Código Guardianes
Capítulo 101
Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.
El combate comenzó casi al instante. Miguel había desaparecido, dejando sola a Lilith, que sonrió macabramente. Se le notaba con ganas de repetir el combate del Infierno, y aquella era su oportunidad. Ella puso sus ojos de un intenso bermellón, y se lanzó a por Asmae. La agarró del cuello y comenzó a apretar, pero un fuerte rayo calló sobre ellas, cortesía de Electra, que se elevaba entre las nubes con su martillo en mano. Algo por debajo, Aurora volaba en círculos, generando fuertes vientos que hacían moverse a los árboles. Por su parte, Yumi elevó su energía, y las raíces rodearon a la diablesa, que también recibió la Ejecución Aurora de Jeremy, que la congeló en un gran bloque de hielo. Pero la mujer hizo estallar su energía de forma violenta, y grandes bloques de hielo volaron por los aires. Patrick se defendió de aquello con grandes placas de roca, y Ulrich se interpuso entre los ataques y varios de sus compañeros y derritió el hielo con su fuego.
-Estoy algo sorprendida, chicos- dijo la diablesa, mientras se quitaba algunos restos de la explosión del hombro- Vuestros poderes elementales son mayores aquí, en la Tierra, aunque supongo que eso es normal, ya que estáis rodeados de la naturaleza, aunque eso.. sigue sin ser suficiente- dijo, con un tono juguetón bastante inquietante.
Con una honda de energía lanzó a los chicos por los aires, y, mientras estos caían, extendió el brazo y comenzó a cerrar el puño. Inmediatamente todos sintieron como sus cuerpos empezaban a ser comprimidos con violencia, sufriendo sobre todo sus órganos vitales, que todavía no se habían recuperado plenamente de la última experiencia.
-Normalmente disfrutaría matándoos uno a uno, pero tengo prisa y el chico alado suele ser bastante exigente con los tiempos, así que…- cerró totalmente el puño, y todo el grupo notó como su cuerpo era exprimido como si se tratara de una fruta.
Algunos incluso empezaron a toser sangre, mientras caras de dolor aparecían en sus rostros. El único que no parecía tan afectado era Jhonny, que permanecía apoyado sobre el tronco de un árbol.
-Maldita seas…- gimió, mientras elevaba su energía. Lilith se dio cuenta de eso al instante, y sonrió ligeramente.
-Así que tú eres el bastardo de Azrael… Sí, irradias la energía del Cielo por cada poro… Que pena que no te pueda matar, sería un punto muy a mi favor- dijo, con un tono de diversión que nadie compartía.
Jhonny en ese momento tuvo la resolución de luchar él sólo contra ella. Así que, extendió el brazo, y usó todo el poder del que en ese momento disponía para hacer frente a la diablesa.
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Mientras esto pasaba, Azrael se encontraba ayudando a su hermano Gabriel a poner orden entre los dioses paganos. Estos eran seres indómitos y bastante antiguos si los comparamos con la vida media de un ser humano, pero no son más que bebés recién nacidos a ojos de cualquier ser del Cielo, como ellos. Aun así, esos bebés eran importantes para la guerra que se avecinaba, y Gabriel les había acabado cogiendo cierto cariño tras convivir con ellos durante varios siglos. En ese momento, se encontraban discutiendo las posibles vías de actuación en caso de ataque de los demonios, y en el caso de que no estuviera presente ninguno de los arcángeles.
-Está claro que las defensas mágicas que hemos puesto deberían resistir un ataque masivo, pero, ¿y si acaban cediendo? Los demonios se reproducen como las hormigas, si te descuidas un siglo o dos te infectan el planeta- proclamó Zeus.
Las deidades griegas presentes aplaudieron eso, no así otros colectivos divinos, que miraban con desaprobación al portavoz heleno- ¡La mejor defensa es un buen ataque, y todos los dioses de la guerra seguramente me deis la razón!- bramó Belona, que se encontraba en un rincón junto a sus belicosos compañeros, formando lo que ellos llamaban la LDGU, Liga de Deidades de la Guerra Unidas.
