Código Guardianes
Capitulo 93
Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.
Capitulo especial dedicado a mi princesa, TsukihimePrincess! Un beso y feliz cumpleaños, mi amor!
Jamily se encontraba nerviosa. Se observaba en el espejo, observando su vestido blanco. Era realmente hermoso, con un escote en forma de V, un collar de perlas blancas en torno a su cuello, y una larga falda que por unos pocos centímetros no tocaba el suelo. Estaba siendo maquillada por Yumi con delicadeza, mientras esta tatareaba una canción tranquilamente.
-Tranquilizate, estas radiante- comentó al rato, al notar como la pierna de ella se movía con insistencia de arriba a abajo.
-Es más fácil decirlo que hacerlo...- murmuró la hechicera, mientras cerraba los ojos para que Yumi pudiera poner el lápiz de ojos.
Notó como Yumi le ponía algo más de colorete- No es la primera vez estoy en una boda, mis padres se casaron cuando yo tenía siete años, y mamá estaba igual de nerviosa, así que supongo que es normal- comentó la japonesa.
-Pero tienes que reconocer... que su forma de pedir tu mano fue bastante divertida- Jamily ante eso asintió.
FlashBack de Jamily 1
Jamily se encontraba en su cuarto, mientras escribía en su portátil. Estaba tan metida que ni se dio cuenta de que alguien entraba en su cuarto. Dio un respingo al notar unos brazos a su al rededor, pero los reconoció en seguida al verlos.
-¿Que tal?- preguntó Michaelis, mientras la besaba en la coronilla. Ella le sonrió- Bien, liada, sigo siendo la "secretaria" de la reina, Asmeya- le respondió.
Michaelis asintió- Se encuentra hoy en Asmara, esta tarde volverá aquí- siguió la morena, mientras acariciaba despacio los brazos de él.
El angelido asintió- Les ayudas mucho- comentó, a lo que ella asintió- Siempre he estado muy vinculada con la monarquía humana de Asmara, más incluso que con mi propio pueblo, sobre todo desde que conocí a Diana, cuando todo empezó- Michaelis entonces la besó en la mejilla.
Ella giró el rostro para besar sus labios, y le acarició el rostro con delicadeza. Él la miró con amor, y ella le dio un último beso antes de ponerse de nuevo. Fue entonces que él se llevó la mano al bolsillo y sacó una pequeña cajita, de cuya presencia ella no se estaba percatando.
-Jamily Mörker- comenzó él. Ella paró de teclear al instante- Te amo, y me gustaría pasar el resto de mi vida contigo... ¿quieres casarte conmigo?- según él hablaba, se fue agachando hasta quedar arrodillado al lado de ella, con la caja abierta. En dicha caja, un hermoso anillo relucía. Era de plata, con un pequeño diamante bien cincelado como decoración, con letras en angelido talladas a lo largo del anillo.
Ella le miró con sorpresa, y poco a poco los colores se le subieron al rostro. Él la miró expectante, pero, a los pocos segundos, y con el corazón galopandole en el pecho, ella asintió, con un gesto nervioso. Michaelis sonrió, se levantó, y la abrazó efusivamente, mientras de los ojos de ella salía una pequeña lagrima que rápidamente se retiró, mientras besaba a su pareja con efusividad, llegando incluso a caer en la cama. Estuvieron ahí besándose un buen rato, mientras se murmuraban palabras de afecto al oído, y entrelazaban sus alas, protegiendo sus cuerpos.
-Te amo...- murmuró ella, mientras él se tumbaba a su lado en la cama, con la respiración agitada- De-deberías decírselo al resto, ya sabes, tendremos que tener invitados y eso- murmuró, a lo que ella asintió y se levantó rápidamente.
Salió corriendo y bajó las escaleras a toda prisa, llegando a los pocos segundos al patio, donde Guardianes y Guerreros entrenaban luchando entre ellos- ¡Parad un momento, por favor! ¡Tengo un anunció importante!- gritó.
Todos la miraron con sorpresa, normalmente ella no era así de emocional- ¿Sucede algo, Jamily?- preguntó Xavier (910), que era el más cercano.
Ella sólo les enseñó el anillo. Las reacciones fueron diversas: buena parte de las chicas, a excepción de las dos Electra, Noelia 910 y Aelita 910 se le acercaron a ver mejor el anillo. En cuanto a los chicos, se miraron con sorpresa y algunos se acercaron a cotillear que era lo que pasaba, y se quedaron al ver que se trataba de un anillo de boda. El más emocionado, con diferencia, era Percy, que miraba entusiasmado el objeto.
-¡Esto ha sido tallado por un experto!- exclamó nada más verlo- ¡Está hecho con materiales de muy buena calidad, y mira que diamante más bien pulido, el que hiciera esto sabía muy bien lo que hacía!- todos rieron por su reacción, pero él sólo seguía a lo suyo.
-¿Te casas con Michaelis o qué?- preguntó Jeremy (910), con el interés mínimo que se esperaría de él- ¡Sí! ¡¿A que es genial?!- ella estaba realmente emocionada por el evento, se le notaba radiante...
Fin del Flashback 1
-La verdad, es que te emocionaste mucho- dijo Yumi- Nunca te había visto sonreír tanto- añadió. Jamily sonrió.
-Imaginate que Ulrich te pidiera algo así- murmuró. Yumi se puso a preparar sus uñas- Quiero mucho a Ulrich, pero aún es muy pronto para eso- se rió la japonesa.
