Código Guardianes
Capítulo 107
Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.
La noche pasó demasiado lenta para algunos, que no paraban de dar vueltas en la cama del nerviosismo. Cada vez que iban a evitar la rotura de un sello algo pasaba que lo echaba todo al traste y el enemigo acababa logrando su objetivo. Cada vez quedaban menos opciones para evitar la liberación de Lucifer, y para Jhonny era especialmente importante proteger el nuevo sello pues era el perteneciente a su padre, Azrael. El sello se encontraba, de acuerdo con la lista que Gabriel y su padre les habían dejado, en Roma, ciudad que, al ser unas de las principales capitales de Europa estaba muy transitada, así que tendrían que ir con especial cuidado. Precisamente estaba investigado en internet por falta de sueño, quería estar ocupado con alguna cosa ya que no era capaz de dormir.
-Deberías dormir- fue Seriel el que habló. El joven se giró y le observó, tras lo cual soltó un breve suspiro.
-No puedo…- murmuró, girándose de nuevo. El ángel se acercó a él y se sentó cerca suyo.
Por experiencia sabía que los humanos jóvenes necesitan de apoyo en situaciones así, y normalmente eran los padres y amigos los que tenían esa función, pero él no era ni lo uno ni lo otro.
-¿Has encontrado algo?- preguntó al rato. Jhonny tardó unos segundos en responder.
-No más allá de que hay muchas estatuas dedicadas a los ángeles en Roma, nada que no supiéramos ya- Seriel asintó, pensativo.
Al rato, el adolescente bostezó un poco y se acarició los ojos en silencio, estaba cansado. Se levantó y fue a la cama, mientras Seriel se sentaba en la silla que el chico antes ocupaba y le sustituyó en la búsqueda por el ordenador. Pese a ser un ángel conocía la tecnología humana relativamente bien gracias a haber estado entre humanos desde hacía un tiempo. Estuvo investigando durante la madrugada aprovechando que no tenía la necesidad de dormir para informarse, pero no encontró demasiado. Supo que era de día de nuevo cuando oyó llegar al Jeremy guerrero con un café caliente.
-Buenos días, BlackHawk- dijo el ángel sin apartar la mirada de la pantalla. Este se colocó a su lado, y observó la pantalla pensativo.
-No sabía que supieras usar la tecnología moderna- comentó, a lo que el otro simplemente se hundió de hombros- Conozco los entresijos de la mecánica cuántica, de la química, la biología, y de cualquier ciencia que se te pueda ocurrir, incluso las que no conocéis aún, ¿por qué no iba a saber usar este aparato?- preguntó.
Ante ese argumento el otro sólo bebió en silencio, observando al otro trabajar. Estuvieron así hasta ya entrada la mañana, pues era común entre los miembros del universo 910 levantarse al alba, en cambio, los Guardianes no madrugaban tanto. Según pasaban por la sala daban ánimos a Seriel en su trabajo, para luego ir a entrenar en dirección a la explanada anexa a la casa. Apenas pasaban las 8 de la mañana cuando por allí apareció Asmeya, con el pelo alborotado y cara de sueño. Se notaba que no había dormido.
-¿Has estado toda la noche trabajando?- preguntó ella, a lo que el otro asintió- ¿Te sustituyo?- preguntó, pero Seriel negó.
-Tengo un deber para con este asunto, y si tengo que estar días aquí, estoy bien con eso- afirmó. Ella simplemente asintió, y se metió en su despacho a trabajar.
El primer guardián que apareció por allí, cerca de las diez, fue Percy junto a su hermana Sam. Ambos tenían cara de sueño, pero parecían listos para el siguiente asalto, pues ya tenían puestas sus respectivas armaduras y sus armas listas en la mano para combatir.
-Creo poder tener algo- comentó entonces el ángel. Ellos se acercaron interesados. Señaló una foto de una cripta, cuya puerta estaba custodiada por la imagen de un ángel con una calavera a los pies y una espada enarbolada al cielo.
