Código Guardianes

Capítulo 109

Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.

Amanecía en la ciudad de Budapest, en Hungría. El Sol comenzaba a alzarse desde el horizonte, pero ya había actividad en las calles de la ciudad, que empezaba a bullir de vida. Pero lo más extraordinario de ese amanecer fueron las luces que atravesaron los cielos de la urbe, de este a oeste primero, luego en dirección contraria, para después pasar del norte a sur, y de nuevo repitieron el camino opuesto. Esas luces eran ni más ni menos que los Guardianes, que ya patrullaban la ciudad desde lo alto, fuera de la vista de los hombres, que lo máximo que podrían pensar era que se trataba de un mero efecto de la luz vespertina.

-¿Sabemos en que templo se encuentra la estatua de Gabriel?- preguntó Electra, posada en esos momentos en la rama de un árbol de un parque que encontraron.

Odd, cerca de ella, movía de lado a lado su cola, balanceándose- Creo que ya hemos pasado por encima de ella. ¿Vosotros sabéis algo, chicos?- preguntó, dirigiendo su mirada a Jeremy y Aelita, que negaron un poco.

-Según leo, hay bastantes iglesias aquí, pero sólo una estatua dedicada al arcángel Gabriel. Es la de la Plaza de los Héroes- comentó entonces Milly, revisando su móvil.

El resto la miró con interés- ¿Creéis que pueda servir?- preguntó Hiroky, pero a falta de una mejor opción, decidieron que harían vigilancia por allí.

Durante la tarde-noche anterior estuvieron debatiendo que, siempre que iban a una nueva misión para evitar la rotura del sello de uno de los arcángeles, varios de ellos acababan perdiendo el control. Tras apuntar sus nombres, y con ayuda de Seriel, descubrieron que se trataban d ellos guardianes que tenían alguna relación con los elementos insignia del arcángel en cuestión. Por ejemplo, en el caso de Raguel sus poderes están relacionados con el rayo, la inteligencia y la belleza, de ahí que los que cayeran fueran Electra, Herb y Sissi. Por ello, y tras descubrir que los poderes de Gabriel eran la esperanza, el espacio y la tierra, se quedaron atrás Sam, Marin y Patrick.

-¡Buena suerte!- les gritaba la guardiana de la esperanza, mientras les despedía con la mano. Les vieron irse, mientras ellos tres se quedaban en el parque, lejos de la acción.

Cuando el resto del grupo se alejaba calle abajo, ellos se subieron al árbol y contemplaron el paisaje de la ciudad, dispuestos a aguantar las ganas de salir corriendo a ayudarles si sienten alguna energía maligna sobre ellos.

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Las horas pasaban despacio para el grupo que se había dirigido hacia la estatua de Gabriel. Tras recorrer varias calles y un par de avenidas, llegaron a una enorme plaza que servía a modo de isla para unas grandes intersecciones. La isla en sí era una gran explanada, con losas formando cuadrados y rectángulos de todos los tamaños. En un extremo de la plaza, había una serie de columnas colocadas en línea con una única fila por lado separadas por unos diez metros, que formaban una curva coincidente con la propia curvatura de la isla. La parte de arriba de las columnas estaban unidas con un dintel con bajorrelieves, y en la parte ancha de las mismas, coincidentes con la zona de separación, había unas estatuas de cuadrigas que se miraban de frente. En el centro de la plaza había una altísima columna, coronada por la estatua del arcángel que habían ido a proteger. En cuanto llegaron, se colocaron bajo los dinteles de un lado y se sentaron, esperando tranquilamente a algún suceso extraño. Y aunque habían notado la energía de varios demonios pulular por allí en ninguna ocasión se habían acercado demasiado, y según transcurría el tiempo se iban aburriendo cada vez más.

-Si lo llego a saber me traigo la baraja de cartas….- murmuró Asmae, mientras miraba aburrida pasar a la gente.