-Cierto, perdona... Estoy en una nube de la que tengo miedo de bajar- reconoció ella- El Apocalipsis da miedo a todos, pero precisamente estamos luchando para evitar que empiece- le contenstó Yumi.
-Y lo estais haciendo bien, Yumi- le respondió Jamily. Yumi simplemente asintió mientras decoraba las uñas recién pintadas con una precisión sorprendente.
-Lo haces genial Yumi, podrías dedicarte a estas cosas- comentó al rato Jamily. Yumi la miró, pero al rato negó.
-Me gusta el maquillaje, y básicamente he enseñado al resto de chicas a hacerlo, pero... Las plantas me llaman más, a saber la razón- bromeó.
La aelida simplemente rió un poco, y siguió recordando lo acontecido hasta ese punto.
FlashBak de Jamily 2.
Entre entrenamiento y entrenamiento, ya que Jamily había decidido que la boda no iba a cortar la normalidad de los mismos, se dedicaban a los preparativos. El lugar ella lo tenía claro, sería la capilla de los dioses de Heavenland que ella misma construyó al lado de su casa en Eritrea, la capital del Reino Humano, en Asmara. Decidieron ese sitio por que el cargo de General de Michaelis le colocaba en el punto de mira de los reporteros del país, y de básicamente cualquier periodista con un mínimo de "olfato" para las noticias. En condiciones normales ese cargo no hubiera sido problemático, pero los últimos acontecimientos le obligaron a saltar al escenario público, pues tuvo que hacer no pocas entrevistas para la televisión tras lo ocurrido con Atenea en la reunión de Jefes de Estado de hacia un par de meses. Obviamente el banquete sería en su dimensión, tenían un espacio enorme, al aire libre, y con la seguridad de que el tiempo sería ideal, entre otras cosas por tener allí a todos los Guardianes, que impedirían que hubiera tormenta y que el Sol brillara en su plenitud durante toda la jornada. La cosa era la decoración, las prendas... Y para eso tenía a Sissi.
-Estos de aquí son preciosos- comentaba esta, mientras señalaba los arreglos florales de la revista que habían conseguido en una floristería que solía trabajar en la decoración de eventos del estilo.
Jamily asintió- Ya, pero... estos también- comentó. Los de Sissi eran flores de un tono azul cielo, en cuanto a las que ella prefería eran de un fuerte tono morado.
-Es tu boda, decide tú. Pero desde luego Yumi seguro que será capaz de crear flores espectaculares- le aseguró, a lo que la mayor asintió.
-¿Tienes por ahí la de los manteles? Para que Percy vaya cosiendo, más que nada- comentó Sissi, a lo que Jamily le tendió otra revista, esta vez de decoración de mesas, abierta por una pagina concreta. Vio un mantel rodeado por un circulo hecho con bolígrafo, y asintió.
-¿Te gusta? No quiero que se vea horrible- Sissi sólo le sonrió- Seguro que Percy, con lo bueno que es, los hará hasta más bonito. También hará la vajilla, así que genial- Jamily se sonrojó un poco.
-Espero que no se molesten por hacer todo este trabajo...- murmuró, algo apenada. Sissi le restó importancia con un gesto- Después de todo lo que has echo, es lo de menos. Miralo por el lado bueno, la boda te saldrá prácticamente gratis- le dijo con una sonrisa.
-Pues sí, y es un alivio- reconoció la morena- Percy también nos hará los vestido a medida, ¿alguno que te guste especialmente?- preguntó la más joven.
-De hecho- Jamily sacó un folio conun dibujo, y se lo entregó a la otra, que lo tomó- No dibujo muy bien, pero hice este boceto- Sissi observó el mismo.
Era evidente que a ella el dibujo no se le daba del todo bien, pero era lo suficientemente buena como para que se pudiera imaginar uno el traje que ella quería.
-Es bonita, la verdad- aseguró, tras un par de minutos. Sissi entonces cogió un lapiz e hizo un boceto al lado, cambiando un par de detalles. Pasó de ser un vestido que llegaba hasta la parte baja de la rodilla, a estar a la altura de los tobillos. Así mismo, amplió la parte del busto, y le colocó un par de detalles más.
Jamily la observaba realizar el dibujo en silencio, con algo de sonrojo, pero sonrió al ver el diseño final- Espero que te guste- dijo la más joven.
La aelida asintió satisfecha- Es muy bonito, Sissi- comentó la morena, a lo que la más joven sonrió- Estarás espectacular, ya lo verás, por cierto, ¿ya has pensado quienes serán las damas de honor?- preguntó.
Jamily suspiró. Dentro de las chicas, las había muy emocionadas con la celebración, como la propia Sissi, Aurora o Sam, y aquellas que aquello les aburría en cantidades industriales y que pasaban un poco de los preparativos, como Electra o Noelia, que era más feliz persiguiendo gatos que otra cosa.
-Pues no lo sé... se lo pediría a mi hermana pequeña, a Jhuliana, pero me temo que falleció hace siglos...- murmuró, algo apenada, pero rápidamente cambió el gesto- En fin, había pensado en que fueran Yumi y Aelita- respondió finalmente.
Sissi asintió conforme- Con tu permiso, también diseñé los vestidos de ellas dos, para que vayan a juego- tras decir eso, le tendió otro papel.
En el mismo había dibujado un único vestido, parecido al de la aelida, pero con ciertas diferencias. En su caso era un traje de color turquesa, con el pelo descansando sobre los hombros. El traje en si era un top ceñido, pero sin escote, con una falda corta que llegaba a medio muslo, con mangas cortas y un collar en la zona del cuello. Como calzado, tacones no demasiado altos, y, decorando la parte derecha del pecho, una pequeña flor blanca.
