Código Guardianes

Capítulo 103

Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.

Los Guardianes se encontraban comiendo en la cafetería de Kadic. El día anterior habían ayudado a Seriel, que apareció en la dimensión de Jamily bastante malherido, y ya suficientes problemas tenían en esa casa como para preocuparse de darles raciones a todo el mundo, pues en poco tiempo en ese edificio pasaron a vivir dos personas a cerca de un centenar, entre unos y otros. La aelida estaba especialmente estresada en esos momentos, pero no lo dejaba ver por considerarse la responsable de todos, aunque era evidente que tenía mucho ajetreo, por ello, los Guardianes decidieron que comerían allí, así como los Guerreros, que también comían fuera, como si estuvieran de acampada perpetua. Los dos arcángeles del grupo ya tenían listos el nuevo edificio para que vivieran allí junto con los dioses paganos, que estaba al lado de la casa de la hechicera, aunque hasta hacía muy poco estaban viviendo todos allí.

-Seguro que Gabriel les tiene entrenando a diario- comentó divertido Odd, pues estaban hablando del tema.

Sam se rió- Bueno, igual así logran poder suficiente para al menos poder hacer frente a demonios menores- añadió la chica.

Nico asintió a ello- Me sorprende que un arcángel haya decidido ayudar a los dioses, sobre todo por la diferencia de poder- a eso, muchos le dieron la razón con un gesto.

- Aunque es evidente que cuanto más seamos mejor, sinceramente tengo miedo de que sean un lastre en combate, sobre todo por que no he podido comprobar su verdadero poder- dijo William, tras unos segundos de silencio.

Milly y Tamiya se miraron entre ellas unos instantes- Yo no creo que lo vayan a ser- comentó la Guardiana de la vida.

Sissi les sonrió- Creo que ese pensamiento es muy noble, pero sinceramente tengo la misma sensación- reconoció- No pienso que sean débiles, no lo son, pero… Sus energías no son especialmente grandes, me recuerda a la que teníais al inicio de toda esta aventura- añadió.

Herb le dio un sorbo a su bebida antes de hablar- A mí lo que me da la sensación es que aún no hemos explotado del todo el nuevo poder que nos dio Jamily- a eso el resto le miró con interés.

-Cada vez que hemos usado nuestros poderes, yo al menos, no he sentido nada diferente, ni siquiera más poder. Es más, en nuestras espaldas ni siquiera aparecieron las alas que sí nos salieron cuando usó por primera vez el hechizo- les explicó.

Jeremy se cruzó de brazos pensativo- Tiene sentido, la verdad…- coincidió Aelita, que estaba al lado del rubio.

-¿Dices que aún no hemos usado todo nuestro poder, después de todo lo que hemos liado?- preguntó Asmae entonces.

Herb asintió- Sí, eso creo al menos, la verdad- les dijo. Susan tamborileó en la mesa con las uñas.

-Puede ser, pero creo que poco hubiera valido en nuestra expedición al Infierno- comentó Susan, pensativa.

A eso asintieron varios, pero la que habló fue Aurora- De nada vale lamentarnos, ya sabéis lo que dicen, en lo que tenemos que centrarnos ahora es en poder usar nuestros poderes al máximo- Percy continuó.

-Aurora tiene razón, ¡tenemos que entrenar más!- dijo, mientras sonreía con ganas y se reía algo.

El humor del muchacho inundó al resto que también se rió. En una situación tan difícil, de vez en cuando venía bien destensar la situación. En ese momento, notaron la energía de un personaje muy conocido por todos ellos: Gamma. El demonio apareció en frente de ellos, con una copa en la mano y una sonrisa socarrona en el rostro.

-Hola chicos, que aproveche- comentó, mientras le daba un trago. El grupo se levantó rápidamente y con su energía lista, pero el demonio no parecía nervioso.

-Ya hemos pasado por esto, cansáis- murmuró, mientras les pedía que se sentaran con un gesto. Ellos lo hicieron lentamente, mientras comprobaban curiosos que el resto de los chicos de la academia ni se inmutaban por la presencia del ser.

