Código Guardianes
Capitulo 96
Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.
ESPECIAL DE NAVIDAD Y CUARTO ANIVERSARIO DEL FIC! Muchas gracias por acompañarme en estos intensos cuatro años, y, sobretodo, por aguantar los muchos desvaríos que he ido creando. Espero poder seguir creando en esta plataforma durante mucho tiempo más y que me acompañéis en ese viaje como hasta ahora habéis hecho. Sin más, disfrutad de la lectura...
Aelita (910) se levantó sobresaltada en medio de la noche.
Había sentido algo extraño, y de pronto vio como una figura se alzaba por encima de ella. De un rápido movimiento se levantó y le propinó una fuerte patada en lo que suponía era la cabeza del extraño, y se disponía a lanzar una de sus técnicas, cuando la figura empezó a hablar.
-¡Soy yo, mujer! ¡No me pegues!-gritó Jamily, mientras creaba una esfera de luz entre ellas.
La más joven se detuvo, suspiró un poco y frunció el ceño-Me asustaste, pensé que querías atacarme...-murmuró, mientras se incorporaba algo en la cama.
Observó el rostro de la aelida, y comprobó que no tenía ni un simple moratón, y eso que le había alcanzado de lleno. Los poderes de esa gente no dejaban de sorprenderla, y hasta cierto punto tenía algo de envidia, sana, pero envidia al fin y al cabo.
-Lamento despertarte a horas tan intempestivas, pero estamos en un lío.-comentó, mientras le lanzaba la ropa que tenía colgada de la silla aledaña a la cama.
Aelita (910) simplemente la tomó y comenzó a vestirse sin mediar palabra. En el fondo despertar de madrugada no era la gran cosa, de hecho estaba más que acostumbrada. Jeremie llegaba a horas aún peores para obligarles a correr por los montes, entrenar, y demás. Según él, no todos podían depender de sus poderes, así que debían fortalecer su espíritu y su mente. Aelita al principio solía pedirle que se metiera sus mierdas filosóficas donde le cupieran, pero acabó dándose cuenta de que eso sólo lograba fortalecer más aún el punto de vista del rubio, así que acabó desistiendo, y simplemente aceptaba lo que fuera a pasar como algo necesario.
Irónicamente, fue ella la que terminó suplicando por entrenamientos más bestiales.
-¿Que es esta vez?-preguntó, calmadamente.
La aelida la contempló por unos instantes.
-Algo que espero que podáis solucionar vosotros solos.
La pelirosa la miró con sorpresa-¿Y los Guardianes?-preguntó, curiosa.
Jamily murmuró algo en un idioma que reconoció como griego antiguo. La diatriba mental de la aelida se podría simplificar en palabras -por decirlo de una manera más suave- nada decorosas, absolutamente toscas e injuriosas.
-Han decidido que es buena idea irse directos al Infierno, así que por ahora no podemos contar con ellos.-le respondió, mientras salía a grandes zancadas de la sala.
-Con que el Infierno. ¡Lo que faltaba!
Aelita (910) la siguió, pensando si era buena idea o no preguntarle más, aunque incluso a ella le resultaba una locura, y algo hipócrita, que después pidan mayor unidad entre ellos. Pero no dijo nada al respecto.
Llegaron a la que antes era la sala que la reina Atenea y que ahora usaba Asmeya para la misma finalidad: estresarse por todos los problemas que debía solucionar con el Gobierno del Reino Humano de Asmara.
Allí ya les esperaban todos sus camaradas Guerreros, y, junto a ellos, cuatro de los Guardianes: Jhonny, Milly, Tamiya y Hiroky. Todo parecía indicar que no habían ido a la misión en el inframundo.
-¿No habían ido todos al Infierno?-preguntó Aelita (910) pero Asmeya negó.
-Ellos decidieron quedarse aquí. Supongo que los únicos del grupo con dos dedos de frente.-comentó.
-Bueno, ¿cuál es el problema?-preguntó Ulrich (910), deseando saber que era lo que pasaba.
Jamily, entonces, les tendió un mapa físico de un continente extraño, aunque a Asmeya le era más o menos conocido. La forma de aquel territorio era parecida a la de las islas Británicas pero mucho más grande –su extensión se equiparaba, aproximadamente, a la de Sudamérica-, con archipiélagos cercanos que formaban un conjunto de islas parecido a la de Oceanía.
Noelia y William abrieron los ojos. Sus miradas reflejaba holgado interés y, en gran medida, desconcierto.
-He descubierto una anomalía energética en el pasado de Asmara, hace más de veinte mil años -les explicó-. Este continente que veis se hundió bajo el mar siglos antes de que se empezara la colonización de todos los territorios del planeta, pero aún existen documentos que prueban su existencia. Además, se han hallado recientemente restos arqueológicos bastante concluyentes al respecto bajo el océano... Así que se podría decir que este continente es la Atlántida de Asmara.-les dijo.
-¿Y qué clase de perturbación en la fuerza has sentido?-bromeó Odd (910), riéndose de su propia broma.
-Una que espero que podáis controlar vosotros, con ayuda de Jhonny -les dijo Jamily-. Porque tiene que ver con muertos que se alzan.-dijo, seria.
Algunos de los Guerreros se rieron por la broma pero las facciones de la hechicera, que ni siquiera sonrió un ápice, dejaron claro que hablaba muy en serio.
Noelia y William se miraron, y asintieron.
-¡Esperen un momento!-dijo Noelia (910).
Todos la observaron. Veía el mapa con absoluta fascinación, aunque cierta incredulidad. Rezumaba una mezcla de emociones de forma ferviente.
-Has dicho que los muertos se alzan, ¿me equivoco?-Jamily negó- ¿En qué zona se concentra la perturbación?
-En el extremo Norte del continente. Se cree que esa zona debió de tener un clima extremadamente gélido, probablemente fue un páramo ártico.
Noelia (910) se acercó al mapa y lo palpó. Sus dedos rozaban la parte correspondiente al Norte del continente, luego se deslizaron a lo largo, como si comprobara cada zona.
-Los Dedos -tocó la zona correspondiente a una cadena de penínsulas de prolongada longitud y pequeña anchura en la zona Este-. El Cuello.–palpó el estrecho situado sobre las penínsulas.
-Rocadragón. Las Islas del Hierro. Las Tres Hermanas. No hay error.-continuó William, quien se había acercado al mapa.
-Espera. ¡Tú también!-dijo Sissi.
Decir que estaban anonadados era quedarse corto. Ni en un millón de generaciones se hubiesen imaginado que Noelia y William pudieran conocer a la perfección algo que, prácticamente, era un descubrimiento muy reciente.
Sin embargo, algunos sospechaban ligeramente el motivo.
-Es evidente que conocéis ese continente. ¿Cómo es posible?-preguntó Jamily.
-Hace tiempo escuché que Asmara y la Tierra, esta Tierra, tenían una conexión ancestral. Que lo que en un planeta es ficción en el otro es real y viceversa.-dijo William. La aelida asintió.
-Entonces ese continente existe en la ficción -concluyó Jeremie. Noelia asintió-. A mí también me suenan de algo esos nombres. Pero ahora no caigo.
-Este continente debe de ser Poniente –dijo Noelia-. Lady Jamily o Lady Asmeya, ¿tienen algunas imágenes o algo parecido de los descubrimientos arqueológicos? Me gustaría confirmar mi hipótesis, si no es molestia.
-Creo que si las tengo –dijo Asmeya-. Déjame buscar entre mis cosas. Las debí de haber puesto en asuntos recientes.
-Es verdad, te las dejé el otro día.-Jamily sonrió amenamente.
Asmeya no tardó mucho en encontrarlas, y se las pasó a Noelia. William quedó a su lado.
Los dos Guerreros observaron. En su mayoría solo se veían vasijas, luego pudieron contemplar armas, y, finalmente, una imagen captó su total interés. Se miraron una vez más de forma cómplice, en el rostro de William se formó una sonrisa.
-¿Y esa risa?-preguntó Miguel.
-Simple.–Noelia se dio la vuelta y les mostró a todos la susodicha imagen, lo que en un segundo cortó la respiración de la mayoría. Se veía un blasón, de características medievales, en el que un lobo de color cenizo sobre un fondo plateado miraba hacia la izquierda, en un gesto feroz.
-Se acerca el invierno.-dijo William, de forma burlesca.
-'Juego de Tronos' –murmuró Ulrich. Al instante sonrió-. No me lo creo. El pasado de Asmara es lo que sucede en la serie.
-¡Guay! ¡Nos vamos al mundo de 'Juego de Tronos'!-gritó Odd.
-Canción de Hielo y Fuego, querrás decir -corrigió William-. 'Juego de Tronos' es solo el primer libro.
-A ver, que me pierdo. ¿Qué es Juego de Tronos o Canción de… lo que sea?-pregunta Jamily.
-Es una historia que transcurre en un mundo ficticio basado en la Edad Media. Mezcla temas políticos con fantasía.-resumió Aelita.
-Para definirlo de alguna forma hay muertes, muertes, muertes, muertes, sexo, incesto, más sexo, más muertes, muertes, dragones, muertes, Khalesi, muertes…-dijo Odd.
-Vale. Vale. Lo pillamos –interrumpió Asmeya- Entonces lo que sucedió en Asmara hace miles de años aparece en la ficción de vuestro mundo –sonrió-. Al final el que vosotros vayáis a la misión es un acierto. Con el conocimiento que tengáis podríais resolver el asunto más fácilmente.
Jamily asintió-De acuerdo, entonces vamos a enviaros.-la aelida abrió un portal.
-Lo siento, aún no debemos ir a la misión.-dijo Yumi.
La aelida la miró extrañada- ¿Por qué?-cerró el portal.
-Antes debemos hacer los preparativos de la misión. Registrar la información previa, planear posibles modos de acción, decidir en qué grupos nos dividiremos y preparar el equipamiento que portaremos, con armas, provisiones y demás.-explicó la nipona.
-Entiendo. Disculpad. Con los Guardianes no tenemos esos factores en cuenta. Ellos pueden activar sus modos de batalla cuando desean y por esto no suelen precisar de reservas alimenticias.
Los guerreros asintieron. Sin decir más, de dirigieron a otro lugar para hablar de lo pertinente a la misión. Los 4 jóvenes Guardianes se quedaron en el despacho.
-¿Y ahora qué hacemos?-preguntó Milly.
-Deberíamos pedirles participar en lo que estén haciendo para hacer mejor la misión.-los 4 asintieron.
Los Guerreros se asentaron en el salón de la Ermita. Era una estancia lo bastante cómoda para que cupieran todos y pudieran reflexionar con mayor tranquilidad. Afortunadamente, había el suficiente número de asientos como para que todos reposaran.
-Bueno –inició Waldo-. Teniendo en cuenta los acontecimientos recientes, nos enfrentamos a algo de categoría ficticia, al menos en lo que respecta a nuestro Universo. Eso para empezar.
-Tampoco es como si fuera la primera vez.-dijo Patrick.
-Ya –el profesor estuvo de acuerdo-. ¿Qué piensas sobre esto, Yumi? Como líder, supongo que ya habrás pensado algo.
-Todos aquí conocemos 'Juego de Tronos', algunos por saber de su mera existencia y otros por ver la serie o leer los libros –el grupo asintió-. Eso nos supone una ventaja importante sobre el terreno, y nos podemos aprovechar de eso para tener una victoria asegurada sin muchos problemas.
Jeremie continuó-En todo caso, necesitamos saber a fondo con qué tratamos. Un conocimiento superficial o poco extenso no nos sirve si queremos pasar desapercibidos. Noelia y William –los susodichos lo miraron-. Demostrasteis tener conocimiento de la geografía del continente, pero ¿qué tanto sabéis sobre el tema en cuestión?
