¡Hey aun vivo.. casi.. p-pero aún vivo!

Eh.. e dicho que soy extraña? No. Pues. Soy extraña... tengo que estudiar, tengo que hacer una guía de más de quinientas preguntas a mano y después pasarla a computadora otra vez, estudiar, estudiar para el examen de admisión porque gente, está señorita estudiara después de todo el maldito barullo y arguende ._. ah~ resulta bien que me quedaría un año en mi casa tranquilamente preparándome para el siguiente examen y llevando cursos de ingles, teniendo vida aparte de lo que yo suelo llamar vida (social, eso), yendo a cursos de preparación, quizá con clases de alguna cosa que yo quiero hacer como tocar el piano o desempolvar a mi guitarra y haciendo ejercicio (?) esa era mi fantasía porque me quedaría un año tranquila en casita porque no aprobé una materia y mi examen para pasarla es el catorce... joder.. mi fantasía me gustaba. Pero después de todo era un fantasía... ahora surge la posibilidad (la inminente realidad) de que entre a la escuela en Enero, a una de paga, arg.. no sé debería de ser feliz y fantasear pero no estoy feliz, soy una loca deprimida porque podrá estudiar (lo que no suena tan loco después de todo) pero agh! estoy deprimida, cantó cosas deprimentes y casi lloro dos veces.. ehh... y no me aguanto viendo el documento de word casi veinte paginas más adelante de lo que puse en fanfiction, eso me deprime más, me hace sentir estancada y cuando estoy estancada me achicharro el cerebro haciendo todo menos lo que debo hacer y al final ni hago nada ¡Y debo de estudiar! Tengo que estudiar al doble porque ahora encima de eso hay un jodido examen de admisión el siguiente Sábado y en el panfleto algo de calculo integral me hizo licuado el cerebro! e_é repito estoy deprimida y no quiero caer en la histeria ¡Por que no dejaré de gritar y tengo que estudiar! ah.. me tiemblan las manos e_é ese no era el asunto.

Por eso me vuelvo loca, me estoy volviendo loca porque estoy triste y debería de saltar de emoción y ponerme frenética pero.. estoy deprimida ¡Y eso me vuelve loca! Me vuelve loca sentir el gusanillo en la cabeza que me pide escribir cuando ya me estresé y veo que hay más de veinte paginas adelante de donde me quede aquí ¡Eso me vuelve loca! ah.. e.e

por eso hay fic hoy, por eso me reventará la cabeza ahh soy tan jodidamente rara y harta e_é


¿Cómo reaccionar ante el hecho de que tu hija tenga un asistente, un hombre al cual acaba de conocer hace menos de dos meses, el cual mantiene una relación con ella y encima de todo eso viven juntos, los dos solos?

No sé, yo no soy Jerry, pero eso no evito el impacto de la revelación hecha por Sebastián, vamos tres cosas de cinco eran verdad, que era mi asistente, que vivía conmigo y que hacía dos meses que lo conocí, si pero para Jerry todo eso era verdad… tan verdadero como lo que mi madre soltó después.

Bien ¿Qué reacción tubo mi madre? Pues… eso no lo sé.

En algún momento mientras parloteaban luego de aquellas tres simples, pero abrumadoras palabras por parte de Sebastián, supongo que perdí el contacto con la realidad.

¡Ah diablos!

Deje de escuchar, como si alguien me noqueara y me desmayé… si, si, eso fue lo más estupido del mundo, no estaba nerviosa, no tanto, pero luego de manejar más de tres horas bajo el incandescente sol sin nada más que un café cargado en el estomago tenía sus consecuencias... agréguenle la exhaustiva batalla entre mi cuerpo, mente y sentimientos que me causaba visitar a mis padres, encima de mi mente repitiendo incansablemente imágenes y recuerdos míos con mi prometido… si, y luego estaba la razón número uno de permanecer al borde del colapso, Sebastián Michaelis, el mismo estúpido demonio que casi me provoca un ataque cardiaco dos veces en menos de un día ¡¿Cómo no colapsar?!

