Ese mayordomo, luna escarlata ll.
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Dicen que cuando te toca te toca… yo no creo en los dichos ni esas cosas, es más yo no creía en supersticiones ni en la suerte, yo no creía en las maldiciones ni nada de eso. Yo era escéptica, sumamente escéptica. Aun habiendo sido criada bajo un techo católico porque mis padres adoptivos eran muy devotos yo jamás creí en la religión, siempre me mantuve escéptica.
Ahora me siento como una maldita imbécil… casi es gracioso ver como es que en tan solo un par de días mis creencias dieron un completo giro, encima de estar hechas polvo deje el escepticismo de lado.
Es que ¿Cómo no? De pronto estaba en medio de una situación que ni en mis peores pesadillas hubiese podido imaginar. Primero que nada le había vendido mi alma a un demonio y como si eso no bastara para tumbar mi escepticismo ahora resulta que los shinigamis existen.
Debo de recordar ahorcar a mi estupido mejor amigo friki por enseñarme todo lo que sabía ¡Maldito seas Lance Riddle! ¡Ojala y te toparas con este maldito shinigami y te cortara en trocitos con su motosierra!
Lo peor de mí jodida suerte es que ese ser no solo quería asesinarme si no que venía a ver a Lilian, lo que significaba una única y abrumadora cosa: mi madre iba a morir.
Volví a maldecir la existencia de Lance, maldije la existencia de Sebastián porque el demonio tenía una especie de relación con el pelirrojo, maldije la existencia de Grell y la de todos los shinigamis en el mundo y por último me maldije a mi misma por saber que significaba eso… ¡Ah, malditos sean esos días de secundaría en los que Lance y yo veíamos anime como si no hubiese un mañana!
Al diablo el escepticismo, demonios, shinigamis ¿Qué más faltaba? ¿Ahora resultará también que las brujas o ve a saber qué más existen?
¿Por qué tiene que pasarme todo esto a mí? ¡¿Por qué?! Ah, Dios si existes y estas oyendo esto, sé que te esta causando muchísima gracia porque de no ser así entonces ¡Juro que te mato Lance Riddle!
Ahí estaba yo, muy patética, con una pierna rota, asustada por un shinigami de sexo dudoso que podría volarme los sesos —literalmente— cuando el quisiera… en otras circunstancias me habría botado de la risa, pero eso en verdad estaba sucediendo así que… ah… ya saben, solo estaba asustada.
Pude haber comenzado a balbucear incoherencias en ese momento, pero estaba tan shokeada que solo atiné a mover la boca sin producir sonido alguno.
La brisa se había vuelto helada, el jardín volvió a cambiar mientras la tonada del piano se hacía lenta y muy triste, la fuente recobró aquella estatua… la mujer parecía derramar lágrimas, un nudo en la garganta me impidió seguir respirando con normalidad.
Grell sonrió amargamente mientras copos de nieve comenzaban a caer del cielo estrellado. La noche enfrió, me estremecí… el viento frio ganaba fuerza casi desojando los blancos rosales y pronto el piso se cubrió de nieve hasta cubrir la motosierra abandonada del shinigami.
Todo mi rencor se fue deshaciendo, incluso el enfurecido pelirrojo parecía consternado como si hubiese olvidado que yo era un estorbo mal educado entre el demonio y él. Prefería pensar que Grell estaba dispuesto a volarme la cabeza, verlo así me aterraba aún más… después de todo ¿Quién ve a un dios de la muerte afligido? Eso solo podía significar que todo era peor de a como lo imaginé.
Grell resopló acomodándose un mechón rojo.
— ¿Quiere que me deshaga de él ahora?—, escuché decir a Sebastián.
Lo ignoré.
El mal presentimiento se hizo tan fuerte que comencé a sentir una opresión en el pecho, como si alguien dejara caer todo su peso sobre mi pecho impidiéndome respirar. Comprendí todo, todo…
—Llévame con ella— murmuré entrecortadamente presa del miedo.
Grell me miró sin comprender, los ojos me escocían pero me mantuve firme sin derramar ni una sola lágrima, tenía que mantenerme calmada, firme y serena.