-¿Este es el sitio?- preguntó Sam, a lo que Seriel asintió- Está en un cementerio de la ciudad, uno de los muchos. Hoy parece ser que estará cerrado por mantenimiento, así que podremos aprovechar- Percy asintió conforme a la idea.
Las tripas de ambos jóvenes resonaron por el hambre, así que fueron en dirección a la cocina a comer algo. En pocos minutos el resto de Guardianes se presentaron allí, donde acompañaron a los otros dos. A pesar de su número el silencio reinaba en la estancia por la bajada de moral del día anterior, pero la aparición de Seriel con la información necesaria para la nueva misión sirvió como aliciente para levantar los ánimos del grupo, que salió hasta la explanada externa, donde ya esperaba Jamily junto a Asmeya. Esta llevaba ropas cómodas y unas protecciones por el cuerpo del mismo material que las armaduras de los chicos, fabricadas por el propio Percy a petición de la mujer unos meses antes.
-Ella vendrá con nosotros, muchachos- dijo la aelida- Me han comentado que Seriel sabe a donde ir, así que no perdamos el tiempo- afirmó, tras lo cual, Marin abrió un portal en dirección a la ciudad.
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Roma, la ciudad antigua, se alzaba majestuosa a la vista de los muchachos, que habían aparecido en una llanura cercana a la ciudad. De haber aparecido en pleno centro hubiera sido difícil de explicar, y aunque lo habían hecho en previas ocasiones, o bien eran en sitios muy recónditos, o bien era por la noche. Pero era medio día en esa ocasión, y no era buena cosa hacerse de notar, más ahora que la misión estaba en cierta medida comprometida. Por ello, se pusieron a correr a buena velocidad hasta la zona periférica de la urbe, donde se hicieron de un mapa de la ciudad, y buscaron el sitio que había encontrado Seriel.
-Aquí- dijo el ángel al ver la calle, señalándola en el mapa. Con la mirada buscaron el típico punto de "usted se encuentra aquí" para poder guiarse, pero Jhonny se adelantó, junto a Odd, y comenzaron a andar.
-¡Hay que darse prisa e ir sin tonterías!- exclamó, antes de rodearse de su energía y comenzar a desplazarse por los cielos de la ciudad. El resto suspiró, e hicieron lo mismo que el muchacho.
No era el método más eficiente, pero sí el más veloz, y en pocos minutos Jeremy había dado con el sitio, que irradiaba energía muy parecida a la del guardián de la muerte. Con la velocidad de la luz pocos segundos tardaron en estar todos en las cercanías del edificio, que era sin duda impresionante. Se trataba de un edificio de dos plantas, teniendo un par de rampas a los lados que nacían del centro y se dirigían a los lados, donde hacían esquina y se dirigían de nuevo al centro. La fachada era de color marrón claro con decoraciones en color blanco hechas de mármol, con alguna que otra ventana, y se distinguían tres sectores, uno centran que se extendía hacia el fondo ocupando las dos plantas, y los laterales, que sólo se alargaban en la primera planta. (1)
-¿Seguro que es aquí? No parece muy… fantasmagórico- comentó Electra, pero antes de que Jeremy pudiera decir nada, Jhonny asintió.
-Noto la energía de mi padre salir de aquí a raudales- afirmó- ¿Vosotros no? Además, siento el poder de varios demonios por aquí- les dijo.
El resto asintió, era verdad, tras concentrarse un poco, pudieron cerciorarse de todo lo que decía el chico.
-Lo malo es que hay mucha gente por aquí- comentó Percy, mientras observaba la zona en silencio. Era verdad, había varios grupos de turistas visitando el sitio, ajenos a todo lo que hacían ellos.
-Buscaré algún túnel secreto por el que poder acceder- Patrick entonces se concentró, sus ojos se iluminaron de color marrón, y en pocos segundos se abrió la tierra delante de ellos.