Como dije perdí contacto con la realidad…

Abrí los ojos con lentitud, la sensación era peor que la resaca de hace un mes… me sentí patética, aliviada e histérica ¡Vaya jodida suerte tendré!

Veía borroso, incluso doble y lo primero que mis ojos llegaron a distinguir fue la figura de Sebastián sonriéndome… eran dos demonios sonriéndome…

— Me tenía muy preocupado joven ama—, dijo Sebastián con falsa preocupación pero noté la diversión en sus palabras, me talle los ojos… solo un Sebastián enfrente de mi ¡Menos mal!

— Agh… cállate, idiota—, gruñí débilmente intentando incorporarme de la mullida cama—… ¿Qué paso?—, bah eso era obvio… que pregunta tan estúpida.

— Se desmayó a mitad del almuerzo—, dijo con tranquilidad.

— ¡Eso lo sé!—, dije con fastidio—… me refiero a que paso después—, murmuré masajeándome las sienes.

—Fue mejor, gracias a su inconsciencia su madre se demostró piadosa y casi pasa por alto que soy su empleado, en cuanto a su padre… creo que jamás en todos mis años e dado peor impresión—, bufó algo frustrado y me pasó un vaso con agua y un par de aspirinas.

—Ehh… tranquilo, Jerry es fácil de contentar—, me tomé las aspirinas y el vaso de agua de un sorbo… mi estomago gruñó y Sebastián soltó una pequeña risilla, me tumbé en la cama.

—El itinerario puede esperar, su madre propuso que por ahora descansará y mañana temprano iríamos al lago… quizá algo de aire fresco le siente bien ¿Qué quiere para comer?—, dijo con cortesía acomodando el vaso de agua en la mesilla a lado de la cama.

—Cualquier cosa estaría bien—, dije desinteresadamente y de la mesilla tomé el celular… un mensaje de mi adorable hermana…— ¿Isabel está aquí?—, pregunté intrigada.

—Parece que no vendrá—, dijo calmadamente saliendo de la habitación.

Isabel… ¿Dónde diablos te has metido?

"Siento dejarte sola con mamá y la arpía de Charlotte, pero algo surgió y era demasiado urgente… hablaré contigo en cuanto pueda ¡No sabes cuanto necesito verte y contarte lo que a pasado! Eres tía, de nuevo… ¡Te amo hermanita!"

No pude evitar tener ganas de aventar el teléfono a metros de distancia, me contuve, en primera por que era nuevo, en segunda porque estaba tan agotada que ni eso pude hacer. Suspiré algo melancólica intentado no soltarme a llorar otra vez, soy tía de nuevo ¡Ah! ¡¿Acaso el mundo no tiene otra cosa más que echarme en cara que mi vida ya se había acabado?! Vaya porquería… ¿Qué más me faltaba, qué Charlotte se volviera buena?

— ¿Puedo pasar?—, la voz de Charlotte en el marcó de la puerta me sobresalto—. Lamento lo que dije de ti hace un rato…

¡Lo decía en broma!

—-Entra ya—, dije tajante, mi prima se acercó hasta quedar al borde la cama y se sentó a un lado.

—Vaya que les diste a todos un buen susto, incluso a mí, pero, en especial a tu novio—, dijo con algo parecido a la amabilidad.

Bah, el preocupado… Sebastián es un magnifico actor, quizá debería de explotar su talento y convertirlo en estrella de cine, seguramente ganaría millones con él, seguramente tendría un motón de locas fanáticas… entonces podría arrojarlo a una horda de sus locas fanáticas para que se lo comieran entero, pedazo por pedazo y sufriera tanto que jamás volviera sonreír… oh si.

