí.

De mi lado izquierdo tenía a la tía Margaret con sus rizos color zanahoria y risa de lunática, después mi prima la que era dos años menor que yo Annette, el tío Alfred y la tía Marie quienes tenían un taller de autos y su hijo de 26 Robert junto a su novia Stephanie, la abuela Christine y el abuelo George, la tía abuela Emma, la prima Charlotte junto a su esposo Tom y su hijo Eric. Ni un solo rastro de Isabel… estoy más que pérdida.

—Al menos apareció, no como Isabel, seguramente debe de estar encerrada en su casa haciéndole de sirvienta—, farfullo la tía Margaret sirviéndose un vaso de refresco.

—Así debe de ser, con eso de que el bueno para nada de tu yerno jamás está en casa y deja sola a la pobre infeliz cuidando a los niños y a sus hijos mal educados—, dijo la tía Marie.

—Válgame y encima cuidar a los hijos que no son de ella, condenado sea ¿Qué no podía dejárselos a la mamá?—, mi encantadora abuela hizo acto de presencia con su voz casi gritada.

— ¡¿Dónde está tu marido con la comida?!—, gritó el abuelo con su voz tosca y las mejillas coloradas… estaba bebiendo otra vez.

Me encogí en la silla y por error miré a mi madre ¡Estoy perdida!

—Dejemos de hablar de Isabel, ¿Qué hay de ti Samantha? Hace mucho tiempo que no nos vemos, cuando éramos niñas estábamos todo el tiempo juntas—, la sonrisa de la prima Charlotte era tal y como la recordaba, ella había cambiado mucho… para empezar su cabello teñido de rubio, su piel maquillada de un tono muy blanco y los largos aretes que seguramente no eran de oro, los labios saturados de colágeno y pintados de rojo, pestañas postizas, uñas postizas, lentes de contacto de color azul, toda hecha de plástico, lo único real en ella era la enorme piedra de diamante de su sortija, producto de sus caprichos y la chequera rechoncha de Tom.

—Si, cuéntanos—, dijo la dulce Stephanie con entusiasmo, ella era la única que me caía bien y para variar ni era de mi familia…

—Soy escritora, una muy famosa— musite y no hice más que verme las uñas.

Pude ver al demonio curveando los labios sutilmente.

— ¿Enserio?—, alegó la misma Charlotte con incredulidad—… pues yo no he oído tu nombre, No hay ningún Simmons en las librerías—, dijo como si me presumiera sus pechos de silicona.

Sam 0, Charlotte 1

— ¡Ah! ¡¿Qué no lo sabes?!—, gritoneo la tía Margaret— ¡Se desentendió tanto de nosotros en estos años que se cambio el nombre! Ya no es Samantha Simmons ahora se hace llamar Samantha Carson igual a la golfa de su m…

— ¡Miren que buena carne!—, Jerry apareció colocando en la mesa un platón con hamburguesas y salchichas—… todos deben de tener hambre— dijo algo bajo sintiéndose tan o más incomodo que yo.

Todos estuvieron en silencio al menos unos cinco minutos, por un momento me puse nerviosa y puse a mi mente a trabajar en una excusa creíble sobre porque Sebastián no probaba bocado pero para mi alivio y sorpresa lo vi tomando animadamente una hamburguesa con todo… ¡Le daría las gracias pero aún sigo enfadada!

Mi madre no nos quito la vista de encima, tampoco Jerry pero él no me veía a mí… solo se fijaba en las miradas que de vez en cuando mi arrogante asistente me dedicaba, ni se diga de Charlotte ¿Estaría mal decir que mi prima era una trepadora, zorra, arrimada y arrastrada? Coqueteaba descaradamente con el demonio quien en ningún momento se volteo a verla, era desagradable… supondría que Sebastián opinaba lo mismo, creo que a los demonios no les gusta el silicón y el tinte barato. No sé porque la manera en la que mi prima veía a mi mayordomo me provocaba una enorme necesidad de jalarla de los cabellos y estrangularla… ¡¿Cómo se había atrevido a decir que no había visto mis libros?! ¡Será porque la muy ingrata jamás en su vida ha leído un libro!

— Podrías seguir hablando prima, hay que aprovechar estos momentos en familia—, dijo Charlotte llevándose un bocado de ensalada a la boca abriendo los labios de más ¿Estaría mal decir que también era un hocicona?