Rápidamente se internaron en el interior del subsuelo. Las paredes eran de piedra, con tuberías de todo tipo y material en la parte del techo, con algunos hierros negros sobresaliendo de las paredes, así como losas de piedra de diversos tipos que limitaban los bajos de los edificios. Pocos metros recorrieron antes de llegar ante un muro de mármol blanco.
-Es aquí, lo noto- dijo Electra, mientras acariciaba la piedra. Patrick entonces se rodeó de su energía, y la pared se abrió ante la voluntad del guardián, y entraron al interior del edificio. Este era realmente escalofriante.
-Guau…- murmuró Tamiya, impresionada. Los miembros más recientes del grupo se quedaron anonadados por las vistas.
Las paredes blancas estaban llenas de calaveras de color parduzco, algo deterioradas por el paso del tiempo, pero estaban todas completas. No sólo había calaveras, también había huesos como fémures y rotulas, que llenaban por completo los pasadizos que tenían a la vista.
-Ya podría tener tu padre otro santuario…- murmuró William, mientras contemplaba la escalofriante decoración.
Sin añadir más, avanzaron. La energía del arcángel se notaba por todo el edificio, pero se concentraba en un sitio en concreto, al fondo. Pero cuando habían avanzado unos cincuenta metros, llegaron a un pasadizo sin salida.
-La energía viene del fondo…- murmuró Susan, mientras el resto comprobaba los huesos cercanos en busca de algún botón o palanca que accionara una suerte de mecanismo secreto.
Pero ni Percy, con sus poderes encontró nada- Sólo encuentro los muros, nada más- dijo, tras pasar la mano por las paredes.
Patrick le sustituyó en esa labor, pero poco pudieron hacer más por que llegó un hombre hasta ellos. Era alto, de pelo castaño y piel clara. Hubiera pasado por un humano normal de no ser por su aura oscura.
-Las ratas han llegado, ya era hora- gruñó Sam, mientras hacía aparecer su lanza. El demonio sonrió de medio lado, y silbó.
Un sonido extremadamente agudo resonó por toda la sala, y a los pocos segundos oyeron unos gruñidos animales.
-Perros del infierno…- gruñó Odd, mientras sus ojos se iluminaban de color morado. Efectivamente, a los pocos segundos el olor de esas escalofriantes bestias llenó el lugar, y rápidamente tiraron tierra contra ellos, marcando así mejor su presencia.
Además, Yumi les lanzó todo tipo de sustancias colorantes para marcarles, ya que eran animales invisibles al ojo humano normal, pero no para Jhonny o William, que sí les podían ver.
-¡Matadlos!- gritó el demonio, e inmediatamente los animales se lanzaron contra ellos.
La pela comenzó pero apenas duró un minuto, pues los animales infernales fueron destruidos por el plasma relámpago de Ulrich, que les volatilizó casi en el acto. El demonio, lejos de amilanarse, también se lanzó a por ellos rodeado por su energía, pero Aelita y Asmae le pararon e hicieron una llave que le inmovilizó. Asmeya entonces le colocó en el cuello su espada, amenazante, mientras su hermana se colocaba detrás, impidiendo definitivamente su movimiento.
-¿Dónde está la estatua del arcángel?- preguntó Aelita, pero el demonio sólo les miró divertido, abrió la boca, y de su cuerpo salió un denso humo negro.
La forma inmaterial del demonio comenzó entonces a dar vueltas por el aire, y se coló por una pared. William, con un lazo de energía, intento pararle pero sin éxito. Los chicos suspiraron, y ayudaron a Aelita y Asmae a levantarse, pues estaban de rodillas en el suelo. Una vez hecho eso, volvieron a buscar algún mecanismo para abrir la pared que estaba ante ellos.
-Acabaremos antes si vuelvo a abrir un hueco en el suelo…- murmuró Patrick, y se concentró de nuevo para ello.
En pocos segundos se abrió un hueco en la pared, y se formó un pasillo de metro y medio de ancho por dos de alto, y que llegaba hasta el cuarto al que querían acceder. Los guardianes entonces anduvieron por los pocos metros que se alargaba el corredor, y entraron a la sala principal del edificio. Era una sala más amplia de lo que cabría esperar de un sitio bajo tierra, con huesos por los paredes, una bóveda en el techo, y con una estatua de un ángel en el centro de la sala, con sus alas extendidas y con un cuerpo en sus manos, en posición de dejarlo tumbado boca arriba.
