Código: Guardianes

Capítulo 87

Aquella misma tarde, en la dimensión donde Jamily vivía, hubo un solemne funeral en honor a Atenea. Todo fue muy sobrio, los guardianes se revistieron con sus resplandecientes armaduras, con sus respectivos cascos bajo el brazo. Por su parte, la morena se vistió con un vestido negro ceñido y botas altas negras, con apenas maquillaje, y su pareja, Michaelis, llevaba sus ropas de gala. Asmeya, la más afectada por la muerte de la mujer, llevaba la misma ropa que llevaba cuando tuvo que huir en la conferencia de jefes de Estado, ni tiempo le había dado de cambiarse por lo alterada que estaba. No pudo parar de llorar desde que se enteró, pues en ningún momento había abandonado la dimensión de la maga, por orden de esta, ya que la vio extremadamente afectada.

-Fue una buena reina, querida por su familia y su pueblo- habló, en un murmullo, Asmeya- Y será un honor seguir sus pasos- dijo, mientras observaba como el féretro se cerraba.

Todo el grupo bajó la cabeza en señal de respeto, inclusive los héroes de París, que si bien no conocían de nada a casi ninguno de ellos, compartían el duelo. Y es casi, pues a la chica de ropa roja le eran muy familiares tanto Jeremy como Patrick, aunque supuso que tan sólo era una coincidencia.

-Rex in pacem- dijo Asmeya, mientras colocaba unas rosas sobre la lapida, cortesía de Yumi, todas ellas de color púrpura.

Si por ella fuera, la hubieran enterrado junto a su padre, Frank, pero las circunstancias fueron tan excepcionales que decidieron hacerlo allí, por sobre todo por la delicada situación en la que se encontraban. En cualquier momento se podía dar un golpe de Estado y desbaratar todo el proceso que llevaban, y Asmeya estaba dispuesta a ocultar la muerte de su madre hasta que todo se asentara. Más tarde hablaría con los políticos del reino humano para decidir, pero por ahora sería un secreto. Aquella situación le venía grande, y deseaba descansar y no pensar en nada durante todo el día.

-Ve a dormir, pareces cansada- le recomendó Jamily, mientras la acompañaba fuera. Esta asintió, y se fue a la casa. Entonces, la hechicera se giró a mirar al resto del grupo.

-Preparaos, en una hora haremos el hechizo para potenciar vuestros poderes- anunció, mientras tomaba la mano de Michaelis- Y, chicas- dijo, mirando a las hermanas de pelo rosa- Vuestra hermana necesita apoyo, id a verla- les pidió, mientras se alejaba con su pareja para dejar a los guardianes solos.

Aelita y Asmae se miraron, era verdad. Por eso, corrieron a la casa, y buscaron a la mayor. Notaban su energía muy decaída en la parte alta del edificio, así que subieron rápidamente por las escaleras. Llegaron a la puerta del cuarto, y llamaron ligeramente. Su única respuesta fue el silencio, así que volvieron a pedir permiso para entrar. Oyeron un suave "adelante", y pasaron a la estancia donde estaba su hermana. La vieron sentada sobre la cama, con los ojos rojos de llorar, pero en ese momento parecía más tranquila.

-Hola- murmuró, mientras las miraba y extendía las manos para que ambas se acercaran. Eso mismo hicieron, y se sentó cada una a un lado. Besó sus cabezas, y suspiró.

-Sé que la conocéis desde hace poco, pero también que la queríais mucho- comenzó Asmeya- No os preocupéis, hermanitas- dijo, mientras las reconfortaba con el abrazo.

Se quedaron hablando un largo rato. Ni Aelita ni Asmae la conocían tanto como Asmeya, que estuvo contando muchas anécdotas de cuando huyeron de su hogar, cuando las más pequeñas apenas eran bebes. Eso reconfortó en parte a las menores, que en parte se alegraba que Asmeya se hubiera tomado tan bien, dentro de lo que cabe al menos. Mientras hablaban, oyeron la voz de Jamily, que les llamaba. Tras secarse las lagrimas que pudieran tener en las mejillas, bajaron junto al resto para dar inicio a la tan esperada ceremonia. Bajaron al patio, y allí vieron a todo el grupo ya reunido, inculcados la hechicera y el general angelido, aunque este estaba fuera del círculo ritual que había dibujado en el suelo, al contrario del resto, que se encontraba en su interior.

-¿Está mejor Asmeya?- preguntó, mirándo a las recién llegadas, quienes asintieron. Jamily sonrió de medio lado.

Ella estaba vestida con el traje que utilizaba para pelear en batalla y leotardo de cuerpo completo con mangas largas color azul marino, botas y muñequeras plateadas al igual que el peto el cual solo le cubría el pecho dejando al descubierto el abdomen, una extraña tela plateada con diseños de lunas estaba amarrada a su cadera con el nudo hacia el frente y los costados de la misma tenían protecciones también plateadas, ademas de que de la parte posterior del peto salia un poco de aquella tela simulado una pequeña capa, el cabello lo llevaba suelto y tenia un báculo de apenas un metro, el que ella solía usar.

-¡Ω θεοί, εγώ kαλώ για το δύναμη της φύσης ! – gritó -¡Δώστε τους δύναμη, τη δύναμη και το θάρρος για την καταπολέμηση! (1) – entonces, levantó su báculo.

