Código Guardianes

Capítulo 110

Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.

Al día siguiente, y ya que habían sido descubierto, el grupo ni se molestó en esconderse. Tras tomar un rápido desayuna, se rodearon de sus energías, y sus cuerpos fueron cubiertos por sus respectivas armaduras y, con las armas en sus manos, salieron en dirección a la Academia, mientras se preguntaban qué diría el resto de sus compañeros al saber de su verdadera naturaleza. Sus padres el día de ayer hicieron muchas preguntas, y aunque les abroncaron con contundencia por los peligros que corrían, al menos habían entendido la situación. No les hacía nada de gracias que sus hijos e hijas estuvieran involucrados en algo así, y aunque les prohibieran hacerlo, sabían que ellos seguirían. Vieron esa determinación en sus ojos, así que simplemente se limitaron a pedir explicaciones, que cada noche llamaran para saber que estaban bien, y sobre todo, nada de más secretos para la familia. Lo más duro vendría ahora, de todas formas. Por la naturaleza humana seguramente habría mucha duda y miedo por parte de todos, y las críticas por parte de políticos y asociaciones de todo tipo no se habrían hecho esperar en toda clase de redes sociales.

-Iremos simplemente a ver al director Delmas, para explicarle la situación, aunque me imagino que se hará a la idea de lo que hay- comentó Aelita. Sissi, a su lado, asintió- Iré contigo. Hablé ayer con él y bueno… No estaba contento, claro. Pero quiere hablar con nosotros- afirmó.

Siguieron andando a una velocidad normal, hasta la zona desde la que se veía Kadic. Había cientos de reporteros por todos lados con cámaras de televisión, fotógrafos y entrevistadores, listos para pillar la noticia más suculenta de los guardianes. En cuanto uno les vio, se dirigió corriendo hacia ellos, seguidos por todos los demás, que en marabunta se aproximaron hasta ellos. Con un gesto, Aelita y Asmae indicaron al resto que se alejaran a hablar con Delmás, mientras ellas se encargaban de atenderles. Eran las líderes, así que era cosa suya. Con esas, el resto elevó su energía, y, yendo a velocidad de la luz, pasaron a través del grupo de reporteros, que en menos de un parpadeo vieron que sólo tenían delante a dos de ellas, mientras el resto ya estaba entrando en el edificio que tenían detrás. En cuanto llegaron empezaron a recibir preguntas, pero Aelita les pidió silencio con las manos. Una vez hubo silencio, se aclaró la garganta, y a sabiendas de que lo que dijera saldría en todos los medios, comenzó a hablar.

-Me llamo Aelita Schaeffler, Guardiana de la Luz. Ella es mi hermana gemela, Asmae, Guardiana de la Fe- comenzó.

Guardó silencio unos segundos- Tenemos una enorme responsabilidad en nuestros hombros, pero entiendo también que el público debe saber lo que está por venir, y haremos todo lo posible por evitar que civiles salgan heridos en.,. el Apocalipsis- los reporteros comenzaron a hacer cientos y cientos de preguntas, pero Aelita alzó la voz.

-¡Les contaré nuestra historia, si es que me dejan!- exclamó, pidiendo calma- Somos los Guardianes de un mundo, muy parecido a este, que se llama Asmara, en la Constelación de Leo. Si fijan sus telescopios, podrán ver ese planeta en rotación a una estrella como el Sol- explicó- Los vínculos entre ambos mundos son muy antiguos, un portal los unió durante siglos, así que especies de ambos lados se mezclaron, por eso hay humanos en ese planeta, y viceversa. Nosotras mismas sonos de allí, por ejemplo, junto con Aurora, que es angelida- siguió.

-Ese vínculo se rompió hace unos dos mil años por la intervención de lo que ahora sabemos era un grupo de Querubines, seres celestiales que acabaron, esos en concreto, corrompidos. Hace un año aproximadamente les derrotamos y pensábamos que todo había acabado, pero no había hecho más que empezar. Si tienen dudas, estamos dispuestas a responderlas- y el aluvión de cuestiones no se hizo esperar.

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Mientras, Odd, Jeremy, Ulrich, Yumi, Nico, Herb y Sissi llamaron a la puerta del Director de la academia, mientras los demás esperaban fuera. En cuanto les permitió entrar, ellos así hicieron, y permanecieron en pie en silencio. El adulto parecía nervioso, tenía ojeras y el pelo, si bien estaba peinado, tenía mechones por algunas partes, señal de que se había estado toqueteando el pelo.

-Están retransmitiendo la entrevista por todas partes. El planeta entero lo está viendo…- murmuró, mientras tamborileaba nervioso con los dedos.

-Papá, nosotros… Si lo hemos ocultado fue…- pero él le pidió parar con un gesto- Tu madre me llamó ayer histérica. Me preguntó en qué coño estaba pensando para dejarte ir, y me echó en cara que no viera nada en todo este tiempo. Creo… que me quiere denunciar para quedarse sola con la custodia. Y algunos padres más también- su voz se quebró entonces.