Miré a Sebastián suplicándole que hiciera algo, pero él había cambiado su expresión… ahora era inescrutable, turbia, como si el también pudiese sentir aquella opresión que no me dejaba respirar. Sin embargo sus ojos se habían suavizado viéndome casi como si se apiadara de mí.
Por sobre su hombro pude ver una imponente estructura, una mansión que relucía de entre la oscuridad con un color blanquecino casi fantasmal, uno de los majestuosos ventanales permanecía abierto de par en par dejando que una tenue luz azulada saliera de ahí.
Miré impaciente al shinigami quien veía casi triste la luz azulada, sin embargo parecía también aliviado.
— ¡Llévame con ella!— chillé, Grell parecía aturdido mirándome y mirando su motosierra de vez en cuando.
El silencio sepulcral que se formó me hacía temblar, la música del piano era tan triste que me haría llorar, el viento sopló con fuerza arremolinando la nieve en dirección a la luz azulada de alguna habitación de la imponente edificación al estilo victoriano.
Mi cabeza punzó procesando toda la información a la velocidad de la luz y aturdida miré a ambos buscando respuestas pero si seguía así me soltaría a llorar. Me aferré con fuerza al agarré del demonio apretando la boca con decisión y abrí la boca lista para gritar.
—Ya es tarde, aun si llegaran antes que yo nada va a evitarlo—, dijo amargamente el pelirrojo shinigami.
— ¡No!— alcancé a gritar mientras el emprendía su marcha velozmente.
Alcanzó la motosierra, pero Sebastián también echo a correr conmigo en brazos como si en lugar de mi torpe y desafortunada persona cargara con una frágil y liviana muñeca, Grell pegó un saltó… uno verdaderamente alto y no le vasto más que mover dos veces la piernas para alcanzar el balcón de la habitación de donde provenía la luz azulada, Sebastián le alcanzó en menos de un segundo.
En otras circunstancias me habría detenido a ver cada detalle en la lujosa y enorme habitación, aun cuando la ilusión parecía titilar como una película vieja pasando de aquel sencillo pero acogedor cuarto de la casa de reposo a una hermosa y finamente decorada habitación dentro de la imponente mansión, en otras circunstancias me habría puesto a relatar y describir con parsimonia y fascinación cada rincón de la habitación pero mi atención estaba completamente fija a la frágil figura de Lilian que me sonreía desde el banquillo frente a un elegante piano de cola color blanco.
Me sentí echa pedazos mientras los finos y largos dedos de Lilian acariciaban las teclas del piano produciendo la melancólica melodía que envolvía cada centímetro de la habitación, sus ojos azul cobalto resplandecían como un par de zafiros con algunas lágrimas intentando invadir su rostro, su fino rostro parecía más blanco siendo iluminado tenuemente por la luz que entraba por los ventanales del balcón dándole una apariencia sobrehumana como si fuese un ángel, su cuerpo era cubierto por un vaporoso vestido blanco y para ser franca era como ver a la estatua de la mujer cobrando vida, pero ahí no había tanta vida como quisiese ver.
Lilian se detuvo sin dejar de sonreírme con dulzura y se paró débilmente del banquillo.
El aire había enfriado demasiado y me sentí transportada en el tiempo de vuelta a aquel gélido día de año nuevo cuando le conocí luego de escaparme de casa. La nieve arreciaba así de fuerte metiéndose por el balcón, el frio me calaba hasta los huesos pero el corazón me palpitaba tan fuerte que creí que me estallaría.
—Me alegra tanto que hayas venido Grell, mi querido amigo veo que ya conoces a mi hija ¿verdad?—, dijo ella con dulzura, su voz no era la misma, como si una persona diferente estuviese hablando… repentinamente se oía muy madura, llena de gracia pero con una profunda tristeza en ella.
Sin embargo jamás me pareció tan hermosa a como se veía en ese momento, parecía irradiar un brillo propio que surgía desde su pecho y su silueta se había vuelto casi fantasmal como si fuese a romperse y perecer de un momento a otro.
Me temblaban las rodillas, sentía como el frio incrementaba cada segundo y el aire gélido calaba secándome la garganta cada que respiraba.