Tamiya, a su lado, se entretenía con el móvil - He estado leyendo en internet y parece ser que este sitio se llama Plaza de los Héroes, que conmemora a grandes personalidades de Hungría- les explicó ella- La estatua de Gabriel se colocó recientemente para conmemorar el final del Holocausto- eso último l hizo temblar ligeramente.

Tanto ella como Milly aún tenían pesadillas de sus horas en aquel campo de exterminio, por suerte no les llegó a pasar nada.

A su lado, Percy contemplaba a la gente ir y venir. Entonces, se levantó de pronto, así como sus compañeros al notar la energía de uno de los Caballeros del Infierno – Lilith…- murmuró, tenso.

Vieron acercarse a una mujer. De pelo negro y ojos castaños, con vaqueros y una camisa de cuadros color azul. Sus ojos bermellón denotaban su posición, y su energía oscura la rodeaba como un manto.

-Pensé que estabais muertos, tan quietitos ahí durante horas- comentó divertida, colocándose delante- ¿Dónde está vuestra mascota, la chica perro?- preguntó, y sonrió al ver como Noelia se ocultaba detrás de varios de sus compañeros.

La diablesa se rio con fuerza- ¡Bueno! ¿Dónde están los otros? Me faltan tres en concreto…- murmuró, mientras daba vueltas en torno a ellos.

Estos se tensaron un poco- Estamos todos, Lilith- le espetó Aelita, pero esta no le hizo caso- No me mintáis. Notos sus energías aquí cerca, pero….- se giró de pronto, miró en dirección contraria a ellos, y comenzó a reír de forma siniestra.

Se rodeó de su energía y salió volando en dirección al sitio donde se encontraban Patrick, Marin y Sam.

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Mientras tanto, los otros tres permanecían en su sitio, observando en silencio el ir y venir de la gente. Se entretuvieron un buen rato con las historias de Marin, que les contó sobre su vida con su abuelo, el Doctor. También les habló de su infancia en Gallifrey junto a Marin, pues sentían bastante curiosidad, sobre todo el chico al ser la pareja de ella.

-Ahora que el abuelo a localizado Gallifrey en el firmamento en un pliego del espacio es accesible para nosotras el llegar hasta allí. De no ser por eso nos hubiera tomado siglos buscarlo analógicamente, incluso con la energía de nuestro lado. La expansión constante del espacio hubiera dificultado mucho la tarea- les explico la guardiana del tiempo.

Los otros dos se limitaban a asentir- Ojalá cuando todo acabe podamos ir de visita, así os enseñaríamos la mayor y más gloriosa civilización de todos los tiempos- Sam sonrió por su mirada soñadora.

-Ya veréis, será genial- comentó emocionada Marin- Os enseñaré dónde jugábamos mi hermana y yo, y donde estudiábamos- añadió- y también nuestra casa y…- pero antes de que pudieran decir nada, se vieron rodeado por una energía oscura.

Una miríada de energías, mejor dicho, pues eran muchas. Ellos se bajaron del árbol en el que estaban ocultos, y se vieron rodeados por varios demonios. Sus ojos negros y miradas siniestras por unos instantes tensaron a los tres adolescentes, pero Marin elevó su energía, y lanzó su ataque principal.

Explosión de galaxias!- de sus manos salieron miles de haces de luz, y planetas y estrellas de energía impactaron contra los demonios, que se vieron sobre pasados totalmente por el poder de ella.

Pero pronto fueron sustituidos por otros tantos, que les fueron rodeando. Rápidamente Sam y Patrick se pusieron a ayudar a su compañera en derrotar a sus contrincantes, que si bien no eran enemigos cercanos a su nivel, tenían la ventaja numérica. Al estar en un espacio abierto, podían usar sus poderes con cierta libertad, pero tampoco querían abusar demasiado, sobre todo por los civiles que por allí pasaban.

-Crearé una distracción en sus mentes- Marin entonces elevó su energía, y sus ojos brillaron en color perla.

