16. Ese mayordomo, insistente.
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—Carson… —, su voz pronunciando mi nombre me hizo estremecer, intenté parecer alguien firme y estable pero ese era el problema, yo no era para nada alguien firme y estable.
Oculté las manos por debajo del borde del escritorio pero esa mierda de mueble era de vidrio así que las deje pegadas a la falda negra… ¡Hable de una maldita vez!
Pero Claude Faustus seguía ahí, exánime, sin quitar la vista del ordenador mientras clickeaba un par de veces, parecía serio… bueno ese hombre siempre tenía esa maldita expresión seria en su cara pero esta ves parecía más frio, eso me sacaba de quicio… ver a alguien tan inexpresivo como él me reventaba, además era mi jefe… el sujeto que se encargaba de decidir que se publicaría y que no así que si de por si estaba nerviosa su falta de expresión me licuaba los sesos.
—Carson…— repitió sin siquiera mirarme pero su voz se notó ligeramente arrastrada.
Oh… mi cabeza rodará por los suelos…
— ¿S-si señor?—, articulé intentando sonar fría y despreocupada.
Sus dorados orbes me miraron fijamente mientras se erguía pareciendo más alto de lo que era adoptando una postura imponente y profesional, se acomodó los lentes y luego se pasó una mano por los cabellos, ese gesto era tan… tan… ¡¿Dios santo dime de donde diablos sacas a estos sujetos así de guapos?!
Una pequeñísima y apenas perceptible sonrisa se le dibujó en los labios.
Me sentía como dentro de un sauna ¿Alguna ves han estado dentro de un sauna? Es la cosa más horrorosa e incomoda que puedan experimentar. Estar con ese hombre en la misma habitación por más de tres segundos era atediante, el aire se volvía irrespirable, denso, el calor te recorría el cuerpo, sudabas como un vil cerdo, no pensabas claramente y encima de eso apenas y podías respirar porque Claude Faustus te seguía con su mirada de acosador detallando cada uno de tus movimientos, como si fueses un animal en peligro de extinción o como si tuviese un pegote de chicle embarrado por todo el cabello y los dientes negros y podridos, o peor aún… como si te desnudara con una simple mirada…
¡Soy una maldita cerda pervertida!
Pasé saliva con dificultad apartando la mirada de sus ojos.
—Tengo entendido que se a tomado un tiempo fuera del trabajo por motivos de salud, pero, también tengo entendido que se tomó esos días de descanso para poner todo esto en orden ¿cierto?— inquirió más como una afirmación que una pregunta.
—Si— dije con simpleza y sin levantar la vista.
—Bien, creo que no todo está en orden— le oí decir, hasta mi se deslizó una carpeta color vino.
Levanté la vista de inmediato, estaba consternada, la incomodidad se hizo lejana pero en su lugar una chispa de cólera revoloteo en mis entrañas.
Le miré fijamente, interrogándolo, pero su firme expresión no me daba indicios de nada.
Déjenme les cuento… yo estaba ahí, en la oficina de Claude Faustus invadiendo su espacio (su enorme espacio) personal que como jefe de la editorial tenía, mi motivo de estar en ese maldito lugar era para entregar de primera mano el borrador de mi libro casi terminado. Por eso la carpeta color vino, por eso el nerviosismo y por eso el silencio.
—Mire, usted es una persona que sabe hacer bien su trabajo y no por nada tiene la fama y el éxito que ahora tiene—, dijo sin inmutarse pero sus ojos me veían profundamente, atravesándome —… pero, esto no es algo que alguien como usted escribiría…
— ¿Qué?— dije incrédula ¿A qué venía todo esto?
—Esto no esta bien, señorita Carson… este libro no es un trabajo que usted haría—, repitió, me pareció que todo se había detenido ahí mismo.
— ¿Qué?— repetí intentando contener mis ganas de reírme como una loca.
—No se lo tome a mal— dijo casi con suavidad acomodándose los lentes—, en verdad admiro su trabajo y créame que estoy más que complacido con el hecho de que alguien como usted cuente con mi editorial por sobre otras que quizá puedan ser mejores y más beneficiosas en cuanto a las ganancias o la distribución, así que no piense que le estoy diciendo que su trabajo es malo… es solo que ¿Cómo podría explicárselo?
—Vaya al grano ¿Quiere?— espeté.
Él pareció mirarme complacido ante mi ira y una sonrisa ladina enmarcó sus facciones, sus ojos adquirieron ese brillo que me producía escalofríos.
—El punto es que esto no sirve— dijo seriamente y con un gesto señaló la carpeta color vino.
Mi mente paró en seco, me sentí ofendida… ¡Me maté durante seis meses escribiendo sin parar! ¡¿Y ahora resulta que no sirve?!
— ¿Disculpe?— pronuncié atónita.
—Tiene que empezar de nuevo
— ¿Es esto una broma?— dije exaltada conteniendo la furia en mi voz, había cerrado las manos en puños y apretaba tan fuerte que la sangre abandonó mis nudillos.
—El libro es perfecto desde un principio, no hay nada malo en él, la historia es buena e interesante… quedas enganchado a ella desde la primera página, pero…
— ¿Pero qué?— le interrumpí impaciente.
—No es su estilo— dijo como si fuese obvio.
Sonreí con cinismo recargándome abruptamente en el sillón de cuero y me reí llevándome las manos a la frente.
