21. Ese mayordomo, caída (parte I).
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Me sentí plena, libre… ligera y en paz.
¿Qué había estado pensando todo este tiempo? ¿Cómo es que había llegado a ser tan estúpida y miserable?
No lo sé.
En ese momento, en aquellos segundos en los que a mi cabeza llegaba esa visión alucinante, tan serena y curativa... mientras veía aquellos ojos oscuros, esos pozos negros y vacíos perdiéndose en la profundidad del mar, nunca me había sentido tan… tan… en paz, clara y plena.
A pesar de que caía, de que lo sabía… que aquello no era más que un delirio, una alucinación de mi pobre cabeza abarrotada de información, de tanta información revuelta y gigantesca, perturbante y siniestra remachada al estrés, a aquella tristeza carcomiente y las palabras impresas en esas páginas llenas de lo que era mejor no saber.
Quizá sólo había colapsado, quizá únicamente estaba triste, si, quizá esa era mi forma de combatir la depresión, de curar el trauma en mi cabeza, en mi cuerpo, en mi mente y aquello que se llama corazón.
Era ridículo cuando lo pensabas fríamente, cuando anteponías la lógica y la cortante realidad, el corazón era un musculo que no se ocupaba de nuestro sentir, no. Era un error perpetuo el vincular a ese órgano vital con algo tan doloroso e incipiente como los sentimientos.
El corazón es un órgano sorprendente que hace que vivamos, que bombea a través de los diminutos conductos el preciado líquido vital, la sangre, la sangre… esa sustancia llena de historia, de mitos y fantasía.
Incansable, como una maquina el corazón bombea hasta la más abandonada gota de sangre, brindándole vida a los rincones más pequeños, más olvidados y escondidos de nuestro cuerpo.
Así que, algo así de importante, así de necesario no era el causante de los sentimientos, ni de las emociones, ni del agónico dolor… un órgano así de importante es incapaz de romperse, de volverse pedazos.
De cometer tantas estupideces.
Mientras caía por esa ladera, mientras mi vida se escurría de mis dedos y la inminente muerte me arrastraba al fondo de ese precipicio vino a mi cabeza otra vez la relación entre esos cuerpos muertos… casi podía ver la cara muerta de Susan Connors gritándome, rogándome el vengarla, el salvarla.
Mientras caía sin poder hacer nada al respecto, a sabiendas de que mi frágil cuerpo impactaría contra las piedras filosas y el bravo oleaje pensé en mi madre… en que si moría Lilian me esperaría al otro lado, con su sonrisa, tocando el piano… seguramente su interpretación del Adagio de Bach*, en una escena teatral donde la abuela Camille sentada en la otra esquina del banquillo del piano extendía sus brazos en mi dirección, ella con su cabello rizado y cano tal como la última vez que le vi.
Me sentí envuelta entonces en esa melodía, sin miedo, llena de paz, con la mente clara y en orden. Miré hacia el cielo, atardecía entonces y me pregunté si mi sangre en la arena luciría igual de impactante que el Sol ocultándose entre aquellas aguas de pronto turbias, de pronto muertas.
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La primera vez que tuve que enfrentarme a mi propia identidad fue a los quince años, cuando conocí en persona o algo así al abogado de Evan Phantomhive, era un sujeto que me había resultado realmente desagradable.
Verán, al principio ni los mismos Phantomhive sabían sobre mí, sobre quien era y si en verdad había nacido. Solo se supo hasta que yo le hice aquella primera visita a Lilian y en aquel momento el único contacto 'directo' que tuve con mi tío fue mediante aquel sujeto que un día, de improvisto, se presentó en la puerta del apartamento en el que vivía con mis padres.
¿Que qué era lo que quería? En realidad nos amenazó con demandar si nos atrevíamos a decir algo sobre Lilian, diciendo también que yo considerara la opción de no volver a ver a Lilian y alejarnos cuanto más nos resultase posible de ella.
Nuestro segundo encuentro fue antes de que yo cumpliera los dieciocho, cuando estuve por publicar mi primera novela, y por mera suerte Evan se presentó a la cita.
Me pedía firmar un contrato de confidencialidad, en aquel entonces yo luchaba por emanciparme de mis padres y por asumir el apellido 'Carson' lo que para mí era una manera de apoyar a Lilian aunque fuese un poco; en ese momento comencé a odiar con todas mis fuerzas a los Phantomhive. Evan creía que eso de ser escritora era una farsa, que yo no iba enserio y que sólo buscaba ascender rápido a la fama y el dinero divulgando todo sobre mi propia identidad.
Viéndolo bien tenía mucho sentido, cualquiera hubiese pensado eso de mi ¿Y cómo no? Con semejante historia y semejante apellido a mis espaldas a ninguna editorial le hubiera molestado el publicar hasta la más estúpida de mis líneas con tal de salir beneficiado por el poder y la riqueza de las empresas Funtom.
Evan se mostró como un perro territorial ante mi dispuesto a pelear con uñas y dientes para que yo no recibiera ni un céntimo, ni el más mínimo beneficio de su nombre, de mi propio origen. Por mí no hubo problema, a mí nunca me interesó el dinero o el poder que pudiera obtener de ellos, para mi aquello era como insultarme a mí misma ¿Por qué depender de alguien más?
Yo nunca había sido de esa forma, desde siempre no me había gustado depender de otros aunque fuera en lo más mínimo, desde siempre mi propio bienestar, mi libertad… todo eso era lo primero para mí, claro que luego, con el tiempo y las circunstancias mis prioridades cambiaron, mi madre encabezaba la lista, mi hermana… mis sobrinos… Richard.
Me gustaba ganarme las cosas con mi propio esfuerzo, luchar por ellas y recibir lo que en verdad merezco, lo que todo mi esfuerzo valía, lo que yo misma valía… el esfuerzo por lo que yo sabía hacer sin que otros interfirieran.
Yo no era una Phantomhive, yo había vivido cada uno de mis días en una familia que me educó para ganarme el pan por mí misma sin ir por el camino fácil que Evan pretendía que yo iba a tomar.
En parte se lo debía todo a Evangeline, ella siempre había sido dura y estricta, había aprendido con esfuerzo, con mis propias manos a llegar a ser quien ahora era y tener todo lo que ahora yo poseía.
En ninguno de los sentidos Evan y yo éramos familia, quizá no soy nadie para saber las dificultades por las que él atravesó en su momento pero en aquel momento, en ese entonces cuando estuve parada frente a él con esa mesa entre los dos y la pluma puesta, lista para firmar ese contrato Evan me pareció tan despreciable, tan inmundo. Me pareció imposible tener algo que ver con una persona así, que la Lilian que yo amaba tuviese algo que ver con alguien como él…
De verse tan despreciable frente a mí fue algo que de lo cual él mismo se encargó pues en aquel entonces, en los términos de ese contrato dejé de ser una Simmons y me convertí en Samantha Carson, el mismo contrato lo requería, él mismo me lo ordenó con aquella mirada silente… tan cargada de cólera.
Nunca me había interesado saber el porqué de su molestia hacia mí, para mí tampoco era una perita en dulce y a decir verdad entendía sus puntos para pedir una cosa así.
Pero había muchos más puntos en mi contra que en mi favor si algo llegaba a rebelarse, en aquel entonces aun podían arreglarse… pero ahora… a estas alturas el ser una Phantomhive era como si me patearan directo a un precipicio… una caída libre tan larga…
Evan se había encargado de todo en cuanto a aquel contrato de confidencialidad, se había encargado de encubrir todo, de cortar, borrar y triturar cualquier posible conexión entre nosotros, había borrado hasta el más pequeño vestigio que indicara la ubicación de Lilian, que yo la visitaba y aquellos furtivos escapes ahora eran bien vigilados. Ya no tenía la libertad de ir a visitar a Lilian cuando yo quisiera, no, tenía que avisar previamente por teléfono a Roseanne el día de mis vistas, la hora y el medio de transporte que utilizaría.
Las primeras veces me invadía una rabia tremenda el tener que hacerlo, era algo sumamente indignante ¿Qué demonios creía Evan, que de no avisarle tiraría algún paparazzi por la barda del jardín o algo así? Para empezar nadie me hubiera creído al decir que Lilianne Ivette Emerson Phantomhive era paciente de un hospital psiquiátrico y yo su hija perdida ¿Quién hubiese creído semejante cuento? Después de todo Evan y sus contactos habían dejado bien en claro que Lilian ya no existía.
Los registros médicos y todo trámite era bien seguido de cerca por el propio abogado de Evan y en ningún momento su nombre completo había sido mencionado, ella era Lilian Carson la de la habitación 207 y yo Samantha Carson, un pariente que la visitaba con frecuencia.