Cada guardián quedó encerrando en una celda circular que rodeaba la parte del perímetro del área ritual del suelo, nos les hacia nada pero era obvio que no podían moverse de su sitio. Tras eso, en un rápido movimiento clavo su arma en el suelo y formo en su mano una chispa para luego dar un giro y quedar rodeada de 21 de ellas, una por guardián. Conforme esto pasaba, las marcas del suelo se iban iluminando del color de cada uno de los guardianes, que notaban un inmenso poder brotar de las mismas. En ese instante, Jamily agarró con fuerza su báculo, se arrodilló ante este, y comenzó a cantar en latín, formándose una humareda cuando las chispas golpearon a los guardianes. Cuando esta se disipo la hechicera dejó de cantar, y todos pudieron ver grandes cambios en si mismos y en los demás, pues para empezar las armaduras de todos habían sido modificadas y ahora eran mas ligeras y elegantes, su poder había aumentado bastante pero lo que los dejo a todos sin habla fueron las alas, aquella maga literalmente les había dado alas a cada uno y cada una era distintas.

Las de Jeremie parecían hechas de hielo y tenían forma de dragón , las de Ulrich por el contrario estaban hechas de fuego y parecían de un fenix, Percy al ser el guardián de los metales tenia 3 pares pero lo mas raro a parte de la cantidad era el hecho de que las superiores parecían hechas de oro, la del medio de plata y las finales de bronce, las de Willian eran como las de Jeremie solo que eran por completo negras en lugar de azul claro, las de Patrick eran iguales pero en distintos tonos tierra.

Herb las tenia de una forma bastante peculiar, pues eran redondeadas y membranosas, y tenían el símbolo del ADN; las de Nicolas tenían la misma forma que las de Herb solo que tenían un símbolo que mostraba fuerza, las de Odd eran moradas y cambiaban de forma según lo quisiera el chico. En cuanto a las de Jhonny, estas eran totalmente negras y emplumadas, parecían las alas de un aelido, y las de Hiroky tenían formas geométricas, aunque los colores de la misma eran tan vairados como los de su armadura.

En cuanto a las chicas, Yumi tenia unas alas largas que parecían de hada, con formas de hojas dibujadas; Aelita tenia alas como las de Aurora solo que estas eran de pura luz, Sissi tenia unas alas en forma de mariposa para sorpresa hasta de Jamily quien la miraba con ojos como platos, eran de color rosa.

Aurora tenia sus alas pero le había salido otro par ademas de que ahora cada pluma brillaba levemente con el color de su gema, las de Electra eran similares a las de Aurora pero solo era un par ademas de que las plumas parecían afiladas y emitían pequeñas descargas eléctricas, Asmae tenia unas iguales a Aelita solo que del color de su gema y en vez de luz parecían hechas de aire, las de Susan y Marin tenían forma triangular ademas de que presentaban pequeñas constelaciones y galaxias y las de Sam eran parecidas a las de Yumi solo que un poco mas cortas.

Antes de que nadie pudiera decir nada, la morena se acercó a Noelia y le colocó las manos en los hombros. Ella se iluminó de un tono café, y de su espalda brotaron un par de alas del mismo color para sorpresa de todos, sobre todo para la joven, que no se esperaba eso. Eran muy parecidas a las alas de los ángeles que aparecen en los cuadros renacentistas.

-¿Y esto?- pregunto Jeremie señalando sus propias alas.

La maga se rió- El incremento de poder que les di os otorgo esas alas, me alegro que saliera bien pues la otra opción era todos los presentes convertidos en algo poco agradable a la vista-dijo la aelida jadeando por el esfuerzo hecho.

-¿Porque no nos diste esto antes?- pregunto Aurora sin entender. La mayor suspiró.

-El hechizo no estaba completo, tardé un tiempo en prepararlo, además descubrí el mismo después de la batalla contra Gamma, pero aunque lo hubiera hecho, los riesgos de haberlo intentado precipitadamente hubieran sido demasiado altos-les explicó, mientras todos asentían.

La chica iba a decir unas últimas palabras, pero cayó al suelo de culo, se le notaba cansada. Rápidamente, Michaelis corrió a ayudarla, la tomó en brazos y miró al resto.

-Tranquilos, estará bien, unas horas de sueño y como nueva- les dijo, con una sonrisa tranquila. Entonces se fijaron en que de las alas de la chica caían unas gotas negras como el alquitrán. Curiosamente, a medida que esto pasaba, sus alas pasaban, lentamente, a un tono lila.

-¡¿Que le pasa?!- preguntó un asustado William, para ese punto todos estaban fuera del círculo y se encontraban en las inmediaciones de la casa.

- ¿Eso?- dijo Michaelis con una ligera mueca- Antes de nada, ¿puedes absorber ese líquido, por favor?- le pregunto el angelido. William asintió y aquel extraño elemento fue a parar a sus manos, que absorbieron el fluido elemento sin problemas, y antes de que nadie pudiera preguntar, el general comenzó la explicación.

-Eso de ahí son los sentimientos de culpa y arrepentimiento de Jamily, sentimientos por los cuales cambió el color de sus alas ya que nunca se ha perdonado muchas cosas, pero siempre se guardaba todo, nunca se quejaba al respecto pero llego el momento en que fue tanto que hasta sus alas fueron afectadas, eso ocurrió durante la guerra- dijo de manera sombría- Tranquilo, al ser el guardián de la oscuridad podrás usarlos ya sea para aumentar tu energía, purificarlos, o simplemente destruirlos- le dijo Michaelis a William como si hablara del clima dejando a los guardianes pasmados.