Creó una ilusión en las mentes de las personas que por allí pasaban, que empezaban a acercarse peligrosamente al lugar del combate. Fue entonces que decidieron, en vista de que comenzaba a haber ciertos destrozos en el parque, que combatirían en otro sitio. Concretamente, se fueron elevando por el aire hasta la altura de un segundo piso aproximadamente, por encima de las copas de los árboles del parque, y fuera de la vista de los transeúntes.

-¡Los cien dragones!- Sam entonces lanzó su principal ataque de energía, y destruyó a cientos de esos demonios. Justo cuando se creían ya libres de esos seres, delante de ellos apareció una mujer.

-Al fin os encuentro…- comentó, mientras mostraba sus ojos bermellón. Entonces, y sin darles tiempo a que ninguno de ellos pudiera reaccionar, Lilith usó su energía para atraerles a ellos.

Entonces, les lanzó con un impulso en dirección a la Plaza de los Héroes. El impulso fue lo suficientemente potente como para llegar hasta la misma, donde cayeron al suelo a un par de metros de la base de la columna de Gabriel. Instantes después llegó Lilith hasta ellos, y con un chasquido de dedos, alzó unas paredes de energía en torno a la plaza, bloqueando el paso de cualquier ente. Además, expulsó a todos los que estaban ahí dentro, a excepción de los tres guardianes.

-Ahora estaremos más íntimamente…- sonrió la diablesa, mientras les miraba tétricamente. Ellos se pusieron en guardia, y sería Sam la primera en lanzarse.

Hizo aparecer su lanza e intentó empalar a Lilith con la misma, mientras Marin y Patrick les lanzaba sus ataques de energía. Pero ella los esquivó a todos dando un salto, y cayó de pie a unos metros. Entonces, de sus manos surgieron varias esferas de energía, que se elevaron hasta el cielo, y se desintegraron cientos de pequeños punzones de energía, que cayeron como una lluvia letal. Entre los tres, elevaron una pared de energía para defenderse, pero esta acabó cediendo por la fuerza del ataque. En cuanto eso pasó, Lilith se acercó a toda velocidad hacia Marin, la tomó del cuello, y la lanzó contra el suelo, golpeando el suelo con su rostro.

-¡Esta pelea os viene demasiado grande, niñatos!- gritó, mientras provocaba un intenso dolor a la chica, que chilló con intensidad. Segundos más tarde, Patrick placó a la diablesa, lanzándola a toda velocidad por los aires. Únicamente fue detenida por la pared de energía que la propia Lilith había levantado.

Cayó al suelo, pero se levantó en seguida, se rodeó de su energía, y atacó con violencia. En apenas un segundo, se posó en frente de Sam, la agarró de la cara, y la lanzó contra Patrick. Este por poco la esquivó, pero entonces, Lilith hizo lo mismo con él, y le hizo un corte en el rostro, del cual brotó algo de sangre.

-Vais a morir….- canturreó divertida Lilith, mientras elevaba su energía. Del suelo brotaron cadenas negras, y se ataron a brazos y piernas de Sam y Patrick.

Marin entonces gruñó, elevó su energía y se lanzó contra Lilith. Puñetazos y patadas cayeron sobre la diablesa de parte de la iracunda Marin, que se estaba cansando de ese juego. Pero la diablesa le detuvo en todo momento, mientras le dedicaba a la dama del tiempo palabra poco cariñosas.

-Sois débiles, sobre todo tú, guardiana del tiempo- le espetó, mientras esta gruñía un poco. Lilith sonrió entonces y siguió.

-Perdisteis la Guerra del Tiempo, y ahora vas a perder también aquí- continuó- ¡Eres tan débil que ni herirme puedes, Marin Foreman! ¡Y encima eres tan estúpida que intentas atacarme pese a saber que no puedes!- entonces pateó el estómago de ella, que la lanzó contra la pared de energía que las rodeaba.

La mente de Marin era un caos, estaba muy dañada psicológicamente, pero entonces Lilith apretó la última tecla, la que haría que ella se perdiera- Y tus sobrinos… Oh tus sobrinos, ¡les crías horriblemente mal!- eso hizo enfurecer a Marin.