Era sencillamente imposible el averiguar la verdadera identidad de ambas, Evan era realmente meticuloso y yo también, ni las personas más cercanas a mí, ni mis amigos más íntimos sabían sobre que yo era adoptada y quien era mi madre biológica.
Únicamente Jess lo sabía, me resultaba imposible el ocultarle cosas a esa mujer y fuera de ella — Isabel y mis padres— Lance Riddle sabía vagamente aquella información pero no completa, él me había apoyado mucho durante la secundaria y lo único que él sabía era sobre mi adopción. Así que era imposible, sencillamente imposible que alguien más lo supiera.
¿Aquello en el registro medico? Al ser una emergencia yo no había intervenido directamente en sus trámites y seguramente Roseanne con algún apoyo oculto había internado a mi madre en el hospital pero aquello también había sido encubierto, la única copia de ese reporte médico estaba en mis manos, dentro de mi armario. Así que era sencillamente, absolutamente imposible que alguien nos relacionara, que hubiese una prueba… algún papel… algún documento que nos uniera como familia.
Sólo estaba la información guardada en nuestras cabezas… en el diario y yo no me había despegado de él desde el primer momento en que estuvo en mis manos… así que…
¿Quién demonios había hecho eso?... ¿Evan? ¿Frederick Phantomhive…? ¿Jess…?
¡¿En qué demonios estás pensando Samantha?! ¡¿Cómo pudieron ser alguno de ellos, eh?! ¡Loca! ¡Estas completamente loca!
Está bien que hasta el momento los Phantomhive se habían mostrado como unos malnacidos frente a mí (enfaticemos ese 'los' por 'él' y con él me refiero a Evan, mi tío) ¿Pero qué demonios ganaban con eso? Era como echarle gasolina a un incendio… la reputación de Evan de por si andaba por los suelos ¿Qué sacaría de provecho divulgando que su hermana se embarazó siendo menor de edad, dando en adopción a su bebe y terminando encerrada en un hospital psiquiátrico intentando suicidarse, viendo cosas y escuchando voces? ¿Qué ganaba diciendo que una pobretona chica sin chiste que escribía novelas románticas era su sobrina? Quizá muy en el fondo de aquella persona testaruda y frívola había un ser con sentimientos, del que hablaba Lilian en su diario… debía quedar por ahí, escondido en su rígida apariencia el hermano mayor que pegaba chicles en el cabello de Lili, el mismo al que mi madre quería parecerse cuando niña…
¡¿En qué demonios piensas ahora, loca, demente e irracional Samantha?! ¿Sintiendo pena por uno de ellos… enloqueciste, cierto?
En realidad se beneficiaba en cierto punto… ¿Ser una Phantomhive, eso qué tenía de bueno? Siendo parte de una familia tan escandalosa y perseguida por la prensa más amarillista del planeta tierra sólo significaba problemas y más problemas.
Para mí eso era el fin, caer y caer en un precipicio sin fondo… mi carrera estaba arruinada, ahora ya no era Samantha Carson la escritora… no, ahora en los artículos de los periódicos, en las revistas de chismes y en toda la internet yo era la perra con suerte 'El golpe de suerte Carson', 'La manzana de la discordia', 'La pobre huérfana que se sacó la lotería', 'La heredera perdida del gran Imperio Funtom' y 'La otra mitad de la mejor pareja del medio del espectáculo'.
¡¿Enserio?! ¡¿Enserio?! ¡¿Enserio… después de todo… después de todo lo que yo había luchado para tener lo que tenía ahora todos creían que me había beneficiado de la influencia de una familia loca?! ¡¿Enserio?!
Pero retomando mi punto, no me sorprendió que esa mañana luego de ver los encabezados de los periódicos y las revistas de chismes ocurriera en esa habitación otro encontronazo directo con Evan y su mirada asesina.
Tampoco me sorprendió cuando su réplica, cuando su voz llena de rabia me acusó de haber divulgado toda la información a los medios. Me lo esperaba, lo había visto venir… así como yo sospeché de él en el primer segundo en el cual vi aquel trozo de papel, lo supe también cuando de entre los papeles dispersos en la mesilla del salón pude ver un par de e-mails de la editorial y los números de ventas bailotearon en mi cabeza.
Era cierto que ahora yo era la perra con suerte pero también las ventas de mis libros, la divulgación de mi trabajo, todo se había disparado llegando a unos números ridículamente altos. Así que no me sentí ni ofendida cuando Evan atinó a acusar tanto a Jess como a mí de haber dicho eso frente a la prensa por una estrategia de ventas, por pura publicidad.
Al principio, mientras que su voz resonaba por las bocinas del portátil y su cara se movía con violencia por la ventana del video chat, no pude evitar quedarme callada… mi cabeza vagaba entonces entre las imágenes dispersas entre los artículos de periódico, las portadas de revistas y lo que los noticieros transmitían como en un macabro y retorcido juego… vinculándolo, entonces, directamente con la cara cortada y deforme del cadáver de Susan Connors y mi cerebro echaba chispas sin saber a ciencia cierta porque aquello iba entrelazado, porque su rostro muerto invadía mi cabeza.
Yo estaba aterrada, no pude ni ponerme de pie y me quede estática, sentada en el sofá, siendo una espectadora de aquella acalorada discusión que Jessica y Evan Phantomhive sostenían a través del portátil.
Apenas y entendía que era lo que decían, apenas y veía las cosas a mí alrededor y entonces a pesar de mi confusión, a pesar de lo muy enojada que había estado momentos atrás, de lo muy perturbada, dolida y exhausta que me encontraba mis ojos no podían apartarse de Sebastián… quería saltar de ese sillón y echarme en sus brazos buscando protección, intentando sentirme cómoda y reconfortada porque yo no podía con todo eso. Ya no podía más con lo que estaba pasando… había cruzado mi límite de información y sentía que la cabeza me estallaría, que mi cuerpo se pondría frio y moriría temblorosa y asustada con la cabeza llena de interrogantes, de espacios vacíos que se achicaban e ideas descabelladas y horripilantes.
Me mordí el labio con fuerza mirando al piso, escuchando la voz de Evan, tan parca, tan muerta a través del portátil exigiéndome que le pusiera atención, que le respondiera pero yo no podía, yo no quería hablar, mi cerebro no hacía más que seguir su marcha como una maquina fuera de control olvidándose por completo de las funciones básicas, de las acciones más simples y trabajosamente pude respirar.
En ese momento mi cerebro sólo se ocupó de ordenarle a mi cuerpo el temblar como gelatina, yendo en contra de la temperatura porque había más de cuarenta grados con todo y el aire acondicionado y sin embargo yo temblaba con una fuerza, me castañeaban los dientes con tanta violencia que parecía estar helando… para mí todo se puso frio en ese momento, mis brazos se aferraron como piedras a mis propios hombros y arrinconada contra el respaldo del sofá comencé a balbucear, tenía un ataque de ansiedad.
Nunca había tenido tanto miedo en mi vida, ni cuando me secuestraron, ni cuando estuve a punto de morir, ni siquiera cuando estaba agonizante en ese agujero empedrado… ni siquiera cuando creí perder a Sebastián en esa ilusión retorcida donde Lilian y Ciel se turnaban para moler mi cerebro, no, el miedo que me invadió entonces no tenía comparación alguna… era simplemente demasiado, todo… todo era demasiado.
¿Pero cómo… cómo sabían todo eso? Inclusive sabían sobre mi secuestro, sobre la desaparición de Richard… incluso… incluso sobre…mi compromiso ¡No, eso no podía ser! ¡No era posible… nadie más sabía eso! Ni los Phantomhive lo sabían, sólo Jess… sólo Sebastián, yo… ¡No, no, no, no! Respira Samantha, respira, respira… respira… ¡¿Por el amor de Dios cómo puedo respirar con todo esto?! ¡Mi dirección estaba apuntada ahí, en las páginas de los artículos… hasta pasaban fotos de mi casa en la televisión! ¡¿Qué demonios sucedía… desde… desde cuándo…?!
— ¿Sam?—, la voz de Jess se escuchaba lejana, todo me pareció muy lejano.
Mi cabeza se abarrotó de información.
El escándalo que la voz mecánica de Evan producía se calló entonces, aun a través de la pantalla y de la enorme distancia entre nosotros pude sentir aquella mirada azul encajada en mí, en mi patética reacción, quise ver la expresión de su cara porque no lograba siquiera imaginar su rostro en ese momento, apenas y podía distinguir las cosas… mis jadeos por conseguir aire, mientras hiperventilaba y el temblor de mi cuerpo me imposibilitaban enfocar las cosas.