—Ah, pero en fin, la tía Evangeline casi sufre un ataque de pánico—, dijo Charlotte en un suspiro, eso me sorprendió…— aunque no lo creas se preocupa muchísimo por ti, también te quiere mucho eso ni lo dudes… solo que ella es… orgullosa—, yo diría que es una roca…— debes de intentar hablar con ella, no es nada bueno tener problemas con tu madre, al menos tu la tienes…

¿Qué es esto, terapia familiar? ¿Desde cuando Charlotte eran tan sentimental?

—Vamos, no es para tanto, siempre discutimos por cada tontería… ni que fuera el fin del mundo—, dije sin importancia e hice un gesto con la mano.

—Oh, Sam… no sé porque todo esto tiene que pasarte a ti—. Sollozó Charlotte con un par de lagrimillas corriéndole el maquillaje y me abrazó.

¡¿Eh?!

— ¿Pasarme qué Charlotte?—, pregunté aturdida, ella solo me abrazó fuerte.

¡Oh genial! Ahora me compadece… ¿Qué más?

—No es nada, lo siento, creo que debería irme ahora… Eric estaba algo preocupado por ti y debo calmarlo—, dijo rápidamente limpiándose el rostro y se levantó.

— ¡E-espera Charlotte!—, balbuceé aún más confundida, demasiado tarde ella ya se había largado—… ah… ¿Ahora qué?...

.

.

Había atardecido más rápido de lo esperado, el sol no duraba tanto como en Weston y afortunadamente el calor aminoraba considerablemente, el aire era fresco y un tanto frio… era muy agradable, hubiese sido más agradable si esa conversación con Charlotte jamás hubiese pasado, ahora me deshacía la cabeza pensando porque me dijo aquello… ¿Acaso ella sabría algo sobre mi secuestro? ¿O sobre la desaparición de Richard? ¿A qué se refería exactamente? ¿Estaría pasando algo más de lo que yo no estuviera enterada?

—Mmm… ¿Sebastián?—, dije dubitativa, a pesar de que me sentía mucho mejor y había recobrado las fuerzas después de comer aún estaba encerrada en la habitación, Sebastián no se había separado de mí en todo el rato, cosa que en el fondo agradecía muchísimo.

— ¿Qué sucede?—, dijo con parsimonia sacando la ropa que usaría para dormir de mi maleta.

—Ehh… no es nada—, murmuré apenada… ¿Qué tal y si Charlotte estaba exagerando, o con eso se refería a mi desmayo?... —Bueno…— ¿Qué tal si no?—… creo que algo está ocurriendo con mis padres… o con alguien de la familia—, dije por lo bajo, un tanto apenada y confundida.

—No sé que pueda estar pasando, no sé nada más allá de lo que usted me a dicho mi lady… si llego a saber algo se lo diré de inmediato—.

—Gracias—, susurré un poco más tranquila—, me gustaría bañarme… mientras lo hago podrías intentar averiguarlo, intenta hablando con el primo Robert—, dije levantándome con cuidado de la cama, aún estaba un poco mareada y lo que menos necesitaba en ese momento era azotar contra el suelo.

Sebastián asintió inclinándose levemente y nuevamente me quede sola en la habitación.

Suspiré con sueño y me aproximé al baño de la habitación, abrí la llave del agua caliente y me metí bajo el chorro de la regadera.

Comencé a recordar, no sé porque pero a mi cabeza llegó el recuerdo de aquella última Navidad junto a la abuela Camille, uno de mis pocos parientes con los que me llevaba bien, recuerdo como Isabel quien entonces tenía 16 y yo con 13 años nos quedamos solas en la casa de la abuela, porque mi madre estaba en el hospital acompañando a la tía Margaret quien casi da a luz a mitad de la cena de nochebuena.

Isabel se había rotó un brazo hacia dos semanas antes y aún llevaba el yeso puesto, nos estábamos divirtiendo, entonces mi madre regresó con un semblante demasiado serio y me pidió que la acompañará para hablar a solas a la habitación que compartía con mi hermana en el pequeño apartamento en Shirlight distric donde vivíamos antes.