-Demasiado. Cuando me intereso en algo, indago profundamente en el tema.-dijo Noelia.
Continuó William-Me he leído los libros, visto todos los episodios y he buscado información complementaria sobre los aspectos destacados. Así que no miento al decir que mi conocimiento sobre 'Canción de Hielo y Fuego' es enorme.
-En ese caso vosotros deberíais ser los líderes de la misión –sentenció Yumi-. Solo me he visto algunas temporadas de la serie. Supongo que al resto le pasa lo mismo.
Aelita, Jeremie, Ulrich, Odd, Patrick, Percy, Electra, Anthea, Waldo, Aurora, Miguel, Sam, Sissi y Kiwi asintieron.
-Yo solo me he visto unos pocos episodios. No conozco casi nada.-dijo Eva. Las gemelas Foreman, Max y Richard le secundaron.
-Yo conozco de su existencia, pero no me había preocupado de verla –dijo Xavier-. Ya sabéis que con mi capacidad de retener conocimiento de cualquier parte de la red podría almacenar en mi memoria todo lo necesario.
-Por eso nunca ves series.-dijo Aelita. Xavier asintió.
-Podrías investigar más tarde si la serie existe en esta Tierra –dijo Jeremie-. Así tú también nos gug
-De acuerdo.
-Yo tengo curiosidad por una cosa –dijo Richard-. Me pregunto cuándo vais a salir de vuestro escondite, niños.
Todos miraron a la entrada al salón. De uno de los lados surgieron los Guardianes menores.
-¿Cómo sabías que estábamos escondidos?-preguntó Tamiya.
-No habéis hecho ni un ademán de ocultar vuestra energía –dijo Aurora-. Se notaba a leguas.
-¿Es que todos la habéis notado? ¿Cómo es posible, vosotros tenéis Chakra, no Energía?-preguntó Hiroky.
-Chakra, Energía, Magia, Ki,… Son lo mismo con distinto nombre. Solo cambian en la manera en que se usan y cómo se distribuyen en cada Universo –dijo Jeremie-. El hecho de que solo con el Reinicio que ocurrió en nuestro Universo hiciera que esa energía se notase en gran manera o se notase meramente, no quiere decir que apareciera de un momento a otro, solo que al cambiar la historia también hizo que los seres vivos la empezaran a usar.
Los menores asintieron.
-En fin, de todas formas vais a ir a la misión –dijo Yumi-. No os ocultéis y participad. Hay que saber con qué tratamos.
Dicho esto, los cuatro fueron a los asientos. Algunos Guerreros se hicieron a un lado para que estos cupieran.
-Bien –siguió Yumi-. Continuando con lo que estábamos, William y Noelia, vosotros debéis ser lo líderes de esta misión. Si Xavier logra encontrar información también nos puede servir de guía. Jeremie, como siempre, serás el encargado de las estrategias –los mencionados asintieron, y el grupo entero estuvo de acuerdo-. Anthea, por favor.
La pelirrosa mayor cerró los ojos, y en un instante el mundo alrededor cambió. A su alrededor todo era un espacio blanco y luminoso, como si estuvieran en la nada. Los Guardianes se dieron cuenta de que los asientos habían desaparecido, y todos estaban de pie.
-¿Eh?-exclamó Milly.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Hiroky.
-¿Dónde estamos?-siguió Jhonny.
-Nos he conectado a todos –respondió Anthea-. Este espacio en blanco viene a ser una parte receptiva de mi mente, en la cual puedo alojar a otras. La reunión será más cómoda de esta manera.
-¿Para qué?-preguntó Jhonny-Estábamos bien antes.
-Cuando no disponemos de la tecnología necesaria en lo referente a mapas y demás aspectos del lugar en donde se dará la misión nos conectamos para visualizar de mejor manera el tema a tratar –dice Ulrich-. Es un lugar cómodo cuando estamos con más gente, y por suerte Anthea puede conectarnos aún a mucha distancia.
-Además –continuó Susan-, aquí podemos planear cosas sobre la marcha, ya que tenemos la ventaja de que el tiempo que pase aquí supondrá una fracción muy corta de tiempo en la vida real.
-¿Y qué pasa cuando nadie sabe nada sobre lo que intentáis conocer?-preguntó Tamiya.
-Nos toca improvisar.-declaró llanamente Odd.
-Bueno, supongo que ya habréis comprendido –los Guardianes asintieron-. Bien. Continuemos. Noelia y William, explicadnos todo lo que debemos saber. No os explayéis demasiado.
-[¿Enserio tengo que escuchar spoilers? ¡Qué mierda!]-exclamó Miguel en español.
Noelia le miró de soslayo, y lo ignoró.
Los dos se colocaron frente a todos. Tras ellos apareció un mapa que no solo contenía a Poniente, sino a otros 4 continentes- Como veis aquí, Poniente no es el único continente. Este mapa no abarca todo el planeta en su totalidad, tan solo el mundo conocido. El más grande se llama Essos, y como veis se encuentra al Este. No está tan explorado como Poniente, pero los humanos de este mundo provienen de ese continente. Bajo Essos están los otros dos, los cuales están muy inexplorados: Sothoryos, al Suroeste; y Ulthos, al Sureste.
-Volviendo a Poniente –continuó Noelia, la visión se trasladó al susodicho continente. En esta ocasión, se podía contemplar la geografía exacta: valles, cadenas montañosas, mesetas, bosques, desiertos…-, como ven, tiene distintas áreas geográficas. Lady Jamily habló de muertos que se alzan así que las dos zonas que nos interesan son el Norte y una isla al Sureste llamada 'Rocadragón'. Pero de eso hablaremos luego, lo primero sería relatar un poco la historia el continente, así que...
Mientras narraban se veían imágenes ilustrativas.
William prosiguió-La cronología abarca unos doce mil años de historia. Los eventos se miden, al igual que en nuestro mundo bajo un evento llamado la 'Conquista'. En el pasado, Poniente lo habitaban gigantes, unicornios, lobos huargo, otras criaturas mágicas y los Hijos del Bosque, unos pequeños humanoides. Doce mil años antes de la Conquista llegaron los Primeros Hombres, una etnia humana, llegaron al continente por un puente de piedra que fue destruido poco después. Introdujeron el bronce y se expandieron paulatinamente. Tras muchos conflictos con los Hijos del Bosque, los dos bandos llegaron a una tregua y firmaron el Pacto en el 10.000 a.C., lo que trajo cuatro mil años de paz. Los Primeros Hombres olvidaron sus costumbres y adoptaron las de los Hijos del Bosque. Ocho mil años antes de la Conquista sucedió la 'Larga Noche', en la que el invierno más largo, frío y oscuro abarcó todo el continente. Se dice que duró una generación. Con respecto a eso. Apareció una raza demoniaca llamada los 'Otros' o 'Caminantes Blancos' que surgieron desde el Norte e invadieron el continente, asesinando a la gente y convirtiéndolos en No-Muertos. En la guerra surgió un héroe llamado Azor Ahai, quien derrotó a los Otros en la 'Batalla por el Amanecer' con su espada de fuego, 'Dueña de Luz'. Tras estos hechos, Brandon el Constructor construyó un enorme muro en un estrecho al Norte, de costa a costa, con la ayuda de los Primeros Hombres, los Hijos del Bosque y gigantes, protegiendo así a la humanidad de los Otros. Este mismo hombre fue quien construyó Bastión de Tormentas al Sur, Invernalia en el Norte, fundó la Casa Stark, la misma que usaba el blasón que os mostré antes, y fundó la 'Guardia de la Noche', una orden que tiene como misión defender el Muro. Así mismo, se convirtió en el primer Rey en el Norte. Años más tarde, el décimo tercer Lord Comandante de la Guardia de la Noche fue seducido por una mujer que pertenecía a los Otros, y se convirtió en el Rey de la Noche, haciendo de la Guardia su ejército personal. Esto hizo que los Stark se unieran con el Rey-Más-Allá-del-Muro, Joramun, y lo derrotaran, restaurando el honor de la Orden. Aquí está el origen del peligro al que nos vamos a enfrentar, y su historia. Miles de años después, se formaron los 'Siete Reinos' gracias a numerosas invasiones y migraciones, de Ándalos y Rhyonar. En el año 1 después de la Conquista, Aerion Targaryen, quien sería conocido como Aegon I 'el Conquistador', domó a tres dragones junto a sus hermanas-esposas, con los cuales conquistaron Poniente. Desde entonces, las fechas quedaron marcadas antes y después de la Conquista. Los eventos desencadenantes de la historia conocida inician en el 282 d.C., en el que Rhaegar, hijo de Aerys II'el Loco' Targaryen y heredero al Trono de Hierro, secuestra a Lyanna, prometida de Robert Baratheon e hija del Guardián en el Norte. Esto hace que su padre y hermano mayor le exijan al Rey que castigara a su hijo, pero este les cortó la cabeza. Así inició la 'Rebelión de Robert Baratheon', que acabó con la casi extinción los Targaryen, excepto los príncipes Viserys y Daenerys, hermanos de Rhaegar, quienes huyen a Essos. El rey fue asesinado por el líder de la Guardi Real, Jaime Lannister. Al final, Lyanna murió y Rhaegar fue asesinado, no sin antes concebir un hijo, a quien Eddard 'Ned' Stark, hermanos de Lyanna y nuevo Guardián en el Norte, adoptó e hizo pasar como un hijo bastardo, el cual sería llamado Jon Nieve. Años más tarde inician los eventos de la serie, por el 297 d.C., la Mano de Rey, Jon Arryn, es asesinada e inician desconfianzas entre los Lannister y los Stark, puesto que Cersei Lannister era esposa de Robert y en secreto mantenía un romance con su hermano Jaime –al descubrise que todos sus hijos eran producto del incesto, envenenó a Jon Arryn-, y Eddard era el mejor amigo de Robert y lo terminó descubriendo con el tiempo. En el 298 inicia la Guerra de los Cinco Reyes tras la muerte de Robert Baratheon, con tres candidatos al trono, dos pretendientes separatistas y los últimos Targaryen, aunque Daenerys fue la que sobrevivió. Además reaparecen los Otros tras miles de años y eclosionan los tres últimos huevos de dragón que quedaban. En el 299 d.C. entre muchos sucesos se da la 'Boda Roja', por lo que mueren muchas familias y casi todos los Stark, incluyendo al heredero separatista Robb Stark. Ned ya había sido asesinado por Joffrey Baratheon tiempo antes. Entonces la Casa Bolton del Norte traiciona a los Stark y gobierna en el Norte con el favor de los Lannister. En ese año la Guardia de la Noche perdió a más de trescientos hermanos, incluyendo a Jon Nieve, quien murió asesinado por sus compañeros por enamorarse de una salvaje de Más-Allá-del-Muro, aunque terminó resucitando. Para el año 300 d.C., llegó el invierno, y con ello inició la 'Batalla de los Bastardos', la cual Jon Nieve luchó contra Ramsay Bolton y recuperó el dominio en el Norte de los Stark, quedando como el Rey en el Norte. Para este punto, todos los hijos de Cersei y Jaime habían fallecido, siendo ellos los últimos Lannister, puesto que Tyrion, su hermano enano, se convirtió en la Mano de Daenerys al huir de los intentos de asesinato de sus familiares por un asesinato que no cometió, envenenar a su sobrino Joffrey. Y para finalizar, hasta lo que se conoce, Jon ha ido a hacer un acuerdo con Daenerys, quien ha regresado a Rocadragón con un ejército de los llamados Dothrakis y exesclavos, para encargarse de los Otros. Sin embargo esa amenaza se suponían leyendas, y solo pensaba en el Trono de Hierro. Hasta que en una exploración al Norte para recabar pruebas hubo un enfrentamiento y perdió un dragón. Ahora el Muro ya no existe, y debe de estar reuniéndose un ejército para enfrentar la amenaza.