Su hija entonces le abrazó, mientras permitía que el otro llorara en su hombro. Yumi, cerca, elevó su energía, y comenzó a tranquilizar los ánimos del mayor, que se veía totalmente superado por todo aquello.

-Susan y Marin son bastante mayores que todos nosotros juntos, y son responsables de nosotros- le explicó Sissi- Por nuestros padres no te preocupes, les pediremos que no hagan nada, si hace falta mostraremos nuestro poder a todo el planeta de ser necesario- su dulce voz fue calmando al mayor, que sentía que su pecho se iba relajando.

-Haremos una demostración de poder- dijo entonces Jeremy, mientras abría la ventana- Llevamos bastante ocultándonos, pero ya no. No más- con esa determinación, se rodeó de su energía, y salió volando por la misma.

El resto le siguió, dejando a solas a padre e hija, se necesitaban bastante en esos momentos. En pocos segundos llegaron a la plaza de la Torre Eiffel, donde grandes grupos de turistas se hacían fotos y vídeos. Pero en seguida sus móviles se dirigieron a ellos, mientras se acercaban andando. Jeremy entonces creó una esfera de agua del tamaño de una pelota de fútbol, y comenzó a dar toques con ella, mientras se acercaba a un grupo de escolares, con quien empezó una pachanga callejera. Ulich, por su parte, comenzó a jugar con sus llamas, cambiándolas de color para formar figuras que se movían a su alrededor, sobre todo de animales y cosas cotidianas como una mesa, en la que hacía como si se sentara como tal cosa.

-¿Me permite?- preguntó Yumi, mientras se acercaba a un grupo de jóvenes que protestaban contra el cambio climático. En sus manos creó entonces unas plantas que colocó en sus pelos, como coronas de flores. Así mismo, y usando su energía, hizo florecer a todas las plantas de la zona, que no eran pocas.

Odd por su parte, y transformado en perro, jugaba con niños, que no paraban de reír y querer subirse a su grupa, mientras el guardián cambiaba a ser un gato, o un pájaro de hermosos colores, que se posaba en sus cabezas y piaba alegremente. Y aunque sus madres estaban tensas al principio, rápidamente vieron que era un juego totalmente inocuo.

Se abrió entonces un portal bastante grande, donde al otro lado estaban Astrid y su hermana junto a los reporteros. Marin también estaba por allí, con su energía elevada, y permitiendo que el portal permaneciera abierto.

-Como pueden ver, tenemos poder suficiente para protegernos solos, y no es necesario que nos protejan. De hecho, es mejor que no haya fuerzas de seguridad con nosotros, sino defendiendo a los civiles y evacuándolos de donde estamos luchando, para impedir muertes- afirmó.

-¿Qué respuesta le dan a aquellos que critican sus actuaciones, y que cuestionan la legitimidad de las mismas?- preguntó un reportero- Ninguno de vosotros es funcionario del Estado y hay un temor de que usen sus… poderes de forma antidemocrática- añadió.

Aelita apretó algo los dientes pero mantuvo la calma- Señores, si quisiéramos hacer algo así ya lo habríamos hecho y nadie se hubiera dado cuenta hasta que fuera demasiado tarde- dijo, con algo de molestia- Creo que hemos demostrado nuestra buena fe, respondiendo a todas sus preguntas- afirmó, mientras se cruzaba algo de brazos.

Antes de que pudiera haber más preguntas, Electra se acercó a las dos hermanas, y les habló al oído. La guardiana de la luz asintió, y miró al resto- Tenemos que seguir con nuestra misión. En otra ocasión hablaremos más- se rodeó entonces de su energía, y salió volando a la velocidad de la luz. El resto de guardianes la siguió, no sin antes despedirse de los que estaban con ellos.

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En apenas un segundo, aparecieron en los cielos de una ciudad al sur de España, concretamente en Córdoba. Al llegar a la ciudad, notaron el poder del arcángel cuya estatua defendía la localidad: Rafael. Pero no era algo meramente simbólico: este estaba allí realmente, oculto, pero ahí estaba. Eso complicaría todo muchísimo, pero no debían tener miedo. No ahora que tenían a la humanidad a sus espaldas, más que nunca.

-¿Por dónde empezamos?- preguntó Aurora, mientras se posaban en una gran terraza en lo alto de un edificio.

-Esa es una pregunta muy interesante, desde luego- todos se giraron al oír esa voz, una femenina. Ante ellos, una mujer morena, de ojos grises bastante penetrantes y ropa de deportes, se iba acercando.

Sus ojos se iluminaron entonces, su poder la rodeó, y sus ropas pasaron a una armadura bastante ligera, con colores dorados y en blanco, con una larga espada en el cinto. Una capa color verde cubría su espalda, y en su testa apareció una corona.

-Rafael…- murmuró Jhonny. El chico podía ver la verdadera apariencia del ser celestial. Era una figura humanoide, ardiente como el fuego y con una energía verde rodeándole, brillando con la intensidad de cientos de galaxias. Sus grandes alas doradas permanecían cerca del cuerpo, pero de vez en cuando aleteaban.