— ¿Eso es todo?— dije con burla reprimiendo mi risa pero si dejaba de reír me pondría a destruir cosas—. No se lo tome a mal señor Faustus pero ¿No cree que a enloquecido? ¡Ha dicho que es bueno e incluso dijo en las juntas que esto sería un muy buen negocio para su compañía! ¡¿Entonces qué tiene de malo?! ¡No es mi estilo! ¡Santo dios y por eso quiere que lo repita todo de nuevo! Son más de seis meses de trabajo duro en el que me e mal vivido con tal de seguir haciendo que el libro sea interesante y este a tiempo con las fechas… no puede simplemente decirme que todo esta mal y debo de hacerlo de nuevo porque no le parece que sea mi estilo ¿Usted que sabe? Llevamos trabajando juntos muy poco tiempo como para decir que conoce y admira mi trabajo.
—Ese es el punto—, me interrumpió él ensanchando su sonrisa (la que me resultaba demasiado familiar como para ser cierta) — todo esta bien, la historia va bien, pero… el hecho de que haya puesto a su protagonista ante esta encrucijada ¿No le parece que es una manera de hacer que se acerque al final de la historia?
— ¿Y eso que tiene de malo?
—Es demasiado pronto para un final, sería algo muy súbito y quizá la clase de conclusión que quiera darle justo ahora no sea tan satisfactoria para los lectores, yo no estoy satisfecho ante el final que le va a dar a esto. Es demasiado obvio como para ser un libro escrito por Samantha Carson, ese es mi punto. No es como algo que haría usted misma, es como si no fuese usted misma ante esta decisión de terminar tan pronto con esta historia, una saga sería algo más interesante y mucho más cómoda para usted, creería yo.
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—Eh… ¿Por qué la cara tan…?
— ¡Cállate Frank! — le interrumpí con rudeza.
El pobre Frank me miró sin entender que había hecho mal pero ni él ni su cara de perro triste me detuvieron y seguí de frente caminado tan rápido como mis piernas me dejaban, crucé la entrada y subí las escalerillas arrastradamente.
Estaba furiosa, realmente furiosa.
Ver a tanta gente en el subterráneo me había irritado aún más y ese estupido taxista que no sabía donde dar vuelta y por su culpa esa media hora de camino se había vuelto en dos horas de insoportable convivencia con el taxista más estupido y poco orientado de toda la maldita ciudad ¡Ah! ¡Maldito seas Sebastián por que sé que le hiciste algo a mi auto para que esta mañana no arrancara! ¡Tu también muérete Demian por decir aquello de que aún no puedo conducir! ¡Me rompí una pierna y ya se curó, así que estoy perfectamente bien como para conducir! ¡Maldito seas Claude Faustus! ¡Malditos seas Sebastián Michaelis!
Paré con mi histeria mental mientras revolvía mi bolsa en busca de las llaves pero en aquel abismo que tenía por bolsa jamás lograba encontrar nada… ¿Por qué estoy culpando a Sebastián?
No importa ya, el punto es que estoy enojada con el imbécil de Claude ¡Si! ¡Ese es el punto!
Levanté la cabeza triunfante, con las llaves en mano dispuesta a abrir la puerta y sentí como todas mis emociones se hacían cachitos y eran arrojadas al camión de la basura, pero como siempre la brisa que comenzaba a enfriar traía consigo esa oleada de horribles sensaciones infantiles y rosadas.
¿Por qué no puedo ser como una persona normal que esta rodeada de hombres promedio que son completamente humanos? ¡¿Por qué mi maldito cuerpo parecía haber entrado de nuevo en la adolescencia con todas las malditas hormonas haciéndome reaccionar como estúpida frente a él?!
Y Sebastián sonreía de esa forma en la que solo él sabía hacerlo, más aún cuando estaba a menos de cinco centímetros de mí.
Intenté no parecer idiota y de inmediato crucé la puerta que el demonio acaba de abrir, fruncí el ceño porque en cuanto deje de ver sus provocativos ojos rubí recordé porque estaba tan colérica hacía menos de un segundo.
— ¡Ojala y te mueras maldito bastardo imbécil!— grité al aire completamente histérica mientras me disponía a encerrarme.
— ¡¿Quién diablos es él como para decirme que ese no es mi estilo?! Estupido, estupido… ¡Estupido Claude Faustus!— escupí subiendo a las escaleras con pasos pesados.
Sebastián me acorraló en cuanto terminé de subir, pero no hice caso y sin consideración alguna le arrojé la carpeta color vino a la cara, él la agarró ágilmente y me miró sin comprender pero bastante interesado.
Resoplé y como pude me escabullí de él encerrándome en mi habitación dando un sonoro portazo.
Me tumbé en la cama comenzando a patalear y gritonear contra las almohadas.
—Miau
Me enderecé calmándome de una vez y lentamente dirigí la vista al piso, Sue salía cautelosamente por debajo de la cama y se volteó a verme asustada.
Relajé mi semblante llamándola moviendo los dedos, seguramente la pobre dormía plácidamente en mi cama y yo y mi ruido le habían asustado. La pobre se acercó a mí recuperando su felino y elegante porte y se frotó contra mí ronroneando.
—Hola Susi ¿Me extrañaste?— dije dulcemente pasando los dedos por el tupido pelaje grisáceo de la gata.
—Miiiu
Dijo a modo de respuesta restregando su cabeza contra mi mano.