-Me estaba preguntando sobre como vais con el libro que os di hace un mes- les dijo. Los chicos se miraron entre ellos.

-La traducción va avanzando, pero despacio- le respondió Asmae, algo tensa. Que ese demonio pudiera entrar y salir de allí con esa facilidad daba algo de miedo.

El demonio suspiró ligeramente e hizo desaparecer la copa- ¿Aún no ha acabado? - gruñó, sus ojos se pusieron totalmente negros y su energía se elevó ligeramente.

-Pues no, si nos lo hubieras pasado en un idioma normal igual podríamos tener algo en claro, pero no es el caso- le recriminó Noelia, mientras movía la cola.

-¡Me la estoy jugando por vosotros, y lo único que os he pedido es traducir un puñetero libro!- Gamma alzó la voz, y las luces parpadearon unos instantes.

Los Guardianes alzaron sus energías en respuesta- Baja la voz demonio, estás rodeado y tu poder es menor que el nuestro- le recordó Ulrich, mientras sus ojos centelleaban un poco.

Gamma no se amilanó, pero sus ojos volvieron a la normalidad- Chicos, tengo a medio Infierno detrás de mí, la información de ese libro puede ser fundamental, ¡tenéis que daros prisa, maldita sea!- gritó, mientras se levantaba.

-¡ Y si una mitad me está persiguiendo, la otra mitad me quiere muerto, llevo escondido en unas cloacas dos semanas, y aquí estoy, hablando con los Guardianes, quienes curiosamente también están en el punto de mira de ángeles y demonios!- al decir esa última parte unas bombillas estallaron y cayeron al suelo.

Gamma resopló y se dejó caer en la silla, se recolocó el pelo, y les miró- Ahí está la clave para matar a los Caballeros del Infierno, por que no veo a los arcángeles muy dispuestos a darles caza, así que tendréis que matarles vosotros mismos- les dijo, y con eso, desapareció de allí.

Los chicos se miraron entre ellos, el demonio, aunque les pesara, llevaba bastante razón. Uno de sus principales enemigos eran los Caballeros del Infierno junto con los arcángeles rivales, y si podían derrotar al menos a uno de esos grupos sería una gran victoria que balancearía el conflicto a su favor. Pero era más fácil decirlo que hacerlo.

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Pasado el tiempo de clases, el grupo volvió a la dimensión donde vivía Jamily. La hechicera se encontraba en su despacho, con varios papeles repartidos por la mesa escritos a mano con notas, tachones, flechas, y en general poco orden, pero en un montón apartado en una esquina lo escrito sí contaba con cierto orden. Se encontraba en esas lides cuando apareció por el cuarto Seriel.

-Los arcángeles ya han hecho los preparativos, en unos minutos esta dimensión debería ser inexpugnable incluso para los ejércitos del Cielo- aseguró, mientras permanecía de pie en frente de la aelida.

Esta alzó la vista de sus papeles al oírle, y sonrió ligeramente al escuchar la noticia- La verdad era necesario, que tú o Gamma pudiera entrar a mi dimensión con tanta facilidad era preocupante, pero espero que esta vez sí que sea imposible entrar para alguien que no esté autorizado, y no como en el hotel en el que estaban antes- comentó.

A eso el ángel asintió ligeramente- Gabriel me ha asegurado que les será imposible. Ha reforzado la bóveda celeste de esta dimensión, así como el subsuelo, con toda clase de hechizos enoquianos. Nadie que tu no quieras que entre podrá hacerlo- le respondió.

Jamily tamborileó en la mesa antes de levantarse. A pesar de llevar trabajando todo el día se la veía bastante fresca, notó el ángel.

-Me alegro por eso. ¿Cómo va el entrenamiento con Asmeya?- le preguntó.