Todos sus compañeros de grupo exclamaron en vítores ante esa declaración. Gabriel se llevó las manos al rostro. Atenea, Baldr, y demás dioses pacifistas le habían convencido de que aquello de hacer lo que él mandara no estaba muy bien, y que lo mejor era ser demócratas, de tal manera que la manera ideal de tomar decisiones sería por consenso. Al principio, todos los dioses se habían unido en base al panteón al que pertenecían, pero rápidamente se formaron varios subgrupos. Uno de esos era el de los dioses de la guerra, que sin duda eran los que más ganas tenían de pelea contra el enemigo. Al otro extremo, estaba el grupo DPCC , Dioses por la Paz y la Concordia entre Clases, comandados por Hestia y Atenea, principales precursoras de aquella idea de tomar las decisiones entre todos.
-Reconoce que este ejercicio de autocontrol te está viniendo bien, hermano-le dijo divertido Azazel al otro arcángel, que bajo la cabeza, rendido- Además, a ninguno se nos da bien mandar, esas cosas son más del estilo de Miguel o Rafael- a eso el otro no pudo más que asentir.
-La verdad es que mandar era algo raro, hacía eones que no daba órdenes, estaba algo desgastado…- reconoció.
Cuando Azazel iba a responder, las luces parpadearon de golpe, cosa que no hizo parar la discusión entre los paganos hasta que ambos arcángeles se levantaron de golpe y desaparecieron de la sala. Algunos decidieron seguirles, pero muchos se quedaron discutiendo en la sala de juntas. Como ellos no tenían la capacidad de transporte de los otros dos tuvieron que correr por los pasillos siguiendo el rastro de sus energías, pero cuando llegaron al final del pasillo, y que llevaba al vestíbulo del Hotel "La Divina Parodia", no pudieron abrir el portón. Aunque lo golpearan con fuerza, no pudieron hacer nada para poder pasar. Y es que los arcángeles habían bloqueado la puerta usando sus poderes.
-Han usado hechizos para que nada ni nadie pueda entrar… Pero tampoco salir- murmuró Atenea, que había sido la primera en salir corriendo tras ellos.
Shiva, a su lado, colocó la oreja sobre la madera, esperando oír algo de lo que pasaba dentro, pero no podían escuchar nada. Pasara lo que pasara, no se iban a enterar de nada.
Y mejor así, pues la tensión se palpaba en el aire en la sala. Gabriel y Azrael permanecían en silencio mientras la puerta de entrada al hotel brillaba con la intensidad de una estrella. A los pocos segundos, un fuerte estallido hizo salir a la misma de sus goznes, y un fuerte resplandor entró a la estancia. Cuando el exceso de luz desapareció, los dos arcángeles pudieron ver a su hermano mayor, Miguel, en el dintel de la entrada.
-Me alegra ver que mis hermanos menores están bien- dijo, mientras entraba. Al ver sus caras, esbozó una ligera sonrisa- Hablo en serio, aunque os pueda sorprender- aseguró.
-No creo que hayas venido a interesarte por tu familia- le espetó Gabriel- Llevo eones desaparecido, y no diste demasiadas señales de buscarme- siguió.
-Tienes razón, Gabriel- dijo entonces el mayor- Pero podemos arreglar nuestras diferencias, como en los viejos tiempos- en ese momento, extendió la mano, como si quisiera estrecharla.
Pero el otro no respondió a ese gesto- Sabes perfectamente que me llevó a irme- le dijo como respuesta. A eso, Miguel sólo suspiró y retiró la mano.
-Lucifer se estaba pasando de la raya, y ahora puede pasar lo mismo- le recordó- ¿Verdad Azazel? A ninguno nos gustaba eso, pero era necesario actuar, y ahora, de nuevo, puede estallar el conflicto. Ayudadme a derrotar a las huestes del Infierno, y a hacer de la realidad un lugar mejor- les pidió.