Suspiré más tranquila y me senté en la cama tomando a Sue en brazos, sin poder evitarlo terminé viendo fijamente el escritorio al otro extremo de la habitacion… una especie de jarrón de cerámica hermosamente pintado con patrones azul cobalto que asemejaban flores y enredaderas resaltaba de entre el desastre que tenía sobre el escritorio, eso y un sobre color manila que estaba perfectamente sellado a un lado del jarrón.
Habían pasado cuatro meses desde entonces, cuatro meses desde la muerte de Lilian y aun me costaba muchísimo trabajo creerlo… todo había cambiado tanto desde aquel día que me era imposible de creer, un día era una infeliz persona que no tenía una familia de verdad en este mundo más que una madre enferma y un padre que parecía más como un hermano menor, y al siguiente era una Phantomhive… una maldita Phantomhive… la posible heredera del imperio del multimillonario Frederick Phantomhive, mi bisabuelo.
Esta vez suspiré hondamente con algo de tristeza, Sue protestó con un bajo maullido como si intentará consolarme mientras elevaba su cabecita para restregarla en mi mentón de manera cariñosa.
Le acaricié las orejas sonriendo un poco, en cuatro meses mi único soporte y confort había sido esa peluda minina.
Me sentía agobiada y muy molesta, no solo por Claude, si no por mi misma… me había apartado de todos los demás y no mencionaba por nada el tema de Lilian, ni a Sebastián, ni a Jess y ve a saber como Isabel terminó enterándose. Yo no decía nada, ni demostraba nada… ni siquiera había llorado. Solo era yo en mi burbuja con una capa bien fuerte de indiferencia y frialdad, junto con Sue… ah... y la urna con las cenizas de mi madre sobre el escritorio de mi habitación y ese sobre que había sido entregado por el abogado de los Phantomhive cuando se leyó el testamento de Lilian el cual no me había atrevido a abrir en todo ese tiempo, es más ni lo había tocado más que cuando lo recibí y cuando lo arrojé sobre el escritorio.
Estoy completamente loca… ya lo sé.
No solo eso había pasado en cuatro meses. Había curado por completo mi pierna y después de unas cuantas sesiones de fisioterapia podía ir por ahí como si nada hubiese pasado, aunque claro, era una pierna sana pero no por eso dejaba de ser mi pierna y por tanto yo seguía igual de torpe y tan poco coordinada como para rompérmela otra vez mientras salía de la ducha.
También estaba el asunto con Evangeline… el que no me tomé la molestia de arreglar ni de chiste, pero ella se mostraba como siempre solo que cada tres días la tenía al teléfono parloteando como perico eso si, sin decir palabra alguna sobre Lilian como si ella jamás hubiese existido en nuestras vidas y como si aquella ruidosa discusión no hubiese acontecido jamás.
No había salido de casa en cuatro meses, más que nada porque la pierna rota me imposibilitaba muchas de las cosas cotidianas y Demian había dicho claramente que necesitaba mucho reposo y descanso para poder recuperarme completamente, además yo no quería salir… a pesar de no haber derramado ni una sola lágrima por mi madre estaba sumamente devastada y estuve casi dos semanas encerrada yo sola en mi habitación sin dirigirle la palabra a nadie y apenas comiendo lo suficiente como para subsistir. Estaba demasiado abrumada y conmocionada que durante un par de semanas no salí de cama y me limitaba a acariciar a Sue y escribir en un viejo cuaderno de pasta negra como intentando consolarme a mi misma. Me había convertido en una autómata y aun después de abandonar la comodidad de mi cama mi rutina seguía reducida a cinco acciones al día: comer, bañarme, escribir, mimar a Sue y dormir. Eso fue durante una semana más, Sebastián exasperado por verme tan deplorable recurrió a Jess para intentar que regresará a la normalidad pero el idiota demonio solo consiguió meterse en más problemas, porque Jessica exasperaba más fácilmente que él y pronto mi amiga tuvo que quedarse a pasar varios días en mi casa intentando subirme los ánimos… lo que no funcionó.
Al mes de la muerte de Lilian intenté parecer recuperada y me mantenía pegada como una lapa a Frank quien sin chistar me atendía y me cuidaba llevándome de aquí para allá por toda la casa con Sue pegada a mis brazos. Debo decir que sin el simpático gordito me habría convertido en una asesina serial en cuanto me quitaron el yeso.
Pero para fortuna de toda Weston Valley recuperé un poco de ánimos y fuerzas al mes y medio de la partida de mi madre, por desgracia eso significó que ya no necesitaba tanto de los cuidados de Frank y a alguien se le ocurrió darle un tiempo de vacaciones a mi viejo amigo dejándome así sola con Sebastián.
¿Ya saben que significa eso, no? Si, el atractivo demonio se mantenía a mi lado las veinticuatro horas del día ininterrumpidas, asediándome, asfixiándome entre su coquetería para sacarme la sopa pero yo me mantuve firme (lo intente) la mayor parte del tiempo y a pesar de que casi me vuelvo completamente loca durante los dos meses y medio siguientes logré seguir sin decir nada, absolutamente nada sobre Lilian y los Phantomhive. Ese era un capitulo de mi vida que no quería descubrir, porque, yo también quería saber sobre esa familia y darle respuestas a todas esas interrogantes que Grell había clavado en mi cabeza y día con día me atormentaban más y más. Así que como yo no hablé Sebastián seguía molesto conmigo, yo seguía molesta con él, el intentaba fundirme los sesos cada segundo del día, yo seguía renuente a responder y no nos habíamos dirigido palabra alguna en cuatro meses.