Este sonrió- Sobrino… Me alegra conocerte por fin, sinceramente- el arcángel de un solo paso se le colocó en frente y le dedicó un fuerte abrazo, que descolocó al resto.

-Realmente tienes los poderes de tu padre, Azrael- murmuró, mientras le acariciaba con una extraña familiaridad la cabeza. El chico no supo muy bien qué hacer, pero se sentía muy ligado al arcángel, así que simplemente se dejó hacer.

Se separó algo después y le miró con cierto orgullo en la mirada- Es una pena que tu padre no quiera unirse a nosotros. Pero tu sí puedes, Jhonny- le explicó.

El chico miró al arcángel con confusión- Sé que tu padre te metió miedo en el cuerpo, te contó que haríamos cosas terribles… Pero Miguel no es así, te lo aseguro- una sonrisa apareció en el rostro de la mujer.

El resto miraban la escena con tensión. Escaneaban su energía en busca de algún atisbo de mentira o de posible trampa, pero no detectaban nada. Aún así, no se fiaban del arcángel.

-El Apocalipsis es inminente. Tan solo quedan mi sello, el de Miguel, y el del propio Lucifer, así que de nada sirve pelear, muchachos…- dirigió su mirada entonces a los del grupo.

No era amenazante como la de los demonios, sino una mirada de autoridad y poder en estado puro que hizo que muchos dieran un paso atrás. Se notaba la diferencia de poder a la legua. Esa fuerza y determinación… realmente era digna de una de las entidades más antiguas de la realidad misma.

-¿Seguiréis adelante con vuestra cruzada, o aceptaréis la derrota?- preguntó. Todos negaron inmediatamente, y Rafael simplemente bajó algo la mirada. Pero la alzó de nuevo en seguida.

-En ese caso, id al puente romano de la ciudad. Allí está mi estatua. Id y cumplid con vuestra parte- con eso, desapareció de allí, dejando a los chicos a solas.

Hubo un minuto de silencio en el que intercambiaron miradas sin saber muy bien qué decir o hacer. No se rompió hasta que Tamiya intervino.

-Ha sido muy… amistoso, ¿no?- preguntó, a lo que Sam asintió.

-¿Deberíamos fiarnos?- preguntó ella, pero antes de que nadie dijera nada, Jhonny habló- No he visto mal en él, creo que vosotros tampoco- comentó.

Ante la falta de negativas, supuso que así era- Mi familia celestial es… realmente rara- suspiró entonces.

Aelita se le acercó y puso una mano en su hombro- Miguel se nos acercó en una ocasión. Su poder era abrumador, pero… Tampoco noté mal en él, la verdad- el chico la miró.

Ella pensó un momento sus palabras- El caso es que… Las razones que tendrán para esta batalla las desconozco. Pero no creo que busquen realmente acabar con todo. No al menos el Cielo- los demás entendían bien sus palabras.

Electra iba a hablar, cuando notó un estallido de energía. Pero no en ese mundo. Ni siquiera en ese universo. Era una explosión a través de las dimensiones, y de una energía que ella conocía bastante bien. La Guardiana apretó los puños entonces.

-¿Os acordáis de aquella Xana que vivía en un mundo paralelo al nuestro?- preguntó- Esa que tenía cuerpo humano que estuvimos vigilando. Algo malo pasa con ella- afirmó.

Milly, entonces puso la señal de la victoria con sus dedos y sonrió- ¡Ve! Nosotros nos encargamos- dijo, con entusiasmo. Buscando el permiso de los demás, les miró, y sonrió al ver que le permitían ir.

Abrió entonces un portal delante de ella, y lo atravesó, mientras hacía descender su energía lo suficiente como para pasar inadvertida al lugar al que iban. Tras irse ella, el resto voló en dirección a la siguiente batalla que tendrían.

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En cuanto llegaron al puente, los Guardianes se encontraron con mucha gente haciéndose fotos, mirando el rio Guadalquivir justo por debajo del mismo. El mismo era de la época romana, estaba hecho de piedra, con grandes placas de ese material formando las losas del suelo. Cada varios metros, y en perfecta simetría, del agua se alzaban grandes columnas que soportaban la estructura, y que tenían los lados reforzados usando para ello un triángulo formado por capas de piedras, siendo las de abajo más amplia que las superiores. En el medio del puente, y hecho de bella roca caliza, la estatua de Rafael protegía la estructura, con una pose solemne, las alas a la espalda, y en lo alto de una pequeña plataforma. En uno de los extremos de la bella estructura, se alzaban dos majestuosas torres, que, en tiempos, sirvieron de peaje para los viandantes. Al otro lado, un arco del triunfo servía de salida, que llevaba a la cercana catedral.

-¡Mirad, son esos guardianes!- una voz gritó aquellas palabras en cuanto vio por allí a los jóvenes, que se encontrarían rápidamente con mucha gente grabándoles y haciendo fotos.