Desde que llevaba allí viviendo, el ángel entrenaba duramente con la joven reina, pues esta quería ayudar lo máximo posible en la Guerra, aunque ya bastante lío tenía siendo la monarca de un país que acababa de salir de su época más oscura bajo el yugo de la dictadura de Zeros y sus hermanos. Las relaciones con el resto de Estados estaban siendo muy lentas pero se estaban llegando a pequeños acuerdos, pues las cosas habían cambiado mucho en las últimas dos décadas, y los antiguos tratados en muchos casos ya no valían.

-Se esfuerza, su dominio de la energía mejora poco a poco, aunque aún le queda un largo camino para llegar al poder de los Guardianes- Jamily asintió ante esa respuesta.

-Me gustaría alejarla de esto todo lo posible. Su madre me lo pidió poco antes de la batalla contra tus hermanos, pero creo que no podré cumplir esa promesa…- comentó, mientras colocaba las cosas.

Seriel permaneció en silencio. No conocía lo suficiente al grupo como para poder decir nada al respecto, y prefirió permanecer en silencio. A sus ojos, esos humanos poco podían hacer, aún contando con la ayuda de dos arcángeles, contra los poderes desatados del Cielo y el Infierno. Sólo un milagro les ayudaría a ganar en aquel enfrentamiento que se avecinaba, pero él prefería esa situación a seguir bajo la presión de Miguel, que gobernaba con mano de hierro, aunque fuera en nombre de Dios. Aunque teniendo en cuenta lo que venía ocurriendo desde hacía tiempo, no le extrañaba del todo. En esas cavilaciones estaban cuando oyó llegar a los chicos.

-¿Qué tal las clases, chicos?- preguntó la morena. Sería Odd quien contestara- Aburridas, como siempre…- murmuró, mientras tiraba la mochila a un lado y se lanzaba al sofá.

-Se nos apareció Gamma en la cafetería. Preguntó por el libro que estas traduciendo- le explicó Asmae.

La hechicera suspiró y les tendió unas hojas- Voy por la mitad más o menos, ¿a que le viene tanta prisa?- preguntó algo molesta.

-Dice que tiene detrás de él a todo el Cielo e Infierno, así que por esa parte supongo que es normal- respondió Marin. Su hermana asintió.

-Aún así, y cambiando de tema, noté algo raro al pasar a esta dimensión, ¿pasa algo?- a esa pregunta la aelida sonrió.

-Ya que todos se pueden colar aquí como quien entra a la panadería he decidido reforzar la seguridad y que nadie a quien no le haya dado permiso pueda entrar- les explicó- Y todo gracias a los arcángeles- comentó.

Electra iba a hablar cuando allí entró Azrael. El arcángel saludó cortésmente a los chicos con un gesto de mano y se sentó pesadamente en el sofá.

-Cualquiera diría que estás cansado…- comentó Jhonny, mientras se acercaba. Su padre le restó importancia con un gesto.

-No es eso, tranquilos- dijo simplemente. Ninguno dijo nada más, aunque de pronto el arcángel se levantó de pronto como un resorte y desapareció de la sala.

Eso rápidamente encendió las alarmas de todos, así que decidieron abrir un portal para intentar seguir al ser celestial. Siguieron su energía hasta la Tierra, y estaban acercándose cuando notaron que su poder desaparecía de pronto. Preocupados, corrieron hasta donde habían notado por última vez su poder, que resultó en las inmediaciones del bar donde trabajaba la madre de Jhonny, Gabrielle.

-¿Qué cojones…? – murmuró Electra. Vieron al arcángel rodeado de un círculo de fuego dorado, mientras sus ojos brillaban como focos de luz. En frente, estaba Gabrielle con un individuo detrás que sujetaba un enorme cuchillo que permanecía peligrosamente cerca de la garganta de la mujer.

-¡Si os acercáis me la cargo!- gritó el individuo. Tamiya notó una energía extraña viniendo del tipo, y William confirmó las sospechas del resto.