No sabía como había descubierto eso, pero daba igual. Toda la culpa que pudiera sentir por ellos se magnificó hasta el punto de que su energía colapsó, y se vio rodeada de una versión corrupta de su energía. Entonces, comenzó el cambio. Se colocó en una posición cuadrúpeda, aumentó de tamaño, y sus manos y pies se transformaron en zarpas, mientras su pecho aumentaba de tamaño, así como su cráneo, que cambiaba de forma. Tras pocos segundos, pasó a ser un tigre dientes de sable gigante, del tamaño de varios todo terrenos, de pelaje negro y ojos rojos, con dientes de sable del tamaño de un ser humano, con enormes zarpas delanteras y fuertes músculos delanteros, pero sus patas delanteras no eran tan largas, pero igualmente fuertes y bien formadas.

-¡Perfecto, quedan dos!- chilló Lilith, mientras esquivaba el envite de Marin, que, de un zarpazo, rompió fácilmente las cadenas que sujetaban a sus dos compañeros.

Estos se encontraban demasiado tensos para poder reaccionar. Todo se iba desbaratando poco a poco, perdiendo el control de lo que pasaba. Marin no para de dar vueltas por la zona, intentando salir, mientras Lilith le provocaba un corte en una de las patas, que comenzó a sangrar. Pero poco tuvo que esperar, pues por desesperación, les pasó lo mismo que a Marin: sus energías colapsaron y pasaron a ser negativas, y, como consecuencia de todo esto, se transformaron también.

-Perfecto…- murmuró Lilith, contenta.

En el caso de Sam, ella se transformó en un caballo gigante de más de cuatro metros de alto, de color negro con grandes pezuñas de obsidiana y de color grisáceo su piel, así como la crin. En cuanto a sus ojos eran negros. Para Patrick, se transformó en un enorme buey del tamaño de varios todoterrenos, su piel era dura como el acero y de color naranja, con grandes y afilados cuernos en la testa, y ojos de un intenso bermellón. Era tan pesado que con sólo andar genera terremotos, y sus cascos son tan fuertes que pueden partir el suelo a la mitad, pero pese a todo esto era realmente veloz.

Lilith entonces se colocó sobre la espalda de Patrick y le hizo un gran corte, del que brotó sangre, y quiso hacer lo mismo con Sam, pero no era tan fácil subir a su grupa. Mientras se preparaba, derribó la pared de energía que mantenía el alto desde que llegó, y, cuando usando su cuchillo hizo un corte en la piel de la guardiana de la esperanza, vio los destellos de luz de los otros guardianes. Sonrió, dispuesta a luchar contra ellos.

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El resto de guardianes, en cuanto salieron disparados por los aires, acabaron chocando contra coches, autobuses, e incluso edificios. Los transeúntes miraron impresionados como los chicos se levantaban sin aparentes daños de aquellos golpes y se dirigían a toda velocidad hasta la pared de energía que les separaba de los otros tres. Electra golpeó la misma con su martillo envuelto en rayos, pero de poco sirvió.

-¡Lo han vuelto a hacer!- exclamó molesta Aurora, mientras acariciaba con la palma de su mano la pared de energía. Yumi entonces levantó el cemento que formaba el suelo con sus plantas, pero los pocos huecos que quedaban abiertos eran instantáneamente tapados por la energía de Lilith.

Ellos entonces concentraron su energía dispuestos a derribar la barrera, pero entonces por allí aparecieron una miríada de demonios menores. Y junto a ellos, estaba Astaroth.

-Rendíos, Lucifer será liberado, niños- afirmó. Los chicos no dijeron nada, pero los civiles ya para entonces habían formado un verdadero caos, más cuando el demonio dio semejante declaración.

