Código: Guardianes

Capítulo 89

Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.

Aelita no se lo podía creer. ¡¿Tenían que venir ese mismo día?! Estaba claro que alguien se estaba riendo de ella, y, con las mismas que entró a la sala, se fue de allí, seguida por Asmae, que esperaba que la otra no hiciera ninguna tontería. Percy no supo muy bien que hacer y se quedó ahí plantado, mirando en ambas direcciones en total indecisión.

-Tranquilo Percy, ella estará bien- le dijo Jamily, mientras le pedía con un gesto que se acercara.

Y eso mismo hizo, así como el resto del grupo que ya estaban por allí, y, en pocos minutos, todos los Guardianes se habían reunido ya allí, y hablaban con sus respectivos alter ego, contándose sus aventuras desde la última vez que se vieron en la lucha contra Zeros, que al final resultó ser un ángel, cosa que sorprendió a todos los Guerreros de la Tierra 910. Todos estaban allí, menos Asmeya, que había salido a estar con sus hermanas, pues estaba preocupada por su reacción de ver allí a los Atenea y Frank de ese otro universo.

-Desde luego las cosas aquí andan jodidas ya.. Gabriel nos ha hablado de ello- dijo Odd (910) -Parece que dudaras al decir su nombre, ¿ocurre algo?- preguntó Marin (911)

El aludido negó- No es eso, es simplemente que algo o alguien cambió nuestro universo, es todo bastante confuso- reconoció.

Eso sorprendió a las gemelas de Gallifrey, que rápidamente pidieron explicaciones- Gabriel dijo algo relacionado con tener que reiniciar nuestro universo, según él fue por que los átomos se estaban rompiendo, no nos enteramos de mucho- reconoció Jeremy (910)

-¿Tan poderoso será como para poder reiniciar un Universo entero...?- murmuró Sam (911), impresionada.

-Sí, estaremos en problemas como nos tengamos que enfrentar a él en combate, o a cualquiera de los otros arcángeles, son 7 en total, y sólo tenemos a dos en nuestro bando- les explicó Aelita (910)

-¿Y eso?- preguntó intrigada Noelia, mientras movía de un lado a otro su cola- Gabriel por que quiere parar el Apocalipsis al no querer ver a sus hermanos matarse entre ellos, y Azrael por que, según parece, tiene algo demasiado importante para defender- explicó su alter ego, que se le notaba bastante molesta.

-Si nuestra Noe esta así es por que Gabriel le echó una bronca- comentó rápidamente Percy (910), ganándose una mirada asesina de la aludida- Empezó a insultar a una tal Lilith, que casi nos mata a todos de no ser por que él estaba presente- añadió la otra Electra.

En ese momento, ante los reunidos apareció Seriel, con su típica cara seria y su larga chaqueta. Todos los Guerreros se pusieron firmes, pero este ni se inmutó y comenzó a andar en dirección a Jamily- ¿Quienes son?- preguntó, mientras miraba a los mismos, que le seguían con la mirada.

Todos, menos Aelita (910), que miraba con impresión al ángel. Este se dio cuenta, y también se sorprendió ligeramente al verla – Pareces que tienes cierta conexión con el Cielo- murmuró, mientras se acercaba a la chica un poco.

Posó su mano en la frente de la joven, y cerró ligeramente sus ojos, retirándose a los pocos segundos- No vine por esto, sino por la guerra que se avecina- dijo, mientras volvía a andar en dirección a la hechicera.

Esta se cruzó de brazos, y le miró expectante- Que un demonio del poder de Astharot ande suelto no es buena señal, normalmente no saldrían del Infierno pues los ángeles irían tras él, pero si andan libres es por que pueden hacerlo sin que nada se lo impida- empezó.

-¿Cómo puedes saber que ha sido uno tan poderoso?- preguntó la morena- Azufre, una energía demoníaca enorme en la sala, y un querubín muerto en los al rededores, el mismo que se llevó a Atenea- siguió- Os sorprenderá saber que era Tamiel, el mismo que intentó mataros hace unos meses y que se puso a sí mismo el nombre de Zeros- terminó.