El shinigami parecía abrumado y tomó con delicadeza la fina mano de Lilian a modo de saludo. Lilian ensanchó su sonrisa posando sus ojos en los ojos verdosos de Grell.
—Morirás esta noche Lili ¿Lo sabes?—, dijo Grell por lo bajo.
Ella asintió sin inmutarse y entonces se alejó de él caminando con parsimonia e imponencia hasta mi, sus ojos me miraban con detenimiento como si fuese la primera vez que me veía, yo sentía lo mismo… como si nos viéramos por primera vez.
Pero aun cuando estuvo frente a mí y tomó mi rostro con sus manos yo seguía en shock, ella iba a morir, ella iba a morir ¿Por qué tenía que pasar esto hoy? ¿Por qué tenía estar pasándome justo a mí?
Ella comenzó a hablar, pero solo veía sus labios moverse sin poder comprender sus palabras, sentía la suave caricia de su mano helada, como si un trozo de hielo me acariciara la cara.
El frio me calo hasta los huesos mientras entraba más y más nieve por los ventanales, la escena seguía cambiado cada segundo y por más que intentaba no llorar el nudo en la garganta crecía y crecía.
Sebastián había tensado su agarre sobre mí, de no haberlo hecho habría caído al suelo, temblaba… me sentía indefensa, abrumada y muy confundida.
Fue como si aislaran los sonidos, no escuchaba nada solo escuchaba el palpitar desenfrenando de mi corazón y grité, grité muy fuerte hasta que la garganta me ardió pero no podía escuchar mis propios gritos, Lilian parecía asustada y me tomó del rostro con fuerza intentando que le mirara pero no pude… no resistía el mirar sus ojos, algo en mi interior gritaba por huir de ahí… como si estuviese en peligro, no por el hecho de que hubiese un shinigami travestido con una motosierra en mano o por el hecho de que Sebastián disfrazaba bien su ira y en cuanto las cosas estuviesen más tranquilas me torturaría y me haría sufrir (Bueno, realmente no sufro mucho.. pero ese no era el punto) si no por el color azul de los ojos de Lilian… no sé como explicarlo… era como si… como si viera a otra persona además de ella y esa persona podía dañarme, o mostrarme algo que yo no quería ver.
Los sonidos volvieron lentamente a mis oídos cuando Lilian se rindió por tranquilizarme y sus profundos ojos veían hacía otra parte… no sé como describir la oleada de sensaciones que me produjo, si ni quiera sé porque se produjeron.
Ahí estaba, temblorosa, aterrada, furica, confundida y exasperada siendo sostenida con fuerza por mi demoniaco asistente, me sostenía de tal forma en la que mi perna sana apenas y rozaba con la punta el suelo de madera vieja y mi enyesada pierna colgaba incapaz de ser apoyada en el suelo haciéndome ver más diminuta, inútil e indefensa que antes mientras que Lilian concentrada miraba con fijeza algo o alguien por sobre de mi mientras mantenía su mano helada fija en mi hombro izquierdo dejándola caer, cuando fui libre de su agarre la cambiante escena se volvió obscura y fija.
No había nada… me sentí invisible como si yo no estuviese ahí, como si únicamente fuese una espectadora… como si viera una película y me fuese imposible atravesar el monitor e interrumpir o cambiar los sucesos en aquella profunda obscuridad.
Miré impasible como Lilian abría los ojos completamente sorprendida… palideció mientras sus hermosos ojos eran opacados por el llanto, se veía temblorosa y tuvo que taparse la boca para acallar sus hipidos. Miraba a Sebastián… y él la miraba como si no hubiese nada más que ella ahí, se miraban tan profunda e intensamente… como si solo fuesen ellos dos en el mundo. Y me sentí pequeña, invisible y muy confundida… jamás había visto esa expresión en Sebastián, no se acercaba ni en lo más mínimo a como me miro cuando estábamos sobre el piso de ese baño.
Sentí como se me ahuecaba el pecho como si me apuñalaran una y otra vez, nunca nadie me había mirado de esa manera… nunca nadie me habían visto tan intensamente a como lo hizo el demonio dentro del baño, pero eso no era ni una milésima parte en comparación a como veía a Lilian. Deje de respirar… y Sebastián dejó de sostenerme como si yo no existiera.