-La muerte es interesante, ¿sabéis?- oyeron a una voz y se tensaron rápidamente, alzando su energía inmediatamente, pero fue instantáneamente aplastada por la del ser allí presente.
Se trataba de una mujer asiática, de pelo teñido de color verde y ojos marrones, con ropa deportiva. De un rápido vistazo a su interior descubrieron que su cuerpo estaba habitado por un ser celestial. Su aura era plateada, y sus alas tenían plumas de ese mismo color, y contaba con un segundo par en los tobillos. Poco a poco rodearon al serafín, que no hizo gesto alguno en el proceso. Según hacían eso mismo, se fijaron en varios cadáveres que humeaban un poco, y en manchas negras y rosáceas por las paredes.
-Este lugar santo estaba atestado de esos indeseables demonios, pero ya los eliminé- murmuró, al percatarse de la mirada recelosa de Tamiya.
Esta frunció algo el ceño- El resto podéis iros, gracias- dio un chasquido de dedos, y todos los guardianes desaparecieron de allí.
Todos, a excepción de Jhonny, Tamiya, y Odd, que en seguida se lanzaron a por el serafín, pero este les esquivó con facilidad y se colocó junto a la estatua.
-Ya se han roto dos de los sellos, y ahora se romperá el tercero. Vuestra sangre ayudará a liberar al Lucero del Alba- esas palabras intranquilizaron a los tres jóvenes.
Tenían claro que algo tenía que ver la sangre de los Guardianes con la rotura de los sellos, y tenían la teoría de que era la sangre de aquellos que representaban los elementos que caracterizan al arcángel que creó el sello, todo ello relacionado con los diferentes espectros de la luz visible. También tenían meridianamente claro que tenía que ser en un momento de gran tensión y perdida de control para que hiciera efecto, y ya habían caído dos veces en ello.
-¿Cuál es tu nombre?- preguntó entonces Odd, con su Aguja Escarlata preparada para atacar. El serafín acarició ligeramente las alas de la estatua antes de responder.
-Me llamo Mazael, el primero de los míos en ser creados, y el más poderoso- respondió, mientras sus ojos se iluminaban ligeramente al hablar.
Sin dejarse impresionar, Odd continuó- Bien, me gusta saber el nombre de quienes machaco- con eso se transformó en una serpiente, que reptó hasta el Serafín, enroscándose en torno a su cuerpo, generando una intensa presión.
Este no se dejó impresionar, y expandió sus alas de energía, liberándose en seguida. Entonces, en su mano apareció una espada celestial, y se lanzó a por Tamiya, que evadió su primer envite pero no así el segundo, pues le hizo un corte en la camisa que llevaba. Ella le lanzó una honda de energía que Mazael tomó con una mano y la desvió sin dificultad, pero le tomó el suficiente tiempo para que ella pudiera salir de la encerrona en la que el serafín la había metido.
-Podréis correr, pero no saldréis de esta sala hasta que haya terminado mi misión- los ojos del ser celestial brillaron en ese momento con intensidad, y la sala se cerró a cal y canto, sin ningún tipo de salida ni ventilación de tipo alguno.
Odd gruñó, los sitios cerrados le ponían nervioso. Sin mediar palabra, Jhonny, que estaba al otro lado de la estancia, se rodeó de su energía, e hizo aparecer sus alas de luz. De su cuerpo comenzó a fluir sus poderes, en una suerte de olas, que llenaron la estancia.
-Hiciste mal en encerrarte aquí conmigo sólo…- gruñó, pero de pronto notaron dos presencias más allí.
-No me jodas…- murmuró Odd, y ante ellos aparecieron dos de los Caballeros del Infierno: Azazel y Lilith. Ambos ya con armas en las manos y unas sonrisas siniestras en sus rostros.