Efectivamente, todos se sorprendieron- Sólo un demonio muy poderoso podría matar con esa facilidad a un querubín, así que debió ser uno de los Caballeros del Infierno, me consta que ellos ya conocieron a uno- Seriel entonces señaló a los Guerreros- Al igual que los arcángeles, son 7: Lilith, Abadon, Azazel, Balaheim, Astharot, Eve y Alheim; y todos ellos están deseosos de iniciar la Guerra, llevan millones de años queriendo- les explicó. (1)

Ulrich (911) iba a hablar cuando la puerta se abrió, y entonces entraron las tres hermanas que quedaban, tanto Aelita como Asmae parecían más calmadas, sobre todo la primera. Estaba claro que aquello iba a ser complicado.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

Tras estar en una larga reunión, los grupos se separaron para ir cada uno a sus respectivos lugares, los Guardianes a Kadic, y los Guerreros se quedaron en la casa de Jamily, que tuvo que recurrir a los poderes de Marin para poder estar todos con comodidad. Una vez que estaban de vuelta en la Academia, fueron a dormir un rato, cosa que necesitaban de verdad, sobre todo las gemelas hermanas de Asmeya. Todos estaban en sus cuartos menos Jhonny, que aquella noche había quedado con su madre para cenar juntos, tenía incluso el permiso para salir pues su madre fue a buscarle a la entrada de la Academia.

-¡Hola!- saludó este, mientras abrazaba a la mujer. Esta correspondió al mismo, y besó su frente- ¿Nos vamos?- preguntó, a lo que el chico asintió.

Y comenzaron a hablar de todo un poco, desde como le había ido la semana a la mayor a los exámenes de él, si comía bien... lo típico de una conversación entre madre e hijo. Esa noche Jhonny estaba especialmente emocionado, no sólo por poder ver a su madre, sino por que tenía intención de presentarle a alguien importante, y él no podía dejar de pensar que igual era alguna pareja que ella había encontrado. Estaba tan deseoso de eso que ni se daba cuenta de la tensión que su madre tenía en los ojos, estaba atenta a la más mínima cosa que pasara a su al rededor, hasta que llegaron al restaurante que habían elegido. Era uno de estilo europeo, no demasiado moderno, con grandes mesas y sillas de madera, manteles a cuadros rojos y cubertería de acero bañado en plata. El mismo estaba algo vacío, apenas tres de la veintena de mesas estaban ocupadas, pero igualmente se oían los murmullos de los presentes. Se sentaron en la mesa que había reservado su madre, y esperaron.

-Hijo...- murmuró ella, llamando la atención de Jhonny, que rápidamente la miró- Durante años me pediste saber quien era tu padre- dijo ella.

El pelirrojo asintió, mientras su boca se secaba por momentos- El caso es que la naturaleza de... él, es... diferente- le dijo ella, se notaba que no sabía muy bien como abordar esa situación.

Jhonny asintió- Bueno, sé que...- pero las palabras de Jhonny se cortaron al sentir de pronto una energía enorme, muy superior a la de cualquiera de sus compañeros, hasta se pudo oír unos rayos en

la lejanía, y estaba claro que aquella no era una noche de tormenta.

Por la puerta del restaurante entró un hombre joven, de pelo blanco y ojos grises, con un elegante traje de chaqueta y corbata, y se dirigió sin dar muchas explicaciones a la mesa donde ellos estaban. Rápidamente ella se levantó con una ligera sonrisa en sus labios, y fue imitada por Jhonny, que contempló con interés a aquel tipo. Debía andar en la treintena, aunque había algo diferente en él, no sabía decir el que, pero así era.

-Me alegra verte, Gabrielle- dijo él, mientras besaba sus nudillos con elegancia. Ella se sonrojó ligeramente, pero no se notó por el maquillaje.

Entonces el hombre le tendió la mano al chico- Que modales los míos, disculpame. Me llamo...- pero antes de que pudiera decir nada, su rostro se ensombreció ligeramente, y dirigió su mirada a la mujer.

-Tenías razón, me temo- dijo, mientras se sentaba. Jhonny les miró casi sin entender- En fin, soy muy mal educado a veces, disculpadme- dijo, mientras procedía a sentarme.

El muchacho estaba expectante, algo en él le decía que ese individuo era importante- ¿Dónde encontraste esa gema?- preguntó, mientras se acomodaba.

Este le miró sin entender demasiado, pero respondió- Bueno... es largo de explicar- dijo, simplemente. El hombre sonrió ligeramente- Sé que es una de las gemas de los Guardianes de Asmara, lo que no sabía es que finalmente han aceptado un portador- añadió.