Justo ahí en el pequeño cuarto me reveló algo que cambio mi mundo por completo, creo que por eso no celebro la Navidad; me dijo que yo era adoptada… mi verdadera madre se llamaba Lilian Carson, era esquizofrénica y se embarazó de mí a los 15 años cuando un doctor del hospital psiquiátrico donde estaba internada la violó.

Salí de la ducha en cuanto terminé de lavarme el cabelló y me vestí rápidamente… ¿Y si Charlotte se refería a Lilian, quizá mi madre se lo había dicho?

¡Ahora estaba más confundida!

Me tumbé en la cama observando por la ventana el cielo estrellado de Appleton Lakes, era sencillamente hermoso… suspiré otra vez.

¿Richard estaría bien? ¿Seguiría con vida? … ¿Acaso estaría pensando en mí?... quizá me extrañara tanto como yo a él, quizá estaba tan ansioso y desesperado por verme como yo por encontrarlo… sería una completa lastima morir una vez que el estuviera a salvo, pero valía la pena… por el vendería mi alma sin dudarlo tantas veces como me fuera posible…

Me acurruqué en la cama tapándome con las sabanas, tenia el cabello un poco húmedo pero ya me sentía bien del todo, no tan adormilada como hubiese querido y no tenía ánimos para hacer nada más.

—Al parecer nadie sabe más que usted señorita—, la voz de Sebastián no me tomo desprevenida.

—Oh… vaya, parece que tendré que esperar hasta mañana—, susurré volteándome en su dirección, su cara no era nada alentadora… sería una noche larga, de eso no había duda.

Fingí un bostezo y me tapé hasta cubrir la punta de mi nariz.

—No piense que puede escapar de mi, señorita—, dijo Sebastián con un tinte molesto pero jodidamente provocativo.

Ah… no otra vez.

Bufé por lo bajo cansada y en menos de un parpadeo el demonio ya estaba recostado a mi lado con una camiseta de algodón blanca sin mangas muy pegada a su cuerpo y en bóxer… ¡¿Acaso es David Copperfield o qué?!

¡Dile a tus hormonas que se calmen!

— ¿Qué?—, musité.

El semblante de Sebastián era serio, no había sonrisa ni nada… no lo había visto así de serio más que en aquella ocasión en la sala de juntas…

— ¿Podría decirme por qué está tan decaída últimamente?—, preguntó mirándome fijamente.

Me puse algo nerviosa pero lo disimulé lo mejor que pude, si, incluso cuando se metió debajo de las sabanas sin siquiera apartar la vista de mi, ni siquiera estando consciente de que estaba a menos de medio metro de mí.

—No es algo que te interesé saber, además no es algo que Jessica no te haya dicho ya—, contesté tajante intentando ver a cualquier parte que no fueran sus ojos carmesí.

—Puede que sea así—, dijo con el mismo tono inmutable—, pero no creo que nada de esto tenga que ver solamente con su madre y sus discusiones con ella—, comentó y frunció levemente, apenas y se notaba, pero efectivamente frunció el entrecejo.

Me volteé hacia el otro lado.

—No es algo que te importe realmente, solo te interesa comer mi alma, todo esto para ti es irrelevante—, musité encogiéndome en mi misma.

—Puede parecer que nada de esto pueda importarme, es verdad, todo esto es irrelevante, pero, precisamente porque su alma será mi comida al final de todo esto me interesaría saber tan siquiera cuales eran los problemas y preocupaciones de mi contratista, así como sus intereses y su pasado. Debo de saber exactamente que es lo que voy a comerme—. Contestó con un tono menos serio, no supe si estremecer o reír… así que era selectivo con la comida ¡¿Era un chiste?!

No dije nada más, él tampoco… fue un largo e incomodo silencio. Seguía sin dormir aun intentándolo…

Había tanto silencio, no podía escuchar nada más que mi respiración y los latidos de mi corazón… como si estuviera completamente sola, no tenía la sensación de ser observada, eso me intrigó de sobremanera… ¿Los demonios dormirían?