Mazael les miró algo molesto- No deberíais estar aquí- les espetó, pero ambos demonios le ignoraron y se lanzaron contra los Guardianes.
Tamiya fue golpeada por Lilith en el estomago con violencia, así como varias esferas de energía roja, que lanzaron a adolescente contra la pared. Sin dejarle tiempo de recuperarse, se le acercó corriendo, pero antes de que pudiera seguir atacando, Odd se le interpuso y le lanzó unas hondas de energía color morado. Pero la diablesa simplemente agarró ese ataque y lo hizo pedazos, pero el guardián se transformó en un león y se lanzó contra ella, mordiendo con violencia su cuerpo, siendo acompañado por Tamiya, que juntó sus manos, y lanzó unas esferas de energía naranja, que se dividió en cientos de rayos que golpearon a Lilith con violencia.
A la vez, Jhonny luchaba al mismo tiempo contra Mazael y Azazel. El adolescente notó entonces que la diferencia de poder entre ambos seres era tan profunda como la que tenían los Guardianes con un Trono. El serafín podría matarles a todos los presentes con la misma facilidad con la que apagaría una luz con un soplo, pero si no lo había hecho aún era porque necesitaba su sangre.
-¡Trueno atómico!- Jhonny lanzó su ataque de energía contra ambos seres, rodeado de su energía. Miles de haces de luz salieron de su puño, pero el serafín detuvo el golpe con una sola mano, y aplastó la energía del adolescente con facilidad.
Sin embargo, sí fue relativamente efectivo contra Azazel, que encajó el golpe con su cuerpo, y aunque le echó algo atrás, no le hizo demasiado daño. Jhonny gruñó molesto y procedió a atacar de nuevo, pero Mazael le detuvo con sus poderes en seco, y con un gesto de la mano le lanzó contra la pared. Hizo lo mismo con el resto, incluidos demonios. Si uno veía al serafín dentro del cuerpo se le podía ver con su energía en alto, sus alas totalmente extendidas, y con todo su poder fluyendo a través de la materia.
-Basta de chiquilladas. Azazel, Lilith, haced lo que tengáis que hacer- les espetó, con sus ojos brillando con intensidad.
Les liberó en ese momento de su influencia, y aunque los demonios tenían cara de molestia, no se atrevieron a decir nada. Mazael chasqueó los dedos y la sala creció sobremanera, hasta multiplicar por diez su tamaño anterior, pudiendo meter en ese momento varios camiones de grandes dimensiones. Sin pararse a sorprenderse por eso, ambos demonios se miraron con diversión, decididos a corromper a los tres jóvenes.
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Mientras, el resto del grupo apareció fuera de la ciudad, a varios kilómetros de distancia del lugar en el que estaban hasta hace unos instantes. Sin mediar palabra intentaron volver, pero ni siquiera eran capaces de entrar a Roma de nuevo. Una suerte de pared de energía les impedía pasar, pero curiosamente sólo a ellos, pues en las carreteras, vías de tren y paseos la gente iba y venía con total normalidad.
-Si no es por la buena, será por las malas- murmuró Electra, mientras se rodeaba de su energía. Tras eso, se empezó a transformar en su forma animal, y Herb y Sissi la imitaron.
Entonces, se lanzaron contra la barrera. Por la mente de William pasó imitarles, y, tras mirar a Hiroky y Milly, decidió imitarle. El guardián de la oscuridad se rodeó de sus poderes, y fue cambiando. Su cuerpo se volvió más alto y fuerte, su pelo de cabeza y pecho se encrespó y sus dientes caninos se convirtieron en dientes de sable, dándole un aspecto bestial, aunque el pelaje se vuelve blanco y sus ojos de un intenso tono azul. Tiene ropas de motorista, con una chupa de cuero sin mangas color negro y pantalones ajustados con botas militares. En su hombro tiene tatuado un lobo aullando.