Por el gesto, el arcángel mayor no parecía estar mintiendo. Pero los dos más jóvenes negaron- Tú lo único que quieres es la atención de Papá, la vida de este planeta te da igual- le recriminó Azazel.
El mayor le miró con algo de enfado, pero su rostro se destensó al poco- Como se nota que ese no es tu cuerpo real, Miguel. Lo estás llevando al límite- le dijo de pronto Gabriel.
Efectivamente, en la piel del cuerpo que estaba usando el mayor empezaban a aparecer grandes estrías y alguna que otra herida, como si aquel cuerpo se estuviera rompiendo por dentro.
-El cuerpo humano es en general débil, pero sé de un par de humanos, mejor dicho humanas, que podrán cumplir con su cometido a la perfección- aseguró, mientras una ligera sonrisa aparecía en su rostro.
-Pero antes, me temo que no os puedo dejar salir de aquí, hermanos- entonces dio un fuerte golpe en el suelo con el pie.
En toda la sala hubo un fuerte resplandor y líneas de luz aparecieron en el suelo, que fueron directos a por los dos arcángeles más jóvenes.
Estos saltaron, y en sus manos formaron grandes espadas de luz y se las fueron a clavar al mayor, pero este esquivó los golpes, y les lanzó un golpe de energía con una mano, mientras con la otra lanzó una descarga de electricidad que golpeó a Azrael en el pecho. Gabriel, lejos de amilanarse, le propinó una patada en la cabeza a su hermano a una velocidad muy superior a la de la luz, pero Miguel detuvo el golpe con las dos manos y les lanzó a volar por el aire. Entonces, hizo aparecer una espada en su mano. Esta brillaba con intensidad, y su hoja, lejos de ser de algún metal, era de un fuego rojo como la lava. Su empuñadura era de plata, y tenía grabados en enoquiano.
-Rendíos, o tendré que tomar medidas drásticas- les dijo- Ni los dos juntos podéis conmigo- les dijo.
Azrael le lanzó una mirada a su hermano Gabriel, y este asintió. Entonces, ambos empezaron a emitir una intensa luz, como si fueran grandes focos. Miguel tuvo que taparse ligeramente los ojos, y, cuando toda la luz se fue, ambos arcángeles se habían ido. Les había visto irse cada uno por un lado, pero aunque pudo haber ido a por uno, el otro hubiera logrado huir.
-Bien hecho… Veo que aún os acordáis de lo que os enseñé…- murmuró Miguel, mientras se fue de allí también.
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Azazel fue directo a la Academia Kadic. Sabía que la presencia en el Hotel de Miguel no podía ser coincidencia, así que debía ir a ver si el resto estaba bien. Sobre todo Jhonny, si algo le pasaba al joven, ni el ni Gabrielle se lo perdonarían. Así que voló a todo lo que sus poderes podían llevarle hasta el lugar donde vivían sus hijos. En cuanto llegó, poco antes de un segundo después de irse de la batalla contra Miguel, buscó la energía del menor. En cuanto la sintió, cerca de los árboles, fue directo hacia allí. Corrió al verle tirado en el suelo, pero se sorprendió de no ver por allí a nadie. En cuanto le tocó, se sorprendió de que una parte de los poderes que él mismo había encerrado cuando el menor nació habían sido liberados. En esos momentos, le tocó la frente para ver si tenía algo roto, pero soltó un suspiro cuando notó que el joven estaba bien.
-P-padre…- murmuró él, abriendo algo los ojos cuando el mayor retiró la mano. Este le miró con una ligera sorpresa por unos segundos, pero enseguida respondió.
-Nos atacaron en el hotel donde estamos con los dioses paganos, pero están todos bien- le aseguró- ¿Qué pasó por aquí? Notos signos de batalla- a eso Jhonny respondió incorporándose un poco, aunque frunció algo el ceño.
Su padre le ayudó a levantarse con la mano, y él comenzó a narrar.