-Creo que purificarlos sera lo mejor-dijo Willian antes de concentrarse en la esfera que se encontraba en su mano para que esta resplandeciera de un color violáceo y volviera al cuerpo de Jamily.

-Bueno, ahora si, ¿que relación hay entre vosotros?- preguntaron Aurora y Sam al unisono.

El general no tuvo más remedio que reir- Bueno, nos conocimos hará seis años, mucho antes de todo el lío de Zeros o Gamma- comenzó a explicar.

Jamily hizo el amago de intervenir, pero el angelido se lo impidió con delicadeza- Supongo que a ella le dará demasiado vergüenza, así que os tendréis que quedar con la duda- sentenció Michaelis, llevándose a la chica, que simplemente miraba al vacío, pero con una ligera sonrisa de satisfacción en su rostro.

-En fin, ahora que tenemos estos poderes... ¿que hacemos ahora?- preguntó Patrick- Con estos poderes igual le podemos hacer frente a ese demonio que... bueno, ya sabéis- murmuró Asmae, con los puños totalmente apretados.

-Mae tiene razón, deberíamos intentarlo, aunque será mejor que nos reunamos en un lugar más discreto- propuso Aelita. El grupo las contempló, una ligera aura de energía negativa las cubría, y eso no les gustaba nada.

Sin que nadie pudiera alegar en contra de la idea, Aelita abrió un portal que les conducía directamente a Kadic. Lo atravesaron, y, según iban pasando, sus transformaciones desaparecían, volviendo así a su estado civil habitual. Por suerte todo el gentío de periodistas había pasado, ya sólo rondaban por allí los estudiantes y profesores de la Academia, y no sentían a nadie no conocido por los al rededores del lugar.

-Me pregunto que habrá dicho el señor Delmas para que todos se fueran- dijo Yumi, con las manos en los pantalones.

Susan iba a decir algo, cuando el estridente sonido del timbre retumbó por todo el edificio. Los estómagos de casi todo el mundo rugieron, y es que aquel día fue muy largo para todos. Por la mañana, estuvieron bastante liados con no sólo la gema de Milly, también los aliens en París y los héroes Lady Bug y Chat Noir, y después se le unió la desaparición y posterior muerte de la reina. En resumen, por suerte para ellos aquel día era fin de semana, por que de no ser así, hubieran perdido muchas clases. Aunque en eso no estaba pensando Lady Bug, pues sus sospechas se confirmaron al ver quienes eran los guardianes del agua y la tierra. Si por ella fuera se quitaría aquella ropa, pero no podía revelar su identidad delante de su compañero, debería ser más adelante.

-Nosotros nos deberíamos ir, no queremos molestar más- dijo la heroína- Ha sido un placer, que pena que las circunstancias hayan sido estas- dijo Aurora, estrechando la mano con la otra. Tras una breve despedida, ambos se fueron en dirección a la capital, dejando al grupo en Kadic.

-Son majos, la verdad- comentó Nicolas, una vez que estos se habían ido. Todos asintieron en señal de concordancia, y se encaminaron al comedor para al menos recuperar un poco las fuerzas.

En toda la cena, ni Aelita ni Asmeya hablaron, tan sólo se limitaron a asentir y a un poco reír cuando alguno de sus amigos intentaba restar tensión del ambiente. Todos eran conscientes de que, en cuanto tuvieran la oportunidad, se tirarían al cuello del demonio que mató a su madre y acabarían con él, pero la ira no es buena consejera, aunque esa lección parecía haber sido olvidada por las dos, que en cuanto acabaron de cenar, que fue casi a la vez, se levantaron y se fueron de allí. En cuanto salieron de la cafetería, todos se miraron con preocupación.

-No me gusta esto para nada- comentó Jhonny- Siento que algo malo va a pasar- siguió, mientras jugueteaba nervioso con los cubiertos.

El chico entonces suspiró, y también se levantó, con la bandeja en las manos- Me voy, tengo cosas que hacer- dijo, mientras se iba.

Poco a poco, los miembros del grupo se fueron yendo a sus respectivos cuartos, algunos solos, otros en grupo. Era un día triste para todos, ya al día siguiente todo estaría mejor, se decían.

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En cuanto se recuperó del cansancio, Jamily volvió al hotel "La Divina Parodia" para estar con los dioses paganos. Y eso que tuvo la oposición de su pareja, pues la chica estaba cansada, pero insistió en ir. Y allí estaba, en su cuarto, preparándose para la reunión y casi sin cambiar de ropa. El dios Loki estaba precisamente allí, observando cómo se maquillaba con una sonrisa traviesa.

-¿Qué? ¿Preparándose bien para la noche, señorita?-dijo coquetamente.

-¿Qué quieres Loki?-preguntó sin darle mucha importancia a lo que acababa de decir la morena. Se había acostumbrado a sus constantes bromas.

-¡Qué agresiva! ¿Acaso no se me permite cortejar a una bella dama? ¡Qué cruel!- se quejó el dios con falsa pena

-Menos bromas y más al grano- dijo la mujer- Ha sido un día duro, no sois los únicos en líos Loki- dijo ella, levantándose de la silla donde estaba.