En cuanto a Hiroky, sus piernas eran de caballo, con más musculatura en torso, piernas y brazos, que seguían siendo humanos, con pelo en manos y parte del pecho, de color blanco nube, y tiene alas de ave a la espalda que le permiten volar. Tiene una camisa que permite ver su pecho, y unos pantalones cortos del mismo color de su energía. Tiene tatuado un pegaso volando en su hombro. Para Milly, ella cuenta con alas a la espalda, con piernas de caballo como Jhonny, y su rostro está delineado por la zona de las mejillas, dándole aspecto de ave, siendo sus ojos y pelo del mismo color de siempre. Tiene plumas en la zona del pecho y manos, como ropa tiene un top de su mismo color de energía, y una minifalda.
Los dos se rodearon de su energía, y también golpearon con sus poderes la cúpula. Todos miraron esas transformaciones con curiosidad, y, al igual que con sus compañeros antes que ellos, la energía de ellos tres estaba más pura que antes, señal que todo lo malo que pudiera haber en ellos fue expulsado horas antes.
Animados por eso, el resto también se rodearon de sus poderes y fueron a golpear la cúpula, usando sus poderes elementales para ello, pero sin demasiado éxito. Por más que golpeaban, la cúpula no cedía, aunque la habían golpeado en todos los puntos, incluso habían intentado abrir un portal al otro lado, pero no había resultado posible. Se estaban empezando a tensar, cuando oyeron una fuerte explosión, seguida de un fogonazo de luz, e, inesperadamente, la cúpula desapareció como si nunca hubiera estado ahí. Pudieron ver como aparecían varias sombras, tres concretamente, que emanaban una energía oscura.
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Los minutos pasaban, y ninguno de los guardianes era capaz de hacer frente a sus rivales. Pese a que se pudieron liberar gracias a una explosión de energía de Jhonny, no podían hacer frente a dos Caballeros del Infierno y a un serafín siendo sólo tres, y aunque el hijo de Azrael tenía ahí más poder de lo normal, poco podía hacer contra Mazael, que le superaba en todos los sentidos.
-Rendíos y mostradme vuestra oscuridad, humanos- las palabras del serafín sonaron con especial eco, que le daban un aire aún más imperial del que por sí ya tenían.
Tamiya no dijo nada y se limitó a cargar contra el enemigo, con sus manos rodeadas de energía, usando como impulso para atacar. A la vez, Jhonny se rodeó de su energía, y los esqueletos que por allí había comenzaron a moverse, recuperando la estructura que tendrían que tener de estar vivos, muchos de ellos con armas en las manos, y les lanzó al combate. Por su parte, Odd alzó sus brazos y aparecieron animales de energía, y otros aparecieron directamente a través de portales en el aire invocados por el propio guardián, que les acompañó en el ataque. Pese a todo, y de un gesto con la mano, Mazael eliminó a los animales de energía, y de un impulso de energía, Lilith y Azazel destruyeron a los cadáveres y las esferas de energía que había lanzado Tamiya.
-Que débiles…- murmuró divertida Lilith, intentando hacerles perder los estribos. Jhonny era el que más cerca parecía estar de ese estado a juzgar por su energía.
-¡Calla!- le gritó Jhonny. Se rodeó de su energía e intentó por enésima vez golpearles, pero sin éxito,
Azazel simplemente le agarró del puño, y le obligó a arrodillarse frente a él- Esta es la posición natural de la humanidad…- le murmuró al oído- Y dentro de poco, todos vosotros, sucios simios, estaréis muertos, incluida tu linda mami- eso fue la gota que colmó el vaso para el pelirrojo.
Y fue a peor cuando oyó el grito de dolor de Tamiya, y cómo un gran charco de sangre e formaba bajo ella. Tenia clavada una lanza de energía de luz, que segundos antes había lanzado Mazael. Comenzó entonces a gruñir, con su energía rodeándole, y comenzó a cambiar. Su cuerpo comenzó a rodearse de llamas, y sus brazos comenzaron a transformarse en alas, y su cabeza comenzó a tomar la forma de un ave, con un largo pico color fuego. Sus ojos se volvieron rojos y tenía grandes garras que podían atravesar cualquier material. Creció hasta alcanzar el tamaño de un autobús, y en el proceso lanzó tanta energía que tiró a todos por los aires, excepto a Mazael, que desapareció de ahí, con su misión ya cumplida.