Flashback de Jhonny.
Lilith posó sus ojos bermellón en el muchacho. Este era de los pocos Guardianes que permanecían en pie, pero ninguno estaba en condiciones de hacer nada en esos momentos. Estaban ligeramente magullados y notaban el poder de la diablesa oprimiendo sus cuerpos. Ella incluso aplicaba esos poderes contra el chico, pero este no parecía estar afectando tanto al joven.
-Sorprendente…- murmuró ella, mientras los ojos del chico empezaban a brillar ligeramente-
Eso, lejos de intimidar a la diablesa, hizo que esta sonriera un poco. Dejó de aplicar presión con su energía a los Guardianes, y se lanzó contra Jhonny. Este la esquivó con algo de dificultad, y lanzó una esfera de poder contra ella, pero la detuvo con una mano, y se la devolvió al adolescente.
-Te vas a tener que esforzar más que eso, bastardo- le gruñó ella. Entonces, se le acercó más rápido aún que la luz, y le dio un severo puñetazo en el estómago.
Algunos de los compañeros del muchacho quisieron ayudarle, pero estaban demasiado débiles para si quiera levantarse. Por su parte, Lilith continuó golpeando al adolescente, hasta que, de pronto, sus ojos brillaron con mucha intensidad, y lanzó una honda de energía que mandó a volar a la diablesa, que acabó golpeándose contra un árbol. Pero eso no fue suficiente para noquearla.
-¡Huid, chicos!- gritó Jhonny, mientras de su espalda brotaban alas de luz, que aletearon lentamente.
De las mismas emanaba una enorme fuerza que. Como si fuera agua, caía en forma de cascada al suelo, y, cuando tocaba a sus amigos, le infundían fuerza, que usaron para salir corriendo de allí y reagruparse. Cuando Jhonny comenzaba a usar esos poderes casi divinos, era mejor alejarse de allí. No temían la reacción del chico, pero a veces sus poderes sorprendían incluso a los más veteranos del grupo. En las pocas ocasiones en las que había empleado toda la fuerza de la que disponía, que no era su total potencial, había exhibido un poder inconmensurable que incluso lograba opacar las energías del resto. Y esa era una de a esas ocasiones. Lilith, en cuanto se levantó, creó una esfera de energía negra en las manos, y de la misma empezaron a salir cientos de haces de luz negra que fueron directas al pecho del chico. Pero lejos de golpear su cuerpo, aquel ataque topó directamente con una barrera defensiva que el chico tenía a su alrededor.
-Esto va a ser interesante- murmuró, divertida. Entonces, y para su sorpresa, del pecho de él comenzó a emanar una intensa luz, y luego una explosión provocó una enorme honda de choque que la tiró al suelo.
-¡¿Qué coño fue eso?!- gritó, mientras se tenía que tapar la cara por toda la luz que emanaba del cuerpo del chico.
Este no respondió, y se acercó a toda velocidad a ella con el puño recubierto de energía. Ella paró el golpe con una mano, aunque le costo algo por la potencia del movimiento, cosa que en ningún caso hubiera necesitado esfuerzo alguno. Ella gruñó, y en su otra mano apareció una espada con símbolos enoquianos en la hoja. Dispuesta a clavárselo en el pecho, ella enarboló el arma y fue directa a apuñalarle, pero él detuvo el ataque con la mano. Por la hoja corrió algo de la roja sangre del muchacho, pero este no parecía estar sintiendo dolor. Entonces, colocó la palma de la mano en el estómago de ella, y expulsó un fuerte golpe de energía, que la mandó por los aires. Tal fue la fuerza, que desapareció en el aire. En cuanto la diablesa desapareció, cayó al suelo totalmente derrotado.
Fin del Flashback.