Los guardianes tuvieron entonces que decidir: o sus compañeros, por ahora inaccesibles y con la opción de que un nuevo sello de Lucifer se rompiera. O bien ayudar a los civiles de la capital húngara a pasar por ese trance. Se acabaron decidiendo al ver a los demonios atacar a las personas que por allí pasaban. Por ello, se rodearon de su energía, y se dedicaron a defender a la población civil de Budapest.

Trueno atómico!- Aelita atacó a varios demonios, mientras sus compañeros se rodeaban de su energía e iban sacando de allí a gente. Sin mediar palabras, se acercaban y los tomaban en brazos para sacarlos de allí, elevándose por los cielos y dejándoles en un lugar seguro.

-Cobardes…- gruñía Jeremy, mientras sanaba las heridas de una pareja de ancianos con sus poderes. Estos estaban bastante asustados por lo que pudo notar, entonces el chico elevó su energía, y el poder de los mares retumbó por todos lados.

Comenzó a caer una fina llovizna sobre la ciudad, que, en vez de mojar a la gente, le daba energías y curaba los cortes y golpes que pudieran tener, al menos a los seres humanos, pues les hacía daño a los demonios. Por su parte, William protegía a los que tenía más cerca usando la oscuridad a modo de escudo, mientras Herb, Nico y Sissi mantenían un gran muro de cristal en torno a unos autobuses llenos de estudiantes, lanzando sus extinción de la luz estelar a todo demonio incauto que se atreviera a acercarse. Los demás se enfrentaron a Astaroth, que luchaba contra ellos como un adulto peleando contra un niño, riéndose de ellos.

-¡No sirve de nada todo esto, niños!- les dijo, mientras se rodeaba de su energía y creaba una enorme esfera de energía oscura, que se dividió en cientos de pequeñas esferas que cayeron contra los chicos.

Estos se defendieron usando sus energías, y varios de ellos, concretamente Electra y William, decidieron transformarse para enfrentar al demonio. Hasta entonces no lo habían probado contra uno de ellos y querían saber hasta que punto podían igualarse sus poderes.

-¡Estamos a otro nivel, Guardianes!- exclamó el demonio, mientras esquivaba un ataque de Susan, que usaba sus portales para hacer que los ataques de sus compañeros aparecieran en zonas totalmente aleatorias y que el demonio no pudiera esquivarlos.

Pero aunque esto funcionaba en el sentido de que impedía que este se pudiera mover demasiado, no le provocaba apenas daño, por lo que Astaroth seguía en perfecto estado. En uno de esos momentos, se movió a la velocidad de la luz y se paró justo delante de Ulrich, que apenas tuvo tiempo de evitar el puñetazo. El guardián lanzó una esfera de fuego potenciada con su energía, mientras Percy usaba los materiales del subsuelo para atar al demonio. Así mismo tiempo, Jhonny colocó sus manos en la testa del demonio e intentó fulminarle con sus poderes, pero para hacer eso se necesitaba de un poder muy superior al del ser que se pretendía destruir, y él estaba bastante parejo al demonio. Aurora y Asmae le fueron a ayudar pero el demonio se liberó antes de tiempo, aunque fue golpeado por un rayo de energía de Tamiya, que, junto a Electra, pretendía ralentizarle lo suficiente.

-¡Esto no sirve para nada, guardianes!- exclamó, mientras se liberaba de las ataduras que le retenían. Iba a continuar hablando, cuando notaron un temblor.

Entonces, empezaron a ver cadenas de energía en el aire vibrar con intensidad, y, tras un fuerte chirrido, estas se rompieron y desaparecieron en el aire, señal de que el sello que pretendían defender había sido nuevamente roto por el enemigo.

-Nuestra misión aquí ha concluido, parece ser…- murmuró Astaroth, mientras unas cadenas de energía de Aelita se enrollaban en torno a sus antebrazos.