-Solo queda remarcar algunas cuestiones –dijo Noelia-. El mundo al que nos dirigimos se encuentra en una época medieval –obviamente-, con un sistema político de carácter feudal. En esta situación la ciencia no cuenta demasiado, por lo que casi todo tiene explicación mágica. La altura promedio de los hombres es mayor de lo que fue en nuestra Edad Media, siendo 180 centímetros. La esperanza de vida no es demasiado alta, inclusive a los 60 años ya se es un anciano, y la gente con nuestras edades están más envejecidos que nosotros, así que deberíamos decir que tenemos menos edad de la que tenemos, o justificar en nuestros poderes una mayor juventud. Las estaciones son diferentes, pueden durar años, inclusive décadas. Los veranos y los inviernos son los que más duran. En casi todo Poniente son creyentes en la Fe de los Siete, excepto en el Norte y las Islas del Hierro, quienes creen en los Antiguos Dioses y el Dios Ahogado respectivamente. Hay otras religiones menores traídas de inmigrantes de las Islas del Verano y las Ciudades Libres de Essos, como la del dios R'hllor, el Señor de la Luz, y su contraparte, el Gran Otro. En el caso de las etnias, están los Primeros Hombres –al Norte-, los Ándalos y los Rhoynar -al Sur-. Existen varios idiomas, pero se habla uno en común. Por las características de los nombres, puede que sea lo que nosotros denominamos Inglés. –cerró los ojos-. Esto ha sido todo. ¿Ha quedado claro?
Todos asintieron.
-¿Qué es esto? ¿Por qué tengo tantas imágenes en mi mente?-preguntó Jhonny.
-La conexión mental sirve para que también la información se almacene en la memoria de las mentes visitantes y así no halla que volver a empezar.-dijo Aelita, risueñamente.
-Pensaba que debíais hablar brevemente.-dijo Richard.
-Todo lo que os hemos dicho ha sido lo más breve que se puede relatar –dijo Noelia-. Hay demasiada información.
-De todo lo dicho, lo más resaltable es Rocadragón y los Caminantes Blancos –dijo Jeremie-. ¿En qué se relacionan?
-En Rocadragón existen unas minas de un mineral llamado vidriagón, que nosotros conocemos como obsidiana. Es lo único que puede derrotarlos. Y ya que Dueña de Luz está en paradero desconocido, es fundamental extraerlo y hacer armas, o entregárselo a los soldados para que las fabriquen para ellos mismos. También nos sería de ayuda el "fuego valirio".-dijo la lupina.
-Entonces debemos in a extraer obsidiana, partir hacia el Norte extremo y enfrentarse a los No-Muertos –dijo Aelita- Tal vez su llegada sea cíclica y ese nuevo invierno se una 'Segunda Larga Noche'. Pero eso no explica el significado de la anomalía.
- Jamily parece que tampoco sabe lo que ocurre –dijo Sam-, lo que quiere decir que nuestra misión en encontrar esa anomalía y frenar lo que quiera que sea.
El grupo estuvo de acuerdo.
-Supongo que con esto queda dicho todo –dijo Jeremie-. Anthea, desconéctanos.
En un instante, todos estaban de nuevo en el salón.
-¡Buff!-exhaló Hiroky-¡Qué intenso!
-Ya te digo, tío.-expresó Jhonny.
Los Guerreros se levantaron, y los Guardianes los imitaron.
-Muy bien –dijo Yumi-. Creo que deberíamos ir en grupo. Hacernos pasar por una orden de justicieros que viaja por el mundo para realizar buenos actos, que dominamos distintas artes de batalla y de magia, y que hemos escuchado sobre la amenaza de los No-Muertos.
-¿La vieja confiable?-preguntó sarcásticamente Electra.
-Siempre nos ha funcionado –dijo Ulrich.
-De acuerdo. Dicho esto, es hora de prepararnos –dijo Jeremie-. Tomad provisiones, armas y vestuario de época. Por hoy no usaremos nuestra indumentaria habitual -los Guerreros asintieron y marcharon a sus estancias a prepararse-. Niños –los menores le miraron-, que la misión sea un éxito.-sentenció seriamente, para luego marcharse.
-Em… ¿Nos estaba dando ánimos o era una exigencia?-preguntó Tamiya.
Ninguno supo qué responder.
Un rato más tarde, todos estaban en el salón. El grupo portaba indumentaria medieval, consistente en una camisa y pantalones holgados de color negro, botas y cinturón de cuero marrón oscuro, y una armadura –cada una poseía un color distintivo para cada Guerrero (Yumi, escarlata; Jeremie, gris oscuro; Ulrich, amarillo; Aelita, magenta; Odd, morado; William, negro; Sissi, crema; Waldo, cyan; Anthea, índigo; Xavier, ámbar; Eva, púrpura; Electra, azul eléctrico; Aurora, perla; Patrick, marrón; Sam, verde tóxico; Percy, plata; Richard, turquesa; Susan, azul rey; Marin, rojo frambuesa; Max, verde oscuro; Miguel, rojo burdeos; Noelia, azul marino; Johnny, gris; Hiroky, azul; Milly, oro; Tamiya, platino)-, compuesta por un peto, hombreras con varias placas extras cubriendo el brazo, guanteletes con las puntas de los dedos terminando en puntas –imitando zarpas-, coderas, rodilleras y varias placas protectoras en las botas. Todos llevaban sus respectivas armas donde usualmente las portan -excepto por los Guardianes, quienes las obtienen al usar sus gemas-. Los cubrían frondosas túnicas negras con capucha. Kiwi adoptó una forma humanoide junto con una armadura de color rojo –tan solo prescindiendo de usar botas o guanteletes-.
-¿En serio tenemos que llevarlas?-preguntó Milly, mirando con escepticismo una máscara de un animal, la cual tenía en su mano. Jeremie asintió.
-Son necesarias para que no descubran nuestra identidad- le informó.
-¿Te das cuenta de que vamos muy atrás en el tiempo, no? Y que seguramente no nos recuerden demasiado.-dijo Jhonny.
El mayor asintió levemente. Aunque les costó ceder terminaron aceptándolo. Kiwi fue el único en no usar casco.
Y lo hicieron porque lograron unos cascos que estaba fabricando Percy, el Guardián, en su forja. Gracias a los parecidos que tenían entre todos, los mismos encajaban a la perfección en las testas de los integrantes del grupo. Desde luego, a ojos de muchos, llevar casco era más elegante que una máscara con un animal.
-¡Guerreros!-dijo William-Nuestro primer destino de Rocadragón. Puede que las minas de vidriagón hayan sido exploradas a estas alturas. Aún no se sabe en qué punto llegaremos, pero debemos hacernos con todo lo posible.
-¡Sí!-exclamaron los Guerreros.
-¡Sí!-siguieron los Guardianes jóvenes.
Estaban listos para partir hacia Poniente. Solo esperaban a que Jamily abriera el portal, algo que no tardó en hacer.
-Muy bien, Guerreros y Guardianes. Tened éxito en vuestra misión. Protegeros los unos a los otros y volved sanos y salvos. Suerte a todos.-dijo Asmeya.
-Suerte a usted también, Lady Asmeya. Cuidado con los enemigos que puedan amenazar su vida.-dijo Jeremie.
Estos asintieron y se internaron en el portal, dejando sola a Asmeya, quien ya para ese punto se podía defender relativamente de las amenazas que pudieran llegar.
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Nada más cruzar el portal, pudieron ver una amplia extensión de tierra delante de ellos. La hierba era de un tono amarillento, y a varios centenares de metros de ellos vieron como la tierra dejaba paso al mar con abruptos acantilados de cientos de metros de alto. Al otro lado, en una península natural, y cercano a los acantilados, se alzaba un imponente castillo de bloques negros, con inmensos muros que, a la vista de los Guerreros, eran prácticamente inexpugnables. Formando dichos muros la forma del acantilado, por lo que aprovechaban totalmente el pequeño espacio que formaba la península en la que se asentaba la edificación, conectada al continente por una larga línea ascendiente que servía como puente, aunque apenas podían andar un par de adultos uno al lado del otro por ese lugar.
-A eso lo llamo yo un castillaco con estilo.-comentó Miguel, divertido. Su hermana le miró de refilón pero en seguida se fijó en el castillo, y sonrió con diversión en la mirada.
-Me pregunto donde andarán...- murmuró, para sí.
-¡Guerreros!-gritó Yumi, todos la miraron-Es hora de extraer la obsidiana. Noelia y William, guiadnos a las zonas donde se encuentre. Patrick y Percy, controlad los posibles derrumbamientos. ¡En marcha!
Una hora más tarde, todos se hallaban en una de las playas.
-Todo lo que hemos podido encontrar está recolectado, Yumi –afirmó Patrick-. Hemos guardado todo en cápsulas de vacío y pergaminos. Estamos listos.
-Esos es bueno. Os felicito.
Noelia empezó a escuchar algo, un rugido lejano, como un aleteo.
-Algo se acerca. Desde el mar.-comunicó.
Todos se giraron en dirección al ruido, y vieron una figura que venía hacia ellos desde el mar. Aguzando la vista, notaron que era algo que volaba, pero no podía ser un ave, estaba demasiado lejos para que se pudiera ver un pájaro desde tan lejos. Y su aspecto reptiliano le delataba.
-¿Eso no será un dragón, no?-preguntó Jhonny, mientras señalaba a la enorme bestia. Noelia simplemente asintió, y vieron como el gigantesco animal se acercaba a ellos, en apariencia despacio, pero tardó apenas un minuto en llegar hasta ellos.
Cuando estuvo a su altura la criatura rugió y voló a apenas dos metros por encima de sus cabezas, amenazando con sus enormes garras y cola al grupo, pero no les llegó a tocar en ningún momento. Tras recorrer otros cincuenta metros, y aproximándose cada vez más a tierra, acabó posándose, y de su lomo bajó una mujer. Esta era algo bajita, de un rubio platino casi blanco, grandes ojos purpuras y piel blanca como la leche. Llevaba un vestido poco propio de alguien que acababa de bajar del lomo de un dragón, pues tenía un vestido azul con una capa del mismo color, y guantes de color marrón. Se les acercó con paso decidido, y el animal fue a imitarla, pero le detuvo alzando una mano, y segura de que la bestia había obedecido, ni siquiera se giró.
-¿Quienes sois, y que hacéis aquí?-preguntó, tajante, nada más llegar a su altura. Los chicos se miraron entre ellos antes de responder.
-Somos un grupo de guerreros que hemos venido a ayudaros en la lucha contra los muertos, mi señora.-dijo la chica lobo. Reconocía perfectamente a la que tenía delante, pero prefería guardarse el nombre por el momento.
La mujer les miró con cierto reparo, mientras observaba a todos los integrantes-Sois una compañía realmente extraña -comentó-. Nunca había visto mujeres formando parte de un grupo de mercenarios.-siguió.
Patrick alzó la mano pidiendo hablar, cosa que sorprendió a la desconocida-De hecho, mi Lady, somos un grupo especial. No somos mercenarios.-le explicó.
-Entonces, ¿quiénes sois?-preguntó con desconfianza.
-Nos hacemos llamar 'Moon-Eye'. Somos un grupo que ha viajado durante años por el mundo en busca del bien para los inocentes –dijo William- Nos hemos especializado en las más diversas artes de la guerra y la magia.