Aurora, cordial como siempre era, se les acercó, y les pidió que se alejaran, con sus alas extendidas, impidiendo que vieran a los demás. Y si bien hubo gente que se quejó bastante por la interrupción, la guardiana les dejó de prestar atención en cuanto notó la energía de un demonio acercándose. De bajo el puente se alzó una poderosa fuente de agua, que cayó justo delante de los Guardianes. Cuando el agua abandonó a aquel que protegían, vieron a quien sería su rival. Le reconocieron por su energía.

-Alheim…- murmuró Percy, elevando su energía. Este sonreía. Puede que el cuerpo que usaban cada vez que se encontraban fuera diferente, pero su energía seguía siendo la misma. En esa ocasión, sin embargo, mantenía el mismo cuerpo que la vez que lucharon contra él al intentar impedir la rotura del sello de Raguel.

Curiosamente, en esa ocasión, el demonio no se acercó inmediatamente a los chicos. En su lugar, sonrió macabramente, y sacó de bajo su ropa una pluma, esta era de color plata. Ellos recordaron entonces que en una ocasión, encerrados en una iglesia, los demonios lograron entrar tras usar una pluma de ese mismo color.

-¡Impedid que haga nada!- la orden de Aelita fue cumplida de inmediato. Jeremy lanzó su Ejecución Aurora contra el ser infernal, que se vio rodeado de hielo en seguida.

Yumi también le encerró con grandes ramas de plantas trepaderas que impidieron más aún su movimiento. Percy por su parte rodeó el hielo del Guardián del agua con cadenas de todos los materiales que él pudiera conocer. Alheim entonces rio con ganas, abrió su boca lo máximo que pudo, y de la misma salió un potente rayo de energía que se elevó en el aire, y, cuando estuvo a una altura considerable, se partió en miles de lanzas, que cayeron perpendicularmente contra el propio demonio, rompiendo en el proceso las cadenas, las ramas y el hielo que le aprisionaba. Sin dejarle tregua, Ulrich le lanzó su Plasma relámpago, mientras Hiroky y Milly elevaban sus energías, y creaban un rayo de materia y antimateria unidas, que estallaron en una explosión atronadora en cuando tocaron al demonio, pues fue entonces que ambos dejaron que se anularan mutuamente.

-¿Esto es todo?- que el demonio sobreviviera a eso no les sorprendió en absoluto. Sí se sorprendieron al ver que, cuando quiso pasar de un punto, una pared de luz se lo impedía.

Y es que ninguno de los presentes había levantado un muro de cristal para contenerle. Se trataba, en cambio, de una pared formada por la propia estatua de Rafael, que bendecía el puente en esa área e impedía que seres oscuros como Alheim pudiera estar por allí. Eso mismo había pasado en los templos en los que ellos habían estado y que había sido asediado por las fuerzas del Infierno. Entonces el demonio, pluma en la mano, posó la misma encima de la pared de energía que les separaba de los adolescentes. Al instante, un fuerte temblor rodeó la zona, y letras en enoquiano aparecieron por el suelo del puente, la estatua, y por la pared de luz que impedía al demonio entrar a donde ellos estaban. Como pasó en veces pasadas, los temblores fueron a más, hasta que aquello que impedía a Alheim llegar hasta ellos quebró, y se rompió en mil pedazos.

-¡Preparaos, niños!- el demonio se acercó a toda velocidad contra el grupo, rodeado de su energía. Tomo a Yumi y a Aurora de sus cuellos y las tiró contra el suelo. Susan se lanzó a por él e intentó impedir que siguiera con su ataque.

Cadenas de acero rodearon el torso del demonio y le lanzaron fuera del puente, y el propio Jeremy se tiró al rio, y al tocar el agua, se transformó en una bestia de agua, que rodeó a Alheim e intentó ahogarle. Pero este lanzó una fuerte descarga de energía, dejando fuera de combate al guardián durante unos instantes, y aprovechó para volver al puente, donde Sissi, Herb y Nicolas tenían preparado sus muros de cristal. El demonio sonrió divertido, juntó sus manos, y formó un potente rayo de energía que no tuvo impedimento alguno para destruir los muros de cristal. El demonio entonces, tomó a Nico con su energía, lo acercó a donde estaba, e hizo lo mismo con Yumi y Aurora. Procedió entonces a elevarles por el aire, y movió lentamente su muñeca, retorciendo sus cuerpos por dentro. Los tres comenzaron a retorcerse y gritar, y llegó un punto que tosieron sangre. Marin lanzó su Explosión de galaxias para evitar que pudieran escapar lo más ilesos que pudieran, pero Alheim evitó el ataque y siguió.

-Si os vais, Guardianes, puede que no les mate- amenazó el demonio. Cayeron un par de rayos, y de lo alto apareció Electra, transformada en su forma animal donde obtenía el aspecto de una águila, y le golpeó con violencia con su martillo.

-¡Déjales en paz, capullo!- gritó la Guardiana, mientras animaba a sus compañeros que ya tenían acceso a esa forma la acompañaran.