Azrael contempló con cierto orgullo el rostro de su hijo. No quería que él participara en aquel conflicto, pero era evidente que iba a jugar un papel clave. Su hermano mayor, Miguel, tenía la intención de dejar con vida al chico y a Aelita, el resto le daba igual. Sin duda, era porque tenía algo pensado para ellos, la razón de por qué quería a la Guardiana de la luz viva le era un misterio, pero estaba claro que el chico sería clave para el desarrollo de la guerra.
-¿Te encuentras bien?- le preguntó. Él asintió un poco, mientras se apoyaba en su padre para andar. Este colocó la palma de su mano en el hombro, y le fue curando poco a poco. Tenía nauseas, cosa normal ya que, una vez más, había roto una de las restricciones que le había puesto.
-¿Dónde están el resto de Guardianes?- le preguntó el mayor, pero él no le supo responder- Yo sólo les vi huir, no sé a dónde habrán ido- el otro simplemente asintió.
Cuando se disponía a hablar, notó como algo extraño pasaba. Una gran energía comenzaba a emanar del interior del bosque, y en seguida las energías de los Guardianes también aumentaron a toda velocidad en respuesta. Sin duda, era la antesala de un combate. Pero no podía dejar allí a su hijo, así que decidió que lo llevaría a donde vivía la hechicera, y después iría a apoyar a los Guardianes. Y así hizo, desapareció de allí, y llevó al adolescente a la casa de la aelida. Esta les vio entrar por la puerta en silencio, mientras se levantaba un poco para ver que pasaba.
-¿Qué ocurrió?- preguntó, mientras se acercaba con curiosidad. El arcángel la miró- Luchó él sólo contra Lilith, para proteger al resto. Logró devolverla al Infierno, aunque lo haya hecho sin darse cuenta. Tiene mucho potencial, aunque no lo sepa- aseguró el mayor.
-No te preocupes, me encargaré de él- aseguró la mujer alada. Azrael asintió, y desapareció de allí. Tenía mucha prisa, notó la morena.
Cuando el arcángel volvió a la Tierra, fue directo al combate que seguramente estaban teniendo los Guardianes contra algún enemigo. Notó sus energías en una zona cercana al río, y voló a toda velocidad hacia allí. Antes de llegar, sintió una fuerza descomunal. Y conocía bien a su propietario.
-Maldita sea…- gruñó, mientras se ocultaba tras unos arbustos y bajaba al mínimo su energía. Desde su posición, pudo ver a los Guardianes con sus armas preparadas y con sus poderes al tope. Delante de ellos, había una mujer de pelo de tono azul, con una chaqueta y pantalones cortos. Sus ojos eran color marrón, pero irradiaban mucho poder.
En cuanto apareció por allí Azrael, la mujer clavó su vista en los ojos del arcángel- No te escondas, hermano- le dijo, mientras giraba el cuerpo para encarar al otro.
Este salió con el semblante tranquilo- Rafael, cuanto tiempo…- murmuró, mientras caminaba en dirección al otro arcángel.
Este sonrió un poco- ¿Vienes a matar a estos piojos? Mejor, tengo mucho ajetreo con el Apocalipsis- le dijo, pero en seguida su rostro cambió a una expresión de ligera molestia.
-Sabes de sobra cuales son mis lealtades ahora- respondió simplemente Azrael. A eso, el otro sólo suspiró.
En su mano apareció una lanza larga como el cuerpo de un hombre, con una punta en forma de flecha de unos treinta centímetros de longitud y de doble filo. En seguida, se la lanzó a su hermano, que detuvo la lanza a un par de dedos de su pecho. El arma desapareció en un destello de luz, que Rafael aprovechó para atacar a su hermano. Le fue a propinar un puñetazo, pero el otro detuvo el golpe con una mano, y le lanzó un golpe con el puño al rostro a Rafael, pero este también detuvo el golpe con su mano.
-Sabes de sobra que estamos empatados en poder, nos podemos tirar así años- le recriminó Azrael a su hermano- Huye, no quiero pelear contigo- le gruñó.
Pero el aludido negó- Miguel me manda, tiene una sorpresa para vosotros- le dijo. Azrael frunció ligeramente el ceño, y en ese momento miró de reojo a los Guardianes.