Pero eso de poco sirvió, pues el demonio dio un fuerte tirón y se liberó de las ataduras de Aelita. Entonces desaparecieron los demonios de por allí, dejando solos a los guardianes, y con tres animales gigantes luchando entre ellos. El tigre dientes de sable gigante no paraba de intentar morder el cuello del caballo, mientras el buey cargaba contra todo lo que se moviera. Como aquello era un caos, el resto de guardianes abrieron portales delante de los animales, que atravesaron los mismos con rapidez. Aparecieron en una explanada bastante amplia, con algunos árboles aquí y allá, en pleno campo.

-Aún siento las energías de los demonios, por aquí cerca están…- murmuró Marin, mientras posaba su vida en una cabaña cercana.

-Ve a eso entonces. Nosotros nos encargamos de Marin, Sam y Patrick- le indicó Jhonny, mientras daba un salto y se posaba en el lomo de Sam.

Asintiendo, la dama del tiempo se dirigió a dicha cabaña, mientras el resto usaban sus energías para domar a los otros dos.

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En pocos minuto habían logrado poner al cuello de Sam y Patrick unas cadenas de energía reforzada por los metales de Percy, que consiguieron doblegar a los otros dos, y que inclinaran sus testas hasta cerca del suelo, aunque Marin era la más problemática.

-Se está resistiendo mucho…- comentó Ulrich, mientras poco a poco iban acorralando contra unos árboles a Marin, que les gruñía.

Entonces. Odd, Jhonny y Tamiya se rodearon de sus energías, y se iluminaron en sus respectivos colores. Tras un fogonazo, su nuevo aspecto se descubrió al resto. En esa forma controlada de sus nuevos poderes, Odd cuenta con la piel del pecho, brazos y piernas, las cuales son como las del dinosaurio, por lo que va descalzo. Cuenta también con una cola que le nace de la zona del coxis. Con respecto a su cara, esta no tiene un aspecto de reptil, aunque si tiene líneas delineando su rostro y dando un ligero parecido a lagarto. Tiene un tatuaje en su hombro de un tiranosaurio. De ropas tiene un mero pantalón color lila. Para Jhonny, tiene plumas rojas que parecen estar en llamas en la zona del pecho y muñecas, sus piernas y brazos son de aspecto humano. Su rostro está delineado y le confiere aspecto de ave, y sus pies están descalzos. Sus manos son humanas, y puede envolverse en fuego, aunque no sea tan ardiente como el de Ulrich. No tiene camisa, sólo un pantalón corto del mismo color de su energía, que es plata. Por último, Tamiya ella es de unos dos metros de alto, con escamas de reptil en el pecho y parte de los brazos, cuenta con una cola de reptil a la altura del coxis, y con plumas en los talones y muñecas, así como cuatro en el cuello. Estas son de color verde brillante, y sus pies están descalzos. Tiene unas alas tatuadas en la espalda que le permiten volar si se brillan. Su traje es sin camisa, sólo unos shorts del color de su energía.

-Mola…- murmuró Odd, observándose. Sin más reparos, los tres se lanzaron contra Marin. Lo propio hicieron Hiroky, William, Milly, Electra, Sissi y Herb, que lograron, no sin esfuerzo, aplacar la ira de Marin.

Primero, Odd tomó del cuelo a Patrick, y, tirando con fuerza, fue bajando su cabeza mientras Electra y Sissi le ayudaban, tirando de sus cuernos. Por su parte, Herby cabalgaba sobre Sam y la iba cansando pues ella quería tirarle de su grupa pero él estaba demasiado bien sujeto, y con la ayuda de Hiroky fue logrando calmarla. En cuanto a la dama del tiempo, esta era demasiado veloz para intentar agarrarla, así que el resto simplemente la perseguía por el prado y evitaba que pudiera huir de entre los árboles, sin darse cuenta de que poco a poco eran rodeados por cámaras de televisión, que retransmitían en vivo todo lo que sucedía en aquel prado.

Poco a poco lograron que se fuera calmando y volviendo a una forma humana de nuevo, aunque la chica estaba con la respiración bastante alterada, pero más tranquila que antes.

-Hemos vuelto a perder… Y más rápido que nunca- comentó Marin, mientras veía como traían a Patrick y a Sam, totalmente noqueados, hasta allí.