El suave golpeteo de las gotas de lluvia era rítmico y relajante… eso calmó a mi mente por algunos instantes, el calor en la habitación se redujo considerablemente y ahora estaba más cómoda y acurrucada en las cobijas… más silencio, solo era mi respiración y la suave lluvia fuera de la ventana…

Me giré lentamente intentando no hacer ni un solo ruido y aspiré hondo como si eso incluyera el dejar de respirar.

Ahí estaba, perfectamente quieto, inmóvil, como una estatua, recostado a mi lado con una expresión serena y relajada, su pecho subía y bajaba con tranquilidad, los ojos cerrados y los labios también… se veía tan apacible, como si en verdad estuviera durmiendo, quizá estaba durmiendo…

— ¿Sebastián…?—, susurré quedamente, lo más bajo que pude, recorrí su rostro en busca de una respuesta…

Levantó una ceja levemente y abrió los ojos con lentitud.

—Dígame—, habló con la voz de siempre y una sonrisa apenas notoria… diría apenas notoria por que ya era de noche, pero no, a pesar de que ya había anochecido por la ventana las estrellas alumbraban lo suficiente como para que le viera la cara… su pálida tez también era de gran ayuda…

— ¿Estabas durmiendo?—, pregunté curiosa.

Sebastián sonrió cerrando los ojos.

—No, veo que usted tampoco—, dijo con tranquilidad.

—Parecía que si, estabas muy callado—, murmuré con algo de decepción… hubiese sido grandioso que en verdad estuviera dormido y así hubiese podido adornar su cara con el delineador que guardaba en la bolsa…

Más silencio.

— ¿Es una noche bastante agradable, no lo creé mi lady?—, dijo mirando a la ventana.

—Así es… hace buen clima a pesar de estar lloviendo, es mejor lo fresco al calor —, dije destapándome un poco, el asintió y coloco los brazos cruzándolos por debajo de su cabeza.

—Puede decirlo ahora, si está más tranquila, no importa lo que sea tengo todo el tiempo para escucharla— dijo girando el cuerpo un poco hacía mi dirección con tono amable y un semblante que parecía sincero.

—Creo que no tengo de otra, después de todo vives conmigo y en cualquier momento tendré que hablar ¿No?—, suspiré rendida mirándole a los ojos, los que brillaban con sutileza en la obscuridad de un rojo intenso—… pero, a cambio tendrás que decirme lo que hice estando ebria y porque te molesta tanto Claude Faustus—, cuando pronuncié el nombre de Claude la apacible expresión de Sebastián fue remplazada por una de fastidio y enojo.

—Como quiera—, dijo no muy convencido y se giró por completo haciendo que quedáramos cara a cara.

—También quiero saber sobre tus intereses, como tu contratista quiero saber exactamente a que clase de demonio le vendí mi alma, me interesa saber como es el sujeto que se tragó mi alma… necesito conocer a Sebastián Michaelis—, dije con una leve sonrisa de lado, él también sonrió ante la situación.

Entonces comencé a hablar, hablé tanto como no lo hacía en mucho tiempo, conté cosas que solo Jess, Isabel, o Lance podían saber, pero con Sebastián era algo distinto, más cómodo… era libre de decir lo que quisiera sin tener que preocuparme por medir mis palabras o terminar insultando o hiriendo a alguien… sabía que podía decir lo que fuera y el jamás contaría nada, así como algunos de mis secretos más profundos, mis pensamientos más ocultos… de todas formas, nadie más que el y yo lo sabríamos, y una vez yo muerta era muy posible que jamás le volviera a pasar por la cabeza todo lo que le dije. Quizá eso también disminuiría su comportamiento ostigante en veces y confiará plenamente en él de manera en la cual esperaba aligerar la tensión en casa... de cualquier forma me escuchó atentamente, como si tomará nota y enserio. Pero definitivamente no puedo omitir que cuando comencé a hablar de mi prometido pareció algo incomodo y tenso… pero no dijo nada sobre eso.