Vacía. Así me sentí en ese momento, como si él se me fuese de las manos, como si me robaran algo que fuera mio. Hiperventilé, jadeé, grité y nada paraba eso como si en verdad yo fuese solo un fantasma transparentoso e insignificante.
La marca en mi hombro quemaba como gritando "¡Hey mírenme estoy aquí! ¡Sebastián mírame soy tuya! ¡No me ignores!", aun así no había respuesta y me desesperé, envuelta en la obscuridad siendo solo una espectadora de cómo ese par se miraban como si no se hubiesen visto en años y…. ¡Que sandeces estas pensado Samantha! P-para empezar esto no puede ser real ¡¿Cómo diantres el cuarto puede cambiar de esa forma?! ¡¿Cómo diantres pudo cambiar el jardín y la casa y…?! ¡Es imposible! Es imposible… es imposible… es imposible, los shinigamis no existen, además Lilian y Sebastián nunca antes se habían visto ¡No es posible que se conozcan! ¡Imposible! quizá estas muerta Samantha… quizá sigues inconsciente en una cama de hospital porque perdiste demasiada sangre y es ilógico que un doctor que se preocupase por su paciente te diera de alta cuando tienes una fractura expuesta ¡Imposible! Sencillamente imposible… completamente imposible.
¿Entonces porque estoy aterrada? No… no, no, no, no, no, no, no ¡No!
Si esto no esta pasando tienes que comprobarlo, tienes que arriesgarte…
— ¡Sebastián mírame!— grité jalándolo de la camisa con fuerza.
Pero fue como si mi voz no fuera más que un chillido de algún animal, incomprensible.
Lo tomé del rostro desesperada, moviéndolo, intentando que sus brillantes ojos me vieran, que me prestara atención.
— ¡Mírame! ¡Mírame con un demonio! ¡Mírame!— gritoneé acercando su rostro al mio.
Reparó en mi presencia abriendo los ojos casi con desconcierto, pero en un par de segundos regresó la vista a mis espaldas.
Esto no esta bien… esto no esta bien.
— ¡Mírame!—, murmuré a punto de echarme a llorar intentando alcanzar su rostro.
No había lógica, esto no tenía lógica… primero el jardín, pero me tapé los oídos y todo volvió a su sitio ¡Eso es…!
—Mírame… mira mis ojos, por favor míralos… no veas sus ojos ¡No lo veas! ¡Sebastián no los veas! ¡Regresa! ¡Mírame! ¡Es una orden!
—Sebastián…— prorrumpió una voz fría detrás de mi, cerré los ojos con fuerza pegándome lo más que podía a Sebastián.
Mi respiración iba muy agitada, el pulso lo tenía por los cielos… un poco más y podría desmayarme ahí mismo.
Nada parecía cambiar, pero no me atreví a abrir los ojos, no quería seguir viendo esa locura… de alguna forma esto tenía que ser como una ilusión… no tenía otra explicación, una alucinación, pero, no era real… no podía ser real… no puede ser real.
— ¿Quién eres?— repitió la voz masculina pero algo infantil, se le oía molesto pero algo triste a pesar de que disfrazaba su tono con aparente frialdad.
Había escuchado esa voz antes, no estoy segura… era increíblemente familiar.
Y me giré, lentamente, abriendo los ojos con lentitud… oh…
Un niño, un niño no más alto que yo… calculando un poco su altura era de aproximadamente 1.50, cabellos de una tonalidad grisácea y un tanto azulada, piel muy pálida como la mía y aquellos ojos azules, resplandecientes e intensos, era delgado y torcía la boca en un gesto contrariado como si hubiese olvidado por completo el sonreír.
Me miraba, inspeccionándome de arriba abajo, intrigado, confundido.
Por el reflejo de sus hermosos ojos cobalto me podía ver reflejada, me vi apenas de pie, aferrada a Sebastián, temblorosa pero llena de decisión dándome valor por la manera en la que miraba al niño.