William asintió, elevó su energía, y comenzó a transformarse. Su cuerpo se volvió más alto y fuerte, su pelo de cabeza y pecho se encrespó y sus dientes caninos se convirtieron en dientes de sable, dándole un aspecto bestial, aunque el pelaje se volvió blanco y sus ojos de un intenso tono azul. Tenía ropas de motorista, con una chupa de cuero sin mangas color negro y pantalones ajustados con botas militares. En su hombro tenía tatuado un lobo aullando. Herb, Sissi, Milly, Hiroky, Odd, Jhonny, Tamiya, Sam, Marin y Patrick la imitaron.

-No está mal…- murmuró Alheim, con interés. Los poderes de los guardianes cuando tomaban ese aspecto entre humanos y bestia crecía enormemente, pero no era suficiente para llegar al poder de un caballero del infierno.

En cuanto a Jhonny, tenía plumas rojas que parecen estar en llamas en la zona del pecho y muñecas, sus piernas y brazos eran de aspecto humano. Su rostro estaba delineado y le confiere aspecto de ave, y sus pies están descalzos. Sus manos eran humanas, y puede envolverse en fuego, aunque no sea tan ardiente como el de Ulrich. No tenía camisa, sólo un pantalón corto del mismo color de su energía, que es plata. Para Odd, contaba con la piel del pecho, brazos y piernas, las cuales eran como las del dinosaurio, por lo que iba descalzo. Tenía también con una cola que le nace de la zona del coxis. Con respecto a su cara, esta no tenía un aspecto de reptil, aunque si tiene líneas delineando su rostro y dando un ligero parecido a lagarto. Tiene un tatuaje en su hombro de un tiranosaurio. De ropas tiene un mero pantalón color lila.

-¡Mola!- Odd entonces se lanzó a por Alheim, que detuvo su ataque con mínima dificultad.

Tamiya atacó también. En su caso, ella era de unos dos metros de alto, con escamas de reptil en el pecho y parte de los brazos, cuenta con una cola de reptil a la altura del coxis, y con plumas en los talones y muñecas, así como cuatro en el cuello. Estas eran de color verde brillante, y sus pies están descalzos. Tiene unas alas tatuadas en la espalda que le permiten volar si brillan. Su traje era sin camisa, sólo unos shorts del color de su energía.

Junto a ella, estaba Sam. Sus piernas eran las de un caballo (aunque mantiene las dos que tiene en su forma humana normal), con el torso, brazos y cara humanos, pero con más musculatura, aunque cuenta con pelo en la zona de las manos y parte del pecho, y delineando su rostro cuenta con varias líneas que circulan por toda su cara. Su pelo de la cabeza está suelto y le crece hasta la baja espalda. Cuenta con un caballo encabritado en su hombro tatuado. Su ropa es la de un guerrero celta, con falta hasta el medio muslo y chaqueta sin mangas.

Extinción de la luz estelar!- Marin lanzó su principal ataque entonces. En su caso, ella cuenta con tatuajes de aletas en su espalda, con la imagen de una ballena en su hombro.

La chica creció hasta los dos metros, aunque sus músculos no se ensanchaban especialmente, aunque pese a ello su fuerza aumenta, así como su resistencia y su capacidad de volar se ve incrementada en el espacio. Su piel se volvió de un suave color perla, y sus ojos verdes. Su ropa era una chaqueta color perla, así como una falda del mismo color que le llega al muslo.

Por último, Patrick pasó a ser de unos dos metros treinta de alto, con fuertes brazos y piernas y un pecho largo como el brazo de un jugador de baloncesto, su piel se volvió de un tono naranja claro y en su cabeza le crecen dos amplios cuernos. En sus muñecas contaba con unos remaches de acero, y en su espalda tenía tatuado un enorme buey con la cabeza en posición de ataque. Su ropa era una camisa escotada de manga corta y pantalones militares cortos de color tierra, con altas botas que le llegaban hasta casi la rodilla.

-¡Gran Cuerno!- gritó el chico, con sus grandes manos llenas de su energía, lanzando su principal ataque contra el demonio que, si bien detuvo el ataque, le hizo dar un par de pasos atrás.

Alheim sonrió un poco, y decidió entonces dar su mejor golpe. Juntó sus manos, y formó en el cielo una enorme bola de energía, que se dividió en cientos de pequeñas lanzas de energía oscura. Sam, lanza en mano, trató de empalarle, pero el demonio evitó el golpe, y de un chasquido de dedos, logró que todos cayeran al suelo, pues estaba usando sus poderes para retorcer su interior, provocando una vez más que tosieron sangre. Yumi se sentía bastante débil en esos momentos, y trató de usar sus poderes para poder sanarse, pero no podía.

-Mierda…- murmuró entonces, mientras intentaba levantarse. Alheim la miró con diversión, notaba su desesperación perfectamente, así que la atacaría más aún.