Cuando fue su turno de hablar ya estaba comenzando a sentir algo de sueño, pero, le puse toda la atención que el me dedico… alfin supe que dije estando ebria, para mi alivio solo le reproché cosas sobre mi madre y en una nimia oración mencioné a Lilian, pero no lo bese, jamás menciono palabra sobre eso, dijo simplemente que lo reté y estuve a punto de aventarme a la piscina. Me confesó que el asunto con Claude era un tanto complicado, que lo conocía de hace tiempo y no era para nada alguien de confianza… eso me intrigó más ¿Cómo y en qué situación llego a conocerlo? Aquella información también se la guardo.

Después comenzó a contarme un poco sobre sus antiguos contratos… solo que sin decir nombres o algo que me diera la información que seguramente quería guardarse, solo comentó sobre las cosas típicas de los lugares y las épocas por los cuales pasó, fue bastante interesante, casi maravilloso la manera en la que me describía los lugares en los que había estado, el arte y la música de aquellos tiempos… me estaba dando maravillosas ideas e información para poner en el libro. Finalmente se aproximó a lo que supuse era su último contrato antes de conocerme, fue en la Inglaterra victoriana… cuando entró en el tema su mirada cambio, como si lo recordará con melancolía, con frustración y resentimiento, esto era lo que más me intrigaba… pero el sueño quería ganarme…

— ¿Cómo era tu contratista?—, pregunté algo adormilada, estaba pasándola bien para ser franca, hablar de está forma con Sebastián era como si estuviera con… ¡Borra ese pensamiento de tu cabeza ahora!

—Debo decir que se parecen bastante en ciertas cosas—, dijo con la mirada llena de algo que no había visto antes… miles de interrogantes me pasaron por la cabeza—… pero, sin duda usted es más divertida en ocasiones—.

— ¿Enserio?—, murmuré con sorpresa… vaya, supongo que el anterior era demasiado aburrido, o menos desgraciado…

Sebastián esbozo una pequeña sonrisa, esta vez bostecé con un cansancio enorme… creo que habíamos estado hablando por varias horas y ya no estaba lloviendo. Mis parpados estaban muy pesados.

—Dime más—, dije adormilada, cerré los ojos con tranquilidad.

—Buenas noches mi lady—.


Si no me se pudre la cabezota en lo que resta del día en definitiva no me verán por aquí la siguiente semana ni la siguiente ¡Pero ya me estoy desquiciando! Para todo hay un maldito examen y eso no me molesta pero, escuchar la palabra examen de admisión de la boca de una señorita alegre y revoloteante que te regala plumas con el logotipo de una escuela a la que ni tienes idea de como carajo se enteraron de tu existencia es extraño, abrumador, extraño y hartante. Ah... encima mi padre parece haber entrado a la rueda de samsara de tan calmado, sereno y feliz que esta... no quiero ni ver la cara de mi mamá tan feliz y esperanzada.. y yo soy una masa acurrucada en un rincón que murmura: ¿Qué diablos estoy haciendo? sin parar. Ah..

Ah... siento el ataque de histeria pero, ah.. ya saque un poco, ya estoy mejor, en cuanto al capitulo me produjo unas raras sensaciones, medio felices, calmadas y super ilucionadoras hahaha no estuvo tan movido pero me gsuto, Charlotte se ablando y eso es señal del apocalipsis jajaj nah.. xD b-but well en cuanto a los anteriores spoilers Grell si no mal estoy aun espera un rato en salir.. ahh no mucho pero, ya me vi su aparición.. una cosa espeluznante y maravillosa, ahh Lilian.. uhm pensé en eso desde el principio.. es cruel y muy triste pero de no ser dramática y trágica esta nos ería mi historia ._. por hay va el asunto del rojo pero ya no diré más. Oh David Copperfield usted noe ra tan guapo para la comparación hmp pero me sacó una sonrisa x)

Nos leemos luego gente! Muchisimas gracias pro todos sus reviews les amo con todo mi enrarecido y frió corazoncillo de pollo!