Fue como si imitáramos nuestros gestos y ambos al mismo tiempo levantamos una mano con duda, aproximándola al otro como para constatar que eso en verdad estuviese pasando.
Cuando toque la suave piel de las mejillas del niño sentí pequeñas gotas corriendo por sus mejillas y sin evitarlo me lleve la otra mano al rostro, yo también lloraba.
El niño alcanzo mis hombros, sosteniéndome con ambas manos y me jaló apartándome del demonio, caímos, yo sobre el niño y él solo se aferro a mí intentando levantarse y siguió jalándome, se puso de pie y yo y mi torpe cuerpo intentamos hacer lo mismo pero la pierna enyesada impedía a toda costa que me pudiera levantar.
— ¡Tenemos que irnos! ¡Párate! ¡No seas estúpida y vamonos!— dijo él intentando mantener la calma pero se le veía agitado, casi tembloroso.
No me contuve, tenía unas inmensas ganas de abrazar a ese niño, como si de mi dependiera su vida, quería defenderlo, ponerlo a salvo ¿Pero de qué?
Fue como si en aquellos segundos en los que todo parecía aclararse todas mis inseguridades, dudas, emociones, miedos y temores fuesen apareciendo uno a uno hasta llenar mi cabeza. Comprendiéndolos, todos y cada uno.
Abracé al niño, mientras la escena comenzaba a cambiar, como una luz intermitente, primero había obscuridad y luego todo volvía a ser normal… regresaba a la habitación de la casa de reposo y en lugar de abrazar al niño abrazaba a Lilian quien gritaba, después volvía a ser el niño, después Lilian y así sucesivamente.
Se soltó de mí tomándome por los hombros con rudeza mientras la obscuridad se mantenía fija.
— ¿Qué esta pasando?— alcanzó a decir sofocado.
Yo no entendía nada. Me había paralizado, estaba completamente aterrada y vagamente fijé la vista en Sebastián quien parecía perturbado… demasiado sombrío.
Pero regresé de inmediato al niño quien había caído a un costado mio sin poder respirar, se ahogaba y estiraba los brazos en mi dirección como implorando por mi ayuda.
No sabía que hacer, estaba tirada ahí mirando a todos lados intentando encontrarle sentido a algo, no sabía si estaba alucinando, si era un sueño o ve a saber qué pero por más irreal que pareciese aquel miedo crecía, estaba demasiado alterada, dolía demasiado para ser falso.
Tenía miedo por mi, por Lilian… tenía miedo a dejarla morir, tenía miedo por aquella familia que no conocía, temía por mi vida, por mi seguridad, temía por ese niño, temía por su vida, temía porque si esto no era real eso significaba que tampoco él era real…
Por un momento fingí ser valiente y haciendo a un lado mis miedos intenté ayudar al niño y le sostuve de los hombros intentando enderezarlo para que volviese a respirar.
Me miró mientras la obscuridad se volvía intermitente y en lugar de sostener en mis brazos al hermoso e indefenso niño sostenía a mi frágil madre quien también se ahogaba.
Y grité otra vez mientras el y ella comenzaba a toser con violencia sacudiendo los pies como si intentasen huir en vano, apretaba con fuerza los ojos y estos soltaban lágrimas quizá de dolor, abría la boca una y otra vez entre la tos y balbuceos y se llevó las manos al cuello apretándolo como si así pudiera respirar.
Y abrió los ojos desmesuradamente y sentí como algo cálido me salpicaba la cara, tosió sangre sobre mi, y la sangre seguía escurriendo por sus labios manchándose los finos dedos y las delicadas ropas, me detuve en mi intento por hacer que respirara y no pude apartar la vista de su ojo derecho… sentía la piel de mi hombro derecho prendida en llamas, vi el pentagrama dibujado en su ojos iluminado en un tono violáceo…
Dejo de respirar mientras la luz de sus ojos se apagaba y la marca desaparecía.
Frente a mi tenía a Lilian, inmóvil, regresé a la habitación de la casa de reposo, Grell permanecía cerca del piano de cola y apretaba los puños con impotencia.
— ¡No te quedes ahí! ¡Ve por ayuda! Sebastián… Sebastián— sollocé con la voz rota mirándolo suplicante, él se movió de inmediato como si ahora si habláramos el mismo idioma y salió con prisa por la puerta de la habitación.