-No había escuchado de tal pintoresco grupo.
-Entiendo si no nos conoce –dijo Noelia-, pero venimos de tierras muy lejanas. A nosotros han llegado noticias sobre los Muertos, así que no nos quedaos de brazos cruzados, mas nos ha llamado el deseo de ayudar a las buenas gentes de Poniente por afán al bien, mi Lady.
La mujer frunció ligeramente el ceño- ¿Lucharéis… sin pedir nada a cambio?- preguntó, sin creérselo demasiado, a lo que todos asintieron.
-En ese caso, haced el juramento -pidió, o más bien, demandó-. Jurad que me serviréis en la lucha contra los Muertos, y que os uniréis a mis ejércitos.
En cuanto ella dijo eso, el dragón a su espalda alzó el cuello y lanzó una poderosa llamarada al aire. Aún con la magnificencia del acto, prácticamente nadie se inmutó, excepto por los Guardianes menores, pues era la primera vez que tenían a un dragón de verdad frente a sus narices.
-Yo soy Daenerys de la Tormenta, de la Casa Targaryen, la Primera de su Nombre; Reina de los Ándalos, los Rhoynar y los Primeros Hombres; Señora de los Siete Reinos; Khaleesi del Gran Mar de Hierba; La que no Arde; Protectora del Reino; Rompedora de Cadenas; Madre de Dragones; y Señora de Rocadragón.-se presentó la mujer, y conforme hablaba, el dragón a su espalda se iba acercando y se colocó detrás de su ama totalmente agazapado, como si fuera un cachorrito.
-¿Te-tenemos que decir todo eso cada vez que le hablemos?-preguntó Milly en un susurro a Jhonny, que estaba a su lado, pero este no le supo responder.
Daenerys la oyó pero no dijo nada al respecto, pues esperó a que se presentara el resto.
-Bueno, yo soy Noelia.-dijo la aludida, simplemente. Luego, fue señalando a cada integrante del grupo, y según se iban presentando, cada uno se fue inclinando ligeramente.
Cuando hubieron acabado las presentaciones, la reina simplemente asintió. No parecía que se hubiera quedado con todos los nombres, y que le hubiera importado demasiado. Simplemente se colocó en el cuello de su montura, y desde ahí les dio las instrucciones.
-Ya veo que ocultáis vuestros rostros con esos cascos, apenas puedo ver el tono de vuestras pieles. ¿Es que escondéis vuestra identidad porque sois alguna clase de bandidos?
-No, majestad –dijo Jeremie-. Los miembros de este grupo dejamos atrás nuestra identidad pasada. Para congregarnos a una justicia mayor y más trascendente que nosotros mismos. Abandonamos nuestro 'ego', y nos bautizamos bajo una nueva identidad, más pura y congraciada al bien. En un mundo tan cruel y despiadado como este, la gente nace manchada por lo pecados de sus ancestros y su entorno, y se embarra más a medida que sobrevive entre la peste. Dejar todo eso atrás y hacer buenas obras por el prójimo es nuestra misión.
La Madre de Dragones sopesó lo dicho. Podría ser otro grupo fariseo más de lo que existían. Prácticamente, daban con la talla de mercenarios. Puede que se lamentara, pero lo había decidido. No es que hubiesen muchas opciones a esas alturas.
-Id al Norte, aún tenéis un par de meses para poder llegar -les dijo, mientras el animal se preparaba para alzar el vuelo-. Tenéis que llegar a Invernalia, seguid el camino del Rey.-les ordenó, y alzó el vuelo, dirigiéndose a su castillo.
Una vez que se había ido, los chicos se miraron entre ellos-Se nota que es una reina...- comentó Xavier, mientras se cruzaba ligeramente de brazos.
-Espero que no espere que tardemos dos meses en llegar -gruñó Electra.
-No sé como de lejos estará Invernalia, pero no creo que sea tanto, la verdad- añadió Sam.
-¡A ver, los frikis, que nos informen!-bromeó Percy, abrazando por detrás a Noelia y William. Estos se deshicieron de su abrazo, algo molestos, pero respondieron.
-Teniendo en cuenta que iban a caballo o a pie a todas partes doscientos kilómetros bien podían cubrirlos en varias semanas. Que no os engañen esas medidas de tiempo-les dijo la chica.
-¿Y por donde se va, a todo esto?-preguntó Hiroky. William señaló un camino que serpenteaba a lo lejos, mientras seguía su discurrir por el campo.
-Iremos por allí. Si vamos a buen ritmo podremos recorrer una buena distancia antes de que anochezca.-aseguró.
Los únicos guardianes presentes se miraron con diversión-¿Y si os llevamos a velocidad luz? Así tardaríamos casi nada.-aseguró Tamiya.
Los Guerreros les miraron.
-¿Podréis hacer eso de forma segura, sin que nos desintegremos ni nada en el proceso?- preguntó Aurora.
-¿Acaso viajar por portales inter-dimensionales no es igual de peligroso?-cuestionó sarcásticamente Marin.
-Siempre podemos ir volando los que volamos -comentó Waldo, mientras acariciaba el hombro de su hija y esposa-. Y a los que no, los podéis llevar vosotros.-añadió, señalando a los cuatro más jóvenes.
-¿Podrán con tanto peso?- se preguntó Anthea, pensativa, a lo que los otros cuatro asintieron
-Con las gemas ganamos bastante fuerza, la verdad. Y creo que ir volando será lo mejor, sí, porque así no nos pasaremos de largo cuando lleguemos al sitio.-aseguró Milly, sonriendo animada.
Y así lo hicieron. Waldo, Aelita, Aurora, William, Anthea, Electra y Xavier alzaron el vuelo, bien usando las alas, o usando sus poderes de volar. Otros, como Jeremie y Noelia, invocaron un animal volador. En cuanto al resto, se agarraron a los cuatro guardianes, dividiéndose en cuatro y se pusieron a volar en la dirección que les habían indicado William y Noelia . El único que no quiso volar fue Ulrich, que les seguía corriendo a toda velocidad por tierra. No es que siguiese teniendo miedo a las alturas, cosa que no superaba del todo, pero le encantaba correr.
A los pocos minutos vieron al fondo una figura que se desplazaba mucho más despacio que ellos, y al poco a su lado vieron una segunda figura. Según se acercaban vieron que se trataban de dos dragones, y reconocieron a uno, pues era el que usó Daenerys para presentarse ante ellos. Y vieron a la propia mujer sentada en el cuello del más grande de sus animales. En cuanto al otro animal, en su cuello iba aposentado un individuo extremadamente bajo, de pelo tono rubio cercano al platino, y, gracias a la fantástica vista de Odd, notó que sus ojos eran desiguales, uno de color verde y el otro negro. Adelantaron rápidamente a los animales, y saludaron efusivamente a los dos personajes, que miraban atónitos a los extraños. Tras reírse un poco, avanzaron más deprisa aún, y llegaron a superar la velocidad del sonido, aunque tuvieron que frenar para que no se perdieran los Guerreros que volaban, ni tampoco Ulrich, que comenzaba a quedarse atrás.
-¡Deberíamos parar a descansar, Jhonny!- le gritó Hiroky, que volaba a unos diez metros de él. Este asintió, y miró a la tierra que discurría por debajo de ellos. Esta ya estaba nevada, habían llegado bastante lejos.
-¡Tienes razón, vamos a descender!- dijo, mientras poco a poco iban descendiendo a tierra firme.
Cuando se posaron, observaron llegar junto a ellos a Ulrich, que estaba pletórico.
-¡Jamás había corrido tanta distancia ni tanto tiempo!-gritó, sudando un poco. Algunos rieron, y observaron el paisaje.
Este había cambiado bastante, ahora estaba ligeramente nevado, y los árboles habían pasado de ser encinas, a manzanos, y luego robles. Ahora, altos pinos como torres se alzaban por todas partes, y el aliento de los chicos formaba vaho, tal era la diferencia de la temperatura.
Aún así, muchos de ellos no sentían demasiado frío, ya que habían estado haciendo bastante deporte con aquel viaje tan largo. Así que decidieron hacer un descanso en el camino, y se sentaron en unos troncos caídos, los colocaron formando un amplio cuadrado, y encendieron un gran fuego en el centro para cuando su cuerpo dejara de generar tanto calor y comenzara a notarse la baja temperatura.
-Este continente sí que es enorme, ¿nos queda mucho para Invernalia? preguntó curiosa Aelita, aunque ninguno supo dar una respuesta a esas preguntas, hasta que Noelia respondió.
-Según mis cálculos deben quedar unos veinte kilómetros, que podemos hacer andando- aseguró.
Mientras hablaban, oyeron a varios caballos piafar a la lejanía, o al menos los que tenían súper sentidos, así como los Guardianes, lo notaron.
-Se acerca gente...- murmuró Anthea mientras se levantaba poco a poco.
Vieron llegar, minutos más tarde, a un grupo relativamente numeroso de gente, un total de veinte hombres a caballo, entre los cuales vieron a uno que portaba el blasón que vieron horas antes, el del lobo gris en fondo negro, y, a su frente, un hombre joven, de pelo castaño oscuro casi negro y ojos grises. Llevaba ropas muy abrigadas aunque allí no hiciera tanto frío, y en su cintura se balanceaba inerte una larga espada. Al principio pensaban que estaba envuelta en una cinta, pero de hecho era negra como la obsidiana. La caravana pasó lo suficientemente cerca del grupo que les vieron, y se pararon en sus inmediaciones.
-¿De qué ejército formáis parte?-preguntó el que parecía el líder, buscando algo que se lo indicara con la mirada.
-Nos ha enviado Daenerys de la Tormenta, mi Lord.-contestó Sam. El otro asintió, mientras parecía ligeramente pensativo.
Si estaba pensando en algo concreto, no se le notaba.
-No soy ningún Lord -dijo al rato-. Soy Jon, pero me apellido Snow, no Stark - les explicó-. Pero eso no es lo importante. Vais dirección al Muro, asumo.-a esto el grupo asintió, aunque muchos no supieran muy bien a qué se refería.
-En ese caso, nos uniremos a vosotros. También vamos en esa dirección, y estaremos más seguros. Nunca se sabe cuando pueden aparecer...- murmuró, mientras el aire de la zona bajaba diez grados de golpe.
-¿Te refieres a...?- las sospechas de Jhonny se confirmaron cuando oyeron un grito que les heló la sangre-Los Muertos, sí. Desde que pasaron el Muro, estamos haciendo todo lo posible para detenerlos. Hemos juntado un ejército enorme y nos dirigimos al combate contra ellos.-les dijo.
-Pero aquí hay apenas cien soldados...- murmuró Jeremie, mientras observaba a sus al rededores. Por todas partes grupos de soldados, ataviados con sus armas y armaduras, pero no eran demasiados.
Jon asintió-Nos estamos juntando, como ya he dicho. Estos son los últimos que he logrado reclutar. El grueso del ejército espera a un par de días de camino, al norte de Invernalia, y al sur del Muro.-les explicó.
Tras eso, se sentó al lado del grupo, como si fuera uno más de ellos. Seguramente porque confiaba en el criterio de la mujer que les había mandado allí. Permaneció en silencio, mientras observaba en silencio el fuego ante él. Su mirada taciturna indicaba que estaba preocupado, como si todas las vidas de los presentes dependieran de él, y en parte así era.
-No dejan de pasar cosas raras últimamente. Ahora no sólo los muertos se alzan, también aseguran haber visto brillantes puntos de luz surcar el cielo, de diferentes colores- comentó.
Los Guardianes se miraron, eso desde luego era culpa suya-Nunca se sabe, igual es un buen presagio.-comentó entonces Patrick.