La alzó entonces con un gesto de un dedo, y la acercó. Lo mismo hizo con Nico y con Aurora, la cual tenía su energía totalmente fura de control. Con otro movimiento les rompió varios huesos del cuerpo, provocando el grito de los tres. Les faltaba un último toque. De un chasquido, sacó al resto de guardianes del puente, y a los otros tres los tiró al agua.

-¡Déjales en paz!- el demonio se giró al oír el grito. Localizó a la causante, una niña de unos seis años, que se escondía tras las piernas de un agente de policía, que usaba su escudo, junto a varios compañeros del cuerpo, para evitar que ningún civil saliera herido.

Alheim sonrió, y usando un dedo acercó a la niña hasta él y la tomó del cuello. Comenzó a apretar, pero entonces un fuerte resplandor salió del agua, y el ser infernal giró su mirada en esa dirección.

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Electra apareció en un bosque, lo reconoció en seguida como el de un parque cercano a Kadic, pues allí solían ir a divertirse en los escasos seis meses de paz que tuvieron antes de comenzar todo el lío del Apocalipsis. Rápidamente sintió los poderes de Xana. Chasqueó la lengua, ni siquiera intentaba ocultarse.

-Este universo… Tendría que estar aquí Hiroky o Milly, pero me da que también fue afectado por el reinicio de Gabriel… Noto cambios- murmuró.

Entre otros, que los poderes de esa Xana eran inferiores a la que ella había conocido en la antigua Grecia, en la batalla de Troya. En esa ocasión, los guardianes estaban en plena búsqueda de una de las gemas de la fe de Asmae, y entre los combatientes estaba la propia Xana. Aunque ella se había hecho pasar por Atenea. Electra sonrió divertida, no se podía ser más orgullosa. Comenzó entonces a correr, pero sin usar sus poderes, pues tenía que acercarse lo máximo posible para vigilarla. Llegó a Kadic tras una corta carrera, y entró en la Academia sin demasiados problemas tras saltar la verja. Se escabulló a través de la vegetación, y localizó a su objetivo en la cafetería.

-Ahí estás…- murmuró, ocultándose. Era una muchacha de pelo largo blanco, ojos rojos, piel clara, y unos vaqueros con una sudadera. Tenía un físico muy normal, pensó Electra, pero desde luego no se debía fiar.

Sentía en ella una gran energía, con muchas tintas negativas en ella. Muchas veces la gente no era buena o mala. Siempre había trazas de todo tipo e sus energías. Pero por lo general tiraban a ser positivas. En su caso, era de los pocos que era realmente mala. Desde que eran guardianes se habían preguntado qué era ser malo realmente. Al fin y al cabo, siempre se trataba de una lucha de intereses, dónde uno es el bueno y los contrarios el malo. Pero habían llegado a una serie de conclusiones. Tener ideas asesinas, disfrutar con el sufrimiento, o tener un verdadero sentimiento de querer someter a los demás te hacían malvado. Y tener esas ideas hacían que la energía que todo ser vivo emanaba se tintara de trazas negativas hasta ser, en muchos casos, absolutamente negras. Esos eran carne de cañón para los demonios. Con esas ideas en mente, se dio cuenta de que la otra dirigía su vista hacia ella. Apretó los dientes y se ocultó, pero estaba claro que había sido pillada.

-Mierda…- murmuró, y echó a correr. Notaba como la otra le perseguía, y Electra sonrió. Podía dejarla atrás fácilmente con la velocidad de la luz, pero decidió no usar esa habilidad, no ahora. Si era una nueva Xana como ella pensaba, no tendría ni idea de quien era ella.

Corrió por el bosque hasta llegar a una verja, que saltó, y redujo el ritmo al introducirse entre la gente. Pero la otra no era tampoco tonta, y la siguió usando su energía como brújula. Electra sonrió, sería divertido, así que comenzó a moverse ágilmente entre la gente, y se dirigió por una calle algo estrecha que llevaba hasta un parque. Tras recorrer aproximadamente la mitad de la distancia, notó que energía eléctrica cruzaba la pared y se colocaba delante de ella una pared de energía. A Electra se le antojó bastante débil, podría romperla fácilmente, pero debía aparentar.

-Tienes demasiada energía para ser una chica normal- comentó la otra. Electra se limitó a dar un puñetazo a la pared, pero no logró romperla.

La otra sonrió con suficiencia, pero se sorprendió sobremanera cuando la guardiana, con un nuevo puñetazo, rompió la pared y se ponía a correr de nuevo. Xana iba a seguirla, pero Electra notó dos energías, parecidas en poder y naturaleza a la de la otra, que la paraban. La guardiana aprovechó ese momento para transformarse en un halcón, y voló en dirección a una azotea para vigilar la escena desde lo alto. Fue entonces que se percató de las enormes nubes de tormenta que había en el cielo, y de los rayos. Y ella no los había provocado.

-Este mundo… Está aún calibrándose. Soy demasiado poderosa para estar aquí mucho tiempo…- pensó, mientras aleteando un poco. Decidió entones volver a su mundo, volvería esa noche para hablar con la chica.