Cuando se quiso dar cuenta, sus figuras se fueron diluyendo en el aire- Cabrones…- murmuró, mientras en su espalda se expandían sus alas de energía. Rafael se rio, e hizo lo mismo.
-No vas a ir a ningún lazo, Azrael, tengo por misión retenerte aquí- dijo, tras lo cual, le dio un fuerte cabezazo.
Tras eso, generó una esfera de energía en las manos, y se la lanzó a velocidad luz. El otro arcángel colocó sus brazos en forma de X para impedir el golpe, que generó algo de polvo al chocar contra el cuerpo de Azrael. Este, en respuesta, le lanzó un torrente de agua que Rafael desvió usando un portal, para después lanzarle una esfera de fuego. Para defenderse, el otro arcángel elevó su energía y pasó a través del ataque, y placó a su hermano, cayendo al suelo. Se colocó sobre este, y le dio un par de puñetazos en el rostro, pero Rafael se disolvió en luz y se colocó detrás del otro, agarrándole del cuello. Le lanzó contra unos árboles, pero Azrael se revolvió en el aire, y se impulsó con los árboles, dispuesto a tirar a Rafael al suelo. Este le esquivó, y le golpeó en la espalda con el codo, haciendo que Azrael volviera a caer de bruces contra el suelo, pero se revolvió y golpeó con las piernas el estómago de su hermano.
-¡¿Qué planeas reteniéndome aquí?!- le gritó el arcángel a Rafael. Este sonrió ligeramente, mientras elevaba su energía. Azrael hizo lo propio- ¡Si te unes a los ejércitos del Cielo, te lo diré con gusto, hermano!- le respondió.
Tras eso, lanzó un ataque de energía a más velocidad aún que la luz. Azrael hizo lo mismo, y ambos ataques chocaron en el aire, generando una enorme honda de choque que tiró árboles al suelo, pero ellos ni se inmutaron. El combate estaba lejos de acabar.
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Por su parte, Gabriel acabó yendo en dirección contraria a la que se había ido su hermano. No comprendía como era posible que Miguel se hubiera enterado de donde se encontraban. Él se había preocupado especialmente de ocultarse todo lo posible, más con la cercanía del Apocalpisis, pero era evidente que de nada había servido, pues igualmente le habían encontrado. Notó que su hermano no le seguía, cosa que le tranquilizó. También se fijó en que ya no estaba en las cercanías del Hotel, esperaba que no hubiera entrado al mismo y se hubiera dedicado a dar caza a los dioses paganos que estaban dentro. Con un poco más de esfuerzo, comprobó que estaban todos a salvo, y suspiró con algo de alivio. En el fondo se preocupaba por ellos. Decidió en ese momento que debía volver junto a ellos, no por nada había dejado el Hotel desprotegido, y esperaba no tener que arrepentirse de ello. Cuando se teletransportó a la sala de juntas, comprobó que los paganos se encontraban discutiendo con violencia, pero se callaron cuando le vieron aparecer-
-Me temo que nos han encontrado- declaró, mientras avanzaba unos pasos- Fue mi hermano Miguel el que nos obligó a mí y a Azazel a salir e intentar expulsarle, cosa que por suerte hemos logrado- les dijo.
-No sé cuándo volverán, o siquiera si lo harán, pero ahora mismo aquí estamos inseguros- añadió.
El silencio se hizo patente en la sala, sólo roto por las respiraciones de los presentes. El nerviosismo fue poco a poco aumentando hasta que el arcángel soltó un suave suspiro- Supongo que nos moveremos a algún sitio, pero aún no he pensado en nada- reconoció.
-Más importante que eso, es cómo han descubierto en el Cielo que estabais aquí- dijo serio Thor, mientras ligeras chispas recorrían sus ojos.
Gabriel asintió- Muy cierto, pero ahora lo que debemos hacer es sacaros de aquí- les dijo.