-La última vez que cayeron luces del cielo, chico -comenzó a hablar uno de los hombres que venían con Jon-, esas bestias escupe-fuego con alas aparecieron de nuevo tras cientos de años sin verlas, así que desde luego algo importante debe ser.-aseguró.
-Cayeron por aquí, ¿visteis algo?-preguntó entonces Jon, sin apartar la vista del fuego.
-Me temo que no.-respondió Sam, mientras se acariciaba la pierna, que empezaba a embotarse por el frío.
El tipo bajó la vista ligeramente, para después levantarse, y comenzó a andar, dando vueltas por el campamento. Desde luego, se preocupaba por los soldados, ya que se paseó por los diversos grupos, preguntando cómo se encontraban.
-Este tipo me cae bien...- murmuró Electra, mientras se calentaba las manos con el fuego. Los otros Guerreros asintieron, y Jeremie sacó de su mochila –camuflada hábilmente bajo sus ropas– la comida para sí mismo. El resto le imitó.
Fueron pasándose los alimentos, consistentes en capsulas que contenía la comida. Todos comieron con ganas, y al rato les imitó toda la compañía, aunque Jon tampoco comió demasiado, pues estaba más atento mirando serio hacia los árboles circundantes antes que de probar bocado.
-Deberíais comer algo.-le dijo Jeremie, acercándose al moreno, con un plato de madera con algo de carne y unas patatas. Este tomó el plato y dio un par de cucharadas que se llevó rápidamente a la boca, pero en seguida le devolvió el plato al rubio.
-Gracias.-dijo, simplemente, mientras se cruzaba de brazos y contemplaba la arboleda que les rodeaba.
Jeremie se colocó a su lado-En parte entiendo tu presión, yo también soy un líder. Mayormente un segundo al mando, pero líder al fin y al cabo.-le dijo. Jon no se movió, pero bajó el rostro ligeramente.
El rubio se disponía a seguir hablando, pero un rugido cercano les sobresaltó a todos, a todos menos Jon, que sonrió mínimamente, reconociendo al causante del bestial grito.
-Imagino que ya conoceréis a Lady Daenerys.-comentó, mientras se giraba. Ante todo el grupo se posaron dos dragones, y de los mismos bajaron los dos personajes que vieron anteriormente. A la mujer ya la conocía, efectivamente, pero no al hombre.
-El otro es Tyrion Lannister, aunque no os dejéis engañar por su aspecto.-pidió Jon, al oído de Jeremie, mientras se acercaban cautelosamente.
Antes de que se pudieran acercar más, la rubia hizo una señal con la mano, ordenando a los animales que se fueran, cosa que hicieron obedientes. Tras eso, y acompañada por Tyrion, se acercó a Jon, a quién abrazó efusivamente, sin siquiera prestar atención al resto. A su lado, su acompañante le sonrió ligeramente al otro, y asintió a modo de saludo.
-Me alegra ver que halláis llegado con bien.-dijo ella, mientras daba un paso atrás. Fue entonces que se fijó en el grupo.
-Veo que no estábamos viendo un espejismo hace unas horas...- murmuró. Jon la miró sin entender demasiado.
-Hace unas horas, vimos unas estelas moverse a nuestro par. Al principio pensábamos que eran sólo reflejos del Sol, pero entonces nos dimos cuenta de que tenían forma humana, y que nos estaban saludando. La Reina me dijo, cuando le pregunté, que les había conocido antes de partir dirección al Norte.- le explicó Tyrion.
Jon simplemente asintió- Tras tantas cosas, me lo creo todo- dijo, simplemente, mientras, con un ademán, pedía a los dos nuevos que le siguieran.
El grupo vio como comenzaban a andar en dirección a unas tiendas, que estuvieron montando algunos trabajadores mientras el grupo hablaba. Entraron a la misma, y dejaron de verles. Seguramente estarían planeando el siguiente movimiento a realizar.
-Descansemos.-dijo entonces Jeremie, mientras se sentaba de nuevo en torno a un fuego.
Se estiraron y se fueron tumbando, aunque hiciera un frío helador, gracias a sus prendas no pasaban demasiadas penas por las inclemencias del tiempo. Además, les fueron pasando mantas gruesas, que sirvieron para guarecerse más aún de las bajas temperaturas.
El único que no se cubrió fue Jhonny, que en cuanto pudo, se acercó a los límites de los árboles, y contempló el oscuro bosque que les rodeaba. Desde que habían llegado, notaba una fuerte fuerza que provenía desde muy lejos, una energía oscura y fría, una que le recordaba a la suya propia, pues era de muerte.
Sin duda, era la que había alertado a Jamily, y por eso estaban ahí.
Se sentó en la nieve, se colocó en posición de loto, y cerró los ojos, para ser recubierto por su energía. Unos segundos más tarde, su esencia comenzó a viajar a velocidad luz por el bosque, sorteando ríos y montes, hasta llegar a la base del ejército del Norte. Vio a millares de hombres allí ya congregados, con los estandartes de las diferentes Casas de Poniente, pero ese no era su objetivo.
Siguió moviéndose, y al poco topó con lo que estaba buscando: un enorme ejército avanzaba lenta y penosamente por la nieve. Todos sus integrantes estaban en diferentes estados de descomposición, con la piel totalmente blanca y los ojos de un azul sobrenatural. A caballo, y cada varios cientos de metros y liderando la marcha, unos hombres de piel azulada, pelo y barba blanco, y ojos del mismo tono azul, marchaban con lanzas de hielo en las manos. Jhonny notó que la fuerza que buscaba se situaba a tan sólo unos metros de él, y entonces le vio: cabalgando un dragón de ojos azules y con las alas semi-rotas, un hombre de piel azul, totalmente calvo, y una corona de hielo en su testa observaba impertérrito como avanzaba el siniestro ejército en dirección al sur. De pronto, clavó su mirada en Jhonny y le intentó agarrar extendiendo la mano, pero no logró tomarle, cosa que debió sorprender al personaje, pues lo intentó varias veces.
Antes de que el ser que tenía enfrente pudiera intentar nuevos trucos, el chico se alejó, y, a cientos de kilómetros de allí, abrió sus ojos lenta y progresivamente.
-Son muchísimos...- murmuró, mientras tamborileaba con los dedos en la nieve.
Por lo que habían dicho Noelia y William, aquellos seres sólo eran derrotados usando o bien obsidiana, o bien fuego. Les hubiera venido realmente bien tener por allí al Ulrich Guardián, pero no era el caso, así que tendrían que apañárselas ellos solos.
Fue entonces que decidió que también debería intentar dormir, aunque desde que sus poderes habían comenzado a despertar, empezaba a no necesitar tanto el descanso. Se tumbó cuan largo era y se cubrió con las mantas, y se dejó llevar por los brazos de Morfeo.
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A la mañana siguiente, poco después del alba, el pequeño ejército que habían montado comenzó a moverse. Los Guerreros y Guardianes presentes sabían que se podían desplazar más deprisa, y Daenerys y Tyrion obviamente también lo sabían. Precisamente por eso Tyrion se les acercó mientras se preparaban para la marcha.
-La Reina manda llamaros.-les dijo, acercándose.
Sus ropas eran evidentemente las de un noble: chaqueta negra sin mangas, abrigo de lana con capucha entreabierto, pantalones de color marrón, botas que le llegaban hasta la mitad de las pantorrillas, y un colgante con una mano con una suerte de flecha que miraba hacia abajo. Su barba estaba bien cuidada, así como su cabello.
-Se encuentra en la tienda principal, por aquí.-sin más, se giró y comenzó a andar.
Los chicos se miraron, era evidente que aquel hombrecillo estaba habituado a mandar y a no recibir ningún tipo de negativa a sus mandatos, así que hicieron lo propio y fueron tras él. En poco tiempo habían llegado a la tienda. Esta era de color blanco, con maderos sosteniendo el techo de tela. En el interior apenas había una mesa llena de mapas, un par de pebeteros con fuego para calentar la sala, y unas cortinas cerrando el que debía ser el cuarto de la Reina. La misma ya estaba sentada a la mesa con Jon a su lado, esperando rígido como una estatua y con las manos por delante de su cuerpo.
-Os he mandando llamar por una razón -comenzó Daenerys, levantándose cuando todos entraron en la tienda. Jon se mantenía en total silencio-. Cuando dijisteis que dominabais técnicas de combate y magia, no me esperé lo que más tarde pude ver. Volabais por el cielo sin necesidad de nada más que vuestros cuerpos, no teníais ni alas muchos de vosotros, como los pájaros, ni nada que os sustentara en el aire -siguió hablando. El grupo no dijo nada-. En todo caso, vuestra velocidad nos vendrá bien. Id hacia el ejército unido al Norte, Jon ya le ha dado las indicaciones al líder de este grupo con el que os encontrasteis para que llegaran a su posición. Nosotros nos adelantaremos -les dijo, mientras Tyrion aparecía por un lateral, junto a dos sirvientes, que se dispusieron a recoger lo que había dentro de la tienda-. Yo iré junto a Jon en Drogón, Tyrion en Rhaegal, y vosotros usareis de nuevo vuestros... trucos para volar. En marcha.
Con eso, y junto a los otros dos hombres, salió de la tienda, y cada uno se montó en una de las bestias en el orden dicho por la mujer. Cada uno de los animales rugió, y, una vez que habían acoplado la tienda en una suerte de mochila en el estomago de Drogón, ambos animales alzaron el vuelo, dejando a los chicos allí solos.
-Ya la habéis oído, chicos.-comentó divertido Waldo, mientras comenzaban a elevarse de nuevo en el aire. Los Guardianes tomaron de los brazos a los Guerreros restantes, y Ulrich comenzó a seguirles usando su súper velocidad por los campos.
En esa ocasión, cuando alcanzaron al trío que iba en los dragones, no los adelantaron, sino que los escoltaron hasta que llegaran a donde se situaba el ejército que lucharía contra los muertos. Con el viento apenas podrían hablar, pero simplemente se limitaban a decirse cosas simples, a veces señalaban cosas por debajo, como algún grupo de guerreros que viajaban en dirección al ejército, grupos de animales que corrían por el bosque... Cualquier cosa para amenizar el viaje servía.
Durante ese trayecto, Jhonny se limitaba a pensar en lo que había visto. El ejército de los Muertos era sin duda enorme, y claramente todos habían sido alzados por su líder, al que llamaban el Rey de la Noche, aunque aún no entendía como podía resucitarlos. No había notado una especial energía de muerte venir de él, simplemente notaba su energía en todos los miembros del ejército de los muertos. No estaban vivos, pero tampoco estaban muertos. Estaba claro que formaban parte de su jurisdicción como Guardián de la muerte. No cabía argumento en contra de que él debía estar ahí.
-¿Queda muy lejos el ejercito, mi Lady?- preguntó Sam, mientras miraba a Daenerys. Esta, agazapada en el cuello del animal, se alzó ligeramente y miró a la morena.
-Llegaremos, aproximadamente, en media hora.-le respondió, mientras acariciaba el cuello de su mascota.
-Bajo, el ejército tardaría bastante en agruparse para enfrentarlos como es debido –dijo Jeremie-. Alguien debería distraerlo y retenerlos el tiempo suficiente hasta que las tropas estén preparadas.
-Eso sería un suicidio –dijo Tyrion-. En el pasado ya lo intentamos con un dragón, lo asesinaron y ahora es la mayor arma de los Muertos.
-Por el momento no se ve ningún dragón más que los vuestros. Podríamos disminuir el número de los muertos enfrentándonos la esa primera línea.-dijo William.
-Decid cómo –habló Daenerys-. ¿Cómo pensáis ejecutar una estrategia tan suicida?