Maquilando los pensamientos entonces a una velocidad vertiginosa, iba de Susan Connors a los mensajes de texto, las escenas del crimen se estancaron en mi cabeza y los expedientes deslumbraron en el abismo de mi mente como si las hojas de archivo blancas se convirtieran en linternas radiantes, la parte resaltada por Sebastián, la marca a un lado del cadáver… la cicatriz en mi espalda.
Todo se conectó, todo encajó, hizo clic y miré a Sebastián presa de la ansiedad, de la sobre información.
El demonio me devolvió el gesto, asintio asimilando mi angustia y silencioso se aproximó a mí, sí, todo pareció tan claro entonces y con el rostro muerto de Susan Connors bailoteando en mi cabeza la relación entre aquellas muertes sin sentido aparente apareció. Me estremecí con violencia mientras el demonio me tomaba por los hombros, la marca en mi hombro ardió y mi mente echo fuego entonces.
Ese no era momento para estar asustada, repuse en mis adentros intentando organizar mi cabeza pero los fantasmas entonces, los rostros de las mujeres muertas comenzaron a llevarme la contra, canturreaban por que las vengara, porque o si no a mí me amparaba el mismo destino que a ellas.
Habían muerto por mi culpa, si, lo sabía en un principio… pero de una manera muy distinta, era mi culpa que esas personas siguieran muriendo al ser incapaz de revelar el entorno y las circunstancias de los homicidios, porque no había encontrado al culpable y ahora viendo el cuadro completo, repasando los nombres en la lista de muertes todo apuntaba en un mismo cauce, era mi culpa, si, directamente, de una manera retorcida, casi sutil hasta que pude verlo con claridad.
Todas eran como piezas sueltas de un solo rompecabezas, Susan Connors y las terribles similitudes entre nuestros nombres y ciertos entornos sin contar que ella iba en contra de los negocios turbios que el corporativo encubría, la siguiente victima Michelle Adams… la que en vida compartía algunas de sus características físicas conmigo, como aquella cara de rasgos firmes, los labios rosados, la nariz pequeña y las pecas en las mejillas, la silueta esbelta y calzaba del número 3 y alguna vez si no me engañaba mi cerebro había llegado a vivir en el complejo de edificios donde yo vivía con mis padres, edificio que quizá ahora era otra parte del monopolio de aquel corporativo, Carrie Hetherson una chica con unos ojos de ultratumba que me hacían estremecer y aunque aquel pequeño detalle era casi insignificante ahondando en su archivo supe que ella había sido adoptada y corriendo con una suerte un tanto quisquillosa había pasado la mitad de su vida en hogares de acogida que eran financiados por el corporativo, Joan Bathler estudiante de enfermería y practicante en una de las cadenas de hospitales a las cuales el corporativo daba donativos para equipo médico y había estudiado en la universidad en la cual yo estudié, Elina Wilbud con su pelo chocolate y su pequeña estatura había sido encontrada muerta y mutilada en el bodegón abandonado en los límites de Palm distrit, siendo la más joven de todas las victimas contando con 17 años mientras que todas las otras iban de entre los 23 y 26 años, esa edad que repercutía en mi cerebro marcaba el inicio de mi vida como Samantha Carson… por último Jannette Canavagh la de la piel pálida y manos con dedos largos y finos, era pianista y tocaría en la filarmónica de Bridgeport (donde uno de los principales patrocinadores nuevamente era el corporativo) hasta que fue asesinada y su cadáver sin forma se hallaba sentado en el banquillo de piano sosteniendo en sus destrozadas manos las partituras de el Requiem de Mozart para piano, una pieza que había aprendido a tocar junto a Lilian, de las pocas que yo sabía tocar.
Todas encajaron lentamente en el mosaico, el panorama completo se dejó ver ante mis ojos… SC, IJ, reportajes que indagaban en los turbios asuntos del corporativo, los zapatos deportivos de Michelle y el complejo de apartamentos, los ojos de Carrie Hetherson que parecían grises y fríos, su orfandad y el convenio del corporativo en las casas de acogida, el edificio de la Weasthill University y recordé que el edificio donde enseñaban enfermería quedaba frente al de otras carreras como la arquitectura… lo que estudiaba entonces, la menudilla apariencia de Elina Wilbud y el viejo bodegón abandonado de Palm district, la filarmónica de Bridgeport la melodía que se retorcía junto a Lilian… eran cosas pequeñas, cosas que eran mías y que se encontraban en otras personas… cosas que pronto me acusaron.
Y el miedo se encajó profundo en mí barriendo todo a su paso como si me quemase por dentro, mi cabeza y mis pensamientos comenzaron a arder, el miedo me consumía como un incendio mientras el mensaje se repetía en una voz grave y estridente.
Lo que había acabado con la vida de esas mujeres me buscaba a mí, me daba pistas entre sus cuerpos intentando que su mensaje llegara hasta mí, era su manera de decirme que yo era la siguiente, que iría por mí.
Y lo que en un principio fue una escalofriante coincidencia, ridícula e irreal ahora repercutía en mi cerebro, en mi cuerpo haciendo que todo se desgarrara, que todo se quebrara y fuera consumido por el fuego.
Estaba jugando, si, esa cosa estaba jugando, esa cosa que me perseguía, que había intentado matarme era el asesino de Susan Connors, el que mandaba esos mensajes, el mismo que había divulgado la información sobre mí y mi origen a los medios, el que sin lugar a duda alguna me había secuestrado.
Si, él jugaba conmigo… todo este tiempo sólo jugó conmigo y ahora se había cansado de jugar.
Sí, estiré la mano tomando una de las revistas… pasé las paginas observándolas a detalle sin descuidar ni una sola oración, mi mente procesaba las palabras con rapidez, leía muy rápido y aun así pude digerir cada palabra y desmenuzándola buscando algo y lo encontré ahí, si, ahí mencionaba el nombre del autor del artículo, un periodista que hasta entonces nunca se había dado a notar y con justas razones, su texto mal estructurado no dejaba de dar vueltas a lo mismo… eso no era nada por lo cual fijarse ya que todos los artículos parloteaban sobre lo mismo y repetían como discos rayados el apellido Phantomhive. A simple vista no llamaba la atención en lo absoluto pero para mí, cada palabra que parecía no tener sentido y cada oración sin orden se acomodó de una manera reveladora.
El sujeto provenía del distrito de Easton una de las divisiones de Shirlight city y si mi memoria no me fallaba la única imprenta por ahí estaba entre los límites de Palm distrit y el centro de Shirlight, si, ese lugar que antes solía ser un lote mal cuidado donde la tía Margaret nos llevaba a jugar cuando niñas a Isabel y a mi hasta que en el 98 compraron el terreno y aquello significo el fin de los limites apacibles entre ambos distritos y los parques descuidados de la zona se convirtieron en edificios comerciales y oficinas, entre ellos la imprenta de donde aquella revista había salido, si, esa empresa en la cual Jerry había enviado una solicitud de empleo pero fue rechazado…
Con esas conexiones en mente revisé la mesa buscando las hojas con los números de venta y cualquier cosa financiera, cuando di con lo que buscaba le extendí la hoja a Sebastian y tomando uno de los muchos bolígrafos dispersos en la mesa garabateé la dirección del lugar y los últimos lugares donde se habían encontrado los cuerpos.
Jess y Evan seguían sumergidos en su discusión sin percatarse de mi frenética búsqueda entre los papeles de la mesilla.
Las estadísticas de venta de uno de los departamentos de las empresas Funtom donde recaía la mayor parte de las acciones puestas a mi nombre apareció entre la montaña de papeles y no muy lejos encontré otra hoja con informes financieros y estadísticas de ventas, ahí, debajo de los números de ganancias pertenecientes a Funtom estaba la compañía que había rechazado a Jerry, el mismo nombre que enmarcaba la imprenta que había destrozado las tardes de juegos con Isabel y nos había terminado confinando a jugar en el aparcadero de la unidad de apartamentos, en aquel grupo corporativo la editorial que me publicaba era uno de los eslabones.
Miré a Sebastián deteniendo mi ensamble de ideas, lo sabía, en realidad lo sabía bien… sabía que la editorial en la cual trabajábamos era parte de un grupo corporativo bastante grande, este corporativo era la principal competencia de las compañías Funtom.