-Es un demonio…- murmuró, con su energía elevándose poco a poco. El ser, entonces, mostró sus ojos: estos eran de un tono rosado intenso, parecido al del demonio que se encontraron en cuanto entraron al Infierno un mes antes, sólo que la energía del demonio que tenía en frente era bastante mayor que la del otro.

-Muy listo, muchacho, ¿En que lo has notado?- preguntó divertido el ser, mientras retiraba el cuchillo del cuello de la mayor, pero esta permanecía cerca del demonio. Aelita pudo ver una cadena de energía colocada en torno a las muñecas de ella.

-¡¿Qué estás haciendo con mi madre?!- gritó Jhonny, acercándose rápidamente. El demonio le detuvo con un gesto, así como al resto de Guardianes.

-Déjales y lucha contra mi, Belial- la voz de Azrael resonó por la zona, pero el aludido no pareció asustarse en absoluto.

-Estás en un círculo de fuego sagrado, así que a no ser que quieras acabar cubierto en llamas te recomiendo relajarte- le respondió divertido el aludido.

Los ojos de Azrael brillaron con intensidad y del cuerpo del mismo salió una honda de luz que golpeó contra el fuego sagrado y este crepito y se elevó en el aire hasta tres metros, y así estuvo unos segundos hasta que el mismo volvió a una altura normal. En el interior aún permanecía el arcángel, con una mirada de evidente enfado y sus alas doradas aleteando ligeramente.

-Veréis chicos- antes de que nadie pudiera hablar, Belial intervino - Vuestro amigo emplumado ha acabado encerrado, al menos de forma temporal, así que seré breve- entonces tiró de la cadena que sujetaba a la mujer, esta cayó al suelo, y, cuando el demonio quiso desaparecer, este se quedó en el sitio. Miró a los lados con sorpresa, se dispuso a repetir la operación, pero volvió a resultar inútil.

-No. Irás. A. Ningún. Lado- dijo Jhonny, con los ojos brillando. De su espalda brotaron dos grandes alas de luz, y en su mano apareció una esfera de luz que lanzó contra el demonio.

Este desvió el ataque con un golpe de muñeca y lanzó una honda de energía contra el grupo. La misma no sólo lanzó por los aires a todos los Guardianes menos al joven de pelo rojo, pero al mismo tiempo se levantó una nube de polvo que impedía ver lo que pasaba en frente. Cuando se fue la nube, el demonio, así como la mujer, habían desaparecido. Un grito desgarrador salió de la garganta de Jhonny, y desapareció de allí en un destello de luz.

-¡Id tras él, yo en cuanto pueda también lo haré!- el grito de Azrael sacó de su estupor al resto del grupo.

-¿Sabes a donde han ido?- le preguntó Nico. El arcángel suspiró y bajó el rostro- Creo que al Infierno. Pero debéis ir, mi hijo aún no tiene la totalidad de sus poderes accesibles, aún sería presa fácil de los Caballeros del Infierno, y seguramente la ira le ciegue ahí abajo…- murmuró.

Los chicos notaron a la perfección lo impotente que se sentía en esos momentos. Pero seguían teniendo miedo de que volviera a pasar lo mismo que la última vez, que fuera una trampa. Azrael les miró con intensidad.

-Bajad al Infierno. Si algo pasa, me hago responsable, pero por favor, salvad a… a…- Percy le ayudó con el final.

-Tu familia es nuestra familia, lo haremos- aseguró. Dicho eso, elevaron sus energías, localizaron la energía de Jhonny en el espacio, y abrieron un portal en esa dirección, dispuestos a ayudarle en el rescate.

Segundos después de desaparecer de allí los Guardianes, Azrael se dejó caer al suelo, y lo golpeó con el puño.

-No digas nada…- gruñó. Oyó una risa, y alzó el rostro, con los ojos brillando en intensa luz. Ante él se alzaba Astharot.

-¿Esto fue idea tuya, verdad? Ese idiota no podía saber este truco- a esas palabras el otro demonio asintió.