Charlotte y yo nos aborrecíamos desde el jardín de infantes cuando el tío Nick que en paz descanse se mudo al mismo edificio donde estaba el departamento de mis padres, nuestras peleas iban desde chicles en el cabello hasta juguetes rotos… todo empeoró la última vez que nos vimos, cuando íbamos en secundaria y la muy zorra intento seducir a Lance ¡Ah como la odio!

Sin embargo, Charlotte era como la hija perdida de mi madre, ni yo o Isabel teníamos tan buena relación con mi madre en comparación con Charlotte… y claro como ella tenía mi edad y ya estaba casada y con un hijo era la favorita de la familia.

—Pues aunque tu cerebro no lo comprenda mis libros son los más vendidos en donde sea— dije dejando boquiabierta a Charlotte.

Empate, Sam 1, Charlotte 1

—Tu donde sea debe de ser muy pequeño porque jamás e leído nada sobre ti— intento recomponerse hablando rápido.

—Oh, no creo, yo no escribo dietas o artículos sobre implantes de busto— rebatí con tranquilidad, todos a excepción de mi madre y Charlotte rieron animadamente.

Sam 2, Charlotte 1, madre 1.

Mi madre carraspeo mirándome severamente.

— ¿Qué hay del trabajo? Querida, escribir no es un trabajo de ninguna manera— dijo secamente.

—Claro que lo es mamá

—No, ¿Tienes un horario de trabajo? ¿Una oficina? ¿Prestaciones? ¿Seguro medico? No, si no hay nada eso entonces no es un trabajo, eso de escribir columnas es exactamente lo mismo, no sirve, no es nada productivo… aprende a Charlotte tiene un muy buen empleo como enfermera— dijo mi madre con aire de grandeza.

Me dieron tantas ganas de estrellar mi cabeza contra la mesa.

— ¿Qué hay de ti, Sebastián?—, mi madre ni se molesto en ocultar su interés.

Entonces llegó el momento de tensión, creo que sería útil que repasara una vez más la discusión que tuve con Sebastián el día anterior… no sé como me convenció, no pienso averiguarlo, no me agrada recordarlo.

Aquí vamos, dilo antes de que muera…

—Soy su asistente—, dijo con una sonrisa… eh muerto…


Cha cha chan! ehh... La relación familiar de Sam es casi tan mala como la mía xD por desgracia no tengo una prima ofrecida a la que joder toda la vida... la verdad es que todas mis primas mujeres ya están casadas y solo hay una que es menor pero, bah tiene seis años ._. fuera de ahí todos son hombres y todos son por mucho cuatro años menores que yo así que yo me jodo cuidándolos cuando la familia se 'reúne' fuera de eso está mi primo el gay así que... que linda familia la de Sam xDD Para hacer a alguien tan detestable y esteriotizada como Charlotte no me lo pensé ni un solo segundo ¡Tenia que haber una prima zorra! Solo así mi cabeza y mi alma descansarían en paz xDD en cuanto al resto de la familia siempre , creo yo, en la familia hay una tía chismosa y odiosa.. para desgracia de linda Annette le tocó ser la hija de Margaret. Agh... mis tías y mi madre son de esa forma.. son unas chismosas que les encanta hablar mal de mi.. sobre todo de mi .-. si, me identifico mucho en cuanto a eso.. siempre soy la criticada por ser extraña y escribir ._. Common people I'm diferent and extrange because I don't wanna be a bicth like Charlotte xDD

Yay! Nuevamente menciono a Lance hehehe aquí va la interrogante: ¿Qué va a pasar? ¿Qué opinará Evangeline ante la revelación del 'novio' de su hija? ¿Jerry morirá de un infarto o esto significa la guerra? ¿Sebastián estará en problema so el muy desgraciado se salvara? ¿Qué cara pondrá Sam? ¿Quién diantres es Lance? ¿Cómo y porque parecerá la cosa roja? ¿Frank morira después de todo lo que dijo? ¿Charlotte se recibirá lo que merece? Ahahaha y bien me gusta hacer preguntas xD AMO A FRANK es.. el simpático gordito que siempre mete la pata pero sin él nada sería igual x)

ASdfasdas! dije que no podría actualizar pronto así que.. eh.. creo que subiré el siguiente dentro de una semana o quizá dos ._. encima del examen hay cosas con la familia y mi hermano entra a la escuela y agh.. estaré algo ocupada de cierta forma e_é b-but well! si tengo opción quizá en una escapada hoy mismo pueda adelantar un poco y subir el otro capitulo termina el que no e terminado e_e si no s epuede entonces hasta dentro de una semana ._.

Denme suerte!