-Lo importante es que estamos bien- dijo entonces Aurora, mientras se sentaba al lado de los demás. Permanecieron en silencio unos instantes, hasta que la energía de Susan dio una fuerte explosión, seguida por un fuerte resplandor índigo.

Fue entonces que vieron de fondo a los reporteros, que no paraban de pulular de lado a lado con los móviles en las manos, retransmitiendo en varios canales a la vez. Pero no podían centrarse sólo en en eso ahora, tenían problemas mayores entre manos, en este caso la seguridad de Susan.

Todos se levantaron entonces, y decidieron dejar a Noelia y Percy al cargo de los otros tres. El resto se rodearon de sus energías, y comenzaron a moverse a toda velocidad en dirección a donde habían localizado la energía de Susan. Tras recorrer los pocos centenares de metros que les separaba de donde se encontraban ella, la vieron al lado de una cabaña. Esta era de madera, de una sola planta, y con un par de ventanas. En sus buenos tiempos debía ser acogedora, pero ahora estaba bastante abandonada. Si uno se fijaba en su interior, este tenía lo imprescindible, una cama, varios platos y cubiertos en unos estantes, y una chimenea que aún humeaba, lo que indicaba que hacía poco que alguien había estado por allí viviendo.

-¿Susan?- la llamó su hermana. Esta se giró y les indicó que se acercaran con un gesto. Estos así hicieron, y vieron que ella se encontraba tras una de las esquinas.

Tras acercarse y poder ver más de cerca, se dieron cuenta que ella estaba frente a una entrada a una pequeña cueva, que apenas tenía unos metros de profundidad. Sólo tenía una pequeña estatua de un dios antiguo, pero estaba bien conservada. Incluso tenía unas velas de incienso que aún estaban algo caliente, por lo que hacía muy poco que se habían apagado.

-Los demonios pasaron por aquí pero no llegaron a entrar. Después supongo que volverían al Infierno porque sus energías desaparecieron de golpe- afirmó.

Eso sorprendió al resto- ¿Crees que no llegaron a entrar por que no querían, o por otra cosa?- le preguntó Aurora. Electra, a su lado, estaba pensativa.

-Hay algo escrito algo en tiza por las paredes y techos, fijaos- dijo entonces la guardiana del rayo, a lo que el resto asintió.

Así era. Se trataban de letras escritas en griego y una extraña lengua que ellos no conocían, seguramente se tratara de enoquiano, cosa que Jhonny más tarde confirmaría.

-Parece el templo de un berserker…- comentó Ulrich, mientras acariciaba con las puntas de los dedos todo aquello.

-Me recuerda a Karl. Me pregunto donde estará….- murmuró Sissi, mientras se iban ya, poco o nada más había que hacer por allí, así que abrieron un portal, y se dispusieron a volver a casa.

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Ya de vuelta a la dimensión de la hechicera, esta se encontraba en su despacho, con varios libros sobre la mesa. Seriel, a su lado, cortaba tranquilamente varios trozos de carne y los aderezaba. Eso al principio había sorprendido a los chicos, no veían a un ángel con dotes para la cocina, pero los ángeles tenían la capacidad de usar las habilidades de sus recipientes, y parece ser que el de Seriel era una reputada cocinera. Al verles llegar, y por sus caras, Jamily suspiró.

-Todo parece indicar que es imposible parar el Apocalipsis, y de poder seguramente no tengamos el poder para ello, pese a todo…- murmuró.

Ellos bajaron la cabeza- Por cierto, mirad esto- la mujer entonces encendió la tele, y en pantalla apareció la batalla que habían tenido, así como imágenes de cómo habían detenido a sus compañeros una vez que se habían dejado llevar por su energía oscura.

-Joder…- murmuraron en general, mientras se acercaban a la tele. Jamily simplemente se acarició el puente de la nariz, mientras suspiraba.