Jeremie y Ulrich se miraron y asintieron.
-Yo y Jeremie partiremos –dijo Ulrich-. Los distraeremos el tiempo suficiente hasta que acudáis en apoyo.-dicho eso ambos desaparecieron en estelas eléctricas, para sorpresa de Daenerys, Tyrion y Jon.
-¡Están locos! ¡Ni aunque sean brujos podrán con tamaño número!-gritó Tyrion.
-No desesperéis, Lord Lannister –dijo Yumi-. Son dos de los mejores combatientes de nuestro grupo.
El enano rió-Pues no lloréis cuando se unan a las tropas de los Otros.
-Hemos enfrentado cosas peores –dijo Aelita-. No los subestiméis.
-Tyrion tiene razón. No van a sobrevivir.-secundó a su mano Daenerys.
-De hecho, majestad, deberíais darles un voto de confianza.-dijo Jon.
-¿De qué hablas, Jon?
El norteño la miró profundamente.
-Es una corazonada, pero, tal vez no den una sorpresa.
La reina le devolvió la mirada. Sopesó lo dicho por un instante, y asintió.
-Está bien. Esperaremos a ver qué pasa.
Tyrion los miró con fastidio.
-¡Malditos sean el amor y sus desvaríos!
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Los dos Guerreros alcanzaron las filas de los muertos en dos minutos exactos. Se ocultaban entre las ramas de los árboles, analizando las opciones de ataque.
-Sería mejor que saltaras frente a ellos y les golpearas con uno de tus ataques –dijo Jeremie-. Yo utilizaré otro para defenestrar otros a más distancia. Luego deberíamos ir en direcciones opuestas y acabar con más de ellos, pero con ataques más cortos, y que la pelea se prolongue más.
Ulrich asintió.
-Está bien. Entonces, a masacrar.-dicho esto, de un salto apareció frente al ejército.
Cuando los Muertos tomaron consciencia de su presencia se alertaron. Habían varios centenares de esas criaturas. Lentamente se fue deshaciendo de la túnica, aventó a un lado cuando se la quitó.
Cerró los ojos.
-Estupendo. Ya tenía ganas de que empezara la acción -hizo un solo sello manual –caballo-, abrió los ojos e inspiró fuertemente-. Elemento Fuego: Gran Aniquilación Ígnea.
Con una enorme espiración, salió expulsado un gigantesco torrente de llamas, tan enorme como un mega-tsunami. Las hordas de muertos no pudieron hacer nada contra ese infierno de llamas, afectándoles seriamente. Posteriormente, de la boca de Ulrich salió un torrente, aún más poderoso de fuego negro. Este logró desvanecer por completo a los Caminantes.
-Elemento Llama. Muy bien Ulrich.-dijo Jeremie para su adentros.
En su mano apareció una bola de electricidad la cual salió despedida hacia el cielo. El ya de por sí nublado cielo, acumuló un gran cantidad de nubes oscuras, empezando a formarse una tormenta eléctrica. Ni siquiera la lluvia extinguía a las flamas oscuras.
Jeremie saltó entre los árboles, adentrándose en las filas enemigas sin que se le escuchara. Una vez paró, subió a la parte más alta de un árbol. Acumuló electricidad en su mano derecha y subió el brazo. De repente, de entre las nubes surgió una forma serpenteante, dejándose revelar como un dragón –de estilo asiático- hecho enteramente de pura electricidad. Pronto, la testa del dragón miró fijamente al suelo, con una fiereza total.
Los Caminantes se dieron cuenta de la presencia de guerrero halcón, pero ya era demasiado tarde.
-Desintegraos con el rayo. ¡Kirin!
Su mano bajó con brusquedad, así como lo hizo el gran dragón, que a la velocidad del rayo chocó con el suelo, destruyendo a todo No-Muerto a un kilómetro a la redonda, y dejando un profundo cráter.
Una vez el polvo se disipó, se presentó Jeremie, rodeado de su Armadura de Rayo, la cual apagó. Un instante después, Ulrich estaba a su lado.
-Eso ha sido bestial.-comentó.
-No es hora de distraerse. Tú a la izquierda y yo a la derecha. ¡Vamos!-y se dispersaron. Era hora de demostrar cuanto habían mejorado, y que no tenían nada que envidiarle a los poderes casi divinos de los Guardianes.
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Media hora más tarde del adelanto de ambos Guerreros a la batalla, el grupo principal llegó hasta donde se encontraba el ejército del Norte. Allí, vitorearon nada más ver a los dos dragones descender hasta un claro, a unos cincuenta metros de donde descansaba el más alejado de los grupos de soldados. Rápidamente Daenerys bajó y comenzó a dar órdenes a diestra y siniestra, ordenando a todos que empezaran a formar, desde luego llevaba prisa.
Aquellos guerreros provenientes de lejanas tierras no le preocupaban demasiado, si estaban dispuestos a lanzarse a primera línea ellos dos solos era, o porque eran estúpidamente valientes o no sabían a lo que se enfrentaban. Prefería pensar en la primera opción, y deseaba que si realmente eran tan fuertes, que el enemigo no los uniera a sus filas. Pero llevaba prisa por otras razones: prefería pelear de día, cuando aún se podía ver en caso de retirada, pues si les alcanzaba la noche estaban totalmente perdidos, por mucho que tuviera a sus órdenes a dos dragones.
-¿No vais a ayudarla a dar órdenes?-preguntó entonces Sam, apoyada en un árbol, mientras observaba a Tyrion y Jon, que tan solo miraban como la reina iba de lado a lado, moviendo los brazos y señalando de vez en cuando.
-Ella sola se basta para dar órdenes, esa parte la aprendió bastante bien.-comentó el más bajo, divertido. En sus manos ya descansaba una copa de vino.
-Es preferible que los hombres tengan una sola voz a la que obedecer -respondió tras unos segundos Jon-. Cuando estemos en combate, seré yo el que les guíe, y si es posible, que no acaben chamuscados con el fuego de Drogon y Rhaegal.-continuó.
Durante esa corta conversación, y tras la misma, fueron viendo como el ejército que habían formado se desplegaba ante ellos. Media hora más tarde, ya estaban todos en formación, separados en un total de veinte grupos distintos. Cada uno de los mismos era un cuadrado de cien personas por lado, por lo que cada sección estaba conformada por diez mil personas. Y al ser veinte, en total había un nada despreciable número de 200.000 personas, todas ataviadas para el combate.
-¡A por los muertos!-gritó Daenerys, mientras alzaba los brazos, jaleando a todos los que pudo para que los soldados se animaran. Los gritos fueron intensificándose hasta fue ensordecedor, y en ese punto, Daenerys se dispuso a llegar hasta su dragón.
-Lady Daenerys.-ella se giró al escuchar la voz. La reconocía, desde hacía poco aquel hombre se les había unido.
Era alto y rubio, de ojos verdes, y su piel era blanca con algo de moreno. Su mano derecha había sido sustituida por una de oro, aunque eso no le quitaba lustre a su armadura, que era de metal con tonos dorados y un león estampado en el pecho. De su cinto caía una larga espada, que difícilmente podría portar con una mano, pero que seguramente lo hacía, si estaba ahí.
-¿No está de acuerdo con su posición, Sir Jaime Lannister?-preguntó ella, con seriedad. Este negó rápidamente.
-No es eso, my Lady -respondió-, Simplemente quería saber si… si mi hermano Tyrion irá con usted a la batalla, o si estará en retaguardia.-dijo.
La rubia le miró de soslayo-No le veo la relevancia a esa información -le espetó ella. Él asintió ligeramente, y se dispuso a retirarse, pero ella le habló por una última vez-. No hará falta que se preocupe por él, irá montado en uno de los dragones.-le dijo, mientras se dirigía hacia el grupo, dándole la espalda al otro.
En cuanto llegó a la altura de su dragón, se montó sobre el mismo, y dio indicaciones para comenzar el avance. Delante de todos, en el suelo, irían los Guerreros y los Guardianes -en palabras de Daenerys, si tanto querían combatir a los Muertos, ella no era nadie para hacerles esperar-, y detrás, la infantería.
La Reina había pensado en traer a la caballería, pero Tyrion le quitó rápidamente esa idea de la cabeza, alegando que no era buena idea traer caballos a un lugar con nieve y hielo por todos lados. Por ello, los Dothraki, hábiles jinetes, se vieron obligados a ir a pie, aunque todo sea por su Kahleesi, como ellos la llamaban. Los chicos agradecían traer con ellos a los Guardianes menores, pues hubiera sido prácticamente imposible haberse entendido con aquellas gentes de no ser por el poder de las gemas, que funcionaban como traductor común tanto para los que portaban la gema como para los que no. Así, todos se enteraban de todo.
Además, nunca venía mal un poco de ayuda en las misiones.
-Esos dos se lo deben de estar pasando de lo lindo, y nosotros mientras aquí, caminando como mulas por la nieve, y aburriéndonos como ostras...-gruñó Miguel, mientras apretaba los puños.
Su hermana mayor le miró con diversión-Sabes que podrías ir con ellos, ¿no? Entre los presentes, cuatro podrían traerte y llevarte hasta allí, y nadie lo notaría siquiera. Así qué...-comentó, haciéndose la inocente. Le encantaba picarle.
-No quiero quitaros la diversión a vosotros tampoco.-respondió simplemente el otro, cosa que sorprendió a la chica lobo, pero no dijo nada ni mostró esa sensación de ninguna manera
Varios rieron, conocían de sobra a los hermanos, y tres de los Guardianes hicieron lo mismo, pero no uno de ellos. Jhonny observaba a la lejanía como una energía de muerte se alzaba poco a poco, y cada vez más cerca. Eso no le gustaba. Entonces se detuvo, y frunció el ceño.
-Está aquí...-murmuró, mientras alzaba igualmente su energía. Todos los Guerreros se detuvieron a mirarle, sin entender.
Entonces, de entre varios árboles, y al otro lado del claro, a unos doscientos metros, apareció una única figura. El Rey de la Noche acababa de hacer acto de presencia.
-¡¿Que coño hace ese aquí?!- gritó Electra, mientras daba un par de pasos atrás. Entonces, delante de ellos, apareció una innumerable horda de muertos, que corrió en tropel hacia ellos.
-Creo que es por mí, me debe haber sentido...- murmuró Jhonny, mientras se adelantaba poco a poco.
-Tiene sentido, si uno lo piensa.-comentó Xavier, mientras preparaba sus armas.
Todos los espectros, humanos muertos y resucitados por el Rey de la Noche, corrían hacia ellos, mientras sus líderes, los caminantes esperaban a lo lejos, sin meterse en el combate. A lo lejos, y corriendo tras los muertos, Jeremie y Ulrich intentaban matar a tantos como podían, pero eran tantos que apenas habían destruido a una mínima parte del total. Además, lo que habían encontrado no era más que la primera avanzadilla. Sin mediar palabra comenzaron a combatir contra los muertos, usando sus armas de obsidiana. Por suerte, eran efectivas, pues cuando les atacaban con las mismas los muertos caían como castillos de naipes y no se volvían a alzar, pero la proporción de vivos y muertos era tan dispar, y la ferocidad de los segundos tan alta, que el combate resultaba difícil hasta para los aguerridos héroes de la Tierra 910. Rápidamente, ambos grupos acabaron chocando del todo. Los combates se desarrollaban con virulencia, y cada vez que un espectro acababa muerto, otros cuatro le sustituían, haciendo así el proceso inacabable. Jon, que acompañaba a los chicos, luchaba con valentía, pero miraba demasiado a menudo a los cielos, buscando con la mirada los dragones de Daenerys. Estos se encontraban por delante, abrasando con su fuego al enemigo, pero aunque mataran a muchos espectros con sus llamas, no dejaban de llegar más desde el bosque.