Gabriel entonces abrió un portal, e invitó a los dioses paganos a cruzarlo- Esto os llevará donde vive Jamilly, su casa fue remodelada por la Guardiana del Espacio, Marin- les dijo- Así que debería tener espacio suficiente para todos, aunque seáis tantos. Obviamente será algo temporal, y en cuanto podamos nos iremos a otro lado- según hablaba, los paganos fueron pasando, hasta que el arcángel se quedó a solas en la sala.
-Has sido muy considerado, por dejarles escapar…- murmuró Gabriel, mientras se giraba. Ante él se encontraba un hombre calvo, con la barba bien arreglada, y un halo de poder que era fácilmente reconocible por el arcángel.
-Ya me conoces, hermano. Me preocupo por los débiles- le respondió. El otro sonrió ligeramente- Vete con ese cuento a otro, Raguel- le pidió, mientras andaba un par de pasos.
Este se rió ligeramente- Bueno, que puedo decir, no se forman imperios siendo amable- le respondió. Gabriel alzó ligeramente su energía.
-Míranos, peleándonos entre nosotros. Hace poco me vino a ver Miguel, y ahora tú, es sin duda un día de reencuentros- comentó, mientras observaba la estancia despreocupadamente, Gabriel.
-Si no te conociera diría que hablas con incluso nostalgia- le dijo Raguel. Gabriel rió con algo de amargura.
-Estás aquí para retrasarme, ¿verdad?- le preguntó, a lo que el otro suspiró- Me ofendes, hermano- dijo, con falsa tristeza.
Entonces, elevó su energía a niveles estratosféricos, y concentró ese poder en su puño izquierdo. Gabriel fue consciente al instante de ese movimiento, y detuvo el puñetazo con su mano izquierda- Entonces, le dio una patada a Raguel en su costado, pero este, lejos de resentirse, dio un salto, con una pirueta en el aire incluida por encima de Gabriel, y se colocó a su espalda. Hizo aparecer una espada en su mano, y le colocó el filo en el cuello, mientras agarraba al otro arcángel del pecho con fuerza.
-¡No hagas algo de lo que te puedas arrepentir, Gabriel, y únete a tus hermanos! ¡Deja a esos bastardos que se hacen llamar dioses, y ayúdanos! ¡Juntos, seremos imparables!- le dijo.
Gabriel se resistió, y casi logra liberarse, pero Raguel le clavó el arma en el pecho. En cuanto hizo eso, el cuerpo del arcángel se disolvió en niebla, dejando al otro sólo.
-Lo sabía… A saber desde cuando estaba sólo- murmuró, mientras pasaba un poco el pie por la niebla, haciendo que esta se disolviera más rápido aún. Por su parte, Gabriel ya volaba lejos para ese momento. Aquel truco lo había aprendido hacía mucho de su hermano mayor, y le gustaba mucho usar ese truco. Quería evitar pelear con cualquiera de sus hermanos, no por miedo a su poder, si no por que no quería entrar en conflicto con ninguno, odiaba aquella guerra y lo que implicaba. Pero no se permitió el lujo de mostrar nada, y fue directo a la dimensión donde vivía Jamily, como era su intención desde el inicio.
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Por su parte, los Guardianes, que habían tenido que huir desesperadamente ante la pelea que habían tenido con Lilith, que casi les destruye una vez más, habían acabado en una zona algo apartada de la ciudad, a varios kilómetros de París. En esa ocasión, quien había tenido que salvarles el pellejo fue Jhonny, quien se había quedado a solas con la diablesa, y aunque notaban su energía, seguían teniendo algo de nervios de lo que le haya podido pasar. En ese momento, se encontraban en las inmediaciones del rio Sena, con la carretera al lado derecho, y muchas fincas a ambos lados de la corriente de agua.
-¡Vaya puta mierda de todo!- gritó Electra, mientras pateaba una roca- ¡Cada vez que luchamos contra esos hijos de puta nos patean el culo, joder!- chilló.
