Suena el timbre que indica el fin del quinto período y miro a Kou. Asentimos en silencio, acordando sin necesidad de decir nada que tenemos que hacer el anuncio del comité ahora.
—Lo siento chicas, luego seguimos hablando, ahora debo hacer una tarea del comité aquí en la clase. — Les aviso a Yuri y a Murao. Ellas mueven su cabeza verticalmente y me dirijo al frente de la clase con Kou.
—Oigan, tenemos que hacer un anuncio, por favor hagan silencio por unos momentos. — Pido amablemente a mis compañeros.
Fue como si le hablara a una pared. Nadie escuchó, o a nadie le importó. Miro a Kou con ojos expectantes, por lo que es su turno de probar.
—Hey, hagan silencio, Yoshioka y yo tenemos algo que decir sobre el comité.
Nada. Pasa exactamente lo mismo. Veo a Yuri en su asiento que me señala una silla. Oh, ya veo. Quiere que me suba para obtener su atención. Le comunico a Kou lo que voy a hacer y busco la silla más cercana. Se le mueve un poco una de sus patas, pero está bien ya que no voy a pararme allí mucho tiempo.
—Oye, ten cuidado, no te vayas a caer. — Me advierte Kou sosteniéndome del brazo para ayudarme a subir.
—Lo sé, está bien, tranquilo.
Mucho mejor. Ahora puedo ver a todos y ya hay varios que tienen sus ojos puestos en mí.
—Escuchen, necesito su atención, ¿Me oyen?
Todos asienten, por lo que suspiro aliviada. Busco a Yuri entre la multitud, le guiño un ojo y prosigo:
—La semana que viene el jueves tendremos un festival de deportes en la escuela. Dura toda la jornada, pero lo único que tendremos que hacer será competir en distintos deportes contra las demás clases. Estos son: básquet, voley, atletismo, fútbol y quemado. Sé que el último no es un deporte pero está incluído de todas maneras. ¿Alguna pregunta?
Todos gritan con entusiasmo para festejar el día de deportes y niegan con la cabeza. Luego, levantan las cosas y salen todos del aula, excepto un par de estudiantes que se quedan charlando en los bancos.
Sonrío para mi misma y luego miro a Kou que me está observando con una especie de ¿Orgullo? No estoy segura.
—Bien hecho, Yoshioka. Obtuviste la atención de todos, fue un gran plan.
Me río y le digo:
—Aunque me gustaría tomar el crédito, en realidad Yuri me lo sugirió — comento encogiéndome de hombros.
Admiro la vista desde el punto en el que me deja ver la altura de la silla, y la comparo con la vista limitada que yo tengo cuando estoy apoyando los pies en el suelo.
—De verdad que soy bajita, ¿Eh? Puedo ver todo mucho mejor desde aquí.
—Si, si, ahora bájate vamos — me apura Kou.
—Que aburrido eres — protesto cruzando los brazos— ¿Qué tal si pruebo ponerme en puntitas? Veré todavía más alto que ahora.
Giro la cabeza hacia donde está Kou mientras comienzo a pararme en puntillas, y alcanzo a ver como abre bien grande los ojos y dice:
—No, Yoshioka, no hagas eso, espera…
Pero cuando llego a pararme bien de puntas pierdo el equilibrio y comienzo a caer. Siento como mi pie resbala por el borde de la silla. Abro mucho los ojos yo también cuando me doy cuenta de lo que está pasando e inevitablemente mi cuerpo se inclina hacia adelante sin nada que yo pueda hacer para evitarlo.
De repente algo me envuelve la cintura con fuerza y choco mi pecho contra algo duro, pero cálido y reconfortante. Por reflejo paso mis brazos alrededor del cuello de Kou y siento como mis pies no llegan a tocar nunca el piso.
Suelto un aire que no sabía que estaba conteniendo y nos quedamos así por un momento. Yo aprieto más mis brazos para sujetarme mejor, y Kou hace lo mismo con el agarre de mi cintura. Estamos tan cerca que puedo oler su nuca. Como me gusa ese olor característico de él. No puedo evitarlo y acerco mi nariz a su cuello. No quiero soltarlo, y al parecer él tampoco a mí.
De a poco comienza a aflojar sus brazos y me baja cuidadosamente hasta que apoyo mis pies en el suelo. Al tener un nuevo soporte desenvuelvo mis brazos de su cuello pero no me alejo de él, los apoyo en su pecho mientras él descansa sus manos en mi cadera. Levanto mi mirada hasta que se encuentra con la suya. Tiene los ojos abiertos de par en par por la adrenalina, y me sonrojo al pensar en nuestra posición. Puedo sentir su corazón debajo de mis manos. ¿Será que su pulso es rápido por la adrenalina o se debe a algo más? Nos quedamos mirando intensamente sin decir nada. Sus ojos entonces se posan en mis labios y siento que no puedo respirar. Se moja su labio inferior con su lengua y en lo único que puedo pensar es en cómo quiero que me bese en este mismo instante. Noto que vuelve a tensar su agarre en mi cadera y me acerca si es posible aún más a él. Perdidos en el momento, inclinamos nuestras cabezas, él hacia abajo y yo hacia arriba. Estamos a punto de besarnos de nuevo.