-Es bastante bonito... ¿pero no será demasiada tarea para el pobre Percy? Creo que también se puso con los anillos- pero Sissi negó.
-Él ya se puso con los trajes de las chicas, los chicos se pondrán un esmoquin, obviamente todos a medida, que ya las tiene- le respondió.
Jamily suspiró y asintió- En fin, espero que no le coma demasiado tiempo para sus cosas- Sissi asintió- No lo haces, te lo aseguro, pero tu de todo esto no te preocupes, que ya estoy yo para organizarlo todo- le dijo.
Tras estar un rato más hablando, Sissi salió de la casa. Se pasaban el día en la dimensión de Jamily, el lugar más seguro en el que podían estar, y trataban de estar lo mínimo posible en la Academia, así como en sus cuartos, donde tan sólo dormían. Era una de las desventajas de estar en guerra. Gracias a Jeremy, que había logrado realizar, en cuestión de varias horas y con ayuda de las gemelas de Gallifrey, varios cambios en los documentos de los miembros del grupo, de tal manera que pasaban de ser residentes, aquellos que lo eran, a ser estudiantes al uso que sólo iban allí a las clases. Durante las mismas, siempre se quedaba alguno a vigilar, normalmente Jamily, pues el resto estaba de exámenes. En el patio de la casa, habían montado una fragua improvisada, donde se encontraba Percy, con el torso descubierto, mientras golpeaba el yunque con su martillo. En esos instantes se encontraba puliendo detalles de los anillos, pues quería que les quedaran perfectos, y que estuvieran al gusto de los cónyuges.
-Hola- saludó la chica. El muchacho alzó la vista y la saludó con un gesto- ¿Ya tienes las medidas de los trajes y manteles?- preguntó, para luego seguir golpeando el material.
Ella asintió y se los dejó a un lado en la mesa que tenía en la derecha- ¿Es necesario que estés sin camisa? Somos inmunes a las altas temperaturas- le preguntó ella.
Él la miró con curiosidad- Después acaba oliendo a humo y apestando al carbón y al metal que haya usado, así que así al menos no acaba inservible- le respondió- Además, se puede manchar, así que así es más cómodo- añadió.
Ella asintió conforme- ¿Tienes el hilo para poder coser?- le preguntó. Él negó- Electra ha ido a comprar el hilo, le tuve que apuntar los nombres para que no se liara, la pobre no tiene mucha idea- le respondió.
Tras eso, se formó un silencio entre ellos, sólo roto por el sonido del yunque siendo golpeado por el martillo, y que de vez en cuando Percy manipulaba el material, rojo como el magma, con las manos. Entre cosa y cosa el chico se fijo en que ella revisaba algunas de las joyas que había estado haciendo para las chicas, se decidió a hacerlas ya que muchas se lo habían pedido, y había de todo: collares, pendientes, diademas... un verdadero ajuar se exponía ante sus ojos.
-¿Te gustan?- preguntó, mientras se acercaba, no sin antes meter el recién acabado anillo en agua para enfriarlo. Ella le miró, ladeando la cabeza, y asintió.
-Supongo que este será el de Aurora, es el más labrado de todos- comentó, mientras tomaba uno de los pendientes. Se trataban de pendientes de plata de alta calidad, con el diseño de un par de alas de plumas blancas, con un alto nivel de detalle en cuanto a las plumas, que tenían, para hacerlas blancas, un poco de nácar del mismo color (1).
-El resto también son bellos, pero en este... te esmeraste especialmente- añadió la chica, a lo que Percy sólo pudo asentir- ¿No harías tu lo mismo para Herb, si pudieras?- preguntó.
Ella sonrió divertida- Precisamente lo he hecho, ya lo verás- con eso, ella salió de allí, dejando al muchacho sólo, que suspiró y se dirigió a comenzar con el telar. Lo había construido él mismo con listones de madera, y ya sólo le faltaba la tela para tejer los vestidos. Precisamente poco después llegó Electra con varias decenas de madejas de hilo, las cuales instaló en el telar, y comenzó a hilar con rapidez. Mientras, Sissi fue al otro lado de la casa, donde vio a Milly e Hiroky, enfundados en sus armaduras, creando grandes listones de maderas, los cuales eran colocadas por Patrick y Nicolás. Dirigiendo la operación estaba Marin, que se encontraba haciendo anotaciones en un papel de color azul con un lápiz blanco. A su lado estaba Tamiya, que revisaba el equipo de fotografía y video que solían usar para sus reportajes de la Academia.
-¿Cómo vais?- preguntó, observando la estructura en proceso de formación. Formando las esquinas de un rectángulo, cuatro listones de madera, separados en el lado más largo por diez metros y en el mas corto por dos, formaban el tamaño máximo de un escenario de madera, cuyas tablas ya estaban siendo colocadas minuciosamente por ambos chicos, que movían los tablones como si fueran hojas de un árbol. Según los colocaba, Jeremy los clavaba a la madera, con varios clavos en la boca y un martillo en la mano parecía más un obrero que un guardián. Por allí cerca, se encontraban Aurora, Sam y Asmae cargadas con equipo de audio y sonido, dejándolo en un lugar seguro para que estuvieran en perfectas condiciones para el evento.
-¡Espero que seamos capaces de instalarlo, esto no hay quien lo entienda!- exclamó Sam, mientras le tendía las instrucciones a Sissi, que las abrió por la primera hoja.