Cuatro meses de atediante convivencia con el demonio… un poco más de tiempo y me habría vuelto completamente loca, afortunadamente me habían retirado el yeso hacía dos semanas y andaba de aquí para allá fuera de casa intentando recuperar el ritmo de mi vida y pasar tiempo junto a Jess perfeccionado mi actuación de estar perfectamente bien, pero la realidad era que yo no estaba bien, para nada bien.
Solo Sue sabía que no me sentía bien y ante ella no había ningún tipo de actuación, porque era un gato y un gato jamás le diría nada a nadie. Como si los gatos hablaran para empezar…
Mi molestia se había disipado y la peluda minina estaba profundamente dormida a un lado mio sobre un almohadón.
Me levanté lentamente de la cama cuidando no hacer ningún ruido, mi peluda compañera dormía tan profundamente que de despertarla me habría sentido peor a como me sentía por recordar los sucesos de los últimos meses.
Me moría por saber que había dentro del sobre, me moría por hablarle a Sebastián y contarle todo lo que yo sabía aun si era verdad o no… necesitaba urgentemente hacerlo o en verdad me volvería loca.
Así que caminé al escritorio tomando el sobre de papel entre mis manos, era algo pesado y lo abrí con cuidado. Primero vi un sobre para cartas color blanco sellado y con la firma de Lilian en perfecta y hermosa caligrafía al estilo ingles… repasé con los dedos los finos trazos de su letra en color negro, iba dirigida a mí. Sin más la abrí completamente intrigada.
Me senté en la cama con el sobre aferrado a mi mano izquierda y sentí como el corazón se me estrujaba cuando comencé a leer aquella carta.
"Samantha, mi niña, mi adorada hija... estoy escribiendo esto en un pequeño momento lucidez.
Quiero decirte tantas cosas… hay tanto que siempre e deseado decirte, tantas cosas que debí decirte pero jamás pude y ahora ya no tengo tiempo para decirlas viéndote a los ojos.
¿Sabes? Lamento tanto el hecho de que nos hubiésemos conocido de esta forma, en estas circunstancias… daría lo que fuera con tal de haber vivido a tu lado, siendo tu madre cuando me necesitaste… por haberte visto crecer y por ser yo la que presenciara cada acontecimiento importante de tu vida. Sin embargo las cosas no fueron de esa forma y él hubiera no existe.
Mi vida, eso eres… desde el momento en que me enteré de tu existencia te convertiste en mi vida y has sido mi razón de vida durante estos veintitrés años en los que viví atormentada, corroída y al borde de la muerte cada segundo de mi vida, solo me mantuve viva por ti… porque siempre pensé en mi hija, porque siempre soñé que algún día pudiese estar contigo y ambas fuésemos libres de esta sangre maldita.
Pero las cosas no fueron así, no sé porque. No entiendo porque. Si lo supiera te lo diría pero ni yo misma lo sé, no comprendo nada. La única certeza que tengo es que no quiero que tú sufras lo mismo por ser parte de esta familia.
Me fascinan tus ojos… los amo porque tú no tienes los ojos Phantomhive como los de mí madre, o como los de mi hermano Evan o como los del conde Ciel Phantomhive. Tantas personas que han vivido tantas desgracias incluyéndome a mi misma… pero afortunadamente tú no tienes esos ojos y tengo la certeza de que estas destinada a descorrer el velo de sombras detrás de toda esta desgracia.
No quiero abrumarte diciendo palabras tan trágicas antes de morir e iré al grano de una vez.
Si estas leyendo esto es porque estoy muerta y el amable señor Lambert me ha hecho el favor de entregarte mi paquete en secreto, sin que mi abuelo lo sepa.
La razón de mi carta es entregarte un pedazo de mí, ya sé que pedí expresamente en el testamento que mis restos fuesen puestos a tu entera disposición pero me refiero a un pedazo de mi esencia, de la Lilian que tú debiste conocer.
En este mismo sobre se encuentra un pequeño cuaderno de pasta negra, mi diario. Dedicado para ti intentando detallar cada uno de los sucesos importantes de mi vida desde que comenzaste a existir… quiero que lo leas, sin importar lo duras u horribles que sean mis palabras en algunas paginas y sin importar los acontecimientos que relate, quizá sean parte de mis delirios pero creo que merecen ser contados y comprendidos. También se encuentran un par de dibujos dentro de un sobre color azul pastel, me imagino que te gustaran…
Por último pero lo más importante hay un paquete envuelto en papel grisáceo, es un libro, un viejo y grueso libro… tan o más viejo que el legado Phantomhive, es el libro de la historia de esa familia, creo que hay información en él que te puede servir inmensamente para averiguar un poco más de tus orígenes y de los míos. No te estoy pidiendo que descifres cada una de las palabras de ese libro ni que lo leas, solo te lo proporciono como mi herencia para responder las preguntas que tengas y quizá mis propios cuestionamientos. Si lo lees o no, no habrá problema alguno pero si te pido que una vez que hayas terminado de leer mi diario plasmes mis memorias en las viejas páginas del libro familiar y si quieres agregar algo más será a tu elección.