Jhonny tragó saliva- ¿Quien eres y como sabe eso?- dijo, mientras instintivamente elevaba su energía. Su interlocutor, entonces, procedió a hacer lo mismo, y entonces el adolescente vio ante sí lo que él jamás se hubiera esperado: un ángel, y no uno cualquiera, notaba un poder inmenso viniendo de él, muy superior incluso del demonio que mató recientemente a Atenea. Además, notaba una especial afinidad con este, era todo muy extraño.

-Me temo que no te puedo decir nada por tu propia seguridad, pero pronto lo sabrás- dijo, mientras desaparecía de allí instantáneamente (2). Antes de eso, lanzó un fuerte fulgor de luz que dejó a ambos ciegos por unos instantes, para encontrarte de nuevo sentados a la mesa.

-Vaya...- comentó Gabrielle- Tengo la sensación de que algo se me olvida- dijo Jhonny, pero le restó importancia, y le sonrió a su madre.

Desde fuera, al otro lado de la calle, el ángel les observaba en silencio- Te lo dije- en cuanto oyó esa voz, se giró, y en frente suyo vio a un individuo vestido con traje, de tez pálida, y ojos y pelo marrones. En su cuello llevaba un colgante de plata con una calavera tallada, y en su mano derecha un anillo del mismo metal.

-Muerte, siempre tan directo como siempre- dijo el ángel, mientras le encaraba- Ya te dije, poco después de acabar la Segunda Guerra Mundial, que había visto a la nueva generación de Guardianes husmear por la historia para recuperar las gemas, reconozco que ya algo había notado, pero no me pareció de relevancia decir o hacer nada- murmuró, mientras el otro se le acercaba.

-Es mi hijo de quien estamos hablando, a mi me parece relevante- dijo, molesto- Que tu les vigiles a él y a su madre no me obliga a tener que informarte si algo así ocurre, y lo sabes- le espetó el otro.

El ángel le miró. Ante él tenía al Jinete Pálido, a la misma Muerte, aquel ser casi omnipotente que nació en la misma época que él, hace ya varios cientos de millones de años, mucho antes de que esos universos existieran.

-Sabes bien que los Nefilim son repudiados por el resto de seres del Cielo, les protegí a ambos desde que ella quedó embarazada- dijo- Pero tu eres uno de los arcángeles, Azrael, a ti te obedecerían- dijo, mientras le miraba con diversión.

-Para ti es fácil decirlo, Muerte, pero no para mí, como bien dices soy un arcangel, pero hace tiempo que no subo al Cielo, como tú, me limito a hacer mi trabajo- le respondió.

El aludido simplemente desapareció de allí, y Azrael gruñó, y le imitó. No quería meterse en la Guerra, pero si quería proteger a su familia debía hacerlo, y sabía a quien recurrir para ello.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

De vuelta en la dimensión de Jamily, Asmeya se encontraba descansando en la cama colocada boca arriba y con las manos entre cruzadas, estaba pensando en los recientes acontecimientos. Todo había sucedido en cuestión de días, su madre había muerto, y ahora estaban solas y ante una situación dificil no sólo en Asmara, ahora también debían luchar en el Apocalipsis, al menos ahora estaban allí los Guerreros de la Tierra 910, eso era un alivio al menos. Podía oír como estos entrenaban en el patio de abajo, junto con Michaelis, también escuchaba a Jamily gritar para animar a su pareja, y sonrió un poco. A Cesar hacía tiempo que no le veía, básicamente por que se había ido a Asmara para ayudar allí, mientras ella se quedaba en la Tierra para organizar al Reino de los Humanos desde allí, cosa que ella no sabía si sería capaz de hacer sin estar allí Atenea. Estaba pensando en esas cosas cuando oyó la puerta sonar.

-Adelante- dijo, mientras se levantaba de allí. Bajó la mirada al ver que se trataba de Anthea, la madre de la Aelita del Universo 910.

-Espero que no te importe que esté aquí- dijo la mujer- No pasa nada, creo que es bueno que esteis aquí para apoyarnos, pero no veo como podréis hacerlo, sin ofender- dijo Asmeya- Pero el enemigo al que nos enfrentamos supera en poder incluso a los Guardianes, pero igualmente os agradecemos la ayuda- le dijo Asmeya.