-Ya le preguntaremos a Jeremy como funciona, o a Electra- le respondió- ¿A donde las llevamos?- preguntó Aurora.
Sissi cogió varias de las cajas y las guió al trastero cercano a la casa, donde habían apilado varias de las cosas que usarían durante los festejos. Ya estaban allí las mesas y sillas del banquete, los fuegos artificiales, e incluso tenían ya parte de los regalos de boda. Obviamente aquella era zona restringida para los novios, cosa de la que Sissi se había ocupado personalmente.
-Dejadlas por aquí, por favor- pidió ella- Ya sólo quedan los vestidos y los manteles, de los que se ocupa Percy, y montar el escenario- les informó Sissi.
Salieron de allí y vieron a Jamily hablar con Marin, que parecía explicarle lo que estaban haciendo, se la veía feliz, e incluso abrazó a la guardiana, que se dejó dar la muestra de cariño con una sonrisa.
Fin del Flashback 2.
-Os esforzasteis demasiado, chicos- dijo Jamily, mientras Yumi se dedicaba a decorar un poco las uñas de sus pies.
Yumi negó- Nada es demasiado, tu también has hecho mucho por nosotros- le respondió- Además, los preparativos los hizo Sissi con ayuda de todos, pero la juerga... La hizo Electra- ante eso, Jamily sólo pudo sonrojarse.
Efectivamente, los preparativos y la decoración los hizo Sissi, pero la despedida de soltera la organizó enteramente Electra, y en que momento se dejó convencer...
Flashback de Jamily 3.
-¿Crees de verdad que esto le gustará?- dijo Asmae, mientras Electra abría la puerta de su casa. Desde el fallecimiento de su madre, ella solía ir a la casa y ocuparse de ella al menos dos días a la semana, y como no tenía familiares cercanos, ella se pasaba allí viviendo algunos fines de semana, más después de darse de baja de vivir en Kadic. Con el resto fue algo más complicado, pero los padres de los del grupo parecían de acuerdo con el cambio.
-¿Una última borrachera? Te lo aseguro, no se ha divertido en años, le vendrá bien echar un trago- le respondió la rubia- Además, será una noche de chicas, y tranquilas, no tengo pensado nada raro- les dijo. Estas suspiraron.
Habían comprado varias botellas de todos los tipos de alcoholes que les gustaban, aunque no había demasiada variedad: ron, cerveza, vodka, y un tipo de bebida típica de Asmara, llamada balrey. También habían comprado bebidas para mezclar, y los hielos los crearía Aelita según los necesitaran, y, en cuanto la comida, habían comprado todo tipo de bolsas, pizzas, donuts, y todo lo apetecible que vieron. Metieron la bebida en la nevera y en el congelador prepararon varias bolsas de hielo.
-Que bien os viene que nos lo haya comprado William, que ya es mayor de edad- comentó Susan, mientras colocaba las cosas en su sitio- Bien pudisteis ser vosotras, os ponéis algo de maquillaje para aparentar como tú hiciste durante un tiempo, y asunto arreglado- dijo Sam, divertida.
-No sé si sería buena idea comprar alcohol para que os emborracheis, aunque a saber si nos hará efecto- comentó la mayor.
-Lo hará, supongo que si apagamos nuestra energía nos afectará- dijo Noelia, también presente- No se si Jamily te dejará a tí, apenas tienes 16 años- comentó Asmae.
La aludida la miró con extrañeza- ¿Cómo no me va a dejar? No es la primera vez que bebo- comentó la chica perro (2)
Los presentes se miraron y suspiraron- Bueno, en nuestra época no puedes hacerlo hasta los 18- le dijo. Noelia asintió, tampoco es que hubiera preguntado por eso o intentado conseguir vino en ese tiempo.
-Bueno, tu bebe si te apetece, pero con tu energía activada, ¿vale?- ante la orden de Susan, ella sólo asintió.
-Yo pensé que no se lo permitiría- comentó entonces Aurora- Ni a ninguno de nosotros, en definitiva- añadió Sissi.
La mayor les miró- La Noelia de la Tierra 910, si bien es más salvaje que los animales, tiene razón en que a veces soy demasiado protectora con vosotros, así que os daré más libertad en ese sentido- les respondió.
El resto de presentes se miraron, y asintieron. En principio no debía pasar nada, más con Jamily presente. Habían quedado con ella a las 9 de la noche, y le pidieron que viniera arreglada, pues después probablemente saldrían por ahí a darlo todo. Hasta entonces, estarían esperando a la llegada de la novia. Ya quedaba poco para la boda, tan sólo un par de días, y a ella se le veía especialmente estresada, así que una noche de diversión le serviría para relajarse un poco. Se arreglaron un poco, y, a la hora convenida, apareció la morena, engalanada con un traje ceñido que remarcaba sus prominentes curvas, algo de maquillaje, y el pelo suelto en forma de cascada por su espalda.
-¡Hola chicas!- las saludó, abrazándolas con cariño. Pasó al cuarto, y se puso cómoda en el sofa, donde vio el alcohol. Se puso a rebuscar, y sonrió al ver el vodka. En seguida se sirvió. Electra sonrió por eso.
-Sabia que le gustaría- le murmuró Electra a Asmae, que sólo pudo asentir- ¡Oye, sirve también al resto!- le pidió Electra, acercándose rápidamente.