Por otra parte me gustaría decirte que no tienes por qué contactar a mi abuelo si no quieres, sé que él insistirá en verte pero, no lo hagas, no, por favor aléjate lo más posible de los Phantomhive… no quiero que la nube tormentosa de desgracias recaiga sobre ti, mi amada hija… lo único que quiero para ti es que seas feliz y libre de todo esto.
Creo que es todo lo que puedo decirte por ahora, mi lindura, te amo con todo mi ser, siempre lo e hecho y siempre lo haré aún después de esta vida…
Siempre tuya, Lilian Carson. "
Mi impenetrable burbuja reventó, lloré soltando todo aquello que me había atormentado los últimos meses, la mujer valiente que encaró con firmeza a los Phantomhive no era más que un difuso fantasma sambutido en el rincón más olvidado del armario y aquella mujer frágil y llorosa que agonizaba en un charco sanguinolento de lodo viendo la cara de su prometido desparecido se apoderó de cada fibra de mi ser.
Me aferré a aquella carta, mi pobre Lilian creyendo que yo era libre y feliz… me pareció irónico, ella dándome la libertad para desligarme de su familia y yo había forjado mi propia jaula donde me mantenía encerrada a la espera de que un buen día de estos todo acabará y el demonio se tragara mi alma, lloré con más fuerza… ese día no parecía llegar, seis meses sin nada que pudiese acercarme a mi objetivo, sin Richard, sin saber si él estaba vivo o no… seis meses acorralada, siendo manipulada al antojo de Sebastián y sus intentos por volverme demente. Sentía que estaba por ahogarme entre toda la información que corría por mi cerebro, entre mis estúpidos sentimientos y mis estúpidos resentimientos, todo se me venía encima, en cadena, como una avalancha y para desgracia de la memoria de mi madre esto no me dejaba fuera de la nube de tragedias Phantomhive, me daban ganas de morirme de una vez y acabar con todo.
—Miau
Sue volvió a restregarse contra mí de manera reconfortante y le acaricié la cabeza intentando parar mis hipidos, pero, era inútil, ni el ronroneo de mi peluda compañera me sacaba de mi devastación y seguí llorando a mares con la carta firmemente agarrada de una mano.
— ¿Puedo pasar?—, de no haber estado tan deshecha e irritable habría agradecido a los cielos (o los infiernos sabiendo de quien se trata) al haber escuchado su voz casi suplicándome por que le diera permiso de entrar.
¿En qué dimensión eso era posible? ¡Ha! Hablamos de Sebastián Michaelis, un idiota, arrogante, estupido y jodidamente perfecto demonio que correspondía al genero masculino, lo que simplemente le hacía más idiota.
Pero insistió, tocó la puerta con suavidad y volvió a pedir permiso para entrar.
Reí con cinismo ¿Acaso no le bastaba hacerme miserable con su sola presencia en mi vida? ¿Tenía también que invadir mi privacidad cuando creo que estaba más que claro que no lo quería ni ver?
—Déjame entrar—, ordenó elevando la voz y hasta la peluda Sue estremeció.
Oh… dejen de reprocharme en la cara que no podía comportarme como adulta tratándose de él, digo… por una vez podía portarme como una niñita caprichuda e inmadura y nada iba a pasar, después de todo las cosas ya no podían irse más al carajo de cómo estaban en estos momentos ¿No?
No me moleste ni en responder, me paré de la cama con parsimonia dejando mi aflicción de lado, guardé la carta de nuevo en el sobre blanco y de ahí regresó al sobre color pato, lo cerré lo mejor que pude y mientras los suaves golpeteos incrementaban su ritmo hasta parecer que de un momento a otro tumbarían la puerta caminé encogida de hombros hasta el closet y haciendo mi revoltijo de siempre lo escondí en el rincón más profundo y luego eché todo encima. Cerré el closet hasta cerciorarme de que hasta para mi misma resultara imposible de abrir durante el primer millar de intentos.
—Que me dejes entrar—, le escuché replicar desde el otro lado de la puerta.
Ni me inmuté a pesar del tono que uso. Al demonio con Sebastián Michaelis… si es necesario me arrojaré por la ventana con tal de no volverle a hablar hasta que él se disculpara conmigo.
¡¿Disculparse conmigo?! ¿Pero por qué él tenía que disculparse conmigo…?
No te hagas tonta, bien que lo sabes…
Pero si yo era la inmadura que no se había atrevido a aclarar las cosas… ¿Y qué se supone que tenía yo que aclararle?
¿Ves? Él tiene que disculparse.
Pero yo fui la que ni siquiera le dio tiempo de hablar…
Tonterías, es su problema por ser tan infantil y seguir el juego de "la pobre mujer sola y desesperada que necesita de los coqueteos de un arrogante hombre que sabe que tarde o temprano la pobre mujer caerá completamente desquiciada a sus pies"
¡Deja de hablar contigo misma! Es oficial, estoy demente.
—Abre la puerta—, ordeno, su tono fue tan demandante que mi cuerpo se movió por si solo pero desistí de abrir la puerta.
¿Dónde había quedado toda la maldita cortesía? ¿Y el señorita y joven ama que tanto insistía en decir?
Mis neuronas hicieron su conexión mágica y abrumadora del día… Jessica, oh Dios… ¡Jessica! ¡Tenía que ver a Jessica a las dos para corregir los borradores!
Mierda, mierda, mierda, mierda… ¡Con un demonio es la 1:45!