-¡Mierda!- Odd gritó, y golpeó el suelo con su puño. Tamiya le intentó tocar por detrás, pero le notó temblando con fuerza, y comenzó a gruñir él también. Se transformó en un tiranosaurio gigante, varias veces más grande que uno normal, con una piel de color negra y ojos rojizos, con unos dientes especialmente más grandes de lo normal. Sus brazos, en condiciones normales de pequeño tamaño, crecieron hasta tener un tamaño en proporción con la del resto del cuerpo, con garras del tamaño de un ser humano.
Emitió un poderoso grito, y en cuanto vio a Jhonny, que volaba por el aire, le intentó atacar, saltando para atraparle. Tamiya se encontraba superada por la situación, y fue peor cuando, de mprovisto, Lilith la agarró del cuello. Amenazante, le colocó un arma en el cuello y comenzó a punzar, provocando un grito en ella, y, presa de la impotencia, se empezó a transformar también. Se transformó en una serpiente emplumada de la mitología maya, es del tamaño de varios autobuses, y su piel es de color negra, así como sus plumas, y sus ojos son rojo sangre. Era capaz de volar a pesar de no tener alas, y tiene grandes garras delanteras, pero no tren inferior, y en seguida alzó el vuelo.
-Genial…- murmuró Lilit, mientras formaba una hoz de energía. Entonces, apuntó, y lanzó el ataque contra ellos.
Fue entonces que, con aquel golpe, logró abrir una herida que sangró con intensidad en todos ellos aunque se cerrara al instante, y la sangre cayó hasta el suelo. En cuanto eso pasó, unas cadenas hasta entonces invisibles estallaron, y rompieron el cambio de tamaño que había provocado Mazael, pero antes de que nada pasara una llamarada de Jhonny abrió un boquete en el techo, por el cual escaparon los tres. Libres por la calle, siguieron luchando entre ellos con violencia.
A los pocos segundos, destellos de luz de diversos colores brillaron, rodeándoles, y unas cadenas de energía luminosa se enroscaron en el cuerpo de todos ellos.
-¡Impedid que los que vuelan puedan ir a ninguna parte!- chilló Aelita, mientras tiraba con fuerza, junto a Jeremy, Percy y Sam, para doblegar a Odd, que rugía con furia.
Electra, Herb, y William saltaron a la grupa de Jhonny, Odd y Tamiya respectivamente y se movieron hasta el cuello, en un intento de lograr calmarles, procurando llevarles, con la ayuda de los que sujetaban las cadenas, contra el suelo. Durante ese rato, y para molestia de ellos, había un montón de gente grabando la escena, así como la prensa, que cada vez se arremolinaba más, junto a miembros de las fuerzas del orden. De un gesto, Susan detuvo el tiempo para todos menos para ellos, para evitar así que pudieran hacer nada.
-Nos van a ver en todos lados… Pero ese es el menor de nuestros problemas ahora- dijo Marin, que ya tenía, junto a Percy, Milly, Nico, Ulrich y Asmae contra el suelo a Jhonny.
En cuanto tuvieron a todos sus compañeros contra el suelo, les fueron calmando, usando la energía de Yumi, que logró, poco a poco, poner las cosas en su sitio. Según se tranquilizaban, volvieron a una forma humana, pero estaban algo desorientados.
-Volvamos a casa, y no os agobiéis- pidió William, mientras ayudaba a Odd a sostenerse en él. El resto no dijo nada y simplemente siguió al muchacho hasta el portal más cercano. En cuanto se fueron, el tiempo volvió a correr normal para los romanos, que no daban crédito de lo que había pasado.
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Azrael miraba nervioso hacia el horizonte, perfectamente conocedor, de todo aquello. Su hermano, Gabriel, tomaba tranquilamente el sol bajo una hamaca.