Jamily hizo exactamente eso, sirvió una copa a todas las presentes, y se sentaron en los sillones que había en la sala. Habían decidido dejar a un lado su misión, y sus poderes, con la intención de divertirse y pasar un rato divertido como si fueran jóvenes normales.
-Hoy vamos a ver cuanto aguantas, guapa- le dijo Sam a Jamily, que la miró con diversión- ¿Quieres ver mi aguante? Tengo más de 2000 años, no te creas que es la primera vez- le dijo, dándo un trago a su bebida.
-Acepto el reto- un grito general por parte del resto de chicas hizo que ambas sonrieran. Aquello iba a ser divertido.
Acompañadas por la música del portátil de Aelita, las chicas del grupo pasaron una agradable velada entre copa y copa, riéndose y hablando entre ellas, contando toda clase de cosas sobre sus experiencias con los chicos.
-¡Que cara puso, el pobre!- reía Milly. En ese punto tanto ella como Tamiya estaban bastante integradas en el grupo, y se habían emparejado con Hiroky y Jhonny, respectivamente, aunque no solían hablar mucho del tema... hasta ese día.
-¿En serio te plantaste casi desnuda delante de él?- la cara de Yumi era un poema, pero Milly sólo seguía hablando.
-No me malinterpretes- en ese punto a todas se le arrastraban las palabras- Pero tu hermano, uff... me pone de una manera que...- tras decir esas palabras se rió más aún, pero trató de relajarse- Estaba en el baño,y decidí darle una sorpresa, pero no pasó nada más- aseguró.
Yumi tan sólo bebió de su copa hasta terminarla- A ver, y-yo tampoco puedo hablar mucho- murmuró ella- Nos acostamos el día de la piscina- reconoció. Cuando se dió cuenta de lo que dijo se puso las manos en la cara.
Rápidamente Aelita la miró con una sonrisa victoriosa- ¡Lo sabía, al fin lo admite!- Aelita abrazó a la japonesa y esta no pudo más que dejarse, Aelita se ponía más cariñosa de lo habitual cuando bebía.
-¿Y que tal estuvo? Da detalles- exigió Sissi, mientras se apoyaba interesada en sus propias rodillas. Casi por inercia todas hicieron lo mismo, hasta Electra, que solía pasar de esas cosas, pero en el fondo le gustaba enterarse de esas cosas.
-Pues un p-puto desastre, como cualquier primera vez- reconoció, para después sonreír- Pero después...- se calló deliberadamente para generar expectación en el resto, aunque no llegó a acabar. Estaría borracha, pero no contaría mucho mas.
-Supondré que bien, ya que algunos días le cuesta sentarse- comentó divertida Jamily, provocando el rubor instantáneo en Yumi y las risas en las otras.
-Seamos sinceras, vuestros niños- empezó Asmae, tras parar de reír un rato después- Serán buenos y todo lo que queráis, pero...- se aproximó todo lo que pudo a Noelia- Cierta personita es hasta mejor- eso se lo susurró a la chica perro al oído, pero lo suficientemente alto para que todas lo oyeran.
La aludida la golpeó algo molesta en el hombro, pero después le dio un pico y se excusó para ir al baño. El resto sólo se apoyaban en el hombro de la más cercana, mientras se colocaban las manos en el estomago de tanta risa.
-¡Pues la pelirosa tiene razón!- exclamó Aurora, mientras se levantaba y se tambaleaba un poco- Pero una buena po- Electra la paró antes de que dijera alguna burrada, pero quedaba bien claro lo que iba a decir.
-Con lo tranquila que es, quien lo diría- murmuró Sam, divertida- Pero es verdad, y seguro que Percy...- Sam colocó sus dedos indice de tal manera que daban una idea de una longitud, mientras sonreía con picardía, y Aurora asintió.
-Pues sí, no me puedo quejar- rió, mientras sacaba la lengua a Electra, que estaba algo sonrojada- William tampoco es pequeño en esa zona, precisamente- añadió.
Electra la fulminó con la mirada, pero su amiga pasó olímpicamente- ¿Cuanto le miden?- preguntó interesada Sissi.
Aurora lo pensó un poco- No llegué a medir, pero no tiene nada que envidiar a un actor porno- respondió. Sam sonrió y se relamió un poco- Ninguno tiene, en verdad- añadió Aelita.
Todas la miraron- ¿Tu crees?- preguntó divertida Marin, que también había bebido lo suyo- No me digáis que no os fijáis en como les marca el paquete- les dijo, como si tal cosa.
-J-joder tía, de esa forma no se puede ver todo el potencial de un tío- le respondió Sam, arrastrando las palabras- Además, tam-tampoco es que nos podamos fijar demasiado- continuó.
-Sólo cuando entrenamos, y si eso... eso sí, ellos bien que nos miran el culo- comentó Susan- Sobretodo a nosotras- añadió Marin.
-Como no, si teneis el culo más grande del grupo- se rió Yumi- Tu tampoco andas escasa maja- le recriminó Susan, dando un pellizco en el muslo a la otra.
-Al menos vosotras teneis algo...- murmuró Milly, algo triste. Jamily la abrazó por la espalda- Aún tienes que crecer, pero estoy segura que tendrás unas buenas tetas- le dijo, mientras reía un poco.
La más joven la miró- Miralá, ya tienes más que yo a tu edad- le respondió. Milly se sonrojó pero asintió- Pero las tuyas son enormes Jamy...- comentó.
La mayor sólo la acarició con cuidado y se rió- No te preocupes por eso ahora y disfruta, pero usa condón- le dijo.