Y eso se convirtió en él, él, esa persona no sólo buscaba perjudicar mi imagen, desenmascararme ante el mundo y dejarme en ridículo, desacreditarme, volverme loca con aquella retorcida manera de advertirme y hacerme notar su presencia, no, también buscaba un gran beneficio económico… desde el lado burocrático yo era accionista del grupo corporativo al que pertenece la editorial, las acciones que Jerry poseía habían sido compradas bajo mi nombre y la cuenta en la cual se depositaban las ganancias tenía dos destinatarios, mi padre y yo, lo que en ese momento debido al revuelo con los medios y el disparo en el número de las ventas me beneficiaba por ese lado… el hecho de que el grupo corporativo ascendiera esos peldaños regodeándose de mi fama y aprovechándose del hoyo mediático de los Phantomhive beneficiaba mi bolsillo y por el otro lado, el porcentaje de acciones que Lilian ponía a mi nombre se habían convertido en un hoyo succionánte, mientras el grupo corporativo ganaba millones gracias a la información develada a la prensa la credibilidad de los directivos de Funtom caía en picada y los accionistas reparaban en que era mejor y más seguro confiar su dinero y finanzas en una fuente más confiable y menos escandalosa que el grupo Funtom y así el dinero que se perdía ahí era equivalente a lo que el corporativo ganaba debido a mí, y eso era donde recaía él… él era parte de ese corporativo y las piezas faltantes lograron encajar.
Claude Faustus, ahora ya no tenía dudas, todo comenzó cuando él apareció, los mensajes se dispararon luego de aquella primera reunión y las muertes sin un patrón aparente ocurrían, interconectadas por el nombre del corporativo, si, por lo que había investigado en torno a la muerte de Susan Connors ella era periodista y trabajaba entonces como reportera en el periódico Northwest Daily's escribiendo una sección sobre sátira política y escribiendo uno que otro artículo sobre la grandes corporaciones y sus movimientos financieros, recientemente daba la cobertura de algunas de las adquisiciones del corporativo salvando empresas de la bancarrota de una manera que dejaba mucho que decir… si, todo tenía sentido.
¿Cómo es que había ignorado esos detalles? ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Cómo no me había dado cuenta de eso?
Jessica y Evan seguían discutiendo y el miedo laceró mi cerebro, perpetró en mis ojos y miré a Jess sin aliento.
Ese no era el momento para tener miedo, me repetí, mostrándome así de temblorosa e impactada solo complacía al ser que estaba ocasionando todo esto… yo no le daría ese gusto, ya no más.
No, nadie se atrevía a jugar con Samantha Carson sin pagar el precio, nadie.
Basta ya…
Basta ya de esconderte como un conejillo asustado Samantha, ya estuvo bien, ya, es triste y duele pero hay que avanzar… hay que dejar ir a los muertos y tomar las riendas Samantha, hay que tomarlas de una buena vez.
Si, lo había decidido, y el miedo se fue aminorando dejando de nublar mis sentidos y paralizar mi cuerpo.
Miré por la pantalla del portátil, Evan y su mirada azulada, tan muerta y tan indiferente a mí, respiré hondo, no tenía otra alternativa… aún si eso terminaba por destrozarme a mí misma…
Su voz comenzó a escucharse con la fuerza que en verdad poseía y las palabras que salían de la bocina del portátil tuvieron sentido, las oraciones se acomodaban y yo podía escucharlas con claridad, Evan estaba furioso y eso me hizo dudar por un momento ¿Eso era lo que en verdad quería?
Si, definitivamente, ya no era por mí y mi orgullo retorcido, no, era por la mujer que daba la cara por mí, por el propio Evan, por Lilian… por todos aquellos a los que yo quería… lo haría, lo haría por ellos.
"Entiéndeme, quiero lo mejor para ti y esto no me parece bien, no me parece que te alejes de todos y quieras estar sola. No puedes hacer lo mismo toda tu vida, las personas se preocupan por ti, yo me preocupo por ti, tu padre se preocupa por ti..."
Cerré los ojos tomando otra bocanada de aire, no podía seguir intentando encerrarme en una burbuja y evadir los problemas, ya no más, había personas que me amaban y se preocupaban por mí, que velaban por mí y no podía, no debía y no quería seguir rechazando su ayuda… pero...
"A veces siento que mientras hablo contigo ni siquiera estas aquí, ya sé que pensaras que no tengo el derecho a reclamarte que estás haciendo con tu vida porque es tuya, pero, lo hago… espero que algún día me escuches y te quepa en la cabeza lo que te digo, que no estás sola, que soy tu madre y me importas ¡Maldita sea! No quiero que un día te vayas y te esfumes… y yo ni siquiera me entere porque te empeñas tanto en alejarte de otros que ni siquiera te das cuenta de que los demás te quieren… no quiero que algo malo te pase y no tengas ni la molestia de decírmelo ¿Qué piensas que haré si algo te pasa y es algo grave?"
Pero… ¿Y si él les hacía algo?
Había asesinado a todas esas mujeres sólo por diversión ¿Por qué no le haría algo a mi familia para herirme? ¿Qué me aseguraba que ellos estarían bien…?
Porque la vida era así de frágil y un día podía pasar, un día si seguía sin responder al juego de ese demente un día el siguiente cuerpo podría ser Jess… Isabel…
Si sabía todo eso sobre mí, todos esos pequeños detalles y datos tan relevantes como que Lilian era una Phantomhive ¿Por qué no atacar a mi familia, a mis amigos… a Sebastián?
"De eso estoy hablando… no siempre va a ser así ¿Qué hay de tu familia? ¿Qué crees que siente tu familia?... ¿Qué crees que Lilian pueda sentir al saber que estas alejándote de todos los que te quieren?"
¿Qué pensaría ella de saber lo que estaba por hacer, por decir…?
—Jess...—, le interrumpí cuando ella comenzaba a gritar sobre lo insensible que eran todos los Phantomhive.
Sus ojos grises me miraron deteniendo su furia de súbito, parecía confundida… quizá por mi expresión y la ahora bien acomodada pila de papeles que Sebastián puso sobre la mesa.
— ¿Podrías dejarnos hablar en privado?—, dije intentando sonar firme y autoritaria, Jess me miró aproximando su mano al portátil y negué rápidamente— No Jess… necesito hablar con Evan en privado—, intervine antes de que Jessica terminara con la video llamada.
El desasosiego se denotó en su mirada y asentí aferrándome a la mano que el demonio me ofreció.
Jessica se fijó en ese gesto y su mirada penetrante taladró la mía buscando una respuesta…
—Jess...—, murmuré alcanzándola.
Jess…
Su mirada no se apartó de mi cuando coloqué mi mano en su hombro como emitiendo un silencioso 'Estoy bien, estaré bien' que ella no se creyó y su mano se enganchó en la mía.
Jessica era mi mejor amiga, mi persona, mi Jess… la que podía ver a través de mí y leer mi mente, a la que nunca le ocultaba las cosas y a la cual me era imposible mentirle, la que siempre había estado conmigo cuando todo se vino abajo, Jess… mi editora, mi representante y la mujer que se había inmiscuido en mi vida enraizándose bien profundo, yo nunca le mentía y ella a mí tampoco… pero… no podía permitir que saliera dañada por mi culpa, que lo siguiente que llegara de su parte fuera el cadáver ensangrentado de Jessica, no, de ninguna manera eso iba a suceder.
Jess… dime qué carajos hice ¿Qué carajos hice mal para no darme cuenta?
—No—, dijo cortante apretando mi mano— ¡No tienes nada que hablar con ese! Ya es suficiente con todo lo que ha hecho… ¡No dejaré que escuches ni una sola palabra de su maldita boca, esta demente! No tiene corazón, en verdad que no lo tiene—, gritoneó alterada incapaz de contener la furia y el veneno de su voz.
Jess la que siempre me había protegido me tomó de ambas manos y el dolor que emanaba de sus ojos grises me hizo temblar.
Perdón Jess… perdóname Jessica, pero, si yo tengo que hundirme hasta el fondo y renunciar a todo porque tú sigas viva, porque las personas que amo no mueran entonces lo haré, lo haré.
—Jessica estas despedida
—0—
Su cuerpo se veía tan frágil, se veía tan frágil… parecía que iba a romperse de un segundo a otro, pero, no pasaba, no sucedía, seguía plantada con su frágil y humano cuerpo envuelto en esa toalla.
¿Qué clase de ser era esa mujer como para poder resistir tanta información, cómo era que podía pensar en tantas cosas cuando el miedo la quemaba por dentro y arrasaba con todo?
Esa era una de las cosas que admiraba de esa mujer.