-¡Tenemos que lograr matar a los blancos!- gritaba Jon, intentando hacerse camino a espadazos. A lo lejos, podían ver como Jaime hacía lo propio, lo cual tenía merito ya que sólo contaba con una mano.
-¡Todos estos caerán si destruimos al que los resucitó!-les informó, para seguir peleando como un loco.
-¡¿Y nos lo dices ahora?!-le gritó enfadado Waldo, dando un hachazo al espectro que tenía delante.
Jon gruñó por lo bajo, algo estresado. Vio entonces como varios de los Guerreros alzaban el vuelo y se precipitaban contra los Caminantes, y les lanzaban sus armas, pero estos esquivaron el ataque con una velocidad inusitada, y, alzando varios de ellos las manos a la vez, generaron una fuerte ventisca que les tiró al suelo sin contemplaciones, a varios centenares de metros.
-Yo jamás había caído con una ventisca...- gruñó Waldo, alzándose de la nieve, cabreado.
-Me temo que esa no era una ventisca normal, cariño.-le dijo Anthea, ayudándole a levantarse. Desde allí, vieron como los Guardianes no habían caído por la ventisca, pero habían necesitado de un cierto esfuerzo para llegar.
El único que no lo estaba intentando era Jhonny. El chico tenía una intuición, y la quería comprobar. Alzó su mano, y en la misma se formó una lanza de energía, que lanzó con todas sus fuerzas por entre las filas de muertos. Cada vez que rozaba a uno este se desintegraba en el aire, y estuvo a punto de atravesar al líder del ejército, pero este tomó el arma energética con la mano a escasos centímetros de su pecho. Entonces, y sorprendentemente, el Rey de la Noche se bajó de su montura, y tomó una lanza de hielo de uno de sus subalternos. Señaló a Jhonny con uno de sus dedos y comenzó a correr en su dirección a una velocidad inusitada, metiéndose entre sus propias filas. Fue imitado por otros tres caminantes, que también tomaron sus armas heladas, en sus casos, espadas de doble filo, aunque en el caso de estos, iban en dirección a Milly, Hiroky y Tamiya. El chico no se dejó intimidar, y creó en esa ocasión una espada de puro poder, con la que atravesaba a los enemigos que le separaban del Rey de los Muertos. Cuando estuvieron cara a cara, este se dispuso a luchar. En ocasiones anteriores, aquel ser se había dedicado a empalar a los dragones de Daenerys, pero esta vez, se había centrado en los Guardianes. Hasta él mismo estaba dispuesto a luchar contra ellos, tal era la amenaza, y había mandado a otros tres de sus generales para luchar contra los otros.
-Id con cuidado, tras vosotros van tres enemigos de los fuertes- les advirtió Jhonny vía gema a los otros, quienes confirmaron segundos después la información.
Por poco no fue atravesado por la lanza de su enemigo, quien le atacaba sin descanso. El pelinegro notaba la energía a muerte que el ser desataba a su alrededor, pero él no sería menos. Creó una esfera de energía con la mano, y se la lanzó, y aprovechó que se defendía del orbe energético para tratar de clavar su propia arma en el pecho de la criatura, pero este se defendió, colocando el arma de tal manera que chocó con el filo de la espada de Jhonny, quien usó toda la fuerza con la que contaba para seguir con el ataque. De poco sirvió, pues el Rey de la Noche le mandó a volar de un manotazo varios metros, y aunque no le dolió demasiado en el cuerpo, le provocó un escalofrío notar la baja temperatura corporal de su oponente. Por su parte, los otros tres Guardianes estaban en una situación parecida, pues si bien eran ayudados por Jon y Jaime (quienes habían acudido al rescate al oír los gritos de Tamiya) estar luchando contra tres Caminantes a la vez era difícil, más si sus subordinados no dejaban de molestar, y todavía peor si usaban sus poderes. Mientras luchaban, esquivando ráfagas de aire frío y estocadas, a Hiroky se le ocurrió una idea tan descabellada, que puede que hasta funcionara.
-¡Milly, tengo un plan, pero necesitaré tu ayuda!- la chica, a su lado, se giró y asintió, aunque casi cae al suelo al parar con su espada de luz el ataque del caminante, que continuó con un puñetazo directo a la cara de la joven, que pudo parar a tiempo con la mano.
Entonces, el japonés aprovechó la oportunidad. Uno de los caminantes había generado una ola de aire frío, y, usando sus poderes sobre la materia, Hiroky aumentó la temperatura de aquel aire frío todo lo que pudo, haciendo que los átomos del aire se movieran todo lo rápido que pudo en apenas unos segundos. El resultado fue una llamarada que se extendió varios metros a la redonda, y que por poco no calcinó a Jon ni a Jaime, quienes observaron impresionados como dos de los tres caminantes con los que luchaban habían acabado incinerados. Al mismo tiempo, mucho de los espectros que les rodeaban caían inertes, pero aún quedaban muchos. El otro caminante se quedó quito por unos segundos, cosa que Jon aprovechó para insertarle su arma en el estomago, provocando también su destrucción, y más espectros cayeron muertos.
-¡Bien hecho, tan sólo quedan unos pocos cientos de miles!- rió Jaime, mientras se giraba a seguir con el combate.
Jhonny, en cambio, no lo tenía tan fácil. El Rey era rápido, feroz, y muy poderoso. Si por casualidad una de las llamas, bien de uno de los dragones, o las que creaba Ulrich con sus técnicas ninja, esta tan sólo se apagaba en torno a él, sin siquiera rozarle. Además desviaba cada ataque de energía que le mandaba, y si intentaba fulminarle colocando la mano sobre su cabeza, este simplemente le intentaba atravesar con su lanza de hielo, pero esta tan solo chocaba con su armadura, sin llegar a tocarle. Por suerte para él, aquella armadura mágica creada por su gema era lo bastante fuerte para aguantar, pero no sabía durante cuanto rato lo haría. Entonces, decidió que, ya que sus poderes como Guardián no servían, usaría sus poderes como Nefhilim. Algo bueno tenía que tener ser mitad humano mitad arcángel, pensó, mientras sus ojos comenzaban a brillar con intensidad, como si fueran dos grandes focos.
-¡Cerrad los ojos si no os queréis quedar ciegos!-gritó, mientras en su espalda aparecían un par de alas de luz de dos metros de longitud cada una, que se batieron con fuerza, brillando con la intensidad de una estrella.
Sin mediar más palabra, y segundos después, un fogonazo de luz llenó el ambiente, y dejó sin poder ver nada en absoluto a todo el mundo durante unos segundos. A todos, menos a Jhonny, que cargó raudo contra su rival, y le atacó con fiereza. Este ni le vio llegar, pero, aunque el pelirrojo logró hundir su arma en el pecho del Rey de la Noche, este ni se inmutó, y simplemente sacó, pero con algo de dificultad, el arma del cuerpo.
-Mierda...-gruñó. Su arma de luz valía contra los espectros, pero parece que contra los Caminantes no. Aunque se fijo en que la piel de su rival humeaba ligeramente.
Tal vez no sólo el fuego y la obsidiana eran sus debilidades, pensó el chico, sonriendo un poco.
El combate siguió, sin darle tiempo a pensar siquiera. Entre estocada y estocada, Jhonny le golpeaba con esferas de luz pura que lanzaba desde sus extremidades, pues la energía fluía por el cuerpo, y no era necesario llevarla a las manos para poder lanzarla. Podía lanzar sus ataques desde cualquier punto de su ser, y eso le proporcionaba una gran ventaja. Tal era el número de ataques que el Rey de la Noche no podía pararlos todos, y, golpe a golpe, Jhonny observó satisfecho como su oponente se debilitaba, mientras su piel iba humeando cada vez más. A su lado, comprobó que sus compañeros empezaban a tener problemas, así que, aprovechando un mínimo descuido de su oponente, se acercó todo lo que pudo al Rey, elevó su energía, y colocó la palma de su mano en la frente, lanzando la oleada más grande de poder que pudo sobre el cuerpo de su oponente.
-¡Daenerys, fuego, ahora!-gritó. Segundos antes de lanzar el golpe había visto a los dos dragones por allí. Y al instante de posar la mano sobre la testa del rey, e inmovilizarle de esta manera pues quedó totalmente quieto y con el gesto torcido, cayó sobre ambos una muralla de fuego que lo calcinó todo en un círculo de varios metros de diámetro.
Todo el mundo quedó en silencio. Lo único que quedaba en pie en aquel círculo era Jhonny, y ni rastro del Rey de la Noche. Todos los espectros que por allí pululaban ahora no eran más que cadáveres inofensivos esparcidos por el suelo. Y por un minuto, el estupor fue tal que nadie dijo nada. Hasta que se oyó una risa. Una risa tan fresca que rápidamente se extendió a todos los presentes, que no sabían muy bien porque reían; tan solo lo hacían. Y para sorpresa de muchos, el que lo inició fue Jon, que estaba de rodillas en el suelo, con la cara agachada y el rostro como casi nunca se le veía; feliz. Feliz de haber sobrevivido a aquella locura.
-No sé cómo has sobrevivido a esas llamas, pero...-murmuró, cuando se calmó, un par de minutos después, mientras el resto se alegraba por la victoria, aunque al mismo tiempo sus corazones se entristecían por los compañeros caídos.
Jhonny sólo asintió, el rostro de Jon, lejos de su gesto impertérrito de siempre, estaba vivaz y alegre, e incluso se permitió darle un golpe en el hombro a Jhonny.
¡GROAAAAAAAAARRRRRRRR!
Un potente rugido resonó en el bosque, helando la sangre de los presentes.
-¿¡Qué ha sido eso!?-gritó un soldado.
Aelita empezó a sudar. No había error, era horrible. Noelia la miró.
-Lo has notado, ¿verdad?-dijo solemnemente.
-Sí. Habrá que ponerse realmente serios.
De entre los cielos lejanos apareció una figura, veloz y rauda. No tardaron en confirmarse sus sospechas.
-Viserion.-dijo Daenerys, en un susurro lastimero.
Viserion, el dragón No-Muerto. Enorme como una edificación, oscuro como una noche sin estrellas, de alas roídas a colgajos de carne y huesos. Cuyo aliento, propio de el más insondable y crudo de los inviernos comenzaba a arrasar desde grandes distancias a los soldados antes de que estos pudieran siquiera reaccionar como hubo hecho tiempo atrás con el milenario Muro.
Su impacto contra el campo de batalla hizo estragos, masacrando a más guerreros.
-¡Guerreros!-gritó Yumi-Preparáos. Hay que acabar con el dragón ¡Atacad!
-¡Dejadme a mí!-gritó Miguel-¡Apartáos!-les gritó a los soldados, a lo que hicieron caso.
El guerrero vulpino dio un gran salto. Su piel quedó cubierata de una estela de tonalidades rojas y negras, hasta que una luz cegadora envolvió la zona.
Cuando se disipó, el suelo tembló. Pronto todos se percataron de la presencia de un gigantesco zorro de pelaje rojizo, orejas de conejo y nueve colas. Tal era su tamaño que dejaba a Viserion como un juguete que cupiera en una sola mano. El gran zorro rugió, destrozando árboles a su alrededor, tan fuerte que pudiera llegar su sonido a la otra punta de Poniente.
-Q-¿¡Qué es eso!?-exclamaban muchos.
-¿¡Qué está pasando!?-preguntó Daenerys.
-Esa es la forma definitiva de mi hermano –dijo Noelia-. Kyuubi, el Zorro de las Nueve Colas.