El fuego, que antes brillaba y se alzaba poderoso, estaba a punto de desaparecer por completo, sólo quedaban unas pocas llamas intermitentes a lo largo del círculo- El poder de los arcángeles no dejará de sorprenderme nunca. Estos círculos sagrados se supone que son eternos, pero vuestro poder los hace perecer con la misma rapidez que un pez se ahoga fuera del agua…- comentó, con verdadera impresión.

Volvió a soltar una carcajada al ver la mirada desafiante del otro, y con una reverencia burlona también desapareció. Azrael entonces dio unos pasos en la dirección en la que estaba el demonio, pasando la circunferencia del círculo, ya totalmente apagado, y le dio una patada a una piedra cercana. Hecho eso, extendió las alas, y voló hacia el horizonte, tras lo cual se introdujo en la tierra con un atronador rayo tras de él.

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En cuanto aparecieron en el Infierno, los Guardianes notaron la energía de Jhonny a unos pocos centenares de metros de donde habían aparecido, que resultaba ser la explanada en la que habían luchado contra Lilith, Astaroth y Azazel la última vez que estuvieron allí. Pero a diferencia de esa ocasión, no estaban totalmente rodeados de demonios y no se sentían tan perdidos como esa vez. Rescatarían a Jhonny, a Gabrielle, y se irían de allí cuanto antes para no llamar demasiado la atención. Pero un estallido de energía, que inundó todo el Infierno y que les tiró al suelo por la honda de choque echó por tierra su idea de hacerlo sin hacerse notar.

-¿Eso… lo hizo Jhonny?- preguntó con impresión Milly, y para confirmarlo Herb asintió.

-Así es, su energía… ¡lo ha llenado todo, fijaos! - efectivamente, un fuerte resplandor de color plata se veía a unos cien metros, y el aire de la zona brillaba de ese mismo color, así como el cielo y el suelo, como si el poder del adolescente hubiera impregnado aquel lugar.

-Con razón es el hijo de un arcángel…- murmuró impresionada Yumi, mientras corrían en dirección a donde estaba el muchacho.

Pero para cuando llegaron, este sostenía en brazos un cuerpo que no se movía, y al lado, y totalmente carbonizado, un cuerpo se descomponía en polvo y este se disolvía en el aire. Ellos se acercaron despacio al chico, este estaba cabizbajo mientras acariciaba el rostro de Gabrielle, que, tenuemente, respiraba.

-Lleváosla, por favor…- murmuró, mientras le tendía al más cercano, que era Noelia, a su madre.

La chica sostuvo a la mujer como pudo y miró sin entender al pelirrojo, aunque al ver su mirada supieron inmediatamente de sus intenciones.

-Será mejor volver a casa, este sitio puede ser peligroso, tío- Ulrich intentó ser lo más afable posible, pero Jhonny negó- Voy a vaciar el Infierno de demonios, y ninguno de vosotros lo podrá impedir…- murmuró.

De su espalda brotaron alas de energía, estas eran de un fuerte tono plata- Tranquilízate- le advirtió Aelita, poniendo una mano en su hombro, pero el joven estaba lejos de estar tranquilo.

De un golpe de energía mandó al resto de Guardianes a volar por los aires, y cuando estos intentaron levantarse de nuevo, Jhonny dio un chasquido de dedos, y estos aparecieron de golpe de nuevo en la Tierra. Se disponía a seguir buscando demonios para destruir cuando notó la energía de su padre y tío allí, y gruñó por eso.

-Será mejor que vuelvas a la Tierra, este lugar no es seguro- le dijo Gabriel, mientras se acercaba despacio. El adolescente negó.

-¡No hasta matarlos a todos!- gritó, tras lo cual expelió una enorme honda de energía que si bien no dañó a los arcángeles estos quedaron impresionados por la magnitud de su fuerza.

-Ha liberado ya más de la mitad de su poder total, con esto incluso podría hacer frente a un Caballero del Infierno…- murmuró su padre, mientras observaba pequeños chispazos de luz recorrer el aire a su alrededor.