Abrí la puerta con prisa y sin darme siquiera tiempo a mi misma para seguir insultando o maldiciendo mis neuronas volvieron a lanzar chispas reparando en la presencia de Jessica plantada en el pasillo a las escaleras frunciendo el seño de manera notoria y torciendo la boca quizá muerta de la risa o la muerta iba a ser yo…
¡¿Dónde diablos puse el puto borrador?!
— ¡Jess!— ¡¿Qué diablos hace Jessica aquí?! ¡Enserio acaso en la última vez que le deje hablar con Sebastián este le enseño trucos de magia o qué!
La sonrisa que se formó en su rostro me pareció desconcertante y no supe si tenía que salir huyendo o esconderme detrás de Sebastián. Opté por la segunda opción.
— No es una reunión de negocios—, dijo tranquilamente sonriéndome con calidez.
¿He oído bien?
—Pero aun así te quedan cinco minutos—.
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—Emm… déjame ver si entiendo bien—, dije confundida— ¿Te vas de vacaciones y me arrastrarás contigo?—, le pregunté a Jessica metiéndome una cucharada de delicioso yogurt congelado a la boca, bien solo por eso no había empezado a gritar como loca.
Vaya que funciona esto de mantenerme bajo control con comida y dulces.
—No seas tan amargada, tomaremos unas vacaciones, eso es todo. Tienes que relajarte, eso te ayudará mucho para recobrar el animo ¡Vamos tienes que ir de vacaciones una vez en tu vida!—, dijo ella sin quitar el entusiasmo de su voz.
— ¡Vacaciones! ¡Si!—, grité con una sonrisilla falsa.
—No uses el sarcasmo conmigo—, advirtió Jess con un suspiro.
— Perdón, pero yo aún tengo mucho trabajo que hacer… los borradores, las correcciones y la adaptación ¿Ya te he dicho lo que Claude ordeno? ¡Tengo que repetir todo! — Dije con desgano saboreando lo que quedaba de mi postre—, mi madre murió hace unos meses, no tengo ánimos, tengo demasiado trabajo acumulado y no tengo ganas de nada—.
Jessica me miro fijamente… no sé porque no lo vi venir. El día iba muy bien, me llevo a comer a un lugar donde apenas y había gente, sin mucho ruido más que la música de uno de mis grupos favoritos, había sido especialmente amable y pasó por alto mi histeria diaria, sin Sebastián... solo Jess y yo, había probado un café helado delicioso y ahora el helado de yogurt… demonios debo de ser menos blanda ¡A este paso le venderé mi alma a cambio de un café irlandés!
El problema es que ya vendí mi alma…
—Ya todo esta arreglado, te ayudare con todo lo que pueda para que el libro este bien. No será por mucho tiempo, hay un día feriado además y con eso compensamos el tiempo—, Jess se escuchaba demasiado feliz, otro punto a su favor… jamás me negaría a decirle que no cuando se ve tan feliz, si lo hiciera podría incluso pasar la suerte de que hicieran mi columna en una sección diaria…
Refunfuñé en voz baja.
—Solo no quiero viajar por un tiempo Jess—, murmuré—… la verdad es que ya tenía planes—, maldita mentirosa ¿Qué planes se pueden tener cuando tu casa se a convertido en un campo minado plagado de coquetería y estúpida histeria?
— ¿Qué planes?—, dijo Jess enarcando las cejas.
¿Por qué cuando necesito que la gente me crea no me creen?
—Cariño, ya sé que lo pasas muy mal pero ese el punto de tomar unas vacaciones… la vida sigue Samantha y ni finjas demencia, ya sé que esta pasando, no me mientas Samantha Carson—, sentenció apuntándome con su dedo.
— ¿Yo finjo demencia? ¡Que va Jess, tu eres la que esta demente aquí!
Sentí su mirada asesinándome y volví a encogerme regresando la mirada al vaso de helado vacío sobre la mesa del café.
— ¿Cuánto tiempo más van a seguir así? Querida, no puedes seguir sin hablarle durante toda tu vida ¡Vive bajo el mismo techo que tú!... ya dime de una buena vez que paso
—Nada—, mentira… ¡Paso todo menos nada!
—Mentirosa—, dijo con firmeza—… ¡Esta bien! Quizá tengo que disculparme contigo por no creerte que entre ustedes dos no había nada, ni una mísera relación más que tu barata excusa que el simplemente trabaja para ti ¡Esta bien, me lo creo…deberás que si lo creo! Pero, vamos… ¿Un fin de semana en la casa de tus padres… y no paso nada? ¿Qué clase de cuento es ese? Son tus padres querida y a menos de que les dijeses que Sebastián era tu gemelo perdido lo que es infinitamente imposible no veo otra razón por la que el tuviese que ir contigo y que tu madre se tragara el cuento—, parloteo con convicción… maldita sea, esta mujer puede ver a través de mi cabeza o qué— ¿Qué paso? Quiero la verdad, toda la verdad y si se puede cancelo las vacaciones.
—Ya dije que nada Jess, solo… discutimos—, mascullé volviendo a pegar la cara a la mesa.
¡Va a crecerme la nariz como a pinocho!
— ¿Por qué discutieron?—, atacó Jess mordazmente.