-Ellos matándose contra demonios, y nosotros aquí, descansando…- murmuró, algo molesto. Gabriel simplemente bajó sus gafas de sol para verle mejor.
-No estamos descansando, estamos esperando a una persona para reunirnos con ella, que no es lo mismo. No es mi culpa que haya decidido venir aquí a vivir- dijo el arcángel.
Se encontraban cerca de un lago, rodeado por montañas altas y nevadas, con campos de trigo y centeno por todas partes, y una veintena de casas a unos kilómetros de allí. Nadie se creería que se encontraban en plena cuenca del Mediterraneo, cerca de oriente medio. Mientras hablaban, notaron un poder inmenso llegar hasta ellos. De entre el trigo, un hombre de unos treinta años, pelo marrón, piel morena y algo de barba apareció. Sus manos, aunque fuertes, tenían la piel suave a juzgar por su apariencia, y en su mirada se notaba un poder que nada tenía que envidiar al de ambos arcángeles.
-¡Y aquí esta mi medio hermano favorito!- exclamó Gabriel, acercándose. El nuevo simplemte negó con una pequeña sonrisa.
-Soy tu único medio hermano, Gabriel- le respondió, mientras se acercaba. Con un gesto de su mano, apareció una tercera hamaca, en la que se sentó despreocupadamente.
-Supongo que lo habrás notado, Jesús- dijo Azrael, mientras se colocaba cerca. Este asintió- Cuando Lucifer se alze, que lo hará, no habrá lugar seguro en la realidad física, más que el Cielo, y este lugar- respondió.
-Podemos evitar que lleve a termino el Apocalipsis, y sin Padre disponible, tu eres la entidad de más poder e influencia, sin contar con los supremos- pero Jesús negó.
-Os lo dije antes y os lo diré ahora, esos son asuntos entre Padre, Lucifer y Miguel. Aunque no deseo mal alguno a la humanidad, juré no interferir. Y yo cumplo mi palabra- les respondió.
Ambos arcángeles se iban a ir, cuando el otro les paró- Aún así, os puedo ayudar dándoos información. Cuando Lucifer se alce, que los Guardianes vengan aquí. Tendrán que pasar unas pruebas antes, pero por lo que me contáis, no os costará problema alguno- dijo.
Los dos seres celestiales simplemente asintieron- Tomamos tu palabra, Jesús. Esperamos que no tengamos que llegar a esos extremos- respondieron.
Sin añadir más, desaparecieron de allí, dejando al otro sólo, que se limitó a observar el cielo claro por encima de él- Se avecinan tiempos oscuros… La realidad no ha conocido guerra tan sangrienta como la que se avecina. Y eso sólo es el preludio de la que será la mayor guerra que se ha conocido y conocerá- Luz contra Oscuridad, en su lucha eterna, por fin cara a cara… Sólo entonces intervendré verdaderamente- tras ese corto monólogo, se levantó de nuevo.
En silencio, se acercó hacia una vid, y la tocó cuidadosamente con sus dedos, y sonrió un poco- La vida siempre se abre camino, por duro que sea todo… Lucifer no lo sabe, pero esa cualidad será su mayor baza- volvió a hablar- Mis hermanos mayores, aunque sean mayores, no han convivido tantos años con ellos… Triunfarán, vaya que si lo harán- con esas últimas palabras, volvió por un sendero de piedras entre el trigo.
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(1) La iglesia, así como la descripción interna de la misma, son reales. Se trata de la iglesia Santa Maria della Concezione dei Cappuccini, situada en Roma. Es mejor conocida como la iglesia de los huesos, precisamente por su peculiar decoración interna.
Perdón por la tardanza, pero no he podido escribir hasta ahora. Dentro de poco también actualizaré el otro fic, y por supuesto el día 3 tendréis vuestro especial de Año Nuevo del fic. Como siempre, no supondrá adelanto de trama, Espero que os guste mucho.
Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan, que pertenece a Doctor Who.