Luciendo tan apacible cuando por dentro estaba rota y aterrada, cuando la realidad es que pendía de un pequeño y fino hilo que impedía su caída al vacío, su caída a ese abismo infinito al que sola se había condenado, al que estaba por lanzarse.
Habría sido de lo más placentero verla perderse y ser arrastrada hasta al fondo de ese abismo, si, habría sido muy divertido…
Sebastián la miró, como era que su contratista tambaleaba incapaz de respirar, presa de un ataque, colapsando y cayéndose a pedazos, como esos ojos fríos y vacíos se llenaban de terror, de un miedo tan grande y arrasador.
Miró como aquella piel pálida y tersa aún húmeda se iba opacando, se iba muriendo, aquel cuerpo pequeño y delgado se contraía, se retorcía y perdía la vida. El miedo acababa con su vida, golpeaba aquel cuerpo frágil sin clemencia y le arrancaba la vida, arrancaba el escaso color de aquella piel, de aquellos labios carnosos que temblaban sin control, hasta esa melena obscura parecía opacarse a cada segundo, las mejillas que antes estaban sonrosadas y salpicadas de pecas pronto se llenarían de lágrimas… quería verla llorar, deseaba ver llorar a esa mujer, deseaba ver aquellos ojos vacíos llenarse de un sentimiento real aún si a él mismo le inquietaba verla tan destrozada.
Quería saber lo que pensaba en ese momento, siempre había querido saberlo, esa mujer que temblaba incapaz de mantener su calma y su frialdad cotidiana le intrigaba.
Era un ser curioso por naturaleza y Samantha Carson despertaba su curiosidad, una curiosidad inmensa… de sólo verla, de sólo tenerla cerca y pasando tiempo con ella las interrogantes se amontonaban y muy pocas tenían una respuesta.
Recordó aquella figura temblorosa, su delgado cuerpo desnudo y cubierto de carmín sobre la mesa de piedra… aquella imagen de su silueta agónica, con aquella piel muerta y los ojos vidriosos… muertos, fríos y sin embargo su voz resonaba con tanta furia, sus labios se movían con una fuerza y las palabras que salieron de aquella boca habían sido pronunciadas con un odio tan grande.
La recordó envuelta en sangre y desesperación, su cuerpo delgado, desnudo, agitado por la ira y la frustración pero no con miedo, no, no había flaqueado en ese momento… no había derramado ni una sola lágrima de tristeza, no, era la ira en su más pura expresión… no había visto a un humano contener tanto odio en su alma desde él…
Y los recuerdos siguieron llegando mientras el demonio pintaba una sonrisa en su rostro, su señorita comenzaba a dejar de mostrar esa debilidad, ese miedo que la corroía por dentro… parecía pensar claramente, parecía asimilar algo que no tenía sentido y Sebastián de pronto sintió como la furia comenzaba a nacer en él.
Había cosas que no debían ser vistas, que no tenían por qué saberse y esa frágil mujer humana había empezado a comprenderlas.
Quería presionar el cuello de esa mujer, tomarlo entre sus manos y apretarlo hasta que la piel cediera, hasta que los huesos crujieran y la sangre dejase de danzar en sus venas, deseaba matarla de una vez y tomar su alma, acabar con todo eso y enterrar a los muertos que seguían arrastrándose en su dirección.
Porque esa pequeña e insignificante humana que lo enloquecía, que le intrigaba y que removía el aburrimiento de su longeva vida era parte de él, y eso, eso… lo confundía.
Reparó en una gota de agua que bajó por el pálido cuello, la miró a los ojos con aquella extraña sensación que últimamente rondaba en él cuando creía verla llorar, alucinaba con verla llorar, pero no, aquella gota que se escurrió trazando su recorrido por la piel de su cuello no era una lágrima… y siguió mirándola bajar, descender por la blanca piel, llegar a la clavícula y de ahí perderse en la curvatura de su pecho.
El par de voces en la estancia resonaba en una acalorada discusión y Sebastián se limitó a observar tentado por aquella piel blanca y los temblorosos labios rosados, del aroma que ella desprendía entremezclado con el miedo y la ansiedad, era extraño porque por un lado quería presionarla hasta verla llorar perdida en la locura y el terror y por el otro ese sin sabor que permanecía estancado en él desde hacía unos minutos cuando su pequeño cuerpo quedó apresado debajo de él y no pudo contener el limpiar el fino rostro de aquellas lágrimas parecía dominarlo, si, esa furia sin sentido parecía dominar sobre su lado demoniaco.
No la haría llorar, era incapaz de hacerla llorar, es más… se sentía incluso incapaz de tocarle un solo pelo, de si quiera rozar su piel.
Pero entonces aquellos ojos que despertaban su curiosidad, aquellos ojos impenetrables le sostuvieron la mirada… su cara descompuesta, su expresión horrorizada, tenía mucho miedo y aun así su mirada seguía sin expresar nada, tan fría… tan muerta…
Sin ni una sola lagrima.
No lo soportó, le enfurecía ver esa mirada vacía y se acercó, tomándola por los hombros, rozando la piel desnuda y perfecta con sus manos al descubierto, con la marca superponiéndose a la otra, ardiendo, quemándole. Esperando que ese roce la descontrolara y cediera, que llorara y dejara de guardarse eso para sí misma, tal como en la mañana, quería ver esa expresión sincera de nuevo… quería ver la vida iluminar esos ojos muertos porque la ira que le había invadido en ese momento mientras su señorita lloraba por su prometido era más agradable que esa sensación extraña al verle temblar.
Pero no cedió, siguió haciéndole frente a aquel miedo y pronto esa leve expresión, esa cara atropellada por el dolor que conlleva la verdad volvió a serenarse, volvió a ser tan fría e inexpresiva como siempre.
Samantha Carson se puso de pie entonces, de pronto decidida, de pronto firme y segura de sí misma, el demonio se apartó de ella, rompiendo el contacto, sorprendido en realidad.
Y miró una vez más como aquella mujer frágil y destrozada recuperaba su gloria, su fuerza y la impasible actitud que llenaba sus actos cuando la determinación invadía su menudo cuerpo.
—Jessica estas despedida—, refutó, con firmeza, con la voz muerta y libre de algún sentimiento.
La mencionada, Jessica Sammuels con aquel perfil afilado y los labios finos parpadeó incrédula.
Sebastián tampoco se lo creía, durante los últimos meses a pesar del enclaustramiento de Samantha la morena le apoyaba en todo, con cariño, intentando estrechar esa amistad, intentando sacar de la decadencia a su joven ama, y a pesar de todo, a pesar de las cosas que Sam tenía que ocultarle a esa mujer. ella no hacía más preguntas de la necesarias, era prudente y muy paciente, Sebastián entendía perfectamente el afecto que una tenía por la otra, como el cariño que uno experimenta hacía un miembro de la familia y eso era mucho decir con aquella mujer…
¿Entonces, porque estaba diciendo eso?
— ¿Qué?—, balbuceó Jessica roja de la furia y la confusión, sus labios pintados de rosa se abrieron en una mueca consternada y las finas cejas se alzaron denotando su incredulidad.
—Eso—, prosiguió ella sin titubear— te despido, me conseguiré otra editora y otro agente—, se apresuró a decir sin darle la oportunidad de replicar a la delgada mujer enfundada en un traje ejecutivo.
Se armó un silencio extraño, incluso Evan Phantomhive había guardado silencio y el apenas perceptible pitido del computador fue como una línea vital a la cual Jessica Sammuels intentaba aferrarse.
El demonio encajó la mirada en su contratista intentando descifrar lo que pensaba pero no encontró nada, no podía entender que pensaba esa mujer.
Jessica Sammuels se quedó estática, petrificada, no daba crédito a lo que escuchaba y rebuscaba en la mirada de su amiga alguna señal de que aquello fuese una mala broma, pero no, por primera vez desde que la conocía pudo vislumbrar claramente una brecha entre ambas, entre aquella relación de tanto tiempo, era como un peñasco que de pronto apareció entre las dos y cada vez se hacía más ancho, más profundo.
—Puedo arreglármelas sola desde aquí, ahora necesito arreglar mis asuntos con mi tío—, enfatizó las palabras arrastrándolas adrede, siendo hiriente, siendo fría.
Sebastián sentía un poco de admiración por la mujer de piel olivácea, sólo ella tenía la capacidad suficiente como para entender a su señorita, tenía un carácter firme y una actitud aguerrida, pero, entonces, en esa habitación vio trastabillar por primera vez a esa mujer fuerte. Jessica Sammuels tembló con los ojos humedecidos por un llanto mudo, silenciosa asintió inclinándose ligeramente y sin siquiera despedirse Jessica abandonó la habitación.