Comenzó a volar, se rodeó de su energía, y desapareció en el aire, volviendo a su dimensión.

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Del agua del Guadalquivir aparecieron tres bestias. Una era un enorme halcón del tamaño de un helicóptero, con cuatro pares de alas, de color negro las plumas de las alas y de un tono gris las del lomo y patas, que cuentan con grandes garras del tamaño de un ser humano cada una de ellas. Su pico es de un intenso color amarillo, y sus ojos son de color negro. Otra era un ciervo gigante del tamaño de varios coches, con una enorme cornamenta y fuertes pezuñas, con la piel color gris y ojos oscuros. Tiene una enorme fuerza embistiendo, y mata toda la vegetación a tu paso. La última era un toro gigante tan grande como un tanque, sus astas están afiladas como cuchillas, y su pelaje es negro como el carbón, siendo sus ojos de un intenso color bermellón.

-Perfecto…- murmuró Alheim, pero se sorprendió cuando el halcón le robó de sus manos a la niña, que la colocaba en su lomo. Eso no le impidió lanzar tres ataques de energía a los cuernos de los animales, que comenzaron a sangrar.

En cuanto su sangre tocó el suelo, cadenas que hasta entonces eran invisibles se dejaron ver, para a los pocos segundos romperse en mil pedazos.

-¡Vamos a pararles primero!- exclamó Aelita, mientras los que tenían una transformación animal se aproximaron a sus compañeros.

Odd elevó su energía, y se acercó corriendo hasta Yumi, transformada en ciervo. Con ayuda de Percy, que usaba unas cadenas para doblegar la voluntad de la cérvida, poco a poco fueron cansándola, aunque muchas veces se revolvía. Jeremy estaba sentado en su lomo, y usaba el agua del río para intentar detenerla, pero le costaba por ser hostigado constantemente por Aurora, transformada en halcón gigante. Electra y Ulrich volaban en torno a ella, que les intentaba morder y dar caza, usando incluso sus garras para ello. Al ser más pequeños en principio podían esquivarla más fácilmente, pero la guardiana era capaz de girarse sobre sí misma y lograr darles bastantes problemas. Nico tampoco lo ponía más fácil, pues sus poderosas envestidas eran prácticamente imparables. Ni siquiera con el muro de cristal de Sissi y Herb bastaba para pararle, y tenían que usar sus ataques de energía para ralentizar el ataque del guardián.

Trueno atómico!- de los puños de Asmae saltaron miles de haces de energía que golpearon a Nico, cuyo enorme cuerpo humeaba ligeramente.

Este bufó y se encabritó, pero entonces de lo alto Aurora le golpeó.

Y es que Electra y Ulrich habían logrado que ella bajara hasta esa altura y que envistiera al toro gigante. Eso provocó que ambos lucharan entre ellos, y aunque había peligro de que se hirieran mutuamente rápidamente vieron que eso no sería así. Yumi, que estaba cerca intentándose quitar de encima a Jeremy, usaba sus poderes sanadores para curar sus posibles heridas. La batalla se alargó unos minutos más, donde los guardianes que quedaban usaban todo su ingenio. Se estaban quedando sin ideas, cuando a Sam se le ocurrió. Con su energía, creó una red, que extendió con la energía de sus compañeros, y cuando tuvieron una lo suficientemente grande, la echaron por encima de sus compañeros, que se vieron aprisionados. Trataron de romperlo usando pico, garras, cuernos y dientes pero era demasiado resistente. De esta manera, poco a poco fueron debilitándose, hasta que perdieron la transformación y volvieron a ser humanos de nuevo, momento en el que los llevaron a tierra firme. Allí, un grupo amplio de curiosos se acercaron y comenzaron a aplaudir mientras un par de chicas jóvenes comprobaban el estado de Yumi, Nicolas y Aurora.

-Estarán bien en un rato, parecen sólo inconscientes, aunque ella…- una de ellas acarició suavemente las alas de Aurora.

-Al ser de una especie diferente desconocemos su fisiología, puede que se parezca a la humana `por fuera, pero por dentro pueden ser muy diferentes- añadió la otra.

Odd asintió, mientras retomaba el aliento un poco- Sus energías están estables así que estarán bien…- murmuró, restándole importancia.

Entonces las dos jóvenes dijeron algo que sorprendió a los guardianes- Gracias por protegernos- dijo una, mientras los demás del público seguían aplaudiendo y vitoreando.

Con esa muestra de cariño, que en el fondo necesitaban tras esta nueva derrota, el grupo abrió un portal para volver a su dimensión, conscientes de que todos sus gestos eran grabados por móviles y hasta cámaras de televisión. Pero antes de marchar, Electra avisó a los demás sobre la misión que debía emprender.

-Si consideras que es peligrosa… Será mejor que vayas- murmuró Aelita, con Yumi a sus espaldas. Ella posó su mirada en los demás, que asintieron conformes ante su petición de volver.