Todas las demás estallaron en risas al ver como se sonrojaba mucho y asentía- Lo mismo va por ti, Tamiya- añadió Jamily, mientras le guiñaba un ojo.
Esta asintió- Por cierto, ¿cuantas creeis que Tamiya tendrá un culo enorme?- se rio la mayor. Tamiya la miró algo sonrojada, pues varias alzaron la mano.
-¿Uno c-como el tuyo?- preguntó, arrastrando las palabras, a lo que la otra solo asintió, y le dio un buen trago a su bebida, siendo inmediatamente imitada por el resto.
Fin del Flasback de Jamily 3
-A pesar de que somos unas pervertidas, estuvo guay- reconoció Yumi- Además, a las 5 ya estábamos en Kadic, borrachas pero bien- rió.
Jamily asintió- Usasteis la energía para que se os pasara, ¿no?- preguntó, a lo que Yumi asintió- Sí, y a las que cayeron en la cama antes de hacer eso las curé yo misma- le respondió.
La puerta en ese momento sonó. Tras un grito de Jamily permitiendo entrar a la sala, aparecieron Aelita ya preparada con su vestido puesto, peinada con rizos en el pelo que caían hasta sus hombros, y con un pequeño bolso de mano.
-¿Estáis listas ya?- preguntó. Sonrió al ver a la novia- ¡Estas guapísima!- dijo, mientras la abrazaba. Jamily se dejó abrazar sonriendo, y observó a ambas chicas.
-Tu también estas preciosa, Yumi- dijo la pelirosa, al verla. Esta asintió, y se colocó apropiadamente el escote.
-Queda una hora para la boda, así que ni te muevas de aquí, o te dejo manca- amenazó Aelita, mientras revisaba su móvil. Jamily rio algo nerviosa y se sentó en la silla.
-Michaelis ya está esperando, me dice Jeremy- dijo, en voz alta. Jamily se levantó y comenzó a dar vueltas por la sala. Yumi entonces creó un ramo de flores blancas y se lo tendió.
-Toma, al menos tenlo ya en la mano- pidió, a lo que la otra asintió, y se sentó de nuevo, pero al poco ya estaba de pié de nuevo y preguntando la hora.
-Será mejor que vayamos yendo, o esta mujer se volverá loca- le murmuró Aelita a la otra dama de honor, que asintió. Abrieron un portal, y lo atravesaron, llegando de esta manera a la entrada de la capilla que habían elegido para la celebración. Estaba en un lugar idílico, rodeado de un bosque, en las cercanías de Eritrea, la capital del Reino Humano de Asmara. La iglesia se erijía en el centro de un claro, lo suficientemente amplio como para que los rayos solares inundaran la fachada de luz. No era una edificación particularmente grande, media cuatro metros de alto, con diez metros de largo y cinco de ancho, lo suficiente para que todos pudieran entrar. La habían engalanado para el festejo, con banderines de colores y globos a la entrada, donde esperaban algunos de los guardianes, vestidos de traje.
-Aún queda una hora, Michaelis está dentro- informó Ulrich. La novia le miró- ¿Y Gabriel?- preguntó. Ella le notó aparecer por detrás.
-Te ves radiante- comentó el arcángel, acercándose a ella. Besó sus nudillos, y ella se fijó en su vestimenta, un traje como el de los chicos, pero en su caso despedía un aura de poder imposible de imitar por nadie. A su lado, estaba Azrael, con una vestimenta similar.
-Esta hermosa, señorita Mörker- dijo, mientras le hacía una ligera reverencia. Ella le abrazó en ese momento, y este se dejó.
-¿Donde dejaste a la madre de Jhonny?- preguntó. Azrale suspiró- Viene con él, tardarán poco- le respondió.
Precisamente al rato llegaron los mismos. Y ya que estaban todos, entraron a la iglesia, a excepción de Jamily y Gabriel, que se quedó con ella.
-¿Lista?- preguntó Gabriel. Ella suspiró nerviosa, y asintió- Sí- respondió ella. Segundos después, el portón de la edificación, y entraron a la misma. Una larga alfombra roja se extendió ante ellos. A los lados, las cinco líneas de bancas a cada lado de la alfombra estaban ocupadas por los Guardianes, que observaban a ambos entrar por la puerta. Al fondo y subido alpúlpito, estaba Azrael, y, un par de escalones por debajo, estaba Michaelis, que se colocaba nervioso el cuello. El sonido de una trompeta tocada por Percy llenó la iglesia, y dejó de sonar cuando ella llegó a la altura de Michaelis, que la miró con nerviosismo, ella le sonrió, y Gabriel se colocó al lado de ella. Por detrás de él estaba Gabrielle, la madre de Jhonny.
-Damas y caballeros, estamos aquí para unir en matrimonio a Jamily Mörker, la hechicera de los Guardianes- comenzó a hablar, mientras iluminaba la estancia con su energía- Y a Michaelis Celestis, general de las fuerzas de Heavenland- este sólo se removió algo en su sitio, con las manos a los lados de su cuerpo.
Azrael no llegó a abrir el libro que tenía en el púlpito- El amor es algo que une, una fuerza tan poderosa como la de los Seres Supremos que gobiernan las realidades, y eso se demuestra día a día- Jamily miró sonriendo a su pareja.
-Hoy celebramos ese amor, que esperamos dure eternamente, y que día a día se fortalezca- Percy entonces se acercó, y le entregó a Michaelis una caja pequeña, donde se encontraban los anillos.