¿Qué le iba decir… "oh pues resulta que Charlotte se le insinuó pero en verdad no pasó y yo y mi puta paranoia hicieron que un momento de lo más comprometedor pasará en el piso del baño de mis padres, lo que te diré… fue el mejor beso de mi vida pero todo se fue al carajo porque a pesar de que un pedacito de mi cerebro proceso algunas escenas como celos tanto míos como de él yo hui patéticamente en una yegua furastenica y por eso me rompí la puta pierna, pero, eso no es el fin de mi increíble suerte pues si ya me corroía la cabeza porque Lilian estaba moribunda pues ahora bien resulta que no sé cómo ni porque pero cabe la posibilidad de que posiblemente Lilian y Sebastián tengan algo ¡Lo que es una completa locura! Pero si, yo me moría de celos y ahora no quiero hablarle porque sé que diré estupideces porque también me sentí increíblemente ignorada y mi madre murió lo que me hace sentir inmensamente mal" o que tal si le seguía diciendo que nada…?
— ¿Charlotte?—, dijo Jess y pude jurar que por dentro se moría de la risa pero sus ojos me veían con tanta intensidad que bien podría estar eufórica o muy molesta.
¿Acaso esta mujer se desayuna un plato repleto de adivina-flakes?
—Oh…—, se burlo soltando una risilla de lo más irritante— ¡¿Vamos, me vas a decir que sentiste celos de esa mujer?! Hay cariño... me has hecho el día.
Gruñí como si en mi interior guardase una bestia hambrienta y enojada en lugar de un tembloroso y baboso renacuajo.
— ¡No Jessica! ¡B-bueno también! Casi me mato y me pulvericé una pierna, conocí a mi padre bilógico el que es un jodidamente guapo cirujano que me hace reír como no tienes idea, mi madre murió en mis brazos, conocí a mi otra familia y ahora puede que yo sea una rica heredera además de que tengo una casa como las de la televisión y por si fuera poco las cenizas de mi madre reposan junto a mi cama ¿Ahora comprendes?
—Bien, eso lo sé, lo comprendo pero eso no justifica porque no le hables… ya pasaron cuatro mese ¿Cómo puedes vivir así? Tienes que dirigirle tan siquiera un hola en las mañanas o gritonearle para que te ayude con el borrador o tan siquiera para decirle que su pudra o algunas de esas cosas que sueles decirle. No puedes pasar cuatro meses en completo silencio, quieras o no le hablarás y arreglaras las cosas con él porque viven juntos y allá o no haya una relación entre los dos vas a hablarle porque no soporto eso ¿Entiendes? ¿Lo harías por mí?
¿Alguna vez en mi vida lograré negarme a las peticiones de esta mujer?
— ¿Sam?
— ¡Suelta la sopa Jessica Samuels!
— ¿Qué?
—Bien, lo admito, algo pasó entre el idiota y yo, y admito también que le hablaré algún día de estos porque me esta volviendo loca, así que ahora que ella eres feliz ¿Vas a decirme porque quieres que vaya de vacaciones contigo y me reconcilie con Sebastián?
Jessica se quedo callada, pude escuchar como murmuraba un montón de groserías en todos los idiomas que conocía, sonreí satisfecha y casi divertida.
—Joe me invitó a pasar unos días con él, quiere que viajemos juntos al hotel que administra su tío… es en la playa pero es muy lejos de aquí, una isla tropical o una de esas cursilerías…—, dijo Jess por lo bajo casi avergonzada pero arrastró las palabras con un poco de molestia.
Joe, el estupido novio de mi mejor amiga… ¿Pueden creer que lleven casi diez años de relación, desde la secundaria y el tipo aún no se lo propone, más increíble aún… cómo demonios es que Jess no lo mandado al cuerno en todo este tiempo?
— ¿Qué no habían terminado de nuevo?—, pregunté sin poder evitar sonreír.
Los ojos grises de Jess me estrangularon con la vista.
Ella suspiro.
—No, sabes como es él y apenas digo "Necesitamos hablar" hace cosas tan… ah, no puedo hacerlo, no quiero ir de vacaciones con él… imagínate, no quiero ser una psicópata asesina de novios cursis. Por favor, ven conmigo… ¡Por favor no me dejes pegada a Joe como si fuésemos siameses! Sirve que también te libras de Sebastián un rato, anda, el y Joe se divierten como los hombres que son y tu y yo nos salvamos y escondemos de ellos juntas ¡Anda! Hazlo por mi, por favor… ¡Samantha hazlo o me volveré loca! ¡Te lo suplico!—, imploró tomándome de las manos y apretando con toda la fuerza que sus delgadas manos podían dar, al que en comparación a mi fuerza siempre sería mucho mayor.
— ¡No! ¡¿Esta loca?" ¡Ir de vacaciones a un puto hotel de playa acompañada de Sebastián?! ¡Primero me escribo sexo gratis en la frente y corro desnuda por toda Bridgeport a las tres de la mañana!
— ¡Samantha!
— ¡Jessica!
— ¡Solo serán un par de días y prometo no dejarte sola!
— ¡Lo mismo me dijo Evangeline y terminé invalida y huérfana!
— ¡Te lo juro, me corto el hígado en dos y luego me lo coso al tuyo!
— ¡Que no, no voy a ir a meterme ahí con él y menos con Joe! ¡Sabes que lo odio!
— ¡Yo odiaba a tu amiguita y aun así te acompañe a su fiesta de quince años!
— ¡Eso fue hace diez años Jessica y bien que te divertiste!
— ¡Regrésame el favor por una vez en tu miserable vida!
— ¡No!
— ¡Me la debes!
— ¡Ah, joder contigo!