La rubia sonrió, y se transformó en un águila que comenzó a volar. Se rodeó de su energía, y desapareció en un destello de luz amarilla, dejando a los espectadores bastante impresionados, aunque después de lo que habían visto eso debía ser poco.

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Cuando la guardiana del rayo apareció de nuevo en ese mundo alternativo, ya era de noche. Las luces de la calle no llegaban al bosque donde ella apareció, pero pese a eso no tenía demasiados problemas para ver gracias a que la luna estaba llena y brillaba con bastante fuerza. De todas formas, usando la energía se podría haber guiado con relativa facilidad.

-Veamos ahora de lo que eres realmente capaz de hacer…- elevó su energía entonces desmesuradamente.

Fue como si un sol comenzara a iluminar de pronto en medio de la oscuridad absoluta en términos energéticos, eso tendría que llamar su atención sin lugar a duda. Pero un bosque no era el lugar adecuado, así que se dirigió a la velocidad del sonido hasta un parque cercano, donde había varias fuentes, aunque a esas horas estaba totalmente vacía. Pudo sentir desde el primer instante como esa nueva Xana se tensaba al notar su poder, y como se acercaba a una velocidad que, para un humano normal, serían increíbles. Pero a ella se le antojaban de paso de tortuga. Sonrió un poco al ver a la muchacha aparecer por una verja, que saltó con gracilidad, y cayó al suelo justo delante de ella, con apenas unos metros de distancia.

-¿Quién eres?- preguntó la otra, analizando a Electra con la mirada. Esta, entonces, alzó la mirada al cielo. Se podían ver apenas un puñado de estrellas por la contaminación lumínica.

-Me llamo Electra Bäyern, Guardiana del rayo- se presentó- ¿Y tú?- preguntó, aparentando no saberlo.

Notó como Xana trataba de meterse en su mente usando impulsos eléctricos del aire, pero se lo impidió con facilidad. Esta chasqueó la lengua, y gruñó algo.

-Te hice una pregunta- insistió la rubia, mientras se cruzaba de brazos. Esta respondió al final- Xana- murmuró.

Electra dio un par de pasos acercándose, pero Xana retrocedió esos mismos pasos- ¿Cómo puedes ser tan poderosa?- preguntó la albina.

Electra sonrió algo- Uso el poder interno de mi cuerpo, es todo. Al contrario que otros humanos, que no saben acceder al mismo, yo sí puedo. Al igual que tú, asumo- comentó.

Esta se pensó la respuesta- Sí, así es- respondió. Electra no se lo creyó demasiado, pero decidió aparentar.

-En todo caso, me gustaría que, lo que quiera que estés haciendo o planeado, pares ya- dijo. Xana alzó una ceja, entonces, y se cruzó de brazos.

-¿Y por que habría de hacerlo?- preguntó, molesta. Electra entonces tornó a un gesto mas bien frío- Por que no me gustan las personas como tu, pero te estoy dando la oportunidad- respondió.

La otra la encaró- Podría matarte aquí mismo de una descarga…- gruñó, con sus ojos brillando en color rojo.

Su energía la rodeó, y cientos de rayos de energía estática salieron de su cuerpo y se movieron por el aire, ella en esos momentos parecía una bovina de Tesla más que una inteligencia artificial super poderosa. Entonces le lanzó la totalidad de los rayos a Electra. Xana esperaba que con eso fuera más que suficiente para electrocutarla y provocarle un ataque cardiaco letal. Tendría que haber muerto al instante de ser una humana normal, pero la guardiana ni se inmutó. En su lugar, elevó ligeramente su energía, y sonrió de medio lado.

-Pero es…- Xana entonces se llevó una mano a las mejillas. Notaba sangre brotar de sus mejillas, y es que tenía dos cortes en las mismas. También tenía uno en la frente y otro más pequeño a la altura de la cadera.

-Como advertencia, Xana- dijo la otra, seria. Había lanzado ese ataque a la velocidad del sonido y ni se había dado cuenta hasta que las heridas habían sangrado. Esa era prueba más que suficiente de la diferencia de poder.

Xana gruñó muy molesta, mientras apretaba los puños, y se dispuso a atacar, cuando Electra siguió hablando.

-No tienes poder para derrotarme. Pero si vives en paz en este sitio no me volverás a ver, te lo aseguro- elevó algo más su energía, y sus ojos brillaron de nuevo.

-Pero si vuelves a matar a alguien, yo misma me encargaré de destruirte- dicho eso, se transformó en una hermosa águila que voló unos metros hasta desaparecer, rodeada de una luz color dorada.

Xana pateó una piedra cercana, y entonces vio el enorme surco en el suelo, que se alargaba unas cuantas decenas de metros a lo largo, y que partía esa zona a la mitad.

-Esto será divertido, Electra…- murmuró, mientras miraba al cielo. Le tenía muchas ganas, y por supuesto no se iba a asustar de esas tonterías. Sonrió de medio lado, mataría de nuevo, como si nada hubiera pasado. Si tenía valor, volvería, y entonces la derrotaría.

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Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Marin, que pertenece a Doctor Who.