Loki no pudo menos que silbar ante lo que él más de una vez había catalogado como "belleza", pero era evidente que lo hacía sólo por molestar. Jamily suspiró.

-Anda, vámonos de una vez al salón- dijo, saliendo. Loki se rió estridentemente- Lo que usted diga, señorita- dijo, abriendo la puerta para que pasara con un chasquido de dedos.

Como en la última reunión prácticamente todos los dioses estaban reunidos allí, discutiendo sus propios asuntos. Precisamente Zeus ya estaba con la presentación para la charla de aquel día, aunque se le veía nervioso, más de lo habitual. Jamily se había percatado de esto, pero no dijo nada, se imaginaba de qué podía ser, seguramente habían llegado a la misma conclusión que ella.

-Bienvenidos-comenzó el dios- Imagino que habréis leído los folletos que se os dieron a la entrada y que explican el objetivo de la reunión- añadió.

¿Cómo no leerlos? El tema en cuestión era demasiado delicado. Al menos Jamily contaba con el as bajo la manga de los guardianes, pero el resto.. Eran una banda bastante desorganizada, se sorprendía a menudo que no hubiera más conflictos entre ellos. Lo que sí le sorprendió es que por una vez todos los dioses principales se habían puesto de acuerdo en una cosa. Y de eso precisamente iba la reunión, explicar que era el nuevo encargo.

-Bien. Camaradas, como ya sabéis, se han dado una serie de circunstancias bastante "complejas" de un tiempo a esta parte. Está pasando algo que no sólo podría afectarnos a nosotros, sino a este mundo al completo, y más allá.- comenzó Zeus serio.

-¿Cómo que "el Universo y más allá"? - dijo Ra sin entender- ¿De qué hablas?- preguntó.

-Como bien sabéis, esta no es la única realidad existente, hay muchos universos, y estamos convencidos de que esta guerra no sólo afectará a este, también al resto- respondió Zeus- Además, no son seres débiles los que viven allí, precisamente.-siguió.

Uno de los presentes, de piel color tierra, y pelo y ojos oscuros con ropas multicolor, se levantó con algo de molestia en la cara.

-Mejor ve al grano.-dijo Quetzalcóalt- ¿Todo esto de los mundos paralelos es para pedir ayuda, por casualidad? No es por ofender, pero creo que es una estupidez implicar a otros mundos en nuestros asuntos.

-En eso Quetzalcóalt tiene razón.-expresó Brahmá- ¿Además, qué otra realidad podría equipararse a la nuestra?-

Si bien el dios de aspecto hindú estaba hablando, un compañeros suyo de un aspecto muy similar al primero le interrumpió, provocando que este le mirara con mala cara, aunque no mostró ningún tipo de malestar, sobre todo por tener los ojos cerrados.

-Haciendo un recuento, no hay demasiadas en todo este multiverso que se puedan comparar a el nuestro.-dijo Shiva- Sin contar a otros multiversos, como aquél en el que se domina el poder conocido como Ki. Si no recuerdo mal su líder es un tal Zen-Oh. Tal vez podríamos hablar con él- dijo, aunque más bien sentenció.

Gruñó al ver como otro de los suyos se levantaba también, ni respetando el turno de palabra, aunque ya en ese punto a ninguno le importara demasiado.

-Tiene una mente de niño y es caprichoso. No conviene hacer mucho contacto con él. Y habría que tener cuidado con los Tenshis, no son de fiar.-dijo Visnú- Tal vez el resto de los habitantes si sean más adecuados, como los Saiyajin- siguió con una ligera sonrisa.

-Puede ser. O algunos de los multiversos super-heroicos. Hay seres verdaderamente poderosos en esos mundos.-intervino Poseidón.

-Esas son opciones muy buenas para tomar en cuenta en un futuro cercano, pero tal vez sería mejor mirar primero cuáles son las cartas a barajar en nuestro propio multiverso.-dijo Horus- Hay algunos bastante interesantes, como en la Tierra 9215, donde un grupo de adolescentes como los actuales Guardianes utilizan poderes elementales y animalescos para vencer a sus enemigos. Y hay otras muchas tierras. Sin embargo hay una en concreto que sería recomendable investigar primero.-expresó con un semblante más serio- Hablo de la Tierra 910.

Ante la mirada de desconcierto de Jamily, Loki le recordó por lo bajo que los dioses paganos se habían dedicado a catalogar los diversos universos y sus múltiples Tierras, llegando a cifras altísimas, aunque en palabras de Zeus, aún estaban muy lejos de conocer todas las posibilidades que existen.

-¿La Tierra 910? ¿Qué ocurre con esa realidad?-preguntó Ares.

-Bueno.-prosiguió Horus- Tierra 910 es la más cercana al conglomerado de mundos en este multiverso, conocido como Cross, que es una región caracterizada por ser centro principal de mezclas entre varios multiversos con el nuestro. Esto ha hecho que de un tiempo a esta parte esa Tierra se haya visto afectada por ciertas turbulencias espacio-temporales y aperturas de portales. Tal parece que los primeros pasos hacia la guerra que está apunto de acontecer provocaron que por accidente las nuevas guardianas del Tiempo y el Espacio acabasen en esa Tierra- explicó- Y lo más importante, esa Tierra 910 está en un universo hermano del nuestro, por lo que, si algo le pasa a ese universo, lo más probable es que algo equivalente le pase al nuestro- siguió el dios halcón.