—Hey, Mabuchi, no es justo que tú hayas sido el único capaz de tener sus pechos tocándote. La próxima vez déjanos a nosotros ser los que la agarremos. — Dice uno de los chicos que se había quedado dentro del aula guiñando un ojo a Kou y golpeando a su amigo con el codo.
Siento el cuerpo del chico que me sostiene tensarse y luego alejar un poco su cara de la mía para voltearse lentamente a la dirección de ellos. Su mirada ya no es tierna, sino que es una muy seria, que si estuviese dirijida a mí me daría miedo. Me abraza con más fuerza incluso que antes y entonces dice serenamente:
—Si vuelven a decir algo parecido sobre ella los golpearé.
Los otros dos se miran entre sí y el que no había hablado antes contesta nervioso:
—Oye, relájate amigo, solo estamos jugando. Ya sabes que es una chica atractiva, por eso él hizo ese comentario sobre ella.
—No me importa. Les daré una buena lección si vuelven a decir algo como eso. Ahora salgan de aquí si no quieren tener más problemas, porque no estoy seguro de poder controlarme ahora mismo.
Miro a Kou sorprendida por la actitud protectora que tomó. La verdad es que me gustó que me haya defendido así. El comentario de ese chico me hizo sentir muy incómoda, y saber que él me cuida con estas cosas no tiene precio para mí.
Los dos chicos salen básicamente corriendo de la clase y nos quedamos los dos solos.
No me atrevo a mirarlo a la cara. Estoy muy avergonzada y no sé qué decirle. Kou lo nota y me toma por la barbilla para que levante mi mirada.
—Hey, no les hagas caso. Son unos tontos, no vale la pena deprimirse por gente así. — Me acaricia la mejilla y yo cierro mis ojos ante su tacto.
—Um, esto, gracias por… salvarme antes, con la silla. Debí haberte hecho caso y bajado antes. — Lo miro ruborizada—, aunque si soy sincera, me ha gustado que me atraparas. Y también que me defendieras recién. Gracias por cuidar de mí, Kou.
—¿Segura que no habrías preferido que te deje caer y así no deberías participar en el festival de deporte? — Me pregunta con una sonrisa tierna.
Yo me rio y volvemos a mirarnos con la misma intensidad de antes.
—Tú… sabes que no debes preocuparte cuando estás conmigo, ¿Verdad? Quiero decir que, siempre y cuando estés conmigo no va a pasarte nada, si estoy ahí haré lo posible por protegerte. Nunca haría nada que tu no quisieras. Lo sabes, ¿No?
Sus palabras hacen que mi corazón lata demasiado fuerte, por lo que mis piernas me fallan un poco y hacen que mis rodillas se doblen. Kou lo nota y coloca sus dos manos en mi cintura sujetándome con fuerza para que no me caiga, asimismo, yo me sostengo por su cuello.
—Lo sé — susurro — Créeme que lo sé.
Contemplo sus labios y el deseo es más fuerte que yo, por lo que me dispongo a besarlo. Aunque me quedo en medio camino, ya que antes de llegar siento sus labios estrellarse con los míos. Soy tan feliz que este sentimiento que tengo ahora mismo es correspondido que se me escapa una lágrima.
El beso es tierno y suave. Nos tomamos nuestro tiempo para saborear cada rincón de la boca del otro. En algun momento mis manos terminaron enredadas en su pelo y tiro de él para acercarlo aún más a mí. Kou pasa una mano por mi espalda y la otra queda en mi cintura. No es igual al último beso que nos dimos. Este es más apasionado, como si ninguno de los dos quisiera alejarse del otro y tuviéramos que asegurarnos de que seguimos allí. Aunque nunca fui besada por otro hombre, estoy completamente segura de que Kou es especialmente bueno para esto. Puedo notarlo en la seguridad con la que desliza su lengua en mi boca y en la firmeza con la que me sostiene.
Finalmente nos separamos lentamente para tomar aire. Bajo mi cabeza para no mirarlo a los ojos y él apoya su frente contra la mía. Los dos respiramos agitadamente y nos quedamos así por unos minutos.
—Yoshioka, yo…
Levanto la cabeza para mirarlo mientras habla, pero entonces suena el timbre que anuncia el comienzo del sexto período. Nunca antes había odiado tanto la existencia de los timbres como en este preciso momento.
Ya entiendo a lo que se refería cuando dijo "Supongo que siempre es así con nosotros, ¿Eh?" Cuando yo había fingido llorar y el besó mi cabello. En ese momento nunca había odiado tanto la existencia de los celulares, pues fue lo que impidió que Kou dijera lo que quería decir.
Escuchamos pasos que se acercan por lo que nos separamos bruscamente, lo cual me deja con una sensación de vacío en la piel. Me dirijo rápidamente a mi asiento y me propongo evitar observar al chico que me gusta.