Lejos de parecer enfadada, ella estaba rabiosa, con los ojos rojos por las cercanas lágrimas. Aurora la estaba abrazando por detrás, mientras el resto simplemente permanecía tirados en el suelo, con los cuerpos magullados.
-Y todo esto tras potenciarnos Jamily con aquel hechizo, a saber que hubiera pasado si no lo hubiera hecho…- murmuró Sam, mientras se incorporaba con algo de dificultad.
-Tendríamos que volver, igual ya no hay por allí Lilith, y puede que haya demonios menores merodeando por Kadic, eso sería un peligro- les dijo entonces Jeremy.
Este permanecía de pie, dentro del rio, y junto a él estaban William y Percy, que estaban siendo curados por el agua gracias a los poderes del rubio. Asmae, que estaba sentada con la espalda apoyada en un árbol, asintió. Cuando Susan, que se encontraba al lado de su hermana y de Noelia, que se estaba secando con la ayuda de Ulrcih, iba a hablar fue detenida por un destello de energía que casi tira al suelo a más de uno, y su aura oscura estuvo a punto de quitarles el aire de los pulmones totalmente.
-Los Guardianes soléis tener bastante suerte, pero esta se acaba ahora- dijo una voz femenina- Lilith…- gruñó Aelita, que se encontraba de pie en ese momento.
La diablesa, de un gesto de la mano, detuvo cualquier movimiento que ellos pudieran hacer, dejándoles totalmente congelados en su sitio. Entonces se encaminó a donde estaba el grupo más numeroso, al lado de un grupo de árboles.
-¿Quién de vosotros tiene el cuerno de Gabriel?- preguntó, mientras caminaba peligrosamente cerca de los chicos. Como ninguno llegó a responder, Lilith alzó la mano, se concentró unos instantes, y de la sudadera de Aelita salió el cuerno volando hasta la mano de ella. Sonrió un poco, y se lo entregó a la muchacha, que sólo podía mover las manos en ese momento. Entonces, vio como todos sus amigos fruncían el gesto del dolor, pues el ser celestial estaba aplicando, una vez más, sus poderes sobre su cuerpo.
-Si tocas el cuerno, no os mataré a todos y cada uno de vosotros, sucios niñatos- le gruñó al oído, con sus ojos bermellón brillando peligrosamente- Pero me temo que el tito Gabriel no vendrá a rescataros esta vez…- le dijo ella, mientras colocaba la boquilla en los labios de ella.
Sin que la pelirosa pudiera hacer nada para impedirlo, como si una voluntad ajena a la suya dominara su cuerpo, el aire salió por su boca, atravesó el cuerno, y este resonó por toda la zona, y, como pasó en el Infierno, enormes rayos comenzaron a retumbar por todo el cielo, mientras el viento aullaba y movía los árboles con violencia. Segundos más tarde, por allí apareció Azrael, pero antes de que pudiera hacer nada, Lilith había desaparecido, dejando solos a los Guardianes, y muchos de ellos acabaron cayendo al suelo.
-¿Estáis bien?- les preguntó, algo alarmado. Ellos asintieron, pero algunos incluso tosieron sangre. El arcángel entonces les curó a todos con un halo de energía que alcanzó a todos.
-No os preocupéis por este segundo toque del cuerno, no podíais hacer nada para evitarlo- les aseguró.
Entonces, abrió un portal delante de ellos- No noto en el plano físico a ninguno de mis hermanos o a los Caballeros del Infierno, así que es evidente que estaban trabajando juntos para obligaros a tocar de nuevo el cuerno. Volvamos a casa, hablaremos allí- les dijo.
Tras eso, cruzaron el portal, cabizbajos, en dirección a casa. El Apocalipsis estaba un paso más cerca de comenzar, y, si no lograban pararlo, empezaría la mayor guerra de la historia de las guerras. Era hora de hacer el mayor esfuerzo de sus vidas, para evitar que el mundo acabara destruido.
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(1)
Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.