Las frías manos de Lilian alcanzaron a sostenerme, con dificultad se puso de pie ayudándome a levantarme y lo más rápido posible el pelirrojo shinigami nos ayudo a llegar hasta la cama.
Lilian se tendió ahí agotada, con los labios ensangrentados y la respiración entrecortada extendió los brazos en mi dirección.
Rompí en llanto abrazándola con fuerza y ella me apretó contra su pecho.
— ¿Lo viste? Lo viste, mi cielo ¿Lo viste?— murmuró besándome la frente y con su mano temblorosa me secó las lágrimas.
— ¿A quién?— jadeé entre mis sollozos intentado calmarme, no quería que ella me viera así… tan rota.
—Al Conde, era un niño… el conde—, balbuceo con dificultad apretando más su abrazo.
Deje de llorar aferrándome a su pecho, respirando su perfume floral… era una mezcla de jazmín, lavanda y si no me equivocaba un poco de aroma a rosas entremezclado con la vaga esencia de la vainilla de los pastelillos que comía mientras servía ese amargoso té. Quise fijar ese aroma en mi memoria, para que fuera un recordatorio de su presencia, sabía que ya no había tiempo y los cada vez más lentos latidos de su corazón me confirmaban mis dudas.
Su helada mano me acarició los cabellos y con delicadeza tomó mi mentón limpiándome el resto de las lágrimas, volvió a besar mi frente y mirándome con una sonrisa y los ojos bien brillantes y felices su corazón dejo de palpitar.
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Holaa gentee!
Antes de que lluevan las amenazas de muerte y esas cosas (?) tengo fines bien justificados.
Primero que nada ENSERIO LO SIENTO POR TARDAR TANTO, perdónenme, perdónenme ¡Sé que dije que el miércoles pero tengo una buena justificación, lo juro!
aaghgasfasghf! La cosas se me venían encima y agh, pero ya creo que regreso a mi ritmo... ya no más exámenes, ya tengo algo seguro con la escuela solo que ahora me hacen bolas con la especialidad para más adelante, pero aun hay tiempo... creo, me enfermé, sigo enferma... el lunes y martes yo era una persona agonizante y desahuciada (Exagerada e hipocondríaca querrás decir) Además este capitulo me a costado sin fines de paridas mentales, primero lo tenía casi listo... todo iba bien, releí por quinta vez y seguía sin parecerme como quedaba y que lo boro todo, empiezo de nuevo y eso pasó y pasó unas tres o cinco veces más hasta que al fin me pareció como quedo y pues... pues ya ¡Capitulo especial y recién salido de horno! C:
(Si no entienden nada no pienso responder por ella, esta loca así que bien... si hay dudas no se aclararan! ahahaha)
Shut up inner! jajajaja ^^ e tenido unos días de locos y no e respondido todos los reviews y eso así que con más tiempo y calma cuando regresé de con mi hermano los responderé todos y cada uno de los hermosos reviews que lleguen a dejar (Por que quizá ya estas más abandonada que un perro sin dueño...)
Les amo con todo mi pequeño y enrarecido ser ¡Les extrañé, deberás que si!
Saludines muy, muy especiales para Black Cat, mujer te amo con todo mi corazoncillo por siempre estas pendiente de esta historia y dejar tus hermosos reviews ¡Como me hace sel día mujer! Siento si no e leído la continuación de tu fic pero enserio que e andado con prisas ye so pfff... pero ya tengo tiempo ¡Voy a devorarme tu fic de inmediato!
Otro cariñoso saludo para Shanyy, shanicita linda (?) también te amo con todo mi corazoncillo y bien mujer, ya era hora de que sacaras el fic ¡Ya sabes, si necesitas ayuda en algo esta loca esta completamente a tu disposición! Grcias por todos tus maravillosos reviews y por leer
That's all my darlings~
Hay muchas personillas más a las que amo por comentar y eso pero juro que voy de salida y con prisa así que ya saben, les amo, nos vemos en cuanto pueda!
Sam se fue de regreso a su caja, o fuera de ella...