Además, no le era ajeno el hecho de ver que la energía del joven recubría toda la zona como si un velo enorme se tratara.

-¡Compórtate muchacho!- le gritó su tío, dando grandes zancadas hacia él. Le fue a dar un golpe pero el pelirrojo detuvo el mismo con una mano y le propinó un puñetazo en la mejilla al arcángel, para gran sorpresa de ambos seres celestiales.

Pero sin dejar amilanarse, Gabriel respondió con un suave destello en la mano que impactó en el estómago del chico, pero este de un salto se colocó detrás de este y le lanzó un ataque de energía.

-¡Plasma relámpago!- de su puño nacieron miles de haces de luz que volaron a una velocidad superior a la de los fotones e impactaron con violencia en la espalda de Gabriel, que se sorprendió mucho del poder que estaba desplegando su sobrino.

Antes de que pudieran atacarse más, Azrael agarró a su hijo de los hombros y le inundó con su energía, que, lejos de dañarle, relajó sus constantes vitales y devolvió a la tranquilidad su mente.

-Y-yo…- murmuró el chico, pero los otros dos le restaron importancia- No te preocupes ahora, debemos volver y ayudar a tus amigos, creo que están en problemas- le indicó Gabriel, a lo que Jhonny asintió, y, con esas, desapareció de allí.

Ambos hermanos permanecieron en silencio unos segundos hasta que habló Azrael- Un poco más y nos hubiera dado un par de golpes…- comentó, a lo que el otro se rió.

-Te recuerdo que es hijo tuyo, su poder viene de ti, y no eres precisamente un debilucho- le respondió Gabriel- Desde luego, si sigue entrenando podrá superar a los arcángeles en poder, y quien sabe a qué cotas llegará- añadió.

A eso el otro sólo asintió, esperando que no tuvieran necesidad de comprobar hasta que punto Jhonny era poderoso.

-Vámonos nosotros también hermano, seguramente tengamos que intervenir en esto…- murmuró Gabriel, desapareciendo de allí.

Azrael le siguió, en parte orgulloso del poder de su hijo, pero también temeroso de que se pudiera descontrolar de nuevo.

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De vuelta a la Tierra, el grupo había acabado en un prado y habían caído casi todos al suelo, aunque algunos acabaron en las ramas de unos árboles, pero pronto bajaron y se unieron a sus compañeros en tierra.

-¡¿Desde cuando tiene tanto poder?!- gritó impresionado Odd, que estaba tendido sobre la hojarasca, al igual que sus compañeros.

-No lo sé, pero si le dejamos sólo, temo que le pase algo y…- Jeremy no pudo acabar de hablar pues delante de ellos apareció un demonio, uno que por sus ojos bermellón sabían que era un Caballero del Infierno.

-Lo que nos faltaba…- gruñó el rubio. El demonio simplemente se hundió de hombros y les dejó paralizados en el sitio con un suave gesto.

-Ahora que el nephilim está entretenido en el Infierno y los dos arcángeles detrás suya para pararle, estaremos a solas un buen rato- comentó.

El cuerpo que usaba era el de una mujer asiática de pelo negro y liso corto, con un pantalón vaquero y una americana encima de una camisa de manga larga.

-Veréis, normalmente lucharíamos y todo eso, pero ya se ha visto que no tenéis poder suficiente como para luchar contra un Caballero del Infierno, así que ahorrémonos las molestias… ¿Dónde tenéis el Cuerno de Gabriel?- preguntó.

-Aunque lo tuviéramos no te lo daríamos…- le gruñó Hiroky, a lo que Eve alzó una ceja y miró a su alrededor.

-Creo que no entendéis la situación, además, a mi no me engañáis- el demonio entonces extendió el brazo, y de la sudadera de Aelita salió volando el cuerno en dirección a la mano de Eve, que lo asió en cuanto lo tuvo al alcance.

Cuando se disponía a llevárselo a la boca para soplar, una esfera de energía impactó en su pecho e hizo que cayera al suelo, que el cuerno volara unos metros hasta caer al lado de un árbol, y que el grupo se liberara.