Este los cogió, y le colocó uno de ellos a Jamily en el dedo corazón de la mano derecha- Jamily, ¿aceptas a este angelido como tu esposo, para lo bueno y lo malo, hasta que la muerte os separe?- preguntó Azrael. Ella bajó el rostro ligeramente, y, al instante, lo alzó-Sí- respondió.
Ella entonces procedió a realizar la misma operación con Michaelis- Y tú, Michales, ¿aceptas a esta aelida como tu esposa, para lo bueno y lo malo, hasta que la muerte os separe?- preguntó. Michaelis le sonrió a la chica-Sí- Azrael simplemente asintió. (3)
-Yo os declaro marido y mujer, puedes besar a la novia- El público estalló en aplausos ante lo dicho, y se levantaron. La pareja se besaron con entusiasmo, y tras eso, todos los invitados salieron de la iglesia, y esperaron a que los novios salieran. En cuanto salieron, les lanzaron granos de arroz por encima, llenando parte de su ropa del alimento, mientras la pareja sonreía feliz. (4)
-¡Vayamos ahora a la celebración!- gritó Herb, abriendo un portal para llegar a la dimensión de la hechicera. Rápidamente todos lo atravesaron y llegaron al sitio.
Allí estaba todo preparado ya. Una larga mesa con un puesto por persona, con un plato, vaso y cubiertos para varios platos. De la comida se habían encargado los arcángeles, sobretodo Gabriel, que creó una larga lista de platos, para de esta manera tener comida para todo el mundo. Todo estaba listo, lo único que tenían que hacer era sentarse y disfrutar de los manjares, cosa que hicieron en cuanto llegaron. A la cabeza de la mesa estaba la pareja, y, colocados según parejas, estaba el resto de invitados.
-¡Vivan los novios!- gritó Asmeya, alzando su copa, a lo que todos se unieron. Entre risas, iban comiendo, sirviendo cerveza y vino, y hablando animadamente. A Gabriel no le costaba ningún esfuerzo hacer aparecer y desaparecer los platos, con un mero gesto lo hacía, así como con la bebida, aunque de vez en cuando su hermano Azrael le apoyaba con ese trabajo.
-Espero que os estén gustando- comentó divertido, mientras observaba a Odd y Percy devorar lo que quisiera que tuvieran en el plato. Estos asentían, sonriendo, desde luego eran de los que más apreciaban eso.
Tras un animado banquete, que se alargó por unas dos horas, pasaron al escenario que estaba montado allí cerca. Encima del escenario, un microfono y varios altavoces permitían que los presentes pudieran cantar, y, vitoreada y animada por todos, tuvo que ser Jamily quien subiera al escenario.
-Si queréis que cante, cantaré- aseguró, colocando el micrófono a su altura. La música comenzó a sonar entonces, y todos aplaudieron.
Mi vida me empezó a cambiar
La noche que te conocí
Tenía poco que perder
Y la cosa siguió así
Yo con mis sostén a rayas
Y mi pelo a medio hacer
Pensé: éste todavía es un niño
Pero, ¿qué le voy a hacer?
Es lo que andaba buscando
El doctor recomendando
Creí que estaba soñando, ooh, ooh
¿De qué me andaba quejando?
No sé qué estaba pensando
Hoy pal cielo voy pateando ooh, ooh
Me enamoré, me ena-ena-namoré
Lo vi solito y me lancé
Me ena-na-namoré
Me ena-na-namo
Mira qué cosa bonita
Qué boca más redondita
Me gusta esa barbita
Jamily empezó a bailar, moviendo las caderas en este punto. Todos silbaron, lo hacía realmente bien.
Y bailé hasta que me cansé
Hasta que me cansé, bailé
Y me ena-na-namoré
Nos enamoramos
Un mojito, dos mojitos
Mira qué ojitos bonitos
Me quedo otro ratito
Contigo yo tendría diez hijos
Empecemos por un par
Solamente te lo digo
Por si quieres practicar.
Ella colocó de nuevo el micrófono en su sitió, y miró directamente a Michaelis, con una sonrisa divertida.
Lo único que estoy diciendo
Vayámonos conociendo
Es lo que está proponiendo ooh, ooh
Nos vamos entusiasmando
Todo nos va resultando
Qué bien lo estamos pasando, ooh, ooh
Me enamoré, me ena-ena-namoré
Lo vi solito y me lancé
Me ena-na-namoré
Me ena-na-namo
Mira qué cosa bonita
Qué boca más redondita
Me gusta esa barbita
En este punto ella volvió a bailar, pero en esa ocasión le pidió con un gesto a su pareja que subiera, cosa que él hizo rápidamente.
Y bailé hasta que me cansé
Hasta que me cansé, bailé
Me ena-na-namoré
Nos enamoramos
Un mojito, dos mojitos
Mira qué ojitos bonitos
Me quedo otro ratito
Nunca creí que fuera así
¿Cómo te fijarías en mí?
Toda una noche lo pensé
Este es pa' mí, es pa' más nadie
Es es pa' mí, es pa' más nadie
Es es pa' mí, es pa' más nadie
Es-es-es pa' mí, es pa más nadie
Me enamoré, me ena-ena-namoré
Lo vi solito y me lancé
Me ena-na-namoré
Me ena-na-namo
Mira qué cosa bonita
Qué boca más redondita
Me gusta esa barbita
La pareja cada vez estaba más en sintonía, se notaba que había una química especial entre ellos, y que se amaba.