-Eso sí que es raro entonces, normalmente eso no sucede…- comentó Visnú- ¿Sugerís entonces pedir ayuda a los mortales que vivan en ese mundo?- preguntó.

-Exacto, y para eso mandaremos a nuestro mejor mediador- dijo Zeus, mientras todos se miraban algo contrariados. Sabían bien a quien se referían.

-Loki, abriremos un portal e irás a intentar convencerles de que se unan a nuestro bando, con suerte lo lograras y podremos estar más protegidos- ordenó.

El aludido asintió conforme- Los dioses seremos poderosos, pero los Guardianes nos superan con creces, e incluso ellos no pueden contra un ángel de bajo rango, así que es mejor estar protegidos- aclaró Zeus, al ver las caras de los presentes.

Como buenas deidades, tendían a ser muy egocéntricas y prepotentes, preferían servirse de sus poderes antes que pedir ayuda, pero la ocasión lo ameritaba y mucho, así que por una vez pedirían ayuda. Jamily sabía que lo dicho por Zeus era verdad, de las muchas versiones de los dioses que hay a lo largo del multiverso, las representaciones de la realidad en la que viven son de las más poderosas, seguramente por lo devotos que pueden llegar a ser. Además, el hecho de que los propios Guardianes ya hayan estado allí significa que seguramente hayan entrenado y se hayan fortalecido más aún.

-Saldrás en una hora Loki, prepárate y vuelve aquí para entonces- ordenó- Se disuelve la reunión, ¿alguno quiere canapés para comer?- sugirió, volviendo con el resto.

Ya fuera de la sala, y de nuevo camino al cuarto que compartían, el dios nórdico no paraba de parlotear sobre lo que a lo mejor se encontraba en su nueva misión, provocando la molestia de su compañera, que empezaba a sentir ganas de matarle allí mismo.

-Tienes suerte de que tenga que ir a comer directamente, porque si tuviera que aguantarte…- gruñó ella, abriendo la puerta del cuarto que compartían.

Loki se rió, pero no dijo nada, y simplemente vio como ella cogía sus cosas y se marchaban en silencio. Cuando le dejó a solas, rápidamente fue al baño, y se encerró allí. Se miró al espejo, con las manos apoyadas en el lavabo, y lanzó un largo suspiro.

-Espero que la suerte me siga acompañando...- gruñó ligeramente- Ojalá que ninguno de mis hermanos vengan a visitarme, porque estoy seguro que lo notarán, no son tontos- siguió.

Tras eso, se giró, y sacó de un armario una pequeña bolsa de viaje. Tras abrirla, sacó una espada de lo que parecía plata, con el mango bellamente labrado con letras irreconocibles para cualquiera menos para él. La hoja estaba perfectamente afilada y equilibrada, y, en la base, estaba tallado un cuerno, de esos que usan los pastores para llamar a sus animales.

Tras hacer desaparecer la espada en el aire, guardó la bolsa en su sitio, y salió tranquilamente en dirección a la sala de reuniones, donde ya le esperaban para ir a la misión. Sonrió como si nada pasara, y observó el ya abierto portal.

-Bueno, si no vuelvo, hacedme un entierro digno, ya sabéis, rock and roll y esas cosas- dijo, mientras guiñaba un ojo a la única fémina presente, la hechicera aelida, que puso los ojos en blanco, aunque no llegó a decir nada.

-Cuando hayas logrado su apoyo, usa esto para volver a casa, abrirá otro portal que te llevará hasta aquí- le indicó Ra, entregándole un colgante.

Sin dar tiempo a mucho más, Loki pasó decidido por el portal, que desapareció en cuanto lo atravesó al completo.

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Loki apareció en una callejón algo oscuro y maloliente, aunque eso al dios no le pareció importar. El portal se cerró, y él observó el único camino que parecía haber disponible, que llevaba a una vía más transitada.

-Si no me falla la memoria, esta debe de ser Boulogne-Billancourt, y el año es 2016- comentó, mientras comenzaba a moverse.

Pero su viaje no pasó desapercibido para todos. Una figura le observaba desde lo alto, como si se tratara de un halcón que vigila a su presa. Observó como el extraño salía del callejón, y, con una sonrisa maliciosa, mandó un código por un aparato que tenía en la muñeca. Tras eso, se levantó y, de un brinco, desapareció entre las azoteas. Loki, ajeno a todo esto, andaba por la avenida tranquilamente, era casi idéntica a la de su mundo, y es que él ya había estado por allí antes. Concretamente, intentando llamar la atención de Yumi, cosa que funcionó a las mil maravillas pues un tiempo despùés acompañaba a su hermano en la búsqueda de la gema de la materia.

-¡Eh, tú!- oyó gritar a alguien. Loki se paró en seco, y, sin girarse, notó detrás de él a unos cinco individuos, que, a juzgar por sus energías, no parecían ir en son de paz.

-¿Sucede algo?- preguntó, haciéndose el loco, mientras se giraba y les miraba.

-¿No serás uno de esos asquerosos bichos raros, no?- preguntó uno, mientras bamboleaba con parsimonia un enorme bate de madera maciza.