Abandonó la vida de Samantha Carson.
Samantha se giró, luciendo imponente aun cuando su cuerpo seguía envuelto en esa simple toalla, alzó el rostro con orgullo y una sonrisa altiva adornó los rosados labios.
Evan Phantomhive aun esperando paciente por el video chat le devolvió una sonrisa cansina aunque seguía cuestionándose como era que aquella patética niña temblorosa había podido recobrarse tan rápido de algo que sin duda era estremecedor.
—Hagamos un trato Evan—, dijo parcamente con los ojos claros inyectados de seguridad.
Sebastián volvió a acercarse a ella mirando los datos en la pila de papeles, la letra pequeña y redonda perteneciente a su señorita relucía de entre las blancas hojas, la lista con los nombres de las mujeres muertas fue lo primero que notó.
La escuchó respirar con fuerza y sólo su ojo inhumano pudo captar ese ligero temblor en sus manos.
Se parecían tanto…
— ¿Qué clase de trato Carson?—, prorrumpió la voz de Evan, igual de muerta que la de su sobrina.
El demonio se atrevió a mirar con odio a aquel individuo a través de la pantalla del aparato, era todo un Phantomhive y la imagen de Lilian revoloteó unos instantes en esa habitación, para nada se parecían, no, físicamente eran muy parecidos, la misma sangre corría en ellos y la misma carne conformaba sus cuerpos pero no en espíritu, no, Evan sonreía con crueldad pronunciando el apellido de su señorita como si escupiera acido.
Los deseos de retorcerle el cuello a ese hombre eran mayores que los deseos de sacar a su señorita de aquella habitación y volver a sentir la piel fría de su cuerpo contra el suyo propio.
—Sé quién lo hizo—, pronunció de repente caminando con parsimonia al sofá blanco de antes.
Sebastián se estremeció intentando encontrar algo más en sus palabras… ¿Le contaría todo a ese despreciable sujeto?
Evan la miró con interés frunciendo ligeramente el ceño.
— ¿Quién?— espetó Evan encajando su mirada venenosa en Sam.
El silencio se volvió a colar, tenso, asfixiante, la atmosfera siempre se tornaba así de pesada cuando el mayor de los Phantomhive se enfurecía, el rostro cincelado y marmóreo de Evan Phantomhive se contrajo, arrugó la frente notoriamente molesto mientras que con los dedos se sobaba las sienes en un movimiento lento y circular.
— ¿Qué quieres a cambio Carson?—, dijo por lo bajo en un gruñido.
Ella no se inmutó y cruzó los brazos en torno a su pecho.
—Necesito que trámites unos documentos por mi… —, dijo ella con la mirada muerta y la voz neutral, le estaba dando órdenes y Evan lo notó gruñendo en desacuerdo —… y también que me hagas un pequeño favor con alguna revista, sé que la prensa te ama ¿No es así, Phantomhive?—, se mofó arrastrando el apellido con la voz apagada.
Sebastián la miró sin comprender, interrogándola, ella le devolvió una mirada que no supo interpretar, no expresaba nada, momentos atrás ni siquiera era capaz de pronunciar ese nombre y ahora… ¿Se estaba burlando?
— ¿Para qué?—, escupió Evan dando a entender que su escaza paciencia se había diluido.
El demonio sintió la marca del contrato arder en su mano, un dolor extraño, lacerante y punzante le recorrió, como si una orden estúpida y peligrosa fuese dictada en la mente de su contratista.
—Hay que darles lo quieren ¿No crees Sebastián?—, articuló con aquella mirada muerta revoloteando hacia él, Evan esperó completamente consternado, entendía lo que ella decía pero no sabía si lo decía enserio.
—Si ellos quieren una relación entre la heredera de los Phantomhive y su asistente se las daremos, de todas formas saben lo suficiente y será más difícil negarlo que admitirlo, han visto el registro del hotel y estamos de luna de miel ¿No? ¿Por qué no venderles nuestra boda cariño?
Entonces Sebastián lo entendió claramente, mientras la marca del contrato ardía en su mano, asintió inexpresivo, intentando reprimir su furia y las ganas de gritarle a esa mujer sobre lo muy loca que estaba, decirle que su extraña declaración de guerra no les llevaría a ninguna parte y llevo la mano a su pecho como hacía mucho tiempo no lo hacía, inclinándose levemente con el mismo gesto obediente y característico de aquel entonces.
Y en ese momento mientras Samantha Carson se erguía imponente con sus ojos fríos y muertos, con sus facciones delicadas y su piel pálida, el demonio vio la figura de Ciel Phantomhive aguijoneando en su cabeza, encajándose con saña en sus ojos produciendo aquella desagradable sensación dolorosa, estancándose en la imagen de su señorita como si ambos seres fueran uno, no, no era así… en realidad era ella parada junto al marco de la puerta, la frágil figura, borrosa como en una nube de humo blanco. Lilian Carson le miró desde el marco de la puerta, como una aparición condenada y destinada a la más grande de las desgracias.
Lilian Carson le sonrió con tristeza, con los ojos profundos vueltos abismos carentes de vida y llenos de la soledad y desesperanza más absoluta, su cabello negro y largo le caía sobre el pecho ensangrentado, se veía tan frágil… tan pequeña y débil, como si el más suave de los vientos fuera a barrer su existencia del mundo.
— ¿Entonces no es cierto?—, dijo Evan disimulando su curiosidad, su enorme incredulidad ante tal desplante, ante la obediencia y mutismo de Sebastián. Algo no le cuadraba ahí pero no iba a preguntar, no, quería escuchar todo lo que su sobrina pudiera decir.
— ¿Y eso que importa ya? —, intervino Samantha incapaz de ver la figura de su madre justo frente a ella, al otro lado de la mesilla plantada frente al marco de la puerta.
Sebastián no pudo apartar los ojos de ella, nuevamente, aprisionado por el magnetismo que Lilian ejercía sobre él, por la sensación de vacío que se apoderaba de él cuando la veía, siempre envuelta en esa aura triste y solitaria, porque la presencia de Lilian Carson en su vida le hacía recordar lo que había intentado enterrar durante muchos años, porque Lilian Carson y Ciel Phantomhive eran uno solo… y ella… ella era su hija, de Lilian y de otro hombre.
—Quiero que arregles por mi nuestra salida de esta isla, mañana a primera hora regresaremos a Bridgeport y anunciaremos mi matrimonio…— su voz muerta retumbó en la habitación, una Lilian desesperada caminó hacia su hija estirando la delgada y blanquecina mano en su dirección como intentando detenerla pero ella no podía verla y Sebastián quiso arrojarse entre las dos y detener esa locura, pero, no podía, la marca punzaba en respuesta… no podía moverse de ahí por culpa de ese maldito contrato, de esas malditas ordenes—… me anunciarás como una Phantomhive y aclararemos este asunto, así que necesitamos tanto para limpiar mi imagen como la tuya darles a los medios la imagen de un feliz matrimonio, eso es lo que quieren y si se los damos serán felices…
Evan abrió la boca dispuesto a llevarle la contra pero algo le hizo detenerse mientras veía claramente la determinación en los ojos de su sobrina, nada la podría hacer cambiar de opinión, igual a Demian y por un pequeño y fugaz instante su cara se llenó de tristeza.
—A diferencia de ti yo amé y amaré a Lilian siempre, así que no dejaré que una panda de idiotas ensucie su imagen, no dejaré que otros la insulten, ella era mi madre, mi familia y si por ella tengo que fingir ser una de ustedes lo haré—, declaró sin dudar.
La figura de Lilian tembló encajando sus ojos grandes y carentes de vida en Sebastián mirándolo con furia, con un odio doloroso y asesino, apretando los labios con fuerza y las manos vueltas puño. De pronto los ojos claros y azules se habían obscurecido, como si la figura en el marco de esa puerta fuese una muñeca con dos agujeros negros en lugar de ojos, destilaba ira, desolación y rencor y la bruma blanca que la envolvía se fue ennegreciendo alcanzando al demonio como si lo poco que quedaba de Lilian se acercase con paso amenazante a Sebastián.
Su presencia se fue diluyendo rápidamente como si la energía se agotara en ella y se concentró en las partes pertenecientes a su rostro, ese rostro idéntico al de Ciel.
El demonio se estremeció en silencio, apenas moviéndose, embargado de pronto por un dolor que lo consumía por dentro, la que antes había sido una mirada dulce y triste se había desfigurado irradiando un odio fuera de este mundo dirigido hacía él, enteramente hacia él.