-Asmeya me llamó hace unos minutos, histérica por veros, sobre todo a vosotras dos- señaló a Aeita y Asmae, que bajaron la cabeza más aún -Estáis por todas partes, y sinceramente, ya sería tarde para poder intentar detener todo esto la verdad- les explicó Jamily.

El grupo simplemente fueron a sus respectivos cuartos a descansar y a hacerse a la idea de que ahora estaban en todas partes. Eso por un lado podía ser positivo, pero por otro lado dificultaría todo bastante. Y más con sus padres, que seguramente fliparían de ver en esas circunstancias a sus hijos. Seguramente estarían preocupados, y querrían llamarles en seguida, así que irían a sitios privados. Los únicos que no tendrían que dar explicaciones serían las gemelas damas del tiempo, Asmae, y Noelia.

-¿Creéis que podremos seguir adelante ahora que somos públicos?- preguntó la chica perro, moviendo su cola de lado a lado, tranquila.

Las dos mayores se hundieron de hombros- Sinceramente no lo sé….- Marin parecía distraída, aún estaba pensativa por perder el control.

-Lo que está claro es que ya nada será igual- dijo Asmae- La clave era ser anónimos, pero ya no lo somos. Ni siquiera con el super ordenador borrando todo rastro en internet lo impediríamos- siguió la chica.

Horas más tarde, y tras muchas llamadas de parte de los padres de los guardianes, que estaban realmente alterados, estos tuvieron que ir a sus respectivos hogares a dar explicaciones, cosa normal teniendo en cuenta la evidente preocupación que todo padre que se preciara tendría en unas circunstancias así. Pero aún les esperaba una última sorpresa, y es que por la casa de Jamily apareció Karl, el berserker.

-¡Guardianes, la que habéis liado!- gritaba mientras entraba por la sala como si fuera por su casa, cosa que generalmente hacía siempre.

Estos le miraron, los pocos que estaban pues la mayoría estaba por sus casas, con interés. Este traía sus ropas de cazador y sus armas de siempre, lo típico en cualquiera de los suyos.

-¿A qué debemos el honor?- le preguntó Jamily, mientras se le acercaba. Había oído historias por parte de los muchachos y sentía curiosidad por él, por eso le dejó entrar a la dimensión.

Este sonrió, y les mostró un mapa- Esto, chicos, os puede salvar la vida la próxima vez que vayáis de viaje al Infierno- dijo, extendiendo una hoja arrugada.

Esta era un mapa bastante detallado, donde se podían ver montañas, ríos, valles, desfiladeros y grandes zonas de prados- Esto, muchachos, es un mapa del Infierno- dijo, sonriendo.

Rápidamente todos los presentes se arremolinaron en torno al documento, inspeccionándolo- Se lo robé a un demonio que me encontré en mi camino, uno que se llamaba Gamma, creo que le conocéis- afirmó, a lo que los demás asintieron.

-Él nos dio hace un tiempo un libro que según nos dijo sería importante para nosotros. Aún trato de descifrarlo, pero apenas he avanzado, está en un enoquiano especialmente difícil, y ni con la ayuda de Seriel he avanzado- aseguró la hechicera, cruzándose de brazos.

-Entiendo entonces que más que robárselo, él me lo dio…- murmuró el otro, a lo que sólo suspiraron.

Pero el berserker no se dejó amilanar- En cualquier caso, este mapa es real, chicos. Y aquí pone claramente donde está escondido incluso la jaula de Lucifer, las peores trampas y mazmorras, y todo lo que os podáis imaginar- les aseguró el hombre.

Los muchachos le miraron con agradecimiento- Creo que es lo menos que podía hacer por vosotros ya que me ayudasteis en un par de ocasiones- añadió, ocultando algo el sonrojo.

Los guardianes le agradecieron el gesto con fuertes vítores, y hasta cargaron con él y le mantearon, cosa que provocó las risas de todos menos de Seriel, que no entendía ese comportamiento por parte de los humanos.

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Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Marin, que pertenece a Doctor Who.