-¡Seriel!- exclamó alegre Tamiya, el ángel efectivamente permanecía con el brazo extendido hacia el demonio, y este le miraba con odio.

-¿Quieres morir, plumas?- le preguntó Eve, con los ojos brillando en bermellón, y en seguida se lanzó a por el ángel, pero los Guardianes intervinieron.

-¡Extinción de la luz estelar!- de las manos de Percy nacieron cientos de rayos de luz que impactaron en el pecho del demonio, que se estrelló contra un árbol cercano.

-¡Los Cien dragones!- Aurora también se sumó a aquel ataque, que creó un camino de destrucción a través del bosque, pero Yumi, con un ligero movimiento de muñeca hizo que la zona herida del bosque recuperara su esplendor.

Se colocó junto a Jeremy, que tenía los brazos colocados formando una suerte de cañón, y ambos ejecutaron sus técnicas a la vez- ¡Rosas Piraña! / ¡Ejecución Aurora!- cientos de rosas rojas y un viento helado impactaron contra el cuerpo del demonio, en el que se quedaron clavadas un centenar de espinas venenosas, a lo que había que sumar que se quedó congelado, dándole un toque hermoso y aterrador a la vez.

-Vayámonos cuanto antes, no quiero estar aquí cuando se libere- comentó Sissi, a lo que todos asintieron.

Electra se disponía a abrir el portal que les llevara de vuelta a casa cuando oyeron un crujido de algo romperse, y contemplaron como Eve se había liberado de su prisión de hielo, y con las misas se quitaba las esquirlas de hielo que quedaban en sus prendas.

-No tan deprisa, niños- les dijo, mientras una sonrisa triunfal se formaba en su rostro y sus ojos se tornaban de un color bermellón.

Entonces elevó su energía, y de su cuerpo brotaron cientos de haces de luz del mismo color de sus ojos. Rápidamente los Guardianes se pusieron en formación y metieron a Seriel en la misma - ¡Muro de cristal!- un total de cuatro barreras de energía se alzaron entre los chicos y Eve, una por cada uno de los Guardianes que había ejecutado la técnica, pero fueron cediendo una a una hasta que sólo quedaba la que había generado Nico, que sólo pudo aguantar por la ayuda de Seriel, que la reforzó con su propia energía.

-Sois ratas muy molestas, me gustaría mataros a todos, pero que pena que no me dejen…- murmuró, con falsa lastima, el demonio, que se sabía victorioso.

Seriel frunció ligeramente el ceño. Había oído que el poder de los gerifaltes del Infierno era realmente enorme, pero jamás se pudo imaginar que lo fueran tanto, aunque algo debió imaginarse cuando supo lo que le pasó a los Guardianes cuando fueron sorprendidos en una trampa por tres de ellos.

-Marchaos, yo me enfrentaré a Eve- dijo, mientras preparaba su energía- ¡Te matará!- exclamó William, pero el ángel parecía dispuesto a todo.

En su espalda brotaron unas alas de luz de un tono negruzco, y sus ojos brillaron como dos soles. Eve se rio con ganas, aunque se tuvo que tapar los ojos ante la intensidad de la luz del ángel, pero, de un tirón de energía, le logró derribar e impedir que ninguno de los Guardianes pudiera irse. Fue entonces que reparó en el Cuerno de Gabriel, que tenía sujeto Milly.

-Dame el cuerno, niña- ordenó, mientras extendía el brazo. La muchacha no soltó el objeto, pero este igualmente voló en dirección al demonio, y ella con el mismo.

En cuanto llegó a la mano de Eve, el demonio agarró el objeto sagrado y pateó a la adolescente en el estómago, que acabó en lo alto de la copa de un árbol cercano.

-¡Basta de juegos, niñatos! ¡No seréis capaces de evitar que empiece el Apocalipsis, Cielo e Infierno lo desean, y no hay nada que les pueda parar!- gritó, y, entonces, y contra todo pronóstico, apareció por allí Jhonny, que se lanzó contra el demonio, y comenzó a golpearle en el rostro con violencia.