Para entonces las dos nos habíamos parado de la mesita del café y nos gritábamos como las adultas que éramos, toda la gente de café se nos quedaba mirando y más de un maldito chico me miraba como tomando enserio mi propuesta del sexo gratis.
Chillé como una niña haciendo una pataleta y Jess sonrió triunfal.
—Esta bien, lo hago… voy contigo y tu fastidioso novio a ese dichoso hotel, pero, de una vez estas advertida Jessica Samuels ¡Si por alguna razón encuentran tu cadáver muerto y abandonado en alguna carretera yo estoy libre de culpa!
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Ahahaha, creo que no me explique bien xDD bueno, explicarme no es lo mio por eso escribo fics :B Ejem, la cosa quedará de la siguiente manera, pasamos al arco siguiente pero lo del diario de Lilian se hará de manera en la que Sam lo vaya leyendo poco a poco y así descubriremos las cosas conforme se necesite, por ahora solo esta la carta la que nos indica lo que posiblemente descubriremos *cha cha chan* Esa era la idea... ¡Ein Winchester tu desayunaste adivina-flakes, ¿cierto?! Jajaja mujer, estabas en lo correcto e_é así que tendremos de ambas cosas al mismo tiempo y por qué no... *gritillos de fangirl* ¡Sexy-Sebastián con traje de baño! Hmmm puede que literalmente lleguen a un sauna pero aun ando puliendo detallitos hehehe (¿Tengo que activar la alarma de derrame nasal y pedir un cargamento de B positivo para los próximos días...?) En efecto mi querida Sae, necesitaremos ayuda medica... bueno al menos yo xDD
Pfft... sueño con unas vacaciones desde hace un tiempo, yo vivo confinada en mi caja de aquí a Enero así que al menos Sam "disfrutará" *risa diabólica de fondo* del solecito y la playa Después de todo... ¿A quien no se le antojan unas vacaciones después de tanto estrés y sobresaltos? Aunque para nada serán vacaciones If you know what I mean... *risas diabólicas a todo volumen*
Ejem jajaja xDD hoy vengo con ideas muy diabólicas en mi cerebrillo así que no repartiré amor ni daré discursos pero por hay... una mujercilla linda me pregunto que si haría un lemmon más adelante y adivinen que mujercillas... *redoble de tambores* (Repito, si hay algún chico o algún fanboy por ahí ¡Por favor anunciese!) Tengo una enemistad bien enraizada con los lemmons, intenté hacer uno hace muchos ayeres pero... madre santa no vomite flores porque era imposible que eso fuese más cursi ¡Samantha no tendrá un lemmon así! ¡Nah! Ya e dicho que si las cosas entre este par pasan no serán cursis ni rosadas, no, serán arrebatadas y pasionales (Ya quiero ver tu significado de pasional) impulsivas y desenfrenadas así que, no quiero dar ilusiones ni sueños vagos para mi sola así que el lemmon se queda en un quizás muy lejano. Ya tengo unas ideas para eso pero... no tan pronto, no así, las cosas pasaran y pasaran antes de llegar a ese punto ¡Así que no prometo nada! P-pero... al paso que voy en el desarrollo de la idea me gusta x) me amé y solita...~ Puede que yo sea cursi y rara hasta la medula de mis huesos pero Sam no, ella es ella and That's it...
Ejem, dejen reviews gente linda ¡Dejen reviews! ¡Muchos, muchos! Yo los contesto toditos, a que sí? Por ahí los reviews anónimos... si me son tan lindos y amables de dejar al menos un alias y les contesto por aquí por que en verdad amo contestar reviews... no tengo nada más productivo que hacer con mi tiempo además de eso así que ¡Dejen sus nombres y si son chicos dígalo! Debe de haber audiencia masculina en todo fanfiction, si que si. Si no les llama la atención puedo poner la alerta de bikinis, chicas y playa en alto jajaja
Espero les guste el capitulo si no pues... (¿Lloraras?) no, iba a decir que si no les parece graciosos y hay más drama que risas eso es habitual en mi... por más que intento termino siempre haciendo telenovelas dramáticas xDD y cuando intento ponerme seria al final me boto de risa hehe así que... eso era lo que iba a decir...
Les amo, a todos y cada uno por leer y aguantarme :) Nos vemos el viernes, a que si! con más risas, histeria, drama y como no... el guapo Sebastián Michaelis!
P.D.: Si, si si, si por alguna razón del destino porque al parecer este mundo en más chico que una viruta de pan me estas leyendo... sé perfectamente que quizá sea imposible pero leíste esta historia desde que no era más que unos garabatos en mi cuaderno de batman pero si, me dirijo a ti, si a ti! si bien sabes no te hagas tonto. Me caes bien casi todo el tiempo pero, si no te a quedado claro te lo repito, como novio de mi "chica" te odio. Enserio te odio... no sé ni porque pero ese lado tuyo me hace exasperar como no tienes idea. Estas aquí y no te hagas ilusiones, no es por darte relevancia o para desearte el mal como siempre hago si no porque la historia sigue este curso y así será.
P.D.2: Ein Winchester, mujer... no, no estaba girando en mi silla... por desgracia ú.u mi silla no es de esas y como daría por una de esas porque amo girar como desquiciada en esas sillas xDD
P.D.3: Black Cat... mujer, si s ea lo que te refieres xDD pero es de esas cosas que desgraciadamente se limitan a la imaginación (Para desgracia de ellos no de nosotras xDD)