Y bailé hasta que me cansé
Hasta que me cansé, bailé
Me ena-na-namoré
Nos enamoramos
Un mojito, dos mojitos
Mira qué ojitos bonitos
Me quedo otro ratito
Nunca creí que fuera así
¿Cómo te fijarías en mí?
Toda una noche lo pensé
Este es pa' mí, es pa' más nadie
Es es pa' mí, es pa' más nadie
Es es pa' mí, es pa' más nadie
Es-es-es pa' mí, es pa más nadie
Cuando ella acabó de cantar, todos aplaudieron por lo bien que lo hizo, y recibió un suave beso de Michaelis. Algo sonrojada saludó al público, y bajó, siendo sustituida por varios de los chicos, que cantaron canciones de todo tipo, algunos lo hacían bien, y otros... simplemente se divertían. Tras varias horas de diversión en el escenario, donde cantaron a karaoke casi todo el grupo, y tras un espectáculo de magia de Gabriel que duró cerca de una hora, cada quien fue a su cuarto a descansar. Y por supuesto, Jamily y Michaelis fueron al suyo propio, donde se sentaron en la cama, y comenzaron a besarse. Él acariciaba su cabello, mientras ella se colocaba sobre sus piernas, cruzando sus piernas en torno a las caderas de él.
-Te amo, Jamily...- murmuró él, mientras la miraba con los ojos entre cerrados. Ella le besó de nuevo con deseo- Y yo, mi príncipe- murmuró, mientras se retiraba la camisa.
El angelido la imitó, y observó los pechos de ella. Eran grandes y bien formados, su cuerpo había sido entrenado durante muchos años, pero seguía conservando la esbelta figura de una mujer de unos veinte años. Sus aureolas eran negras, y sus pezones empezaban a endurecerse. Él rápidamente llevó sus pezones a la boca mientras masajeaba sus pechos, mientras ella sonreía, le gustaba la sensación de su lengua. Jamily fue bajando su mano hasta el miembro de él, y metió su mano bajo los calzoncillos que llevaba.
-Veamos a tu amiguito...- murmuró ella, mientras se ponía a la altura idonea. El miembro del angelido estaba aún por endurecerse, pero ella rápidamente se lo llevó a la boca, comenzando a lamer. Él gimió, podía notar la lengua de ella por todo su miembro, y sentía un escalofrío cada vez que atendía su glande. Él retiró su larga melena negra para observar como lo hacía, y gimió con fuerza. Ella rió un poco, y pasó a mover rápidamente su mano, sustituyendo así esta por su boca.
-¿Te gusta mi amor?- preguntó, ya sabiendo de antemano su respuesta. Pasó entonces a lamer la parte anterior del miembro de Michaelis, ya bastante duro por las atenciones, y se metió uno de sus testiculos en la boca. Él gimió, esa sensación era increíble.
Siguió un rato con el sexo oral, hasta que el miembro de él ya estaba totalmente duro. Fue entonces que le tumbó en la cama, y se colocó de forma invertida, de tal manera que las zonas erogenas de cada uno coincidían con la boca del otro. El chico rápidamente separó las nalgas de ella y comenzó a lamer su vagina. Ella se estremeció al notar la lengua de él recorrer sus labios vaginales, pero rápidamente se centró en su clítoris. Ella gemía pero seguía atendiendo el miembro del chico, pero de vez en cuando no podía evitar llevar una mano a su vagina para darse más placer aún. Sentía que estaba a punto de llegar al clímax, así que se levantó, y se colocó encima de él. El angelido la miró con amor, y la ayudó a sentarse sobre su miembro, colocando sus manos en las caderas de ella. Ambos gimieron al notarse unidos, él por lo caliente que estaba su vagina, y ella por notar como su miembro llenaba todo su interior. Jamily entonces comenzó a moverse de arriba a abajo, apoyada en el pecho del chico.
-Que rico...- gimió ella, mientras le montaba. Él se dedicaba a acariciar su trasero, mientras lamía sus pechos. Ella hacía lo propio con el busto del angelido, y gemía de vez en cuando, sobre todo cuando él besaba su cuello, dejando marcas en el mismo.
Ella notaba como el miembro de él palpitaba dentro de ella, y como sus testículos rebotaban contra ella. En cuanto al angelido, podía oír como las nalgas de ella rebotaban, así como sus pechos. Con un gemido, él no pudo controlar la eyaculación, y llenó el interior de ella de su semilla. Ella tardó pocos segundos en llegar al orgasmo también, aprovechando que él aún tenía la erección. La chica se levantó, y le miró con una sonrisa.
-Te amo Micha- le dijo, mientras le besaba despacio. Él respondió sin dudar al beso, mientras acariciaba su cuerpo.
Esa no fue la última vez que se unieron esa noche. Al contrario, fueron varias veces las que se unieron, como si fueran una pareja normal, sin ninguna tensión ni destino insalvable. Eran sólo ellos dos y su amor. Y lo disfrutaron mucho.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
(1) El nácar es una segregación natural de los moluscos que les sirven para crear sus conchas, como los nautilus, un grupo de animales muy antiguos y que ya existían en la época de los dinosaurios.
(2) En Roma, de donde os recuerdo que proviene Noelia, la mayoría de edad se obtenía a los 12 años para las mujeres y a los 14 para los hombres (coincidiendo con la pubertad), por eso ella dice eso.
(3) Obviamente una boda es una celebración mucho más larga, pero no es cuestión de replicar una liturgia completa.
(4) Tradición típica de algunos países europeos. Según la tradición antigua, proveniente de Roma, se llamaba así a la fertilidad de la pareja.