En ese momento, le colocó la mano en la frente, sus ojos se iluminaron, y trató de fulminarle, inundando el cuerpo del demonio con toda su energía, pero sólo logró provocarle un gran daño. De una patada se lo quitó de encima, aunque el rostro de Eve humeaba ligeramente.

-Pero antes… te mataré a ti, bastardo…- gruñó, en un tono tan bajo que un oído humano normal no lo podría oír, pero los Guardianes lo oyeron a la perfección.

El demonio alzó sobremanera su energía y apretó con su energía el cuerpo de Jhonny, que se contorsionó peligrosamente, produciéndole mucho daño por el cual gritó de dolor, peor en ningún momento soltó el cuerno sagrado. Entonces, notó como Eve le obligaba a acercarse el Cuerno a la boca.

-Sería irónico, ¿no creéis? Que un hijo del Cielo tocara el último compás antes de que todo se vaya a la mierda- con esa idea en la cabeza, el demonio obligó con su energía a Jhonny a tocar el cuerno, y, en esa ocasión, nadie pudo evitarlo.

Los Guardianes habían lanzando todos a la vez sus ataques de energía, así como Seriel, pero el demonio había desaparecido justo antes de que los ataques le alcanzaran, y ya siendo imposible para Jhonny no tocar el Cuerno, ya que tocaba el momento de espirar el aire, tenía la boquilla del objeto místico en la boca, y no podía mover los brazos. En cuanto hizo eso, un fuerte retumbar se oyó por toda la zona, y cientos de rayos sin haber nubes de tormenta cayeron al suelo, y un temblor sacudió el suelo con violencia. En ese preciso instante aparecieron por allí los arcángeles, que se sorprendieron de ver aquel espectáculo tan terrible.

-He- hemos fracasado…- murmuró con pena Susan, que golpeó el suelo con violencia.

Gabriel entonces suspiró. En sus manos, ninguno se había fijado antes, descansaba su Cuerno, que brillaba ligeramente- No os culpéis, poco podíais hacer contra Eve. Ahora nos toca impedir que la jaula de Lucifer se abra, ya que no podremos evitar que comience la rotura de los sellos que lo encarcelan al menos evitemos que eso pase- les dijo.

-¿Y como lo haremos?- preguntó Patrick, a lo que el Gabriel les indicó con un gesto que lo explicaría más tarde.

Con eso, volvieron a la dimensión de la hechicera, debían reorganizarse y pensar bien sus siguientes movimientos…

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En el Cielo, en la sala del trono, Miguel observaba desde una imagen en una nube la escena complacido de lo que veía. A su lado, Rafael permanecía en silencio pero sonreía también ligeramente, así como Raguel y Remiel, que se reían efusivamente de la mala suerte de los Guardianes.

-Dentro de poco, hermanos, tendremos al último de nosotros de vuelta al universo, y cuando eso pase, desencadenaremos una batalla tan brutal que toda la realidad retumbará por su crudeza- dijo Miguel, mientras sus alas batían ligeramente.

-¿Cuándo comenzaremos a romper los sellos, Miguel?- le preguntó Remiel, a lo que este tardó unos segundos en responder.

-Dentro de poco, hermano…- respondió, mientras se giraba y se sentaba lentamente en el trono.

La batalla final estaba un paso más cerca, y, con las tres llamadas ya realizadas, el Apocalipsis estaba a punto de dar inicio. Sólo restaba liberar a Lucifer, y el combate decisivo entre Cielo e Infierno comenzaría, y ni los Guardianes ni nadie podrían parar las fuerzas del arcángel más poderoso.

-¡Esto va por ti, Padre! ¡Cumpliré finalmente el mandato que nos diste hace tantos eones, y te demostraré cuan buen hijo soy!- gritó Miguel, mientras sus ojos refulgían y sus alas doradas brillaban como soles gemelos.

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Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.