Loki le miró con diversión. En aquella realidad los mutantes eran una realidad, bueno, esa y en todas gracias a la evolución, pero en esa en concreto aquello se había potenciado hasta la enésima potencia, llegando a producirse una evolución dentro de muchos seres vivos bastante interesante a sus ojos. Lo más gracioso de todo es que precisamente los matones que tenía delante formaban parte de ese drástico cambio, aunque un rápido vistazo le hizo ver que debían estar hablando de una asociación rival.

-Si os sirve de consuelo no tengo ni idea de a qué os referís. Soy nuevo en el barrio así que no conozco las normas. ¿De qué va todo esto?- preguntó, mientras adoptaba una posición relajada.

Los cinco se rieron, y se miraron entre ellos con complicidad- En ese caso, te enseñaremos las "reglas" que deberás acatar de ahora en adelante- dijo uno de ellos.

Loki supuso que era el líder el que habló, sobretodo por su actitud, por de resto lo más destacado es que vestía una gabardina con capucha. De hecho su traje tampoco estaba muy elaborado, contaba con una máscara de plástico y una cadena en la cadera de la que colgaban varios cuchillos, que tenían aspectos de estar bien afilados. Pudo ver con todo lujo de detalles como sacaba un arma del cinturón que llevaba, y el gesto que realizó, destinado a atacar. Loki no se inmutó cuando aquel tipo rubio le atacó, aunque esquivó los golpes del machete que el otro usaba para intentar cortar su piel.

-¡Oh vamos! ¿En serio no podemos dialogar?- preguntó el dios, esquivando los golpes con facilidad.

En seguida, y al ver que su jefe no parecía poder con el individuo, se lanzaron a ayudarle, pero no contaron con la negativa de su jefe, que dejó caer el arma al suelo, cosa que sorprendió incluso a Loki. Entonces notó como la energía de aquel tipo se elevaba, y, de pronto, una nube de bichos apareció delante de todos. Volaron directos a por Loki, que se sorprendió de ver a aquellos bichos de repente por allí. El dios se dejó picotear por los bichos, que se ensañaron con él, hasta que el otro tipo dio un chasquido de dedos con una sonrisa y le miró.

-No eres muy inteligente por lo que parece.-dicho esto, los insectos regresaron a él- Verás, estos insectos transmiten un veneno neurotóxico muy potente. Si en estos momentos sientes que empiezas a arder desde dentro, no te preocupes, ese será el menor de tus males- dijo el hombre.

Loki gruñó, poniendo rostro serio- ¡Si te rindes, puede que hasta te cure!- gritó- ¡Y serás mi soldado, y créeme, La Plaga es muy generoso con sus aliados!- siguió, con diversión.

Para ese instante, el villano se esperaba que su rival estuviera en el suelo, o como mínimo arrodillado, sufriendo por el veneno. Pero lejos de eso, parecía muy sano, como si no le hubiera picado un enjambre entero de sus insectos. Entonces el dios rió, ante lo que ese encapuchado se extrañó bastante, sin mostrar mucha alteración.

-Esto sí que es raro. Estas alturas ese tío ya debería estar retorciéndose en el suelo y cagándose en sus muertos.-pensó- ¿Qué coño está pasando aquí?- gritó, sin entender, uno de sus secuaces.

La Plaga sonrió, intentando mostrar confianza- De hecho he mentido, no tenían veneno alguno- dijo, esperando que colara, Pero no fue así.

-Esos bichejos tenían veneno suficiente para matar a un elefante cada uno, por suerte soy inmune a los venenos.- dijo Loki, mientras sus ojos se iluminaban ligeramente con una luz blanca, pero apenas se notaba. Lo que sí se notaba era que su energía crecía exponencialmente.

-¿Qué pasa? ¿Quieres pelear de verdad? De acuerdo, pero luego no llores como un mocoso.-dicho esto sus secuaces saltaron directamente a atacarle. Fijándose bien, vestían trajes negros con líneas blancas verdosas y llevaban dos katanas a sus espaldas, las cuales desenvainaron y comenzaron un ataque en grupo bastante coordinado.

Si era sincero, no lo hacían nada mal, se movían bien, pero era demasiado fácil esquivarles, y ya se estaba aburriendo de jugar. Aprovechó que uno de ellos pretendía atacarle desde abajo para apoya su mano izquierda y hacer palanca, elevando las piernas a cada lado, dándole a dos de ellos a la vez en sus cabezas. A ese primero le dio un potente rodillazo en el mentón, lo que lo mandó a volar hacia una pared cercana y destrozarla. El último intentó acuchillarle desde atrás, pero Loki reaccionó enseguida, atrapando su brazo y retorciéndoselo hasta que se quebró por completo y luego tomó su cabeza para estamparla directamente contra el suelo, haciendo un pequeño hoyo.

Una vez terminado ese acto Loki se sacudió el polvo de la ropa, y con ironía dijo- Estuvo algo entretenido. Me esperaba que fuese más interesante, pero… bueno, un pequeño calentamiento no venía nada mal- dijo riéndose algo.

El encapuchado chasqueó sus dientes, claramente furioso- Bien. Si quieres hacer algo bien, tienes que hacerlo tú mismo.-entonces se lanzó.

Loki le vio caer desde el cielo, con curiosidad. Aquel tipo si que tenía unas pintas raras, se dijo, sobretodo sus ropas. Cayó con gracilidad, aparentaba ser bastante más fuerte que los otros. Tenía un traje moderno blanco que cubre medio cuellos con los bordes negros, botas y cinturón de armadura negro, guantes de armadura hasta los codos negros con nudillos y codera blancos, en el pecho está el dibujo de un guante de armadura blanco sobre una silueta redonda negra, una capa con capucha negra y un antifaz sin lentes blanco con los bordes negros. La tercera tenía un traje moderno magenta que cubre medio cuello con líneas finas y bordes en rosa, cinturón negro, botas de armadura hasta las rodillas negras con suela y rodillera rosa, guantes de armadura de medio dedo hasta los codos negros con palma de la mano, codera y nudillos rosas, hombreras negras con una E en rosa y un antifaz negro con lentes rosas.

-¿Y tu quien eres? ¿El "Caballero Escarlata"?- preguntó burlón el dios. El hombre le miró serio, y miró en silencio a los otros, que, en cuanto le vieron, huyeron de la escena.

-Steelman- dijo simplemente este- Disculpa a… mis subordinados. No se caracterizan por su eficiencia- dijo, aguantando las ganas de matarles ahí mismo.

Loki sonrió de medio lado-Es un placer, pero me tengo que ir, llevo prisa- pero antes de que Loki pudiera hacer nada, unas barras de acero aparecieron de bajo el suelo, y envolvieron su cuerpo, de tal manera que no se podía mover.

-Ven conmigo por las buenas, o será por las malas- dijo, amenazante. Loki puso los ojos en blanco, y, aprovechando que Steelman se había colocado cerca, le propinó un potente cabezazo.

Steelman notó con asombro como un hilo de sangre salía de su frente, hasta su casco había sido atravesado. Eso bastó para que se desconcentrara unos segundos, tiempo que a Loki le bastó para liberarse. En cuanto se soltó, le agarró de las solapas de su ropa, y le levantó con facilidad con una sola mano, como si fuera un niño,

-Debería matarte…- gruñó Loki, mientras le quitaba con la otra mano el casco. Steelman le golpeó con violencia, pero el dios ni se inmutó, ni siquiera cambió el gesto cuando el villano le clavó un cuchillo en la zona del estómago, aunque sólo logró romper el arma.

Notó entonces como algo o alguien intentaba influir en la mente de Steelman, e incluso intentaba meterse en su propia mente. Supuso que intentaban localizar donde estaban, y decidió aprovechar esa situación. Con facilidad impidió que entraran en su cabeza, y dejó caer a su rival sin interés, que en seguida agarró el casco, se lo colocó de nuevo, y huyó de allí a toda velocidad, aunque el dios no se lo impidió en ningún momento. Precisamente notaba como un grupo numeroso de personas se acercaban por todos los flancos, y pronto vio llegar a cerca de una veintena de jóvenes, también disfrazados, para variar.

-¡Vaya, a vosotros os estaba buscando!- exclamó, haciéndose el loco, mientras miraba como aquel curioso grupo se acercaba.

Pronto notó como se colocaban en los lugares estratégicos de huida al menos dos personajes, impidiendo cualquier tipo de retirada. Pero Loki no se quería retirar, y menos en ese momento. Su mirada fue de uno en uno hasta que se posó en una joven de pelo rosa con alas parecidas a las de un ángel, con símbolos tribales en las mejillas, notaba un aura especial en ella. Sonrió de medio lado, aquello sería interesante, se dijo

-¿Quien eres?- preguntó precisamente la chica con alas. Loki se inclinó sin responder a la pregunta y agarró con delicadeza la mano de la chica, besando sus nudillos con picardía.

-Soy el dios Loki, señorita- dijo, guiñando un ojo. Notaron como alguien tosía, y resultó ser un tipo que le sacaba una cabeza a Loki, que le miraba a los ojos sin pestañear a través de un antifaz muy cuco a juicio de la deidad.

-¿Es tu novia? Mis disculpas- bromeó Loki, mientras soltaba gentilmente la mano de ella, que no habló en ningún momento.

Y se produjo un silencio incómodo y un duelo de miradas entre Loki y el que parecía el líder del grupillo que él había ido a buscar. Debía reconocer que el parecido entre su universo y este era muy útil, las energías de casi todos eran idénticas y por eso no le resultó difícil saber que el matón de antes era Nicolas, que la chica con la que acababa de flirtear era Aelita, y su corpulento compañero, Jeremy.

-Vereis, tengo entre manos una guerra, en la que me gustaría que ayudarais- comenzó a hablar Loki- Sé que ya habéis contactado antes con los Guardianes de Asmara y que sois sus respectivas versiones de este mundo, al menos la mayoría de ellos- siguió, tras lo cual, uno a uno, fue nombrando los nombres civiles de cada uno.

Estaban tan sorprendidos que ni pudieron reaccionar ante aquello, hasta que Loki terminó de nombrarles. Sería una chica llamada Noelia, que en el mundo de los Guardianes es una chica perro pero allí es una suerte de lobo humanoide cuando la situación lo requiere, la que hablara.

-Dices que te llamas Loki- dijo ella, con calma, a lo que el dios asintió. Notó como las garras de la chica se iban colocando poco a poco listas para atacar- Ellos llegaron a conocer a un Loki- murmuró, lentamente.

Loki sonrió de medio lado, y, antes de que pudiera hacer nada, todos se lanzaron a por él, pero una potente energía les mandó a volar contra las paredes cercanas, semejante fuerza nunca la habían notado, hasta sus entrañas les dolían, y eso que sólo había sido un golpe breve. Se sorprendieron de ver a Loki ileso, pero con el ceño ligeramente fruncido. El más cercano debía estar, por contra, a quince metros del dios. Pero este no estaba solo, delante de él había una mujer vestida con un traje rojo no demasiado revelador, parecía recién sacada de una fiesta, a juzgar por lo bien arreglada que iba.

-Hola, angelito- dijo burlona, y en seguida sus ojos se volvieron de un color bermellón. Loki se rió ligeramente, se señaló a sí mismo, y le restó importancia con un gesto, pero en seguida recobró su gesto serio.

-Mentiría si dijera que me alegra verte. ¿A qué vienes, Lilith?- preguntó serio. Ella se rió, y se llevó un dedo a los labios, pensativa. (2)

-Tan directo como siempre. Eso es lo que más me gusta de tí, Gabriel- dijo ella, mientras se acercaba- Espero que no te importara que espantara a las moscas, a veces son TAN molestas…- dijo ella, mientras impedía que cualquiera de ellos se levantara con un simple gesto de muñeca.

Todos se retorcían, intentando moverse. Gabriel se giró por un segundo para comprobar su estado, y luego devolvió su mirada a la diablesa, que se contoneaba frente a él.

-Sabes de sobra que puedo destruirte con sólo mandar un poco de mi energía, si no te conociera lo suficiente diría que eres una suicida- dijo Gabriel, mientras andaba en círculos en dirección contraria a la que andaba Lilith.

Ella se rió un poco, mientras sacaba un cuchillo del aire- Vengo a matar a todos estos… humanitos- dijo ella, señalándoles despectivamente con la punta del arma- Imagino que no te importará- comentó ella, mientras poco a poco se acercaba a la alter ego de Aelita.

Sin embargo resonó una risa, una risa sin gracia, casi como sarcástica. Esa risa venía concretamente de la homóloga de Noelia.

-Desde luego, que un putón verbenero que viene del quinto carajo nos diga que va a matarnos… Qué noche más interesante nos espera.-entonces volvió a la seriedad- Si vas a matarnos que no sea muy chungo, por favor. ¿Una pastilla de cianuro tal vez? ¿Muerte súbita? ¿tortura china?- Gabriel tenía que reconocer que la chica le echaba mucho valor, pero sus compañeros estaban blancos como la pared.

-Desde luego, que las únicas veces que cuentes un chiste y hables más de la cuenta sea cada vez que alguien no va a matar…¡Es que manda cojones!- gritó la homóloga de Electra, pero un grito desgarrador por parte de Noelia la hizo parar.

Lilith tenía la mano extendida en dirección a la joven y una sonrisa maliciosa acompañando a sus ojos bermellón, pero de pronto, Noelia se calmó. La diablesa frunció el ceño, y lanzó una nueva onda de energía, pero de nada sirvió.

-Están bajo mi protección ahora, así que no insistas- dijo Gabriel, mientras miraba como Lilith le lanzaba una mirada asesina. Entonces sonrió de medio lado, y acumuló en su mano una esfera de energía.

-¡Cerrad los ojos!- gritó Gabriel, mientras sus ojos se iluminaban como si dos estrellas fueran. Instintivamente todos obedecieron, y rápidamente notaron el calor que desprendía la energía de Gabriel.

Precisamente de su espalda brotaron dos alas enormes de color oro que se sacudieron lentamente, aunque si alguien hubiera tenido los ojos abiertos sólo hubiera visto su reflejo en el suelo. Lilith se mantuvo allí por unos segundos, pero la intensidad de poder de Gabriel era demasiado para ella y se fue. Pero eso no fue lo único. Una enorme grieta se abrió por el suelo y las paredes de los alrededores, todo temblaba como si se tratara de un potente temblor, hasta que una enorme explosión se oyó a lo lejos, y una pared de energía comenzó a extenderse en todas las direcciones, siendo su punto de origen… Gabriel.

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Con los Guardianes, estos se encontraban en la biblioteca de Kadic estudiando para las clases. Desde que volvieron de la dimensión de Jamily no habían hecho mucho más que eso, aparte de hacer vida normal, por recomendación de la hechicera, y sobre todo, de Susan y Marin, que ya habían vivido esa experiencias más veces de las que les gusta recordar.

-Esperemos que haya varios días más relajados, para que todo se asiente un mínimo, al menos- dijo Susan con un suspiro algo largo.

Su hermana asintió, e iba a responder, cuando notaron una oscilación tremenda en el flujo espacio-temporal. Ambas se levantaron de golpe, y, a paso veloz, salieron de la biblioteca. Desde luego, eso no lo podían dejar pasar, por eso, avisaron a sus compañeros vía gema para que se preparan, y les explicaron someramente la situación, o al menos lo que parecía en un principio.

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(1) Esta frase significa "Oh dioses, llamo al poder de la naturaleza!" "Dadles poder, fuerza y valor para luchar!"

(2) En el folklore judeocristiano, Lilith era una de las primeras mujeres del mundo, y la primera en pecar, siendo incitada a ello por Lucifer. Más adelante, se convertiría en el primer demonio.

Mis más sinceras gracias a TsukihimePrincess por la idea que me dio para este capítulo, sin ti esto no hubiera sido posible ^^. También agradecer a DarkClaw1997 por la colaboración hecha en el capítulo, sin su colaboración este capítulo hubiera sido bastante diferente.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.