Kyuubi miró con fiereza al dragón, pero este hizo una gesticulación parecida a una sonrisa. Pronto el dragón desprendió un brillo azulado y creció hasta alcanzar un similar tamaño. Pero como si hubiera sido ínfimo, el reptil se multiplicó en dos más. Así mismo, Caminantes Blancos se alzaron se levantaron del suelo. Desde la testa del principal, surgió otra figura, el Rey de la Noche, sonriente.
-¡La victoria es mía, asquerosos humanos!
La hecatombe sacudió los corazones del ejército. Vamos a perder, expresaban.
-Mi reina –dijo Tyrion-. ¿Ahora qué hacemos?
Daenerys cerró los ojos. Como había llorado largo y tendido sobre el incidente en el que perdió a su amado Viserion. Hubiera deseado regresar en el tiempo y evitarlo, pero…
La Targaryen miró a Jon, y este le devolvió la mirada. Ella buscaba su ayuda, y él la apoyaba. Ambos pensaban lo mismo.
-No podemos rendirnos –susurró Jon-. No podemos rendirnos –dijo más fuerte-. ¡No podemos rendirnos!-gritó. Gritó a su ejército, a su enemigo, al mundo entero-No podemos rendirnos. ¿Dejaremos que acaben con nosotros sin más? Si voy a morir, será luchando, no acobardado. Este no es el final. ¡Acabaré contigo! ¡Aunque sea lo último que haga, Rey de la Noche!
Tales palabras tuvieron la fuerza necesaria para envalentonar a todos los allí presentes, levantando la moral.
-¡Salvemos el mundo! ¡Salvemos a la humanidad!-gritó Jon.
Y todos se alzaron, corriendo hacia el dragón.
-Si que eres muy inspirador, amigo mío –dijo Tyrion-. Tendrías madera como rey de los Siete Reinos.
-Deje de decir bobadas. No estamos en el momento adecuado.
-Pero inspiráis, Jon –secundó Daenerys-. En todo caso, es hora de acabar con esta contienda.
-Sí, majestad.
Los Guerreros y los Guardianes no se quedaron atrás. Solo habían quedado estáticos hablando entre ellos para elaborar una estrategia. Iban a actuar.
-Ya conocéis el plan –dijo Jeremie, a lo que los otros asintieron, y se dispersaron.
Los Guardianes partieron hasta el Rey de la Noche, quien había saltado de la cabeza del dragón hasta situarse en una posición lejana. Pronto, los cuatro estuvieron frente al monarca gélido.
-No sé cómo sobreviviste, pero no seré tan blando esta vez.–dijo Jhonny.
-Mientras no acabes con todas mis criaturas, no acabareis conmigo.
-En ese caso no fallaremos.
Atacaron usando sus habilidades energéticas más poderosas. Sin embargo, el Rey parecía haberse adaptado a lo acontecido en la contienda anterior y asimilado mejor reacción y defensa, así como ataque.
Kyuubi no se había contenido y atacó a Viserion, tomando con sus patas delanteras al monstruo, pero este le escupía hielo, que generaba una capa de contención en el zorro.
-¡Migue!-gritó Noelia, quien se encontraba en una de sus orejas-¡Cógelo por el cuello y lánzalo lejos!
Este elevó su Chakra, derritiendo el hielo, y tomó al dragón por su cuello, girándolo hasta lanzarlo a varios kilómetros de distancia. La chica lobo saltó y aterrizó limpiamente.
Por un momento, los hermanos se miraron.
-Haz jaque-mate al Rey, portadora del Gobi.-dijo la bestia, que luego saltó hacia Viserion.
Noelia se quedó mirando al vacío por un momento. Sus ojos brillaron con tonalidad rojiza.
-Como sea.
Kyuubi mordía y atravesaba con sus garras al Viserion, pero este era poderoso. Sin embargo, el zorro era muy ágil e igualmente rápido. Dio un salto enorme hacia atrás, expulsando un ataque de su boca, que impactó bruscamente en su enemigo, pero este no se veía muy lastimado.
Al final, en la boca de kyuubi aparecieron destellos rojos y azules, que se fueron juntando en una gigantesca bola oscura, la cual se fue encogiendo y terminó tragando. Tras un instante, espulsó un enorme ataque que dio con el monstruo de hielo e hizo una explosión del tamaño y magnitud de una bomba atómica.
En la lejanía se vio el ataque, y se sintió el todo el continente. Muchos creían que no quedaría tierra sobre mar tras la guerra.
Los Muertos eran masacrados por el gran ejército, y los dragones detenidos por los Guerreros.
-¡Elemento Madera: Genesis de los Bosques!-gritaron "Yumi" y "Aelita".
Ramas gigantescas envolvían las patas de las bestias, mientras eran golpeadas por Waldo y Yumi. William envolvía con cadenas de humo, a las que infundía de rayo negro mara neutralizarlos. Sam escupía torrentes ácidos para corroerlos.
La mayoría de los otros Guerreros destruía a los muertos.
-¡Esto es la ostia!-gritó Odd, mientras se transportaba y mataba con sus garras o flechas laser.
-Ya te digo.-expresó Kiwi.
Eva gritaba para secundar más victorias. Susan y Marin se desvanecían para prevenir ataque o alcanzar puntos distantes
-Aelita, Ulrich -dijo Jeremie. Él también se encargaba de los dragones-¡Vamos!
Asintieron asintió. En la mano de Aelita se formó una bola de magma, que creció hasta tomar la forma de un edificio de cuatro plantas y con aspas giratorias. Jeremie invocó rayos y desde el cielo surgió un halcón aún más enorme que el dragón anterior. Ulrich extendió sus brazos, acumulando una estelas de fuego de rojo oscuro.
-¡Elemento Lava: Rasenshuriken!
-Elemento Rayo: Icarus!
-¡Elemento Infierno: Yagai!
El Rasenshuriken fue lanzado, el halcón bajó desde los cielos y Ulrich invoco un ataque que expulsó desde su poca y manos, el cual formó un dragón oriental del mismo tamaño que el halcón. Los tres ataques impactaron al mismo tiempo. La estela de destrucción fue incomparable.
Un minuto después, se despejó el polvo. Muertos y dragones habían sido enteramente eliminados. La celebración fue magnánima, pero los rugidos lejanos devolvieron la seriedad. En eso, Aelita quedó envuelta en una estela eléctrica y desapareció. No tardó en alcanzar al Kyuubi y al verdadero Viserion.
-Bien. Es hora de acabar con esto.-puso sus manos en el suelo y de este salieron cadenas de energía rosa, las cuales envolvieron la dragón. El zorro supo qué pasaba, y se apartó.
La pelirrosa se acercó de un salto a la testa del dragón y tocó su cabeza.
-¡Estilo Guerrero: Exorcismo!
El resplandor azul fue reemplazado por uno rosa. Viserion no tardó en caer, muerto por fin.
Aelita miró solemnemente, junto con Kyuubi.
-Descansa en paz.
En el caso de los Guardianes, estos le estaban llevando ventaja al Rey de la Noche, pero aún era imposible derrotarle.
-¡Mierda! ¡Muérete ya!-gritó Tamiya.
-Necesitáis más que es para acabar conmigo.-rió.
Entonces, de un momento a otro unas garras con electricidad le cortaron algo la pie, y recibió un puñetazo, que le empujó bastante. Noelia acometió esos ataques, y se puso junto a Jhonny. Ella les indicó alejarse del Rey a todos. Una vez apartados habló.
-Jhonny. Tú eres el Guardián de la Muerte. Eres perfecto para esto.
-¿Qué pasa?
-Conozco la técnica perfecta para acabar con el Rey de la Noche.
Todos se sorprendieron.
-¿Cómo es posible?-preguntó Hiroky.
-No hay tiempo. Este es el plan.
Momentos después Hiroky, Milly y Tamiya atacaron con fiereza. Cuando estuvo distraído el Rey, Jhonny y Noelia actuaron.
Frente al Rey, Noelia hizo varios sellos y Jhonny le traslado su energía.
-¡Sello de la Parca!-gritó la chica lobo.
Tras ambos apareció un Shinigami, quien miraba con ferocidad hacia el Rey. Los Guardianes aprovecharon y le aprisionaron con cadenas energéticas.
-Mortal. ¿Qué quieres esta vez?
-Shinigami. Llévese el alma de ese ser helado.
El Shinigami gruñó.
-Malditos asuntos humanos.
Un halo de Chakra unió el estómago del Rey y el del Shinigami, que succionaba el alma del primero hacia el segundo. Este se resistió fieramente, pero no pudo hacer nada contra la deidad de la muerte, quien se cobró su alma y desapareció. Al final el cuerpo del Rey adoptó la forma de un humano normal.
Los Guardianes y la Guerrera se acercaron al cuerpo. Noelia hizo unos sellos y escupió fuego al cadáver, que no tardó en desintegrarse.
-Que no quede más de su presencia en este mundo.-dijo seriamente.
La Guerra había acabado.
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Al poco, Tyrion, que montó sobre Rhaegal, Daenerys hizo lo propio con Drogon. Jon y Jaime estaban reunidos en torno al círculo de hierba que el fuego de los dragones había provocado. Cerca, observando, los Guerreros y los Guardianes permanecían silencio.
-Tal y como se decidió hará unos meses en Desembarco del Rey, hasta aquí llegan nuestras alianzas -dijo la mujer rubia-. Me temo que volvemos a ser rivales, Sir Jaime -le dijo, seria. Este asintió, lo sabía desde el inicio-. Os dejaré volver a cada uno a su puesto, justo como estábamos antes de la guerra contra los Muertos. No quiero que nadie me acuse de traidora.-el hombre asintió, no lo había dicho expresamente pero sabía de lo que iba el tema, y a quien iba dirigida aquella amenaza implícita.
-Los soldados de la casa Lannister partimos ya. Adios… hermano.-Jaime, dicho eso, se alejó sin decir más, el único gesto que tuvo fue apretar firmemente pero con cierto cariño el hombro de su hermano menor, que tan sólo le dio un par de palmadas en el brazo.
-A esto lo llamo yo una despedida tensa...-murmuró Aelita, mientras el resto asentía.
-No creáis que me olvido de vosotros -les dijo Daenerys, mientras se acercaba al grupo. Estaba ligeramente sonriente, pero aún mantenía el porte regio-. Os agradezco la ayuda, si os interesa podríais...-pero fue cortada por Milly.
-Majestad, nosotros no luchamos por las causas exclusivas de las Naciones.-le dijo.
-Así es, majestad –secundó Max-. Como expresamos antes, nuestro objetivo es hacer de este un mundo mejor. Si incidiéramos en asuntos particulares, mas no humanistas, mancillaríamos nuestros ideales.
La mujer frunció el ceño molesta, no le gustaba ser interrumpida por nadie, pero no dijo nada. Al fin y al cabo, les debía la victoria.
-En ese caso, permitid al menos que os muestre mi agradecimiento...-pero, tras parpadear, todos desaparecieron. Sorprendida, la mujer les buscó por todas partes, pero no hubo manera.
Parecieran haberse desvanecido de la existencia.
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Tras irse a una zona apartada a varios kilómetros, y cruzar un portal, el grupo volvió victorioso hasta la Ermita, contentos por la aventura.
-¡A eso le llamo yo epicidad!-gritó Odd, eufórico, mientras zarandeaba a Jhonny por los hombros. Este se rió, había que reconocer que no estuvo nada mal.
Allí les esperaban Jamily y Asmeya, que al verles sonrieron, pero al instante cambiaron su rostro.
-Tenemos noticias del resto, chicos...-les dijo la hechicera, con voz seria.
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Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.