Y Sebastián inmóvil desde su posición, atrás de su señorita miró con dolor, con desesperanza, con una irreparable furia como la silueta de Lilian se esfumaba entre el humo grisáceo y junto con ella se esfumaba la perfecta máscara carente de emoción.
Cuando no hubo ni un rastro de su presencia en ese lugar el demonio echo un caos por dentro miró a su señorita esperando que otra orden saliera de los rosados labios y que la situación volviese a estar bajo su control, pero ella no le miró, le ignoró dando unos pasos firmes hacía la habitación, hacía el marco de la puerta que aún estaba infestado del aroma de Lilian Carson.
—Montaremos una boda falsa en cuanto lleguemos a Bridgeport y tomaremos algunas fotografías con el apoyo de alguna de las revistas en las que se empezó el rumor sobre mi madre, quizá podamos sobornarlos de esa forma por algo de información sobre la procedencia de las fotografías y así capturar al soplón—, retomó la charla, demandante mientras se abría paso a la habitación, no iba a decir más y la puerta se cerró ante la atenta mirada de Evan Phantomhive quien luego de unos segundos terminó la video llamada.
Sebastián Michaelis estático en mitad de esa maldita estancia, aturdido y revuelto por dentro, furioso y consumido por la sensación vacía y fatigante, dolorosa y absoluta miró al bolso que reposaba tendido y abandonado cerca de una de las patas de la mesa.
Y el libro maldito reposó en sus manos, envuelto en su presencia obscurecida lo escondió de su señorita erradicando por fin el aroma y las memorias que Lilian Phantomhive había dejado en ese mundo.
Erradicando por fin esa verdad que nunca vería la luz del Sol, la verdad que Samantha Carson no sabría nunca.
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Hola gente! :D
Acá Samsi con un nuevo capitulo de este cosito sin patas, ah... *imaginen un suspiro largo* Otra vez yo desmenuzando capitulos, si, la idea era poner todo de un tirón pero hasta este fragmento donde nos quedamos son... más de diez hojas y si esperaba a terminar (que gente hablamos de otras 10 hojas más... y con mi santa paciencia para corregir y releer les habría echo esperar otra semana y ¡No! ¡Ni yo puedo esperar una semana más, por Dios!) con calma el capitulo y subirlo pues no nos habriamos visto relativamente pronto, y mi definición de hoja/pagina es muy extensa, apenas y mis hojas van marginadas, escribo en letra bien pequeña y con el times new roman así que luego de corregir algunos pares de hojas siento que me sangran los ojos Dx no es por el hecho de mis horrores ortograficos y mis acentuaciones más inexistentes que la comida en mi refrigerador pero, hey, también porque la letra es pequeñisima y ando acá con los contactos aún puestos ¡Carajo, esas cosas si que torturan! Hmp, luego de unas horas con ellos puestos siento que se me salen los ojos... pero bueno... *otro suspiro largo* dejando de lado todos esos perillos sufribles acá el capitulo con mucho amor para todas/os (por si las moscas) ustedes my darlings ehh... si, eso, como sea C:
Habran notado que cada vez hay un poquito más de tiempo entre capitulo y capitulo, no mujercillas de mi vida de ninguna forma dejaré el fic, no, me perjuré a mi misma y a mi inservible beta/niñera(nuevo pepito grillo, YAY!) Zero que nunca de los nuncas en mi vida volvería a dejar un fic abandonado ¡Carajo que no! Es como parir hijos y botarlos en los botes de basura de los vecinos... mala comparación, lo sé. Pe-pero mi punto es que aún si tardo mucho de ninguna forma dejaré sin su merecido final a esta historia, ah ah, lo termino porque lo termino ¡Que si! Lo juro por mi amada gato-ardilla... hombre, la amo tanto...
Te estas llendo del tema otra vez...
Cierto, lo siento, así que bueno, lo que yo decía... si, si, si, últimamente no e actualizado con regularidad desde que empezó el año y es que empezó el año y yo regresé a la escuela (dejando de lado mi vagancia y mis tan adoradas horas de sueño, ahora soy un zombie que tiene que ahorrar y hacer tareas... mierda...), porque pues... me ocurrió esa penosa situación de quedarme sin preparatoria el año pasado porque yo era una vaga que reprobaba materias a diestra y siniestra y tras seis meses en la nada absoluta se me dió la oportunidad de ingresar a la preparatoria, eso si, a una escuela a más de un millón (EXAGERADA DE MIERDA!) de años de mi confortable caja digo casa y pues ahora lidio con el trasnporte público y todos sus porvenires (Joder y uno que ve en los animes a estudiantes de preparatoria andando a pie a sus escuelas y yo tengo que tomar camión, avión, trasatlantico, tren, metro y otro camión para llegar a la mía... hombre, maldita realidad ¬¬) y pues entre tareas, examenes, parciales, proyectos e idas y venidas a lugarcillos raros para sacar buen puntaje les juro que mis días apenas y me rinden ;_; duermo pocas horas por semana, soy un zombie y como cada porqueria pero bueno ¡Tengo las calificaciones más altas desde la maldita primaria! Dios... *llora* y por un lado por eso e desatendido un poquito el fic, si, mi tiempito anda muy corto últimamente por la escuela y todas las cosillas que saca la vida, como el quehacer, el ir por los torpes hermanos a sus escuelas que quedan a una puta cuadra de mi casa ¡Y yo tengo que caminar como loca para llegar a tiempo!, durante todas mis vacaciones estuve enferma con tos de perro... otra vez, además de esos indeseables bloqueos que luego le entran a uno cuando alfin hayas un tiempito para escribir, eso y que mi PC anda muriendo cada día más... ah... ¡No mueras ahora, aún no salvo mis archivos! D:
Pero bueno ahorita que ya se terminó el primer periodo e inicio curso otra vez (tuve vacaciones pero creanme en mi casa la palabra vacaciones es sinonimo de "genial, tenemos una esclava por las siguientes dos semanas!" y me enfermé Dx seeh... ._. ¿Qué? Así es como funcionan las cosas por acá) y como las cosas no andan tan cargadas y mi bendito horario viene más chulo esta vez espero no podamos leer cada miercoles, si, cada miercoles nos veremos por acá, será de un miercoles si y uno no... como quien diría, cada dos semanas espero poder traerles un nuevo capitulo ;)
Esta vez no actualicé en miercoles porque ya tenía listo el capitulo, perfectamente corregido (según mi beta de mala monta, nunca confies en él, es un perro sin educación... pero se te quiere Zero, te quiero muy en el fondo de mi! x')) y la verdad, carajo, creo que este es el capitulo que más trabajo me a costado escribir, para empezar lo reescribí una y otra y otra vez hasta que el resultado me pareció más decenton que los anteriores y pues... DIOOOOOOOOOOOOS ¡Es de lo más dificil intentar hacer algo desde el punto de vista de Sebastián, me deshice la cabeza mientras escribia esa parte! Al final incapaz de hacer algo así me redimí a una narrativa en tercera persona y creo esta bien ._. creo... es decente, a mi parecer y mi beta de mala monta no se quejó mucho, hasta donde yo sé...
B-but well! (wo, hace mucho que no escribía eso ;_;) Espero les guste el capitulo sino recibiré con los brazos abiertos (y una olla en mano) todas la verduras que deseen lanzarmme, por favor lancen muchas papas :'D ¡Dejen sus reviews! Retomamos la presunta tematica del inicio, entre más reviews más pronto vendrá el capitulo...!
¿Pero que no dijiste que actualizarias los miercoles...?
Callado niñera mala, e dicho que reviews o no capitulo *mal intento de risa malvada* y bien hablando del fic, para dejar todo este chanchullo de una vez antes de derrochar miel contestando reviews..., esto NO significa que no veremos más del diario de Lilian, no, por supuesto que no, significa que el diario a llegado a su parte más picante (LOL Akaito xD) y aunque me duela hasta el fondo de mi alma (Tú no tienes una, en la vida real eres una perra sin sentimientos) Gracias por tu comentario ¬¬U, como decía, y aunque me duela hasta el fondo de mi alma las cosas con Lili... ah, empezaran de verdad. No digo más, porque (Siii! por primera vez lo haré, I'm so freaking happy!) empezaré a poner avances, sip.