Anthea asintió- Por cierto...- murmuró la más joven- Quiero entrenar- dijo, mientras se levantaba- Quiero ser poderosa y ayudar a mi familia, a los Guardianes- dijo con intensidad en la mirada.

Anthea la imitó y se colocó a su altura, con una ligera sonrisa, y la tomó de las manos- Ven y acompañanos ahora si quieres- dijo, mientras salían del cuarto.

Y es que Asmeya había tomado esa determinación, si quería ser útil no sólo debía ser capaz de organizar nuevamente la vida política de su país, también debía ser la líder de los Guardianes, tal y como lo hizo su madre durante todo ese tiempo. Era su momento, y lo daría todo para lograrlo, costara lo que costara. Bajaron al patio, donde estaban todos los Guerreros entrenando y luchando entre ellos, había que reconocer que como grupo de súper héroes no lo hacían nada mal. Jamily las vio y decidió acercarse, y al ver a la menor con ropas de combate, sonrió ligeramente.

-Me alegra ver que te has decidido a acompañarnos- dijo, mientras miraba a la más joven, que asintió- Puedo entrenar contigo si lo deseas- se ofreció, a lo que ninguna de las otras dos se opuso.

Se alejaron un poco, y la hechicera invitó a la joven a sentarse en el suelo- Lo primero es despertar definitivamente tu energía, la tienes activa pero sólo en parte, así que vamos a liberar tu poder definitivamente para que lo puedas usar sin restricción- le explicó, mientras se colocaba en posición de loto.

Asmeya la imitó, y se preparó para elevar su energía. De ver entrenar al grupo más o menos sabía como hacerlo, pero no lo había intentado ella aún, así que ese era el momento. Le costaba hacerlo, su cuerpo vibraba y la piel le ardía, y no ayudaba que su corazón latiera a toda prisa. La garganta se le secó en cuestión de segundos, pero no la intimidaron todas esas reacciones de su cuerpo, pues notaba como su energía comenzaba a fluir por su organismo, llenando cada célula de su ser. Ella no lo podía ver por lo muy concentrada que estaba en su labor, pero de su cuerpo manaba un aura color amarillo con tonos azulados.

-¡Más, puedes llegar más arriba!- le gritó Jamily, y justo en ese instante, Asmeya notó como volaba por los aires, así como que su cuerpo se cubria por una fina capa de escarcha.

Cuando abrió los ojos de nuevo, se vio a unas decenas de metros de la aelida, y con la piel cubierta de placas de hielo.

-Si fuera el enemigo, ya estarías muerta- dijo, con una sonrisa, la morena, que ya para ese momento tenía extendidas las alas.

Asmeya gruñó un poco, e intentó crear una esfera de energía con las manos. La chica notaba como de los poros de su piel poco a poco salía el poder necesario para formar el ataque, pero era un proceso demasiado lento, además de que le ardían ligeramente las palmas por la falta de costumbre. Aún así fue capaz de lanzar un destello de electricidad que viajó a toda velocidad por el aire, aunque la morena lo esquivó con total facilidad.

-¡Debes ser más veloz, Asmeya!- le dijo Jamily, mientras se acercaba como un rayo hacia la pelirosa, y comenzó a atacar con puños y patadas a su nueva alumna, y si bien esta se defendía como podía, la velocidad y potencia de esos ataques eran demasiado para la chica, que acabó en el suelo con varios moretones por todo el cuerpo.

La hechicera se posó a su lado, mientras observaba como la joven se levantaba con algo de dificultad y llena de polvo la camisa y parte del pelo- No te será tan fácil la próxima vez...- gruñó Asmeya, colocándose en posición de ataque.

Jamily se sorprendió al ver como la energía de la chica no sólo no había disminuido, incluso había crecido un poco. Sonrió mientras evadía los golpes, agarró los puños de Asmeya con facilidad y le propinó un fuerte testarazo que hizo caer de culo a la otra, aunque en esa ocasión la morena se colocó a su lado de cuclillas, y la ayudó a levantarse.

-Al menos de físico estás bien, cómo pensaba nos falta el control de energía- dijo, mientras la chica la miraba con algo de desconcierto.

-No tenemos demasiado tiempo para despertar tu energía de forma natural, así que lo haremos tal y como lo hizo mi maestro conmigo- propuso Jamily, con una algo atontada Asmeya de la mano.

-No sé si te conté como logré despertar mi poder, pero si no lo hice lo haré ahora: fue con una poción que me enseñó mi primer maestro en una carta antes de morir- le explicó.

Entraron a la casa, y la aelida comenzó a rebuscar en los tarros de la cocina de la casa, y cogió tres ingredientes, que eran agua, unas hierbas, y tomillo. Asmeya la oyó gruñir un poco, y murmurar algo, para luego salir al huerto cercano, donde volvió con unos tomates, y una curiosa flor que ella no supo identificar. En seguida la mayor puso a hervir el agua, y comenzó a echar ingredientes con soltura, mientras removía. Una vez que el agua de la cacerola que estaba usando se había evaporado en buena medida, tomo parte de aquel bebedizo, y lo depositó en un vaso. Procedió entonces a recitar unas palabras, y se lo entregó a Asmeya, que miró aquel brebaje con poca fe.

-Bebe, eso te hará más poderosa- aseguró, mientras ella misma tomaba parte de aquel líquido. Decidió que lo mejor era tragar de un golpe, y eso hizo, tomó todo el liquido de una vez, sabía sorprendentemente bien, cosa que hizo que se relamiera un poco.

-No noto nada extraordinario- comentó al rato, mientras dejaba el vaso en la encimera- ¿Segura que esta pócima vale para algo?- preguntó.

La aludida se rió ligeramente, e invitó a la otra a salir de la casa- Ahora comprobarás los cambios- dijo, mientras elevaba con fuerza su energía.

Asmeya hizo lo mismo por inercia, y se sorprendió al ver como lo podía hacer casi sin dificultades, además, ya no sentía esa presión que sí notaba antes, era como si hubiera entrenado por mucho tiempo, semejante dominio sólo se podía obtener tras años de trabajo.

-Debo decirte que si lo hice fue por que sabía de la pureza de tu corazón, si fueras mala esa pócima te hubiera matado, pero yo no dudaba de ti- comentó la morena, sonriendo.

Asmeya como única respuesta generó en sus manos dos esferas de energía que lanzó contra la aelida, en esa ocasión le costó mayor trabajo evadir el ataque, más cuando vio casi en frente de ella a la pelirosa, que había recorrido la distancia que las separaba en cuestión de pocos segundos. La hechicera sonrió, esa poción hacía efecto rápido, se dijo.

-¡Creo que así estaremos mejor!- exclamó Jamily, mientras elevaba su energía, y se transformaba en taelido. Su pelo se volvió de color azul totalmente, sus ojos pasaron a ser morados, y sus alas se hicieron de color púrpura con decoraciones en color oro.

Había que reconocer que estaba realmente hermosa, una belleza letal que superaba el poder que obtenía en la fase previa, cuando sólo se tintaban algunos mechones de pelo, y no sólo crecía su fuerza, también su agilidad, velocidad y resistencia. Asmeya se intimidó un poco, pero decidió vender cara su piel, por lo que se lanzó a por su oponente, que esquivaba sin dificultades sus golpes.

Ejecución aurora!- gritó, mientras colocaba sus manos en posición de ataque, y el aire frío comenzaba a erizarse al rededor de sus brazos.

Asmeya sólo contó con unas milésimas para esquivar aquel helado viento a cero absoluto, que voló a velocidad de la luz por el aire, dejando una estela de hielo por donde pasaba. Asmeya se sorprendió de su velocidad, más cuando ella misma lanzó su golpe energético. Durante muchos entrenamientos había visto como Ulrich lanzaba su ataque, el Plasma relámpago, y ella había aprendido los movimientos de tanto verlo. Por eso, decidió lanzar ella misma el golpe. Elevó su energía, y en sus manos se apilaron múltiples esferas de luz.

-¡Plasma relámpago!- gritó, lanzando el ataque de energía. Este no fue ni de cerca a velocidad de la luz, ni mucho menos contaba con la potencia o el número de haces con los que contaba el golpe del alemán, pero desde luego sorprendió a todos los presentes.

Asmeya para ese punto sudaba y tenía la respiración agitada y entre cortada, y al verla así, Jamily decidió dar por finalizado el entrenamiento- Es suficiente por hoy, lo has hecho muy bien- le felicitó- Para ser un inicio no está mal- añadió, mientras la ayudaba a levantarse.

-¡Lo has hecho muy bien!- le felicitó desde lejos Aelita (910) que estaba enfrentándose a una Noelia (910) desatada, aunque paró un poco su frenesí para ver el combate entre la aelida y la asmariana.

Xavier (910) se ofreció a ayudar a la pelirosa a ir a la cama, cosa que esta apreció, pues si bien ahora que contaba con su energía para su total uso, aún debía acostumbrarse a ella, cosa que llevaría tiempo.

-Lo que ella dijo es verdad, es muy honorable de tu parte querer ayudar en la Guerra- dijo, mientras la depositaba en la cama.

Esta asintió, y observó como el héroe salía de la habitación y la dejaban a solas. Con algo de dificultad, se desnudó y se metió a la ducha, estaba sudada y llena de tierra, además de que le apetecía una ducha larga y fría para liberar tensiones. Se avecinaba tormenta, y ella deseaba estar preparada para capearla lo mejor posible.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

-¡Que golazo!- la exclamación de Odd, así como el choque de manos con Patrick se oyó por toda la sala de juegos de la Academia, aunque nadie les dijo nada pues para eso estaba aquel cuarto, para entretenerse.

Desde hacía un par de horas, los Guardianes se habían reunido allí para descansar no sólo de las clases, también de todo lo ocurrido en las últimas horas. Tanto Asmae como Aelita parecían bastante mejor e incluso animadas, en palabras de la primera, hay que ayudar cuando la persona aún lo necesita, cuando ya no es necesario, es absurdo llorar. Y se habían aplicado aquella idea a la perfección, pues estaban hasta riendo, cosa que elevó la moral del grupo, que se esperaban un aire mucho menos jocoso, aunque aún así tenso por la incertidumbre.

-A este ritmo podréis ir al campeonato de futbolín de la Academia- les dijo Jeremy, mientras colocaba la siguiente pelota a disputar en posición para que Yumi la golpeara.

Patrick le iba a responder a su primo, cuando por allí apareció el Director Delmas, que traía mala cara- Alumnos, salgan de aquí cuanto antes, vayan a la puerta y allí un familiar les recogerá- pidió, mientras señalaba la puerta de salida.

Todos se miraron con extrañeza, pero obedecieron, esperaban que nada malo pasase, pues ninguno de ellos había notado nada raro desde que volvieran de la dimensión de Jamily. Así que fueron a la entrada, donde se sorprendieron de ver un montón de agentes, todos armados hasta los dientes y con el equipamiento idóneo para una guerra. Susan repasó por sus mentes en busca de pistas, y resultó que todo ese lío era por un grupo de agentes que entró al bosque y que fueron hallados muertos poco después, totalmente calcinados. Además, desde allí se podía notar el fuerte olor a hidrógeno que salía del bosque de Kadic.

-Tenemos que tener cuidado, y no dejarnos exponer tanto como hemos hecho antes, nos están buscando- les advirtió- Y parece que están buscando a los responsables de la muerte de varios agentes que entraron al bosque y que acabaron calcinados en el suelo, y me da que sé quien fue- siguió.

Sam tragó saliva- ¿Hablas del demonio que... ya sabéis?- preguntó. Marin asintió- Puede, estoy difuminando nuestras caras, para que no nos reconozcan, pero pasemos sin hacer ruido- les pidió.

Y así hicieron, pasaron por allí sin hacer demasiado ruido, y salieron de Kadic con rumbo a la ciudad. Una vez que estuvieron por las calles, se metieron en una cafetería y se sentaron en varias mesas, repartidos en varios grupos, entrando con una diferencia de varios minutos, y procedieron a hablar vía gema.

-Deberíamos borrar el recuerdo de todo esto, pero a saber como...- comentó Jeremy- Siempre podemos usar el súper ordenador, ahora que sabemos que Xana es bueno de nuevo- propuso Sissi.

La idea parecía prometedora, aunque a Marin no le hizo demasiada gracia- Tened en cuenta que esta zona está muy contaminada de energía espacio-temporal, la estamos depurando pero es mejor no distorsionar más todo esto- les dijo.

-¿Y que hacemos? Borrar el recuerdo usando vuestros poderes psíquicos?- propuso, más como una broma que como realidad, Tamiya.

Las gemelas se miraron y sonrieron, eso sí se podía hacer- Esa cara no me gusta...- comentó Electra, mientras observaba como las chicas de Gallifrey se levantaban y salían corriendo de allí. El resto hizo lo mismo, esperando a ver que era lo que esas dos iban a hacer.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

Seriel se encontraba sentado en el banco de un parque público en silencio, observando como los niños jugaban en total silencio. Ni se giró cuando notó que junto a él se aparecía otro individuo, trajeado, de pelo rubio y ojos azulados, su rostro serio se parecía al de Seriel.

-Tiempo sin vernos, hermano- dijo el recién llegado, mientras contemplaba a los críos divertirse- ¿A que debo el honor?- preguntó al rato.

-Como querubín supongo que podrás moverte sin dificultades por todas las áreas del Cielo, ¿no?- preguntó Seriel, a lo que el otro asintió- Tengo ordenes para tí- dijo entonces Seriel.

El otro ángel le contempló- Está pasando algo, y quiero que lo investigues- ordenó Seriel- No me cuadra que haya Caballeros del Infierno libremente por la Tierra, tu serás mis ojos y mis oídos en el Cielo, Damiel- le pidió.

Este asintió- Así haré- dijo, mientras desaparecía de allí. Seriel suspiró, e imitó a su compañero, no sin antes fijarse en un destello color plata surcar el cielo a velocidad luz, que pasó desapercibido para los humanos, pero no para él.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

Azrael se posó, tras abandonar París, en las cercanías del hotel de "La Divina Parodia", que si bien era un verdadero fortín, para él no existía ninguna dificultad en entrar al mismo, cosa que hizo sin titubear. Ante él se presentó el dios pagano Apolo, que le miró con algo de nerviosismo.

-Me alegra verle, señor Azrael- dijo, mientras jugueteaba con las manos. Este lo notó pero lo pasó por alto- ¿Está mi hermano?- preguntó.

Apolo asintió, y le pidió con un gesto que le acompañaran- El señor Gabriel pidió que le entregáramos la carta personalmente a usted, me alegra que la haya recibido en tiempo- comentó el dios, mientras andaban a toda prisa por los pasillos.

Azrael le entendía, y es que sólo de imaginar sus poderes, todos se postraban a sus pies y obedecían sus ordenes sin rechistar. Lo mismo hizo Gabriel con esos paganos, a juzgar por su actitud. Llegaron finalmente a un cuarto, y, tras retirarse su guía, el arcangel entró y vio a su hermano en la instancia.

-Me alegra ver que aún conservas tu porte- bromeó Gabriel, mientras este entraba. El aludido mantuvo una pose seria, pero en pocos segundos dio dos grandes zancadas y abrazó al otro, que correspondió al mismo con fuertes palmadas en la espalda.

-Lo mismo puedo decir de tí, Gabi- dijo, mientras Azrael perdía su seriedad y adoptaba una actitud más relajada.

Se sentaron en unos sofás, y se dispusieron a hablar- Supongo que, si te has pasado los últimos cientos de millones de años desaparecido, no me habrás llamado para charlar de trivialidades- comentó Azrael, mientras miraba a su hermano.

Este suspiró, y asintió- Sabes bien cuales fueron mis motivos para irme, y me temo que ahora mismo mis intereses son contrarios a los de nuestros hermanos- le dijo- Ya estarás al tanto de que quieren empezar la Guerra, y el único medio de evitar que Lucifer vuelva es si tú y yo colaboramos, es el único modo de proteger lo que cada uno de nosotros más quiere- dijo Gabriel.

Su hermano le miró- Siempre me he mantenido neutral, pero como bien dices, ahora tengo cosas importantes que proteger, además, tampoco me agrada ver como esos dos se matan- el otro sonrió ante esas palabras.

-¿Tenemos trato, entonces?- preguntó Gabriel tras unos segundos de silencio- Sí, pero no estaré aquí, me mantendré en la sombra cómo hasta ahora y aparentaré normalidad, Miguel tiene ángeles siguiéndome desde hace unas semanas, así que lo mejor será eso- dijo, mientras se daban la mano en señal de acuerdo.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

Un abrazo muy fuerte a todos los lectores venezolanos, que tanto sufren en su país, pero que aún así son de los que más leen este fic!

(1) Al igual que hice con los arcángeles, algunos de los nombres son reales, y otros inventados.

(2) Y en este punto exacto, el fic llega a las 500.000 palabras!

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.