Now... REVIEW TIME! (Dedicado a la metiche desalmada de Zero mi Jess personal ((JESS! ;_;)) ejem, digo, a mi queridisimo *cruza los dedos* Beta, Zero, hombre gracias por ayudarme... ¡Carajo, eres mi ángel! cofcofperracofcof) :'D
GOD, nunca en mi vida había tenido tantos reviews en una historia *llora como loca* ¡Gracias por seguir esta historia y por tomarse el tiempito de dejar sus hermosos reviews! No saben lo mucho que me hacen el día (': *corretea como colegiala hormonal* ¡MAMÁ TENGO 115 REVIEWS, CARAJO! eh... *se sonroja como tomatito* nee... ¡Gracias por sus reviews! Mi corazoncito de pollo se a recuperado de muchos paros cardiacos, me han echo cardiaca... pero ya qué *llora*
Tsubasa Sakura: mujercita hermosa *le cae con un abrazo mata osos, si, mata osos* Lamento haberte echo esperar, pero acá el fic, gracias por tu review y bievenida a este fic :D
Sadechu Nightray: ¡Sadechu! *cae medio muerta al piso con chucha-de (?) encima* S-si, e-estoy viva... como zombie pero viva 8) No mujer, gracias a tú por leer esta historia *llora* bien, tocaré tus puntos uno a uno *Zero la mira con sus ojos matapollos* ejem, 1) ¡Claro que si mujer! La infeliz debe ser este weo de mala monta acá detrás mio... es medio sangrón 8D Te lo juro *se retuerce de risa* 2)Mujer comparteme la plata, la necesito, mi caja necesita techo nuevo (?) 3) *el beta y Samsi se miran como cara juat* Ni yo me lo había planteado, carajo, ahora ya ni sé quien era quien e.é 4) Zero: según yo le gritaba a esta desgraciada *señala a Samsi* es más mala que la lechuga 5) ¿Eso fue un chiste... ? Hombre, nunca dices chistes D: *se aclara la garganta* eeh... y entonces ella "NOOOOO!" si, me lo imagino x'D 6)Zero&Samsi: Bingo! bien que se quieren dar hasta por el codo e.é 7)Zero: Todos menos yo, yo no la amo *cara cool* (?)
Mujercilla gracias por tus siempre re-chulos reviews ¡Me has sacado una sonrisa grandota! Se te quiere muchisimo, y si, le eché ganas a mis examenes (si te dijera, chillé al ver mis calificaciones xD, puros nueves y dieces carajo! T.T) *llora con ella* Muejr, cuidese muchisimo! Un beso grandote! ;3
shanyy: *se esconde detras de pepito el grillo* LO SIENTO! D': pero es que no soy pulpo y la condenada escuela me jala la vida (?) No hay propblema mujercilla, eso suele pasar (Zero: lo dice la ingrata que lee fics hasta las tantas de la madrugada y no deja reviews...) Te extrañé mujercilla, lo sé, lo sé, lo sé... aunque verás con este capitulo que Sebastián esta más revuelto que un plato de fruti lupis hmp, necesita terapia... o yo un psiquiatra... nah, él la necesita uhum, LOL esa era mi intención con el principio del capi anterior... espero no haberte revuelto más *mal intento de risa malvada* Gracias por tu review hermoso, y por leer esta historia, nos leemos pronto! :'D
Aka shoujo 948: Dios, entonces ya te había dado la bienvenida... hay mujer, te digo que ando con la cabeza en otro lado xDD ¿Enserio? *hace ojos de gatito con hambre* De feliz mi Navidad pueees... ehh... ahora tengo otro pepito el grillo *mal intento de baile feliz* Enserio... revelame tu identidad! Me has hecho revisar los reviews pa' ver quien eres y ni maíz conmigo, no doy una xD Pues te confesaré que el capitulo anterior es ciertamente un recuerdo de todo lo que a pasado porque verás toda la información y el cambio que se a dado aquí a partir de pues todo *chilla* Gracias por decir tan re-chulas palabrillas mujercita! Desde que empecé con esto de la escritura mi meta siempre a sido el poder plasmar los escenarios, las imagenes y (valga la redundancia) las escenas de la historia en papel lo más parecido a como yo lo veo en mi cabeza, creo que es lo que más me gusta de escribir... el poder imaginar las cosas al leerlas, cuando logro que alguien más se lo imagine, Dios, me siento super-realizada :') por otro lado hacer y escribir a Sebastian de una manera lo más apaegada a como él es, por Dios, es realmente dificil, en especial describir sus miradillas levanta pasiones e.é carajo, algún día lo ahorcaré por ser tan ashdakhdfkja él, si. *grito de fangirl* Yay! si soy fan de Muse es que la voz del vocalista (Oh por todo lo que es bueno... ese Matthew y su voz, carajo, me casaré con ese hombre... o al menos con su voz!) es tan shdhJKHsdhkasjdfhksj joder! orgasmica su voz xD me a parecido siempre que algunas canciones de Muse le vienen como anillo al dedo al universo de Kuroshitsuji cofcofdigaseSebastiáncofcof otra opción para el capitulo mientras lo escribía era 'Time is running out' mi favorita de Muse pero, bueeeh... Undisclosed desires es como describir en cierta medida algunos modos de Sam... *Musica fatalista* TAN TAN TAAAN Ehhh... *el beta y Samsi se miran como locos indigentes* Hmp, eres mala! D: Tenes una maquievelica mente mujercilla e.é Bueno pues le e echado todos los kilos a mis clases (Zero: no seas mentirosa, bien que te saltabas clases...) contigo infeliz, tú me orillabas, mal pepito grillo e.é (Zero: no siempre, pero tu bien dejada...) ¡Suerte a ti también! Me acabo de dar cuenta mujercilla hermosa ¡Un saludazo con todo el flower-power recargado para Venezuela! Les amo con todo mi corancillo de pollo C': Y besaso para uste' mi querida lectora, nos leemos pronto ;)
Karlie: No mueras por lo bueno del pan xD espero te haya gustado este capitulo LOL ahora quien *el beta le pega* ehh... Como sea xD gracias por todos tus hermosos reviews mujercilla linda! Un beso y nos leeremos el proximo miercoles ;D
Myobi Yagami: Mujer de mi vida, bienvenida al fic! Dios, trataré tus untos uno a uno si es que mi beta no me pega (otra vez...) 1) Primero que nada tenes una mente re-malvada *se le pega como chicle* hm, pues con el siguiente capitulo ya lo veremos mujercita, creo que con este se a dado a entender un poquito sobre eso... 2)Ehh... si pero no, es comlicado, ni yo misma me explico eso a ciencia cierta porque vagamente tengo otra idea con otro personaje igualmente repudiado por todos, pero bueee... 3) Bingo mujercita *mira al beta con ojos de borrego a medio morir* pero de acá a que nuestra Sam lo admita por completo aún nos falta un poquito por recorrer... 4) El diario vendrá a nuestro rescate con esa pregunta :D pero ya te harás una idea, espero, con el final de este capi 5) Por los pollos (wtf...?!) Acá nuestro demonio-frutilupi nos irá diciendo esto... *el beta mira a Samsi con infinito desprecio* ¿Qué? 6) Mujer, tú si te has desayunado un plato bien rechoncho de adivina-flakes! Tenemos que intercambiar malvadas ideas algún día... imagina si hicieramos un fic en conjunto *el beta vuelve a matar a Samsi con los ojos* seriamos una bombasa! si, si, si. 7) Precisamente, es lo que decía xD Sam es más terca que una mula... pero bueee... cosa de familia *mira sopechosamente a Zero* ¿No será que tú también...? Naahh... xD Gracias por tu hermoso review! Acá te has ganado un lugarcito en mi corazoncillo, Suerte, besos y nos leemos a la de ya! ;)
Ahora si *musiquilla barata* los avances mujercitas!
Ese mayordomo, caida II.
"Y tal a como le había ordenado, él estaba ahí esperandome.
Y tal a como yo le había ordenado estaba en su traje de baño... Mierda...
Concéntrate ¡Enfócate! D-deja de mirarlo así… ¡Sa-Samantha por Dios, casi babeas maldita sea!
¡Santo cielo! ¡¿Qué crees que me estas ordenando, eh?!"
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"De entre la multitud, mi cuerpo comenzó a moverse por si sólo... ¿E-era real?
No lo sé, no quise ni pensarlo y cuando me percaté de ello mis piernas corrieron en su dirección.
Sólo pude ver sus ojos mirandome con una triteza que me desbarató"
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"—¡Sebastián!—, escuché mi voz gritar cuando salí de aquel trance extraño, sus ojos turbios se hundieron en el agua mientras yo caía sin remedio alguno, sin protección alguna por la ladera hasta el filo de la playa donde las olas enfurecidas me esperaban..."
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Nos leemos la proxima semana! Suerte, un beso y una barazamataosos para todos! (:
